Desde la Cumbre del Clima 2019 que tuvo lugar del 2 al 13 de diciembre
en Madrid, no hay ningún organizador de convenciones, conciertos y hasta
primeras comuniones que no tenga pesadillas en las que aparece que la joven activista Greta
Tintin Eleanorma Ernman Thunberg (caramba, Milú, lo de Tintin sale en la Wikipedia, no es de nuestra cosecha).
Además del miedo que le da al promotor que se produzca un contagio masivo de cualquier enfermedad contagiosa y se le puedan echar a él las culpas (o, peor aún, que los del catering traigan canapés en mal estado que esparzan la gastroenteritis entre los invitados), está el de que presente la Thunberg venida en trineo de gansos, calesa, catamarán, monociclo o cualquier otro medio de transporte libre de combustibles fósiles desde su Suevia natal y le mire fijamente preguntándole indignada cuánto CO2 le va a costar al planeta su evento y si alguien ha cometido el atentado ecológico de venir en avión para escupirle a la cara epítetos en sueco que dejen en pellizquitos de monja el "Imbécil" que Javier Bardem soltó en referencia a Martínez Almeida, el alcalde de Motril.
Por eso mismo, siguiendo la estela de Coldplay o Alejandro Sanz y sus giras eco-responsables, la próxima Hispacon, la convención española anual dedicada al género fantástico, se cuidará de reducir al máximo el impacto medioambiental, según promete su organización. Así, las presentaciones editoriales, aunque argumentalmente rara vez se sostengan, sí que serán ambientalmente sostenibles ya que los conferenciantes, mientras van dando la charla, tendrán que pedalear en dinamos que generen electricidad para alimentar la iluminación de la sala y el retroproyector para las presentaciones.
La cena de gala en la que se entregan premios y distinciones también tendrá una vertiente ecológica, ya que incluirá únicamente productos de proximidad (alcachofas e higos chumbos mayormente, que en la zona no crece otra cosa) y tendrá lugar en la playa pero sólo después de que los comensales recojan de la arena cuarenta kilos de colillas y envoltorios.
Otra medida en pro de la ecología es la conexión directa de los inodoros del centro de convenciones con estaciones de depuración de aguas residuales que generarán compostaje y abono a partir de la materia orgánica evacuada por los asistentes y de las boñigas que vayan soltando los mulos que traerán a los invitados desde sus lugares de origen por muy lejos que estén (queda por ver si algún invitado es residente en el Reino Unido y Eurostar le permite entrar en sus trenes que cruzan el canal de la Mancha montado en mulo y si el animal habrá de pagar asiento).
Algún tuitero particularmente maledicente ya nos ha hecho saber que
espera con impaciencia la llegada de los invitados a la convención para
ver recortarse contra el horizonte sus siluetas a caballo de sus
monturas, y la de algún invitado en particular cuyo nombre no
repetiremos porque, dice, será la primera vez que vea un burro encima de
una mula.