No existe ninguna línea de investigación concluyente, pero
los periódicos ya hablan de asesinatos en serie, incluso de amor despechado.
Nadie respondió cuando preguntaron por el escapista evaporado en su magia;
ninguna evidencia del cuerpo del domador amputado por las fauces del
león; no hay testimonios que esclarezcan la desaparición de la cebra
enana. Esta mañana el propietario, interpelado por la policía, explicaba que el
circo es un negocio ruinoso, sólo apto para románticos hambrientos de sueños.
La profesionalidad de la plantilla, vadeando noticias tan espeluznantes,
es admirable. Hoy, en la función, todo son risas; nada se sabe del
elefante.