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martes, 11 de junio de 2013

Oviedo. Los edificios de más de medio siglo como el de García Conde no tienen que pasar inspecciones.

Los edificios con más de medio siglo como el del número 9 de la calle Alcalde García Conde, construido en 1962 y una de cuyas cornisas se desprendió el domingo y acabó con la vida de María del Carmen Vilar Arias, no tienen la obligación de someterse a inspecciones periódicas para evaluar su estado de conservación debido al vacío legal que existe sobre esta cuestión en estos momentos. Este limbo normativo afecta en la ciudad a 6.852 edificios que han sido construidos hace más de 50 años, según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las cifras también muestran que en Oviedo hay un total de 118 edificaciones que presentan un estado de ruina.

El Principado es una de las comunidades autónomas que aún no ha regulado la figura de la inspección técnica de edificios (ITE), que impulsó el Gobierno central en 2011, siendo presidente José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), y que ha sido ampliada por el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) en el anteproyecto de ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas al que el Consejo de Ministros dio luz verde el pasado viernes 5 de abril.

La ley estatal marca las directrices que luego las comunidades autónomas y los ayuntamientos deben seguir. En un principio, la inspección técnica de edificios iba a desarrollarse sobre aquellos inmuebles con más de medio siglo de vida en los municipios que superan los 25.000 habitantes. El Gobierno central dio hasta el año 2015 para que comenzara a aplicarse la ITE con todas sus consecuencias. Algo que ya se hace en varias ciudades españolas.

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De todas formas, la ITE ya ha sido rebasada por el nuevo cambio normativo diseñado por el Gobierno de Rajoy y cuyo anteproyecto ya ha sido enviado a las Cortes para su votación. En este caso, la ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas va más allá de la ITE, ya que recoge más puntos a vigilar por los responsables del control del estado de los edificios. La ITE es sustituida por el Informe de Evaluación del Edificio (IEE). Éste deberá aportar información sobre el cumplimiento de la normativa vigente en materia de accesibilidad y debe incluir la certificación de eficiencia energética. Lo que no se concreta en el anteproyecto es si el informe debe abordar el estado de las fachadas. Este informe será obligatorio para todos aquellos edificios con más de 50 años de existencia a partir de 2019. El coste correrá a cargo de las comunidades de propietarios.

El desarrollo de esta ley estatal es a lo que está esperando el Principado para sacar adelante la normativa regional, que desarrolló a lo largo de los meses del pasado verano. Mientras, el Ayuntamiento de Oviedo, donde hay un total de 15.002 edificios repartidos por todo el concejo, espera a su vez que el Gobierno del Principado desarrolle la ley autonómica para poner en marcha las ordenanzas municipales que determinarán cómo debe hacerse la inspección de los edificios antiguos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Pola del Siero aplicará la inspección técnica de edificios a los inmuebles viejos en 2012. Asturias


El equipo de gobierno de Siero tiene intención de aplicar la inspección técnica de edificios a los inmuebles con más de 50 años de antigüedad a partir de 2013, una vez que se clarifique la normativa regional en la que se habrá de basar la iniciativa, según adelantó la concejala de Urbanismo, Engracia Valle.


El portavoz de la oposición, Ángel García, «Cepi», había instado al equipo de gobierno a poner en marcha la normativa de inspección de edificios a raíz del desprendimiento de una cornisa en la calle Antonio Machado de Lugones.

También se habían dado casos de desprendimientos de cascotes del exterior en edificios de las calles Párroco Fernández Pedrera y Pedro Vigil, de Pola de Siero, que obligaron a precintar las aceras para evitar daños a los transeúntes.

A raíz de esta solicitud, la concejala aclaró que, a la hora de elaborar el reglamento que regulará la inspección técnica de edificios, el municipio depende de una normativa regional que está pendiente de aprobación y que, casi con toda seguridad, se aprobará a lo largo de este año.

Una vez fijadas definitivamente las directrices regionales, el municipio comenzará a actuar. Además de fijar las bases y las condiciones, una de las labores importantes para impulsar esta medida es realizar un censo de los edificios que tienen al menos cincuenta años. La concejala precisó que el desarrollo de la ordenanza que regulará la inspección implicará a los departamentos de Urbanismo y Estadística.

Hasta que se realice el mencionado censo, Siero no sabrá cuántos edificios estarán afectados por la norma. La edil aclaró que se trata tan solo de edificios residenciales y que estarán incluidos no sólo los de las grandes localidades sino también los de la zona rural. Lo cierto es que Siero cuenta con numerosas edificaciones construidas al menos a mediados del siglo pasado que podrían verse afectadas. Y también están los inmuebles del casco antiguo de Pola de Siero, algunos de los cuales datan de mucho más atrás.

La aplicación de la norma, si se observa de forma rigurosa, podría contribuir a evitar errores del pasado, que llevaron a permitir que muchos edificios quedaran en ruinas y terminasen derribándose, como salta a la vista en los solares que han quedado donde se levantaban.

La iniciativa de la inspección data de 2011. Ese año se aprobó un Real Decreto de ámbito nacional sobre el tema, que obligaba a las comunidades autónomas a desarrollarlo en reglamentos propios. Asturias tiene ya elaborado un documento básico, pendiente de aprobación, que fijaría en 2015 la fecha en la que todas las viviendas de más de medio siglo de los municipios con más de 25.000 habitantes tendrían la obligación de haber pasado la inspección.

Los aspectos básicos que debe controlar la inspección son las condiciones de seguidad, salubridad y ornato, que sería obligatorio mantener, y las mejoras en la accesibilidad, ambientales y energéticas, que estarían sujetas a recomendaciones.

Engracia Valle dijo que hay muchas cuestiones por fijar que no aparecen reconocidas en el documento, como el realojo de aquellas familias que residan en viviendas que tengan daños estructurales y que requieran una intervención inmediata o la financiación en el caso de edificios que requieran obras de gran envergadura que los propietarios tengan dificultad para asumir, si deberá actuar el municipio de forma subsidiaria o habrá ayudas del Principado.

En todo caso, el municipio tiene intención de velar por la seguridad en los edificios y para ello deberá contemplar todos los aspectos de la normativa y procurar un equilibrio entre los intereses de los habitantes de las viviendas y la seguridad de ellos mismos y de los viandantes que pudieran verse afectados.

jueves, 13 de septiembre de 2012

El Principado de Asturias tendrá en 2013 el Decreto que obligará a pasar inspección a unas 100.000 viviendas de más de 50 años.


La consejera de Bienestar Social y Vivienda, Esther Díaz, ha señalado este martes en Gijón que el Reglamento de Inspección Técnica de Edificios (ITE) entrará en vigor a principios de 2013, para a partir de ahí que los ayuntamientos desarrollen su correspondiente ordenanza que obligará a pasar una revisión a las viviendas de más de 50 años de municipios de más de 25.000 habitantes. En Asturias la medida afectaría a Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres, Langreo y Siero y se calcula que están llamadas a pasar la ITE unas 100.000 viviendas -que no edificios--.

La revisión la harán empresas privadas homologadas y certificadas por el Principado y serán los ayuntamientos quienes determinen o no unos precios y los plazos para realizar las mejoras indicadas o subsanar las deficiencias.

Así lo ha indicado en la rueda de prensa ofrecido en el Pabellón del Principado, en el recinto ferial 'Luis Adaro' en el marco dela 56 Feria Internacional de Muestras de Asturias (Fidma), acompañada de la directora general de Vivienda, Ana Rivas, después de haber presentado en la feria este Reglamento de la ITE, en un acto oficial al que acudieron 20 consistorios asturianos.

Díaz ha explicado que el Decreto, en el que se lleva un año trabajando, aún debe pasar por Consejo de Gobierno, aunque se prevé que se apruebe antes de final de año y entre en vigor a primeros de 2013. Asimismo, se constituirá una Comisión de Seguimiento que trabajará con un plan anual.

Asimismo, ha recordado de que esta forma se da cumplimiento al Real Decreto de 8 de julio de 2011 del Gobierno central, que a su vez vino impuesto por una directiva europea. El objetivo es mejorar la seguridad tanto externa como interna de las viviendas de mayor antigüedad, inicialmente.

CIUDADES MÁS SEGURAS
En este punto, ha incidido en que en esos inmuebles suelen darse casos de instalaciones eléctricas deficitarias que ocasionan numerosos siniestros, además de que la eficiencia de las viviendas no se contemplaba hace 50 años, lo que les hace emitir más emisiones. A esto ha sumado que también está el componente social, para hacer que las viviendas estén más adaptadas a las condiciones de vida de las personas que las habitan, que suelen ser de edad avanzada y con movilidad reducida.

Unido a ello, ha apostado por la rehabilitación, además del alquiler, como prioridades para el Principado. En este sentido, ha señalado que en el marco del Plan de Vivienda Estatal, que se tiene que impulsar de manera inmediata, y también en el autonómico, se debe fomentar la rehabilitación y el alquiler.

Además, ha abogado por la colaboración entre administraciones para ayudar a impulsar el desarrollo y la aplicación de esta nueva normativa y, también, para que el impacto de tener que pasar la ITE sea "el menor posible para las economías familiares". No obstante, no ha concretado si se podrá hacer mediante ayudas regionales, locales o de ambas instituciones.

Lo primero, según ella, será hacer un censo de viviendas afectadas por parte de los ayuntamientos, que serán quienes se marquen los plazos de la revisiones dentro de ese límite de 2015, fecha en la que todas esas viviendas habrán tenido que pasar la ITE. Esta fecha tope no implica el que todas las viviendas hayan subsanado las deficiencias detectadas, sino que hayan pasado la revisión. De hecho, hasta dentro de diez años no tendrían que pasar la siguiente.

Cien mil viviendas pasarán una inspección técnica a partir de 2013.
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Los edificios de más de 50 años tendrán que pasar revisión técnica.

martes, 11 de septiembre de 2012

El Ayuntamiento de Avilés espera una normativa del Principado para iniciar la Inspección de Edificios.


El Ayuntamiento de Avilés esperará a conocer la normativa que se dicte a nivel autonómico sobre la conservación de los edificios antes de elaborar una ordenanza propia sobre la Inspección Técnica de Edificios. Así lo anunció el concejal de Servicios Urbanos, Luis Ramón Fernández Huerga, a preguntas de LA VOZ DE AVILÉS.

El pasado 7 de julio entraba en vigor el Real Decreto que obligaba a los propietarios de los edificios con más de 50 años y construidos en municipios de más de 25.000 habitantes a realizar una completo examen de su estado y corregir las deficiencias que se detecten. Es lo que se conoce como Inspección Técnica de Edificaciones (ITE) y donde cada autonomía debe fijar unos criterios que se deben respetar en esos controles.

De momento, en Asturias, tan sólo se ha decidido rebajar la obligatoriedad de la revisión a los 35 años de antigüedad. Con estos datos, el 81% del parque de edificios construidos en la ciudad deben someterse a ese examen.

En este contexto, el Ayuntamiento no trabaja todavía en una ordenanza específica. Según explicó el concejal Luis Ramón Fernández Huerga se debe a que «esperamos a conocer la normativa que redacte el Principado, como el resto de los ayuntamientos. Es un tema muy complejo, por lo que creo que no debemos lanzarnos a fijar una normativa en solitario sin tener antes el marco de referencia de la administración autonómica».

Por ese motivo, el edil avilesino defendió la necesidad de que exista «una normativa de referencia en la región para que todos los ayuntamientos sigan los mismos criterios».

Además de Avilés, en Asturias la nueva norma que obliga a la revisión de los edificios afecta a Gijón, Oviedo, Siero, Langreo y Mieres. En toda Asturias, 50.690 inmuebles deben ser revisados al tener más de 35 años de antigüedad.
Además, Huerga recordó que el Real Decreto fija un periodo para realizar la inspección. Marca un plazo que va desde el pasado 7 de julio hasta el año 2015. «Entendemos que aún existe un margen suficiente para disponer de la normativa autonómica, preparar la municipal y que los edificios sean revisados cumpliendo la nueva ley».

La necesidad de que el 81% de los edificios construidos en Avilés sean sometidos a una Inspección técnica fue desvelada por LA VOZ DE AVILÉS el pasado mes de julio. En la ciudad 1.736 edificios cuentan con entre 35 y 50 años, mientras que 2.761 tienen más de 50 años de antigüedad. En Avilés hay 5.526 edificios construidos.

miércoles, 15 de agosto de 2012

El 81% de los edificios de Avilés debe pasar una revisión técnica.


El 81% de los edificios construidos en Avilés deberá realizar una Inspección Técnica de Edificación (ITE) antes de 2015. En concreto, 1.736 edificios cuentan entre 35 y 50 años, mientras que 2.761 disponen de más de 50 años. Esta inspección es una consecuencia directa del Real Decreto-Ley 8/2011 que entró en vigor el pasado 7 de julio. Asturias es una de las comunidades españolas que van más retrasadas en el inicio de estas revisiones, obligatorias en los concejos con más de 50.000 habitantes.

De hecho, no existe una normativa específica ni en el Principado ni en el Ayuntamiento que regule estas inspecciones más allá de las normas generales sobre la correcta conservación de edificios. El Principado tan sólo ha establecido en el Reglamento de Ordenación del Territorio y Urbanismo la necesidad de realizar revisiones en las construcciones de más de 35 años, cuando la norma nacional establece 50 años.

El sector de la construcción ve en esta obligación una importante posibilidad de negocio en medio de la crisis y que beneficiará también a las administraciones locales por el aumento de la solicitud de licencias para obras menores.

Es el caso de la consultora CITE (Calidad e Inspección Técnica de Edificios) cuyos estudios asociados han comenzado a estudiar el parque de viviendas que podría requerir sus servicios a corto y medio plazo.

Para ello, los arquitectos José María Guitián Díaz y Andrés Hernández Alonso han recopilado los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre la construcción de edificios en Asturias hasta el año 2001.

Según sus datos, hasta inicios del siglo XXI, Avilés contaba con 5.526 edificios construidos, con un total de 29.840 viviendas. Tan sólo el 19%, en concreto 1.029, eran jóvenes, es decir, contaban con menos de 35 años.

Aunque el resto debe realizar la ITE, la ciudad no cuenta con un parque excesivamente envejecido. «La media de las construcciones en Asturias es de 47,11 años y tan sólo Gijón y Avilés se encuentran por debajo de ella. En el caso de Avilés, la llegada de Ensidesa disparó la construcción en la ciudad», comentan Andrés Hernández y José María Guitián.

Ambos explican que en los próximos meses tanto la administración regional como el Ayuntamiento regule la ITE, que comenzará a ser una documentación obligatoria para alquileres y operaciones de compra y venta. «Igual que hoy en día nadie compra un coche de segunda mano sin la ITV pasada, sucederá lo mismo, como ya sucede en Madrid o Valladolid, municipios donde llevan mucho más tiempo con las inspecciones en marcha», comenta José María Guitán.

Cada cinco años
A la espera de conocer la regulación específica de Avilés, en la mayor parte de los municipios españoles no se cobra ninguna tasa municipal por registrar la ITE en el Ayuntamiento. Lógicamente, las comunidades de propietarios deben pagar a los técnicos para la realización de la inspección. «No existen tarifas colegiales, con lo que existe una libertad de precios y competencia», comenta Andrés Hernández.

Una vez contratado un estudio, este visita el edificio para revisar 28 elementos diferentes: desde la cubierta a las servidumbres, de la caja del ascensor, si lo hubiera, a la red eléctrica, canalizaciones , estructuras, suelos, saneamiento, elementos decorativos... Un completo estudio de la salud del inmueble.

«El informe se debe registrar en el Ayuntamiento. Si la ITE es favorable, tendrá una vigencia de cinco años; en caso contrario se deben solicitar los permisos necesarios al Ayuntamiento para realizar las reparaciones. Si al año no se ha hecho nada, es cuando pueden iniciar un proceso sancionador», explica Hernández.

La experiencia de otras ciudades, como Valladolid o Madrid, es que esta primera ronda de ITE suele ofrecer un gran número de suspensos. «Lo normal es que el 70% de las inspecciones sea desfavorable. Eso no significa que el edificio se encuentra en un estado de ruina. La mayor parte de los problemas se resuelven con licencias de obras menores. Basta con una tejas descolocadas por el viento para que una inspección sea desfavorable. Además, es habitual una ausencia de mantenimiento en España, con lo que es más posible que se encuentren esos pequeños desperfectos», comenta Guitián.

viernes, 3 de agosto de 2012

El 70% de las inspecciones técnicas de edificios salen desfavorables. Gijón.


En torno al 70% de las inspecciones técnicas de edificios (ITE) que se realizan en las ciudades españolas con regulación sobre la materia acaban con un dictamen desfavorable. No obstante, la mayoría de estos informes negativos, que han de venir acreditados por arquitectos, ingenieros o aparejadores, son por defectos leves que se subsanan con licencias de obra menor.

Estos datos los aportan los arquitectos José María Guitián y Andrés Menéndez, al frente de la delegación asturiana de la consultora Cité (Calidad e Inspección Técnica de Edificios). Su estudio de la calle Marqués de San Esteban se ha anticipado al momento en que estas revisiones pasarán a ser obligatorias por ley en las ciudades asturianas de más de 25.000 habitantes. Si una norma autonómica o una ordenanza municipal no regulan su aplicación primero, los edificios gijoneses que superen los 35 años de antigüedad (actualmente 13.368) deberán empezar a someterse a ese mantenimiento legal preventivo antes de 2015. Así lo establece el Real Decreto-ley 8/2011, que entró en vigor precisamente el pasado sábado.

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Guitián y Menéndez han estudiado en profundidad la situación del parque inmobiliario del Principado y la forma en que se ha implantado la ITV de los edificios en comunidades limítrofes como Galicia, Castilla y León y Cantabria. Según explican, la repercusión económica de estos controles técnicos periódicos ronda los 50 euros de media por vecino cada cinco años. «Los colegios profesionales no pueden marcar tarifas, lo que facilita las guerras de precios», indican.

Si la inspección sale desfavorable se informa al ayuntamiento correspondiente y la comunidad de vecinos tiene entonces un año para ejecutar las reparaciones pertinentes para mantener las condiciones de seguridad, salubridad, ornato y habitabilidad, aunque habitualmente se les puede conceder prórrogas. Los municipios no cobran tasas por la ITE, pero sí se benefician de la expedición de licencias por obras menores. En Valladolid aumentó un 200% la recaudación por este concepto merced a la ITE.

jueves, 24 de mayo de 2012

Edificios pendientes de inspección. Oviedo.

Desde hace unos meses unas vallas azules circundan algunos edificios del centro de la ciudad. Protegen a los viandantes de posibles desprendimientos de los ornatos o voladizos de las fachadas. De hecho, la Policía Local las instaló tras algún desprendimiento, que en el caso de un inmueble en la calle Muñoz Degraín dejó a una mujer de 65 años herida con un traumatismo en la cabeza tras recibir el impacto de unos azulejos que cayeron de la fachada. Se abría así un viejo debate: ¿nadie controla a los propietarios para que mantengan los edificios en correcto estado?

El concejal de Urbanismo, José Ramón Pando, asegura que existe un departamento dentro de la Policía municipal que «tramita expedientes y realiza inspecciones de fachadas». Por eso no considera necesaria una nueva ordenanza que regule la inspección de edificios, como ocurre en otras ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao y León, entre otras). Al menos, no de momento; porque dentro de poco será obligatorio.

El año pasado se aprobó un Decreto-Ley que regula la Inspección Técnica de los Edificios (ITE). Su artículo 21, el que obliga a los propietarios a realizar la inspección y a las autoridades locales a su control, entrará en vigor el próximo 7 de julio. Sin embargo, la ciudad aguarda un documento regional. Porque las comunidades autónomas tienen potestad para decir plazos y años de antigüedad de las construcciones. Parten de un mínimo: los edificios de más de 50 años en ciudades de más de 25.000 habitantes no se librarán de ningún modo.

«El Principado ya tiene un borrador. Se habló de edificios con 35 años de antigüedad, pero estamos pendientes porque según está el Gobierno regional el tema está paralizado», explicó Pando. Dice que «no vamos a redactar una ordenanza, para que luego el Principado diga lo contrario y tengamos que volver a hacerlo». Además, tienen de plazo «hasta 2015». A finales de ese año, todos los edificios de más de 50 años deberán tener aprobado su informe técnico en que se determinarán las obras que sean convenientes realizar o se informará favorablemente si fuera el caso.

El problema radica en que, según los datos del Partido Socialista, la ciudad suma más de 22.000 viviendas construidas entre 1941 y 1970. Si tarda mucho en aplicarse el decreto-ley, el tiempo podría echarse encima y «podría haber más derrumbes porque tras la guerra civil se construyó muy rápido y con bajas calidades», razonó el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Alfredo Carreño. Siguiendo su argumentación han solicitado la redacción de una ordenanza, «algo que no es nuevo pues ya lo habíamos pedido en 2010». Fue tras la caída de tres toneladas de escombro de un voladizo de un inmueble de la calle Tenderina.

¿Quién realizará la ITE?
Los propietarios son quienes están obligados a realizar la ITE a sus edificios. Queda por concretar quienes son los profesionales capacitados para ello. Lo más lógico es que fueran arquitectos o arquitectos técnicos. «Así lo creo, aunque será como dicte la normativa que muchas veces señalan que las harán técnicos competentes», apunto José Antonio Laborda, miembro de la Junta Directiva del Colegio de Aparejadores del Principado.

En su opinión, las inspecciones «son necesarias. No podemos circular por las calles a expensas de lo que pueda pasar por la falta de mantenimiento de los edificios. Además, no es nada nuevo», incide. Porque ya en la Ley del Suelo se recoge la obligatoriedad de los propietarios de mantener los edificios en correctas condiciones de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato. «La realidad es que no se viene haciendo o al menos no de forma específica», comenta Laborda.

De la misma opinión es el portavoz de Izquierda Unida, Roberto Sánchez Ramos. «La Ley de Suelo y el Plan General de 2006 ya recoge esta obligatoriedad. Hemos notado que de forma sistemática hay un abandono y lo que debe hacer el Ayuntamiento es exigir la conservación a los propietarios», recrimina. No cree Sánchez Ramos que sea necesaria una nueva ordenanza: «El Ayuntamiento está obligado a defender el patrimonio, pero no hay voluntad para hacerlo».

Recuerda el edil de IU el frustrado intento de «recreación de fachadas». «Querían abrir la puerta para tirar los edificios, construir aparcamientos subterráneos y volver a recrearlos. Eso no funcionó, así que deben restaurarse», afirma.

Ayudas y beneficios
El portavoz de IU recrimina que muchos propietarios hayan dejado en el abandono sus edificios hasta declararlos en ruina técnica y económica, como el de Uría, 16 o el que la entidad Cajastur tiene en la calle San Francisco, 4, que hace un par de semanas sufrió nuevos desprendimientos y en el que ya trabajan para subsanar los desperfectos.

«En algunos de estos edificios se dejó llegar a la ruina para echar a los vecinos y establecimientos comerciales. Se pierde empleo y siempre sale perdiendo la gente de rentas bajas», recrimina Sánchez Ramos.

El inmueble de Uría, 16 se encuentra «en ruina técnica, no económica», ya que el coste de su rehabilitación no supera el 50% del edificio. La farmacia y la tienda de ropa que trabajaban en sus bajos tuvieron que mudarse y ahora han colocado andamios en su interior para evitar un derrumbe del edificio que comenzó a construirse en 1889. Lo diseñó el arquitecto Juan Miguel de la Guardia, también autor de los palacetes de Villa Magdalena o La Lila. Sus deficiencias ya habían sido detectadas por los autores del Catálogo de Edificios y Elementos de Interés, elaborado en 2005.

Las dos últimas vecinas del edificio de San Francisco número 4 hicieron sus maletas en 2007. Habían presentado un recurso ante el Tribunal Supremo, porque la Audiencia Provincial había declarado la ruina económica del edificio. Ellas alegaban que en 2003, el Ayuntamiento declaró la no ruina económica y ordenó la ejecución de unas obras que no se hicieron. Desde entonces, el edificio permanece cerrado y ahora vallado.

«Nadie tiene excusa para dejar morir los edificios. El Gobierno regional concede unas subvenciones para ello», recuerda Sánchez Ramos. Cuando las ITE comiencen a ser obligatorias «haremos algo para ayudar a los propietarios», garantizó Pando. Por ejemplo el PSOE propone que se «ejecute un plan social de ayudas por si los propietarios carecen de recursos y que se construyan viviendas de protección social, en el caso de que haya realojos», avanzó Carreño.

En todo caso, las inspecciones también tienen una lectura positiva «que se olvida». «Los técnicos propondrían mejoras y podrían salir muy beneficiados de todo el asunto de eficiencia energética. No tiene porque ser malo y además el coste no tiene que ser muy elevado», insistió el aparejador, José Antonio Laborda.

De momento lo urgente es la normativa regional «que creo debería realizarse en todas las localidades no solo en las de más de 25.000 habitantes. El riesgo de los edificios es el mismo», concluye. Habrá que esperar a que el Principado se pronuncie.

domingo, 6 de mayo de 2012

Edificios pendientes de inspección. Oviedo


Desde hace unos meses unas vallas azules circundan algunos edificios del centro de la ciudad. Protegen a los viandantes de posibles desprendimientos de los ornatos o voladizos de las fachadas. De hecho, la Policía Local las instaló tras algún desprendimiento, que en el caso de un inmueble en la calle Muñoz Degraín dejó a una mujer de 65 años herida con un traumatismo en la cabeza tras recibir el impacto de unos azulejos que cayeron de la fachada. Se abría así un viejo debate: ¿nadie controla a los propietarios para que mantengan los edificios en correcto estado?

El concejal de Urbanismo, José Ramón Pando, asegura que existe un departamento dentro de la Policía municipal que «tramita expedientes y realiza inspecciones de fachadas». Por eso no considera necesaria una nueva ordenanza que regule la inspección de edificios, como ocurre en otras ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao y León, entre otras). Al menos, no de momento; porque dentro de poco será obligatorio.

El año pasado se aprobó un Decreto-Ley que regula la Inspección Técnica de los Edificios (ITE). Su artículo 21, el que obliga a los propietarios a realizar la inspección y a las autoridades locales a su control, entrará en vigor el próximo 7 de julio. Sin embargo, la ciudad aguarda un documento regional. Porque las comunidades autónomas tienen potestad para decir plazos y años de antigüedad de las construcciones. Parten de un mínimo: los edificios de más de 50 años en ciudades de más de 25.000 habitantes no se librarán de ningún modo.

«El Principado ya tiene un borrador. Se habló de edificios con 35 años de antigüedad, pero estamos pendientes porque según está el Gobierno regional el tema está paralizado», explicó Pando. Dice que «no vamos a redactar una ordenanza, para que luego el Principado diga lo contrario y tengamos que volver a hacerlo». Además, tienen de plazo «hasta 2015». A finales de ese año, todos los edificios de más de 50 años deberán tener aprobado su informe técnico en que se determinarán las obras que sean convenientes realizar o se informará favorablemente si fuera el caso.

El problema radica en que, según los datos del Partido Socialista, la ciudad suma más de 22.000 viviendas construidas entre 1941 y 1970. Si tarda mucho en aplicarse el decreto-ley, el tiempo podría echarse encima y «podría haber más derrumbes porque tras la guerra civil se construyó muy rápido y con bajas calidades», razonó el portavoz del Grupo Municipal Socialista, Alfredo Carreño. Siguiendo su argumentación han solicitado la redacción de una ordenanza, «algo que no es nuevo pues ya lo habíamos pedido en 2010». Fue tras la caída de tres toneladas de escombro de un voladizo de un inmueble de la calle Tenderina.

¿Quién realizará la ITE?
Los propietarios son quienes están obligados a realizar la ITE a sus edificios. Queda por concretar quienes son los profesionales capacitados para ello. Lo más lógico es que fueran arquitectos o arquitectos técnicos. «Así lo creo, aunque será como dicte la normativa que muchas veces señalan que las harán técnicos competentes», apunto José Antonio Laborda, miembro de la Junta Directiva del Colegio de Aparejadores del Principado.

En su opinión, las inspecciones «son necesarias. No podemos circular por las calles a expensas de lo que pueda pasar por la falta de mantenimiento de los edificios. Además, no es nada nuevo», incide. Porque ya en la Ley del Suelo se recoge la obligatoriedad de los propietarios de mantener los edificios en correctas condiciones de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato. «La realidad es que no se viene haciendo o al menos no de forma específica», comenta Laborda.

De la misma opinión es el portavoz de Izquierda Unida, Roberto Sánchez Ramos. «La Ley de Suelo y el Plan General de 2006 ya recoge esta obligatoriedad. Hemos notado que de forma sistemática hay un abandono y lo que debe hacer el Ayuntamiento es exigir la conservación a los propietarios», recrimina. No cree Sánchez Ramos que sea necesaria una nueva ordenanza: «El Ayuntamiento está obligado a defender el patrimonio, pero no hay voluntad para hacerlo».

Recuerda el edil de IU el frustrado intento de «recreación de fachadas». «Querían abrir la puerta para tirar los edificios, construir aparcamientos subterráneos y volver a recrearlos. Eso no funcionó, así que deben restaurarse», afirma.

Ayudas y beneficios
El portavoz de IU recrimina que muchos propietarios hayan dejado en el abandono sus edificios hasta declararlos en ruina técnica y económica, como el de Uría, 16 o el que la entidad Cajastur tiene en la calle San Francisco, 4, que hace un par de semanas sufrió nuevos desprendimientos y en el que ya trabajan para subsanar los desperfectos.

«En algunos de estos edificios se dejó llegar a la ruina para echar a los vecinos y establecimientos comerciales. Se pierde empleo y siempre sale perdiendo la gente de rentas bajas», recrimina Sánchez Ramos.
El inmueble de Uría, 16 se encuentra «en ruina técnica, no económica», ya que el coste de su rehabilitación no supera el 50% del edificio. La farmacia y la tienda de ropa que trabajaban en sus bajos tuvieron que mudarse y ahora han colocado andamios en su interior para evitar un derrumbe del edificio que comenzó a construirse en 1889. Lo diseñó el arquitecto Juan Miguel de la Guardia, también autor de los palacetes de Villa Magdalena o La Lila. Sus deficiencias ya habían sido detectadas por los autores del Catálogo de Edificios y Elementos de Interés, elaborado en 2005.

Las dos últimas vecinas del edificio de San Francisco número 4 hicieron sus maletas en 2007. Habían presentado un recurso ante el Tribunal Supremo, porque la Audiencia Provincial había declarado la ruina económica del edificio. Ellas alegaban que en 2003, el Ayuntamiento declaró la no ruina económica y ordenó la ejecución de unas obras que no se hicieron. Desde entonces, el edificio permanece cerrado y ahora vallado.
«Nadie tiene excusa para dejar morir los edificios. El Gobierno regional concede unas subvenciones para ello», recuerda Sánchez Ramos. Cuando las ITE comiencen a ser obligatorias «haremos algo para ayudar a los propietarios», garantizó Pando. Por ejemplo el PSOE propone que se «ejecute un plan social de ayudas por si los propietarios carecen de recursos y que se construyan viviendas de protección social, en el caso de que haya realojos», avanzó Carreño.
En todo caso, las inspecciones también tienen una lectura positiva «que se olvida». «Los técnicos propondrían mejoras y podrían salir muy beneficiados de todo el asunto de eficiencia energética. No tiene porque ser malo y además el coste no tiene que ser muy elevado», insistió el aparejador, José Antonio Laborda.
De momento lo urgente es la normativa regional «que creo debería realizarse en todas las localidades no solo en las de más de 25.000 habitantes. El riesgo de los edificios es el mismo», concluye. Habrá que esperar a que el Principado se pronuncie.

jueves, 19 de abril de 2012

Más de 6.300 edificios deberían someterse a una inspección técnica antes de 2015. Gijón.

Gijón tiene 13.368 edificios que superan los 35 años de antigüedad. De ellos, 6.399 ya han cumplido el medio siglo y deberían someterse a una inspección técnica antes de 2015. Eso es, al menos, lo que se desprende de la reglamentación asturiana en materia de ordenación del territorio y urbanismo, que pone en manos de los concejos la posibilidad de imponer a las comunidades de propietarios la elaboración de informes periódicos sobre el estado de sus inmuebles.

El asunto lleva desde hace algunos años en la agenda del Ayuntamiento gijonés, que en la anterior legislatura -con PSOE e IU en el gobierno municipal- ya anunciaba su intención de hacer obligatorias dichas revisiones. El estudio de Andrés Menéndez Alonso y José María Guitián Díaz, sucursal asturiana de la consultoría Cité (Calidad e Inspección Técnica de Edificios), se ha adelantado a los acontecimientos y, tomando como referencia datos del Instituto Nacional de Estadística, ha hecho su propio diagnóstico de la situación inmobiliaria del Principado. En concreto, de Gijón, Oviedo, Avilés, Mieres y Siero.

En el caso de Gijón, «hay que tener en cuenta que se trata de una ciudad costera con fuerte presencia industrial» y, por tanto, «la humedad, el salitre o las partículas sólidas son los principales problemas que presentan los edificios». En zonas como La Arena o El Humedal, con muchos edificios en edad madura, es de sobra conocido que «la mala calidad del terreno puede repercutir en la cimentación». Pero, según puntualizan los arquitectos Andrés Menéndez y José María Guitián, «por las circunstancias de Gijón también se podrían encontrar puntos flacos en edificios relativamente nuevos».

Para evitar males mayores, la legislación autonómica plantea revisar cada cinco años las edificaciones que tengan una antigüedad superior a los 35. Los informes deben estar acreditados por arquitectos, ingenieros o aparejadores. Su labor viene a ser como «la de un médico de cabecera», apunta Guitián. Aunque la salud que procuran es la de una construcción, definiendo las patologías que afectan a su estado de conservación y proponiendo las actuaciones necesarias para que mantenga las adecuadas condiciones de seguridad, salubridad, ornato y habitabilidad.

La información recabada por Cité revela que los edificios de entre 35 y 50 años representan el 39 por ciento del parque inmobiliario de la ciudad. Y un 36 por ciento ya rebasa esa horquilla. Aun así, Menéndez y Guitián no se muestran alarmistas: «No creemos que vayan a encontrarse problemas muy graves». Pero sí es conveniente, apostillan, «ir tomando medidas para que las patologías que hoy pueden ser asumibles -desde el punto de vista técnico y económico- no se conviertan en algo más serio».

Su estudio arquitectónico de la calle de Marqués de San Esteban lleva trabajando con la marca Cité desde el pasado mes de noviembre, haciendo de las inspecciones técnicas de edificios una línea de negocio que viene a cubrir el vacío dejado por la crisis en el sector de la construcción. Para ello, cuentan con la experiencia del ingeniero Andrés Menéndez Cima y, cuando es necesario, recurren también a la colaboración de varios aparejadores externos. «Elaboramos un informe sobre la salud del edificio, un libro de mantenimiento y un protocolo de actuaciones. Además, nos encargamos de las inspecciones periódicas de control y del seguimiento de las obras», explican.

Menéndez Alonso y Guitián Díaz ya han hecho una primera ronda de contactos con los administradores de fincas. Y algunas comunidades de vecinos ya están aplicando los tratamientos de mantenimiento preventivo que aconsejan la normativa, las administraciones y los técnicos. Aunque todavía queda mucho por hacer.

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