"La lección de vida más dura: Quizás que cuando las cosas se van, se van y ya no vuelven"
-"Quizás, de todas formas, algunos hombres consiguen lo que quieren"
- "Nadie. O quizás solo por poco tiempo para después perderlo. O quizás para probar al que sueña que el mundo de sus anhelos hecho real no es en absoluto el mundo"
"El mártir que desea las llamas deja de ser merecedor de ellas"
" Todos sus sueños anteriores habían sido lo mismo. Algo tenía miedo y él había llegado a consolarlo"
"Si pienso en lo que quería de niño y sobre lo que quiero ahora no son la misma cosa. Supongo que lo que quise no es lo que quiero... ¡ Diablos! No sé lo que quiero. Nunca lo supe... Cuando eres niño tienes algunas ideas sobre como será todo. Al ir creciendo te vas retrayendo. Creo que terminas intentando minimizar el dolor"
Cormac Mccarthy reúne a John Grady Cole, protagonista de la primera entrega de la trilogía y a Bill Parham. protagonista de la segunda en esta fascinante última parte.
A pesar de las escaseces y la precariedad a la que se ven abocados debido a una sequía que asola el territorio de la hacienda en la que trabajan, ambos protagonistas llevan una existencia feliz, traban una amistad inquebrantable y disfrutan de su estilo de vida bucólico de una forma que roza el hedonismo.
Reflexiones a la luz de dos lunas en las que el autor acentúa el carácter con el que otorgó a los personajes en sus respectivas entregas terminan de conformar los perfiles a ojos del lector. John Grady Cole es idealista, apasionado y leal mientras que Bill Parham es más pragmático, realista y prefiere mantener los pies en el suelo.
La trama se complica cuando John Grady Cole se enamora de una prostituta durante una visita a un prostíbulo al otro lado de la frontera. Hará todo lo que esté en su mano para casarse con ella, pues es un amor correspondido, más llevado por la pasión que por la razón, esta última representada en la voz de Parham que le pide actuar con cautela. Eduardo, el dueño del prostíbulo, un cuchillero experimentado y también enamorado de la prostituta complicará la situación y John Grady Cole luchará a vida o muerte por la consecución de un sueño.
No obstante, el libro no discurre en sus renglones sino entre ellos. Las citas elegidas muestran bien el carácter filosófico que desentraña lo inexorable de la vida y que culmina con un epílogo en el que el autor desarrolla, entre lo real y lo onírico, la propia consciencia del concepto "vida", las expectativas y las consecuencias, a todos los niveles, de esta.
Es el epílogo la parte más férrea del libro y la que, quizás, cohesiona las tres partes de la trilogía. La consciencia de la vida observada en retrospectiva cincuenta años después de lo acaecido. "Un sueño dentro de un sueño no es un sueño" puede resultar la cita más reveladora del epílogo que cuestiona la propia existencia y el propósito de esta mediante un lirismo aturdido y casi inocente ante la posible revelación de una realidad magnánima que seguirá siendo un misterio. Ante la sensación de casi creer tocar con los dedos la revelación se produce un impulso hacia atrás en la que las dudas sobre la identidad y el propósito de la vida se acrecentan tanto que solo queda volver a dormir para volver a despertar en la absoluta incertidumbre existencial.