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martes, 18 de febrero de 2014

Días de Mierda

Hoy hay un tema sobre el que no quería escribir. Y no quería hacerlo, precisamente porque recordaba perfectamente haberlo hecho ya. Pues me he puesto a buscar esa entrada en mi blog y no la he encontrado por ninguna parte1. Y eso que ya digo que recordaba perfectamente, no ya tanto la propia entrada como el hecho de haber pensado en escribir sobre este tema ¿Me ha sorprendido? Pues bien, al principio la verdad es que un poco sí, porque es muy raro que haya intentado escribir sobre algo y no lo haya hecho. Luego he pensado: seguro que intenté escribirla y se me borró toda cuando ya la tenía terminada. Y me ha parecido coherente. Porque del tema del que estoy hablando es el de los “Días de MierdaTM”.

Y me voy a explicar. Hace mucho tiempo descubrí que de vez en cuando yo sufría algo llamado “Días de MierdaTM”. Y no hablo de tener un día malo en el trabajo, discutir con tu pareja, pasarte tres horas en un embotellamiento… algo así. Todo eso entra dentro de la normalidad. Yo hablo de cuando te pasa todo eso junto.

Vale, me vais a hablar de estadística. Hacedme un favor: no lo hagáis. La estadística es lo que usan los políticos para mentir. La estadística es el primo macarra de las matemáticas, uno que fuma porros y te pide dinero prestado a la mínima ocasión. Para un estadístico, tienes la misma probabilidad de sacar cara después de haber tirado una moneda 46 veces sacando cara que una, ojo con eso (y su explicación es que la moneda no sabe cuantas veces ha salido cara, lo que como explicación ya me parece para cagarse).

Un día malo es cuando te pasan cosas malas. Sabes que es “Día de MierdaTM” cuando te dan ganas de meterte debajo de la cama en posición fetal y no salir hasta que cambie la tendencia o hasta que vengan los cuerpos especiales a sacarte, una de dos.

Es cierto que es un poco difícil distinguir un día malo de un “Día de MierdaTM”. Al principio de hecho se parecen mucho. Lo normal es que la mayoría de días sean anodinos. No pasa nada ni muy bueno ni muy malo, y todo es tirando a rutinario. Luego hay algunos días (pocos, la verdad) en que te pasan cosas buenas. A esto, por motivos de simplicidad expositiva le voy a llamar “Días Buenos” (la verdad es que he estado pensando un buen rato el nombre; lo que pasa es que no se me ha ocurrido nada). En el otro lado del espectro tendríamos los días en los que te pasan cosas malas (y a los que llamaremos… bah, da igual; confiaré en que os lo imaginéis). En esa misma dirección pero mucho más cerca del infierno estarían los “Días de MierdaTM”. A efectos puramente explicativos diré que un día malo te pueden pasar dos o tres cosas malas. Tú puedes pensar que es solo un día malo todo el tiempo que quieras. Cuando te descubras encerrado en el cuarto de las escobas rezando para que se acabe el día, es que es un “Día de MierdaTM”.

Bien, digamos que hemos identificado un “Día de MierdaTM” ¿Ahora qué hacemos?

Hay que tener clara una cosa: un “Día de MierdaTM” puede matarte (y seguramente esta sea la causa de muerte de la mayoría de gente, lo que pasa es que la ciencia no ha avanzado tanto como para diagnosticarlo a tiempo). Lamentablemente, un “Día de MierdaTM” sabe quién eres y donde vives, por lo que puede encontrarte. Hay muy pocas cosas que puedas hacer para evitarlo, esa es la verdad. En cualquier caso, aquí van algunas ideas.


  1. Pon una especial atención en todo lo que hagas. El “Día de MierdaTM” tiene una especial predilección por hacer que todo lo malo parezca culpa tuya, así que si te fijas mucho, al menos se lo pones más difícil. Si coges una intoxicación alimentaria que no sea por no mirar la caducidad de la mahonesa.
  2. No practiques actividades de riesgo. Bueno, en un “Día de MierdaTM” se considera actividad de riesgo cualquier cosa que no sea quedarse en la cama arropado hasta el cuello (e incluso eso: es mucho más seguro debajo de la cama, creedme) pero tratar de hacer puenting, rafting e incluso running es querer ponerle las cosas demasiado fáciles. Digamos que un “Día de MierdaTM”, subir a un autobús con bufanda es una actividad de riesgo2. ESE tiene que ser el nivel de precaución. El peligro te rodea, mucho cuidado con todo.
  3. Tampoco practiques actividades que no te parezcan de riesgo. En serio, si tener sexo un “Día de MierdaTM” te parece buena idea es que ignoras el tipo de lesiones que tal actividad puede producir (roturas de pene, la muerte; e incluso cosas más difíciles de curar como una cándida). Ten en cuenta que no es el mejor día para nada. De hecho literalmente cualquier otro día es mejor para todo, así que déjalo correr.
  4. No abras el correo, no cojas el teléfono. Si es posible ni hables con nadie ¿Conoces el experimento del Gato de Schrödinger? La realidad no se decanta hasta que alguien la observa. Si no recibes esa mala noticia hoy, es posible que no se haya producido. Por otro lado, hablar con gente está muy sobrevalorado ¿De verdad crees que cinco minutos de charla intrascendente en la máquina de café compensan el megaspoiler que te puedes comer de esa serie que te encanta y que no has visto terminar todavía? Yo creo que no
  5. No mantengas una actitud positiva. Mucha gente sostiene (hippies  rascaliras, si quieres saber mi opinión) que una actitud positiva puede afectar a las energías cósmicas que nos rodean. Vale, si quieres puedes hacer eso y luego irte un rato a abrazar un árbol. En mi opinión harías mejor en mantener la guardia alta y mirar si hay pájaros cantando en el árbol porque hoy tienes todas las papeletas para que se te caguen encima.
  6. No cantes victoria. Un “Día de MierdaTM” no termina cuando tú quieres sino cuando Él quiere. Vale que a estas alturas morir tranquilamente en la cama no parece una mala opción pero sentirte seguro en tu hogar puede hacerte bajar la guardia. Un baño relajante antes de dormir es todo lo que necesita tu “Día de MierdaTM” para conseguirte un buen accidente doméstico.
Y para finalizar, las tres leyes del “Día de MierdaTM

Primera. Si algo puede ir mal, irá mal. Y de formas que ni se te habían ocurrido.

Segunda. Si mantienes la calma es porque no te has enterado de que tienes un “Día de MierdaTM”. Pero tranquilo, ya te enterarás

Tercera. Un “Día de MierdaTM” SIEMPRE puede empeorar. Aunque tú creas que no.


Bien, con esto espero haber colaborado en algo a solucionar este grave problema que no parece preocupar a nadie más. Antes de despedirme, un último consejo:  el plástico de burbujas es nuestro amigo; si te puedes envolver con él sin morir de asfixia hasta que pase, mucho mejor.

Y ahora os dejo, que estoy escuchando unos ruidos sospechosos en el edificio. No me sorprendería nada que justo hoy se agrietara la estructura y se viniera todo aba

Sarah Walker protagonista de la serie Chuck
Foto sin ninguna relación con el texto de la entrada. Llevo un día de mierda, dejad al menos que me alegre la vista.

1Vale, al final sí la he encontrado. He tenido que mirar entrada por entrada desde la primera del blog, eso sí, pero al final ha salido. A cabezota a mí me ganan poquitas personas. Lo malo es que ahora la he leído y me va a costar mucho repetirme. Si alguien la quiere leer, está aquí). Por cierto, no la encontraba porque en los orígenes de este blog ponía los tacos con asteriscos. Así: m**rd*. Para compensar, en este post he utilizado la palabra mierda 21 veces. Bueno, ya 22. Debe ser un récord.


2Vale: al bajar la puerta te puede pillar la bufanda y morir al ser arrastrado hasta la siguiente parada ¿En serio lo tengo que explicar todo?

lunes, 13 de febrero de 2012

San Valentín (one more time)

Un año más, se acerca esa fecha que aterra tanto a los novios primerizos. Y no, no hablo de la de conocer a sus padres (que también). Hablo de San Valentín.

San Valentín es una fiesta que como todo el mundo sabe es un invento de los centros comerciales (y en concreto de uno cuyo nombre empieza por 'El Corte' y termina por 'Inglés') lo que ha servido desde hace tiempo para que ratas de todo tipo se ahorren hacer regalos con la excusa de no depender de una fecha puesta para potenciar el consumismo. Claro que esos mismos ratas luego no van por ahí diciendo 'mira, he visto estos pendientes de Tous y me he acordado de ti' un 13 de marzo. O sea, que no cuela.

Eso sí, hay ciertas normas a la hora de celebrar San Valentín. La primera sería la cena. Bien, la cena es obligatoria. Es más, casi diría, que como no haya cena, despídete de todo. Pero no cena normal. Olvídate de un guarriburger o una pizza grasienta. Aunque a tu chica le guste más la comida basura que a Paquirrín, esta noche toca algo elegante. Si las servilletas son de papel, vamos mal. Si hay velitas, vamos bien. Así todo.

Otra cosa: el regalo. El regalo tiene que ser romántico. Pero romántico que te cagas. Tiene que ser una cosa cursi como para hacer vomitar a un osito amoroso. Algo que haga que 'Mi pequeño pony' parezca una bestia salida del infierno. Cuanto más rosa, con más corazones, y con más lacitos, mejor. Sé que seguramente has visto un conjunto guarrísimo en un sexshop y te apetece muchísimo regalárselo, pero hazme caso, hoy no es el día. Eso mejor en su cumpleaños. O incluso en navidades, que hay cosas muy navideñas. Ahora, para San Valentín, no lo veo. Por supuesto también quedan descartados electrodomésticos (una plancha ni se te ocurra, que te puedes hacer daño) aparatos para depilar y en general cualquier cosa con utilidad práctica. Si lo ves y piensas 'esto me gustaría que se desintegrara a los veinte minutos de regalárselo' es perfecto.

Por último está el tono. Recuerda ser todo el rato cursi. Esta es la fiesta de la cursilería. Tienes que ser romántico nivel Clint Eastwood te daría una paliza si te viera. Si te parece que John Wayne se está revolviendo en su tumba, vas bien, sigue así.

Y luego ya, te la llevas a algún sitio y rematas la fiesta zumbándotela, que es como se celebran estas cosas. Ahora, ahí ya casi te diría que lo hagas normal, que lo de hacer el amor* queda muy bien en las pelis, pero a las mujeres lo que les gusta es que se las follen, digan lo que digan.

Bueno, que conste que todos estos consejos son para pollos esféricos en el vacío una novia estándar con gustos estándar. Si por una casualidad tu novia es una motera llena de tatuajes o una gótica adoradora de satán, es posible que esto no acabe de funcionar. Ahora, también te digo que hasta las jugadoras de balonmano femenino más curtidas se enternecen un poquito con un peluche y una cena con velas por muy machotes que sean...

Si la imagen te da un poco como de arcadas es que no estás enamorado. Bueno, o eres normal, que también puede ser.




*por si alguien no lo sabe, hacer el amor es follar pero despacito. Que os lo tengo que explicar todo...


PD: si alguien se la perdió, aquí tengo también mi participación del año pasado en twitter sobre el tema.

lunes, 7 de marzo de 2011

Currículum 2.0

Hay crisis. Esto lo habéis oído ¿no? Bien. Como mucha gente se está quedando en la puta call... está siendo inmersa en un proceso de reorientación de su carrera profesional, quiero decir, se me ha ocurrido que quizás necesitéis unos consejos para hacer más vistoso vuestro currículum vitae.

En primer lugar, cuando se presenta un currículum vitae es recomendable destacar sobre el resto. Tened en cuenta que la persona que lo va a recibir, seguramente tenga que ver muchos al día. A menudo se dan consejos como darle un formato original o un estilo atractivo. A mí me vais a llamar clásico, pero yo creo que el currículum vitae que mejor se recibe es el que llega envolviendo un jamón. Que vale, igual se mancha un poquito de la grasa, pero oye, cómo lo agradecen.

Luego está lo de la foto. Mirad, la foto es necesaria. Que nadie os engañe con esto: lo primero que miran los de RRHH es la foto. Y como sean tíos y el encuadre un poco abierto, ni siquiera la cara. Además, quizás os sorprenda esto que voy a decir, pero la gente guapa tiene más éxito profesional que la fea, esto es así (vale, igual Belén Esteban, no, pero los demás, sí). Hay que tratar de poner una foto que sea atractiva. Aquí voy a innovar poco. Mira, si la de tu perfil de tuenti te funciona, yo la pegaba. Una foto en bikini tomada desde arriba para enseñar canalillo, tiene que funcionar seguro. "-Oye, esta que hace" "-Ni idea, pero ¿tú has visto eso?", "-Vale, llámala y ya le preguntamos..." Pues eso.

Los tíos me vais a perdonar, pero no puedo daros consejos sobre el tipo de fotos que podéis hacer. Supongo que lo suyo es hacérsela con un polo ajustado y gafas de sol, pero reconozco que entiendo poco de esto. Igual  una haciendo un calvo vale igual. Total, siempre hace falta alguien que anime las cenas de empresa, ¿no?

Luego están los contenidos. Supongo que sabéis que en un currículum hay que poner datos personales. Que con esto a veces hay problemas, porque hay gente que es muy de no dar sus datos y claro, cuando los quieren contratar nadie sabe cómo hacerse con ellos (mira, lo del foco de Batman lo inventaron así; bueno, al principio era con la silueta de un tío haciendo un calvo, lo cambiaron para la peli). Conviene poner nombre (real, el nick creo que todavía no vale) dirección, teléfono... esas cosas. Yo pondría también el facebook, el tuenti, el twitter y la dirección de tu blog. Total, lo van a investigar igual, al menos pónselo fácil. Así cuando vean fotos tuyas de borrachera y con unas bragas en la cabeza igual no les pilla cabreados y hasta les hace gracia...

En el apartado formación conviene exagerar un poquito. Estamos en España, la educación es una mierda. Pon todo lo que tengas, y lo que no, te lo inventas. Conocimientos de inglés altos (esto quiere decir que entiendes los tacos) conocimientos de informática a nivel usuario (que quiere decir que sabes buscar porno en internet), conocimientos básicos de chino (quiere decir que sabes que existe, que es un idioma)... esas cosas. Ahora, no seas tampoco muy imaginativo. Puedes poner si quieres que tienes nivel molotodo de snowboarding, pero es muy poco probable que se requiera eso en un trabajo normal. En uno de oficina, al menos. Claro, que bien mirado, los de recursos humanos muchas veces son mujeres, si pones que eres monitor de deportes de riesgo te cogen seguro. Los monitores de deportes de riesgo son el mamífero que más copula de la naturaleza, no se sabe por qué (yo creo que es la sombra blanca de las gafas de sol, yo estoy pensando en tomar UVA con las gafas por si funciona). Por contra, los de recursos humanos son uno de los que menos. Y eso sí que se sabe por qué, es por lo emocionante de sus conversaciones. ¿Habéis hablado alguna vez con alguien de recursos humanos? Madremía. Ya sé que los informáticos también son un coñazo, pero al menos no se les entiende y puedes llegar a creer que hablan de algo interesante. Pero los de recursos humanos son una pesadilla. Claro, esto hace que la gente les evite en las cenas de empresa y se terminen volviendo seres huraños y resentidos, mitad Golum mitad orco. Por eso no tenéis que pensar que son mala gente. Vosotros evitadlos lo más posible y punto.

Pero bueno, que me estoy yendo del tema. ¿Qué me falta? Ah, la experiencia profesional. Aquí sí, ponlo todo. No sabes de qué te van a coger -y probablemente el que lee tu currículum tampoco- y es mejor que puedas demostrar experiencia en la mayor cantidad de cosas posibles. ¿Qué has sido camarero? Ponlo ¿Qué has pintado fachadas? Ponlo ¿Qué has sido mamporrero en tu pueblo? Tú ponlo (te sorprendería lo útil que es tener un mamporrero en una oficina) ¿Qué has sido sicario de un cartel de la droga? Eso ponlo lo primero. Tiene muchísima salida profesional, en serio...

Luego, para acabar, hay gente que pone cosas personales tipo aficiones, qué te gusta hacer, cómo te describes... Que yo, qué queréis, esto no lo veo. "Me gustan el cine y pasear por el campo" "-Me la trufa, aquí se viene a currar". Pero igual soy yo ¿eh? Que soy raro. Lo que sí que vería bien es poner tus dos o tres defectos más gordos. Porque esto te lo van a preguntar en la entrevista de todas formas, pues así ya lo saben. Que pones, por ejemplo... yo que sé. "Tengo aerofagia". Pues nada, se te pone en la mesa del final cerca de una ventana y en paz. Que pones "me la pelo compulsivamente como un mono diecisiete veces al día". Pues nada, se te pone cerca de los baños y en paz. Que pones "soy adicta a practicar sexo oral, me encanta hacerlo a todas horas". Bienvenida a la empresa, eres mi secretaria, ¿Puedes empieza ya?

lunes, 8 de marzo de 2010

Cocina para dummies

Supongo que debería seguir con colada para dummies (2), pero no quiero hacerme aburrido con el tema, así que voy a colar en medio algo distinto para desengrasar. Además, bien mirado, esto puede que sea más necesario para la subsistencia...

Todo el mundo sabe que un soltero se puede alimentar de cerveza y pizza congelada hasta prácticamente los treinta (luego ya va siendo necesario tomar complementos dietéticos como ganchitos y frutos secos) pero hay algo más cierto todavía: una de las claves para conquistar a una mujer, es poder cocinarle algo.

La verdad es que a la hora de escoger pareja valoran mucho más que un hombre pueda poner una lavadora (bueno, de hecho, valoran que lo haga, no solo que pueda) o dejar los baños relucientes, pero esto lamentablemente no es tan fácil de colar como cita ('Mmm... nena ¿te vienes a mi casa y miras como me hago los azulejos de la cocina?'). Y es una pena, porque seguramente algo así les excitara bastante más que un strip-tease (reconozcámoslo: una actividad que requiere tener buen aspecto en ropa interior y realizar movimientos sexys al ritmo de la música no parece diseñada para que la realice un tío; al menos no para la mayoría).

Si las mujeres no fueran víctimas de ese tremendo engaño llamado romanticismo (no es culpa de ellas, las han educado así) lo que apreciarían de verdad es que cuando un hombre las invitara a cenar fuera capaz de hacer comida de verdad. Pero claro, hay que reconocer que una cena a base de lentejas o garbanzos, por muy saludable que sea, es poco romántica. Por ello voy a dar unas sencillas indicaciones para realizar algo simple y efectivo. El que tenga interés en el tema seguro que puede encontrar información en la wikipedia (vamos, digo yo).

Personalmente para una cena romántica recomiendo la pasta. En primer lugar es fácil de preparar y le gusta a casi todo el mundo. En segundo, se recomienda acompañar de vino*, lo que siempre... mmm... facilita algo las cosas. Otra ventaja de la pasta es que se puede preparar de mil formas distintas. Para este ejemplo usaremos mi versión de los spaghetti carbonara, que ya aviso a los puristas que se parece a la original como un huevo a una castaña, pero a mi me funciona. Que están buenos, quiero decir.

El primer punto a tener en cuenta antes de cocinar es que la cocina a de estar limpia. Si los haces en tu propia casa -y ya tocaré este tema en más detalle cuando hable de la limpieza doméstica- es conveniente que tengas la precaución de haber realizado una limpieza intensiva de las instalaciones. Nadie puede comer muy tranquilo si ha visto ratas jugando al poker con las cucarachas en el fregadero.

Otro detalle importante (y en el que más suelen fallar los hombres) es que las mujeres aprecian mucho que la cocina quede después en el mismo estado en el que se encontraba antes. Esto quiere decir que después de haber cocinado todo tiene que haber vuelto a su sitio, y el banco tiene que estar reluciente. Ya si friegas los utensilios y los guardas en sus lugares correspondientes es posible que ella termine abusando de ti directamente en el suelo de la cocina antes de tocar la cena (por esto es conveniente que el suelo tampoco esté lleno de salpicaduras de aceite). En cualquier caso es posible que si has hecho todo esto, no le importe demasiado que tu especialidad culinaria sean los bocadillos de nocilla fritos con salsa de ketchup y mahonesa. Pensará que al menos lo más difícil ya lo tienes aprendido...

De todos modos, no conviene exagerar. Si cocinas en su casa y te pilla desmontando los filtros del estractor para limpiarlos puede pensar: a) que eres un maniático de la limpieza, b) que piensas que es sucia y la ofendas, o c) que limpias mucho mejor que ella. Y ninguna de estas cosas les gusta. Especialmente la tercera, porque les quita su tema de conversación favorito con las amigas que es 'lo mal que limpia/lo poco que hace en casa' (y no querrás descubrir que su siguiente tema favorito de tertulia con las amigas es 'lo mal que lo hace en la cama').

Bueno, como todo el mundo sabe, para hacer unos spaghetti en condiciones hacen falta: 1) spaghetti (tallarines también valen), 2) agua, y 3) salsa. Para que tengan un mínimo de mérito: 1) la pasta tiene que estar ligeramente dura (lo que se denomina 'al dente'; si están gordiblandos como se suelen servir en los bares de menú, es que los has sacado tarde), y 2) la salsa la tienes que hacer tú mismo (úsala de bote cuando cocines para ti).

Y ahora voy a dar un par de trucos premium. El secreto de mis spaghetti es que cuando salen del agua ya están casi listos para ser consumidos. Si hierves algo solo con agua, sabe a agua. Si utilizas con imaginación las especias (dependen de la receta, pero suelen funcionar bien la pimienta, la nuez moscada, el orégano, la albahaca...) ya tendrás medio trabajo hecho. Por supuesto, en el agua hay que echar también siempre sal y aceite de oliva (sé que hay gente que recomienda mantequilla, supongo que esto va a gustos). El otro truco es que cuando metas la pasta en la cacerola lo hagas con estilo: se ponen verticales en el centro de la misma y se sueltan de golpe. El resultado es que los spaghetti se reparten en círculo al rededor de la cacerola formando una bonita figura. Los expertos dicen que es para que se repartan bien y no se peguen, pero lo cierto es que el efecto es el mismo que el de barajar un mazo de cartas como a la americana: parece que sabes; así que luego si la cosa no sale bien siempre se puedes achacarlo a la mala suerte... (he olvidado decir que la pasta no hay que echarla nunca antes de que el agua hierva; yo de hecho suelo dejarla hervir un rato más antes de echarla para que coja el sabor de las especias).

Por supuesto el secreto de la cocina es el mismo que el de una pareja duradera el amor mucha dedicación. Es decir que no esperes que te salga bien si estás todo el rato saliendo de la cocina. En cualquier caso no vas a poder, porque seguramente se te acumule el trabajo (además, tienes que ir removiendo la pasta para que no salga toda de una pieza). Otra cosa importante es la potencia del fuego, pero esto por desgracia se aprende con la práctica. Solo te puedo decir que si no estás muy seguro, procures hacer las cosas despacio (esto viene a ser como... bueno, como todo).

Mientras la pasta está cociendo tienes un rato para preparar la salsa, sobre la que luego hablaré. Eso sí, recomiendo poner una alarma para que no se te pase el momento de sacarla. Sobre esto hay teorías. El método más espectacular de saber si está en su punto es tirar un spaghetti contra los azulejos. Si está poco hecho rebotará, si está en su punto irá cayendo poco a poco como si estuviera vivo (si se queda allí como parte de la decoración es que te has pasado) De todos modos lo considero una guarrería. Es mucho más sencillo seguir las indicaciones del paquete (llámame atrevido si quieres) y un minuto o dos antes de lo que dice probarlos (es recomendable que el fuego no sea muy vivo, tienen que hervir, pero lo mínimo posible). Si te parece que tienen la textura adecuada es que se pueden comer. En ese momento, los pasas al fregadero y de ahí al escurridor (ni se te ocurra hacer eso fuera del fregadero). Entonces los remojas bien en agua fría debajo del grifo. Pero lo justo para enfriarlos, tampoco los vayas a duchar. Los dejas escurrir un momento y los pones en la sartén donde tienes la salsa y los remueves bien allí para que se mezclen y cojan temperatura.

Sobre la salsa, la verdad es que se puede hacer la pasta con casi cualquier cosa. Yo de hecho suelo empezar sofriendo ajo y cebolla en aceite de oliva (puedes freír un zapato en esto y que sea comestible) para después echar lo que me apetezca en el momento. Para esta receta en concreto utilizo un poco de ajo, bastante cebolla (el punto correcto de la cebolla es cuando se vuelve transparente, justo antes de ponerse marrón), bacon cortado pequeño, champiñones en láminas (de lata valen, no hace falta que los recojas tu mismo del bosque) y alcaparras (de las pequeñitas; y no demasiadas, que no le gustan a todo el mundo). No olvidar que a esto también hay que echarle sal, pimienta y alguna especia (yo soy muy de especias; el orégano especialmente). Si haces todo a fuego lento evitarás que se queme algo. La receta original lleva huevo y queso, pero encuentro que quedan más ligeros como yo los hago. La idea es no estar demasiado hinchado por si luego surge algún tipo de actividad física (una partida de twister, footing o algo así).

En este punto, se echa en la sartén la pasta, nata para cocinar (un brick de 200cc suele valer para dos raciones) se remueve un ratito y se prueba. Todavía estás a tiempo de añadir sal o especias si es necesario, pero ojito con la pimienta, que engaña.

Con esto ya estaría todo. Se puede decorar la mesa con velas si crees que no peligrará la vida de nadie con ello (y si estás seguro de que no le molestan las cursiladas). Si durante la velada escuchas lo que dice y no le miras todo el rato el escote (aunque un poco sí, se tiene que sentir atractiva) ya fabuloso. Eso sí, si esto funciona y terminas quedando con la chica más veces, te aviso de que vas a tener que aprender a cocinar más cosas...

*No me importa si tu bebida favorita es el Don Simón con Coca Cola, esta receta se acompaña de Lambrusco tinto. Además, no es demasiado caro y a las mujeres suele gustarles. Si no encuentras, los rosados navarros suelen pegar bien. Ni lo intentes con un tinto de La Rioja, eso es más para carnes. Ella lo encontrará fuerte y te terminarás bebiendo la botella... con catastróficas consecuencias.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Colada para dummies I

En vista de que soy uno de los pocos blogs que tiene más lectoras que lectores, he decidido suicidarme del todo y hacer una sección exclusivamente dirigida al género masculino. Más que nada porque sospecho que las mujeres no necesitan el tipo de conocimientos que voy a dar. Eso sí, seguramente se rían con ellos...

La idea de la sección es dar consejos a los hombres sobre las tareas domésticas -ese gran desconocido- tema en el que no soy un gran experto, lo que me permite dar explicaciones a nivel usuario. La idea es que la sección dure unas diez entregas o hasta que me canse, lo que suceda primero.

En este primer episodio he decidido ser ambicioso y tocar uno de los temas más odiados y temidos por los hombres: la lavadora.

Esto es una lavadora. Puede que no la reconozcas porque la de tu casa no sea negra ni tenga a la Pataky encima, pero vamos, que viene a ser lo mismo. Obsérvese la cantidad de botones. Ahí no, justo debajo de donde estás mirando.

La lavadora es un ser misterioso que suele estar en todos los hogares. Si bien es cierto que en los hogares de los solteros emancipados "cerca del nido" a menudo dentro del tambor todavía podemos encontrar las instrucciones en una bolsita sin desprecintar (ir a casa de los padres a lavar la ropa es una costumbre que data del neolítico y que las madres de todo el mundo toleran porque saben que es la única manera de seguir viendo regularmente a sus niños).

La lavadora es uno de esos inventos de origen extraterrestre en los que nadie ha sido capaz de mejorar la interfaz para que sea amigable con el usuario. Normalmente tiene un par de ruedas y varios botones rotulados con términos confusos para un hombre como 'algodón', 'lana', 'sintéticos'... Es obvio que nos vamos a encontrar con un problema con esto, un hombre a todo lo que llega en clasificación de ropa es a distinguir camisas de pantalones, y eso esforzándose mucho. Que no cunda el pánico, todas estas  indicaciones son falsas. Solo hay dos programas que necesitas dominar 'Blanco' y 'Color'. Si alguna prenda se estropea utilizando estos programas, es que era demasiado débil para sobrevivir en el mundo actual y lo mejor que que dios se la haya llevado a su lado.Total, era cuestión de tiempo que se estropeara, para qué alargar el sufrimiento. Además, por la supervivencia de la especie, es mucho mejor que los miembros más débiles desaparezcan. ¿Quién eres tú para quitarle la razón a Darwin? Porque no serás creacionista ¿verdad? Pues entonces...

Lo más importante antes de lavar la ropa es la separación de color. Sé que sorprenderá a más de uno, pero a pesar de que podemos mandar naves al espacio y reconstruir el rostro de Belén Esteban para que parezca humana, el ser humano no ha conseguido una lavadora que pueda lavar todo a la vez. Es como si las teles en color no pudieran emitir películas en blanco y negro o tuvieras que comprar ipods distintos para escuchar música y podcasts. Para solventar esto nos veremos obligados a separar manualmente las prendas por colores. Esto se realiza de la siguiente manera: cuando vas a lavar ropa, vas separando las prendas en el suelo en montones según su tonalidad. Si quieres que la ropa no se estropee en exceso te verás obligado a separar no solo la ropa blanca de la de color -y ojo que esto es muy importante- sino dentro de la ropa de color, distintas tonalidades (pero tranquilos que no voy a hablar de colores imaginarios como blanco roto o el melón: sé a que público me dirijo). No hay una norma fija sobre esto, pero suele ser recomendable al menos separar blanco, negro, colores vivos, colores suaves y tierras (porque hacen barro). Seguramente te enfrentes a preguntas del tipo: unos calzoncillos azul claro con rayas marrón oscuro, ¿de qué color son? Para empezar, no deberías tener unos calzoncillos así, pero te preocupes, déjalos para el final en otro montón. Después de esto tendrás en el suelo una cantidad indeterminada de montones de ropa pequeñitos más otro grande con la que no sabes donde poner. Como seguramente no quieras poner una lavadora solo con tres prendas y tampoco te apetecezca pasarte el día poniendo lavadoras, en este momento es posible que empieces una complicada negociación para tratar de reducir los montones (bueno, esto no es negro pero es bastante oscuro/esto no es blanco, pero es bastante claro/esto es rojo pero poco...) hasta terminar con un montón de claro, uno de oscuro, y uno de color. Cuando te des cuenta de que hay más diferencias de tonalidad dentro de los montones que entre ellos, es posible que tengas la tentación de juntarlo todo y a topar por culo ¡No lo hagas! Esto es un ritual y hay que hacerlo aunque no acabes de entender el motivo. No querrás que las mujeres piensen que somos bárbaros, ¿verdad?

Un buen consejo que puedo dar llegado a este punto es que cuando te vayas a comprar algo pienses si luego vas a tener que lavarlo tú mismo. Esa prenda que queda tan bonita en el maniquí de la tienda, ya te digo yo que no te va a quedar tan bien si en la etiqueta pone 'lavar a mano' o 'limpieza en seco' (la hacen con arena unos beduinos, creo); al menos no después de lavarla en la lavadora. A la larga no hay nada tan práctico como los colores pardos (no envejecen, si acaso cambian de tonalidad) y a ser posible con aspecto gastado. Esto según las épocas te hará parecer muy moderno o un pordiosero (la moda es una amante esquiva) pero ganarás mucho tiempo para tu ocio del que ahorras de separar el color, y como extra irás siempre bien conjuntado (no tendrás que preguntarte si el verde pega bien con el azul si toda tu ropa es marrón). Es posible que mucha gente termine pensando que siempre llevas la misma ropa, pero esto también está bien, porque así tampoco importará mucho si repites conjunto algún día.


Por si alguien no lo sabe, esto es pardo. La barba es opcional.

Si a pesar de todo decides comprar prendas de ropa distintas (allá tú, loco estrambótico) te tengo que advertir de que hay ropa que es imposible de lavar. Un suéter a rallas blancas y negras es inconsistente en si mismo, es decir, no sería posible lavarlo en nuestro universo, o al menos no mientras rijan las leyes fundamentales de la termodinámica -se dice que hay unos seres mitológicos llamados madres que eran capaces de hacerlo, por desgracia su sabiduría se perdió en la noche de los tiempos; yo al menos no pienso llamar a la mía para preguntarle- así que es mucho mejor que seas poco ambicioso y compres ropa que seas capaz de lavar tú mismo sin estropear. Piensa antes de comprarla si toda esa prenda se podría lavar en una misma lavadora o si su combinación de colores obligaría a lavarla en coladas distintas, porque ya te advierto que descoser la ropa para separar los colores puede ser una tarea agotadora...

Y hasta aquí la primera parte. Ya si eso otro día me meto con lo del detergente y tal...

miércoles, 17 de febrero de 2010

Pensamiento





No pienses, actúa.
                  
                                        Enseñanza Zen



viernes, 19 de diciembre de 2008

Advertencia navideña

Hoy me gustaría dar un mensaje a la humanidad. Bueno, a toda toda tampoco, pero no vamos a empezar ya poniendo pegas. En cualquier caso, seamos realistas, este mensaje me temo que solo va a llegar a la parte pequeñita de la humanidad que lee este blog. Bueno, lo que sea. La Dirección General de Tráfico advierte de que con motivo de las navidades el consumo de alcohol aumenta y que tenemos que tener precaución. Bueno, lo que pretende la DGT es que no se beba si se tiene que conducir, que me parece que tienen la batalla perdida desde el principio. Yo al menos recomendaría que si se conduce con media tajada se sea consciente de ello y se conduzca muy despacito y prestando mucha atención. Con eso yo ya me conformaba. Eso si, si la tajada es como un piano, casi mejor quedarse a dormirla en casa de alguien y evitar conducir. Lo mismo hasta matamos dos pájaros de un tiro (claro que según el nivel de borrachera, hay ciertas actividades físicas que no son recomendables, pero bueno, allá cada uno).

Yo iba a otra cosa. Hoy es el día de las comidas/cenas de empresa. Bueno, hoy y un poco mañana. Si amigos, hoy es ese día que estáis esperando todo el año para tirarle los trastos a la chica de contabilidad o al chico nuevo tan mono que no se sabe bien en que departamento trabaja. Un par de advertencias sobre esto: si bien es cierto que se concede que en estas ocasiones la moral se relaja un tanto y ciertas convenciones sociales se difuminan, es recomendable no beber como si lo fueran a prohibir para evitar hacer el ridículo monumentalmente como todos los años. En segundo lugar, y a pesar de lo dicho en la advertencia anterior, hay que tener en cuenta que también es una norma no escrita que todo lo que suceda en la cena no solo no quedará protegido por el secreto de sumario, si no que se convertirá automáticamente en comidilla, y alcanzará la máxima difusión en la empresa, que ya se encargarán los de siempre de distribuirlo y de inventarse lo que sea para rellenar los huecos. Esta advertencia se refiere especialmente (aunque no de manera exclusiva) a:

1) abrazar afectuosamente al director general al grito de '¡eres un dío de buda madre, goño!'.

2) subir a la mesa para hacer un brindis a grito pelado.

3) desafinar en el karaoke como un gato que está siendo desollado.

4) desaparecer sospechosamente con alguien deseable de cualquier sexo (que la gente es mu mala); si se desaparece en los servicios puntúa doble.

5) poner a parir al jefe de sección.

6) utilizar la fotocopiadora para fotocopiar cualquier cosa que no sean papeles; y ya me entendéis.

6) cualquier otra que la Comisión Permanente de Gente Sin Mejores Cosas Que Hacer pueda considerar criticable, punible y/o escandalosa.

Bueno, yo ya os he avisado. Ale, a cascarla.

Ah si, casi se me olvida. Que yo también me cojo una semanita de vacaciones -que no es que yo quiera, que yo estoy muy a gusto en el curro, que es que me la dan y queda feo decir que no- y como me retiro a mi base secreta que tiene una m**rd* de conexión, lo mismo estoy un tanto ausente de la red. Bueno, eso y que voy a estar borracho de aquí al dos de enero un tanto ocupado con lo de las navidades, y eso. Ale, portaros bien y no hagáis nada que yo no haría.

Ah si, y feliz navidad, que casi se me pasa.



Actualización después de la comida: ¡Os guiedo bogollón...! gue sois de buda badre dodos...

Actualización después de la cena: greo gue la he gojido buejgl --- ¡hics! bi se sus esti se ebtuebsi,,,

Advertencia: esta entrada no tiene foto; es que el mono se ha cogido día de asuntos propios y a mí me da pereza buscar una.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Pelotas

Consejo del día: las pelotas de golf se llaman pelotas y las bolas de billar se llaman bolas. No las confundas y quedes como un paleto.