Homicidios
Si te aproximas a mi nombre
y lo alzas
hasta que alcance el ritmo de la luz,
seré velocidad y cine a oscuras,
maremoto o mechero,
a ratos paz y a ratos lengua.
Seré, si quieres, cántaro
o mortaja que arrope los suicidios,
siempre herida y metal,
nunca consuelo, pieza, sorbo,
nunca de plástico o de nube.
Si me alzas, no te engañes,
porque soy crimen, no cintura.
La princesa se ha muerto entre la nieve
y ahora lleva un cordón de sangre en la cabeza.
(...soy crimen, no cintura.)
Disfrutad, hostia pijo ya.