De Cartas escogidas de WFaulkner
Mi deseo es que no venga, aunque ya sé que no puedo evitarlo, no hasta que un número suficiente de nosotros -por pocos que parezca que quedamos- que conservan el valor de su intimidad, se unan para protegerse de una de las cosas más temibles de la moderna vida americana: la Libertad de Prensa. Un individuo puede protegerse de la libertad de otro individuo, pero cuando enormes y acaudaladas organizaciones como la prensa, la religi6n o los grupos políticos empiezan a federarse bajo reclamos morales como la democracia y la libertad, en cuya estructura los miembros o practicantes individuales son absueltos de toda limitaci6n moral individual, que Dios nos ayude.
Por lo tanto, si sus jefes insisten en enviarle a pesar de todo, por favor adviértele de que me atrincheraré para defender lo que queda de mi vida privada hasta la última bala.
Te quiero más que a la salvación de mi alma
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Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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SOBRE LA PRENSA
De Trastorno de Thomas Bernhard, p.56
En casa del industrial tampoco
había ningún libro, dijo mi padre; intencionadamente, no tenia en casa ninguno
para no irritarse. Nada irrita más que los libros, dedo el industrial, cuando
se quiere estar solo, cuando se debe estar solo. A su hermanastra, dijo mi
padre, le permitía leer periódicos, entre ellos Le Soir y Aftonbladet, Le Monde
y La Prensa, pero ninguno alemán. Sin embargo, incluso los periódicos
extranjeros permitidos debían ser atrasados de un mes por lo menos: sin poder
destructor, poéticos ya.
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