Este año queremos que la fiesta de cumpleaños de Miranda sea fuera de casa, por falta de espacio y porque ya pasa bastante tiempo aquí.
Buscar un lugar decente donde hacer la fiesta ha sido una pesadilla, sobretodo porque es invierno, así que un precioso picnic al aire libre queda descartado.
Desde JUNIO tengo un lugar reservado, porque soy muy precavida (bordeando lo histérica) y porque me gusta planificar todo con tiempo para saber cómo ahorrar dinero y tener todas las ideas claras en mi cabeza. Pues, parece que este margen de tiempo no ha sido suficiente, porque hoy 9 de diciembre aun estoy esperando que me envíen el menú de la fiesta a mi correo.... dos veces he llamado esta semana para recordárselo a la gerente del lugar.
Decidí tener una segunda opción y me puse a investigar profundamente el mercado de las fiestas infantiles en Portugal, terminé deprimida. Todo lo que veo funciona al estilo Mcdonalds, osea, como diría mi marido: te tratan como a ciudadano de segunda.
Los espacios son feos, sin luz, con cosas de plástico de mal gusto por todos lados y muchas veces súper usados. Las personas que se encargan de animar las fiestas evidentemente no tienen hijos, porque no tienen ni idea, yo no les pago ni 1 euro.
La comida.... my goodness... esto es lo peor, frituras ya frías, refrescos y zumos artificiales.. ni que sea un cumpleaños es excusa para darle a un niño pequeño tanta porquería. Aquí pego el menú clásico que me ofrecen en todas partes:
"Sanduíches com pasta de queijo
Sanduíches com pasta de fiambre
Quadrados de bolo de laranja
ou
Quadrados de bolo de chocolate
Copinhos com gelatina
Pipocas
Batatas fritas
Sumo de Laranja (concentrado)
Ice tea "
.. Y eso por precios ridículos.
La semana pasada encontré un lugar maravilloso, mis ojos no creían lo que veían, una cabañita de madera muy sencilla, y actividades en la naturaleza, en medio de un jardín botánico precioso. Justo lo que nos gusta. Pues, solo por la animación de la fiesta (son 6 niños) quieren cobrarnos 190 euros, y por el alquiler de la casita 130. Es decir, 320 euros, sin incluir comida de ningún tipo claro. Absurdo.
A ver, que puedo sonar como una hater total, pero de verdad lo que pido no es tanto: un espacio con luz natural y agradable, un precio razonable y un menú en el que por lo menos pueda cambiar las gelatinas por ensalada de frutas y el jugo de mentira por uno real.
¿Es muy complicado? si voy a pagar entre 10 y 15 euros por persona creo que es lo mínimo que pueden ofrecerme, a cambio se pueden quedar a sus animadoras que cantan canciones de mininos apaleados guardaditas en casa, y la pasta de jamón que se la den al gato.