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martes, 1 de marzo de 2016

El PSOE y sus consignas en las redes sociales


Parten y reparten consignas los socialistas estos días sin reparo alguno a la hora de insultar la inteligencia más elemental. Han resucitado los argumentarios y los razonamientos con trampa.

Falso silogismo número uno:

"Nosotros hemos hecho consulta
Podemos no ha hecho consulta
Ergo... nosotros somos mucho más demócratas que Podemos"

No creo que los de Podemos cometan la torpeza de responder a ver quién la tiene más grande, pero hace falta tener muy poca memoria y mucha cara dura para que el PSOE ose, a estas alturas, presumir de democracia interna.

Consigna y falso silogismo número dos:

"El PP vota no a la investidura de Pedro Sánchez
Podemos tampoco vota sí al candidato socialista
Ergo... Podemos y PP la misma cosa son"

Así a bote pronto, si seguimos esa línea, se me ocurren mil silogismos mucho más razonables que ese. Postulados que tampoco es cuestión de estar echando en cara cada día y que, de manidos, hasta me avergüenza tener que repetir. A saber:

"El PP vota a favor del TTIP
El PSOE vota al TTIP
Ergo... PSOE y PP la misma.... son"

"El PSOE cambia el artículo 135 de la Constitución con agostidad y alevosía
El PP los apoya encantado
Ergo... PSOE y PP la misma... son"

El partido que más ha traicionado a los trabajadores y a los débiles tomando, de manera conjunta con el PP, decisiones en contra de sus intereses, juega ahora a intoxicar intentando situar en la misma trinchera a Podemos y el PP porque, cada uno por razones muy distintas como nadie ignora, anuncian que votarán NO a la investidura de Pedro Sánchez.

Luego está esa oferta en clave de "no van a poder rechazarla", según ellos, y que los altavoces mediáticos, con El País a la cabeza, se encargan de airear:

"No es un mero cortapega, hombre -le dicen a Pablo. Son 68 propuestas que van desde el Ingreso Mínimo Vital a la garantía de la cobertura universal de la sanidad pública, pasando por el endurecimiento de las medidas contra la corrupción, la recuperación de la justicia universal o un impulso a la política de acogida de refugiados. Le vas a decir a todo esto que no?"

Están desatados los hooligans del PSOE. Intimidan, presionan, asustan y, cuando esa táctica no les da resultado, terminan recurriendo al victimismo. Me da verdadera pena la deriva que ha tomado un partido en el que muchos pusimos nuestras complacencias en su día. Me da pena también que se dediquen a repartir etiquetas a quienes no estamos de acuerdo con su manera de enfocar las cosas.

Se empeñan, por ejemplo, en que quienes somos críticos con su política tenemos forzosamente que pertenecer a un pensamiento alineado. No entienden que estar en contra de sus postulados no significa automáticamente ser de Podemos, ni de Comamos, ni de Cantemos o de Soñemos. No entienden que pueda existir la libertad de pensamiento y la posibilidad de coincidir con según qué postulados sin por ello tener, necesariamente, que ser transmisor de consignas de nadie.

Me apena ese enfoque sectario a la hora de analizar la opinión ajena, me entristece ese poco respeto a la libertad de expresión. Y me asusta que en muchos casos provenga de hooligans incondicionales que, cada mañana, cuando empiezan a disparar diatribas a diestro y siniestro en facebook y twitter, o a redactar comentarios interactivos en las columnas de opinión, lo hacen tirando de argumentario y repitiendo hasta la saciedad las consignas del día.

J.T.





jueves, 3 de septiembre de 2015

La foto del niño sirio y su utilización en las redes

Estas líneas hablan sobre una foto que no publico en mi blog. No, no quiero publicarla. Soy periodista, sí, pero por eso mismo entiendo que hay informaciones que se pueden ilustrar sin propinar reiterados bofetones gratuitos. Para ilustrar lo que les voy a contar me basta con una foto que pertenece a la misma secuencia pero que es, a mi juicio, mucho menos agresiva. Nos muestra, como ven, a un policía turco con un niño sirio de apenas tres años en sus brazos. Lo acaba de recoger en la playa de Bodrum, donde las olas lo depositaron después de naufragar la embarcación en la que su familia, tras huir de su país, pretendía llegar a Grecia y lego a Canadá. Se ahogó antes, las olas transportaron su diminuto cadáver hasta la orilla y allí quedó quieto, boca abajo, entre la arena y la espuma. Esta vez había un fotógrafo para contarlo.

La foto pertenece a una secuencia demoledora, entre las que hay varias instantáneas que son directamente espeluznantes. Tan espeluznantes como la hipocresía y el cinismo de muchos de los que se rasgan las vestiduras comentándola en internet y reproduciéndola sin descanso una y otra vez: plano general, plano medio, plano corto del pequeño yaciendo boca abajo justo en la orilla. Eso, plano corto y... a multiplicarlo por esporas en las redes.

¿Es necesario? ¿De verdad aporta tanta información multiplicar hasta el infinito las copias de una foto tan obligatoria de hacer como discutible puede ser el uso que se haga después de ella? ¿Es imprescindible cebarse en su reproducción hasta rozar directamente la pornografía?

Soy el primero que ha defendido toda su vida, y continúo y continuaré haciéndolo, que las canalladas hay que denunciarlas siempre y que la mejor manera de hacerlo es documentándolas gráficamente. Son un altavoz sumamente eficaz, me parece básico no renunciar a esto bajo ningún concepto y entiendo pedagógico que no haya nadie que se quede sin ver fotos como las del pequeño sirio recién depositado por las olas en la playa urca de Bodrum. Pero una vez, por favor, que para que se nos quede en la retina para siempre es suficiente con una vez. No me empachéis, por favor, no me la copiéis y peguéis una y mil veces en twitter y en facebook so pretexto de denunciar el horrendo drama que están viviendo tantos refugiados en el mundo.

Vale, ya hemos visto la foto, ¿no? ya nos la hemos aprendido de memoria: el color del pantalón, el jersey y los zapatitos del pequeño, ¿verdad? Pues bien, ahora ya a dejar de darse golpes de pecho y a mover el culo para terminar cuanto antes con horrores como éste.

Defiendo la utilidad de la foto como símbolo de todas las vilezas que estamos contando estos días: los más de setenta refugiados asfixiados en una camioneta, las alambradas y los gases en fronteras como Hungría o Macedonia, la vergonzosa manera de ponerse de perfil ante el problema que están practicando tantos países, entre ellos el nuestro...

Cojamos el toro por los cuernos, pongámonos a la faena para solucionar un drama humanitario de escandalosísimo calibre, pero dejemos ya de recrearnos en la fotito de marras. Sin duda merece un premio, se pueden hacer mil análisis sobre lo que transmite la foto más explícita de la secuencia, claro que sí, pero la utilización abusiva que estamos haciendo de ella me parece, repito, directamente pornográfica.

Por eso no la publico en este post, porque entre otras razones, es sumamente fácil encontrarla y me temo que continuará siéndolo por los siglos de los siglos.

J.T.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Mis amigos de "La Tuerka News"


Tengo la fortuna de seguir bastante de cerca, y casi a diario, el proceso de gestación, elaboración y grabación de "La Tuerka News", el programa satírico que Público TV emite por streaming los miércoles a las diez de la noche. La verdad es que sí, que me parece un verdadero privilegio tenerlos cerca, sobre todo porque mi relación con esta desquiciada y entrañable tropa tiene lugar más bien en los bares del barrio donde trabajamos que en la redacción misma, donde ellos suelen ir a su bola y yo a la mía. 

Facu Díaz, Héctor Juanatey y Miguel Maldonado, caras visibles de "La Tuerka News", son tres tipos insultantemente jóvenes que encaran la vida con inteligente desenfado y se lo pasan pipa pariendo un producto trasgresor, satírico y poco previsible que está llamado a marcar época. Once semanas llevan ahí dándole, y ya han conseguido que "La Razón" los saque en portada, "El País" los tenga enfilaos y que hasta el diario francés "Libération" hable de ellos a toda página con foto en color incluída. 

El humor de "La Tuerka News" está trufado de sabrosas cargas de profundidad elaboradas con exquisitos guantes de seda y dos duros de presupuesto. Empezando por su propia sombra parodian, satirizan, critican y se burlan de todo bicho viviente. Y claro, no todo aludido, sobre todo si pertenece a la casta política, es propietario de la suficiente materia gris para tomárselo con la deportividad que sería de desear. Así que muchos van, se cabrean y juran que no pararán quietos hasta conseguir meterle un puro histórico al bueno de Facu Díaz quien, a sus veintiún años dirige, guioniza y presenta el espacio humorístico audiovisual a la vez más in y más off-off de nuestro país.


Con los dos duros de presupuesto que manejan, lo que demuestran estos vocacionales de la tocadura de huevos es que, como ocurre desde que el mundo es mundo en esto de la comunicación, lo que importa es lo que se cuenta, la chicha, el contenido. Por mucho que el atrezzo pueda ser manifiestamente mejorable. Los programas de "La Tuerka News" no cesan de recibir visitas en las redes desde el mismo instante en que finaliza su emisión por streaming en Público TV, donde sus seguidores se cuentan ya por decenas de miles. Tanto quienes ven el programa en directo como quienes pinchan los vídeos saben que tienen garantizado ingenio, frescura y mala leche. Como no defraudan, sobre todo en lo de la mala leche, incondicionales y curiosos varios acaban disfrutando como enanos del trabajado hieratismo de Juanatey, las habilidades interpretativas de Maldonado y el destilado sarcasmo de un Facu que cada semana que pasa está más sembrao.


Con ellos suelo compartir barra y pedal alguna que otra noche después del trabajo. Si en el programa se salen, en la distancia corta no os quiero contar ya. Os prometo que es mucho lo que aprendo estando al lado de estos zumbaos encantadores que se lo curran sin descanso. No se les escapa nada de cuanto ocurre a su alrededor y a todo saben sacarle punta. Unos máquinas.

Cuando peguen el gran pelotazo, que lo pegarán más pronto que tarde, no digáis que no os he avisado con tiempo. ¡Ah! Y para los suspicaces y mal pensados, que quede clara una cosa: las copas cuando salimos las pagamos a escote. Cada uno lo suyo. A ver si con este jaboneo que me he marcado hoy, al menos por una vez, van y se estiran los cabrones.

J.T.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Por qué los televisivos se resisten tanto a las redes sociales?


- Algo tendrá twitter cuando no hay charla entre periodistas en la que no salga el tema y acabe incluso convirtiéndose en el asunto central del debate.

Asistíamos a una mesa redonda dedicada al futuro de los informativos de televisión, era ya el turno de ruegos y preguntas y así acababa de expresarse una de las asistentes. Dio en el clavo. No podía resumirse de una manera más certera lo que estaba pasando esa tarde en el Fnac de Callao, en Madrid.

Era un debate moderado por Esther Cervera, en el que cinco nombres propios con acreditado caché en el mundo de la comunicación se habían reunido para hablar sobre periodismo televisivo, pero hete aquí que gran parte de la discusión había estado girando en torno a la conveniencia o no del uso de las redes sociales por parte de los profesionales, sobre todo twitter.

- Yo no me he abierto cuenta en twitter porque tengo setenta y un años, vivir es elegir y no puedo abarcarlo todo, decía Iñaki Gabilondo.

- Yo no sé cómo hay gente que puede seguir a cientos, a miles de personas, contaba Vicente Vallés, que sí tiene cuenta en twitter, le siguen más de 126.000, pero él solo sigue a 70. Es imposible estar al tanto de lo que dice tanta gente. ¿Para qué seguirlos entonces?, se preguntaba el conductor del informativo de mediodía en A3TV.

- Yo no estoy en twitter por pudor, añadía Hilario Pino. Tiendo a preguntarme que a quién puede interesar lo que yo diga.

O sea, que tres reconocidos "monstruos" de la comunicación de nuestro país estaban manifestando abiertamente, a dos de diciembre de 2014, sus reticencias hacia el uso de las redes sociales. Y lo hacían además ante un público cuya edad media estaba por debajo de los treinta años, gentes para quienes el guasap, el tuenti, el facebook o el twitter son como el agua que mana de la fuente.

Por si no estábamos entendiendo bien, Vallés se encargó de rematar la faena:

- Es que yo, cuando preparo mi informativo, tengo que pensar que la mayor parte de mis espectadores no saben ni lo que es el twitter.

A ver si yo me aclaro: ¿estábamos en un debate sobre el futuro del periodismo y tres de los invitados se mostraban abiertamente reticentes a la importancia de la información a través de la red? Vamos a ver, amigo Vallés, por muy importante que sea el minuto a minuto, ¿no crees que el futuro de la información es la calidad de lo que cuentes y el guiño que le hagas a la inteligencia de quien te ve, que sintonizar un informativo a la hora en que se emite está perdiendo parte de su fuerza y que lo que cuentas, si interesa, será visitado en las redes no importa a qué hora? Querido Hilario, no me puedo creer que nadie te haya explicado que una cuenta de twitter no es solo para soltar paridas, sino para establecer vínculos con seguidores con quienes compartir videos, fotos, o informaciones que a tú crees interesantes. Que se trata de crear opinión y satisfacer una demanda evidente y creciente. No estar en las redes no es pudor, perdona, sino falta de perspectiva. O pereza.

En cuanto al gran maestro Iñaki, lo siento querido ex jefe pero lo de la elección del tiempo no me lo creo. Me suena al esnobismo de Umbral o de quienes, como el admirado Manuel Alcántara, continúan escribiendo a máquina y mandan sus artículos por fax porque eso del ordenador... joder, qué complicación. O a la exquisitez de insignes laureados como Juan Goytisolo, que presumen de continuar escribiendo a mano, que ya me lo copiará la secretaria.

Las redes sociales son utensilios. Mal que nos pese, y aunque nos produzca rechazo, twitter es solo una herramienta, pero nada menos que una herramienta, cada día más imprescindible. Los periodistas americanos y los líderes de opinión lo entendieron hace ya tiempo, y saben que no pueden prescindir de ella. La gente recurre a twitter para saber qué piensan sus líderes de opinión. Es un hecho. Y ahí no pueden faltar quienes llevan toda la vida haciendo un uso excelente del oficio de comunicar. No me vale el argumento de perder el tiempo, porque siguiendo el razonamiento, también sería perder el tiempo hablar para la radio a una hora en que se sabe que mucha gente está trabajando o que solo te escucharán los de determinado sesgo ideológico. Pero no lo es, entre otras cosas porque al final alguien acaba colgando en las redes lo que has dicho.

Puede que, más pronto que tarde, aparezca otra herramienta que deje obsoleta a twitter. Pera a día de hoy ningún profesional de la comunicación debería abominar de esta herramienta: hay que usarla. Y no tiene por qué ocuparte demasiado tiempo. Se pueden trazar las directrices y contar con personas que se ocupen del día a día, pero hay que tenerla. Para volcar tus ideas, la información que te interesa, las imágenes que te parecen imprescindibles, los vídeos que crees que es útil que conozcan cuanta más gente mejor. Es una obligación. Por mucho que en la tele haya que tener también en cuenta, como reivindica Vallés, a los septuaginarios que nunca accederán a las redes.

En la tertulia del Fnac había dos cracks del periodismo más. Uno, Fran Llorente, el mejor director de informativos que una televisión pública haya tenido jamás en España. Su cuenta en twitter es muy joven, pero aún así dijo algo muy ilustrativo: Aunque aún no se comunica mucho por twitter, lo usa para leer los periódicos.

- Antes -contó Llorente- yo me compraba el mazo de periódicos y me los leía uno a uno. Ahora lo hago a través de twitter, selecciono los medios nacionales e internacionales que me interesan, pincho el link y los leo, como hago con los articulistas y líderes de opinión que antes leía en papel.

Ana Pastor, la quinta contertulia, la más joven de todos, dio señales de entender algo mejor de qué va esto de las redes

- Gracias a twitter y a su capacidad de interacción, puedo estar más en contacto con la calle, con lo que piensa todo el mundo. Las críticas, incluso los insultos, me ayudan a tener los pies en el suelo y, llegado el caso, incluso a rectificar sobre la marcha.

En el encuentro sobre "El futuro de los informativos" había un claro desequilibrio entre la edad y el punto de vista de los ponentes y el de los escuchantes. Se dijo allí que el futuro del periodismo será los que los jóvenes profesionales de la información quieran, sí, pero a mi juicio las reticencias y la falta de perspectiva que demostraron fue preocupante.. Como su escasa predisposición para predicar con el ejemplo y adaptarse a los tiempos.

Con todo el cariño y respeto del mundo: creo que al mundo de la comunicación le hace falta un importante reseteado. Si las "vacas sagradas" continúan tan reticentes, serán historia más pronto que tarde. Y es una pena. Porque tienen muchas cosas que enseñar, han marcado una época y han peleado a muerte por la dignidad de la profesión en España, pero les está costando dar esa última vuelta de tuerca que los conecte con el mundo en que viven los jóvenes.

Ampararse en la histérica mecánica de las audiencias no creo que tenga demasiado recorrido a medio plazo. El mundo está cambiando, y nos exige a todos cambiar también. Hablar menos de nuestro libro y abrir más los ojos y los oídos ante lo que está por venir. No basta a mi juicio con decir que no tenemos ni idea delo que va a pasar. Creo que quizás se trate de reconocer que, por mucho que queramos a nuestros tiempos y a nuestros medios, las herramientas nuevas han venido para quedarse y para ser usadas cuanto más mejor. Y cuanto antes. Por mucho que dentro de cinco años puedan aparecer instrumentos que dejen viejo lo que hoy es novedoso. O precisamente por eso.

Como dijo la persona del público con cuya cita he comenzado este post, si cinco profesionales de la televisión, convocados para hablar del futuro de los informativos, emplearon más de la mitad de la comparecencia en manifestar sus reticencias hacia las redes sociales, por algo será.

J.T.

sábado, 28 de junio de 2014

Quien tiene un teléfono móvil, tiene un arma


El periodismo consistió y consistirá siempre en contar historias, en explicar a la gente lo que le pasa a la gente. Esa es la esencia, sí, pero también puede que sea lo único que no vaya a cambiar nunca. Todo lo demás es ya distinto desde hace tiempo, aunque muchos de los que nos dedicamos a esto parece como si no quisiéramos enterarnos.

Lo que el periodismo de toda la vida no acaba de asimilar es que la mitad larga de los ciudadanos, en los jóvenes el porcentaje sube mucho más, va por la vida llevando en su bolsillo un smartphone con grabadora incorporada, además de bloc de notas, máquina de fotos y cámara de video. Todo ello listo para ser usado en cualquier momento y con la capacidad de difundirlo al instante. Un arma de difusión masiva que convierte al testigo de cualquier acontecimiento en comunicador.

A pesar de esta evidencia irrefutable, los medios de comunicación tradicionales continúan aferrados a los esquemas de toda la vida: las televisiones públicas, por ejemplo, intentan continuar ocultando información, manipular lo que cada vez es menos manipulable y produciendo a costes insostenibles piezas informativas de minuto y medio que cualquiera con un smartphone y un programa de edición puede elaborar en su casa por un precio veinte veces menor. Y con la misma calidad y competencia profesional.

La prensa de papel busca la manera de reinventarse mientras los datos de difusión, cada vez más crueles, les ponen a diario frente a una realidad que todavía se resisten a admitir: están agonizando. Las redacciones de los medios albergan licenciados en periodismo, con su correspondiente carné profesional y al corriente de pago en la asociación de la prensa de su provincia, que calientan sillas durante ocho horas cortando y pegando teletipos de agencias con los ojos pegados al ordenador, mientras el periodismo lo hace en la calle quien está en el momento justo en el lugar adecuado y tiene los reflejos de ponerse a grabar aquello de lo que es testigo. Sea periodista o sexador de pollos.

Avances tecnológicos + agonía de los medios + precariedad laboral + escasez de presupuesto es una complicada ecuación que nos insta a ponernos las pilas y cambiar el chip. El periodismo exige estar en los sitios donde pasan las cosas, pero no hay dinero para pagar los taxis. El periodismo exige desplazamientos y una cierta paciencia cuando se trata de verificar datos, pero no hay dinero para hoteles. Al final, después de intentar sobrevivir a base de eres, explotando al personal, cargándote la mitad de las informaciones para no molestar a los anunciantes y explotando vilmente una docena o dos de becarios por redacción, los medios acaban sucumbiendo y cayendo en manos de bancos y de fondos de inversión.

Víctor Sampedro, en su libro "El cuarto poder en red" lo dice muy claro: "Hay que transformar los medios para retomar sus fines, porque el periodismo no da cuenta de la realidad y lleva mucho tiempo creando una ficción paralela. Blinda a los actores sociales más fuertes y desprotege a los más débiles".

Que el periodismo está, sin más, al alcance de quien anda por la calle con un móvil en la mano lo demuestran algunos de los vídeos que el compañero Héctor Juanetey ha subido estos días a su cuenta de you tube: en uno de los dos más recientes se observa cómo varios policias nacionales arrebatan una bandera republicana a una mujer el pasado día 19 y en el de este viernes 27, se evidencia la carga policial contra ciudadanos que protestaban por un sangrante desahucio en Madrid. Este último, según cuenta Juanetey en twitter, fue emitido por varias televisiones. Gratis total. Solo una empresa, tve, se puso en contacto con él para pagarle por la emisión.

Parece claro que vivimos tiempos muy poco definidos, tiempos ambiguos, tiempos de transición. Parece obvio que el periodismo de calle se puede practicar sin tener que desplazarse con sofisticados equipos de grabación... y para el periodismo de investigación basta en muchos casos con un ordenador conectado a internet y la determinación de buscar donde nadie busca: cientos, miles de datos públicos están esperando on line, en abierto o encriptados, que para eso están los hackers, para  quien quiera procesarlos, sacarle punta e infestar los medios, analógicos o digitales, de titulares con incontestable calidad periodística. Como también dice Sampedro "al informador le pagan por construir esfera pública, por crear condiciones y oportunidades de debate con datos y argumentos. Cualquiera, con ganas y conectado a internet, puede hacerlo". Llevo mucho tiempo diciéndolo: "quien tiene un móvil, quien tiene un ordenador, tiene un arma".

El periodismo consistió y consistirá siempre en contar historias, sí. Pero hay que adaptarse a los tiempos. Lo más interesante de todo es que nadie tiene ni puñetera idea, y el que diga lo contrario miente, de cómo será todo esto dentro de algunos años. Más bien pocos.

J.T.                                                                                              



martes, 19 de noviembre de 2013

Cómo buscarse la vida en internet… a pesar del gobierno



"El puesto de trabajo para toda la vida ha muerto. Nos enseñaron a ser mediocres para sobrevivir en el mundo laboral, y eso es una estafa. El mayor valor de un profesional es el talento. Nos da miedo arriesgar y eso beneficia a las empresas"

Estas son algunas de las decenas, cientos de frases, todas ellas por el estilo, que el pasado fin de semana escuché en Sevilla durante la celebración del Evento Blog España, el EBE 2013, la gran cita de la web social en habla hispana que ya va por su octava edición.

Las conferencias de este encuentro, considerado de referencia para los amantes y profesionales del mundo digital, tienen un tono estimulante y reconozco que asisto a ellas con interés porque son un semillero de ideas para sacarle partido a tantas posibilidades como ofrece internet. Pero no puedo evitar percibir en muchas de las exposiciones, talleres, puestas en común y actividades en general un cierto tufillo similar al que desprenden algunos libros de autoayuda.

"- El valor eres tú.
- Cuando dibujas tu propio mapa, la gente te sigue.
- Piensa en cuáles son las necesidades de tu cliente potencial y cómo piensas satisfacerlas."

Sin duda es de agradecer la puesta en común de experiencias profesionales realizadas en el mundo de internet por españoles que trabajan en Munich, Bruselas o Nueva York y que ayudan a abrir los ojos, proporcionan ideas e inducen a muchos a explorar caminos que pueden acabar convirtiéndose en soluciones óptimas para ganarse la vida.

Sin duda es bueno que quienes hacen apuestas y se arriesgan animen a quienes dudan sobre qué hacer con su vida a que se tiren a la piscina como en su día hicieron ellos. A mí me gusta arriesgarme y lo he hecho muchas veces pero he procurado no olvidar que se trata solo de una opción. Jugársela a cara o cruz no puede acabar convirtiéndose en una obligación. Que la gente esté dispuesta a buscarse el pan como sea no puede significar que le otorguemos carta blanca a quienes gobiernan para que nos recorten conquistas sociales y nos roben derechos laborales con el argumento de que quien apuesta por emprender acaba sacando la cabeza y ganándose la vida sin problema.

Creo que la lucha por salir adelante, buscando ideas en encuentros tan estimulantes como el Evento Blog EBE 2013, ha de combinarse con la pelea permanente por evitar que nos desmonten, una tras otra, las escasas piezas de ese endeble mecano llamado Estado del Bienestar que aún quedan en pie. 

Como la imaginación se dispara cuando te machacan, surgen opciones como el coworking, una iniciativa que permite a profesionales que no comparten empresa, ni tampoco sector de actividad, unirse para trabajar juntos en un mismo espacio. Así, explicaron los ponentes, se combate la soledad laboral y disminuyen los gastos. El coworking nace como uno de los efectos colaterales de una revolución laboral a nivel mundial, añadieron.

Pues mire usted, pues no. Vivimos una revolución, vale, una tormenta que cuestiona millones de actividades, negocios y maneras de afrontar la lucha por la supervivencia. La irrupción de lo digital en nuestras vidas tiene el carácter de verdadero tsunami, de acuerdo. Pero eso no puede convertirse en una coartada para que los de siempre aprieten tuercas, bajen sueldos y se dediquen a mandar gente al paro para salvar lo insalvable en lugar de reconvertirse y buscar salidas junto a los empleados y no mandarlos a hacer gárgaras.

Que ya apenas se pueda plantear que un trabajo sea para toda la vida no puede significar la liquidación del derecho a la estabilidad laboral de aquellos que trabajan para empresas cuyos dueños, que los hay, continúan ganando pasta a manos llenas. 

Los ponentes, moderadores y asistentes en general que han participado en el Evento Blog EBE 2013 eran en su mayoría jóvenes que no solo no están dispuestos a desanimarse sino que tienen miles de ideas. Pero no hay que despistarse: eso es a pesar de la gestión de quienes nos gobiernan. En ningún caso gracias a ella, no perdamos la perspectiva. Que nadie, y menos ningún político, ose interpretar estas actitudes como respaldo a la política de liquidación por derribo que el gobierno del pp lleva practicando durante los dos últimos años. 

Lo que existe es necesidad de sobrevivir, de sacarle partido a la creatividad. Y quienes se mueven lo hacen a pesar del gobierno, a pesar de tanto empresario instalado en el pleistoceno y a pesar de esos bancos saneados con nuestro dinero, con ese dinero que tan fenomenalmente le vendría a tanto emprendedor con ideas y con ganas de comerse el mundo como tuve la fortuna de conocer este pasado fin de semana en Sevilla. Eso sí, yo le quitaría al encuentro el tufillo a libro de autoayuda.

J.T.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El "patio" periodístico necesita un buen meneo


La connivencia entre los políticos y los periodistas en España es una de las distorsiones que más ha perjudicado a la tarea de comunicar en nuestro país. Las bibliotecas contienen decenas de volúmenes escritos por periodistas en los últimos decenios donde se demuestra cómo esa relación, tan jugosa para quienes la protagonizan como perjudicial para la esencia del trabajo informativo, se ha practicado desde los comienzos de la llamada Transición hasta nuestros días. 

No hubo entonces línea divisoria entre hacer pasillos en el Congreso, codearse con sus señorías en el baño o tomando un café… y el desenfadado compadreo que acababa derivando no en cuidar las fuentes, sino en publicar solo aquello que esas mismas fuentes consideraban apropiado. 

Se instaló en la práctica diaria del periodismo en nuestro país el nefasto “off the record”: tú, periodista, tienes el privilegio de contar con una información que yo te doy, pero sólo te la doy a cambio de que no la publiques. No a cambio de no citar la fuente, no, lo que sí sería legítimo, sino a cambio de que no la publiques, a cambio de que estafes al destinatario último de la razón de tu trabajo.  
Esto convirtió, y continúa convirtiendo, a muchos profesionales de la información en España en silenciosos cómplices de verdaderas bombas de relojería. Durante años algunos se dejaron utilizar, muchos abandonaron la crónica, la entrevista y el reportaje para transmutarse en opinadores “bien informados” y mejor pagados… y otros se convirtieron lisa y llanamente en comerciales de publicidad o empresarios de la comunicación. 

Todas las fronteras acabaron transgrediéndose con los directores de los medios a la cabeza y cuando llegaron los tiempos de la televisión privada, aquello fue ya “puro lejano oeste”. El sistema de concesión de canales fue, y continúa siendo, tan perverso como el resto de las relaciones entre políticos y periodistas. Uno de los episodios que más perjudicó a la libertad de expresión y que más propició el mamoneo entre periodistas y políticos. 

Quien quiera puede consultar en algunos de los libros escritos por Pedrojota, por ejemplo, cómo se jacta de haber sido mentor y tutor de Aznar antes que éste llegara al poder. Luis María Anson poseía ya un amplio currículum de “conspirador” cuando encabezó con Camilo José Cela en 1994 en Marbella el nacimiento de la AEPI (Asociación de Periodistas Independientes), un grupo de comunicadores beligerante con la situación política de aquellos momentos y que acabó siendo conocida como”el sindicato del crimen”. 

Cebrián, competente como director de periódico, hizo bueno el principio de Peter cuando abandonó esta tarea para empezar a meterse en todos los charcos, a no dejar de tocar palos diferentes hasta conseguir alcanzar su propio nivel de incompetencia, fumigarse el imperio Polanco y verse obligado a ponerlo en manos de fondos de inversión americanos y algún que otro desaprensivo buitre añadido. 

Son solo algunos ejemplos, dado que esto es un post y no una tesis doctoral. Nombro a algunos de los jerifaltes, pero la lista engorda, y mucho, a medida que repasas los escalafones y las nóminas de asesores y tertulianos. 

Esto en cuanto a los medios privados porque, como se sabe, los nombramientos de los responsables de los medios públicos son designaciones políticas que, cuando han recaído -escasas veces- en profesionales teóricamente neutrales han derivado en patéticos episodios con desenlaces traumáticos. Vamos, que han acabado como el rosario de la aurora. 

Parece evidente que todo este patio necesita un buen meneo. En plena prehistoria de la era digital (en el primer minuto del partido, como ha dejado dicho alguien) ya parece atisbarse que las connivencias entre políticos y periodistas lo tienen un poco más crudo para monopolizar y canalizar una información que ahora, desde mil frentes distintos, consigue llegar sin trabas al gran público, a todo bicho viviente esté donde esté. 

Esta novedosa y revolucionaria coyuntura podría propiciar la recuperación del auténtico sentido del periodismo, que viene obligado a reinventarse y replantearse todo: desde sus fuentes de financiación hasta lo que significa estar permanentemente expuesto a ser juzgado por tu trabajo, conocer lo que opina sobre su contenido quien se interesa por él y entender que la llamada “interactividad” ha llegado para quedarse. 

Las connivencias quizás no desaparezcan nunca, como lo demuestra la pugna por contar con webs y periódicos digitales que existe en estos momentos en todas las organizaciones, instituciones y demás entidades habituadas a mangonear en los medios. Pero esta nueva manera de llegar al gran público deja también abiertas las puertas, de par en par, al periodismo en estado puro para quien sepa y quiera practicarlo. Esa manera de trabajar tiene que encontrar su modo de sobrevivir, es verdad, pero en igual tesitura se encuentran quienes durante años impusieron y rentabilizaron la connivencia, el “off the record”, la conspiración y las informaciones privilegiadas.

J.T.

domingo, 4 de noviembre de 2012

En menos de cinco años al panorama mediático no lo va a reconocer ni la madre que lo parió

Uno de los últimos ejemplares en papel impreso de la revista  
"Newsweek", 
tras 80 años de excelente periodismo. 

El demoledor tsunami bajo el que intentan sobrevivir en estos momentos los medios de comunicación es de tal calibre que me atrevo a pronosticar que en menos de cinco años al panorama mediático, no ya en nuestro país sino en el mundo entero, no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.

La emblemática revista "Newsweek" ha anunciado oficialmente que cierra la edición de papel el próximo 31 de diciembre; centenares de rotativas en todo el mundo funcionan cada día que pasa a menos rendimiento; las imprentas rebajan sus tarifas y algunas venden ya a precio de saldo buena parte de su maquinaria. El mismísimo "País" parece sentenciado a desaparecer en papel según alguien asegura haberle oído decir a J. L. Cebrián... Los periódicos de provincias cada vez tienen menos páginas, menos subvenciones y menos esperanzas. Las radios pelean por la publicidad como nunca en su vida... El "streaming" ha puesto a temblar a cientos de perfeccionistas de la realización televisiva... Algunas redes sociales cuestionan claramente la efectividad de las agencias de noticias...

Las regulaciones de empleo y de salarios en los medios de comunicacón no tienen el mismo cariz que en otras industrias. Presagian la desaparición del modelo sin que esté claro cuál lo va a sustituir. 

Una cosa parece clara: ese modelo, sea cual sea, se desarrollará a través de la Red. ¿Cómo se renovará pues el profesional de la información, el periodista? ¿Cómo se materializará el reciclaje? ¿Cómo nos reinventaremos? ¿Cómo afrontar el ejercicio del periodismo? ¿Cómo y donde contar las historias? El componente añadido de influencia política y social que actualmente tienen los medios de comunicación tal y como los conocemos, ¿qué pasará con él?

Me parece una tarea sumamente estimulante trabajar para buscar, y tratar de encontrar, respuestas a estas cuestiones.

De momento no sé vosotros, pero yo no sé muy bien por dónde hay que tirar. Eso sí, estoy seguro de una cosa: el periodista que se empeñe en oponer resistencia, quien se quiera aferrar a continuar haciendo las cosas como hasta ahora se han venido haciendo será un periodista -profesionalmente hablando y más pronto que tarde- irremisiblemente muerto.

J.T.

lunes, 24 de septiembre de 2012

La izquierda empieza a descubrir el poder de las redes


Alguien ya dio la voz de alarma en twitter el otro día: "Cuidado con estos rojos, venía a decir, que cada vez tienen más presencia en las redes y en internet". Lo decía alguien, por supuesto, que no se consideraba "rojo".

Alguien de los que llevan años haciendo todo lo posible por reducir a la mínima expresión toda crítica. O lo que ellos llaman crítica, que en la mayor parte de los casos se limita a ser un periodismo objetivo y plural. La muerte de CNN+, sobre todo para quienes la sufrimos directamente, quizás fue el episodio más llamativo de los últimos tiempos, pero hace bastante que lleva pasando lo mismo con casi todos aquellos medios que se atreven a "sacar un poco la patita" de la crítica independiente o apuestan por un tratamiento plural de la información.

Desde hace algún tiempo ya, no pasa semana sin que te desayunes con un "ere" nuevo en algún medio de comunicación, cuando no directamente con el cierre del medio o con alguna reducción drástica de plantilla. En resumen, con menos oferta plural en los quioscos, con menos apuestas por el periodismo de investigación, con más periodismo de "corta y pega" porque los cuatro a los que no han despedido no llegan a más...

El cierre de "Público" y el desembarco en tve han venido a inclinar la balanza de la oferta en televisión, en radio y en los kioscos del lado de los mensajes de derechas, que cada vez cuentan con menos posibilidades de réplica para que los interesados por una información completa puedan contrastar e interpretar por sí mismo lo que se les cuenta.

Menos mal que, al menos de momento, nos queda internet. La fuerza de las redes sociales es imparable y sus mensajes, que se propagan como la espuma, ayudan a la izquierda a recuperar la visibilidad que le niegan los medios tradicionales.

Me atrevo a pronosticar que esto irá a más a medida que todos los ciudadanos, no sólo los más jóvenes ni los más avezados en las nuevas tecnologías, descubran esta fuerza y contribuyan a potenciarla.

Sucede con las redes sociales, y comienza a suceder también con los periódicos digitales. Hasta hace poco, ahí la derecha también ganaba por goleada. Pero parece ser que se comienza a espabilar, y ya contamos, además de con "El Plural", el más veterano, con la versión digital de "Público", "Más Público", "El Huffington Post" y el "eldiario.es", apuestas todas con una pinta excelente que permiten ser optimistas ante la desalentadora orfandad de ópticas de izquierdas detectable en el periodismo que se practica en estos momentos en España.

Como decía antes, algunos se han percatado y empiezan a dar la voz de alarma. Pero en las redes, creo y espero que no puedan. Lo creo y lo espero en nombre del equilibrio, que no de la ley del péndulo.

Gracias a las redes, quizás unos y otros descubran que lo mejor para el futuro de todos es la apuesta sin tapujos por la pluralidad, por el debate y por la búsqueda de soluciones desde la discrepancia más razonable. 

J.T.