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viernes, 28 de agosto de 2009

Juego de tronos inside: el tuiter de GRR

Hace mucho, mucho tiempo, buscando la forma más inútil de probar el chorrablogging, me dio por crear una parodia de nuestro buen amigo GRR -alias no me cogeréis vivo- donde derrochar las perlas de ingenio, agudeza y hondura intelectual que Patricio, el colega de Bob Esponja, me insuflaba cada noche por vía nasal.



La inconfesable musa de Amaral


Así nació @grrmortis la cuenta de menor vida y sentido del humor de toda la tuitesfera, ampliamente compensada con 99% de puro spoiler. Tras ser hallada cadáver por inanición expongo los restos de la autopsia como prueba forense para escarnio propio y contraejemplo ajeno:

GRR nunca amenaza, te escribe un personaje

  • grrmortis Vamos a suponer por un momento que las espadas matan...

  • grrmortis HOY: EL BUENO DE JAIME "Habla con mi muñón"

  • grrmortis Ptsé, a cualquier cosa llaman interminable http://bit.ly/X3RVc

  • grrmortis SABIDURÍA POPULAR: Con Raegar vivíamos mejor...

  • grrmortis HOY: CERSEI, MÁS LISTA QUE CALIXTA "¿Y por qué no debería dar armas y poder a la iglesia?"

  • grrmortis @LISA_ARRING Temazo http://www.youtube.com/watch?v=tW7W8w9UtxU

  • grrmortis HOY: BRAN, SUBCAMPEÓN CONTINENTAL DE CAÍDA LIBRE "Auuuuuuuuu...CROCK"

  • grrmortis Viendo una serie-río la mar de sugerente http://www.youtube.com/watch?v=nRR0NrdZ_XU @matarreyes Yuhuuu, Jaimeee

  • grrmortis HOY: TYRION "Me hizo enano y feo. Me arrancó media cara y mandó a mi único ligue a pegármela con mi padre... pero en el fondo yo sé que el me quiere" #toleranciacero

  • grrmortis CLASIFICADOS: Hostal Frey, organización de eventos. Bodas, bautizos, comuniones... éxito garantizado.

  • grrmortis HOY: ROBBIE, EL BREVE "Me llamo Rob Stark, tú mataste a mi padre, preparate a aaaaargh..."

  • grrmortis @matarreyes Temazo http://bit.ly/200o6i

  • grrmortis HOY: TOMEN, EL INCREÍBLE CHICO-OSTRA "¡Oye mi maullido!"

  • grrmortis He decidido desheredar a mis nietos http://bit.ly/PMYwW

  • grrmortis HOY: BERIC DONDARRION, CADÁVER DE PROFESIÓN "A veces veo muertos..."

  • grrmortis Gorriones por aquí, gorriones por allá, tra lala la la la la...

  • grrmortis HOY: STANNIS, TODO TERNURA "Are you talking to me?... Are you talking to me!"

  • grrmortis Me encanta la nueva web de @Tywin http://bit.ly/wKiUs

  • grrmortis HOY: BRIENNE, LA TOLETA DE TARTH "Los hombres siempre me dejan colgada"

  • grrmortis SABIDURÍA POPULAR: Nunca digas "de este agua no beberé" ni "este Baratheon no es mi padre"

  • grrmortis @tyrion Temazo http://www.youtube.com/watch?v=wnv_RZzCuzY

  • grrmortis Renly y su guardia arco-iris te desea un feliz día #orgullogay

  • grrmortis RT @camps Eso @meñique ni es corrupción ni es nada. ¡Ah, si yo te contara...

  • grrmortis Una lectura ligera para el invierno http://bit.ly/3NHtWv

  • grrmortis HOY: SAMWELL "SOMNÍFERO" TARLY. "¿Y eso se come?"

  • grrmortis @raegar_junior Peliculón http://www.youtube.com/watch?v=Tj4YTFqV-Ts

  • grrmortis Por última vez ¡No soy Santa Claus!


Se quedaron en el tintero...

Catelyn Stark, consejera matrimonial



Alissa in wonderland



Arya, ojo de lince



Gregor Clegane, el amigo de los niños



Ilyn, el hablador



Jon copito de Nieve

miércoles, 8 de octubre de 2008

Generación friki lectora, ¿el hombre del futuro?

Nota importante: Para entender este post es recomendable leer primero el artículo Generación friki ¿el hombre del futuro? al que parodia homenajea.


Generación lectora, ¿el hombre del futuro?

En España se les conoce como lectores, en inglés como readers, en japonés como 読者. Tal vez tengamos ante nuestros ojos al prototipo de hombre del futuro. Son los hijos integrales de la información, las primeras generaciones enteramente formadas en los valores del arte y la cultura. Son el producto humano de la literatura y la falta de imposiciones. Más allá de la curiosidad anecdótica o del menosprecio, forman ya una especie cuyos significados conviene indagar.



Ex-lector mostrando los claros síntomas de su patología

El término lector (del latín lego, robar1) se refiere normalmente a personas de apariencias y comportamientos extravagantes (veáse fotografía), obsesionadas con la lectura del que derivan toda una forma o estilo de vida: Se trata de sujetos estrafalarios (veáse fotografía nuevamente), con intereses infantiles y/o inmaduros (tales como caballeros andantes, hombres-insecto y príncipes vengadores de la muerte de su padre), mentalmente instalados en mundos imaginarios y realidades virtuales, y con dificultades para una socialización normal fuera de los círculos que comparten su obsesión (redes sociales de libros, clubs de lectura, bibliotecas, bookcrossing y, gracias a Dios en menor medida, universidades).

El fenómeno comenzó como una especie de subcultura prerrenacentista de consumidores de cantares de gesta, picaresca, libros de caballerías y novelas bucólico-pastoriles, canciones populares, romances artúricos y todo género de pacotillas de universos de ficción. Un fenómeno que arrancó en la Edad Media, y que hoy constituye un mercado colosal extendido en forma “viral” o de red a todo el mundo. A primera vista, puede parecer un fenómeno tan grotesco como inocuo, una moda u opción más dentro de la vasta panoplia de productos lúdicos a través de los cuales la literatura va integrando a los más jóvenes en la religión de la cultura.

El problema empieza al constatar que muchos de los adeptos a la lectura no sólo no son tan jóvenes, sino que ya peinan canas. Y al comprobar que el adolescente que se sumerge en ese universo autista tiene amplias posibilidades de no terminar nunca de salir de él, o bien de no dejar nunca de ser un adolescente. De cualquier forma, en los casos más extremos el resultado final es una persona diferente, una persona cuyas facultades de percepción de la realidad se han visto distorsionadas. Es en EEUU —ese “laboratorio de la ilustración”, según el eminente sociólogo Chuck Norris— donde el fenómeno se manifiesta en su forma más siniestra: esos jóvenes que abandonan la carrera de periodismo (libre de esta lacra, pues los lectores son en ella severamente penalizados) para sumergirse plenamente en su mundo imaginario, no ya mediante la simple recepción pasiva de los tóxicos contenidos literarios, sino como generadores y distribuidores de los mismos. Y es en EEUU donde se ha propuesto una definición que recoge todos los aspectos patológicos del lector: “personas cuya percepción visual ha mutado, desarrollando un componente inestable técnicamente denominado como criterio”, o “nueva categoría de individuos que se han adaptado a la sociedad de alta cultura”.

Porque este es el quid de la cuestión: el lector es un individuo normalizado, un individuo plenamente adaptado a la nueva sociedad de la información. Y éste es el momento en que el “fenómeno lector” pasa de ser una anécdota a convertirse en pasto del análisis de sociólogos y filósofos. En la comunidad lectora —señala la filósofa española Ana-Rosa Quintana— aparecen claramente dos elementos fundamentales de la sociedad ilustrada: la difusión de la información y el declive de los medios de comunicación. Dos elementos que, al unirse a fenómenos colindantes tales como el fin de toda idea de aristocracia intelectual y la generalización de la educación, vienen a conformar toda esa nebulosa que ha venido en llamarse cultura. En realidad, todo lo esencial de nuestra ilustración viene a condensarse en el arquetipo del lector.

Su esencia es, como se ha señalado hasta la saciedad, el eclipse de esas grandes instituciones (Iglesia, políticos, programas del corazón...) que, a partir de explicaciones omnicomprensivas (Dios, Patria, antes muerta que sencilla, etc.), conferían un único e inalterable sentido a la vida. Ridiculizados y vaciados de significado todos los referentes, la ilustración puede definirse como la época del eclipse total del único y todopoderoso sentido que se nos había impuesto sabiamente.

Ahora bien, el ser humano no puede tolerar el horror vacui de la ausencia de sentido, requiere imperativamente un territorio de pertenencia simbólica. ¿Qué hacer una vez que los polos de referencia tradicionales (la autoridad divina, la autoridad del Padre, el culto a la Patria o a Britney Spears) han desaparecido del horizonte? Es aquí donde entra la literatura. Las tribus “lectores” alivian ese vacío mediante su inmersión en un universo de micro relatos de ficción suministrados por los escritores. Una búsqueda desesperada de sentido, que es también una huida de la realidad.


Lector irredento

La teoría de la caverna

El universo lector es un producto depurado del fenómeno de masas de la cultura total. Y viene a corroborar una de las intuiciones más célebres del filósofo Platón, cuando anunció hace siglos lo que llamó la caverna: el cuestionamiento de la realidad. Según Platón, en la cultura literaria la realidad es reemplazada por los modos de representación culturales, sombras que “simulan” la realidad. Y en otra vuelta de tuerca, esas sombras dejan a su vez de representar la realidad (inaccesible salvo a unos pocos elegidos como Sócrates o el propio Platón, la Iglesia y el periodista Rodrigo Agulló), para pasar a remitirse a ellas entre sí. Un universo virtual, que se sobrepone al universo real de las unívocas Ideas.

En esta forma de producción, la distinción copia/original pierde su sentido, puesto que las copias ya no reenvían a ningún original, y mucho menos a la realidad. Todo se difumina en simulacros: derivados, fragmentos y parodias de productos que a su vez son derivados, fragmentos y parodias de otros productos, y así sucesivamente en una espiral enmarañada en la que ya es prácticamente imposible distinguir entre copias y originales, y en el que las creaciones “saltan” de un soporte a otro (del libro al cine o la música, de la música al lenguaje) siguiendo los dictados de las tendencias editoriales y los intereses personales.

La cultura lectora es la cultura de la individualidad absoluta. Toda idea de imposición superior ha sido eliminada. Más aún, es la propia distinción entre individuo y superior la que desaparece. Y en paralelo, el “lector/reader” experimenta una especial atracción por todo lo escrito, lo histórico y artístico: una pseudorreligión de bricolaje compuesta de opiniones diversas. Un culto sin fe, al que lo único que se le pide es que proporcione al adepto satisfacciones intelectuales suficientes como para hacerle sentir que tiene cerebro. Dios ha muerto, pero tenemos El Quijote.

Pero este eclipse de la trascendencia no se refiere únicamente a Dios o a la metafísica: es la propia realidad la que ha desaparecido, al diluirse en simulacros, signos y códigos que han perdido todo vínculo con la realidad significada. Es un universo auto-referencial que no hace sino clonarse a si mismo, auto-engendrarse y reproducirse por metástasis. Y los lectores son los peleles atrapados en todo este proceso.

El universo “lector” es tribal. Sus tribus se definen de acuerdo a géneros y autores. Los libros cumplen la función de proporcionar los elementos que cimentan su personalidad y su identificación tribal: la ideología o la religión desaparecen, y no queda nada más que el simulacro. Es un universo en el que solo se vive a través de las vivencias imaginarias de seres imaginarios.

Lee y piensa

Puede parecer un fenómeno a primera vista inofensivo, pero en aquellos países en donde se encuentra en su estadio más avanzado presenta su lado más oscuro en forma de patologías (alteraciones del sueño causado por leer hasta la madrugada, miopía, bovarismo, incredulidad) o síndromes similares a la drogodependencia (imperiosa necesidad del libro incluso para ir al baño o al transporte público, agresividad hacia los que tratan de revelar el final de una historia o censuran su contenido) que afectan a un número creciente de personas. Tal vez quepa hablar de una nueva “especie mutante”, una especie perdida en una hiperrealidad virtual, ajena a los compromisos y a las emociones de nuestro periódico. Pero en realidad, se trata de “ciudadanos modelo” del nuevo mundo de la cultura global. Son las primeras generaciones de hijos de la era de la información. No hay peligro de que este ciudadano repita lo que dicen los tertulianos. Bastante tendrá con leer y pensar, pensar y leer para satisfacer su obsesión. Libros, blogs, comics, obras de teatro, recitales, presentaciones... cualquier estupidez es reciclable y para el caso es lo mismo. La acumulación de estanterías, marcadores y memeces constituye el caparazón protector tras el que el lector construye su identidad. Se trata de una regresión a la infancia, no hay personas tan imaginativas como los niños, y a esa lógica responden las estrategias infantilizadoras de la cultura, con la consiguiente transformación de nuestras sociedades en inmensas bibliotecas. El sistema puede estar tranquilo con los lectores. Este sujeto, ataviado como un gafapasta y con la cabeza repleta historias y opiniones, jamás será un periodista.

Todas las épocas, todas las corrientes históricas se han referido casi siempre a algún arquetipo, a algún modelo de hombre, y siempre en un sentido de aceptación del canon social. El hidalgo matamoros bajomedieval, el santo inquisidor del cristianismo, el misógino trovador provenzal, el conquistador genocida del Imperio español, el rígido soseras monárquico del clasicismo francés, el llorica cantamañanas del romanticismo, el industrial exprimeobreros del primer capitalismo, el aristócrata vividor del decadentismo, el chiflado ególatra de las vanguardias, el ario de los fascismos, el burgués chaquetero del marxismo.

Hoy ya conocemos a un modelo de hombre plenamente acuñado por la cultura global: en España se le conoce como lector, en inglés como reader, en japonés como 読者, y tiene pinta de payaso columnista.


[1]Diccionario Vox latino-español español-latino. Lego legi lectum Página 278. Vigésimo primera edición. 1997.

Nota: He modificado sustancialmente el artículo original (que se repite más que el ajo con su pseudopsicología de mercadillo) para hacerlo algo más ameno. En realidad habría bastado con cambiar friki por lector. Este señor tiene más razón que un santo: somos autorreferenciales. Fíjense, este post remite a un artículo y el artículo no tiene ninguna relación con el mundo real. Friki, friki (y posmoderno)

martes, 30 de septiembre de 2008

Bookcrossing: reciclando cultura

La cultura es el poder principal del pueblo, o al menos eso es lo que siempre se ha dicho. Actualmente disponemos de diversos tipos de cultura tergiversados en información mimetizada y parcial. Y así, entre información relevante y el anuncio de los Risketos, se nos bombardea día sí, día también desde los más inverosímiles ámbitos, queramos o no. Internet, contra el pronóstico de una renovada esperanza en pos de la sana objetividad e información concreta -y no segmentada-, es en verdad un pozo insondable de atrocidades "subliminales" tras cada esquina.

Menos mal que siempre nos quedarán los libros...

Vale, pongámonos en materia. Es aquí donde entra el concepto de Bookcrossing

Para ilustrar esta guía de iniciación nos vamos a servir de nuestro anónimo voluntario, Triskis, el cual, debido a una infancia traumatizada a base de palíndromos varios, ahora habla al revés.


¡Hola, Triskis!

Resulta que nuestro amigo personaje tiene un problema: es adicto a la literatura (la normal, la que se lee de izquierda a derecha) pero ya no tiene más espacio en su habitación de 3 x 3 x 2.

¿Qué puede hacer?

Bueno, puede empezar por quitar parte de las cosas inservibles (la ropa y similares) para poner ahí los nuevos libros, pero no parece muy práctico o al menos a la larga. También puede tirar los libros a la basura (sí, así, con un par), pero su corazoncito se lo impide. Y es que en el fondo todos tenemos un filólogo en nuestro interior.

Puede intentar venderlos... Pero lo más que va a conseguir va a ser una recreación actual del librero Zaratustra y Max Estrella. Con la diferencia de que Max sería ciego pero no gilipollas tenía un pelo de tonto. No es probable, igualmente, que se encontrara animales parlanchines y con tendencias ideológicas.

Vamos, que no es factible. Y punto.

Le sigue quedando una opción: Bookcrossing.

Bookcrossing, hablando mal -porque no sé expresarme mejor- y pronto -porque no quiero aburriros demasiado-, no es otra cosa que "donar" tus libros para aquellos que puedan -o no- darles un buen uso y hogar. ¿Cómo? Hay diversos métodos, desde tenerlos disponibles vía web para aquella gente que los pueda requerir, hasta, simple y llanamente, dejarlos en mitad de la via y que el destino se ocupe de ellos.

Eso sí, tened cuidado, y si los "liberáis en la jungla" mirad antes que no sea algo muy descarado o con mucho público delante, u os pasará lo mismo que a Triskis.


Veamos ahora el caso correcto:


Más claro, agua, ¿verdad?

Imaginemos ahora que ya te has desprendido de esos libros que ya no quieres/necesitas. Por lo pronto no sabes nada de ellos. No has ganado ningún premio a la persona más solidaria de tu ciudad (si no lo ganas ni en tu casa como para subir el listón). ¿Merece la pena entonces este sacrificio?

Pues mi opinión al respecto, es que sí. Cierto es que no sabes quién va a encontrar tu libro, y si lo va a tratar con un mínimo de respeto o se va a hacer papel de fumar con él, pero eso no debería importarte. Tú has hecho una buena acción -o cuando menos, curiosa- ofreciendo un bien cultural que, recordemos, no necesitas. Imagínate por un momento que fuese al reves. Que encuentras en mitad de la calle un libro "abandonado", que lo recoges, lo lees, y te encanta. Puede pasar, ¿verdad? A fin de cuentas, cosas más raras se han visto (como sistemáticas aberraciones en el sistema judicial español esos cerdos fluorescentes que vimos hace tiempo).

Ah, y no nos olvidemos de lo más importante. Verás crecer tu Karma en al menos un 20%, dependiendo de las sesiones de bookcrossing y de la intensidad. Literalmente, brillarás.


Así que ya sabes, mira en tu casa a ver los libros inservibles -para ti- que tienes y haz bookcrossing con ellos. ¿Cómo? Ahora lo explico, pero antes despidámonos de Triskis.

¡Hasta nunca, Triskis!


Bueno, os he explicado un poco y con un bizarrismo gratuito lo que significa Bookcrossing, pero, lo siento, así no vais a llegar muy lejos.

El motivo de esta entrada es simplemente captar vuestra atención sobre este asunto. Si quereis informaros (pero informaros de verdad), podéis hacerlo en la página web destinada a ello. Aunque pueda parecer al principio un mundo, luego en verdad es más simple de lo que parece.

Cualquier duda que tengáis la podéis plantear en los comentarios.

Un saludo.

lunes, 21 de julio de 2008

Libros de "elige tu propia aventura": Videojuegos para pobres

En mi infancia, en un mundo no tan lejano en el que la gente joven todavía leía por placer, había dos tipos de niños: los que jugaban a los videojuegos y los que se contentaban con leer libros de "elige tu propia aventura" (luego estaba yo, que hacía las dos cosas pero que como inadaptado borreguil, no cuento).

¿Qué tipo de libros eran éstos? Pues unos muy curiosos que no se leían de principio a fin, sino "a saltos". El truco consistía en que al final de cada página se te planteaba una situación en la que debías elegir entre diferentes opciones (páginas). Luego, dependiendo de tu buen juicio -o más bien suerte, para qué nos vamos a engañar- podías llevar a los personajes a buen puerto o provocarles alguna catástrofe.

Uno de los recursos de este tipo de libros es estar situado en segunda persona, de forma que te crea una especie de "ilusionante ilusión" que refuerza el concepto de "juego".

Ejemplo inventado de este hecho.

Vas por el monte en busca de tu anciana madre, desaparecida tres años atrás mientras te encargabas de vigilar a tu fiel e inválido perro Rufo, un San Bernardo al que le falta la pata derecha tras un bochornoso incidente en la visita que hicistéis al zoológico de la ciudad, concretamente a la sección de los caimanes.

Continuas la infatigable caminata, cuando a lo lejos ves una silueta encorvada que observa cada uno de tus movimientos. No sabes cuánto tiempo lleva ahí.

La figura -que por su tono de voz parece ser un anciano- te llama y te dice que te acerques. No le oyes muy bien -desde que se fue tu madre dejaste de comprar Otosan(c) para los oídos-, pero está diciendo algo sobre ella.

¿Qué haces?

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Si decides acercarte a ver quién es ese sujeto pasa a la página 24
Si decides dar media vuelta, regresar a casa, y dar de comer a Rufo antes de que muera por inanición, pasa a la página 65
Si decides quedarte en el sitio esperando que el viejo se acerque -como va despacio tienes tiempo de pensar otras opciones-, pasa a la 31

Bueno, pues básicamente era algo así. Te solían poner situaciones bastante originales -por decirlo de alguna forma- tales como que ibas a visitar a tu tia al bosque y encontrabas una secta satánica, o algunas no tan trabajadas como que eres un joven cazatesoros y vas a por el oro de la guarida de un dragón. Vamos, para todos los gustos.

Leer es poder. ¡A leer, malditos!

Uno al ver la portada decía "¡Wow, 28 finales distintos!". Sí, pero ¿y qué pasa una vez que te pasas todos? Pues que el libro ya pierde su gracia. Pero bueno, mientras tanto se puede usar como videojuego al uso, en el que -dentro de las limitaciones- puedes ser consecuente o no con tu personaje.

Yo lo que hacía era, mientras iba de compras con mis padres, meterme (espatarrarme) en el carrito de la compra, leerme un libro de esos mientras comprábamos... y luego devolverlo jajajajaja. No me culpen, lo trataba bien y luego lo dejaba en su sitio. Peor es robar.

Continuando con el tema. También sacaron en su día una colección de libros más complejos, para aquellos a los que no les bastaba con el elegir página (un equivalente a las diferencias entre un DVD y un blu-ray y similares, sólo que justificado).

En esta sección de "upgrades" encontraríamos una gran saga de la cual mantengo dos entregas: Lobo solitario.

¡Morid, madafakers! tengo ya la experiencia de tres libros acumulada!

"Lobo solitario" era y sigue siendo el ejemplo perfecto de "librojuego". Aquí ya no bastaba con elegir página, sino que al principio de cada obra, disponías de una ingente cantidad de tablas de habilidades e inventario, que podías combinar a placer. Había luchas y tenías que tirar los dados para ver el desenlace, tenías puntos de vida, de magia.... ¡hasta tenías que comer cada cierto tiempo! Era, en resumen, todo lo que podías aspirar al desear mezclar un libro, con un juego de rol, con el añadido de que al terminar cada libro podías "guardar" las habilidades adquiridas para otra misión.

Yo reconozco que jamás jugué en serio -a lo mejor un día lo hago de verdad-, sino que simplemente iba eligiendo aleatoriamente ("ah, pues ahora voy a dejar que me derrote a ver qué pasa").

Aparte de esta saga, había otras, como por ejemplo otro libro que conservo y también más que recomendable, titulado: "La nave estelar perdida". En él, eras miembro de una nave que perdía el rumbo por el hiperespacio y vagaba entre desolados -o no tan desolados- planetas hasta volver a casa. Libro jodidísimo, todo hay que decirlo, en donde ni adrede conseguías saber cómo coj... regresar a tu hogar. No era tan complejo como los de lobro solitario, pero el hecho de disponer de tantos matices (que si el ecosistema de los planetas, los virus, los seres que te encontraban) le daba un puntillo que te hacía volver a releerlo de nuevo.

¡Se puede comprar por ebay (el mío no)!

Y en fin, pues ésta es una pequeña introducción a estas grandes obras de nuestra infancia (no pongo más porque con los +30 grados que hace estoy aplatanado). Lo cierto es que recuerdo con mucho cariño esta época, y si bien en su día eran un complemento a los videojuegos (al fin y al cabo al conjunto de pixels le podías putear de muchas formas distintas), lo cierto es que ahora los que guardo, los tengo en la estantería como oro en paño.

A riesgo de ponerme moñas, me alegra mucho haber podido disfrutar de libros así en mi infancia. Gracias a eso -y a otros alicientes- he podido desarrollar una mentalidad creativa y despierta, que en a día de hoy no es poco.

Quién sabe, quizá algún día me dedique a escribir alguno así yo también...

Un saludo.