Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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INCIPIT 47. BOCA SELLADA / SIMONETTA AGNELLO HORNBY

1
El cumpleaños de un pater familias satisfecho.
«La fábrica y la familia, sus auténticas pasiones.»
El perro arañaba la puerta acristalada. El sol caía sobre las ramas de los árboles y se reflejaba incandescente en sus hojas; un haz de luz horadaba el centro hasta alcanzar la plata del aparador de la pared.
Tito se limpió las manchitas de salsa de la boca. Se pasaba una y otra vez el borde de la servilleta por los labios apretados, como si se diera un masaje; después extendió el cuadrado de lino sobre las piernas y lo alisó con la palma de las manos.
Su hijo Santi estaba enfrente de él, al otro extremo de la mesa, como en las sesiones del consejo de administración de la fábrica de pasta: les bastaba una ojeada para entenderse al vuelo. A la derecha del hijo, la tía.
Tito recorría con la mirada a cada uno de sus cinco nietecitos. Algún día, ellos también participarían en esas sesiones junto a él: en el fondo aún era joven, cumplía sólo sesenta años.
?¿En qué piensas, abuelo? ?le preguntó Titino, siempre alerta.

INCIPIT 40. LA MENNULARA / SIMONETTA AGNELLO HORNBY

1
El doctor Mendicó asiste a la muerte de una paciente
El doctor Mendicó, repentinamente, se sintió muy cansado, con las piernas doloridas y un hormigueo en los brazos. Había permanecido en la misma postura durante más de una hora, sosteniendo las manos de la Mennulara entre las suyas, acariciándole los dedos con un movimiento circular y delicado, incesante. Levantó la mano derecha, dejano con la palma abierta sobre la sábana la izquierda, en la que se apoyaban las de la difunta, tibias todavía.
Era un momento solemne, que conocía bien y que siempre le emocionaba, la última tarea de un médico derrotado por la muerte. Le cerró los párpadps con delicadeza. Después le compuso las manos, entrelazándole los dedos, se las colocó con cuidado sobre el esternón, arregló la sábana tirando de ella hasta cubrirle los hombors y por último se levantó para comunicar a los Alfapille la muerte de la Mennulara.

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