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3.7.13

DELINCUENCIA JUVENIL Y PROBLEMAS SOCIALES

La lacra de la delincuencia juvenil expresada de manera clara y diáfana. Llego a estas estampas gracias a Andrés Rodelo y no puedo evitar dejar constancia de ellas por aquí como advertencia de los miles de peligros que envuelven a los jóvenes modernos de hoy en día. En nuestras manos está evitarlo.












Nota: desconozco el origen exacto, aunque mi intuición me lleva a publicaciones de carácter religioso. También encuentro a faltar las causas de esta decadencia de nuestra civilización. Cosas como los tebeos, los videojuegos o la violencia audiovisual. Ustedes me entienden.



5.1.13

BLACK SUPER POWER: LOS ANEXOS GRÁFICOS PARTE II

CAPÍTULO 1. GUERRA ZULÚ (PARTE II)
EL FESTIVAL DE LA SANDIA
Esta segunda entrega de material gráfico será más breve dado que se centra en un único tema: la sandía










Sobre Goofy y las sandías, todo quedó meridianamente claro en esta entrega de las Reflexiones de Repronto.

Ir a la primera entrega
La galería continua en la cuarta entrega.

Nota: La Black Pulp Box puede comprarse en la web de Aristas Martinez y en las más selectas librerías.

 

10.8.12

CARTOGRAFÍA DE LO IMPOSIBLE



Disfruté mucho viendo Prometheus. Las razones son múltiples, variadas e incluso irracionales, hasta equivocadas, pero me entregué al espectáculo, por momentos inaudito, y se ganó mi simpatía como los tripulantes de la Nostromo se ganaron la de Ash, el androide de la película fundacional, que tras ser decapitado lanzaba ese último mensaje a los humanos a los que había traicionado por imperativo de la Corporación Wayland.

Confieso que entré en la sala predispuesto a hacerla mía, a reivindicarla, a defenderla. Leyendo en diagonal una muy celebrada crítica negativa intuía que era mi obligación adoptar esa postura porque así podría protestar ante cierto  fundamentalismo con fe dogmática en el guión y la cuadratura del círculo, de un tipo de crítica espectáculo que se fundamenta en la demagogia, la falta de piedad, y no en el entusiasmo ante la maravilla, que es lo que a mí mayormente me mueve. No dejes que el guión te estropee una película, creo que la frase es de John Tones y hay que tenerla muy presente en estos tiempos mutantes en el que el cine de grandes presupuestos se aplica a producciones que antaño serían series bé. Tras ver la película he leído opiniones negativas y sí, de nuevo esa en concreto también, y me he crispado mucho, he notado furor, ira.

Puedo entender que Prometheus no guste, que se afirme con convicción que tiene agujeros, que es abrupta, desordenada, que se desentiende de sus personajes, que tenga momentos incluso ridículos. Puedo comprender esa decepción porque soy consciente de que Prometheus tiene mucho de accidente. Salta a la vista que el guión que ha pasado por muchas manos, que está lleno de parches, y que también ha sufrido lo suyo en la sala de montaje. Las costuras están a la vista como lo estaban las cicatrices de Frankenstein. Seguro que el símil ya lo ha escrito alguien antes, y no sólo porque la película luzca como un monstruo cosido con trozos de otros cuerpos, sino porque la referencia a la criatura de Mary Shelley está en el título, en los diálogos, en el alma confusa del asunto. Las menciones a Frankenstein incluye incluso una referencia al Frankenstein created Woman de Terence Fisher por la vía del diseño de vestuario, no sé si sin querer o queriendo, pero está ahí. Yo la veo.


Matar a quién te ha dado la vida, matar al padre. La idea se expresa en ocasiones de manera sutil y en otras de manera tosca, e incluso se revuelve y confunde con el resto de desordenada metafísica en clave pOp que inunda la película y que la estimula a mis ojos, con su exceso de preguntas sin respuesta para que ésta sea al gusto del consumidor culturalmente disperso (haciendo mío el afortunado concepto acuñado por Marc Pastor). Preguntas que probablemente no obtendrán nunca respuesta y que abren no ya puertas, sino abismos, agujeros negros. Un pupurrí desmelenado de simbologías religiosas, cristianas pero también más allá del cristianismo, con al atávico héroe solar que conforma mitos y credos primitivos. Para mi sorpresa, todo esa carga que puede pesar como una losa o atragantar (como le ha pasado muchos, sí) no impide que la película sea tremendamente divertida, que corra desbocada, en estampida, hacia el espectáculo entretenido, a la sucesión de cosas que pasan abriéndose paso a empujones, pisoteando incluso buenas ideas que se quedan ahí, espachurradas por el camino.

Prometheus es un accidente, sí. Los accidentes son muy habituales en el cine de Hollywood, y algunos pueden resultar fascinantes, hermosos, hipnóticos. Prometheus se revuelca en el barro de la metafísica, construye una incontestable catedral de fantasía visual, se balancea en el trapecio de lo pretencioso y de golpe se entrega a la serie bé de una manera tan absurda, tan desordenada, que uno contempla patidifuso como la película se lanza al vacio, sin red, y se estampa, claro, contra el suelo. La cosa es tan inaudita que yo me levanto y aplaudo, y sé que no estoy sólo, sé que no soy el único que sabrá apreciar la belleza que ahí se esconde; y también su falta de vergüenza.



Prometheus es un accidente que se descubre feliz en su condición de híbrido amorfo que se entrega con despreocupada alegría al preciosismo y a lo chorra, a la pretensión metafísica y a la fantasía barata. Acude a la ciencia-ficción de los tebeos de los 80 y de las películas de bajo presupuesto (que eran los nutrientes del primer Alien) al mismo tiempo que se quiere mirar al recto espejo de 2001, Blade Runner, Naves Silenciosas y hasta Lawrence de Arabia. Un equilibrio inviable. Prometheus es una colosal arquitectura imposible, condenada al tambaleo y al definitivo derrumbe si la ficción y la fantasía estuvieran sujetas a las leyes de la física. Afortunadamente no es así, y hay quien se dejar arrastrar por el sentido de la maravilla porque en algún momento firmó, firmamos, un contrato con lo irracional y lo asimétrico, con el círculo imposible de cuadrar. Disfrutamos del viaje y nos importan más bien poco la matemática del guión, el final perfecto y la lógica interna; de hecho, estos elementos pueden ser enemigos naturales del Sense of Wonder más hedonista.


Una cosa que me gusta mucho de Prometheus es que acuda a la vez a 2001, Lovecraft y Von Daniken. Sí, es cierto, el danés sueco proponía pseudociencia y pseudohistoria, y eso hoy está mal visto, pero le tengo cierta simpatía porque forma parte de una generación de escritores de fantaciencia que descubrieron que podían hacer ficción en forma de no-ficción, aunque el éxito acabó convirtiéndoles en charlatanes. No hay que olvidar que ese artificio, ese fake de fantasía disfrazada, nació en las revistas de ciencia-ficción que también amparaban la parte más hard, científica y, para muchos, noble de un género tan polimorfo como la ciencia-ficción. Lo que explicaba Daniken bebía directamente de Lovecraft y sus dioses cósmicos, y también lo hacia un poco 2001 con su monolito. Daniken y el monolito están de alguna forma emparentados (y también enfrentados) y la prueba, el lazo de sangre, podemos localizarlo en el Jack Kirby de la última época, en Los Eternos y en su alocada adaptación de la película de Kubrick. Si, supongo que ese Jack Kirby desmelenado está presente en Prometheus.



Y sí, es cierto, el primer Alien era otra cosa. Una obra maestra, un relato de horror perfecto, con sus puertas a lo irracional (porque eso es fundamental para el horror) pero muy bien armada de coherencia hard. Una obra maestra modesta en su encaje como película de terror y al mismo tiempo una irrepetible maravilla visual. Qué puedo decir yo, que la vi con 14 años cuando se estrenó, sin tener ni idea de lo que iba a ver. Que puedo decir yo más allá de que me volvió loco. Y siempre fui consciente de que era irrepetible.  Alien tampoco se pretendió nunca saga, y como tal siempre creció amorfa: el militarismo viril de Cameron, la aburrida metafísica de la tercera entrega o el delirio pop a lo Metal Hurlant de la cuarta (por la que siento un terrible amor, lo confieso). En Prometheus hay mucho de esas dos, pese a que es un amancebamiento contra natura. Cuando tiene miedo de ser como una se trastoca hacia la otra. Y luego está el crossover con Predator y el videojuego, una extensión para muchos corrupta. Llegados a este punto, supongo que hay quien hubiera preferido una precuela diseñada con tiralíneas, un puzzle funcional, artificial, que no moleste. Yo prefiero el rumbo inesperado y loco de Prometheus, la línea curva, el desorden. Me gusta la idea de que los ingenieros se equivoquen, se desdigan y fracasen, que pierdan el rumbo. Me parece una idea poderosa y una fuente de confusión.


El ya famoso geógrafo geólogo de la cresta, centro de tanta polémica, es un científico escéptico hasta la desesperanza. Cuando lo irracional y la superstición irrumpe ante él, cuando se topa con la existencia de los  dioses atávicos que niega con burla, se derrumba, pierde el control, sale el corriendo y se acaba perdiendo. Precisamente el geógrafo geólogo encargado de cartografiar los túneles, de trazar el mapa. No sé si es una idea casual o mal desarrollada, pero en cierta forma, junto a él salen corriendo de la película muchos espectadores que no aceptan ese extravío. Espectadores escépticos que no dan crédito y que rechazan casi como una blasfemia la idea de que sea el que dibuja el plano quien se pierda. No pueden asumir que imaginación y fantasía son territorios de cartografía imposible.


8.12.11

ASOMBROS DE BARCELONA: LA PARADA DE LOS MONSTRUOS DEL SEÑOR ROCA

Museo Roca (Barcelona, 1920)

A través del (muy recomendable) blog Galeria d'imatges llego a este cartel del Museo Roca que es un maravilloso e inigualable documento de la Barcelona que fue freak. La degeneración por el vicio modelada en cera, la plaga de los estupefacientes, el hombre mono, siamesas, fetos humanos auténticos, la araña gigante del Japón, Galería de monstruos humanos y de celebridades. Buf. Tremebundo.

Así que me pongo a investigar. Se anuncia como "el primer museo de cera de España", pero no sé si se refiere a su calidad o por cronología, cosa que no se corresponde con el que yo tenía anotado, el Gran Museo Histórico Anatómico de Figuras de Cera inaugurado en la calle Hospital en 1885. En realidad el Museo Roca se inauguró en 1900 y muy cerca de aquel, en la calle Nou de la Rambla, que enlaza Paralelo con las Ramblas atravesando el antiguo Barrio Chino, y concretamente en su número 25.

Una busqueda intensa por la Hemeroteca de la Vanguardia no arroja demasiadas pistas, entre otras cosas porque los museos anatómicos causan furor por esas fechas, y no muy lejos de allí, en la calle San Pablo, se inauguró otro en 1922 (y eso sin tener en cuenta los que proliferan en hospitales y facultades de medicina). En la prensa de 1927 también localizo publicidad de otro museo situado en la calle Unión. Para los que no son de Barcelona, sepan que todas estas calles (Unión, Hospital, Nou de la Rambla, San Pablo) están en un arco de unos 100 metros cuadrados como mucho.



Algunos, incluso, se ponen en venta, como demuestra este anuncio publicado en La Vanguardia el 8 de abril de 1915, y que se localizaría también en la San Pablo, pero que no sería el inaugurado en 1920 a no ser que el comprador no lo moviera de sitio, claro.


Pero curiosament es un anuncio de una feria de coleccionismo celebrada en Sant Cugat del Vallés en 1985 la que me da la pista definitiva:

museo anatómico roca 1995

Como ven, el museo se instala en Nou de la Rambla en 1900, pero su propietario, especialista en monstruos de feria, llevaba en la materia desde 1860 y tenía carácter ambulante, por lo que no debemos descartar que el de la calle Hospital de 1885 fuera también de su propiedad. Otra cosa interesante es el apelativo popular con el que era conocido, La Parada de los monstruos, que fue como se bautizó aquí Freaks, la obra maestra de Todd Browning. Quizá el título español proviniera del apelativo popular con que fue conocido el Museo Roca.


El otro detalle de interés era la mezcla de atracción de feria y ánimo educacional, o moralizante, en el que se mostraban los efectos del vicio sexual o drogodependiente justo en pleno centro del barrio chino barcelonés.

Pero, desde luego, la noticia es que al menos una parte del Museo Roca no se había perdido tras cierre (en 1935, la Guerra Civil y la oscuridad que vino luego no dejaban mucho margen para este tipo de espectáculos populares). Así que sigo buscando y descubro que los fondos del Museo Roca pasaron a formar parte de la colección de la Familia Coolen y que actualmente forman parte delos fondos del museo belga del Dr Guislain. No sólo eso, sino que también fueron exhibidos en Londres en 2008 como parte de la exposición Exquisite Bodies en la Wellcome Collection. Aquí dos reseñas en castellano: una y dos.

A partir de aquí me encomiendo a San Google y me pongo a buscar todas las imágenes que pueda de la exposición, descartando aquellas cuya procedencia no era el Museo Roca de Barcelona. Lo que tienen a continuación es un recorrido virtual por esa maravilla freak de la vieja Barcelona, ya que a nadie se le ha ocurrido traer la exposición al lugar donde nació, Barcelona. (y si tras decirlo alguien decide traerla, espero que no se olvide anotar que la idea nació aquí).

Con Ustedes...
El Museo Anatómico del Señor Roca


El Museo anatómico del señor Roca
Cartel del Museo Anatómico del Señor Roca

La mirada del Cíclope

Anomalías del esqueleto

Los hermanos Williams

Las mundialmente célebres Hermanas Siamesas

La Mujer Barbuda

Extracción de la placenta




Debo reconocer lo inquietante que me resultan estas galarias de anatomía femenina. En parte por la mórbida languidez de las modelos de cera. Por un lado, son como estámpas gore de la Virgen, por otro, buscan la belleza de la mujer muerta, ese ánimo necrófilo que tanto preocupó a los reguladores del Código Hays. Lo más probable es que el modelo de partida fuera, precisamente un cadáver, y en cuestión de modelaje freak el verismo es muy importante.


Hipertrofia cerebral al detalle

Los efectos de la lepra tuberculosa

Brazo con pústulas

Y a partir de aquí lo que sigue no es apto para personas sensibles, o, como decía el cartel que preside esta entrada: absténganse personas impresionables, ya que bajo el cartel de Los estragos del barrio chino se mostraban los efectos de las enfermedades venéreas en diversos órganos genitales. Por desgracia, de la exhibición paralela relacionada con el consumo de drogas no he encontrado nada.





Y eso es todo lo localizado por ahora.
Francisco Roca, coleccionista de freaks por amor a la ciencia