Hace más de un año que no venía por aquí... Y no porque no he pensado en hacerlo muchas veces.  Por pereza. O más bien por miedo a oir mis pensamientos. Unos pensamientos que me llevan de cabeza y me desconciertan.

Creo que esta va a ser una de las entradas más directas que he hecho nunca. Directa porque no voy a usar metáforas, ni palabras vacías... Directa porque al final para esto creé este blog.

Estoy un poco confundida por muchas cosas. Posiblemente me he refugiado en el trabajo y ya ni allí me encuentro a gusto.

Tengo un sinfín de sentimientos entrelazados, dudas en mi camino, y esperanzas desesperanzadas que cada día les veo menos camino. Y me pregunto, ¿por qué?, ¿por qué todo me resulta tan complicado?

Claro, tengo trabajo, pareja, unos padres que me quieren, familia... pero me falta algo. Me falta algo. Y no puedo hacer entender a nadie que aunque tengo la suerte de tener todo lo que cualquier persona puede desear, me falta un sueño. Me falta un deseo que me parece es eterno. Me falta algo que no se compra con dinero.

Los sueños no se compran, pero no siempre se pueden seguir. No siempre se pueden tener, y tampoco se pueden perseguir toda la vida... pero qué si no lo hacemos.

Jose, ¿por qué no estás aquí?

Sinceramente, creo que debería ir a un psicólogo. Lo necesito. Porque quiero hablar con alguien que no me juzgue. Necesito hablar con alguien que me escuche y que sepa decir algo más que "bueno".

Mi mensaje hoy es: SOCORRO. No siempre es necesario estar muriendo literalmente para pedir auxilio. Se puede morir de muchas maneras.

Laura. Hoy, sinceramente directa.