Ya es la tercera entrada de este año, la cosa parece marchar por buen camino de momento. Hoy vengo a hablaros de la novela que ha acompañado mis ratos libres en los primeros días de este año: una historia que llevaba años queriendo conocer, llegó a mis manos casi por casualidad y he devorado en un par de días: "La joven de la perla", de Tracy Chevalier.
CONTRAPORTADA.
La relación secreta entre el pintor holandés Johannes Veermer y su sirvienta convertida en musa.
A principios del siglo XVII, la ciudad de, Delft vio nacer y crecer a uno de los pintores más fascinantes y misteriosos de la historia. Poco se sabe de Veermer, pero sus cuadros son hoy piezas únicas e inconfundibles, especialmente el retrato de su joven criada titulado "La joven de la perla". Mezclando ficción y realidad, Tracy Chevalier narra la historia detrás del enigmático cuadro, una relación prohibida que se mueve entre la admiración y el amor.
MI OPINIÓN PERSONAL.
Griet es la hija de un azulejero que quedó ciego a causa de un accidente laboral. La familia queda en una situación financiera muy precaria, su hijo mayor es aceptado como aprendiz del oficio que ejerció su padre pero los ingresos son prácticamente nulos y la madre se niega a aceptar la caridad ajena, por lo que su segunda hija (protagonista de esta historia) pronto será colocada como sirvienta en casa del pintor Johannes Veermer, que convive con su esposa, su suegra y sus cinco hijos. Esta es la historia de cómo una criada acabará siendo la modelo del cuadro que le da título a esta novela
La historia está narrada en primera persona por Griet, que ve como su mundo cambia mucho más rápido de lo que a ella le gustaría: la decisión de sus padres de mandarla a servir - tomada sin su consentimiento - dará a sus vidas un vuelco aún mayor de lo que imagina, y ella se descubrirá como poseedora de una serie de habilidades que ignoraba tener.
La relación entre el pintor y la criada es estrecha desde el primer momento, ya que ella será la encargada de limpiar su estudio, lugar al que sólo la propia Griet y María Thins (la suegra del pintor) tienen acceso y que, sin embargo, está vedado a Catherina, la esposa y a todos sus hijos. Este último dato influirá desde el principio en la relación entre la criada y la señora: Griet no le gusta, se siente celosa de su posición en la casa y dudará en demostrárselo cada vez que tenga ocasión. Entre las hijas del matrimonio cabe destacar a Cornelia, una pelirroja malencarada que le dará mil y un problemas a la criada.
Ellos, los padres de la protagonista y Pieter, el hijo del carnicero dan forma a su vida, aparentemente tranquila hasta que el pintor decide que ella le ayude con algunas tareas que ha realizado por sí mismo hasta entonces (moler y comprar ingredientes para los colores o lavarlos) y tendrán que hacerlo a escondidas para no estropear aún más las ya de por sí tirantes relaciones entre los habitantes de la casa.
La novela está dividida en cuatro partes, cada una de ellas correspondiente a un año en la vida de Griet y está narrada en un lenguaje sencillo, como el que podría utilizar alguien de la humilde clase social de la protagonista, pero no por ello está exento de delicadeza y buen gusto y es este punto uno de los que más me ha gustado de la novela: a pesar de que es la propia criada la que nos cuenta su historia, ella parece estar siempre en un segundo plano, como si se restara importancia y se la concediese a sus compañeros de escena. Tanto es así, que hay detalles físicos de ella, como el color o el largo de su cabello siempre cubierto por una cofia, que no conoceremos hasta bien avanzada la historia.
La ambientación de esta novela me ha parecido magnífica, el lector no tendrá ningún problema en trasladarse con la imaginación a la pequeña ciudad de Delft, donde la obra se desarrolla en su totalidad y de la mano de Griet recorreremos los distintos barrios - el de los señores y en el que siguen viviendo los padres de ella -, el mercado, los canales o las iglesias... por no hablar de que conoceremos la diversidad religiosa que había en el país en aquella época (la criada es protestante y sus amos, católicos).
RECOMENDACIÓN Y CONCLUSIONES.
Recomiendo la lectura de "La joven de la perla" como una novela que permanecerá en mi memoria durante mucho tiempo, y esto es así por su forma de contar la historia, sus personajes, su ambientación en la segunda mitad del siglo XVII y centrada en un pintor medianejo en pleno auge del arte barroco... pero sobre todo por el aura de misterio que envuelve la figura del artista y por la relación que tiene con la criada que, como bien dice la contraportada, se mueve entre la admiración y el amor.
Nada más por hoy, me despido de vosotros hasta otra ocasión. Pasad buena semana y felices lecturas.
La historia está narrada en primera persona por Griet, que ve como su mundo cambia mucho más rápido de lo que a ella le gustaría: la decisión de sus padres de mandarla a servir - tomada sin su consentimiento - dará a sus vidas un vuelco aún mayor de lo que imagina, y ella se descubrirá como poseedora de una serie de habilidades que ignoraba tener.
La relación entre el pintor y la criada es estrecha desde el primer momento, ya que ella será la encargada de limpiar su estudio, lugar al que sólo la propia Griet y María Thins (la suegra del pintor) tienen acceso y que, sin embargo, está vedado a Catherina, la esposa y a todos sus hijos. Este último dato influirá desde el principio en la relación entre la criada y la señora: Griet no le gusta, se siente celosa de su posición en la casa y dudará en demostrárselo cada vez que tenga ocasión. Entre las hijas del matrimonio cabe destacar a Cornelia, una pelirroja malencarada que le dará mil y un problemas a la criada.
Ellos, los padres de la protagonista y Pieter, el hijo del carnicero dan forma a su vida, aparentemente tranquila hasta que el pintor decide que ella le ayude con algunas tareas que ha realizado por sí mismo hasta entonces (moler y comprar ingredientes para los colores o lavarlos) y tendrán que hacerlo a escondidas para no estropear aún más las ya de por sí tirantes relaciones entre los habitantes de la casa.
La novela está dividida en cuatro partes, cada una de ellas correspondiente a un año en la vida de Griet y está narrada en un lenguaje sencillo, como el que podría utilizar alguien de la humilde clase social de la protagonista, pero no por ello está exento de delicadeza y buen gusto y es este punto uno de los que más me ha gustado de la novela: a pesar de que es la propia criada la que nos cuenta su historia, ella parece estar siempre en un segundo plano, como si se restara importancia y se la concediese a sus compañeros de escena. Tanto es así, que hay detalles físicos de ella, como el color o el largo de su cabello siempre cubierto por una cofia, que no conoceremos hasta bien avanzada la historia.
La ambientación de esta novela me ha parecido magnífica, el lector no tendrá ningún problema en trasladarse con la imaginación a la pequeña ciudad de Delft, donde la obra se desarrolla en su totalidad y de la mano de Griet recorreremos los distintos barrios - el de los señores y en el que siguen viviendo los padres de ella -, el mercado, los canales o las iglesias... por no hablar de que conoceremos la diversidad religiosa que había en el país en aquella época (la criada es protestante y sus amos, católicos).
RECOMENDACIÓN Y CONCLUSIONES.
Recomiendo la lectura de "La joven de la perla" como una novela que permanecerá en mi memoria durante mucho tiempo, y esto es así por su forma de contar la historia, sus personajes, su ambientación en la segunda mitad del siglo XVII y centrada en un pintor medianejo en pleno auge del arte barroco... pero sobre todo por el aura de misterio que envuelve la figura del artista y por la relación que tiene con la criada que, como bien dice la contraportada, se mueve entre la admiración y el amor.
Nada más por hoy, me despido de vosotros hasta otra ocasión. Pasad buena semana y felices lecturas.