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sábado, 13 de octubre de 2012

Mi patito mareado

Mi bebé se hace mayor. Ya avanza el solito dando pasos inseguros. Parece que se va a caer en cualquier momento, pero bascula, menea el culillo de una lado a otro, agita los bracitos y... ¡tachán! sigue en pie un ratito más. Pro sólo un ratito, porque enseguida da con el pañal en el suelo. Hay que tener mucho cuidado porque no ve el peligro y hay que salvarlo de desnarigamientos, cocos y morrazos. Pero él persevera y con su andar de pato mareado llega hasta el último rincón de la casa para hacer de las suyas.

martes, 13 de julio de 2010

Gateo acrobático

Este niño cada día me sorprende más. Su último logro consiste en gatear con un juguete en cada mano. La dificultad consiste en avanzar dignamente sin que se te caiga nada. Todo un gateo acrobático que nace de su ansia por acaparar los juguetes en sus manos. Será por que sospecha que yo se los puedo quitar. Que se ha dado el caso. Sobre todo cuando nuestro concepto de lo que puede ser un juguete no coincide. "No cariño, las tijeras no son un juguete, el Ipod tampoc... ¡Suelta ahora mismo a ese gato!"

En cuanto fija su objetivo no ceja hasta que lo consigue o se le cruce otro jugoso objetivo por delante. Por eso, cuando le quito algo peligroso de las manos intento sustituirlo por otra cosa que pueda ser igual de interesante, pero más inofensiva. El agarra lo que pilla con mucha fuerza y si son dos objetos agarra uno con cada mano y si son tres hace malabares para que no se le caigan. Ya con cuatro empieza a sentirse molesto porque no puede abarcar todo. A veces incluso llora por la impotencia.

En cuanto ve que se ha hecho con sus juguetes suele tener ganas de moverse. Y entonces empieza lo dificil. Se echa a gatear tan contento y a veces los consigue, otras se tropieza con lo que tiene en la mano o se resbala y acaba de morros contra el suelo. Entonces puede que se ponga a llorar o puede que lo vuelva a intentar o simplemente que se siente, siempre agarrado a sus queridos juguetes. Todo un espectáculo.