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jueves, septiembre 30, 2021

frederick seidel. hacia el vacío.


1. Hacia el vacío

Dentro del vacío que pesa
más que el universo
comienza otro universo
más pequeño que el anterior.

Comienza a achicarse
más que el anterior.
Dimensiones
que no existen aún.

Amigo mío, la oscuridad
en la que la semilla
de todas las once dimensiones
es plantada es pequeña.

Viaja de regreso conmigo
antes de crecer a más.
La campaña de la iglesia tañe,
lo que indica que es mediodía.

Algunos juegan a la rayuela
o saltan a la soga durante el recreo,
y otros se mecen en hamacas,
y los subibajas se balancean.

Que ella es tímida,
lo que significa que debe ser mayo,
se convierte en nieve virginal
y camina con sus mitones de regreso a casa con amigos que ríen.

Y los pajaritos cantan,
y el silencio repentino,
y las cortinas se inflan,
y el trueno primavera es lo que sigue-

Y la avalancha de frescura,
y el ataque de epilepsia que echa espuma.
El universo no existe
antes de suceder.


Frederick Seidel, 1936, St. Louis, Estados Unidos
De Frederick Seidel, Poems, 1959-2009, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2009
©Versión de Jorge Aulicino y Silvia Camerotto
imagen © rawpixel.com from Pexels


1. Into the Emptiness

Into the emptiness that weighs
More than the universe
Another universe begins
Smaller than the last.

Begin to smaller
Than the last.
Dimensions
Do not yet exist.

My friend, the darkness
Into which the seed
Of all eleven dimensions
Is planted is small.

Travel with me back
Before it grows to more.
The church bell bongs,
Which means it must be noon.

Some are playing hopscotch
Or skipping rope during recess,
And some are swinging on swings,
Ans seesaws are seesawing.

That she is shy
Which means it must be May,
Turns into virgin snow
And walking mittened home with laughing friends.

And the small birds singing,
And the sudden silence.
And the curtains billow,
And the spring thunder will follow-

And the rush of freshness,
And the epileptic fit that foams.
The universe does not exist
Before it does.

sábado, marzo 07, 2020

biancamaria frabotta. 3 poemas



***

El verano de las estrellas menos vistosas
animaba a los habitantes y forasteros
a esperar el retorno de los antiguos climas.
Sobre la hierba amarilla, inestables entre los escasos
humores, quedaban por la mitad los aperitivos,
otra meta buscando las noches sin sueño.
Improvisados filo-astrónomos exploraban el cielo
y sus cambios en los pequeños telescopios
apuntados hacia los monumentos estelares.
Afelpando los pasos en la oscuridad residual,
husmeando la aparición de las menos
luminosas del otro lado del cono de sombra
donde las virtudes estacionan imperfectas,
la humanidad de aquellos extraños tiempos
salía a la caza de nuevas luces
y en la lente que devolvía
al revés aquellos cuerpos desenterrados,
perdía la buscada claridad.


***
Había apenas cerrado los ojos sobre el libro
- sentía aún su peso sobre el pecho -
en la leve brisa de la duermevela
se estremecían las hojitas del mirto
por el enjambre que subía de la tierra
pero no hacía caso. Demasiado
el pensamiento de la prueba inminente
lo embargaba y no temía otra cosa
su joven edad, que siente todo amigable.
Soñaba la patria artificial de la infancia.
Soñaba, con una piedra sobre el pecho,
la última palabra que había leído.


***
Con qué gentileza se asoma entre las vigas
la mano, blanca de polvo. Alguien
me consuele. Con el brazo, con el agua,
con la luz, en su cuarto, por todas partes
buscando, hurgando, apartando las piedras.
Me verán finalmente en el vientre de la tierra.
Si miramos atentos, Haití está debajo de Haití,
cauto, para no quemar oxígeno.
De la luz del video, de su tedio,
nos deshilachamos hacia la laboriosa mañana,
en el escándalo del aire superfluo.

Biancamaria Frabotta, Roma, 1946, 
Por manos mortales, Gog & Magog Ediciones, 2020
Traducción de Jorge Aulicino


***
L’estate delle stelle meno appariscenti
incoraggiava abitanti e forestieri
a sperare nel ritorno degli antichi climi.
Sull’erba gialla instabili fra gli scarsi
umori restavano a metà gli aperitivi
altra meta cercando le notti senza sonno.
Improvvisati astrofili perlustravano il cielo
e i suoi mutamenti nei piccoli telescopi
puntati verso i monumenti stellari.
Felpando i passi nel buio residuo
fiutando la comparsa delle meno
luminose al di là del cono d’ombra
dove le virtù stazionano imperfette
l’umanità di quegli strani tempi
usciva a caccia di nuovi lumi
e nella lente che restituiva
capovolti quei corpi dissepolti
perdeva la cercata chiarezza.


***
Aveva appena chiuso gli occhi sul libro
- ne sentiva ancora il peso sul petto -
nella lieve brezza del dormiveglia
rabbrividivano le foglioline del mirto
allo sciame che saliva dalla terra
ma lui non vi faceva caso. Troppo
il pensiero della prova imminente
lo assillava e altro non temeva
la sua giovane età, cui ogni cosa è amica.
Sognava la patria artificiale dell’infanzia.
Sognava, con una pietra sul petto
l’ultima parola che vi aveva letto.


***
Con quale gentilezza si affaccia tra le travi
la mano bianca di polvere. Uno qualunque
mi conforti. Con il braccio, con l’acqua
con la luce, nella sua camera, ovunque
cercando, frugando, spostando le pietre.
Mi vedrete infine nel ventre della terra.
Stando attenti, Haiti è sotto Haiti
piano, per non bruciare ossigeno.
Dalla luce del video, dal suo tedio
ci sfiliamo verso l’operoso mattino
nello scandalo dell’aria superflua.

lunes, septiembre 02, 2019

ezra pound. la tumba de akr caar










La tumba de Akr Caar
“Soy tu alma, Nikoptis. Por ti estuve en vela
Estos cinco milenios, y los ojos tuyos, muertos,
No se movieron ni respondieron nunca a mi deseo,
Y tus livianos miembros que de través pasé en llamas
No ardieron conmigo ni con cosa azafranada.
“Mira, la fina hierba brotó para almohadarte
Y te besó con una miríada de hierbosas lenguas;
Pero no tú a mí.
He leído todo el oro sobre la pared
Y agotado mi pensamiento sobre los signos
Y en este lugar ya no hay cosas nuevas.
“He sido amable. Mira, dejé cántaros sellados
Para que no despertaras quejándote por tu vino
Y tus túnicas las mantuve suaves para ti.
“¡Oh, tú olvidas! ¡Pero cómo olvidaría yo!
Incluso el río, hace tanto tiempo.
¿El río? Eras demasiado joven.
Y tres almas descendieron sobre Ti.
Y vine.
Y floté sobre ti, las rechacé.
Conocí tus secretos, fui íntima contigo.
“Te he tocado las palmas, las puntas de los dedos,
Fluí dentro y a través de ti y alrededor de tus talones.
¿Cómo entré? ¿No fui tú en Ti?
“Y ningún sol llega para que descanse en este lugar,
Y me desgarro contra la áspera oscuridad,
Y no brilla la luz sobre mí, y no dices palabra,
Y pasan los días.
“¡Oh, podría aún salir a pesar de los signos
Y todo su astuto trabajo sobre esta puerta,
Y echarme a través del campo de verde cristal!
“Pero hay calma aquí.
No me voy.”

Ezra Pound, Idaho, 1885- Venecia, 1972
De Ripostes, 1912
En Pound, Poems & Translations, 2003, The Library of América
Versión de Jorge Aulicino


The tomb at Akr Caar
“I am thy soul, Nikoptis. I have watched
These five millennia, and thy dead eyes
Moved not, nor ever answer my desire,
And thy light limbs, where through I leapt aflame,
Burn not with me nor any saffron thing.
See, the light grass sprang up to pillow thee,
And kissed thee with a myriad grassy tongue;
But not thou me.
I have read out the gold upon the wall,
And wearied out my thought upon the signs.
And there is no new thing in all this place.
I have been kind. See I have left the jars sealed,
Lest thou shouldst wake and whimper for thy wine.
And all thy robes I have kept smooth on thee.
O thou unmindful! How should I forget!
Even the river many days ago,
The river? thou wast over young.
And three souls came upon Thee--
And I came.
And I flowed in upon thee, beat them off;
I have been intimate with thee, known thy ways.
Have I not touched thy palms and finger-tips,
Flowed in, and through thee and about thy heels?
How 'came I in'? Was I not thee and Thee?
And no sun comes to rest me in this place,
And I am torn against the jagged dark,
And no light beats upon me, and you say
No word, day after day.
Oh! I could get me out, despite the marks
And all their crafty work upon the door,
Out through the glass-green fields
. . .
Yet it is quiet here:
I do not go”.


sábado, marzo 30, 2019

eugenio montale. xenia II, 5




Xenia II, 5

Bajé, dándote el brazo, al menos un millón de escaleras,

y ahora, que no estás es un vacío cada escalón.
Aun así, fue breve nuestro largo viaje.
El mío dura aún, pero ya no preciso
los trasbordos, las reservas,
las trampas, los bochornos de quien cree
que la realidad es lo que se ve.

Bajé millones de escaleras dándote el brazo,

no porque con cuatro ojos quizá se ve mejor.
Contigo las bajé porque sabía que, de las nuestras,
las únicas pupilas verdaderas, si bien ofuscadas,
eran las tuyas.


Eugenio Montale, Génova, 1896- Milán, 1981

de Satura, 1971
en En el humo y otros poemas, Eugenio Montale, traducción Jorge Aulicino, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2019

sábado, noviembre 03, 2018

biancamaria frabotta. la casa del estudiante





La casa del estudiante


Había apenas cerrado los ojos sobre el libro
-sentía aún su peso sobre el pecho-
en la leve brisa de la duermevela
se estremecían las hojitas del mirto
por el enjambre que subía de la tierra
pero él no le hacía caso. Demasiado
el pensamiento de la prueba inminente
lo embargaba y no temía otra cosa
su joven edad, que siente todo amigable.
Soñaba la patria artificial de la infancia.
Soñaba, con una piedra sobre el pecho,
la última palabra que había leído.


Con qué gentileza se asoma entre las vigas
la mano, blanca de polvo. Que alguno
me consuele. Con el brazo, con el agua,
con la luz, en su cuarto, por todas partes
buscando, hurgando, apartando las piedras.
Me verán finalmente en el vientre de la tierra.
Si miramos atentos, Haití está debajo de Haití,
cauto, para no quemar oxígeno.
De la luz del video, de su tedio,
nos deshilachamos hacia la laboriosa mañana,
en el escándalo del aire superfluo.



Un infierno nuclear sacude la estrella
que entibia nuestro pesebre.
La mitad del combustible se ha gastado.
Qué será de la Madonna de Pedro
ya próxima a parir, del dios
escondido en su vientre, a la izquierda
del que mira, más allá de las tiendas
alzadas con industriosa indiferencia, qué
será de los dos ángeles servidores.
Parecen todos tan jóvenes.
Custodios de una espera ya
sabiamente inatendible
cada uno testimonio de sí mismo.


Biancamaria Frabotta, Roma, 1946
De Por manos mortales, ‘II Los nuevos climas’ (Gog y Magog, aun inédito)
Traducción de Jorge Aulicino

domingo, octubre 14, 2018

sandro penna. la rima fácil, la vida difícil

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La rima fácil, la vida difícil

Mi vida se empaña, y después que llueve
bajo al túnel húmedo donde no llueve.
Entre gente común que el paso mueve
hacia cosas comunes también me muevo
en un mundo de objetos que no son nuevos.
Más común que los otros, no sé qué mueve
ni a dónde mi paso tardo y no deseo
verme aquí a mí mismo después que llueve.
Apuntar sabe al instante a mi deseo
una mirada rápida que aunque se aleja
lo despierta en el acto - y ahí lo deja.
En vano la busco en un mundo arcano,
universo antiguo que fue cercano.
Cuando ya no pensaba en esas cosas
retumbó bajo el túnel una dichosa
voz que se impuso a toda otra cosa.
Era un saludo póstumo y lejano,
póstumo en mi corazón, no lejano
en el túnel del breve trayecto humano.


Sandro Penna , Perugia, 1906-Roma, 1977
Versión de Jorge Aulicino

La rima facile, la vita difficile 

La mia vita si appanna, e poi che piove
scelgo il passaggio sotto il tunnel dove
tutto è molliccio, ma però non piove.
Qui tra la gente solita, che muove
il passo verso le solite cose
anch'io mi muovo tra cose non nuove.
Più comune degli altri, non so dove
muove il mio passo stanco, che non vuole
tale apparire a se stesso ed altrove.
Quando a un tratto uno sguardo che sa dove
del mio corpo dirigersi e non vuole
nú sveglia in un baleno - ed è già altrove.
Invano io lo ricerco entro un antico
universo che mi era un giorno amico.
Quando più non pensavo a questa cosa
rintronò sotto il tunnel una gioiosa
voce che sovrastava ogni altra cosa.
Era un saluto postumo e lontano
postumo nel mio cuore, non lontano
nel tunnel più di un breve tratto umano.

miércoles, marzo 28, 2018

cesare pavese. después



Después

La colina está tendida y la lluvia empapa en silencio.

Llueve sobre las casas: la breve ventana
se llenó de un verde más fresco y más desnuco.
La compañera estaba tendida conmigo: la ventana
estaba vacía, nadie miraba, estábamos desnudos.
Su cuerpo secreto camina a esta hora por la calle,
con su paso, pero el ritmo es más blando; la lluvia
desciende con ese paso, tenue y fatigada.
La compañera no ve la muda colina
amodorrada en la humedad: va por la calle
y la gente que la choca no sabe.

Hacia la noche,
la colina es recorrida por retazos de niebla,
la ventana recibe también ese aliento. La calle
a esta hora está desierta; la solitaria colina
tiene una vida remota en el cuerpo más oscuro.
Yacíamos fatigados en la humedad
de dos cuerpos, amodorrados uno sobre el otro.

Una tarde más dulce, de sol tibio
y de colores frescos, la calle sería una gloria.
Es una gloria caminar por la calle, gozando
un rcuerdo del cuerpo, todo difuso alrededor.

En las hojas de las avenidas, en el paso indolente de las mujeres,
en las voces de todos, hay un poco de la vida
que los dos cuerpos han olvidado, pero que es un milagro.
Como descubrir abajo, en el fondo de un camino, la colina
entre las casas, y mirarla y pensar que conmigo
la compañera la mira desde la breve ventana.
En la oscuridad se ha hundido la desnuda colina
y la lluvia murmura. No está la compañera
que se ha llevado su cuerpo dulce y la sonrisa.
Pero mañana bajo el cielo lavado del alba
la compañera saldrá por las calles, tenue
por su paso. Podremos encontrarnos, queriendo.

Cesare Pavese, Santo Stefano Belbo, 1908 - Turín, 1950
en Cesare Pavese, Trabajar cansa, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, Buenos Aires 2018, coedición de Cartofrafías, Ediciones del Dock, GriseldaGarcíaEditora
Traducción y prólogo de Jorge Aulicino

viernes, febrero 23, 2018

cesare pavese. the cats will know



The cats will know

Aún caerá la lluvia
sobre dulces empedrados,
una lluvia ligera
como un hálito o un paso.
Aún la brisa y el alba
florecerán ligeras
como bajo tu paso,
y tú regresarás.
Entre flores y alfeizares,
los gatos lo sabrán.

Llegarán otros días,
llegarán otras voces.
Sonreirás sola.
Los gatos lo sabrán.
Oirás viejas palabras,
vanas y cansadas
como vestidos usados
de las fiestas pasadas.

Tú también harás gestos.
Responderás palabras;
rostro de primavera,
tú también harás gestos.

Los gatos lo sabrán,
rostro de primavera,
y la lluvia ligera,
el alba de jacinto,
que el corazón lacera
de quien no te espera,
son la triste sonrisa
que tú sonríes sola,
Llegarán otros días,
voces y despertares.
Sufriremos al alba,
rostro de primavera.

                                    10 de abril 1950

Cesare Pavese, Santo Stefano Belbo, 1908- Turín, 1950
De  Verrà la morte e avrà i tuoi occhi, Poesie, Mondadori, Milán, 1969
Versión de Jorge Aulicino

The cats will know

Ancora cadrà la pioggia
sui tuoi dolci selciati,
una pioggia leggera
come un alito o un passo.
Ancora la brezza e l'alba
fioriranno leggere
come sotto il tuo passo,
quando tu rientrerai.
Tra fiori e davanzali
i gatti lo sapranno.

Ci saranno altri giorni,
si saranno altre voci.
Sorriderai da sola.
I gatti lo sapranno.
Udrai parole antiche,
parole stanche e vane
come i costumi smessi
delle feste di ieri.

Farai gesti anche tu.
Risponderai parole -
viso di primavera,
farai gesti anche tu.

I gatti lo sapranno,
viso di primavera;
e la pioggia leggera,
l'alba color giacinto,
che dilaniano il cuore
di chi più non ti spera,
sono il triste sorriso
che sorridi da sola.
Ci saranno altri giorni,
altre voci e risvegli.
Soffrieremo nell'alba,
viso di primavera.

                                    10 aprile 1950