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por José Manuel Beltrán
Mi desconocido, pero admirado amigo Manuel Montané, árbitro de fútbol salvajemente apaleado en Benacazón (Sevilla):
Supongo, y tal es mi deseo, que al recibir esta carta ya estará Vd. con los suyos y en casa junto a su familia, que han sido quiénes han pagado, con usted, las iras de unos desalmados, cuyos padres y madres tendrán que sentir, si saben de qué va, auténtica vergüenza de ellos.
Ha elegido usted, como "hobby" dominguero, el oficio de los valientes, el peor pagado y, muchas veces, como en su caso, el mejor "cobrado". Usted recibió ese pago de unos bichitos juveniles que en sus casas se ven obligados a decir que sí a sus hermanos mayores y que, en el futuro, dirán a todo que sí a sus esposas y a sus madres políticas, con las que no se atreven. Por eso la dieron con su persona, pues de tal modo, le estaban pegando a su hermano mayor, a la futura esposa que les contradice; a la futura cuñada que los llevará a raya y a su futura suegra que no le dejará desmandarse.
Y le arreaban, en su persona también, al jefe que les exige en el taller, y al profesor que le enseña matemáticas y al compañero que gana más porque trabaja más. Y es que estaban tomando en usted, la venganza de sus fracasos y de sus silencios obligatorios.
Por eso le pido, señor Montané, que se apiade un poco de ellos, pues se ven obligados a sacar sus malos humores amparados en la masa dominguera que acude a los campos de fútbol. Ellos son unos pobrecitos que pasarán a la historia con el genérico nombre de Don Nadie.
Se que la agresión fue tremendamente brutal por no dar su brazo a torcer, arbitrando según el dictado de su saber, honradez y conciencia. Y nada más, mi distinguido amigo, le deseo de todo corazón que siga en sus trece y para que en nada afecte en su carrera arbitral este triste episodio de una tarde de "fútbol" cuyo protagonista fue el salvajismo de unos tipejos, sin alma, y de sus padres que lo contemplaban de los que se avergüenza toda la afición española.
Salud, ciudadano árbitro.
P.D.: Manuel Montané, es un árbitro de 34 años, que ha sido brutalmente agredido por jugadores juveniles en el transcurso del partido Betis Balompié-Cerro Aguila.