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viernes, 20 de diciembre de 2013

Cómo parar de gritarle a nuestros hijos


Qué difícil es esta tarea. Quienes me leen hace tiempo sabrán que es un tema que me importa, y que incluso dejar de gritar estaba entre mis propósitos del 2013.

Aunque suene como si me la pasara gritando, que no es así, sí que grito a veces cuando pierdo la paciencia, y este propósito no puedo decir que lo logré por completo aun, pero estoy mucho más consciente cuando pasa y ahora reacciono más rápidamente para cambiar la situación.

Aun bajo la guardia de vez en cuando y los gritos aparecen , y al calmarme, me detengo a analizar y reconozco que me queda mucho trabajo por hacer pero que voy en el camino correcto, y me motiva más que nada cuando veo en mi pequeña una repetición de lo que soy y de cómo reacciono ante determinadas emociones. Ellos lo copian todo, somos sus espejos.

Algunos de los "trucos" que me han ayudado a gritar menos son los siguientes:

  1. Primero, recordar siempre que el problema es nuestro. No gritamos porque los niños "se portan mal" o porque "son malos", gritamos porque no sabemos cómo controlarnos, porque no estamos educados para canalizar efectivamente la rabia o el estrés, y la culpa es nuestra, no de ellos.
  2. Ayuda mucho analizar qué dispara esa respuesta en nosotros. Yo por ejemplo ya sé que grito más cuando estoy cansada al final del día o cuando tengo dolor físico. Así que cuando estoy en cualquiera de esos momentos me mantengo más alerta a posibles conflictos, y pospongo cosas que no son importantes o que pueden esperar para estar disponible para Mími si se muestra irritable (también le pido más ayuda a mi marido en esos momentos si es posible).
  3. Lo de contar hasta 10, sé que suena muy cliché, y que a veces explotamos sin siquiera darnos cuenta, pero es una cuestión de costumbre, al principio cuesta parar el grito a tiempo, pero luego tu  mente se va "educando" y te verás preguntándote ¿por qué se supone que merece que le grite? antes de soltar el alarido o en medio del mismo.
  4. Durante los meses o años de crianza, escuchamos y leemos ideas o frases que se nos quedan en la memoria  como un mantra y que modifican nuestra manera de vivir y criar. Para mi, la frase que se ha mantenido más en mi mente durante estos tres años es: "No lo hace con mala intención, es una niña, ella también está _______________ (cansada, molesta, con hambre, con sueño..) y no sabe aun cómo expresarlo" y eso me ayuda mucho a ver todo con otros ojos.
  5. Leer, educarse. Los consejos de las abuelas, la mayoría ya caducados o integrados en una forma de educación que afortunadamente tiende a morir o al menos a evolucionar, han creado ideas que han hecho más mal que bien (no te dejes dominar, lo vas a malcriar, etc), hoy hay libros como Ni rabietas ni conflictosde Rosa Jové o como uno excelente llamado Cómo hablar para que los niños escuchen. Y cómo escuchar para que los niños hablen con ideas nuevas y que abren nuestra mente a otras formas de resolver conflictos.
  6. Vivir en el presente. A veces en medio del caos me recuerdo a mi misma que esa niña que está sentada aburrida viendo la tele o alterada de cansancio, en unos años ya ni vivirá conmigo, y cualquier mal humor o rabia desaparece sustituidos por las ganas enormes de abrazarla y quedarme un buen rato conversando con ella mientras le acaricio. Las dos amamos esos momentos.
  7. Pedir perdón. Es una costumbre en casa disculparnos sinceramente cuando nos equivocamos, y siempre que pierdo la paciencia y actúo erráticamente termino disculpándome. Igual eso no me "libera" de la metida de pata, y sigo sintiéndome mal, pero cada vez que digo "lo siento hija, no es tu culpa" me recuerdo de todo lo que ya escribí arriba y mi compromiso a crecer y a mostrarle a Mími que se pueden manejar inteligentemente las emociones.
  8. Vocaliza tu compromiso. Para mi, hablar de lo que quiero lograr, compartirlo con los demás, y hasta publicarlo en el blog, me ayuda a recordar mi propósito y a sentirme más comprometida. 

Parar de gritar es como dejar un vicio o amamantar, hay que querer mucho hacerlo, y los beneficios en el día a día los disfruta la familia entera. 

No seamos los bullies de nuestros propios hijos. No veo mejor propósito de año nuevo que ese. 


jueves, 23 de mayo de 2013

Las dos caras. Tu, ¿cuál prefieres?


Mi marido regresó de su viaje con un par de libros en español para mi. Uno, el de la Drama Mamá, que como ya yo he leído todo el blog al final lo ha disfrutado mucho más el, el otro es uno de crianza, que según él vio, cuando lo hojeó en la librería, era como un "intermedio" entre Jové y Estivill. 

Es de la autora Ma. Luisa Ferrerós, pero eso no me dijo nada. La verdad es que el nombre del libro, apenas lo vi, me hizo tragar grueso: "Pórtate Bien"... vamos, ya me imaginé bien claro por dónde venía. Para dejarme menos dudas, veo que el prólogo es de Estivill. Igual decidí leerlo para poder criticarlo con propiedad. 

Ayer en un par de horas lo leí casi hasta la mitad, y ya no pude continuar. Más que molesta me dejó triste, triste de que una psicóloga infantil publique un libro así, triste de que millones de padres lo lean y más triste aun de que tanta gente siga viendo la crianza como un juego de control, como un "tú a mi no me dominas".

Esta autora propone básicamente un método en el cual la educación se logra al "poner límites a las conductas de nuestros hijos",  en hacer tablas donde damos pegatinas por cada conducta que queremos, e ignorarles por completo cuando realizan algo que no nos gusta, o sea, disculpen que lo diga, pero así, igual, entrenaba yo a mi perra, solo que con galletas y no con pegatinas, y sí que funcionó, hacía pis en el periódico y se sentaba cuando se lo ordenada, pero ¿es eso lo que queremos de nuestros hijos? ¿que hagan todo porque así vamos a estar contentos nosotros? 

Aquí dejo frases del libro que me desolaron: 

- "Práctico manual para enseñar buenos hábitos a los niños y proporcionar información a los padres, de forma que se sientan un poco más seguros en el momento de tomar decisiones sobre la educación de sus hijos, no siempre fáciles, ya que los niños son muy listos" ¿?¿?¿? ¿adivinen quién dijo eso en el libro? Estivill, claro.

- "Únicamente hacemos caso al niño cuando lo hace bien.. por el contrario, cuando lo hace mal, ni lo vemos ni le decimos nada. Nuestra actitud ha de ser de total indiferencia" 

-"Entre su primer y segundo año de vida, los críos son unos pequeños gamberretes dispuestos a todo para sacarnos de nuestras casillas" 

-"Los niños no nacen sabiendo, si no les enseñamos no van a comer, dormir, vestirse o ir al lavabo espontáneamente" JA!

-"El niño no se puede dormir un día en el salón, otro en la cama cama de los papás, otro en el cochecito.. No tiene que salir de la habitación" ya... 

Podría continuar, pero quiero olvidarme de esta tía, antes de reciclar su libro en manualidades, contándoles lo que propone para acabar con las pataletas: 

(Los paréntesis son míos, evidentemente)

"Llevadlo a una habitación carente de significado para el y dejarlo allí solo 5 minutos para que recapacite. Pasado ese tiempo, entramos en la habitación (o sea que ¿además está encerrado?) y le preguntamos si está dispuesto a hacer  las paces y que nosotros sabemos que lo ha hecho "sin querer" (ppfffff) Y añadir que los papás han de enseñarle lo que se puede y lo que no se puede hacer, porque le quieren mucho y quieren que (sea un robot) lo aprenda. Si continúa llorando después de este pequeño discurso  se les deja siete minutos de reloj a ver si disminuye la fuerza del llanto. Después volveremos a entrar, repitiendo el mismo discurso, hasta que consigamos que entre en razón" 

A ver, señora publicada, si dejamos solo a un niño de dos años, ¿de verdad cree que va a "reflexionar" sobre su comportamiento?  !!!NO!!! va a tener miedo, rabia, y no va a entender por qué sus padres lo dejan solo cuando más lo necesitan. Va a sentir rabia de que no lo escuchen, y si el problema es por una discusión con un hermano o amigo no creo que esto mejore la relación. 

Respecto al "discurso", o sea... ¿De verdad? un discurso es lo menos que queremos escuchar cuando tenemos esos momentos en los que gritamos y lloramos porque nos pasa algo que nos pone mal, no importa si lo que sucede es culpa nuestra o no, cuando estamos así lo que queremos es que nos conforten, que nos hagan compañía. 

No estoy de acuerdo tampoco con darle de comer o dormirle siempre en el mismo sitio a la misma hora, pienso que con eso lo que estoy es criando a un niño que va a reaccionar mal a los cambios y que le va a costar adaptarse.

Por último, señora, mi hija no es ninguna gamberra. 

Miranda el mes pasado tuvo las rabietas más grandes hasta ahora, imagino que influenciadas por su malestar físico. La levanté de la cama donde gritaba como loca a las dos de la mañana, despertando a todos los vecinos. La senté en el suelo y me quedé con ella, sosteniéndola firmemente y mirándole a los ojos y pidiéndole que respirara hasta que se calmaba, esto podía durar media hora. Yo siento rabia, porque soy humana, porque quiero dormir a esa hora y estoy cansada, y tal vez mi actitud podría se más amorosa, pero jamás encerraría a mi hija sola en una habitación, comenzando por la básica razón de que podría hacerse daño. Hizo varias rabietas en dos semanas, y la última fue monumental, tan grande que yo terminé sentada en una silla llorando, eso fue todo. Ella me miró con tristeza, se calmó y se acercó a consolarme, lloramos juntas y le pedí que por favor no se pusiera así de nuevo y hasta ahora no ha vuelto a pasar ¿coincidencia? no lo sé, pero yo creo que cuando tus hijos reciben amor infinito y confían en ti, no quieren verte mal. 

Justo ayer, luego de cerrar el libro de esta señora, recordé uno que leí antes de quedar embarazada y que tenía un consejo  muy valioso para hacer en casa cuando los padres o los hijos perdíamos la armonía, esta es la otra cara, muy valiosa si queremos que la tolerancia y la paz forme parte de nuestra familia, y de la vida de el futuro adulto que estamos criando: 

"Amar significa estar realmente presente" esto es lo que dice Thích Nhất Hạnh, que para quienes no lo conocen, es un monje budista vietnamita famoso por la práctica de la respiración consciente. Uno de los consejos en su libro "Crear la verdadera paz" es el de hacer en nuestra casa una Sala de respiración.


La Sala de respiración:

"Todas las familias deberían tener una sala o espacio tranquilo donde cada miembro se puede refugiar, puede ser una pequeña habitación, un rincón de una sala o incluso un trastero vacío.  

Es importante tener un espacio para recuperarse, para restaurar la paz y la estabilidad. La sala de respiración deberá ser un espacio donde todos tengan inmunidad, donde cualquier pueda estar tranquilo y protegido. Pueden instalarla de acuerdo a sus necesidades, no necesita ser budista, ni cristiana o judía. En esta sala pueden tener flores, almohadas y una pequeña campana. 

Invite a sus hijos y muéstreles cómo usarla, cuando usted o su pareja estén molestos o inestables, la sala estará allí para acogerles. 

Cuando alguien se refugia en esta sala, todos deben apagar el televisor y respetar las necesidades de paz y sosiego.

En la sala, practique la respiración consciente, toque la campana y sonría.

Esta es la cosa más hermosa que puede pasar en una familia, el cultivo de la paz, de la no-violencia y del amor." 

Hasta aquí lo dejo, pero me encantaría que este libro estuviera en manos de muchas más personas. En Youtube hay muchos videos de Thích Nhất Hạnh subtitulados. Es como un bálsamo escucharlo, y como madre, cuando siento que tengo la "batería baja" este tipo de consejos me devuelven la fuerza. 

Hace tiempo leí en algunos blogs de mamis, que tenían una caja con cosas que calman a sus pequeños, con libros, peluches y otras cosas para ayudarles en los momentos de las rabietas. Me pareció una idea genial y ahora que llegamos a esta etapa haremos una en casa, la colocaremos en nuestro "Rincón de respiración" que nuestra casa es pequeña y no podemos tener una sala entera. 

Aquí les dejo estas dos opciones, es evidente que la primera no va con el espíritu de nuestra familia, ya ustedes podrán decidir cuál prefieren. 


Nota: Lectura recomendada respecto al tema Tackling Distress Tantrums with Brain Research





domingo, 27 de noviembre de 2011

Perforar las orejas de las niñas


Desde que supe que tendría una niña, varias cuestiones que se pueden considerar "de poca importancia" han rondado eventualmente mis pensamientos, siempre en el final de la fila, con las realmente importantes ocupando el principio. 

Entre ellas está la perforación de las orejas de la recién nacida, la cual es una tradición muy antigua en varias culturas, sobretodo en la latina (yo) y la africana. 

Es un tema muy polémico. 

En mi familia ninguna niña tiene los lóbulos de las orejas vacíos. Muchas personas ya me han preguntado por qué no le perforamos las orejas a Mími, mi madre aun no entiende por qué no lo hago, y aquí en este post quería ordenar mis ideas, y compartir mis razones, esperando no ofender a quienes piensan distinto. 

Quienes lo defienden, dicen que lo hacen apenas nacen porque "les duele menos". De esto debo diferir. No creo que les duela menos, simplemente no están tan conscientes de lo que ocurre a su alrededor, y además aun no saben muy bien cómo reaccionar ante el dolor. Su sistema nervioso está muy joven aun. De eso me enteré cuando pasamos por todos los pinchazos y procedimientos en los cuidados intensivos, está demostrado que la ausencia de reacciones no indica que no haya dolor, y que deben ser evitadas estas situaciones en lo posible, ya que les causan mucho estrés. 

Además del dolor, me parece que estaría invadiendo la individualidad de mi hija, su derecho a elegir, cosa que trato de evitar en la medida de lo posible. Yo estoy segura de que la mayoría de quienes le colocan pendientes a sus pequeñitas, no les harían un tatuaje ¿o si? mas o menos así siento yo respecto a las perforaciones de bebés. Y habla alguien que ya las tuvo en la nariz, lengua y ombligo. 

Otra cosa que me han dicho, es que se los coloque para que la gente sepa que es niña.... ¿?¿?... ¿Por qué habría de preocuparme eso? ¿Qué importa si alguien piensa que es niño?.. ella es un bebé, que tiene derecho a vestirse de azul y de negro, a jugar con carritos y a preferir el rosa o el azul si así lo siente. Creo que tenemos que dejar los estereotipos de lado por una buena vez, las cosas han ido demasiado lejos. Las niñas no son princesas. Son personas, que pueden decidir su profesión, religión, todo. 

En esta pequeña familia hemos decido enseñarle a nuestra hija valores que compartimos, y tratar de ser lo más neutros posibles, sobretodo en las cuestiones más importantes. Hay cosas como las normas de un hogar o lo que se ve en la tele, por ejemplo, que no entran en negociación. 

Si por tradición de familia, cultura, o simplemente porque les parece lindo, deciden perforar las orejas de sus niñas, consúltenlo con el médico y tomen las medidas necesarias, cuidando las orejitas de infecciones y queloides . En la mayoría de los países se hace apenas nacen, en otros se hace luego de que han recibido ciertas vacunas. Y escojan piezas especiales para este fin, que no les hagan daño, y que no puedan quitárselas y tragarlas. 

Tomen en cuenta también que muchas veces el lugar donde se coloca no es el mejor, cosa que se nota solo cuando el lóbulo ha crecido un poco. Por esto muchos médicos recomiendan dejarlo para más adelante.

En mis orejas hay dos pares de perforaciones. Una me las hicieron al nacer, claro que no las recuerdo. Las otras cuando tenía 12 años, estaba de moda llevar la oreja con dos perforaciones y yo se lo pedí a mi madre. Me llevó y nos las hicimos las dos. No lo olvido, yo estaba emocionada de compartir esa experiencia con mi mamá, para mi fue como un rito en el que mi mamá me invitaba a entrar al mundo de la femineidad  de arreglarse y lucir lindas.

Yo decido esperar. Algún día Mími me lo pedirá y feliz la llevaré, escogeremos el que ella quiera usar y la ayudaré a cuidarlo hasta que cicatrice. Seguramente por esa época me tocará también aceptar que solo quiera vestirse de rosa y que pida que le compremos un pony...  ¿Quién sabe no?...









miércoles, 10 de agosto de 2011

La Oruga Escurridiza

Dentro de la nueva variedad de sorpresas que la chiqui tiene para nosotros en estos días, entra la capacidad de aparecer del lado contrario de la cuna de donde la he dejado para dormir.

Ella se duerme con nosotros y luego la pasamos a su cama desde la medianoche hasta las 6am, cuando regresa a nuestra cama a dormir con nosotros un rato más.  Le gusta así, parece que descansa bien, sino definitivamente la dejaríamos con nosotros toda la noche. Somos unos papás totalmente en contra del Método Estivill, y no tenemos problema en practicar el "Colecho". Pocas cosas son más deliciosas que dormir con tu bebé, y más cuando sabes todos los beneficios que trae.

Y ahora ya tuve que quitarle el posicionador que ha usado desde que llegó a casa, porque se mueve tanto que termina con la parte que debería ir entre las costillas de sombrero. Eso significa que ahora es libre para moverse como quiera...

Ya se coloca de lado, que es como más le gusta dormir. Yo me quedo aterrada cuando la encuentro en la cama en el otro extremo de donde la dejo, porque su cama está justo al lado de la nuestra, pero ya no la veo tan bien, porque se le ha ocurrido la idea de poner los pies en las barras de la cuna y le hemos tenido que subir el protector hasta lo más arriba posible!

Así que ahora es libre, es como una oruga que se arrastra por todo el colchón. No tiene absolutamente nada más que una sabanita ligera que la arropa, pero igual me da un poco de miedo cuando se mueve y se acomoda contra las paredes de la cuna.. afortunadamente tengo el monitor de respiración, sino no dormiría tranquila.

Mi pregunta es: ¿Cómo hacen las mamás para que los bebés se queden mas o menos en una parte de la cuna? ¿hacen algo? porque en invierno ya podré ponerle un saquito de esos para mantenerla calientita sin que se quite la sábana, pero ahora en verano hace demasiado calor, y me da miedo que se vaya debajo de su sábana.

Recuerdo ahora cuando las enfermeras me decían que la acomodara en el "nidito" de la incubadora, que aprovechara mientras pudiera, que después ella iba a querer dormir como le pareciera!


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