Algunas claves que me sugiere el informe La Sociedad de la Información 2012 de Fundación Telefónica para el periodismo y los medios:
Casi dos de cada tres lectores (59,3%) de prensa dispuestos a abandonar el papel. Crece la audiencia y el consumo de información sólo en medios digitales. El móvil y las tabletas son los primeros soportes que realmente sustituyen al papel.
La audiencia digital ya casi iguala a la de papel: 14 millones de lectores en papel frente a 12 millones de audiencia de los diarios digitales. En las revistas la audiencia aún es muy mayoritaria en papel.
El papel no está muerto, pero cambia su función y su rol en el ecosistema y el negocio informativo. Se convierte en un producto más de una marca de contenidos a los que el público accede a través de más medios y soportes.
El móvil es el soporte de la información. La información acompaña al público en todo momento con el móvil. Con un 63% de usuarios de teléfonos inteligentes (smartphones), los móviles son el soporte que permite crear el engagement con el público.
El medio y la marca acompañan al usuario en su vida cotidiana a través del móvil, donde se crea una relación afectiva e íntima mucho mayor que en el resto de soportes y sólo igualada por la tableta.
El móvil demanda de los medios convertirse más que nunca en una guía útil para la vida cotidiana. Esa utilidad la determina cada contenido en función de su naturaleza, pero el periodismo debe aportar el enfoque de mayor utilidad para la sociedad y cada uno de los consumidores.
No basta con informar, es mejor aumentar el conocimiento útil sobre la realidad.
Los contenidos son multipantalla, los medios están obligados a ser contextuales y a crear un ecosistema informativo. Los contenidos y la información deben estar en todos los soportes y pantallas, pero la ley de la redundancia no implica que el desarrollo del contenido y la oferta sea el mismo. El público accede a los contenidos a través de los diferentes soportes en función de su actividad, sus intereses y la evolución de sus hábitos de consumo informativo y de contenidos a lo largo del día.
Satisfacer esa demanda requiere contenidos 24/7 -a todas horas todos los días- pero también ofrecer una oferta con estilos, experiencia de usuario y enfoque de la información o el contenido distinta en función de la situación, actitud y soporte de acceso al contenido por la audiencia. Esa oferta requiere una programación contextual de la información.
Convertirse en medios contextuales para acompañar a la audiencia en sus necesidades informativas y de consumo, pero consiguiendo escalabilidad en la producción y edición de contenidos.
El acento de la mayoría de los medios en el mercado digital ha estado hasta ahora en producir más contenido durante más tiempo: aumentar el volumen y el horario de la oferta. Esa es una programación imposible de sostener para la mayoría y que será progresivamente sustituida por la agregación, la edición semántica y apoyada por la inteligencia artificial.
El problema de los medios y la audiencia es lograr el contenido de mayor interés y calidad para cada tipo de público con la mejor relación (engagement) entre marca y audiencia. Producir más contenidos durante más tiempo no es la única ni la mejor solución. Puede ser adecuada para medios de gran volumen, pero el mayor engagement se consigue con contenidos relevantes adecuados al público al que se dirigen y con la mejor experiencia de usuario a través del soporte de acceso.
Esa mejora en la experiencia de los contenidos es la base del aumento de la eficacia y rentabilidad publicitaria en los medios.
Los contenidos son sociales, los medios también deben serlo. Las redes sociales son el eje de la comunicación y la relación entre los nómadas digitales. La adopción de las redes sociales y de la mensajería instantánea es casi universal. Son el nuevo espacio y herramienta de socialización. Los medios y los periodistas deben estar en las redes no sólo como marcas personales, sino como nodos de las redes. El periodista y los medios debe convertirse en un red social: un guía para el público en la enorme abundancia de las redes. Los medios deben ser espacios y plataformas para la participación de calidad tanto internamente como de forma distribuida en las redes donde los usuarios despliegan la mayoría de su actividad.
La información y los contenidos ocupan un espacio limitado en las redes sociales. La comunicación entre usuarios es la principal razón de uso y pertenencia a una red social. Pero una parte importante de la identidad de dominio público de cada usuario en las redes se construye con información y contenidos de medios.
Para alimentarla no basta con la corriente continua de titulares y noticias de escasa vida. La longevidad de la información, y por tanto su escalabilidad, es mayor cuanto más útil y utilizable es para el usuario, tanto por el enfoque y contenidos como por los formatos y estilos empleados para aumentar su consumo y legibilidad.
Contenidos de acceso continuo y multipantalla. La propiedad ya no importa. Los contenidos dejan de ser una propiedad (un producto) para convertirse en un servicio. La conexión permanente y desde cualquier lugar y dispositivo de la extensión de la banda ancha móvil empuja a albergar los contenidos en la nube y a hacerlos accesibles al público desde cualquier dispositivo y momento sin depender de dónde están.
El aumento del acceso al contenido es la clave del éxito de Amazon, Netflix o Google. La mayoría de medios no han conseguido esa accesibilidad. La propia estructura de los contenidos y la información está pensada desde la escasez, la oferta vinculada a la actualización y lo efímero. Un producto de consumo masivo que se agota en un tiempo de vida breve.
Pero esa no es la realidad del consumo digital en hiperconexión. Cuando todo está accesible en cualquier momento la actualidad manda en la información, pero la vida útil del contenido se desdobla en el tiempo de la información y el tiempo del consumo y la recomendación.
Los contenidos son interesantes y actuales cuando se producen (una noticia, la temporada de una serie, un lanzamiento de un disco, etc.) pero también cuando se comparten y logran relevancia social. Por eso reviven a menudo en las redes sociales viejas noticias o reportajes, vuelven a las listas de éxitos viejas series o revive una canción.
Lo de menos es comprar y ser propietario de los contenidos, como en los viejos mercados. La mejor oferta es disponer de ellos cuando un amigo los recomienda o cuando el usuario dispone del tiempo, el interés y la actitud adecuada para su consumo. De los contenidos como producto -finito, acabado y poco reutilizable- a los contenidos como servicio: amplia accesibilidad en cualquier momento y soporte, archivo y catálogo vigentes, con mejor búsqueda y recomendaciones que aumentan criterio para decidir el consumo.
Periodismo, medios e ideas | Journalism, media and ideas | Una mirada a los medios, los periodistas y las ideas de la sociedad de la información | A glimpse at the media, journalists and ideas in the information society
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Friday, January 11, 2013
Tuesday, November 08, 2011
Google+ quiere la relevancia social de los medios
Los medios deben estar atentos a los cambios en Google que obligan a diseñar la relevancia y el posicionamiento en una plataforma integrada de buscador, navegador, aplicaciones y red social. Entre el 30 y el 50% del tráfico dependiente del buscador en la mayoría de los medios está en juego. Google ha encadenado una serie de cambios en su algoritmo y en Google+ a los que el SEO debe estar atento para repensar los tiempos de publicación, la identificación de los artículos y las relaciones de contenidos, marcas, medios y usuarios en un universo cada vez más integrado.
Los periodistas son cada vez más importantes como marca personal. Google ahora los indexa y muestra en los resultados de las búsquedas en Google News.
La herramienta para destacar la autoría y la relevancia es Google+, la red social del buscador que está empezando a convertir en un elemento clave de su adaptación a la red de las personas, donde las relaciones son tan importantes como el contenido.
Pero en la propuesta de Google a los periodistas hay un exceso de control del negocio y una alteración de la relevancia. Google no destaca a los mejores periodistas ni a los más relevantes por sus contenidos o su presencia y seguimiento en las redes, sino sólo a los que están en Google+ por encima de su actividad en Twitter, la preferida por su carácter de distribuidor de información, o en Facebook.
Google anunció ayer la entrada de marcas y medios con perfiles en Google+. Presencia corporativa en la red social como ya ocurre en las otras redes. La intención es conectar "personas, lugares y cosas", de "negocios locales a marcas globales", deja claro Vic Gundotra, vicepresidente de Ingeniería, en la presentación donde se avanza la posición privilegiada de las marcas con página en Google+ en los resultados del buscador gracias a Direct Connect: "para transformar búsquedas en valiosas conexiones".
El posicionamiento en el viejo algoritmo incluye ahora la acción social y de marketing, tanto de las marcas como de los medios.
Google demanda actividad y promoción de su plataforma para obtener el máximo rendimiento de su botón +1 -su versión del Like de Facebook- y premia a quienes más le ayuden a fortalecer su red social, por ahora con 40 millones de usuarios y relativamente baja actividad, muy lejos de sus competidoras.
Pero a esa integración social y su impacto en el buscador hay que sumar la que se consigue en los anuncios contextuales y sobre todo en la plataforma integrada en la que se está convirtiendo Google.
Google y sus datos se extienden e integran por el buscador, la publicidad contextual, el correo electrónico, el navegador Chrome y el sistema operativo Android, además de sus aplicaciones en iOS de Apple.
Ninguno de sus competidores tiene una extensión y dominio semejante de las plataformas. Están presentes en ellas, pero no manejan sus datos y operativa.
La relevancia y el posicionamiento en el universo Google dependen cada vez más de una estrategia integral y de marketing social más allá del SEO. Una estrategia donde Google pide esfuerzo a los medios y marcas para mejorar sus resultados. Una alianza donde el marketing altera el viejo sueño de la transparencia y objetividad del algoritmo.
Por último, Google ha cambiado sus resultados para primar el contenido más reciente todavía más de lo que ya lo hacía. El impacto en los medios se agudiza:. No sólo obliga a volver a pensar en la actualización, el ritmo de publicación y su vinculación con Google+ para aprovechar el marketing y el flujo social: fuerza a revisar las estrategias de volcado de las ediciones impresas, que en muchos medios continúan siendo la parte fundamental del contenido tanto en cantidad como en calidad.
¿Cuál es la mejor hora para publicar los contenidos de la edición impresa? ¿Cómo administrar su redistribución en el flujo social y la aparición en las búsquedas?
La gestión en tiempo real del SEO se acentúa y orienta a los medios hacia las nuevas herramientas de análisis en tiempo real, que sustituyen a las mediciones tradicionales con períodos de análisis más amplios.
Google propone mayor integración en su plataforma y su negocio a los medios para seguir rentabilizando sus contenidos. Al esfuerzo en contenidos y publicación (volumen y actualización), además de todos los requerimientos de las páginas para aumentar su rapidez de descarga y estructura de indexación, Google anhela ahora las relaciones, el engagement entre medios, periodistas y audiencia, el valor clave en el nuevo paradigma de la información y los medios sociales.
Los periodistas son cada vez más importantes como marca personal. Google ahora los indexa y muestra en los resultados de las búsquedas en Google News.
La herramienta para destacar la autoría y la relevancia es Google+, la red social del buscador que está empezando a convertir en un elemento clave de su adaptación a la red de las personas, donde las relaciones son tan importantes como el contenido.
Pero en la propuesta de Google a los periodistas hay un exceso de control del negocio y una alteración de la relevancia. Google no destaca a los mejores periodistas ni a los más relevantes por sus contenidos o su presencia y seguimiento en las redes, sino sólo a los que están en Google+ por encima de su actividad en Twitter, la preferida por su carácter de distribuidor de información, o en Facebook.
Google anunció ayer la entrada de marcas y medios con perfiles en Google+. Presencia corporativa en la red social como ya ocurre en las otras redes. La intención es conectar "personas, lugares y cosas", de "negocios locales a marcas globales", deja claro Vic Gundotra, vicepresidente de Ingeniería, en la presentación donde se avanza la posición privilegiada de las marcas con página en Google+ en los resultados del buscador gracias a Direct Connect: "para transformar búsquedas en valiosas conexiones".
El posicionamiento en el viejo algoritmo incluye ahora la acción social y de marketing, tanto de las marcas como de los medios.
Google demanda actividad y promoción de su plataforma para obtener el máximo rendimiento de su botón +1 -su versión del Like de Facebook- y premia a quienes más le ayuden a fortalecer su red social, por ahora con 40 millones de usuarios y relativamente baja actividad, muy lejos de sus competidoras.
Pero a esa integración social y su impacto en el buscador hay que sumar la que se consigue en los anuncios contextuales y sobre todo en la plataforma integrada en la que se está convirtiendo Google.
Google y sus datos se extienden e integran por el buscador, la publicidad contextual, el correo electrónico, el navegador Chrome y el sistema operativo Android, además de sus aplicaciones en iOS de Apple.
Ninguno de sus competidores tiene una extensión y dominio semejante de las plataformas. Están presentes en ellas, pero no manejan sus datos y operativa.
La relevancia y el posicionamiento en el universo Google dependen cada vez más de una estrategia integral y de marketing social más allá del SEO. Una estrategia donde Google pide esfuerzo a los medios y marcas para mejorar sus resultados. Una alianza donde el marketing altera el viejo sueño de la transparencia y objetividad del algoritmo.
Por último, Google ha cambiado sus resultados para primar el contenido más reciente todavía más de lo que ya lo hacía. El impacto en los medios se agudiza:. No sólo obliga a volver a pensar en la actualización, el ritmo de publicación y su vinculación con Google+ para aprovechar el marketing y el flujo social: fuerza a revisar las estrategias de volcado de las ediciones impresas, que en muchos medios continúan siendo la parte fundamental del contenido tanto en cantidad como en calidad.
¿Cuál es la mejor hora para publicar los contenidos de la edición impresa? ¿Cómo administrar su redistribución en el flujo social y la aparición en las búsquedas?
La gestión en tiempo real del SEO se acentúa y orienta a los medios hacia las nuevas herramientas de análisis en tiempo real, que sustituyen a las mediciones tradicionales con períodos de análisis más amplios.
Google propone mayor integración en su plataforma y su negocio a los medios para seguir rentabilizando sus contenidos. Al esfuerzo en contenidos y publicación (volumen y actualización), además de todos los requerimientos de las páginas para aumentar su rapidez de descarga y estructura de indexación, Google anhela ahora las relaciones, el engagement entre medios, periodistas y audiencia, el valor clave en el nuevo paradigma de la información y los medios sociales.
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Tuesday, October 18, 2011
Abrir la agenda mejora la información
No se preocupen por la competencia más de lo necesario. Siempre irá detrás. Los usuarios ayudan más, tanto en el enfoque y detalles de la información como para aumentar la reputación y valor de la marca. Hace años que insisto con mis clientes en la necesidad de abrir todo el proceso de la información para acabar mejorando el resultado final, el trabajo de los reporteros y el producto.
Abrir la agenda de los periodistas es una de las mejores formas de convertir al periodismo y a los propios medios en una red social. Integrar a los lectores desde la planificación.
The Guardian se ha lanzado al experimento y los primeros resultados son satisfactorios. De la expectación de otros medios se ha pasado a la participación de los lectores más interesados. Y con sus sugerencias se ha empezado a trabajar en el enfoque y desarrollo más adecuado para la información.
El experimento de The Guardian es sencillo. Incluir unas simples hojas de previsiones en Google Docs (open newslist) con la dirección en Twitter del reportero asignado. Con un tuit a través de las open newslists o en la lista en Twitter de la redacción de The Guardian, el público puede comunicarse con el periodista, con suficiente rapidez y limitaciones parano interrumpir en exceso el trabajo de reporteo y contar con los datos suficientes para contactar con el usuario si es necesario.
Un mecanismo para abrir la redacción y mejorar la participación de calidad, uno de los objetivos fundamentales de la conversión de los medios y las redacciones en plataformas sociales donde la conversación entre periodistas y público mejore la información.
Con esa intención desarrollamos en La Voz del Interior los perfiles públicos de los periodistas en una red social propia, orientada a la información, además de su presencia en Twitter y Facebook.
Una idea desarrollada en el ADN.es original, más tarde en Soitu.es, y que parte de su equipo ha vuelto a poner en práctica en El País con la inclusión de los periodistas en la red social Eskup y sus perfiles asociados a las nuevas secciones de Política e Internacional.
Entre los proyectos para convertir al medio y a los periodistas en una red social con flujo de la información abierto estamos trabajando en herramientas participativas.
Una están enfocadas a la gestión de redacciones como una red social con el desarrollo de sistemas de edición y CMS sociales.
En otros proyectos en marcha, la agenda de planificación y asignaciones (hoja de edición o newslist) con la que trabaja la redacción ya está preparada para convertir una parte en pública y poder interactuar con el lector.
Las barreras son de actitud, no tecnológicas. Como en el experimento de The Guardian, la información más sensible o exclusiva puede mantenerse a salvo, pero en el resto la ayuda de los lectores es muy útil para los enfoques, el enriquecimiento con detalles y la búsqueda de valor añadido en información comunes para todos los medios.
Cuando el público y las fuentes están en la red, aprovechar esa posibilidad de contacto y participación es esencial. En la anatomía de la noticia, el tiempo real y el flujo social son dos elementos fundamentales. Para los medios y los periodistas es un lujo malgastarlos utilizándolos sólo después de la publicación.
La información abierta comienza con la planificación.
Ánimo. Colaborar mejora el resultado para todos.
por
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6:04 PM
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Monday, October 10, 2011
The Guardian abre su agenda (y anuncia aplicación iPad)
The Guardian compartirá parte de su agenda y previsiones diarias, la planificación de su cobertura informativa, con los lectores. Un blog se encargará de compartir parte de esa hoja de edición que los lectores podrán comentar y aportar ideas vía Twitter a los editores.
Un paso importante en una redacción abierta donde la participación no se desarrolle sólo tras la publicación de la información, sino en el propio proceso de edición.
Un experimento para abrir el proceso de la información con una edición participativa incardinada en el flujo social.
Otros diarios han abierto antes sus consejos de redacción y explicado su criterio y decisiones editoriales.
Pero en la construcción de las redacciones como redes sociales el paso del diario británico quiere explorar hasta dónde son valiosas las aportaciones del público para poner el SEO y el criterio social antes de la edición. No reaccionar a lo que se está consumiendo más en el producto, sino contar con la opinión del lector antes de su publicación.
The Guardian empezará publicando una selección de sus previsiones de información nacional, internacional y económica para comprobar la efectividad.
El diario británico se inspira en el modelo de Norran, un diario sueco donde editores y reporteros chatean en directo con los lectores sobre la cobertura de la información.
Pero The Guardian intenta enriquecer el criterio profesional con el de los lectores, un paso importante en la concepción del periodista y la redacción como redes sociales.
El mismo día The Guardian anuncia su esperada aplicación para iPad, con un precio de suscripción mensual de 15,5 euros, el doble que en iPhone.
Un paso importante en una redacción abierta donde la participación no se desarrolle sólo tras la publicación de la información, sino en el propio proceso de edición.
Un experimento para abrir el proceso de la información con una edición participativa incardinada en el flujo social.
Otros diarios han abierto antes sus consejos de redacción y explicado su criterio y decisiones editoriales.
Pero en la construcción de las redacciones como redes sociales el paso del diario británico quiere explorar hasta dónde son valiosas las aportaciones del público para poner el SEO y el criterio social antes de la edición. No reaccionar a lo que se está consumiendo más en el producto, sino contar con la opinión del lector antes de su publicación.
The Guardian empezará publicando una selección de sus previsiones de información nacional, internacional y económica para comprobar la efectividad.
El diario británico se inspira en el modelo de Norran, un diario sueco donde editores y reporteros chatean en directo con los lectores sobre la cobertura de la información.
Pero The Guardian intenta enriquecer el criterio profesional con el de los lectores, un paso importante en la concepción del periodista y la redacción como redes sociales.
El mismo día The Guardian anuncia su esperada aplicación para iPad, con un precio de suscripción mensual de 15,5 euros, el doble que en iPhone.
Saturday, May 21, 2011
El #15m de los medios
El #15m ha impactado no sólo en la política. Es una sacudida a toda la sociedad y también a los medios -el viejo cuarto poder- ajenos a la gestación de un descontento y una movilización que se larvó con el debate de la ley Sinde y ha corrido por la web durante meses con la fuerza de una viralidad enojada con la partitocracia.
Pero la mayoría de los medios y los periodistas estaban ausentes. Con el agravante de que algunos periodistas, columnistas y editores de medios digitales han sido activos tanto en el debate sobre las descargas y la propiedad intelectual como después en #nolesvotes y en los inicios de #democraciarealya.
Antes de la erupción de #spanishrevolution ya sufríamos una democracia amordazada por las cuotas electorales y el control de los partidos sobre la información y las imágenes de la campaña.
Muchos periodistas se sumaron a #sinpreguntasnocobertura, pero el reflejo real en la cobertura de la campaña ha sido escaso.
Políticos y periodistas han mantenido una agenda apartada del objetivo real de unas elecciones locales y autonómicas y del surgimiento de una enmienda civil a la gestión restrictiva de la democracia.
La partitocracia es sorda. El periodismo, también.
El #15m los medios tardaron en reaccionar. Sólo unos pocos como El País en su web, 20 Minutos y la televisión catalana TV3 tenían en su agenda la previsión del éxito de la protesta.
En el análisis gráfico de @montera34 se puede observar el seguimiento de la #acampadasol en las portadas de varios grandes diarios.
Sólo tres llevaron a su portada el 15m el lunes y hasta el jueves con la prohibición de la Junta Electoral de Madrid y la decisión de mantener la protesta, la presencia en las portadas no se hizo mayoritaria.
Y casi todos han adoptado una línea editorial que refleja el impacto de la protesta sobre la política electoral y se aparta a menudo de la indagación en los hechos y los protagonistas. La explicación al público general de los porqués, los quiénes, el cómo, el cuándo y las consecuencias de una movilización que supera las barreras de la democracia formal y ha resucitado el debate sobre la extensión de los derechos fundamentales, el papel de los partidos y la falta de conexión y participación de los ciudadanos en una política solipsista.
Como los ciudadanos, los periodistas y los medios debemos reflexionar. No estamos preparados para una democracia en tiempo real y en red donde las ideas y los movimientos no tienen líderes y no hacen ruedas de prensa mientras se gestan.
Pero está el debate, los participantes y sus documentos. Está la democracia en ejercicio en la red. Y no está suficientemente atento y rápido el periodismo.
Los medios y los periodistas debemos hacer una reflexión profunda sobre la cobertura del 15m, como ayer discutíamos en el Laboratorio de la APM y hoy refleja Arsenio Escolar.
En los defectos de esa cobertura coincide el enfoque estrecho de los medios sobre la información, encerrado en las esferas de poder y los intereses de la partitocracia (coincido de nuevo con Toni).
Que cada cuál juzgue la estrategia y la información de cada medio.
Muchos convendrán en que los intereses políticos de las cabeceras, sus filiaciones partidistas y los defectos de un periodismo donde la calle se sustituye por las salas del poder y las redes sociales no es competente para la sociedad del siglo 21.
La mirada, el enfoque y la investigación sigue siendo estrecha y lastra las posibilidades del periodismo profesional para responder adecuadamente a su deber social y a garantizar el derecho a la información de los ciudadanos.
Estamos en las redes, pero el periodismo no se ha adaptado todavía con eficacia a un nuevo ecosistema y su impacto en la información.
Las redacciones han comenzado a abrirse y muchos periodistas y directores están en Twitter o usan Facebook para ampliar su audiencia y el marketing de sus contenidos. Pero hay que reiventarse para convertirse de verdad en plataformas sociales, situar de nuevo al periodismo en los nuevos espacios públicos de las redes y la realidad.
Falta periodismo. Escasea el análisis informativo. Sobra opinión.
Es hora de una autocrítica responsable y exigente. Lo pide el público, lo anhelan muchos periodistas. La ciudadanía y el futuro no nos perdonarán esa reflexión.
Actualización: Datos cronológicos y cuantitativos de cobertura
Pero la mayoría de los medios y los periodistas estaban ausentes. Con el agravante de que algunos periodistas, columnistas y editores de medios digitales han sido activos tanto en el debate sobre las descargas y la propiedad intelectual como después en #nolesvotes y en los inicios de #democraciarealya.
Antes de la erupción de #spanishrevolution ya sufríamos una democracia amordazada por las cuotas electorales y el control de los partidos sobre la información y las imágenes de la campaña.
Muchos periodistas se sumaron a #sinpreguntasnocobertura, pero el reflejo real en la cobertura de la campaña ha sido escaso.
Políticos y periodistas han mantenido una agenda apartada del objetivo real de unas elecciones locales y autonómicas y del surgimiento de una enmienda civil a la gestión restrictiva de la democracia.
La partitocracia es sorda. El periodismo, también.
El #15m los medios tardaron en reaccionar. Sólo unos pocos como El País en su web, 20 Minutos y la televisión catalana TV3 tenían en su agenda la previsión del éxito de la protesta.
En el análisis gráfico de @montera34 se puede observar el seguimiento de la #acampadasol en las portadas de varios grandes diarios.
Sólo tres llevaron a su portada el 15m el lunes y hasta el jueves con la prohibición de la Junta Electoral de Madrid y la decisión de mantener la protesta, la presencia en las portadas no se hizo mayoritaria.
Y casi todos han adoptado una línea editorial que refleja el impacto de la protesta sobre la política electoral y se aparta a menudo de la indagación en los hechos y los protagonistas. La explicación al público general de los porqués, los quiénes, el cómo, el cuándo y las consecuencias de una movilización que supera las barreras de la democracia formal y ha resucitado el debate sobre la extensión de los derechos fundamentales, el papel de los partidos y la falta de conexión y participación de los ciudadanos en una política solipsista.
Como los ciudadanos, los periodistas y los medios debemos reflexionar. No estamos preparados para una democracia en tiempo real y en red donde las ideas y los movimientos no tienen líderes y no hacen ruedas de prensa mientras se gestan.
Pero está el debate, los participantes y sus documentos. Está la democracia en ejercicio en la red. Y no está suficientemente atento y rápido el periodismo.
Los medios y los periodistas debemos hacer una reflexión profunda sobre la cobertura del 15m, como ayer discutíamos en el Laboratorio de la APM y hoy refleja Arsenio Escolar.
En los defectos de esa cobertura coincide el enfoque estrecho de los medios sobre la información, encerrado en las esferas de poder y los intereses de la partitocracia (coincido de nuevo con Toni).
Que cada cuál juzgue la estrategia y la información de cada medio.
Muchos convendrán en que los intereses políticos de las cabeceras, sus filiaciones partidistas y los defectos de un periodismo donde la calle se sustituye por las salas del poder y las redes sociales no es competente para la sociedad del siglo 21.
La mirada, el enfoque y la investigación sigue siendo estrecha y lastra las posibilidades del periodismo profesional para responder adecuadamente a su deber social y a garantizar el derecho a la información de los ciudadanos.
Estamos en las redes, pero el periodismo no se ha adaptado todavía con eficacia a un nuevo ecosistema y su impacto en la información.
Las redacciones han comenzado a abrirse y muchos periodistas y directores están en Twitter o usan Facebook para ampliar su audiencia y el marketing de sus contenidos. Pero hay que reiventarse para convertirse de verdad en plataformas sociales, situar de nuevo al periodismo en los nuevos espacios públicos de las redes y la realidad.
Falta periodismo. Escasea el análisis informativo. Sobra opinión.
Es hora de una autocrítica responsable y exigente. Lo pide el público, lo anhelan muchos periodistas. La ciudadanía y el futuro no nos perdonarán esa reflexión.
Actualización: Datos cronológicos y cuantitativos de cobertura
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Thursday, April 28, 2011
Delicious resolverá la saturación informativa
Yahoo ha vendido Delicious a los fundadores de YouTube. Y no ha perdido tiempo en confirmar y transferir las cuentas activas a Avos, la nueva compañía de Chad Hurley y Steve Chen, los fundadores de YouTube.
Avos promete convertir Delicious en una herramienta para "ayudar a resolver el problema de la saturación informativa". El proyecto de los creadores de YouTube es construir con Delicious "el mejor servicio para descubrir información en la web".
Delicious es un buen punto de partida.
El servicio de bookmarks nunca ha sido excesivamente popular, pero continúa estando entre los mejores para guardar y etiquetar tu archivo.
En la era del flujo social, cuando la información es una corriente continua en tiempo real compartida entre personas relacionadas en comunidades de interés, Delicious puede ser una buena base si amplía sus posibilidades sociales para compartir información, se integra en el tiempo real y ofrece un interfaz de visualización sencillo y que evite problemas para recuperar viejos contenidos.
Twitter enseña en camino como medio social en tiempo real. Google ya ha aprendido que el criterio social es más importante que los algoritmos y que en las relaciones entre usuarios hay más y mejores filtros que con cualquier código.
Los nuevos agregadores con interfaz visual para la lectura como Flipboard o Zite; los servicios de recopilación y archivo de contenidos como Tumblr (post) o Evernote (cloud computing), y las aplicaciones para leer lo archivado, como Instapaper o Read It Later, son la evolución tecnológica para Delicious.
En la base de su arquitectura está el criterio de cada usuario y las etiquetas que permiten identificar y relacionar contenidos. Los servicios de cloud computing almacenan lo que no se quiere perder, los agregadores sociales permiten acceder a contenidos compartidos en las redes sociales con un interfaz de gran usabilidad y personalizar la información de cada usuario gracias a sus relaciones con otros.
En esas dos líneas estratégicas deberá trabajar Delicious si quiere resolver el problema de la saturación de contenidos aplicando el criterio social de sus usuarios.
El tiempo real y el aumento de posibilidades para compartir son sus otros dos grandes desafíos, como ya apunta la promesa de Avos.
El problema de Delicious y su misión es también la de los medios informativos: elegir los mejores contenidos y la información relevante para cada usuario.
Delicious empieza por las colecciones etiquetadas y compartidas. Twitter y Facebook por el flujo social de la participación. Los buscadores por la inclusión de los comentarios y los enlaces de los usuarios en sus resultados. Servicios personalizados como Zite por algoritmos que se basan en el criterio personal y el social compartido de sus usuarios para descubrir otros contenidos interesantes.
Los medios informativos deben añadir a esos desafíos el periodismo, el criterio profesional en redacciones abiertas a la participación. Convertirse en plataformas sociales con contenidos y criterios periodísticos. El periodista y la redacción como red social, en la línea de eso que ahora se da en llamar curation al estilo de los museos y el arte, y que en periodismo siempre ha sido escuchar al público y editar los contenidos, propios y ajenos, de mayor interés.
Observar cómo los creadores de YouTube afrontan los desafíos para convertir a Delicious en una herramienta de selección, archivo, partipación, recomendación y acceso a contenidos de interés social y personal será de interés para el desarrollo de los nuevos medios informativos.
Avos promete convertir Delicious en una herramienta para "ayudar a resolver el problema de la saturación informativa". El proyecto de los creadores de YouTube es construir con Delicious "el mejor servicio para descubrir información en la web".
Delicious es un buen punto de partida.
El servicio de bookmarks nunca ha sido excesivamente popular, pero continúa estando entre los mejores para guardar y etiquetar tu archivo.
En la era del flujo social, cuando la información es una corriente continua en tiempo real compartida entre personas relacionadas en comunidades de interés, Delicious puede ser una buena base si amplía sus posibilidades sociales para compartir información, se integra en el tiempo real y ofrece un interfaz de visualización sencillo y que evite problemas para recuperar viejos contenidos.
Twitter enseña en camino como medio social en tiempo real. Google ya ha aprendido que el criterio social es más importante que los algoritmos y que en las relaciones entre usuarios hay más y mejores filtros que con cualquier código.
Los nuevos agregadores con interfaz visual para la lectura como Flipboard o Zite; los servicios de recopilación y archivo de contenidos como Tumblr (post) o Evernote (cloud computing), y las aplicaciones para leer lo archivado, como Instapaper o Read It Later, son la evolución tecnológica para Delicious.
En la base de su arquitectura está el criterio de cada usuario y las etiquetas que permiten identificar y relacionar contenidos. Los servicios de cloud computing almacenan lo que no se quiere perder, los agregadores sociales permiten acceder a contenidos compartidos en las redes sociales con un interfaz de gran usabilidad y personalizar la información de cada usuario gracias a sus relaciones con otros.
En esas dos líneas estratégicas deberá trabajar Delicious si quiere resolver el problema de la saturación de contenidos aplicando el criterio social de sus usuarios.
El tiempo real y el aumento de posibilidades para compartir son sus otros dos grandes desafíos, como ya apunta la promesa de Avos.
El problema de Delicious y su misión es también la de los medios informativos: elegir los mejores contenidos y la información relevante para cada usuario.
Delicious empieza por las colecciones etiquetadas y compartidas. Twitter y Facebook por el flujo social de la participación. Los buscadores por la inclusión de los comentarios y los enlaces de los usuarios en sus resultados. Servicios personalizados como Zite por algoritmos que se basan en el criterio personal y el social compartido de sus usuarios para descubrir otros contenidos interesantes.
Los medios informativos deben añadir a esos desafíos el periodismo, el criterio profesional en redacciones abiertas a la participación. Convertirse en plataformas sociales con contenidos y criterios periodísticos. El periodista y la redacción como red social, en la línea de eso que ahora se da en llamar curation al estilo de los museos y el arte, y que en periodismo siempre ha sido escuchar al público y editar los contenidos, propios y ajenos, de mayor interés.
Observar cómo los creadores de YouTube afrontan los desafíos para convertir a Delicious en una herramienta de selección, archivo, partipación, recomendación y acceso a contenidos de interés social y personal será de interés para el desarrollo de los nuevos medios informativos.
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Tuesday, April 19, 2011
Redacciones abiertas con participación de calidad
La participación es más valiosa cuando se conoce a los participantes, se muestra su personalidad y el periodismo ofrece las herramientas, los contenidos y el estilo necesario para promoverla.
Es el resumen simple de la experiencia que acumulan los medios sociales. El anonimato pierde valor cuando las redes sociales vuelven a destacar a los usuarios, sus contenidos y la red (relaciones) en las que actúan. Lo importante no es la identidad real, sino la identidad de dominio público, la creada para mostrar y compartir en las redes, para poner en relación la gente con la que nos relacionamos con los contenidos que nos interesan. Y para hacernos presentes en el debate público.
El periodismo abierto y social debe aprender a explotar esas identidades, sus necesidades de contenidos y sus posibilidades de relación, con el propio medio, sus periodistas y el resto del público, para hacerse más atractivo y necesario.
Vuelvo a estas reflexiones tras analizar las actitudes para una redacción social destacadas por Toni Piqué en Media140.
Esos puntos coinciden con muchas propuestas explicadas en Ideas para la participación de calidad o en Los medios como plataformas sociales, que recojo a continuación.
Lo mismo hemos hecho en La Voz del Interior (Córdoba, Argentina) y en otros medios.
Esas ideas del desarrollo de perfiles permiten crear una comunidad con participación de mayor calidad y responsabilidad, además de promover la relación entre usuarios.
Ese mayor control social y autoresponsabilidad es el que buscan otros medios como El Mundo, que también ha incluido los perfiles de usuarios hace poco, o el desarrollo social de Eskup en El País, heredero de la experiencia de Soitu.es.
Para aprovechar esas ideas y herramientas, los periodistas y los medios deben tener una actitud abierta, tanto en el proceso de la información como en la relación con el público.
El proceso de la información no empieza con la publicación, sino con el reporteo y el contacto con las fuentes. En la medida que el reporteo y la edición de la información se comparten, internamente (periodista, fuentes, redacción) y externamente (algoritmos y herramientas de reporteo digital, comunidades interesadas, público general) se enriquece la información, se crean más oportunidades de participación creativa y de compromiso (engagement) entre periodistas, medios y audiencia.
Tenemos las herramientas para desarrollar el criterio social y para convertir al periodista y los medios en redes sociales. Para construir redes entre periodistas y público.
Con el desarrollo de las redes sociales y la inclusión del criterio social en las búsquedas, como en Google con el social rank y su botón +1, el flujo social se convierte en la clave de la distribución social de la información.
Aprovechar ese flujo social interna y externamente en los medios es una de las claves para su optimización social. La incorporación de las redes sociales a los perfiles internos y el desarrollo de sistemas de suscripción y participación como el Follow de Mashable, aumentan la viralidad de los contenidos y actividad de los usuarios aprovechando el despliegue de su identidad y relaciones.
Un camino donde todavía tenemos mucho por transitar.
Es el resumen simple de la experiencia que acumulan los medios sociales. El anonimato pierde valor cuando las redes sociales vuelven a destacar a los usuarios, sus contenidos y la red (relaciones) en las que actúan. Lo importante no es la identidad real, sino la identidad de dominio público, la creada para mostrar y compartir en las redes, para poner en relación la gente con la que nos relacionamos con los contenidos que nos interesan. Y para hacernos presentes en el debate público.
El periodismo abierto y social debe aprender a explotar esas identidades, sus necesidades de contenidos y sus posibilidades de relación, con el propio medio, sus periodistas y el resto del público, para hacerse más atractivo y necesario.
Vuelvo a estas reflexiones tras analizar las actitudes para una redacción social destacadas por Toni Piqué en Media140.
Esos puntos coinciden con muchas propuestas explicadas en Ideas para la participación de calidad o en Los medios como plataformas sociales, que recojo a continuación.
Los Medios Como Plataformas Sociales
La experiencia del desarrollo de medios para identidades de dominio público nos llevó a crear perfiles y comunidades en el fallecido ADN.es para desarrollar esos perfiles y aumentar la relación y los contenidos compartidos entre usuarios.View more presentations from JuanVarela
Lo mismo hemos hecho en La Voz del Interior (Córdoba, Argentina) y en otros medios.
Esas ideas del desarrollo de perfiles permiten crear una comunidad con participación de mayor calidad y responsabilidad, además de promover la relación entre usuarios.
Ese mayor control social y autoresponsabilidad es el que buscan otros medios como El Mundo, que también ha incluido los perfiles de usuarios hace poco, o el desarrollo social de Eskup en El País, heredero de la experiencia de Soitu.es.
Para aprovechar esas ideas y herramientas, los periodistas y los medios deben tener una actitud abierta, tanto en el proceso de la información como en la relación con el público.
El proceso de la información no empieza con la publicación, sino con el reporteo y el contacto con las fuentes. En la medida que el reporteo y la edición de la información se comparten, internamente (periodista, fuentes, redacción) y externamente (algoritmos y herramientas de reporteo digital, comunidades interesadas, público general) se enriquece la información, se crean más oportunidades de participación creativa y de compromiso (engagement) entre periodistas, medios y audiencia.
Tenemos las herramientas para desarrollar el criterio social y para convertir al periodista y los medios en redes sociales. Para construir redes entre periodistas y público.
Con el desarrollo de las redes sociales y la inclusión del criterio social en las búsquedas, como en Google con el social rank y su botón +1, el flujo social se convierte en la clave de la distribución social de la información.
Aprovechar ese flujo social interna y externamente en los medios es una de las claves para su optimización social. La incorporación de las redes sociales a los perfiles internos y el desarrollo de sistemas de suscripción y participación como el Follow de Mashable, aumentan la viralidad de los contenidos y actividad de los usuarios aprovechando el despliegue de su identidad y relaciones.
Un camino donde todavía tenemos mucho por transitar.
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Monday, July 05, 2010
Ideas para la participación de calidad
Gloria a la libertad de expresión, hasta que molesta. La información puede ser una conversación, pero a menudo el ruido la inunda y ahoga. Diálogo y debate no son lo mismo que cientos de comentarios. La confusión devalúa uno de los beneficios de la democratización que pueden aportar los medios digitales. Es lo que tantas veces ocurre con la participación, especialmente con los comentarios. El País retoma la discusión este domingo después de que hace unos días 20 Minutos decidiera por primera vez cerrar algunas noticias a los comentarios.
Entre las mayores ventajas de la participación en los medios informativos está su capacidad de ampliar el espacio público, escuchar a los ciudadanos e integrar el criterio social en la información. Para eso hace falta participación de calidad, algo que a menudo no ocurre.
La democracia a veces da miedo. La desintermediación se puede convertir en un caos cuando la participación asincrónica y la distancia permiten el exabrupto. Cuando no existe una verdadera comunidad para autorregularse y crear las bases comunes para que la cháchara pueda ser verdadera conversación.
Muchos medios, blogs y foros viven del ruido y la furia. Pero para otros son una devaluación de los valores de la participación y la relación con y entre la audiencia.
Leyendo los comentarios de los medios digitales nos encontramos con la realidad de la sociedad en la que vivimos. Los medios no son inocentes en la construcción del público. La infancia de estos años pasados permite aventurar algunas conclusiones e ideas para mejorar la participación en un espacio público común.
Porque podemos pasar de un primer estadio de participación e interactividad a otro donde los medios se conviertan en plataformas sociales para identidades de dominio público.
Plataformas sociales
Los medios deben construir las herramientas necesarias para que los usuarios puedan gestionar su participación e interactividad. Crear los espacios y herramientas adecuadas para escuchar a los usuarios, integrarlos en el proceso informativo y permitirles gestionar su identidad y participación.
Cuando se emplean registros y se crean perfiles donde poder seguir la actividad de cada usuario, la participación mejora. Cada usuario puede ser seguido o abandonado por los demás, se pueden crear estructuras donde valorar la actividad de cada usuario y se crean lazos entre ellos por afinidades.
Si además los usuarios pueden crear o sumarse a comunidades especializadas y segmentadas, la participación y las relaciones mejoran.
Medios para identidades de dominio público
Los usuarios crean una identidad para el resto del público. A través de ella difunden su actividad, los comentarios a la información y las conversaciones con otros usuarios y grupos.
El problema no está entre la libertad del anonimato o exigir la utilización de la identidad real. El problema es la construcción de la identidad, la confianza y la reputación. Esos rasgos se pueden logar con apodos de usuarios anónimos o revelando la identidad real.
La evolución de la web 2.0 y las redes sociales ha rebajado el valor del anonimato, tan prestigiado en los primeros años de la web, para primar las identidades reales.
En la mayoría de los casos no son reales en el sentido estricto, sino representaciones subjetivas de lo que los usuarios quieren ser o al menos cómo quieren mostrarse ante los demás. Es la identidad de dominio público: nos permite gestionar nuestra actividad y personalidad en el ciberespacio, emplear identidades múltiples o parciales en función de nuestra actividad digital general o la desplegada en determinados espacios y medios.
Construir medios para identidades de dominio público permite recuperar el consenso original entre público y medios para expandirlo a la participación.
A los medios les ofrece más control sobre los contenidos y actividad de los usuarios. Al público le dota de herramientas para valorar qué y cómo compartir de los datos y contenidos constitutivos de su identidad en red.
Es aquí donde los sistemas de confianza -distribuidos o algorítmicos, como han destacado Craig Newmark o Clay Shirky- pueden ayudar a reforzar la reputación y confianza entre usuarios.
El periodista y los medios como redes sociales
Para mejorar la participación, los medios y los periodistas deben ser visibles, activos y abiertos. No basta con ser un repositorio de opiniones. Para convertir los medios en espacios públicos, la guía, conducción, valores y estilo de la participación e interactividad corresponden al medio y a sus periodistas. Son quienes deben marcar las reglas y tono de cada espacio para que la participación del público vaya modulando y creando su personalidad.
Cada medio -blog, foro, red social, etc.- tiene la participación que se merece. Los temas, cómo se tratan y la relación con el público son elementos de definición de la autoridad, confianza y reglas de debate de cada espacio de debate.
Estar ausentes o fiarse sólo de la moderación algorítmica o de mínimas reglas -eliminación de insultos, difamaciones, racismo, etc.- ejecutada mecánicamente no es suficiente.
Los medios no pueden tratar los comentarios sólo como una renta de páginas vistas y tiempo de permanencia en los sitios. Si lo hacen, el valor de su participación baja.
Cuando los periodistas y el propio medio participan en la conversación y se convierten en elementos activos de las redes sociales y comunidades que crean se mejorar muchos procesos. El debate, pero también la relación periodística con fuentes y público, la incorporación de criterios de la comunidad, la fidelización, la personalización y la transparencia.
Es una nueva tarea, lleva tiempo y esfuerzo, pero aumenta la calidad del trabajo periodístico y de los espacios y debates públicos.
Medios abiertos para cada ciudadanos responsables
La responsabilidad es un elemento fundamental del periodismo. Pero también de la participación. Cuando las opiniones se publican pasan a ser también de los otros y la responsabilidad de los autores crece. En cada ámbito, independientemente del tema a tratar o el lugar donde se emita. Además de los mínimos requisitos de inteligilidad y respeto para evitar el ruido, cada discurso, espacio y público impone sus condiciones, acatadas o discutidas por los participantes.
La confianza es el valor fundamental de la comunicación y de la información. Sólo la confianza permite fiarse de los elementos del mensaje. Los datos, argumentos, estilo y comportamiento contribuyen a aumentar o disminuir esa confianza de los demás en los mensajes de un autor, de la crítica de un partido de fútbol a la recomendación de un restaurante hasta una exclusiva sobre un escándalo político.
Quienes más dan, más reciben. Cuanta más transparencia, más contexto, más entrega del contenido para su uso por los demás y más inversión en crear un público crítico, mayor valor de la información y su audiencia.
Las reglas son insufribles y dictatoriales cuando son impuestas y opacas. Pero son el tejido institucional de las relaciones -de la democracia- cuando son libres, compartidas y transparentes.
Crear reglas donde el mismo público tenga el sistema y espacio adecuado para conformarlas es un rasgo de personalidad de los medios sociales similar al que en otros tiempos era la voz editorial de muchos medios tradicionales, el frontispicio donde se reconocía su público.
No se debe tener miedo a las reglas para mejorar el debate. Pero hay que hacerlas participativas y abiertas. Capaces de generar el mejor espacio público para la información y la participación.
Acabo estas ideas abiertas al debate sobre la participación de calidad con algunos elementos concretos anticipados en algunas presentaciones:
1. Un perfil para cada usuario con pocos datos de registro, pero donde se pueda seguir la actividad de su privacidad compartida.
2. Construir comunidades informativas donde se reúne el público con intereses y actitudes comunes.
3. El periodista debe participar: como autor, guía y persona, no como dueño de la información ni el debate.
4. Reglas claras, concretas, abiertas y revisables.
5. Moderación de los anfitriones y metamoderación por la propia comunidad.
6. La conversación y la información es del público, no de los periodistas. Acomodar los criterios del espacio de participación al derecho a la información y la libertad de opinión y expresión.
7. Transparencia.
8. Minimizar el ruido: espacio limpio de spam, insultos, trolls, etc.
9. Reputación visible: generar herramientas y recursos para visualizar la reputación de los participantes por la calidad y reconocimiento de su discurso.
10. Coraje, crítica y sinceridad. Indispensables para no arrugarse, defender la provocación, la autocrítica, no caer en la complacencia y evitar la redundancia y el peloteo.
Entre las mayores ventajas de la participación en los medios informativos está su capacidad de ampliar el espacio público, escuchar a los ciudadanos e integrar el criterio social en la información. Para eso hace falta participación de calidad, algo que a menudo no ocurre.
La democracia a veces da miedo. La desintermediación se puede convertir en un caos cuando la participación asincrónica y la distancia permiten el exabrupto. Cuando no existe una verdadera comunidad para autorregularse y crear las bases comunes para que la cháchara pueda ser verdadera conversación.
Muchos medios, blogs y foros viven del ruido y la furia. Pero para otros son una devaluación de los valores de la participación y la relación con y entre la audiencia.
Leyendo los comentarios de los medios digitales nos encontramos con la realidad de la sociedad en la que vivimos. Los medios no son inocentes en la construcción del público. La infancia de estos años pasados permite aventurar algunas conclusiones e ideas para mejorar la participación en un espacio público común.
Porque podemos pasar de un primer estadio de participación e interactividad a otro donde los medios se conviertan en plataformas sociales para identidades de dominio público.
Plataformas sociales
Los medios deben construir las herramientas necesarias para que los usuarios puedan gestionar su participación e interactividad. Crear los espacios y herramientas adecuadas para escuchar a los usuarios, integrarlos en el proceso informativo y permitirles gestionar su identidad y participación.
Cuando se emplean registros y se crean perfiles donde poder seguir la actividad de cada usuario, la participación mejora. Cada usuario puede ser seguido o abandonado por los demás, se pueden crear estructuras donde valorar la actividad de cada usuario y se crean lazos entre ellos por afinidades.
Si además los usuarios pueden crear o sumarse a comunidades especializadas y segmentadas, la participación y las relaciones mejoran.
Medios para identidades de dominio público
Los usuarios crean una identidad para el resto del público. A través de ella difunden su actividad, los comentarios a la información y las conversaciones con otros usuarios y grupos.
El problema no está entre la libertad del anonimato o exigir la utilización de la identidad real. El problema es la construcción de la identidad, la confianza y la reputación. Esos rasgos se pueden logar con apodos de usuarios anónimos o revelando la identidad real.
La evolución de la web 2.0 y las redes sociales ha rebajado el valor del anonimato, tan prestigiado en los primeros años de la web, para primar las identidades reales.
En la mayoría de los casos no son reales en el sentido estricto, sino representaciones subjetivas de lo que los usuarios quieren ser o al menos cómo quieren mostrarse ante los demás. Es la identidad de dominio público: nos permite gestionar nuestra actividad y personalidad en el ciberespacio, emplear identidades múltiples o parciales en función de nuestra actividad digital general o la desplegada en determinados espacios y medios.
Construir medios para identidades de dominio público permite recuperar el consenso original entre público y medios para expandirlo a la participación.
A los medios les ofrece más control sobre los contenidos y actividad de los usuarios. Al público le dota de herramientas para valorar qué y cómo compartir de los datos y contenidos constitutivos de su identidad en red.
Es aquí donde los sistemas de confianza -distribuidos o algorítmicos, como han destacado Craig Newmark o Clay Shirky- pueden ayudar a reforzar la reputación y confianza entre usuarios.
El periodista y los medios como redes sociales
Para mejorar la participación, los medios y los periodistas deben ser visibles, activos y abiertos. No basta con ser un repositorio de opiniones. Para convertir los medios en espacios públicos, la guía, conducción, valores y estilo de la participación e interactividad corresponden al medio y a sus periodistas. Son quienes deben marcar las reglas y tono de cada espacio para que la participación del público vaya modulando y creando su personalidad.
Cada medio -blog, foro, red social, etc.- tiene la participación que se merece. Los temas, cómo se tratan y la relación con el público son elementos de definición de la autoridad, confianza y reglas de debate de cada espacio de debate.
Estar ausentes o fiarse sólo de la moderación algorítmica o de mínimas reglas -eliminación de insultos, difamaciones, racismo, etc.- ejecutada mecánicamente no es suficiente.
Los medios no pueden tratar los comentarios sólo como una renta de páginas vistas y tiempo de permanencia en los sitios. Si lo hacen, el valor de su participación baja.
Cuando los periodistas y el propio medio participan en la conversación y se convierten en elementos activos de las redes sociales y comunidades que crean se mejorar muchos procesos. El debate, pero también la relación periodística con fuentes y público, la incorporación de criterios de la comunidad, la fidelización, la personalización y la transparencia.
Es una nueva tarea, lleva tiempo y esfuerzo, pero aumenta la calidad del trabajo periodístico y de los espacios y debates públicos.
Medios abiertos para cada ciudadanos responsables
La responsabilidad es un elemento fundamental del periodismo. Pero también de la participación. Cuando las opiniones se publican pasan a ser también de los otros y la responsabilidad de los autores crece. En cada ámbito, independientemente del tema a tratar o el lugar donde se emita. Además de los mínimos requisitos de inteligilidad y respeto para evitar el ruido, cada discurso, espacio y público impone sus condiciones, acatadas o discutidas por los participantes.
La confianza es el valor fundamental de la comunicación y de la información. Sólo la confianza permite fiarse de los elementos del mensaje. Los datos, argumentos, estilo y comportamiento contribuyen a aumentar o disminuir esa confianza de los demás en los mensajes de un autor, de la crítica de un partido de fútbol a la recomendación de un restaurante hasta una exclusiva sobre un escándalo político.
Quienes más dan, más reciben. Cuanta más transparencia, más contexto, más entrega del contenido para su uso por los demás y más inversión en crear un público crítico, mayor valor de la información y su audiencia.
Las reglas son insufribles y dictatoriales cuando son impuestas y opacas. Pero son el tejido institucional de las relaciones -de la democracia- cuando son libres, compartidas y transparentes.
Crear reglas donde el mismo público tenga el sistema y espacio adecuado para conformarlas es un rasgo de personalidad de los medios sociales similar al que en otros tiempos era la voz editorial de muchos medios tradicionales, el frontispicio donde se reconocía su público.
No se debe tener miedo a las reglas para mejorar el debate. Pero hay que hacerlas participativas y abiertas. Capaces de generar el mejor espacio público para la información y la participación.
Acabo estas ideas abiertas al debate sobre la participación de calidad con algunos elementos concretos anticipados en algunas presentaciones:
1. Un perfil para cada usuario con pocos datos de registro, pero donde se pueda seguir la actividad de su privacidad compartida.
2. Construir comunidades informativas donde se reúne el público con intereses y actitudes comunes.
3. El periodista debe participar: como autor, guía y persona, no como dueño de la información ni el debate.
4. Reglas claras, concretas, abiertas y revisables.
5. Moderación de los anfitriones y metamoderación por la propia comunidad.
6. La conversación y la información es del público, no de los periodistas. Acomodar los criterios del espacio de participación al derecho a la información y la libertad de opinión y expresión.
7. Transparencia.
8. Minimizar el ruido: espacio limpio de spam, insultos, trolls, etc.
9. Reputación visible: generar herramientas y recursos para visualizar la reputación de los participantes por la calidad y reconocimiento de su discurso.
10. Coraje, crítica y sinceridad. Indispensables para no arrugarse, defender la provocación, la autocrítica, no caer en la complacencia y evitar la redundancia y el peloteo.
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Monday, June 21, 2010
El País, El Mundo y ABC, hacia la convergencia
Los grandes diarios españoles se han puesto serios con la convergencia y la apuesta por la información digital. El País, El Mundo y ABC han lanzado en los últimos días sus apuestas para la reinvención de la prensa.
Cada uno responde a un estilo, a una intención y a sus propias necesidades. Después de los dos años pasados, la eclosión de la crisis estructural de la prensa con la crisis económica ha forzado a los diarios a apostar por el nuevo escenario de la información y a buscar alternativas para sostener su negocio tradicional mientras se desarrolla el negocio digital, todavía muy por debajo de su importancia en audiencia e influencia.
Diez millones de internautas son lectores frecuentes de prensa digital. Una audiencia menor al 39% de la población lectora de diarios, 15,3 millones de personas, pero la brecha se reduce y los grandes consumidores de información, incluidos los lectores más intensivos de periódicos en papel son lectores en la red.
Las tres grandes cabeceras nacionales tienen el desafío de convertir redacciones tradicionales de papel, condicionadas por la edición cada 24 horas, jerárquicas y a menudo muy compartimentadas en redacciones abiertas y capaces de funcionar en tiempo real. Los ritmos son distintos. También el liderazgo necesario, las herramientas y la hoja de ruta trazada en cada medio.
En El País la convergencia tiene nombre de red social: Eskup. Heredera de la Utoi de Soitu.es, el equipo de Gumersindo Lafuente, Borja Echeverría y Raúl Rivero ha reencarnado la red social informativa de su anterior proyecto en el diario de Prisa.
La intención: convertir a la redacción en una red social. Introducir el flujo social y el tiempo real en la oferta de ElPaís.com y en la propia redacción para emular a las redes sociales cualificadas y ampliar la potencia del periodista como marca personal.
Para el equipo del diario de Prisa es la mejor forma de atraer a la redacción para crear un nuevo producto más vivo que aprovecha la capacidad de una redacción amplia y dotada con especialistas y firmas apreciadas por su público.
La mayor debilidad de la nueva oferta de El País es el modelo de negocio. Pero sus responsables están seguros de que el dinero llegará si se proyecta la influencia y el carácter prescriptor del diario en su oferta digital.
En El Mundo la convergencia es una plataforma de pago de nombre Orbyt. El diario de Unidad Editorial es el primero entre los españoles en desarrollar una plataforma propia para consolidar el negocio de pago de los medios en los nuevos dispositivos y soportes. Orbyt reunirá a todos los medios de Unidad Editorial y se presenta como una plataforma de pago abierta a otros medios.
Orbyt ofrece acceso premium a los contenidos en la web, iPhone o iPad -está prevista la ampliación a otros sistemas-, además de contenidos audiovisuales, comentarios y crónicas actualizadas, archivo y club de lectores con descuentos y promociones.
En el caso de Expansión se incluyen contenidos de otros medios de pago como The Economist o Financial Times, con los que el diario económico tiene acuerdos.
Ofrece además la herramienta de inversión InvestPro, un canal de management y formación, además de todas las publicaciones económicas del grupo.
La apuesta de Unidad Editorial es la más orientada al desarrollo de nuevos modelos de negocio, la mayor urgencia de los medios en el ecosistema digital.
Con las webs de los diarios se mantiene la oferta gratis y de actualización mientras Orbyt apuesta por contenidos, herramientas y un paquete de valor añadido donde la marca y la fidelización entre público y medios son sus claves.
Los últimos datos de Orbyt son de 10.500 usuarios de pago -14,99 euros mensuales o 0,80 diarios- antes del lanzamiento del iPad en España, uno de los soportes prioritarios para promocionar la plataforma.
Los responsables del proyecto han tenido el cuidado de separar la plataforma de pago de Orbyt de iPhone y iPad para evitar el pago del porcentaje del cobro a Apple.
ABC rediseñó su oferta papel y web hace unos días. Es la parte visible de la conversión del viejo diario propiedad de Vocento en una redacción única multimedia tras su fuerte reestructuración. Una revolución tranquila, en palabras de Catalina Luca de Tena, quizá la única que el diario puede afrontar, adecuada a sus recursos, el clima en su redacción, su identidad y las características de su audiencia.
El relanzamiento de ABC es la culminación de un proceso de reducción de personal y reestructuración de toda la empresa largamente postergado desde la compra por Vocento y al fin culminado bajo la égida de José Manuel Vargas, consejero delegado del grupo.
La oferta digital de ABC es conservadora. Mucho esfuerzo en la reconversión de la redacción y un rediseño con la incorporación de más videoblogs y blogs. Un proceso que arrancó en el año 2005, y que ahora se utiliza con mayor voluntad para introducir a la redacción en los nuevos formatos y estilos de internet.
ABC tiene un desarrollo pausado, con una imagen muy de papel, y la promesa de un futuro más digital y de mayor apertura a los lectores.
Tres aproximaciones y tres respuestas diferentes a los desafíos del periodismo y su negocio. En Madrid, los otros dos diarios generalistas nacionales van por detrás en ese proceso ineludible. La Razón mantiene su oferta digital tras el rediseño estilo BBC de 2008 y Público, el más joven de los diarios nacionales y con la redacción más joven, vive contradictoriamente alejado de la apuesta multimedia y multiplataforma que muchos esperaban.
En Barcelona, La Vanguardia y El Periódico van más lentos en este proceso y del líder de los gratuitos, 20 Minutos, se espera un nuevo proyecto para otoño.
Convergencia de redacciones, aumento de la información en tiempo real, inmersión en el flujo social de la web 2.0 y búsqueda de un nuevo modelo de negocio son los ejes de la reinvención de los diarios españoles.
Cada uno responde a un estilo, a una intención y a sus propias necesidades. Después de los dos años pasados, la eclosión de la crisis estructural de la prensa con la crisis económica ha forzado a los diarios a apostar por el nuevo escenario de la información y a buscar alternativas para sostener su negocio tradicional mientras se desarrolla el negocio digital, todavía muy por debajo de su importancia en audiencia e influencia.
Diez millones de internautas son lectores frecuentes de prensa digital. Una audiencia menor al 39% de la población lectora de diarios, 15,3 millones de personas, pero la brecha se reduce y los grandes consumidores de información, incluidos los lectores más intensivos de periódicos en papel son lectores en la red.
Las tres grandes cabeceras nacionales tienen el desafío de convertir redacciones tradicionales de papel, condicionadas por la edición cada 24 horas, jerárquicas y a menudo muy compartimentadas en redacciones abiertas y capaces de funcionar en tiempo real. Los ritmos son distintos. También el liderazgo necesario, las herramientas y la hoja de ruta trazada en cada medio.
En El País la convergencia tiene nombre de red social: Eskup. Heredera de la Utoi de Soitu.es, el equipo de Gumersindo Lafuente, Borja Echeverría y Raúl Rivero ha reencarnado la red social informativa de su anterior proyecto en el diario de Prisa.
La intención: convertir a la redacción en una red social. Introducir el flujo social y el tiempo real en la oferta de ElPaís.com y en la propia redacción para emular a las redes sociales cualificadas y ampliar la potencia del periodista como marca personal.
Para el equipo del diario de Prisa es la mejor forma de atraer a la redacción para crear un nuevo producto más vivo que aprovecha la capacidad de una redacción amplia y dotada con especialistas y firmas apreciadas por su público.
La mayor debilidad de la nueva oferta de El País es el modelo de negocio. Pero sus responsables están seguros de que el dinero llegará si se proyecta la influencia y el carácter prescriptor del diario en su oferta digital.
En El Mundo la convergencia es una plataforma de pago de nombre Orbyt. El diario de Unidad Editorial es el primero entre los españoles en desarrollar una plataforma propia para consolidar el negocio de pago de los medios en los nuevos dispositivos y soportes. Orbyt reunirá a todos los medios de Unidad Editorial y se presenta como una plataforma de pago abierta a otros medios.
Orbyt ofrece acceso premium a los contenidos en la web, iPhone o iPad -está prevista la ampliación a otros sistemas-, además de contenidos audiovisuales, comentarios y crónicas actualizadas, archivo y club de lectores con descuentos y promociones.
En el caso de Expansión se incluyen contenidos de otros medios de pago como The Economist o Financial Times, con los que el diario económico tiene acuerdos.
Ofrece además la herramienta de inversión InvestPro, un canal de management y formación, además de todas las publicaciones económicas del grupo.
La apuesta de Unidad Editorial es la más orientada al desarrollo de nuevos modelos de negocio, la mayor urgencia de los medios en el ecosistema digital.
Con las webs de los diarios se mantiene la oferta gratis y de actualización mientras Orbyt apuesta por contenidos, herramientas y un paquete de valor añadido donde la marca y la fidelización entre público y medios son sus claves.
Los últimos datos de Orbyt son de 10.500 usuarios de pago -14,99 euros mensuales o 0,80 diarios- antes del lanzamiento del iPad en España, uno de los soportes prioritarios para promocionar la plataforma.
Los responsables del proyecto han tenido el cuidado de separar la plataforma de pago de Orbyt de iPhone y iPad para evitar el pago del porcentaje del cobro a Apple.
ABC rediseñó su oferta papel y web hace unos días. Es la parte visible de la conversión del viejo diario propiedad de Vocento en una redacción única multimedia tras su fuerte reestructuración. Una revolución tranquila, en palabras de Catalina Luca de Tena, quizá la única que el diario puede afrontar, adecuada a sus recursos, el clima en su redacción, su identidad y las características de su audiencia.
El relanzamiento de ABC es la culminación de un proceso de reducción de personal y reestructuración de toda la empresa largamente postergado desde la compra por Vocento y al fin culminado bajo la égida de José Manuel Vargas, consejero delegado del grupo.
La oferta digital de ABC es conservadora. Mucho esfuerzo en la reconversión de la redacción y un rediseño con la incorporación de más videoblogs y blogs. Un proceso que arrancó en el año 2005, y que ahora se utiliza con mayor voluntad para introducir a la redacción en los nuevos formatos y estilos de internet.
ABC tiene un desarrollo pausado, con una imagen muy de papel, y la promesa de un futuro más digital y de mayor apertura a los lectores.
Tres aproximaciones y tres respuestas diferentes a los desafíos del periodismo y su negocio. En Madrid, los otros dos diarios generalistas nacionales van por detrás en ese proceso ineludible. La Razón mantiene su oferta digital tras el rediseño estilo BBC de 2008 y Público, el más joven de los diarios nacionales y con la redacción más joven, vive contradictoriamente alejado de la apuesta multimedia y multiplataforma que muchos esperaban.
En Barcelona, La Vanguardia y El Periódico van más lentos en este proceso y del líder de los gratuitos, 20 Minutos, se espera un nuevo proyecto para otoño.
Convergencia de redacciones, aumento de la información en tiempo real, inmersión en el flujo social de la web 2.0 y búsqueda de un nuevo modelo de negocio son los ejes de la reinvención de los diarios españoles.
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Tuesday, May 18, 2010
Construir redes entre periodistas y público
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Es el momento de convertir las redacciones en redes sociales donde periodistas, fuentes, expertos, lectores habituales y público en general puedan relacionarse y aumentar el uso y comunicación sobre las noticias y la información.
La agenda del reportero tiene que estar también en la web porque cada periodista puede convertirse en una red social a través de la información y sus relaciones con fuentes y público.
Muchos periodistas ya lo han entendido y aprovechan como los mejores superusuarios herramientas como Twitter, Facebook, Linkedin y todo tipo de redes relacionadas con su trabajo.
La Nación acaba incorporar a las firmas de los reporteros su usuario de Twitter. Una buena forma de potenciar la participación distribuida en las redes y ayudar a los periodistas a establecer relaciones en una red especialmente atractiva para la información.
Hoy aquel guiño del Chicago Tribune de introducir los usuarios de Twitter de sus responsables en la mancheta del diario es una necesidad, no una prueba.
El desarrollo del periodista como red social y de los medios como nuevos espacios públicos es imprescindible cuando el periodismo puede entenderse como un proceso informativo en tiempo real y flujo social.
Pero no olvidemos que todavía hoy uno de los desafíos principales es conseguir que los periodistas dialoguen de verdad con el público. Sólo así es posible recuperar el viejo objetivo de convertir la información en una conversación y no volver a encerrarse en un monólogo.
No todas tus fuentes ni tus lectores están en las redes sociales. Y muchos de ellos no participan activamente ni tienen suficiente confianza en ellas para contar algunos detalles que puedan considerar sensibles.
Los medios deben evitar un desplazamiento de su público real a un usuario más interactivo pero que no es su audiencia objetiva real, aunque cada día crezca la convergencia entre usuarios de redes y público de información. Equivocarse de público puede ser un error de muchos medios y periodistas cuando se pasa más tiempo ante pantallas -ordenador, móvil, etc.- y disminuye la relación directa con las fuentes y el público. Además de la presencia en los lugares donde se produce la información.
Uno de los mandamientos que los reporteros y medios no deben olvidar es que el propósito principal del periodismo es contar lo que ocurre, no lo que algunos cuentan o creen que ocurre.
Para evitar ese desplazamiento de la audiencia y la información y caer en los peligros de la endogamia en la web 2.0 es conveniente abrir ventanas especialmente diseñadas para el público objetivo real de cada medio, además de usar con criterio las herramientas de la participación distribuida.
En un proyecto como La Voz del Interior, un diario local tradicional de Argentina, hemos intentado evitar esos problemas y aumentar la relación entre periodistas y público real a través del propio diario y su edición digital.
Cada periodista de La Voz tiene un perfil donde el público de lavoz.com.ar puede interactuar con la redacción y seguir la actividad informativa y de comunicación de cada persona de la redacción.
En La Voz del Interior se construye una red social centrada en la información y el ámbito local, donde cada usuario puede acceder y compartir la información entre público y redacción, pero además cuenta con herramientas como un muro público, mensajes a las comunidades informativas que periodistas y público comparten, o mensajes directos a cualquier miembro de la redacción para poder ampliar contenidos, relaciones o información.
Aumentar la participación distribuida es una meta, pero es todavía más importante conseguir mejorar y desarrollar la interactividad con el público objetivo real y los nuevos públicos con mayores posibilidades de fidelización.
Todavía no es fácil. A muchos periodistas les cuesta manejar este tipo de herramientas y practicar un periodismo más abierto y participativo.
Para muchos usuarios tampoco es sencillo y en muchos medios, sobre todo medios locales o generalistas, donde las nuevas herramientas se utilizan menos, es importante que el periodismo no contribuya a crear una nueva brecha digital entre los hiperconectados y el resto.
No dejar a los lectores detrás es un principio imprescindible para la supervivencia de un periodismo de contacto, cercano, abierto, incrustado en su sociedad. Es valioso recuperar los viejos valores del periodismo: informar, formar, ayudar a construir una ciudadanía democrática, para actualizarlos y reencarnarlos en la red ayudándose de las nuevas herramientas.
De lo contrario el periodismo perderá su misión y valor fundamental de servicio público.
Friday, February 19, 2010
Editar la información como un flujo
La información es un proceso
La información como proceso y la superación de la noticia como unidad mínima informativa. Living Stories aporta los algoritmos y el formato necesarios para cambiar la presentación de la información cuando las noticias son una corriente continua.
La información ya no se cuenta, se vive y se retransmite. Ese es el mayor efecto informativo de la influencia de las redes sociales y los nuevos hábitos de consumo de la información.
La presión del tiempo real
En la era del tiempo real la información no puede ser estática. Pero tampoco todo es retransmitible en directo. Los relatos, las noticias, las historias, los eventos, las citas, siguen teniendo valor. Living Stories aporta un formato y el código para construirlo adaptado a esas necesidades.
The New York Times y The Washington Post han sido los primeros en probarlo y Google afirma que un 75% de los usuarios prefieren este formato al de las noticias tradicionales, estáticas, desagregadas.
La belleza de los tópicos
Otros medios están experimentando con el concepto de corriente continua informativa a través de varios formatos y soportes.
Entre las últimas innovaciones destaca el rediseño de Salon, la mítica revista digital.
Sus artículos se presentan desde la home y las portadillas temáticas como un blog continuo, una forma de acceder a los tópicos que reúnen todas las informaciones y artículos sobre un tema.
Una buena forma de aprovechar la arquitectura de tags de los nuevos CMS de los medios.
Nuevos ejes para la información
El tiempo real, el flujo social, el filtro y la agregación temática son los nuevos ejes de la información.
Aprovechan al máximo la dinámica del enlace y su proceso temporal. En la propuesta de Living Stories sólo se echa en falta una mayor incidencia del flujo social, la participación de los usuarios en el proceso de la información. Pero a pesar de Buzz, Google todavía no es líder en los dominios de las redes sociales.
La búsqueda del interfaz
En los últimos meses se ha desarrollado más que en varios años la búsqueda de un nuevo interfaz para la información. En su definición tienen mucho que ver tanto las pantallas y plataformas con más futuro, como móviles y tablets, así como la búsqueda de otro negocio para los medios.
En los próximos tiempos dos interfaces serán la clave para muchos: el visual o el de flujo continuo.
El primero es imprescindible para las aplicaciones de móvil, los tablets y la migración de internet a las grandes pantallas planas de las salas de estar.
El segundo es el formato natural de lo que Marissa Mayer, de Google, ha llamado la corriente hiperpersonalizada de información (hyperpersonalized news stream), la traducción de lo que yo denomino flujo social.
La redacción como red social
Para aprovechar al máximo las nuevas herramientas y posibilidades es necesario también cambiar las redacciones y la forma de trabajo de los periodistas. Mucho se ha hablado y se seguirá hablando de la convergencia y la integración en las redacciones. Mi experiencia es que ninguna de esas organizaciones funcionan si no se entiende el cambio en la naturaleza de la información y los hábitos del público.
Demasiado énfasis en la multimedia y la multitarea -periodistas para todo- cuando las dos cosas son garantía de hacer todo mal.
El verdadero objetivo debe ser abrir el proceso informativo y de edición en dos sentidos:
Al público y a las fuentes (parte del público), para aprovechar su participación y las nuevas herramientas de contacto y gestión de la información y el criterio social, especialmente las redes sociales.
El producto final con nuevas herramientas de organización, distribución y comercialización.
Eso es el concepto del periodista y la redacción como red social. Un intento de construir un sistema orgánico para aunar la inteligencia profesional y la participación creativa.
En esas estamos.
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Friday, September 25, 2009
Cómo han cambiado los blogs el periodismo
La productora YP me pidió un artículo sobre los blogs y el periodismo para su biblioteca en construcción. La reflexión parte de qué son los blogs, cómo se han utilizado en el periodismo, la actitud de los medios ante ellos y sus raíces en el periodismo y la filosofía del activismo cívico tradicional.
A partir de ahí propongo una evolución que pasa por la consolidación del flujo social como eje de internet, la información y su distribución en tiempo real y el desafío de la redacción, los periodistas y la propia información como redes sociales.
A partir de ahí propongo una evolución que pasa por la consolidación del flujo social como eje de internet, la información y su distribución en tiempo real y el desafío de la redacción, los periodistas y la propia información como redes sociales.
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Saturday, September 19, 2009
Redacciones, ¿en la nube o red social?
"Las redacciones ya están en la nube". Son palabras optimistas de Sergey Brin (vídeo) en la presentación de Google Wave. Pero no es verdad. Uno de los problemas fundamentales de las redacciones son los sistemas editoriales. El problema se acentúa si la redacción proviene de un medio impreso. Entonces, atrapados.
Google Wave puede ser -habrá que esperar a verlo- una buena alternativa para el trabajo en las nuevas redacciones (orgánicas, flexibles, totales, conectadas y abiertas).
Redacciones para trabajar como una red social interna y externamente. Aprovechando al máximo el flujo social y el tiempo real, tanto de las fuentes externas (agencias, institucionales, gabinetes de comunicación, ocasionales, ciudadanos, etc.) como de las internas.
Porque la redacción debe dejar de ser una estructura jerárquica y adaptada al ritmo de las viejas ediciones, para convertirse en un sistema orgánico donde la inteligencia profesional y el criterio social se unen gracias a las técnicas periodísticas y a la tecnología (medios híbridos) para trabajar la información
como un proceso adaptado a la actualidad: el eje temporal tradicional;
el tiempo real: la capacidad de instantaneidad y simultaneidad multiplicada ahora con las nuevas herramientas y la participación en las coberturas,
y el flujo social: el interés de los usuarios en la Red y la sincronización de la oferta de información con su distribución y promoción viral.
Lo más importante no es sólo estar en la nube, como se desliza entre las palabras de Stephanie Hannon, project manager de Google Wave, sino la conversión de las redacciones y los periodistas en redes sociales.
Y Google no es el único que ha avanzado en trabajar las herramientas necesarias para el periodista y la redacción como red social.
En mi trabajo como responsable de medios digitales y consultor siempre he sentido la necesidad de diseñar herramientas que rompan las barreras multimedia, de estructura interna, de producto y externas, entre los periodistas y su material de trabajo, que ya está en gran parte en la nube, como recuerda Brin.
Por eso en algunos proyectos trabajamos con prototipos que adelantan las funcionalidades y herramientas que Google y otros desarrolladores prometen ahora con productos como Wave.
Lo que se ve a continuación es un prototipo para un proyecto en marcha que entiende la redacción como una red social estilo Facebook. Aunque al contrario que en el gigante de las redes sociales, esta es abierta y desarrollada a partir de sofware libre.
En este proyecto la jerarquía y la organización tradicional de las redacciones tiende a desaparecer, igual que la división entre medios.
Los periodistas trabajan con una herramienta que permite relacionarse en red y en tiempo real, tanto dentro como fuera de la redacción, no ya con sus jefes o con sus secciones, sino con grupos de trabajo y amigos (colegas, compañeros, fuentes, etc.) con los que puede mantener relaciones e intercambiar contenidos dentro y fuera del sistema.
La redacción como red social. Un paso imprescindible para una era en la que la información ya no se cuenta, sino que se vive y se retransmite a través de diferentes productos, medios y redes.
Una redacción donde los propios periodistas deben ser una red social y funcionar como tal para hacer más eficiente y rentabilizar más su trabajo, contactos, etc.
Necesitamos herramientas. Y con ellas podemos animar una nueva concepción del trabajo periodístico. Igual que ha pasado históricamente en un oficio que ha vivido siempre al ritmo de la tecnología. Tanto que la mayoría de sus estilos y formatos sólo han sido posibles cuando la herramienta adecuada surgió.
Google Wave puede ser -habrá que esperar a verlo- una buena alternativa para el trabajo en las nuevas redacciones (orgánicas, flexibles, totales, conectadas y abiertas).
Redacciones para trabajar como una red social interna y externamente. Aprovechando al máximo el flujo social y el tiempo real, tanto de las fuentes externas (agencias, institucionales, gabinetes de comunicación, ocasionales, ciudadanos, etc.) como de las internas.
Porque la redacción debe dejar de ser una estructura jerárquica y adaptada al ritmo de las viejas ediciones, para convertirse en un sistema orgánico donde la inteligencia profesional y el criterio social se unen gracias a las técnicas periodísticas y a la tecnología (medios híbridos) para trabajar la información
como un proceso adaptado a la actualidad: el eje temporal tradicional;
el tiempo real: la capacidad de instantaneidad y simultaneidad multiplicada ahora con las nuevas herramientas y la participación en las coberturas,
y el flujo social: el interés de los usuarios en la Red y la sincronización de la oferta de información con su distribución y promoción viral.
Lo más importante no es sólo estar en la nube, como se desliza entre las palabras de Stephanie Hannon, project manager de Google Wave, sino la conversión de las redacciones y los periodistas en redes sociales.
Y Google no es el único que ha avanzado en trabajar las herramientas necesarias para el periodista y la redacción como red social.
En mi trabajo como responsable de medios digitales y consultor siempre he sentido la necesidad de diseñar herramientas que rompan las barreras multimedia, de estructura interna, de producto y externas, entre los periodistas y su material de trabajo, que ya está en gran parte en la nube, como recuerda Brin.
Por eso en algunos proyectos trabajamos con prototipos que adelantan las funcionalidades y herramientas que Google y otros desarrolladores prometen ahora con productos como Wave.
Lo que se ve a continuación es un prototipo para un proyecto en marcha que entiende la redacción como una red social estilo Facebook. Aunque al contrario que en el gigante de las redes sociales, esta es abierta y desarrollada a partir de sofware libre.
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Los periodistas trabajan con una herramienta que permite relacionarse en red y en tiempo real, tanto dentro como fuera de la redacción, no ya con sus jefes o con sus secciones, sino con grupos de trabajo y amigos (colegas, compañeros, fuentes, etc.) con los que puede mantener relaciones e intercambiar contenidos dentro y fuera del sistema.
La redacción como red social. Un paso imprescindible para una era en la que la información ya no se cuenta, sino que se vive y se retransmite a través de diferentes productos, medios y redes.
Una redacción donde los propios periodistas deben ser una red social y funcionar como tal para hacer más eficiente y rentabilizar más su trabajo, contactos, etc.
Necesitamos herramientas. Y con ellas podemos animar una nueva concepción del trabajo periodístico. Igual que ha pasado históricamente en un oficio que ha vivido siempre al ritmo de la tecnología. Tanto que la mayoría de sus estilos y formatos sólo han sido posibles cuando la herramienta adecuada surgió.
Monday, June 01, 2009
Google Wave para la redacción como red social
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Así que Google puede llegar para simplificarnos algo del desarrollo de la parte de comunicación y mensajería, herramientas web, edición en tiempo real, uso de documentos y mashups, planificación y reporteo participativo que ahora compartimos a través de otras herramientas.
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Si además el uso de diferentes herramientas de recepción, edición y publicación se puede unificar, como especula Jeff Jarvis, entonces las herramientas que ahora permiten a algunas redacciones empezar a funcionar como una verdadera red social se podrás hacer más eficientes, asequibles y mejorar la comunicación con el resto de sistemas de acceso a información (agencias, feeds) y edición (papel, internet, audiovisual).
Una oportunidad para desarrollar nuevas organizaciones, flujos de trabajo y estructuras narrativas y de la información como proceso en capas.
Friday, March 13, 2009
El periodista como red social (II)
El periodista como red social confirma su futuro. Al principio del Congreso de Periodismo Digital de Huesca lance una propuesta sobre otro modelo de periodista y de interacción con la redacción basado en la oportunidad de los profesionales de extender su capacidad de trabajo y sus relaciones con las fuentes y el público a través de las redes sociales y la tecnología digital.
Las sesiones en las que han participado periodistas como David Beriain, Paco Nadal, José Andrés Rojo o Miguel Ángel Muñoz lo confirman.
Entre todos, distintos, dedicados a diferente información, temas y estilos, unos multimedia y otros, no, sólo hay una coincidencia: han conseguido crear una marca propia con una proyección en internet gracias un tratamiento diferente de los contenidos y una relación más directa con su público.
Son ya periodistas con red social propia.
Por eso es lógico que responsables de medios como Mario Tascón o Gumersindo Lafuente consideren que es difícil ya pensar en profesionales que no se acerquen al oficio con una concepción de la información más autónoma, distribuida por diferentes canales y con mayor independencia del medio de lo que era tradicional.
Sólo así es posible llegar a las redacciones eficientes y de menor tamaño de los medios digitales y de los medios futuros.
El periodista debe ser capaz de construir su propia red social. Lo ha hecho siempre, pero ahora se multiplica la capacidad de gestionarla, ampliarla y de distribuir, publicar y rentabilizar la información en otros soportes y medios. Pero también con viralidad y sumando la interacción en esferas con cada nivel de su red como un proceso de información en capas.
Es habitual ya en muchos profesionales que trabajan dentro y fuera de los medios. Mantienen blogs, twitean, crean grupos en redes sociales o forman nuevas redes sociales. Y es habitual en muchos ciudadanos de otras procedencias e intereses.
El periodista puede recuperar el control y el valor de su trabajo o seguir pensando que sólo en cobijo de la redacción es adecuado. Pero no será suficiente.
Las sesiones en las que han participado periodistas como David Beriain, Paco Nadal, José Andrés Rojo o Miguel Ángel Muñoz lo confirman.
Entre todos, distintos, dedicados a diferente información, temas y estilos, unos multimedia y otros, no, sólo hay una coincidencia: han conseguido crear una marca propia con una proyección en internet gracias un tratamiento diferente de los contenidos y una relación más directa con su público.
Son ya periodistas con red social propia.
Por eso es lógico que responsables de medios como Mario Tascón o Gumersindo Lafuente consideren que es difícil ya pensar en profesionales que no se acerquen al oficio con una concepción de la información más autónoma, distribuida por diferentes canales y con mayor independencia del medio de lo que era tradicional.
Sólo así es posible llegar a las redacciones eficientes y de menor tamaño de los medios digitales y de los medios futuros.
El periodista debe ser capaz de construir su propia red social. Lo ha hecho siempre, pero ahora se multiplica la capacidad de gestionarla, ampliarla y de distribuir, publicar y rentabilizar la información en otros soportes y medios. Pero también con viralidad y sumando la interacción en esferas con cada nivel de su red como un proceso de información en capas.
Es habitual ya en muchos profesionales que trabajan dentro y fuera de los medios. Mantienen blogs, twitean, crean grupos en redes sociales o forman nuevas redes sociales. Y es habitual en muchos ciudadanos de otras procedencias e intereses.
El periodista puede recuperar el control y el valor de su trabajo o seguir pensando que sólo en cobijo de la redacción es adecuado. Pero no será suficiente.
Wednesday, March 11, 2009
El periodista como red social
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David Beriain, Ander Izaguirre y Sergio Caro abren mañana el X Congreso de Periodismo Digital con una mesa redonda titulada El periodista empresa. Surge de la concepción de la importancia del periodista como marca y de la evolución de los periodistas aferrados a la redacción en la era de la autoedición (antes no era así) a nuevos periodistas apegados a la noticia, se encuentre donde se encuentre.
Se hablará del reportero que trabaja por cuenta propia y capaz de ser multimedia (MoJo, periodista portátil, etc.) y una marca en sí mismo. O sea, un buen reportero de los de siempre apoyado en tecnología actual, como siempre lo ha hecho el periodismo.
Las redacciones futuras no serán integradas y convergentes como las que ahora empiezan a crearse en algunos medios. Sus problemas principales es que siguen siendo demasiado centralizadas, demasiado orientadas a ciertos contenidos y productos, demasiado grandes y pesadas.
Las redacciones futuras precisan una estructura más pequeña y eficiente, donde los periodistas estén permanentemente conectados -virtual y realmente- y trabajando la información como un proceso continuo y en transformación, donde nuevos algoritmos definen el medio y sus criterios.
Algoritmos profesionales, sociales y tecnológicos que editan la información en forma de géneros narrativos, APIs o widgets en un entorno y un mercado distribuido.
Medios plataforma que albergan redacciones como redes sociales. Donde los periodistas no son ya piezas de una redacción engranada y jerárquica (por mucho que se horizontalice), sino constructores de una marca propia que convierten a su vez en redes sociales porque los nuevos periodistas son capaces de extender los viejos lazos con fuentes y colegas a una esfera más amplia e interactiva con más participantes, interacción y público con quienes aprovechar su inteligencia propia, la colectiva y también su capacidad de redifusión.
El periodista como red social es capaz de crear nuevas interacciones con su propio medio (si pertenece a alguno), las fuentes, los expertos con los que tiene una relación habitual, el público más especializado y segmentado, que sigue su trabajo por interés en su ámbito (geográfico o temático) de información, por empatía y a partir de ahí llega al público general con una estructura de reporteo, edición, difusión, participación, corrección y archivo en red.
Es la mejor redacción posible para aprovechar todas las alternativas del mercado y la difusión digital de la información, tanto para la marca (cabecera o como queramos llamarla) y las ventajas de la economía del enlace y la distribución viral o por redes y a través de algoritmos de los contenidos. Pero también para su sostenibilidad, rentabilidad y escalabilidad.
Trabajamos en ello en varios proyectos. Tiene otra ventaja: no excluye a nadie. Hay periodistas capaces de crear redes muy amplias, del tipo de las que los usuarios más creativos mantienen hoy en LinkedIn, Facebook o Twitter, pero utilizándolas con enfoque periodístico. Otros mantienen sólo redes estrechas, adecuadas para el trabajo más mecánico en la redacción.
Los periodistas siempre han tenido red social. Contactar gente, observar, preguntar y convertir el resultado en información es el ABC del periodismo. Ahora además puede sistematizarse, multiplicarse y desarrollarse en lo que antes no se podía hacer más que en una escala mínima: en esferas de contacto, influencia y redifusión o republicación que ahora son mucho más inmediatas y eficaces.
En el periodismo también desaparecen los mediadores y las barreras entre autor y público, como en tantas otras actividades de creación de contenidos.
Ya existen en internet muchos periodistas red, igual que blogueros, autores, académicos o expertos que han construido sus redes propias.
Todos podemos ser una red social. Es una de las mejores soluciones para salir de una crisis profesional que va más allá de los intereses de los editores o de los problemas cotidianos del oficio.
Thursday, November 27, 2008
Redacciones para periodistas al pie de la noticia
Un recuerdo para José Cendón, secuestrado en Somalia
Vuelvo de viaje y me encuentro este reportaje de El País sobre los periodistas que trabajan a pie de calle, donde ocurre la noticia. Les llama periodistas sin redacción y parece algo nuevo (MoJos, periodismo portátil, backpack journalist) porque ahora es más fácil. Todo se puede hacer por internet prácticamente desde cualquier sitio.
Pero el buen periodismo se ha hecho así siempre. Donde está la noticia, a pie de calle, con cables, teléfono o lo que fuera. Y ahora ya no tienes que cargar con los pesados equipos de antes, con aquella maldita telefoto y la máquina de escribir.
La tecnología hace más fácil las cosas. Lo difícil es el periodismo. Esa es la clave de buenos periodistas como David Beriain, Sergio Caro, Juan Pablo Meneses o Ander Izaguirre.
Cuando fiché a David Beriain para ADN.es lo tenía claro. Y él también.
Yo quería periodismo de primerísima calidad como el que él es capaz de hacer. Y un periodista interesado en sacudirse miedos y que a partir del texto -muy buen texto, en el caso de David- comenzase a experimentar con la foto, el vídeo y otros formatos para construir narrativas propias. Sin obligaciones del día a día ni de la actualización. Sin clichés de televisión cuando podíamos tener imágenes.
David y yo buscabamos el reportero puro. Como David Habelrstam y sus crónicas de Vietnam. Como las perlas de Manu Leguineche. Con el ojo de aquel Ryszard Kapuscinski cuando salió por primera vez de Polonia y se quedó fascinado por la India y el choque cultural que le produjo.
David lo ha conseguido. Y lo seguirá haciendo. Sólo o con Sergio y sus fotos de sombras donde se ve todo. Periodistas de pura raza.
El buen periodismo siempre se ha hecho fuera de la redacción. Sin duda. Por eso más que nunca hay una oportunidad con las redacciones distribuidas, con más gente fuera cubriendo información y menos gente dentro en tareas de edición y gestión. Labores que ocupan demasiado tiempo en muchos medios.
Eso no significa que se pierda la redacción como organización profesional, donde se gestiona una agenda, se comparten criterios y una cultura común, y donde se debe empezar a trabajar con concepto de programación (otro desafío).
Se pueden crear redacciones orgánicas, flexibles, abiertas, conectadas y totales. Donde el multiproducto, la multimedia y la gestión de información a través de nuevos algoritmos informativos donde se integre el criterio social, la gestión de bases de datos, la sindicación (directa e inversa) sea posible.
Y entonces habrá espacio, recursos y tiempo para más periodistas al pie de las noticias, independientemente del lugar donde se produzcan.
Por eso es necesario reorganizar la redacción como una red social interconectada con las fuentes y con alta capacidad de procesamiento de datos e información: externos (fuentes, ciudadanos, coberturas), en repositorios y gestores de información (agencias, bases de datos, fuentes institucionalizadas, gabinetes, etc.) e internos, porque seguimos perdiendo muchísima información en el proceso de planificación, cobertura y edición.
La redacción puede funcionar como una red social con alta capacidad de procesamiento de información interna y externa. Existe la tecnología, es más difícil cambiar la cultura.
Pero hacerlo mejorará el producto final y el propio trabajo de los periodistas. Así los reporteros puros a lo Beriain o los nuevos periodistas digitales de perfil a lo Adrian Holovaty tendrán un espacio común donde hacer buen periodismo acompañados más que nunca del público.
Vuelvo de viaje y me encuentro este reportaje de El País sobre los periodistas que trabajan a pie de calle, donde ocurre la noticia. Les llama periodistas sin redacción y parece algo nuevo (MoJos, periodismo portátil, backpack journalist) porque ahora es más fácil. Todo se puede hacer por internet prácticamente desde cualquier sitio.
Pero el buen periodismo se ha hecho así siempre. Donde está la noticia, a pie de calle, con cables, teléfono o lo que fuera. Y ahora ya no tienes que cargar con los pesados equipos de antes, con aquella maldita telefoto y la máquina de escribir.
La tecnología hace más fácil las cosas. Lo difícil es el periodismo. Esa es la clave de buenos periodistas como David Beriain, Sergio Caro, Juan Pablo Meneses o Ander Izaguirre.
Cuando fiché a David Beriain para ADN.es lo tenía claro. Y él también.
Yo quería periodismo de primerísima calidad como el que él es capaz de hacer. Y un periodista interesado en sacudirse miedos y que a partir del texto -muy buen texto, en el caso de David- comenzase a experimentar con la foto, el vídeo y otros formatos para construir narrativas propias. Sin obligaciones del día a día ni de la actualización. Sin clichés de televisión cuando podíamos tener imágenes.
David y yo buscabamos el reportero puro. Como David Habelrstam y sus crónicas de Vietnam. Como las perlas de Manu Leguineche. Con el ojo de aquel Ryszard Kapuscinski cuando salió por primera vez de Polonia y se quedó fascinado por la India y el choque cultural que le produjo.
David lo ha conseguido. Y lo seguirá haciendo. Sólo o con Sergio y sus fotos de sombras donde se ve todo. Periodistas de pura raza.
El buen periodismo siempre se ha hecho fuera de la redacción. Sin duda. Por eso más que nunca hay una oportunidad con las redacciones distribuidas, con más gente fuera cubriendo información y menos gente dentro en tareas de edición y gestión. Labores que ocupan demasiado tiempo en muchos medios.
Eso no significa que se pierda la redacción como organización profesional, donde se gestiona una agenda, se comparten criterios y una cultura común, y donde se debe empezar a trabajar con concepto de programación (otro desafío).
Se pueden crear redacciones orgánicas, flexibles, abiertas, conectadas y totales. Donde el multiproducto, la multimedia y la gestión de información a través de nuevos algoritmos informativos donde se integre el criterio social, la gestión de bases de datos, la sindicación (directa e inversa) sea posible.
Y entonces habrá espacio, recursos y tiempo para más periodistas al pie de las noticias, independientemente del lugar donde se produzcan.
Por eso es necesario reorganizar la redacción como una red social interconectada con las fuentes y con alta capacidad de procesamiento de datos e información: externos (fuentes, ciudadanos, coberturas), en repositorios y gestores de información (agencias, bases de datos, fuentes institucionalizadas, gabinetes, etc.) e internos, porque seguimos perdiendo muchísima información en el proceso de planificación, cobertura y edición.
La redacción puede funcionar como una red social con alta capacidad de procesamiento de información interna y externa. Existe la tecnología, es más difícil cambiar la cultura.
Pero hacerlo mejorará el producto final y el propio trabajo de los periodistas. Así los reporteros puros a lo Beriain o los nuevos periodistas digitales de perfil a lo Adrian Holovaty tendrán un espacio común donde hacer buen periodismo acompañados más que nunca del público.
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