Tenéis ante vuestros ojos un disco milagroso, capaz de alterar tu estado de ánimo, de llevarte desde la exhultante felicidad nómada de "Keep on moving" hacia la suntuosidad emotiva de "Time ain´t nothing", por otra parte una de las 10 mejores canciones que el ser humano a traido a este mundo. Es la joya del disco, el cetro de un cofre del tesoro repleto de oro, gemas y piedras preciosas. A día de hoy, y tras haberla escuchado miles de veces, puede llevarme hasta casi las lágrimas si me coge de aquella manera (uno carga ya con algunos añitos y vivencias al límite, y los recuerdos relacionados son muy poderosos!)
Se puede escribir algo mejor que esto? Yo os lo diré: no!
Aún concediendo a esta maravillosa canción el título de cima insuperable, cuidado con sus compañeras de surcos, cuidado con lo que Stuart, Prophet IV y compañía legaron a la música Rock aquellos dias de vino y rosas durante los cuales fue registrado este disco. Una banda en vena, inspirada, a dia de hoy uno no se explica cómo algo tan jodidamente exquisito y de la talla de "Honest man" o "Jimmy Boy" no figuran "oficialmente" al lado de lo más granado de la canción honda y emocional, o cómo "Keep on moving" no se ha convertido en un himno. ¿Alguien me quiere explicar qué diablos le falta a estas canciones?
"No Free Lunch" es un disco honesto y mayúsculo, ejecutado por unos tipos tocados por la mano de Dios. Tremendísmo (de verdad) Hammond, unas guitarras pulcras, celestiales y potentes, una sección rítmica que bebe directamente del mejor country-rock y blues americano, y una voz...enorme. Sólo los Small Faces de Steve Marriot, y luego sus compañeros como The Faces (cuando Ronnie Lane da lo mejor) pueden hacerme sentir parecidas sensaciones. Quizá el único disco del revival americano 80´s a la altura (o según qué caso particular por encima) de sus maestros. En su momento, lo cierto es que fue un disco "relevante" en los USA, pero el tiempo parece haberlo privado como legado para las últimas generaciones rockeras, y no debería ser así.