Ultimamente
es cierto que escribo bien poco. Asimismo inscribo/describo en algún cuaderno
algunos dibujos o algún poema. En las siguientes publicaciones trataré de dejar
algunas grietas, una mujer cíclica, y temblor. Hoy dejo un nuevo encuentro.
Trazo. Debido a la carencia proyectiva de mi escritura os dejaré un párrafo de
un libro que estoy leyendo dentro del capítulo “UN DÍA, LOS DIOSES SE RETIRAN…”
Crear
conceptos, traer las lenguas al maltraer, aguzar los estilos, agujerear el
pensamiento. Éste es, en primer lugar, el trabajo. Y también es una fiesta, no
hay que olvidarlo. No una cuestión de farolillos, sino asimismo una cuestión de
impetuosidad y de puesta fuera de sí. Una fiebre contraída en lo abierto al que el pensamiento se expone.
Si no se expone, zozobra: tenemos que decirlo sin pathos, sobriamente, pero con el último aliento. Al final, no es
necesario –por decirlo con Artaud– que el
runrún filosófico del ser empiece otra vez a joder la vida.
LA
PARTICIÓN
DE
LAS ARTES
JEAN-LUC NANCY
CORRESPONDENCIAS
PRE-TEXTOS