Mostrando entradas con la etiqueta lecciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lecciones. Mostrar todas las entradas

15 de octubre de 2011

Chitón, que somos varones, europeos, heterosexuales y puteros

El precedente estaba sentado de antes. Lo conté aquí y aquí. La prostitución practicada en la calle es un grave problema en Barcelona. Y en esta información publicada por El Periódico el martes 4 de octubre pueden leerse los detalles.
Aquí, como lo has visto en pequeñito, la cosa no parece tanto, pero en la edición de papel las fotos son casi como carteles. Atiende:
Es innecesario describir aquello que se ve, de modo que no lo haré. Pero quiero dejar una reflexión en tu cabeza: ¿Crees que carece de importancia su nacionalidad y que sean mujeres? ¿Crees que se afea la procedencia, raza y sexo de los clientes?
Si tienes dudas en un sentido o en otro, lee los pies de foto y pregúntate si en ellos se habla de que son varones, europeos, heterosexuales y puteros.

22 de septiembre de 2011

¿Por qué creo que no deben hacerlo?

La noticia de que los partidos políticos han acordado que el consejo de RTVE acceda a la elaboración del telediario puede leerse aquí: En Público; en El País; en El Mundo; en ABC.
O sea, que pretenden controlar el contenido de los informativos de la tele pública. Pero claro, todo eso no cabe en un titular de prensa.
Los políticos se equivocan, porque si quieren jugar a ser periodistas, que lo sean. Pero para ello deben renunciar a ser políticos. Son tareas absolutamente contrarias.
La mayor característica, la mejor, la que define a un buen periodista, es precisamente su independencia de criterio, mientras que los políticos (al menos en este país) están sometidos a la disciplina de su partido y están entrenados para defender cosas en las que no creen. Sus propios compañeros, idealistas al principio, les han convencido de que lo que creen es inalcanzable y de que a veces deben recurrir a medios bastardos e indignos, radicalmente contrarios a lo que persiguen. Porque les han convencido de que el fin justifica los medios. Y cualquiera sabe que no hay fin. Solamente hay medios, caminos para llegar a esos fines.
La mejor, la única garantía de un información veraz e independiente es que los periodistas trabajen con libertad, que puedan decidir qué contenidos introducen en un telediario y qué enfoque les dan. Y si se confunden, que pierda audiencia esa tele, que no la vea nadie.
Esto de que los partidos políticos establezcan la composición de un consejo de redacción es una cacicada impropia de un país democrático. ¿Qué temen?, ¿a qué tienen miedo?
Temen la verdad.
Temen que en ese informativo se dé una información que les sea desfavorable. Y presionan para que esa cara fea que tienen ni se asome a los medios públicos.
Se confunden, porque así descalifican a esos medios. La estrategia posterior es descalificar a quien no sigue los criterios de las teles y radios que ellos se creen capacitados para controlar.
Si esto es así ahora con el PSOE en el Gobierno, ni quiero pensar qué será cuando en el bipartidismo que sufrimos se haga el PP con el poder.
Llevo cosa de un año acudiendo más o menos una vez a la semana a la tertulia matutina de Radio Euskadi. Ni sé las veces que en la entrevista de las 9.00 de la mañana he coincidido en los estudios con representantes políticos. Lo excepcional es que esa entrevista se la hagan a un representante de otros ámbitos. Y no es porque los responsables informativos de esa radio no quieran o no sepan entrevistar a civiles, sino porque, como es una radio pública, está extraordinariamente controlada por quienes gobiernan. Y quienes gobiernan, para acallar las voces de quienes están (provisionalmente) en la oposición, les ceden un espacio parecido al que ellos usan. O sea, que se reparten su presencia en los medios públicos. Y lo hacen según su representación parlamentaria. Como si eso fuera un criterio periodístico, como si eso tuviera interés para la ciudadanía.
Cuando éramos niñas, hacíamos algo parecido en casa: cuando encontrábamos el chocolate que mamá escondía, lo compartíamos entre las hermanas para que ninguna se chivara.
No saben si interesan o no a la ciudadanía, pero les da lo mismo, se comportan como el gorila alfa que manda porque tiene fuerza. Imponen su músculo. Y ni se preguntan si es democrático o no exhibir el músculo.
Por cierto, en este año que he compartido cuartos de hora de entrevista con esos políticos en los estudios de la radio, tengo que decir que se han hecho entrevistar para en muchas ocasiones no decir nada. Quieren estar en los medios por estar, aunque no tengan mensaje alguno que colocar. Y muchas veces, la mayor parte de las veces, nada que decir. La mediocridad triunfa y apaga cuanto brillo delata su grisidad.
La tele pública es hoy el chocolate, el chocolate que le quitan al loro para que no radie sus miserias.
Y es una lástima que mañana no tenga clase en la Facultad, porque entraría con toda la cacharrería.

21 de septiembre de 2011

"Es tan fácil tratarlos mal"

Seré breve.

Miguel Ángel García Herrera fue profesor mío en tercer curso de la Facultad. Es catedrático de Derecho. Y es uno de mis maestros. En todo, incluso en cómo disfrutar del sol una mañana de invierno.
A veces, cuando subo en autobús a la uni, tempranito, por la mañana, cruzo los dedos para encontrármelo ahí. Por lo general, él, que vive cerca de la primera parada, ha elegido ese asiento único sin vecino cerca de la puerta de salida. Cuando yo llego, si está, nos mudamos a otro en que podamos charlar esa media horita de viaje.
Nos ponemos al día en seguida.
Uno de los últimos días del curso pasado, allá por abril, cuando el autobús tomaba la curva del Bulevar de Leioa, me dio la más importante lección de pedagogía que nunca me han dado. Se refería a los alumnos, a todos ellos en general o a uno de ellos solamente. Y con un pesar que le afectaba a la rigidez del cuello, me dijo: "Es tan fácil tratarlos mal".
La frase de Miguel Ángel, desde esa mañana, me rebota en la cabeza  como una bola de billar que no encuentra la tronera. "Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal"."Es tan fácil tratarlos mal".

24 de junio de 2011

Sobre la importancia de la firma

La firma del autor es muy importante en los medios
Porque identifica al redactor y avala cuanto puede leerse bajo su firma. El periodista, en cada información que suscribe, establece un contrato con sus lectores, o audiencias, en el sentido de que se compromete a que las informaciones son ciertas. Cuando esa firma desaparece, se disipa la responsabilidad, que inmediatamente recae en el medio. Y en caso de problemas ante terceros, respondería el director o quien él identificara como responsable.
Además, privar de firma a una información es privarla de estilo, de ese afán por pulir, por no dejar un cabo suelto, por elegir la palabra precisa, el verbo perfecto, el dato impecable.
Un diario sin nombres es un diario ramplón,  sin fuentes propias, sin primicias ni exclusivas. Ningún periodista dejará el resto por un texto que no le compromete, que podría hacer cualquiera.
Lo que distingue a los grandes medios, a los potentes, es precisamente que sus noticias, por exclusivas, son imprescindibles para ese sector de la ciudadanía que desea estar bien nutrido informativa e intelectualmente. La información es poder, y vale, y cuesta. Y se debe pagar por ella. Y deben pagar tanto las empresas que la suministran como quienes la necesitan.
La gran diferencia entre un diario gratuito y uno de pago es que el lector del gratuito no puede  pretender que le den informaciones exclusivas ni exigir por ello. Aunque sí debe exigir que cuanto lea sea riguroso y cierto.

Privar de la firma al medio es privarlo de todo lo anterior. Y esa es la estrategia que han seguido los compañeros de El País para luchar contra las medidas que pretende imponerles su empresa: Por ejemplo, la reducción de su salario a 18.000 euros brutos al año. Como si fueran principiantes, como si Prisa no hubiera obtenidos beneficios, como si sus jefes ganaran la misma miseria. Se puede leer aquí.

Como si El País no necesitara de firmas, de sus firmas.

La de arriba es la de Edgar Allan Poe.

17 de noviembre de 2010

Hoy he entendido por qué Pérez-Reverte cambió el periodismo por la ficción

Se me amontonan las revistas en una cesta y a veces saco ejemplares ya viejos. No me importa. Las informaciones buenas no pasan de moda. Las puede una leer años después.
Esta mañana me he topado con un artículo de Arturo Pérez Reverte, perdón, Pérez-Reverte. A alguien de su familia debió de parecerle demasiado vulgar el apellido Pérez y, por darle un toque de distinción, lo adhirió a Reverte. De esa forma, por ejemplo, se reducen los 86 millones de páginas con Pérez que aparecen en Google. Pero bueno... El artículo llevaba por título 'Manolo, la bala y el talibán'.
Ryszard Kapuściński participó en un libro cuyo título se ha convertido en toda una referencia deontológica del periodismo. Lo repiten incluso quienes no han leído a Kapuściński . Me refiero a 'Los cínicos no sirven para este oficio'. A pesar de que he leído el libro no menos de tres veces (las tres que he recomendado su lectura a los estudiantes de la Facultad), no había entendido en su profundidad el mensaje.
Durante la entrevista que mantuve con ella el sábado,
Lydia Cacho me habló de una experiencia en Dominicana. Se trataba de un curso en torno a los efectos del trabajo del periodista sobre el equilibrio emocional de los profesionales. Vino a decirme que si no aprendemos a administrarlos bien, podemos recurrir al cinismo para evitar que las informaciones que tratamos nos duelan mucho, nos duelan tanto, tanto. Me habló de una generación anterior rendida al cinismo.
Y todo eso -
Kapuściński, Cacho, Pérez-Reverte- se me ha sumado en la cabeza y he entendido por qué Pérez-Reverte cambió el periodismo por la ficción.
No dejes de leer el artículo 'Manolo, la bala y el talibán'. Aquí.

28 de septiembre de 2010

No es un chiste

En plena calle, un periodista entrevista a un hombre de unos setenta años: Se expresa así: "Soy hijo de exiliados. Hasta los 11 años no pude volver a España por culpa de Franco. A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo. Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas. Ahora tengo 70 años. Hace unos meses me sacaron el 30 % de un pulmón. Mi mujer es inmigrante. Hemos tenido tres hijos. De los tres, sólo trabaja una, la del medio. Pero no cobra. Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación. La mayor se acaba de divorciar. Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños. El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y, además, se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros. Esa señora antes trabajaba, tenía muy buen puesto pero, desde que vino a casa, no hace nada. Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo. Para colmo, este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos ido de vacaciones. Si me apuras... ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial".

El periodista pone los ojos en blanco y dice: “Majestad, no creo que su situación sea tan mala".

Hasta ahí, el chiste.
Magis Iglesias aprovecha para dar una lección. Dice:

"Normalmente, nada es lo que parece. Cuando nos acercamos a una historia con prejuicios, obtenemos un resultado erróneo y una conclusión equivocada. No basta con la mera sucesión de datos --con ser ciertos-- para disponer de la información correcta. La mano del periodista es imprescindible para aportar el contexto, una buena explicación, la intención y el significado de los datos objetivos. Es decir, el valor añadido que aporta el periodismo riguroso y de calidad siempre será necesario para garantizar la buena información, o sea, la libertad de los ciudadanos. He dicho".
Y ojalá diga más y más a menudo.

26 de julio de 2010

Un curso de periodistas

Esta semana pasada hemos participado en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el palacio de la Magdalena, en Santander: 'De la primera plana a un rincón de la memoria. Los conflictos olvidados y los medios'.
En la foto, aparecemos algunos de los asistentes. Abajo, en primera fila, Marta Molina y yo con Javier Dario Restrepo y Fran Sevilla.
La foto es de Kepa Rodríguez Alday (a la izquierda con camiseta azul).
También están en la foto: Nieves Osoro, Idoia Camacho, Marcos Díaz, José Manuel Padilla...

Y cuantos vayan identificándose (a medida que lo hagan. los incorporaré a este pie de foto). Gracias a todos.

28 de mayo de 2010

Hoy acaba el curso

Hoy acaba el curso. Mi despedida:

Grupo 1


En todas de arriba a abajo y de izquierda a derecha.
Abrazados, Anabel Pérez y Xabier Terrones.
Itsaso Sabino, Genma Fernández, Coral González, Sara Torre, Julen Barberena, Cárlos Zárate, Egoitz Domingo, Adrián Legasa, Mauricio Ruiz Valdivieso.
Sergio Vegas, Álvaro Sánchez-Somoza, Alexis Algaba, Javier Fernández, Aitor Llanos, yo.
Ekaitz Otxoa, Miguel Pardo, Marina Gutiérrez, Naiara Alcobre, Irantzu Atienza, Alba Cárcamo.
Marisa Moreno, María Acedo, Estíbaliz Pérez, Nerea Fernández, Vanesa Penín.
Christian Martín, Laura Ramos, Paula García, Rakel Molina, Lucía González, Verónica Gascón.

Grupo 16


Iker Romero, Sandra Álvarez, Cristian Corrales, Miguel Ángel Martín, AnaBelén Marín, Raúl Pérez.
Oihana García, María Pagola, Judith Fernández, Vanesa Vallecillo, Irune Gavilán.
Patricia Bolívar, Eneko Olalde, Ana Belén, Arianne Luis, Iban Jaspe, Naiara Vaquero.
Edurne Carrión, Kepa Rodríguez, Janire Barrios, Gema Manso, Nerea Ortega, Andrea Hernández.
Sandra Iglesias, yo, Samira Hidalgo, Maider Gamito.



Grupo 17



Germán Melero, Janire Íñigo, Sabina Pérez, Manuel Atutxa, Virginia Emaldi, Ivia Ugalde.
Clara Fernández, Aitor Santos, Francesc Agramunt, Miguel Valero, Alan Behal.
Amaia Ugarriza, yo, Eneritz Bengoa, Arantza Porres, Daniel González, Íñigo Crespo.


Saben, sabéis que éste es un espacio en el que expresarse con libertad siempre que se haga con corrección.
Que el anhelo de resistencia os acompañe siempre.


23 de abril de 2010

Conciliamos con la vida privada, aunque tengamos familia


-->
La conciliación es un viejo concepto. Tanto que los académicos del XVIII ya lo habían introducido en el diccionario.
Pero, a finales de los años noventa, adquiere un significado distinto en nuestro país: Se vincula conciliación a la voluntad por estructurar el trabajo de modo que no suponga un estorbo para el disfrute y el bienestar. Trabajamos para vivir; no vivimos para trabajar. La conciliación adquiere carta de naturaleza con el primer Gobierno de Zapatero.
Como es una reivindicación que surge del feminismo, de la imaginación de mujeres y madres, en los primeros tiempos, se enuncia como 'conciliación con la vida familiar'. Porque son ellas quienes ponen la exigencia en los papeles y proponen que se busquen medidas, que se organice la sociedad de otro modo, que se revisen horarios y procedimientos... Esas mujeres tienen como objetivo ser profesionales y cuidar a sus hijos o padres, o incluso a algún marido desvalido.
Pero para entonces hemos acentuado nuestro espíritu pragmático y sabemos que nuestros afanes prosperan más y a mayor velocidad si son asumidos, necesitados, reivindicados, por los hombres. Para que ellos se incorporen sin reservas a la reivindicación, es necesario enunciarla de otro modo: Conciliación NO con la vida familiar, sino CON la vida privada.
El concepto 'vida privada' es más inclusivo, convence a más gente.
Ya sabíamos de antaño que los logros del movimiento feminista han devenido finalmente en conquistas para todos los seres humanos, independientemente de su sexo o de cualquier otra circunstancia. Por eso animo a que en el futuro transformemos las 7 entradas de ‘conciliación con la vida privada’ de Google en las 18.400 de ‘conciliación con la vida familiar’.


30 de noviembre de 2009

Un decálogo de diez puntos para un periodista

A veces, navegando a la deriva por la red, da una con cosas que merecen la pena. He aquí una de ellas:

1. El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente se pierde parte de ese patrimonio.
2. Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y el espacio que necesita dentro de la publicación.
3. Una foto que sirva como ilustración y no añade información alguna no pertenece al periodismo.
4. Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos.
5. No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza.
6. Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificando cada dato, y estableciendo con claridad el sentido de cada palabra que se escribe.
7. Hay que evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados.
8. Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general lo que se dice en 10 palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete.
9. Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés del lector más que en el lucimiento propio.
10. Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.

Decálogo publicado en 'Los titulares de mañana y el decálogo del periodista' de Tomás Eloy Martínez, en la edición del Diario Las Américas, del 18 de septiembre de 2005.
La foto es de RNE.