El Payaso Asesino no sabe ni tomar mate ni besar. En todos los terrenos da asco. https://t.co/FE3GOodLKB
— Oscar Cuervo (@oscaracuervo) July 28, 2024
leader
Describe this person with one word. pic.twitter.com/c1OhKrJ5kX
— Jackson Hinkle 🇺🇸 (@jacksonhinklle) February 15, 2025
domingo, 28 de julio de 2024
La oligarquía frente al payaso asesino (mal conocido como La Sociedad Rural Argentina al País)
miércoles, 10 de julio de 2024
lunes, 23 de octubre de 2023
Anochecer de un día agitado
domingo, 22 de octubre de 2023
martes, 15 de agosto de 2023
Ni decir qué puerta hay que tocar
Es Alberto pero no es solo Alberto.
Alberto es un factor importante de la derrota, no el único ni el más difícil. Hay problemas que se arrastran desde antes de él, que vienen del peronismo fundacional.
Hay un avance cultural de la derecha en todo el mundo y no encuentra ninguna respuesta en los partidos populares y con planteos transformadores, hay un peronismo de las intendencias y las provincias que se volvió conservador y burocrático.
No se asumió el desafío que significó el intento de asesinar a Cristina como límite intolerable, no se armó el kilombo que tanto se cantó. Hay un problema de sectarismo de la Cámpora, que se recostó en el carisma de Cristina creyendo que ella sería eterna y siempre tendría un as en la manga. Se perdió mucho tiempo con el Cristina presidenta cuando hace meses ella avisó que no sería candidata a nada.
Pasó la pandemia que trastornó todas las mentes. Hay una vida de derecha que tiene a las redes sociales como válvula de escape y modo de expresión espasmódico.
Hay un FMI que apostó a la derrota del gobierno y ni Massa ni Cristina asumieron ese dato.
La radio nos confunde a todos, sin dinero la pasaré mal.
Hay una infantilización de la política que se expresa en el look fantoche de Milei, también en Moreno como peronismo originario o en los cristinistas que boludean con "la chica que nos gusta".
Hay una clase media que hace décadas coquetea con el fascismo.
Nadie pensó en políticas transformadoras que asuman la raíz de la crisis civilizatoria. El mundo se transformó en una película de Marvel, tanto en el Capitolio como en Brasilia o Madrid.
Hay un enamoramiento con la liturgia peronista que ya se reduce a una cáscara vacía mientras hay un 40% de pobres.
Cristina insistió en una repetida reivindicación de su gobierno que no proponía un presente.
Massa es Massa, emergente de la clase media suburbana que coqueteó con la mano dura, con echar a los ñoquis de la Cámpora, hace no muchos años. El fiscal Marijuan, que mandó las excavadoras a buscar los containers de dólares que Cristina escondía, tuvo en su momento como terminal política a Massa. Este hombre es el que propuso la Cámpora para cruzar el río.
Milei acierta en un solo punto: hay un achanchamiento de la dirigencia política, lo que incluye a casi todos los nuestros (con honrosas excepciones como Kicillof y Grabois), también incluye a la izquierda y los radicales. Son todas variantes de un mismo mundo caduco y Milei se construyó como algo nuevo, con consignas absurdas y disparatadas. No le respondimos con imaginación, creatividad y perspectiva de cambio sino con un alerta de conservación de lo que ya se perdió. No asumimos que nuestro mundo está resquebrajado y nosotros también. El sistema tuvo la astucia de construir una fachada farsesca de desobediencia que grita viva la libertad carajo pero promete anular libertades.
Estamos en crisis y hasta que no lo asumamos seguirá castigándonos la historia. No comprendemos el nuevo horrible mundo ni sabemos cómo romperlo.
La película Joker es cinematográficamente mala pero expresa con cierta agudeza el signo de estos tiempos. Milei es Joker y lo votaron muchos Arthur Fleck que trabajan como payasos en Ha-Ha's.sábado, 19 de marzo de 2022
Contra la falacia de la moderación: hay que ser precavidos y audaces al mismo tiempo
por OAC
El liderazgo político de Alberto Fernández está dañado de manera irreparable. Pero es imprescindible que los plazos constitucionales se cumplan a rajatablas, porque su salida anticipada pondría en peligro la democracia y la integridad del campo popular. La fórmula del Frente de Todos ideada por Cristina fue un gran paso para ganarle las elecciones al Resto del Mundo (literalmente hablando: tengamos en cuenta el escandaloso y descomunal préstamo del FMI a macri). Esta misma fórmula tenía una falla que hoy se vuelve imposible de desconocer: Alberto Fernández, su retórica apagada, su grisura y su apariencia inofensiva eran muy convenientes para captar votos decisivos del gran sector del electorado despolitizado, el que en cada período se inclina a uno y otro lado de los proyectos políticos en pugna. Sobre la indefinición de la apariencia de Fernández millones de votantes proyectamos lo que deseábamos ver. Así logramos desalojar a macri del gobierno, a pesar del apoyo del Resto del Mundo. Fue un triunfo que agradecemos a la perspicacia de Cristina.
Esa misma indeterminación se hace insostenible ahora para un pueblo que necesita que se tomen decisiones que frenen a quienes apuestan desde hace décadas a la disolución nacional y que, después del desastroso gobierno de macri y su fracaso electoral, están particularmente ensañados en destruirlo todo: en disolvernos como pueblo.
¿Debería haber encabezado la fórmula del FdT un candidato que sumara a su votabilidad para atraer a sectores despolitizados una determinación para enfrentar a enemigos implacables? La respuesta depende de si esa persona existiera. Fernández fue peor que lo que las más pobres expectativas depositaron en su voto. No fue capaz de tomar una decisión en favor del pueblo. Dilapidó con una cadena sorprendente de errores una oportunidad histórica que Cristina le cedió. Durante unos meses, la aprobación que AF pareció conquistar fue esfumándose, cada vez más rápido. Hoy lo vemos atrapado en la misma irresolución de sus primeras semanas, cuando todavía tenía la fortaleza de desarticular la trampa que la derecha nos había tendido. Hoy parece incapaz de registrar el rechazo que produce a un lado y otro, incapacidad que una descripción benevolente caracteriza como "moderación". Políticamente AF no es moderado: todas sus decisiones aumentaron la desigualdad y cavó un abismo más profundo en la fractura social. Si quería venir a cerrar una grieta, hoy pedalea en el abismo ensanchado entre unos pocos cada vez más ricos y millones cada vez más pobres. Alberto Fernández -no conocemos su interioridad- actúa como si no se diera cuenta de que sus continuas claudicaciones le siguen restando legitimidad política.
El FdT no puede romperse hoy, cuando el campo popular aún no resolvió cómo reorganizarse para enfrentar la ofensiva de la derecha. Fue un instrumento apto electoralmente en 2019, funcionó mal como dispositivo de gobierno y en 2023 puede volverse nocivo para los mismos intereses populares. Una bi-coalición que neutralice la resistencia popular en nombre de la "moderación posibilista" nos condenaría como pueblo. No queremos permanecer en un esquema que ya no brinda resultados dignos. El arreglo con el FMI es ruinoso y compromete el futuro de una generación. La deuda no la contrajo el FdT ni AF, pero la negociación resultó un fracaso que, con un mínimo de información que nos fue retaceada, deberíamos haber impedido hace tiempo. El acuerdo implica pérdida de soberanía e intromisión del imperio en las decisiones más sensibles para el futuro popular. Un error de cálculo en los procedimientos del economista Martín Guzmán -que ya va a encontrar empleo en organismos financieros internacionales, una vez que sus hipótesis de trabajo se hayan mostrado ruinosas para el país-, una deficiencia insanable en la formación política de Alberto Fernández -que se sumará a la galería de los presidentes que no estuvieron a la altura de los desafíos históricos, Guzmán y Fernández algún día se van a ir pero el pueblo se queda. La votación en ambas cámaras legislativas del acuerdo que entrega nuestra soberanía al FMI fue posible por el entusiasta apoyo de aquellos a quienes pretendimos vencer y generó un desaliento en nuestras filas difícil, no imposible, de revertir.
Alberto Fernández gobernó con miedo: miedo al poder económico, el mismo miedo que en el siglo pasado tuvieron los presidentes radicales. Como llegó con nuestros votos, su ineptitud produjo un daño adicional.
Un documento elaborado por un conjunto de autopercibidos "intelectuales" pretendió plantear el dilema de esta hora como una dialéctica entre "moderación" y "radicalización". Falso dilema: los resultados de las defecciones de Fernández y su equipo no son moderados sino excesivamente perjudiciales para nuestro pueblo. La "carta" pone por delante de cualquier objetivo la exigencia de unidad del Frente de Todos, pero en la práctica es una unidad cuya conducción política se inclina invariablemente por caminos impopulares. Un solo y decisivo ejemplo: el ajuste económico que Guzmán decidió en medio de la pandemia, subjecutando presupuestos, suspendiendo la asistencia estatal para damnificados por la situación, en pleno año electoral, significó la ruina para millones de familias y la pérdida de las elecciones legislativas que debilitaron dramáticamente las posibilidades del campo popular. El ajuste de Fernández y Guzmán es la explicación suficiente de la derrota electoral, mientras se negociaba un acuerdo con el Fondo cuyo resultado fue nocivo en todos los niveles. El documento de los autopercibidos "intelectuales en favor de la unidad" carece por completo de la capacidad de preguntarse para qué sirve esta unidad. Al 50% de argentinos que vive bajo la línea de la pobreza no les sirve. A las organizaciones populares que el año que viene se enfrentan a la probabilidad de ser castigadas una vez más por la derecha salvaje tampoco. Entonces, ¿qué nos proponen los que aconsejan moderación y unidad?
El punto ciego de la falacia de la moderación es que no se interroga con quién hay que unirse ni tampoco para qué sirve la unidad. El jueves en la puerta de la Casa Rosada aparecieron el presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, y Héctor Daer, integrante del Consejo Directivo de la CGT, para anunciar que la semana que viene van a ser convocados al "diálogo" para acordar las políticas del post-acuerdo con el Fondo. Si estos son los sectores a los que Fernández convoca a dialogar, ya podemos anticipar los resultados.
El análisis de los medios corporativos, verbalizado también por varios legisladores de la derecha, asumido incluso por autopercibidos intelectuales moderados, es que el problema al que se enfrenta el país es la actitud inmoderada de los que rechazamos la claudicación. Pero a una claudicación no se la puede rechazar moderadamente. Si tenemos necesidad de medir nuestra capacidad para responder a la ofensiva del poder económico, es por nuestra autopreservación, para ser capaces de dar respuestas más eficaces a los ataques reaccionarios, no por la virtud de la moderación.
El nombre que le pone al problema argentino todo el establishment, nacional e internacional, los respresentantes del macrismo que votaron a favor del acuerdo ruinoso, sectores conservadores del peronismo e incluso los autopercibidos intelectuales de la moderación es "kirchnerismo", la "izquierda peronista radicalizada" de la que habla Georgieva, cristalina. La figura a la que hay que denigrar, demoler, si es posible encarcelar o agredir física y simbólicamente es Cristina Fenrnández de Kirchner. Integrantes del círculo que rodea a Alberto Fernández, el Grupo Callao, la derecha pejotista integrada al FdT, los gordos cegetistas, el Evita e incluso sectores mediáticos que se definen oficialistas hacen esfuerzos extras para aislar al kirchnerismo como el obstáculo a remover para que la Argentina moderada -y sometida- se afiance. El círculo más cercano de AF opera continuamente contra el liderazgo de Cristina -destinataria de los votos que llevaron a AF al sillón presidencial- y presiona a AF a que desplace al kirchnerismo de la coalición gubernamental. Quizá un resto de autopreservación, tal vez su propio carácter timorato, hacen que Fernández no se decida a ejecutar esos consejos. Pero toda su gestualidad se empeña en agraviar a los sectores políticos y sociales que lo hicieron presidente.
Quiero expresar nuestro repudio al episodio ocurrido frente a la sede del diario Clarín. La violencia siempre altera la convivencia democrática.
— Alberto Fernández (@alferdez) November 23, 2021
Esperamos que los hechos se esclarezcan y los autores sean identificados a partir de la investigación que está en curso.
La paradoja que nos desafía es que necesitamos sostener a Fernández en su cargo hasta el final del mandato, a pesar de que cada día él parece idear nuevas formas de dañar los intereses populares, incluso de mellar su propia autoridad, a la que necesitamos sostener. Es la derecha la que ansía que un gobierno salido de la voluntad popular, con un discurso electoral reparador, termine volando por el aire. Parte de esa derecha opera también en el círculo cercano a Fernández y en varias de las organizaciones que se declaran "albertistas".
Así de difícil es para nosotros este momento. La dificultad nos obliga a extremar nuestra capacidad de análisis y agudizar la firmeza de nuestros movimientos políticos. Por eso no pedimos romper todavía con el Frente de Todos. ¿Qué hacer? Resistir en las calles el ajuste pactado por el FMI, las clases dominantes, el macrismo y la derecha del peronismo. Hay identidades que no se borran fácilmente.
Nos vamos a encontrar en las Plazas del país el próximo 24 de marzo, en una nueva jornada de repudio a la dictadura, cuyos efectos quieren prolongarse en el reciente acuerdo con el Fondo, a los que seguiremos resistiendo.
No a la claudicación.
No a la desmoralización de la militancia.
Sí a la unidad del campo popular que resiste la entrega de la soberanía nacional.
Los instrumentos electorales no son fines en sí mismos. No es solo una cuestión de elecciones.
La suerte que corramos no espera hasta las elecciones de agosto y octubre de 2023: depende de lo que hagamos desde este mismo instante.
No nos han vencido.
Vuelve lo más lindo.
— La Cámpora (@la_campora) March 18, 2022
Tenemos 30 mil razones para movilizar. 🤍
» Jueves 24 🗓 • 09:00 🕘 • Av. Libertador y Besares 📍
¡CONVOCÁ! 🤝 pic.twitter.com/UZT2nB7tHz
martes, 16 de noviembre de 2021
¿Quién ganó?
Llamativo desánimo
El desconcierto se trasladaba a los militantes que esperaban los discursos en el playón sin señales claras de la cúpula. Hasta los ministros porteños que caminaban por el “vip” lucían desorientados. “¿Tenemos que festejar o no?”, le preguntó un funcionario a un alfil de Pro. Otros hablaban de un triunfo “digno”. Es que, antes de las generales, Larreta y Vidal apuntaban a llegar al 50% de los votos para garantizarle al espacio al menos 8 de las 10 bancas que ponía en juego en la Ciudad. Incluso, Vidal se había puesto la meta de arrebatarle al kirchnerismo la presidencia de la Cámara de Diputados. El alcalde también repitió antes de las elecciones generales que no veía motivos para que los bonaerenses cambiaran su voto, pese al “plan platita” y que los intendentes peronistas movilizarían el aparato.
La remontada del Gobierno en su principal bastión llevó nerviosismo a Costa Salguero. “Ganaste muy bien en los dos distritos más importantes, pero el problema fue que sobrevendiste una expectativa”, analizaba un jerarca radical. Entre los “halcones” también vinculaban la sensación de traspié con un error en la estrategia política y de comunicación de la Ciudad. “Dijeron que ganaban por ocho y terminaron pidiendo la hora. Tendrías que haber dicho que el Gobierno lo daba vuelta y que era muy difícil ganar en la provincia”, comentaron los “duros” de Pro. [...]
Cruces y tensión
La convivencia entre “halcones” y “palomas” no fue sencilla en el búnker opositor. A diferencia de las PASO, los integrantes de la mesa nacional de Juntos por el Cambio no tuvieron un comando propio en Palermo, sino que se juntaron en Costa Salguero. La idea era exhibir una postal de unidad, sin vencedores ni vencidos. Sin embargo, hubo tensiones entre los radicales y el larretismo por la organización. Desde los problemas para acreditarse en los ingresos hasta el operativo de seguridad privada. “Esto no es una boda”, bramaron cerca de Valdés. El gobernador de Corrientes se enfureció cuando el personal de seguridad no le permitía subir al escenario, donde hablaban Vidal y Larreta, escoltados por Macri y Bullrich. Cornejo y Pichetto, quienes tampoco pudieron treparse al escenario, mascullaban bronca por los celosos protocolos. “¿Querían que estuviéramos?”, se quejaron fuentes radicales. Cerca de Macri también deslizaban críticas.
El conflicto más tenso de la noche en el Pabellón 6 estalló apenas terminaron los discursos de Vidal y Larreta, quienes nacionalizaron su mensaje. El larretismo activó la conferencia de la exgobernadora y pidió demorar la presentación de la mesa nacional hasta que se conocieran los resultados de la provincia. Recelosa por la actitud de Larreta, Bullrich se enfureció con los emisarios del alcalde. Y dijo que no aguardaría para salir a celebrar el triunfo nacional de la alianza. “La elección se terminó”, bramó. Cornejo, Pichetto y Valdés se sumaron al reclamo.
[...] Los “halcones” de Pro sospechaban que el larretismo buscaba “neutralizar” el éxito en todo el país de la alianza, ante la imposibilidad de celebrar los resultados en la Capital y la provincia. “Nos quieren correr con el aparato y prepotear. Se piensan que van a manejar la política con tipos de la seguridad”, bramó una espada de Pro. Finalmente, después de un acalorada discusión, y con el respaldo de Cornejo y Pichetto, Bullrich irrumpió en la sala de conferencia y frustró los planes del larretismo de demorar la presentación de la mesa nacional. “Si no nos dan lugar acá, lo hacemos en la vereda”, amenazaron. [Las negritas son todas de la nota original. Fin de la cita de La Nación, nota completa acá]
martes, 21 de septiembre de 2021
Operación de arena
* Publicado en el blog Muñeca Brava
Agrega en Twitter César González: "Como villero quiero dar mi punto de vista sobre la nota de Mayra Arena. Creo que el primer inconveniente es aglutinar a la fuerza a todes les habitantes de los barrios populares bajo una supuesta ideología total que rechaza las conquistas civiles por no ser económicas.
"Doy fe de que la agenda feminista tiene un fuerte arraigue en los barrios populares. Por ej. La ILE fue ampliamente debatida y celebrada por miles y miles de mujeres villeras, que eran, sobre todo, las que terminaban abortando en atroces circunstancias.
"Conozco muchas pibas de los barrios populares que usan el lenguaje inclusivo, que creen y militan por la justicia social, injustamente planteados en su nota como ámbitos excluyentes. Conozco muchas villeras travestis, trans, felices por el acceso al DNI, por los cupos laborales.
"La fuerza y contundencia de la agenda de derechos para la mujeres e identidades no binarias de nuestro país es un orgullo transversal a las clases. Pero en lo concreto para los barrios populares ha sido una herramienta que ha empoderado y generado conciencia en miles de pibas.
"La realidad de los barrios populares es contradictoria, no hay un canto monocorde que rechaza el lenguaje inclusivo. Existen ambos polos, a las generaciones nuevas le resulta ya familiar. Y como en el resto de la sociedad también surgen temores conservadores ante lo nuevo.
"Lamento su postura tan punitivista, como si los barrios ya no estuviesen inundados de fuerzas de seguridad que violentan permanentemente a lxs pibes. ¿Qué hay de nuevo en su posición de indignarse por una supuesta defensa institucionalizada del delincuente?
"Roza el lombrosismo cuando habla de "La baja de la talla en los delincuentes, cada vez más flacos, más petisos, más aniñados, ha generado que mucha gente se resista a los robos y se resuelva todo en un mano a mano". No cuestionarla solo por ser pobre es por culpa pequeñoburguesa.
"También me resulta muy triste su cliché "Antiplaneros" tan afín al sentido común más reaccionario, como si desconociera las irrisorias cifras monetarias de esos planes, que así y todo si no existiesen más miseria habría en nuestra patria.
"Por último y a título personal digo que en los barrios populares las mejores condiciones de vida, tanto a nivel material como simbólico, las han generado siempre los gobiernos de centro-izquierda, aun con todas sus cobardías y falencias".