Veinte años ya del Nevermind, madre mía. Cómo pasa el tiempo. La de veces que habré escuchado este disco. La de copas en honor de Korbain el día que nos enteramos que había palmado (bueno, entonces creo que eran cubos o litros). La de saltos que he dado con este tema.
No voy a añadir nada más. Tampoco creo que haga falta.