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miércoles, 9 de enero de 2019

95 euros después...

Querido Umpa Lumpa:

¡¡Yuhuuu!! He conseguido estar un año entero sin escribiros una carta. Y es que Umpitas, ya sabes que esto de trabajar como hipocondríaca me trae de cabeza.

Pero he vuelto... al menos hoy.

Y es que, Umpitas, hace unos días empezaste a comportarte de un modo un tanto extraño. Parecía que te hubiera metido por vez primera en el Ritz y que estuviera lleno de fantasmas... (como aquella vez en la que pillé in fraganti al fantasma de debajo del sofá).
Umpa Lumpa y Charlie antes de que Umpa se pusiera chungo
Comenzaste a hacer vida encima de un sillón. Asumiste que el suelo era = a LAVA,  lanzabas bufidos a una mota de polvo que se movía, tremolabas...  Pasabas las horas insomne esperando la llegada del fin del mundo en cualquier momento.

Puse en ON mi modo hipocondríaco y me imaginé a mi misma, tal día como hoy, escribiéndote una carta de despedida. Porque, no nos equivoquemos, Umpitas... tienes 8 años y medio y eso... en el rango de edad de Umpa Lumpas disfrazados de felinos es ser un poco "carca"

Me acercaba a tu cuerpecito tembloroso y te daba besos como si fuera a ser "la última vez". Lagrimeaba en tu cara. Anhelaba cada maullido insoportable que emites cuando te pones pesado. De hecho, suplicaba por poder llamarte -una vez más de taaaaaaantas a lo largo del día- "PESADO". Extrañaba no poder decirte lo de... "¿Quién es el Umpa Lumpa más insoportable de tooooodo el Universooo?" 
Ays, Umpitas... ¡Cuánta apatía! ¡Qué anhedonia! Parecía que en vez de disfrazado de felino simplón, te habías cambiado el disfraz por el de ameba. Te acerqué el comedero para que solo tuvieras que masticar desde tumbado. Te puse el arenero a un palmo de distancia. 
Pensé en cómo comenzar la carta de despedida. 

Y estaba preocupada. Y así lo manifesté un centenar de veces en dos horas al enanito... Que no era normal. Que siempre habías sido un poco tonto y absurdo... pero ¿TANTO? 
Que cuando los felinos simplones cambian de comportamiento es porque les pasa algo. 
Que podría ser cualquier cosa (hipocondríaca ON): insuficiencia renal, diabetes. Insuficiencia renal secundaria a diabetes. Hipertensión arterial, insuficiencia renal secundaria a hipertensión arterial. Luego me salió la vena hematológica (eso, eso... que se note que me quedan MESES para terminar la especialidad) y te imaginé pancitopénico perdido. O - finalmente- con un diagnóstico de leucemia felina (+ insuficiencia renal secundaria a algún linfoma o a saber qué). 
Vamos... ¡¡¡que algo tenías FIJO!!! 

Era domingo. Me contuve, créeme.... Me contuve mucho. 
Futura cicatriz...
Escribí a epécimen M. (conocida popularmente en otros blogs como María la solterona). Afamada veterinaria. Confirmó mi sospecha principal: "podría ser cualquier cosa". También confirmó la del enanito, aunque lo endulzó: " se ha podido asustar con algo" (pero, madre mía.... ¡¡48 horas asustado!!)

Me arañaste... Y  mi brazo derecho ya va por la tercera cicatriz de Umpa Lumpa...  ¡¡bravo!! 
Me puse un apósito para que mis pacientes el lunes no pensaran que en vez de un Umpa estaba criando un león africano. 

Lunes por la tarde: veterinario  (decir que durante tu estancia en tierras levantinas solo has tenido que ir UNA vez al veterinario para renovar vacunas y poquito más).

Yo... ansiosa. Me imagino saliendo de la clínica sin Umpa... A ver cómo se lo explicaba yo ahora a Charlie.

2 horas y 95 euros después... llegó el diagnóstico.

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Que eres TONTO Umpitas... Efecivamente mucho más tonto de lo que imaginaba. Odio tener que darle la razón al enanito. Eres carca y tonto. Pero tienes el riñón perfecto. No tienes anemia. Has vuelto a dar negativo en leucemia  (por tercera vez en tu vida.... sí señor.. no creo que haya felino simplón en el mundo al que le hayan hecho el test taaaantas veces...). La tensión un poco alta, pero justificada por los nervios. 

Pues eso... que, a día de hoy, parece que queda MUUUCHO Umpa por aguantar. Que te tratase normal, no como si te quedase un hilito de vida... y que tranquilidad.

Pues eso.... Me has costado una guardia, campeón. 


He de decir... que el método "tratarte como si fueras normal" ha funcionado... Igual que con los niños... sí señor. Que todavía te asustas de algún fantasma que ronda por la casa, pero que, en general, eres el mismo pesado de siempre. 


Dulces caricias




lunes, 13 de marzo de 2017

Una niña... ¡¡de nombre Galia!!

Querida Galia:

Me toca escribirte hoy a ti la carta, porque, no hacerlo, implica no continuar con el blog. Es de recibo.
Galia Micromachine
Cuando te rescatamos eras un saquito de huesos lleno de garrapatas. Pensábamos que tenías 1 mes. Pero te estimaron por lo menos dos meses (los colmillos no podían mentir). ¡Anda que no nos sorprendíamos cuando mirábamos el mínimo espacio entre barrote y barrote por el que pasaste el día que te sacamos de las inmediaciones de la infravivienda! Minúsculo. Siempre pensamos que dos días más, y nunca más te habríamos visto.

La historia fue compleja. Por entonces, vivía en la infravivienda con espécimen humano R y ET. Magníficas compañeras. Pero los tiempos de la abundancia conmigo, no llegaste a experimentarlos tú (son recientes, querida). Así que las posibilidades de tenerte en el mismo espacio eran nulas.




Por ti, Galita, hicimos la locura de recorrernos 1200 km en menos de 24 horas para llevarte a la casita de la sierra. El que ha sido tu hogar.
Previo a eso, hubo una serie de lamentables comentarios de quien "pretendía ayudarte" que me recomendaron que te devolviera al lugar de donde habías salido: la calle. Porque total, lo inmediato de salvarte la vida ya lo habíamos conseguido.
En algún momento, sospeché que esa persona sabía la verdad (o eso quiero pensar... porque si no, la frase se me hace bola) . Y que en un intento de proteger al Umpa, lo soltó y ya.
La verdad se llama Leucemia Felina. Sí Galita. Lo supimos pronto. En cuanto llegaste a la casita de la sierra pasaste revista. Y lloré, ¿eh?. Minúscula con 3 meses y leucemia.
Ya lo sabes, Galia, no tardamos mucho en afirmarnos el plan a seguir: "no pasa nada, lo que viva, que sea feliz y que no le falte de nada"



No sé si fuiste feliz, Galita. Siempre fuiste más pequeña de lo normal. Poquita cosa. El pelo se te puso precioso en algún momento, eso sí. Siempre conservaste la cara que nos hacía pensar que eras hija del "caratriste" (un felino simplón de aquella desgraciada colonia que tenía cara de aflicción perpetua). Asustadiza. Huidiza hasta las 10 de la noche... momento en el que te transformabas en una felina receptora de cariños (muy selectiva, eso sí... no te valía cualquier mano). La conexión real fue con mi progenitora. Siempre dio la impresión de que tenías mucho miedo.

No sé si fuieste feliz, Galita.
Pero nunca te faltó comida, ni rascador, ni una mininaturaleza a tu alcance ni un árbol al que subirte, ni un pájaro al que poder cazar.

Siento si no pudimos hacer más por ti.

Hace poco cumpliste 5 años. Durante ese tiempo, pensé que igual las pruebas se habían equivocado. Porque hasta entonces habías estado estupenda.
El sueño terminó.
La enfermedad despertó.
Hace un mes decidimos que no queríamos que pasases un día más sin comer. Que ya habías pasado demasiados al principio. Que sería romper con la promesa que te habíamos hecho de que no te faltase de nada.


Perdona por no haber estado ahí. Ya sabes que nos despedimos en diciembre... por si acaso. Y ahí quedó.

Si el Umpa vuelve a la casita de la sierra, no sé si te buscará. No sé si se acordará de aquellos juegos interminables. De aquella relación fraternal que solo tuviste con él.

Gracias por estos años en los que nos dejaste soñar.

The dream is over.



Dejo algunas fotos, Galia:




Momentos compartidos con Umpa Lumpa en la infravivienda. Antes de la fuga a la casita de la sierra (imagen de la derecha)


Las siguientes imágenes son en la casita de la sierra:


Compartiendo sofá con la Malaúva. Que también nos dejó, pero hace ya un año. 









Fotos de un día en que te dio por posar







Galia. Galia Micromachine. Alias "estúpido guepardo"