Y aquí llega mi lista de libros de ficción, que, como siempre, van en tres idiomas. Me hizo gracia darme cuenta a principios de diciembre que no había leído en castellano desde agosto; no creo que eso sea ni bueno ni malo, pero me pareció curioso.
(Otra vez ha quedado eterna: voy a dividirla en dos, aquí va de enero a junio.)
Ficción:
- Los cuatro primeros libros de Canción de Hielo y Fuego, en inglés: Game of Thrones, A Clash of Kings, A Storm of Swords, A Feast for Crows, George RR Martin: Al César lo que es del César: el tío sabe enganchar al lector, al menos hasta que te cansa tanto enganche. Me leí los tres primeros más o menos a gusto, pero en el cuarto me di cuenta de que solo me interesaban las doscientas primeras páginas y las doscientas últimas. Lo que, en una novela normal, no estaría mal porque te interesaría todo el libro, pero es que en medio había unas mil más, ¡en cada entrega! Además, me cansé de violaciones, ataques violentos hacia mujeres y que las muertes más gores fueran siempre las de ellas. Por no decir que al señor Martin alguien debería explicarle que dos mujeres que se ven desnudas no sienten deseo sexual la una por la otra al punto de meterse los dedos por salva sea la parte, a no ser que sean homosexuales. Curioso, que la homosexualidad masculina solo se insinúe sin nombrar pero la femenina sea tan corriente como el agua en los ríos. Canso, que eres un canso. Y misógino. Y un poco enfermo.
- The Bluest Eyes, Toni Morrison: Segunda lectura de un libro que, aunque no le llega ni a la altura del zapato a Beloved, no deja de ser una genialidad. Lo bueno de estudiar una filología es que te hacen leer cosas como ésta varias veces y desde puntos de vista distintos. Genial.
- Hau gizon bat bada (Se questo è un uomo), Primo Levi: La historia más o menos verídica del paso del autor por el campo de concentración nazi más famoso de la historia. Espeluznante, sobre todo por el tono alejado del narrador, que lo cuenta como si no hubiera sido gran cosa. Uno de los primeros testimonios de los judíos presos y uno de los que más se valoran hoy en día.
- The Handmaid's Tale, Margaret Atwood: La novela que me ha reconciliado con la autora. Distopia futurista en la línea del 1984 de Orwell que me terminé en un par de días y todavía resuena en mi mente. Genial.
- On Beauty, Zadie Smith: Creí que después de White Teeth, ningún libro de esta autora podría gustarme más, pero me equivoqué. Destila, como siempre, un ácido humor, personajes que no son ni blanco ni negro (literalmente: muchos son de raza mulata) y con quienes te identificas porque ni son perfectos ni lo quieren ser. Libro que pasa a mi lista de "para releer algún día, espero que pronto".
- Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza: A mí me gustaba Mendoza, me gustaba mucho... Y entonces leí este libro. Y le grité (al libro). Y le llamé de todo (a Mendoza). Y lo tiré contra la pared (el libro). Una tomadura de pelo con todas las letras. El autor no deja de serme simpático, pero me pregunto qué respuesta hubiera recibido cualquier autor que entregara semejante manuscrito en una editorial sin estar respaldado por el nombre de Mendoza. Que sí, que será un superventas, pero Sálvame también es el programa más visto de la televisión, así que no me vale como vara de medir. Puaj.
- The Diviners, Margaret Laurence: La vida de una novelista en una cabaña perdida en un bosque canadiense y su relación con su hija y el padre de ésta. Precioso no, lo siguiente. El gran descubrimiento, para mí, de la literatura canadiense (Atwood no cuenta, todo el mundo conoce a Atwood).
- Etorkizuna, Iban Zaldua: Quince relatos (y uno de propina, en la contraportada) que tienen como nexo el futuro, título del libro, visto desde distintos puntos de vista. Viajes al pasado, recuerdos, relatos futuristas... Zaldua es un cuentista profesional y lo borda. Lo más divertido, para mí, fue el hecho de que era el primer libro suyo que leía desde que le conozco en persona, y al leerlos oía su voz dentro de mi cabeza. Una experiencia curiosa, cuando menos.
- Principiantes, Raymond Carver: Libro de relatos que no sé muy bien por qué leí en castellano, porque lo único que me llamó la atención fueron los fallos en la traducción. Traducir frases hechas literalmente del inglés al castellano consiguiendo que la frase pierda su sentido debería ser delito en pleno siglo veintiuno.
- The English Patient, Michael Ondaatje: Me costó horrores terminar este libro, por más que supiera que tenía una pequeña obra de arte entre las manos y viera su grandeza, sus giros postmodernistas, todo su encanto, sí, lo que quieras. Pero demasiado lírico, demasiado romántico (en el sentido moderno de la palabra; ñoño, vaya), demasiado lento. No he visto la película y dudo que sea mejor que el libro. El final, soberbio, eso sí.
- Believing the Lie, Elizabeth George: ¡Ay, mi Elizabeth, que nunca falla! Entretenimiento sin culpabilidad, pero con ese puntito de buena literatura que pone George en todo lo que toca. El inspector Linley ha empezado a pensar de nuevo con la cabeza en lugar de con lo que le cuelga entre las piernas, y su inseparable Barbara Havers se sale. El final, como siempre, duro, muy duro para mi Barbie. A ver si saca ya el siguiente de la serie, que hace más de diez meses que escribió el último...
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- The Marriage Plot, Jeffrey Eugenides: No se puede decir que este libro me defraudara, pero después de Middlesex todo lo que haga me va a parecer mediocre. Entretenido, divertido, con un trasfondo crítico, pero nada que ver con su Premio Pulitzer.
- Heart of Darkness, Joseph Conrad: Relectura de un libro que ya tuve que leer anteriormente en la carrera y que no me gustó en su momento, mucho menos aún la segunda vez, en que lo tuve que leer desde el punto de vista postcolonial. Conrad podía ser muy crítico con el país cuya nacionalidad ostentaba (Reino Unido), pero eso no quitaba para que fuera un racista de aupa. Un clásico, sí, pero se deberían enseñar sus pecados además de sus virtudes.
- El estado de las almas, Giorgio Todde: Nunca había leído novela negra italiana, y la verdad, me gustó mucho. Otro estilo, otros problemas, otros personajes. El final, fantástico. Buscaré a este autor.
En el próximo post, los últimos seis meses del año, que dieron para mucho.
1 comentario:
No he leído ninguno de los que nombras... me apunto alguno para ver si está traducido al castellano y poder así compartir opinión.
D.
PD: Y mira que leo y ni uno coincidimos oiga!!!
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