el prescriptor
En su libro La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad el investigador francés Gilles Colleu define al prescriptor en los siguientes términos:
‘Esta figura engloba a todas las personas u organizaciones que contribuyen a tomar las decisiones de compra y a la lectura de ciertos libros. Básicamente incluye a todos aquellos que pueden —de alguna forma— llevar adelante la tarea de recomendar un libro, por lo que puede enumerarse bajo este ítem a profesores, especialistas, asociaciones, ferias, formadores de opinión, periodistas, críticos, etcétera’.
¿En qué medida contribuyen a la visibilidad, a las ventas o a la lectura de un libro un comentario de Enrique Vila-Matas en El País, una recomendación de Oprah Winfrey en su show, una frase aparecida inicialmente en el Moleskine literario que se cita en la faja que lo acompaña, una reseña de Rodrigo Fresán en el suplemento Radar libros de Página/12, su presencia en la mesa de novedades de una librería y la recomendación del librero de ésta, su mención por parte de un líder político o un gesto de éste alrededor suyo, una frase suelta en una conversación de cafetería que se sostiene con alguien cercano, un escándalo protagonizado por su autor o la muerte de éste, un consejo de un bibliotecario o un comentario de El lamento de Portnoy?
Estas preguntas vienen a propósito de un mail que Camilo Hoyos me escribió esta mañana tras leer una noticia. En su mail Camilo comenta la manera como recientemente dos gestos de dos líderes políticos bastante mediáticos, polémicos y populares entre ciertos sectores sociales han contribuido a disparar las ventas de dos libros: en primer lugar, el regalo de un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina por parte del presidente venezolano Hugo Chávez a Barack Obama; y, en segundo lugar, la declaración en la que Obama decía hace unos mese que Netherlands es su novela favorita.
Por un lado, un líder carismático y populista entregándole al icono por excelencia del poder mundial un libro de culto de la izquierda latinoamericana publicado hace 36 años y considerado por muchos como una obra poco seria para rojos trasnochados y cooperantes incautos; y, por otro lado, la nueva encarnación de ese mismo icono, que se proyecta a sí misma y es percibida por muchos como una nueva forma de ejercer el poder, haciéndole un guiño público a una novela que sin ser un best seller ya había alcanzado una cierta notoriedad.
En relación con el tema de la prescripción, ver las entradas "la influencia de los prescriptores de opinión" "mis dealers" y "has de seducir al librero".