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lunes, 18 de diciembre de 2023

Circo on Ice en el Circo Alegría

El jueves nos fuimos a ver las acrobacias alucinantes y a disfrutar del humor y la magia del Circo on Ice, que están haciendo en el Circo Alegría, cerca del Palacio de hielo. ¡¡Nos encantó!!

Como siempre, los niños iban con el morro medio torcido, por alejarlos de sus pantallas y amigos. Sí, ya están en esa edad en la que los padres nos difuminamos en su lista de prioridades. Pero salieron con los ojos brillantes y encantados de haber ido.

Lo primero que hay que decir es que no os preocupéis por la ropa de abrigo que, sorprendentemente, dentro no hace frío. Nosotros pensamos que la temperatura sería muy baja para preservar la pista, pero que va. Además, muchos números no se hacen patinando, así que debe ser un hielo muy especial que no resbala con calzado normal, pero sí con los patines. La ciencia lo puede casi todo.

El circo no es muy grande, así que se ve genial el espectáculo. Sólo hay un par de columnas que pueden fastidiar la visión, pero no mucho. Lo malo es que se te siente gente alta delante, pero Daniel y yo nos movimos a otros asientos en la misma línea que estaban vacíos y listos para disfrutar de todo lo que allí aconteció: Los bailes coloridos, los payasos con los que se te caían las lagrimas de la risa, los equilibristas que te dejaban el corazón en un puño... Hasta los simpáticos ositos, que hicieron que el público soltará un enternecido "Ooooooh" general porque eran una monada muy simpática.

Todos nos alucinaron, pero el que corría por la rueda que daba vueltas casi hace que se me pare el corazón. Era lo  típico que no quieres mirar, pero no puedes dejar de hacerlo. Fue el número que más me impresionó por peligroso, pero todos me dejaron alucinada por una cosa u otra: Espectacularidad, preciosismo, humor, dificultad... Es una pasada.

Y, a pesar de que dura casi dos horas, se hace cortísimo.









miércoles, 15 de noviembre de 2023

We will rock you, el musical

El viernes por la tarde nos fuimos los cuatro a disfrutar del repertorio más famoso del mítico grupo Queen en las voces de los cantantes y bailarines que forman el elenco del musical We will rock you. Los adultos íbamos con muchas ganas, pero la facción adolescente no iba tan convencida.

La obra se representa en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío y sospecho que es su plato fuerte porque desde el patio ya vas viendo rincones muy Instagram con motivos de la banda de rock. Hasta tiene una estatua dorada de Freddy Mercury en el hall. Hasta la ambientación del teatro crea hype. Incluso, los niños estaban más animados. Aunque eso puede que fuera por el cubo de palomitas que les compré. No estoy muy segura.

Nos sentamos en nuestras butacas y esperamos pacientemente a que se levantara el telón. ¡Y vaya si lo hizo! De una forma espectacular. Cada número era mejor que el anterior. La historia es muy típica y una excusa cualquiera para hilar las coreografías y los grandes tema de Queen, que hacían vibrar a un público agradecido. Daniel se dejó seducir por el ambiente, pero Iván, que en un principio parecía totalmente absorbido por el espectáculo, a la hora y media, decidió que ya había tenido bastante y comenzó a dar la tabarra. ¡Y a la obra le quedaba otra hora! 

Puse en marcha un plan de contención de la crisis infantil y disfruté de los que quedaba de obra como pude. Y eso que era lo mejor. Aún con la perreta del pequeño, me lo pasé muy bien siguiendo el ritmo de la música.

Sobre todo con el tema principal, evidentemente We will rock you, en el que el publicó siguió el ritmo con las palmas y pies a la par que se quedaba ronco coreándola entera. El broche final lo puso una impresionante puesta en escena con Bohemian Rapsody. Iván pesaba que ya había acabado todo y con el bis casi entra en barrena, pero se tuvo que aguantar porque el resto de la familia lo estaba disfrutando a tope. Que no os dé pena, que sólo eran ganas de tocar las narices por hacer algo en familia que no le apetecía.

Salió del teatro con ojos llorosos, y no de la emoción precisamente, pero como el resto estábamos tan emocionados, comentando la obra y los momentos que más nos habían gustado, al final cambió el chip y llegó a casa como si nunca se hubiera puesto a llorar como una magdalena por la terrible injusticia a la que había sido sometido esa noche. ¡Qué paciencia hay que tener!



martes, 14 de noviembre de 2023

Abono teatro Madrid

Hace poco nos llegó una oferta del Abono teatro de Madrid por medio de la asociación a la que pertenece el AMPA del instituto. Raúl y yo estuvimos haciendo número y cálculos y nos pareció que era una oportunidad. 

Por un lado, nos íbamos a gastar dinero en un ocio al que a lo mejor no hubiéramos optado en un primer momento. Pero, por otro, es un tipo de ocio que nos gusta mucho y con la oferta nos íbamos a ahorrar un montón de dinero en entrada. Vamos, que se hacía mucho más asequible.

Para empezar, nada más comprar el abono, por 30 euros cada uno, cogimos entradas para los cuatro para ver el musical del We will rock you. Sin el abono, las entradas nos hubieran salido por 216 euros (54 euros cada una). Con el abono teatro nos salieron las dos de abonados a 3,5 euros y las de acompañantes a 8,5, en total 24 euros. Si lo sumamos al abono anual resulta un gasto de 84 euros. Total, que ya está amortizado. Aunque, por otro lado, sin el abono seguramente nunca nos hubiéramos planteado ir al musical. Aún así, creo que vale la pena.

A partir de ahora, todo lo que pillemos para los cuatro nos saldrá a 24 euros (6 euros por persona) y a lo que vayamos Raúl y yo solos nos saldrá por 7 euros. Lo compro, lo compro.

Eso sí, el abono sólo vale para determinadas obras, no para todo. La oferta es amplia, pero mucha de ella sólo se puede comprar a través del abono entre semana. Y el mayor fallo que le veo al sistema es que la web no cuenta con buscador por palabras claves, ni filtros para hacer búsquedas por lo teatros que mejor te venga por ubicación, por ejemplo. Lo que sí tiene es un calendario y te puedes meter a un día en concreto para ver la oferta. Eso está bien.

Otra cosa positiva es que además, en la oferta te entran algunos cines (sólo días entre semana) y museos muy chulos.

El miércoles pasado fuimos a ver El chico y la garza con Iván. Y su entrada la compramos normal porque salía más barata por ser día del espectador. Total, tres entradas por 12 euros. Y ya he comprado entradas para la exposición "Walking Life” - Okuda San Miguel, que se acaba el 25 de noviembre y tiene muy buena pinta, a mitad de su precio original, 24 euros en vez de 48. Ésta seguro que les gusta a las fieras.

jueves, 13 de julio de 2023

Los demonios visitan Covarrubias 2023

Me encanta que los demonios visiten Covarrubias una vez al año para atormentar a los que allí se reúnen para celebrar la fiesta de la cereza. Vienen cargado del fuego del averno para hacerte bailar al ritmo de la tamborada infernal y sus risotadas. ¡Todo un espectáculo y un juego la mar de divertido!

Al principio, mis hijos me acompañaban en mis correrías huyendo de estos diabólicos personajes, pero Iván decidió que desde la terraza del  bar de la plaza y con un mosto entre manos todo se ve menos diabólico y con mayor tranquilidad, y Daniel, decidió observar desde el borde de la plaza. Sólo yo me metí en medio de la vorágine infernal para saltar las lenguas de fuego y pasar por debajo de las chispas que tiraban por los aires. 

Al rato se me unió Raúl, que también le gusta la jarana, y vivimos la experiencia tope. Aunque entiendo que a mis hijos les dé respeto porque impresiona.

Curiosamente, este año las chispas calentaban, pero no quemaban. Y os lo digo que yo, que me comí bastantes. No sé como lo han conseguido, pero le han quitado muchísima peligrosidad a la costumbre de los demonios, lo que se agradece bastante.

Lo que no me gustó nada fueron unos cartuchos que lanzaban destellos de lo más rallantes y molestos. Por mí esos que no los traigan en su visita del próximo año, pero, claro, como elemento de tortura era más efectivo que los cartuchos de chispas y entiendo que los demonios vienen a lo que vienen: a castigarnos con el fuego del infierno y todo eso. Les debe reventar bastante que nos lo pasemos tan bien huyendo de ellos.

La traca final la interpretaron en la plaza en la que Iván se había quedado con unos amigos en la terraza de un bar y así pudo verla tan a gusto y desde la distancia que quería.

Los demonios parecieron estallar en llamas de repente y todo se volvió muy loco para acabar con una humareda y un silencio muy corto seguido por una salva de aplausos de los condenados que se lo habían pasado demasiado bien en la noche maldita.

Para recuperar fuerzas nos sentamos un rato en la terraza a tomar algo y lo que sí decliné fue la verbena posterior, que huir de demonios cansa mucho y aquí en el pueblo a lo tonto se te hacen las mil y mil de la madrugada sin darte cuenta.

Total, que los de la terraza se quedaron bailando y los que corrimos delante de los fuegos nos fuimos a dormir el sueño de los justos.








miércoles, 14 de diciembre de 2022

Cuento de Navidad

Estábamos volviendo del azaroso viaje a Málaga cuando me llegó una notificación al móvil: ¡Había ganado cuatro entradas para la obra de teatro musical Cuento de Navidad en un sorteo de Family Time! Esta historia de Dickens es todo un clásico imprescindible de estas fiestas. Ya ni recuerdo las versiones  cinematográficas que he visto. Y también he leído el relato, cuya lectura recomiendo. De hecho, lo podéis encontrar gratis por internet, como esta versión que os dejo aquí.

¡Qué subidón me dio! Nada más navideño que esto no se me ocurre. Informé encantada a la familia del planazo que nos esperaba al día siguiente y me encontré sin mucha sorpresa con la resistencia del mayor. Está de un raro...

Intenté convencerlo buscando información sobre la obra, poniéndole un vídeo de un fragmento que encontré en una web, alegando que cuando se negó a ver al mago Yunke se lo había pasado bomba... Pero de nada sirvió. Se aferró al trato que habíamos hecho en el que este tipo de eventos eran voluntarios y no hubo manera de convencerlo. Peor para él.

Buscamos con urgencia un sustituto para su entrada, pero al ser sólo una y con tan poco tiempo de antelación no lo logramos. Total, que al final nos fuimos únicamente los tres a disfrutar de la obra. ¡Y tanto que la disfrutamos! Y a Daniel le hubiera encantado. Porque no era como otras veces, una obra infantil adaptada para que fuera entretenida también para mayores, sino al contrario, una obra de adultos adaptadas al público familiar. Y eso marca la diferencia, porque es una obra a la que puedes ir con los niños, ¡pero también sin niños! Porque mola un montón tengas la edad que tengas.

Le han dado un toque de humor magnífico, que, mezclado con el drama inherente a esta navideña historia de fantasmas, te mantiene con una sonrisa y una lagrimita, entre la emoción y la risa, casi todo el tiempo. Además, el toque musical le da mayor potencia a la historia. La verdad es que los actores tienen unas voces maravillosas. E interpretan a sus personajes muy bien. Incluso los niños están espectaculares en el escenario. 

Los fantasmas son graciosísimos. Supongo que intentando quitarles hierro para que no asustaran al público más pequeño. Excepto el del futuro, claro. Que no es tan tétrico como nos lo han presentado en otras versiones, pero conserva su aire solemne y serio. ¡Y no es para menos!

Salimos del teatro tarareando villancicos y comentando la obra con gran entusiasmo. Desde luego es una propuesta perfecta para vivir con más intensidad estas Navidades.


lunes, 12 de diciembre de 2022

El mago Yunke. Hangar 52

La Navidad es en gran parte magia, y a nosotros nos encanta la magia, así que cuando gané las entradas del sorteo de Juvenalia Ifema para Hangar 52 Revolution, el espectáculo del mago Yunke, me sentí inmensamente afortunada. 

Y pensé que mis hijos iban a vivirlo de la misma manera, pero el pequeño adolescente me dio una gran sorpresa al negarse con gran cabezonería a ir porque ya era mayor. ¡Vamos a ver! Que para la magia no hay edad. Y encima estamos hablando del mago que ha ganado por tercera vez consecutiva el título del Campeonato del Mundo de Magia FISM, que, por lo visto, es el más prestigioso de todos en el mundo de los magos. Yo de esto no tengo ni idea del tema, pero si lo ganó por algo será y yo estaba deseando ir a descubrirlo.

Finalmente tuvimos una gran bronca y acabé llevándole obligado porque sabía que le iba a gustar, aunque un demoniejo me susurraba al oído para que le diera el gusto y luego se muriera de envidia. Tengo mi lado oscuro, qué queréis que os diga.

Pero al final me lo llevé despotricando en arameo. Y, por supuesto, le encantó. El mago Yunke y su equipo nos dejaron boquiabiertos a toda la familia, porque, en realidad, ya hasta daba igual intentar averiguar cómo hacía el truco (que es a lo que se suelen dedicar el mayor y el padre normalmente cuando vamos a ver espectáculos de magia) sino que, sólo ver la habilidad con la que los ejecuta, ya es todo un espectáculo increíble.

Además, todo el elenco se deja la piel para regalarnos una coreografía que se queda grabada en tus retinas mucho después de que todo acabe. Lo cierto es que se nos hizo corto de los que lo estábamos disfrutando. Muy corto. Y eso que es hora y media, descanso incluido.

El mago Yunke juega con ilusiones mezcladas con efectos especiales y una puesta en escena espectacular para trasladarnos al mismo corazón de la magia a través de historias y artefactos maravillosos. Algunos de ellos están expuestos en el recinto y se pueden visitar durante los descansos. Eso también me encantó. Molaba mucho acercarte a ver las máquinas mágicas que usa el protagonista del espectáculo. Además, las ha creado él.

El antiguo Egipto, espías de la primera Guerra Mundial, el hombre de Vitruvio de da Vinci, rituales ancestrales chinos... y muchos más temas interesantes sirven de hilo narrativo a cada número que se desarrolla ante los alucinados ojos de los espectadores. 

Salimos de allí entusiasmados. Desde luego es una apuesta segura para pasarlo de miedo estas Navidades.


viernes, 8 de abril de 2022

El Rey León, el musical

El jueves fuimos a ver un musical que estaba en bocas de todos: El Rey León. Confieso que a mí nunca me había llamado mucho la atención. Supongo que porque tenía otras prioridades de ocio, pero cuando mi suegra dijo que ir a verlos juntos y con la cercanía de su cumpleaños y el mío, decidimos tirar la casa por la ventana y plantarnos en el teatro a cantar el Hakuna Matata.

Porque para tener una experiencia como esta hay que rascarse el bolsillo, ya os lo confirmo yo. Cogimos las entradas más baratas y aún así fue una pasta porque éramos muchos. Pensé que desde atrás del todo más íbamos a escuchar que ver, pero, ¡qué va!, se veía muy bien.

Nada más comenzar y empezar a llenarse el escenario de maravillosos bailarines y marionetas de animales se le pone la carne de gallina. Los números musicales son muy bonitos y la música compuesta por Elton John se te mete debajo de la piel.

Dan ganas de ponerse a cantar a voz en grito, aunque hayan cambiado las letras de la película de Disney. Pero seguro que te cae algún capón como se te ocurra porque la gente quiere escuchar las potentes voces de los actores. ¡Madre mía! ¿Cómo cantan y cómo se mueven por el escenario! Es pura magia.

Estaba encandilada con sus saltos, movimientos sinuosos, los pasos ágiles y las posturas épicas. Se han currado la adaptación.

A Raúl no le emocionó tanto, según él, en la primera parte sólo ponían pequeñas muestras de las canciones para seguir muy rápido con una historia que no le enganchaba en absoluto. En primer lugar, si ponen todas las canciones enteras, más las nuevas que se incluyen, montamos allí campamento. Entramos a las 20.30 y, entre descansos y obra, salimos casi a las 23.30. Y, segundo, la historia es la que es. Ya la conocemos todos. No sé qué se esperaba en ese sentido.

Desde luego, la experiencia es mil veces mejor desde el patio de butacas, y bastante más cara, pero yo lo disfruté al máximo desde la última butaca del teatro. Debe ser increíble ver avanzar a los "animales" por los pasillos y que le "vuelen" pájaros sobre la cabeza, o que te saluden unas jirafas altísimas.

Otra cosa buena de estar en la última fila es que Iván podía sentarse en la butaca plegada y verlo mejor si le apetecía, aunque sentado normal se veía ya bastante bien, porque no molestábamos a nadie.

Aquí os dejo una especie de trailer del espectáculo cuando estuvo en Broadway porque es muy muy parecido a lo que vimos en Teatro Lope de Vega de Madrid. ¡Una pasada!