Estómago
Oscuridad. El interior del monstruo está sucio y es estrecho. Parece tener pequeñas ventosas en sus paredes, parece deglutir lo que por su interior circula.
Al final se ve una pequeña luz. El monstruo abre su boca quejumbrosa. Cadenas invisibles que se arrastran. Se abre el portón, el coche sube por la rampa. Salgo a la calle. Acciono el limpiaparabrisas. Otro día más.
3 comentarios:
Genial José Manuel, aunque la ternura de la Señora Emilia no se queda atrás.
Un saludo.
Gracias, Mamen. Me alegro de que te guste. Y de la señora Emilia contaré algunas cosas más adelante (si ella me autoriza).
Un saludo.
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