MEMORIA MÉTRICA

Miscelánea del escritor JOSÉ MIGUEL DOMÍNGUEZ LEAL
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domingo, 29 de octubre de 2017

NADADOR OTOÑAL





En este prolongado verano que estamos viviendo, me sigue siendo posible ir de mañana temprano (aunque ya sólo el fin de semana) a nadar a la playa. La pequeña playa de la Caleta se llena pronto de gente, así que llego sobre las 9 y media de la mañana (a estas alturas de octubre voy una hora más tarde, pues aunque la temperatura del agua sea la misma, la temperatura ambiente sí ha descendido), y nado una hora, crawl y espalda. Los días que sopla levante el agua está más fría, pero más cristalina; en la misma orilla se agolpan, miedosos, bancos de peces semitransparentes, que me abren paso como a un Moises semidesnudo. Mientras nado con mis gafas especiales observo el fondo marino, sobre el que se desplazan fugazmente mojarras y otros pescados de roca, al tiempo que me sobresalta levemente alguna negra sombra que se desliza a velocidad sorprendente. Esa soledad, que el agua en mis oídos abomba, queda marcada por el rítmico recuento de las brazadas, que deja verdaderamente en blanco mi mente. Mis pectorales se ensanchan, mis dorsales se despliegan como alas en cautiverio bajo la piel, y se endurece la parte superior de mis brazos, mientras mis piernas van a un poco a su aire. Imagino que para los peces nadar debe ser una sensación única, unísona, transmitida a través de su columna vertebral.
La playa, antigua embocadura angosta de un canal navegable colmado con el paso de los siglos, escupe de cuando en cuando, al rebufo de sus mareas, un rosario de piedras y algas, otros tantas señales de misterios inanes para la vana percepción de los veraneantes, y parece acumular fuerzas para un infinito repliegue.
Extraño en este mundo de ecos apagados, estas salsas lacunas lucrecianas, que me obliga a sacar la cabeza para respirar el aire, necesario peaje, que me permite prolongar la contemplación y comunión con esta realidad, mientras ruego al padre Oceáno que me permita salir con bien de sus aguas.



Imagen: Duncan Grant

viernes, 21 de julio de 2017

LA MUERTE DE LOS ORDINALES





Los ordinales en español están en franca vía de extinción. Es cierto que, por su derivación latina, resultan de aprendizaje más dificultoso. Otras lenguas romances, como el francés, han desarrollado un sistema de ordinales más sencillo a través del sufijo -ième. Pero la cuestión se torna diferente, desde el momento en que parece que se ha renunciado a enseñarlos y a utilizarlos en medio escolar y culto (así se puede encontrar escritores, no por ello menos pomposos, que renuncian a su uso). Los números ordinales, como dice la RAE "expresan orden o sucesión en relación con los números naturales e indican el lugar que ocupa, dentro de una serie ordenada, el elemento al que se refieren. Por lo tanto, no cuantifican al sustantivo, como los cardinales, sino que lo identifican y lo individualizan dentro de un conjunto ordenado de elementos de la misma clase". No puede ser lo mismo, pues, hablar de 'treinta y dos edición' 'o 'la edición número treinta y dos' (que no evocan en absoluto un orden), en vez de 'trigésimo segunda edición'. Aparte de eso, los ordinales, a diferencia de los cardinales, expresan variaciones de género y número, y no deben confundirse tampoco con los números fraccionarios. No extrañaría, por otra parte, que la RAE en su política de facilonería guay y contrasentido gramatical, acabara declarando sustituible el ordinal por el cardinal, igual que acaba de hacer con el imperativo por el infinitivo en el caso del verbo 'ir'.
Uno piensa, entonces, en el Anti-Adán de Cioran, en el hombre que va desaprendiendo palabras, al contrario del prístino Adán dando nombre a cosas y animales en el Edén, o en la neolengua de Orwell, fruto de un empobrecimiento deliberado. Tal vez en el mundo de nuestros días, marcado por la cantidad (también viene a la mente el título "El reino de la cantidad" de Réné Guénon), la noción de orden, preeminencia, individualización y variedad que marca el ordinal cede inconscientemente ante el peso bruto de la cantidad indiferenciante, y falsamente democrática.



Imagen: Pierre Pelegrini.

viernes, 14 de julio de 2017

SEVILLA ARDOROSA




En esta representación a la vez sintética y tópica, el pintor André Lhote nos ofrecía, a principios del siglo pasado, una imagen africanizada de la ciudad de Sevilla: La recreación geometrizante, cubista de los espacios de la villa conlleva un abigarramiento que asimila el lugar hispalense a una meándrica ciudad norteafricana, de volúmenes blanqueados, sombras adustas y palmeras de fortuna.
¡Sevilla, madre de los calores ahora tan mentados, entropía de la luz cegadora que desdibuja tus volutas barrocas, y los rincones de la memoria en que te enredas!


Imagen: André Lhote

viernes, 30 de junio de 2017

EN TRÁNSITO





Hoy termina otro curso. Como el hombre de la parada de bus, se es consciente de que las vacaciones son un breve momento de espera en el recorrido de este bus circular. Como es breve la pausa, no lleva nada, sólo el cigarrillo con el que se alivia de sus ligeras heridas en la mano, y esos viejos papeles de fumar para los cortes del afeitado, las certezas de las miserias encontradas, de los enemigos mezquinos, seres estériles que pretenden anularle y vampirizar su energía. La vejez prometida le observa recelosa en un segundo plano, mientras tapa el sol naciente de ese verano con la mano, buscando iluso alguna certeza en el pasado que ya no transporta el autobús, ajeno al fotógrafo entrometido que pretende convertirle en alegoría.


Imagen: Fred Herzog

sábado, 17 de junio de 2017

¿ESPAÑOL LATINO O ESPAÑOL CASTELLANO?




En Youtube puede encontrarse vídeos con la advertencia "español latino", por hispanoamericano, o "español castellano", para indicar que se trata del español peninsular. Ambas denominaciones me parecen detestables, por imprecisas y por racistas.

Hace unos días quería poner a mis alumnos uno de esos vídeos y algunos dijeron que no lo querían ver en "español latino". Aquello me sulfuró, y les dije que ese acento que desprecian y que les resulta irrisorio, será el del español que se enseñará en el futuro en el mundo (De hecho, México, con sus 50 millones de habitantes, se afirma como modelo de tal español). Luego pensé que podría haberles dicho que es también el acento de muchos héroes que han luchado y luchan cotidianamente contra la tiranía y el crimen organizado (como ahora en Cuba, Venezuela, y otros países hermanos), y viven situaciones en las que mucha gente de aquí se cagaría literalmente de miedo. Pero aquello era ya a toro pasado, como el esprit d'escalier francés.

Por un lado, puede afirmarse que la denominación "español latino" proviene de la rechazable para mí (aunque la recoja la RAE) "Latinoamérica", término racista con la que los norteamericanos se quieren diferenciar de todos los hispanoamericanos e iberoamericanos, y que le hace pensar a uno en cuatro tipejos "fumaos" cantando "reguetón". Es, por otra parte, un término que goza de gran predicamento en la España actual, donde lo hispano resulta un anatema frente a la tiranía del sometimiento políticamente correcto a la oligarquía política nacional-estatalista periférica.

Es ese sometimiento el que está en el origen, por otro lado, del monstruoso término "español castellano". El castellano, como le digo a mis alumnos, es la lengua que se hablaba en la vieja Castilla, y el español es la lengua que se habla en todas partes. A nadie se le ocurre, por ejemplo, llamar hoy en día toscano al italiano porque hubiera nacido en esa región. En España, empero, es esa tiranía la que obliga en todas partes a hablar de "castellano", a no usar los topónimos "La Coruña", "Lérida", "Vizcaya", "País Vasco" o "Vascongadas", y a que los alumnos aprendan "lengua castellana", como si lo hicieran con los textos del Arcipreste de Hita.


Imagen: Francisco Mata.

sábado, 27 de mayo de 2017

FIESTAS Y DUELOS




Pueden coincidir en un mismo día la fiesta y el duelo. Ayer me preparaba para asistir a la ceremonia de graduación de mis alumnos de Bachibac, y me llegó la noticia de la muerte de un tío materno ya muy enfermo. Acompañé a mi madre al tanatorio, y estuve un tiempo con la familia. Más tarde asistí al acto de graduación. El contraste entre la alegría desbordante de tantos jóvenes ante su salto al resto de sus vidas fuera del instituto, y la triste evidencia de la muerte anonimante no me resultó sorpresivo, quizás por ya repetido rito. Ya a ciertas edades uno debe aceptar que parte de lo que le queda de vida se irá en tales ceremonias de iniciación y de despedida.




Imagen: Dj Spock (Weimar blog).

viernes, 19 de mayo de 2017

ENVIDIAS





Descubrir la envidia en los otros, y el frecuentemente subsiguiente deseo de causarte daño gratuitamente deviene estupefaciente. La hipocresía no resulta, en este caso, "el homenaje que el vicio rinde a la virtud" (La Rochefoucauld) sino la otra cara de la moneda del descrédito hacia ti que el envidioso intenta hacer circular entre el resto de conocidos comunes, sea vecinos, amigos, o compañeros de trabajo. El resentimiento provocado por una ahogada conciencia de fracaso existencial se vuelve en una alivio venenoso, convirtiéndose en objetivo de la existencia, al marcar un enemigo a batir, fetiche cuya caída sería la ilusoria solución a los propios males, como el sueño huidizo descrito en la Ilíada.
De la estupefacción se pasa a la ira, y, luego, al asco ante ese lamentable espectáculo de indignidad humana, en la certeza de que no es cierto que se vaya con la verdad a todas partes. Esto no empece, sin embargo, la necesidad de defenderse atacando por mero interés de supervivencia y sentido de justicia natural.
Si no eres capaz de guardar una inquina parecida, sigues sintiéndote vulnerable en la medida de que sientes que la fuerza del odio, como decía André Glucksmann, es superior a la del amor.



Imagen: Victor Tkachenko

viernes, 21 de abril de 2017

LEVANTERAS





El levante lleva soplando fuerte toda esta semana. El aire se rarifica, se enrosca, se enfría, como si presagiara peligros. Las sufridas ramas de los árboles urbanos aparecen orladas de aventureras bolsas de plástico, y algunos cadáveres de palomas vibran en las palmeras. Un balcón derrumbado llena aún de sus viejos cristales la calle, mientras se avanza por las desoladas avenidas como quien marcha al combate, quizás con el corazón encogido, y cierta excitación insulsa.


Imagen: Chaïm Soutine

viernes, 17 de marzo de 2017

REITERACIONES




La conciencia de la repetición de gestos y tareas parece aumentar el propio cansancio y desánimo. Las cuentas, los cálculos, las pequeñas satisfacciones se aúnan a una creciente y saludable indiferencia, en la esperanza de sobrevivir a este destino de Sísifo perecedero. Sin embargo, no sé siquiera, de tan cansado, si es angustia lo que se siente de sospechar lo que uno se está perdiendo entretanto.



Imagen: Jean Cocteau retratado por Philippe Halsman.

viernes, 10 de marzo de 2017

PREMIOS LITERARIOS





Por consejo del editor de mi primer libro, me presenté a un certamen literario, que contaba con un premio en metálico y la publicación del original por una prestigiosa editorial. En las bases se anunciaba que el plazo de presentación terminaba el 30 de diciembre, y que el fallo del jurado se haría público sobre marzo del año en curso. A fines de febrero se hace público que el jurado ha elegido 5 finalistas, cuyas fotos aparecen en la página web de la editorial, pues se tratan todos de autores ya reconocidos. En dicha web, además, se resalta el hecho de que se han presentado más de ochocientos originales de cerca de 40 países. En ese momento comencé a hacer unos cálculos: suponiendo que cada finalista haya sido propuesto por un miembro del jurado, sobre cuya composición y número la opacidad es absoluta, resulta que en 50 días cada miembro del jurado debería haber leído 169 originales, lo que equivale a leer una media de 3,38 obras diarias de 100 páginas mínimo cada una según las bases, lo que vienen a redundar en 338 páginas diarias, lo cual resultaría muy arduo, a pesar de que la dedicación fuera absoluta. Tal fatiga podría justificar el hecho de que el jurado se va a dar casi el mismo tiempo para decidir entre esas cinco obras, que entre las ochocientas y pico anteriores.
Uno podría reflexionar, asimismo, sobre el hecho de que entre casi un millar de obras no haya un solo autor o autora novel mejicano, colombiano, chileno, o incluso español cuya calidad mereciera compararse a la de dichos finalistas con obra ya consagrada. Ya es mala suerte, o índice de decadencia cultural.
Alguien, empero, quizás poco escrupuloso, podría tal vez preguntarse si lo que se estaba buscando era una operación de imagen para conseguir ventas, anunciando previamente al fallo final a unos finalistas ya conocidos en el medio literario, cuya identidad era en todo momento evidente para el -eso sí- ignoto jurado, ya que no se podía usar pseudónimo.
Como a todos nos han enseñado, en fin, que hay que evitar los malos pensamientos, y que no hay que tener mal perder, concluyo que no merece la pena presentarse a premios literarios que exigen que se mantenga la propia obra inédita de modo indefinido, mientras que los ganadores son autores ya publicados. Es una manera poco digna de construir la historia de la literatura.




Imagen: Selcuk Demirel

viernes, 3 de marzo de 2017

CIUDAD Y SUEÑO




Como en un falso horizonte se alza el alto puente que cruza el ferrocarril como en un cuadro de Giorgio de Chirico. En su base, un terreno en obras problematiza el paseo de dos figuras a punto de dar la vuelta a la vieja calle de provincias, madre de sus buhardillas. En primer plano, un hombre que lleva un paquete con forma de cuadro o espejo parece apresurarse hacia la nada angustiosa de René Magritte. A veces la realidad crea motivos que el pintor envidiaría.


Imagen: André Kertész

viernes, 24 de febrero de 2017

HUYENDO DEL CARNAVAL





Escucho de compañeros de trabajo que se van de Cádiz estos cuatro días de carnaval, algunos a la sierra, y otros fuera de la provincia, en busca de tranquilidad. No puedo disimular mi envidia, ante el espectáculo de cochambre urbana, y de graciosos profesionales y amateurs que me espera. Es cierto que se puede encontrar ingenio y chispa en chirigotas callejeras, pero no compensa lo de la fiesta obligatoria y oficializada por Junta y Ayuntamiento, con su falsa permisividad.
Y cuando pasen los carnavales de lo políticamente correcto, de los temas sacadas de los programas del corazón, y del silencio mayoritario ante los políticos locales y autonómicos si son de "izquierdas", vendrá la tediosa Semana Santa para obligarme a simpatizar con los iconoclastas.



Imagen: André Benamour

viernes, 10 de febrero de 2017

LA MUERTE COMO AMIGA





"Señora de mis días", llamó Abel Martín a la Muerte en su agonía, que quiso sonreírle, pero no sabía. Esta machadiana personificación de la muerte se inserta en una tradición realmente antigua. La muerte es una amiga, pues libra al sabio de los sinsabores y desengaños de la vida material, y le abre las puertas de la verdadera Vida.
La desesperación del perdón de los pecados, la enfermedad mortal para Kierkegaard, abrió la puerta a la angustia, y a la posterior indiferencia amnésica respecto a la muerte que caracteriza a nuestras sociedades del Bienestar.
Por otra parte, la no existencia de la muerte mientras estamos vivos, sofístico consuelo epicúreo, y el melancólico carpe diem que resuena desde las tumbas romanas se asumen de modo hedonista y superficial en nuestro mundo. Así, el pretender vivir cada día como si fuera el último resultaría muy cansado y estresante, aparte de absurdo.
La vida es, en fin, corta y larga al mismo tiempo, marcada por ritmos naturales implacables. No se debería tener miedo a la muerte más allá del instintivo, si hacia el final de nuestra vida nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo, y del legado que dejamos tras de nosotros, aliviándonos de la fatiga del sí mismo.







Imagen: Alfred Rethel, Der Tod als Freund

viernes, 3 de febrero de 2017

AMORES DESIGUALES





El profeta Mahoma se enamoró de su última esposa, Fátima, cuando ésta era una niña de 6 años, pero su padre no permitió el casamiento hasta que ésta tuvo 9 años. De ahí probablemente la permisividad del uso social islámico a los matrimonios entre viejos y niñas. Nuestra cultura, en cambio, considera esto una práctica aberrante, y casi contra natura. La defensa de los derechos de la infancia, y la alarma y repugnancia social que suscita la pederastia ha aumentado, si cabe, este rechazo.
No obstante, en otras épocas no tan lejanas los valores han sido fluctuantes. Así, resulta hoy embarazoso y extravagante pensar en la pasión de Dante por los presuntos 9 años de Beatriz, en el matrimonio de Machado con su Leonor de 14 años, o en la fuga de André Gide a Londres con un chico de 16 años. A un nivel puramente literario, es imposible no pensar en La muerte en Venecia de Thomas Mann, donde se narra la pasión homosexual del escritor cincuentón Aschenbach por la belleza mórbida de los 14 años de Tadzio. Todas estas prácticas y sentimientos serían severamente condenados o ridiculizados sin paliativos en nuestra actualidad.
Este rechazo se manifiesta de manera magistral en el famoso cuadro de Vasili Pukirev, "El matrimonio desigual", donde los brazos cruzados del joven de la derecha, autorretrato en realidad, expresan la rebelión de la sangre joven contra la aviesa, rijosa, y desconfiada mirada del viejo novio, y la indignidad de los familiares, frente a la actitud hierática de la jovencísima novia, la única figura investida de dignidad en el conjunto.




Imagen: Vasili Pukirev, 01862

miércoles, 25 de enero de 2017

¿ES ESPAÑA UN PAÍS MONÁRQUICO?






Se da por sentado que España es un país monárquico por tradición, como Inglaterra. No obstante, habría que plantear varios peros a tal afirmación. Como forma de gobierno propia del Antiguo Régimen, en España lo ha sido en paralelo a otras naciones continentales europeas. Tras la convulsión, empero, de la Revolución Francesa, la monarquía en nuestro país se ha mantenido por el apoyo del ejército, primero, del extranjero de los Cien Mil Hijos de San Luis de la Santa Alianza para mantener su pacto de restauración de las monarquías del Antiguo Régimen, y luego con el sostén de los distintos pronunciamientos militares decimonónicos que acabaron desembocando en la Restauración borbónica en la persona de Alfonso XII en 01874 tras el breve paréntesis de la I República. Hasta ese momento, la política española estuvo marcada por ese llamado "baile de generales". Ya en el siglo XX, Alfonso XIII se apoyó en la dictadura de Primo de Rivera, hasta las famosas elecciones municipales de 01931, que le llevaron a huir precipitada y deshonrosamente (dejó atrás a su familia) a Cartagena, camino de Roma.
El vencedor de la Guerra Civil, el general Franco, católico tradicionalista y autoritario más que fascista, para legitimar more suo su régimen dictatorial, decidió nombrar como sucesor al nieto de Alfonso XIII, don Juan Carlos de Borbón, para lo cual había conseguido previamente que su padre, don Juan, lo enviara a España para recibir la educación que el dictador consideraba adecuada. Una vez que quedaron claras las intenciones de Franco, don Juan exigió a su hijo que no aceptara ser el sucesor de un dictador. El delfín de Franco, empero, prefirió traicionar a su padre y jurar los Principios del Movimiento. Experto en traiciones, decidió también traicionar a su padre adoptivo y su Instauración (en la que significativamente el monarca es también Capitán general de los Ejércitos), favoreciendo un régimen basado en el acuerdo entre las fuerzas vivas del régimen franquista y la oposición, a su vez traidora al designio de ruptura democrática de la Junta Democrática dirigida por Antonio García-Trevijano. Había nacido, pues, la Monarquía de partidos, basada en una Carta Otorgada, que no Constitución nacida de un proceso constituyente, y en el llamado Estado de las Autonomías, como instrumento de corrupción, clientelismo y desnacionalización promultiestatalista de la sociedad civil.
El balance no ha podido ser, en fin, más desolador: la monarquía no ha hecho nada más que favorecer el auge separatista, y ser cómplice de la corrupción de los partidos estatales, esperando que los gobiernos sucesivos de los dos partidos mayoritarios hicieran la vista gorda con la propia. Así, el rey Juan Carlos I, al que la historia no juzgará tan favorablemente a medida que siga derrumbándose el pacto de silencio creado en torno a él por el régimen y sus medios, asustado como su abuelo y cargado de escándalos sexuales y económicos, abdicó repentinamente tras unas elecciones europeas en las que vio tambalearse la exclusividad en la alternancia en el poder de las dos patas del régimen, geminación del antiguo partido único. Pudimos asistir luego a la vergonzante y apresurada toma de posesión de su sucesor, a la que el llamado absurdamente ahora "rey emérito" (como si pudiera haber dos) no se dignó siquiera asistir. Todo lo cual, sin duda, no contribuye a demostrar que exista una tradición monárquica en España, donde la mayoría del pueblo pasó de ser franquista a juancarlista sin solución de continuidad, y donde la monarquía de partidos sólo tiene razón de existir mientras continúe este régimen partidocrático, en el que no existe ni democracia representativa ni separación de poderes.





Imagen: representación de "Escorial" de Michel de Ghelderode en el Teatro Helénico

viernes, 13 de enero de 2017

LIBERTAD DE PENSAMIENTO




Entre 01938 y 01965 Arthur Kaufmann compuso su tríptico Die geistige Emigration, "la emigración intelectual", en el que retrata a un grupo de representantes del mundo de la artes y las ciencias de lengua alemana, huidos a Estados Unidos desde el dominio del III Reich nacionalsocialista.
Estas personas perdieron su libertad de expresión en sus países de origen, pero no la de pensamiento. En la Europa de nuestros días, y centrándonos en España, existe un modo de totalitarismo difuso que ataca directamente a la libertad de pensamiento. Es lo que ha venido a llamarse consenso, que, como modus agendi de la oligarquía política, ha acabado permeando a la sociedad civil. El consenso es en sí antidemocrático y antiintelectual, pues exige el sometimiento a una postura apriorística, en nombre del acuerdo y la concordia, eufemismos de una servidumbre voluntaria que es característica de las sociedades civiles sometidas a los regímenes partidocráticos como el español.
Llegar a un consenso, pues, es la ambición máxima de cualquier reunión o encuentro, sea en la administración o en la sociedad en general. El disenso, por otra parte, sufre además el acoso combinado de lo políticamente correcto, el comunitarismo, la ideología de género y el buenismo, rasgos de la ideología nihilista socialdemócrata, que se caracterizan por su afán de modificar y controlar el lenguaje como vía directa de control del pensamiento.
Así pues, la persona que no quiera limitarse a repetir los eslóganes que le han enseñado en la escuela o en los medios de comunicación, se encontrará con recursos asumidos de autocensura mental, que le llevará a evitar lo que pueda considerarse conflictivo, capaz de herir susceptibilidades, o lo que se afirme con cierta rotundidad y seguridad.
Estamos, en fin, en una época en que adquiere plena validez la afirmación de Thomas Mann de que el que desafía las ideas hechas de una sociedad es un héroe.

viernes, 6 de enero de 2017

DOLENCIAS INCOMPRENDIDAS





En uno de sus numerosos autorretratos, el artista alemán Walter Gramatté (1897-1929), se presenta como la viva imagen de la desolación. Bajo su gorra de combatiente de la I Guerra Mundial, sus pupilas taladran al espectador comunicándole una avasalladora tristeza, desde un rostro demacrado cuyos ojos resaltan bajo unas cejas enarcadas de dolor, y dentro de los trazos rojos magistrales que los enmarcan, y bajan por sus mejillas como surcos ardientes de un llanto inextinguido.

Las dolencias psíquicas a veces no encuentran tan fácil compasión (en su sentido etimológico, compatior, "sufro con"), y comprensión. En España el 30% de las consultas médicas tienen que ver con problemas psíquicos; sin embargo, los médicos suelen agotar todas las pruebas orgánicas hasta derivar al paciente a un psiquiatra. Socialmente, por otra parte, este tipo de enfermedades sufre aún de incomprensión. El enfermo de depresión o ansiedad resulta en ocasiones extravagante para su propia familia o pareja. No se cree que lo que se padece sea algo realmente grave, sino una rareza inquietante que no debe excusarle de soportar todas las presiones que haga falta en su entorno laboral o familiar. Son "agobios que le dan", "manías", "comeduras de coco". Así, por ejemplo, el paciente de ansiedad, cuyo umbral de resistencia a las situaciones estresantes es inferior al del individuo considerado normal (la normalidad que criticaba Erich Fromm), y que debe, por tanto, recibir medicación, no será tan preguntado por su salud como si, pongamos por caso, padeciera de gota. Consecuentemente, muchos pacientes tenderán a considerar su enfermedad como una debilidad vergonzante, digna de ser ocultada como una venérea, como el participante en las votaciones de la partidocracia oculta vergonzosamente a los encuestadores o dentro de una cabina en el colegio electoral su dejación de responsabilidad política en forma de papeleta, pues en su fuero interno no deja de ser consciente de que no está eligiendo realmente nada, y que si vota es porque cree que es un deber -ilusorio- participar en el mantenimiento de la mentira, de la que espera, iluso, obtener, no obstante, algún beneficio indefinido.

Ciertamente, en algunos sectores laborales estas dolencias están contempladas como enfermedad profesional, y, por lo tanto, susceptibles de baja. No obstante, todo este entorno esperará que el enfermo reincorporado al trabajo vuelva como si nada, como si fuera una máquina reparada y reluciente, y no una persona al que este tipo de males no dejen huellas, pues muchos no dejan de ser crónicos, y sólo se pueden mitigar.

viernes, 4 de noviembre de 2016

NUNCA VI "ACORAZADO POTEMKIN"





Hay, ciertamente, consideradas obras maestras que nunca he visto, leído, o escuchado. Circula la idea de que hay obras que deben descubrirse en la juventud para que ejerzan en uno una influencia indeleble y adecuada, como si la madurez o la vejez, incluso, no fueran períodos en los que incluso se podría apreciar en su más justa medida el valor de estas creaciones del espíritu. Se suele hablar, también, de las obras que sólo merecen ser leídas en la juventud. Todo esto me parece entrar dentro la creencia más general de que la obra artística puede cambiar radicalmente la vida de una persona, y que hay momentos precisos para subirse a tales trenes.
Sin duda la experiencia estética es un elemento fundamental en la formación de nuestra personalidad, pero dudo de que se le pueda considerar el esencial y determinante, y pienso que es, en gran medida, nuestro bagaje vital el que determina nuestra percepción de la obra artística, incluso en épocas diversas de nuestra vida. Así, cuando se revisita una novela o un poemario, uno choca con un enjambre de recuerdos y sentimientos surgidos de y durante la lectura de dicha obra, y a veces el desengaño de la relectura proviene, en gran medida, de la toma de conciencia de lo irrepetible de cada experiencia.







Ilustración: Alexander Rodchenko, vía Weimar art blog

domingo, 4 de septiembre de 2016

CIRCOS




La célebre canción infantil hablaba de un mundo de color, alegria e ilusión. Pero para mi niñez el circo no fue una experiencia alegre, sino más bien lo contrario. En aquellos años no era raro que en la tele proyectaran espectáculos de circo, y,  en lo que a mí respecta, era una ocasión para la melancolía. Ese mundo chocarrero de colores chillones, de payasos de sonrisas pintadas, de fútiles prodigios, de fieras llevadas a golpe de látigo, y de intrascendentes riesgos asumidos para solaz de los instintos primarios del público se me antojaba extremadamente triste.
En el comienzo de su Así habló Zaratustra, Nietzsche sitúa el primer discurso de éste en una plaza pública ante la gente que contempla el espectáculo de un volatinero. En un momento dado éste cae mortalmente, lo que provoca el pánico de la multitud que se dispersa. Sólo quedan en escena Zaratustra y el moribundo, que confiesa que siente que su vida no ha valido nada. Zaratustra le replica diciéndole que, al contrario, su vida ha sido plena, porque ha estado basada en el peligro, y que por eso lo enterrará con sus propias manos.
Esa exaltación programática del riesgo en una encarnación social ínfima frente a la medrosa masa aburguesada de los dormidos a lo heracliteo, se contrapone o complementa, quizás, a la experiencia gozosa de artistas como Chagall que vivió con gran intensidad ese mundo de lo efímero, ilusorio y arriesgado tan cercano, en cierto modo, a la experiencia amorosa.


Ilustración: Antonio Donghi  vía Weimar Art.

sábado, 6 de agosto de 2016

OSCURIDAD




De niño me fascinaba la oscuridad de las calles parcheada por las mortecinas luces amarillentas del alumbrado público, y ahora sólo llego a rozar esas sensaciones en el territorio fluctuante de los sueños, esa otra patria nuestra que disputamos a la vigilia a tiros de una memoria siempre escasa de municiones.
Presentía, quizás, que es en esa zona de penumbra donde el arte, ese don impreciso que nos salva de la adoración de las moscas, tiene su germen.




Imagen: André Kerstész