Mostrando entradas con la etiqueta I Break Horses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta I Break Horses. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2013

I BREAK HORSES

HEARTS (2011)

Publico entrada dos días consecutivos, que alegría! primer paso conseguido. Se me ha metido entre ceja y ceja la consigna de recuperar la buena costumbre de postear a diario, al menos durante el tiempo que me sea posible, y de momento comienzo bien con el cumplimiento autoimpuesto. Ya sea por h o por b, he estado un largo período con falta de horas que dedicar a este entretenimiento o simple pereza dejando mucho espacio entre cada publicación, así que iba siendo hora de que rompiera la racha, aún con más razón en vistas de lo poco que me he prodigado en los dos últimos meses a causa de mis escapadas al exterior de estas cuatro paredes en las que suelo escribir mis historietas y devociones sobre discos de mi agrado. Para la ocasión me he decidido por un grupo que no conocía hasta hace bien poco, cuando tras encontrar por casa, enterrado entre papeles inservibles, un programa de la pasada edición del Primavera Sound vi su nombre en el cartel y me puse a la faena de buscar canciones de su cosecha para después lamentarme de habérmelos perdido en directo, pues su propuesta me gustó una barbaridad y creo que en directo ha de ser muy interesante sentirla. La razón quizás sea que sus canciones resultan fáciles de imaginar sonando en un ambiente abierto con la fresca brisa marina calmando el calor corporal que provoca el cansancio de un festival de esos de estar para arriba y para abajo todo el día entre escenario y escenario.

I Break Horses, es un dúo chico-chica de Estocolmo (Suecia), que practica una suerte de indie-pop con tintes de dream pop y shoegaze, y cuyo discurso recuerda a bandas como Slowdive, School Of Seven Bells, Tamaryn, Twin Sister o sus paisanos The Radio Dept. Es posible que no hagan nada realmente innovador pero son suficientemente inspiradores como para hacernos pasar un muy buen rato sin necesidad de que su genuinidad o falta de ella sea un factor a tener en cuenta. Un grupo que incluye en su sonoridad múltiples matices de una riqueza sobrenatural en vistas de que echan mano de métodos más propios de formaciones de antaño. Leyendo por ahí cosas sobre ellos, me atrajo especialmente la opinión de dos críticos reputados, uno de Inglaterra y otro de Estados Unidos, concreta y respectivamente Hermione Hoby del diario The Guardian y Ian Cohen del magazine Pitchfork, que decían respecto al grupo que 'sus piezas son paisajes sonoros embriagadoras de texturas suntuosas' y ''sus creaciones se sumergen en un bravo shoegaze casero, del tipo que se ha hecho por computadoras para computadoras, ese enfoque y sonido que ha cruzado las barreras del lenguaje durante los últimos veinte años más o menos como bandas se esfuerzan por aproximarse al mítico 'Loveless', sin el beneficio de una etiqueta que se pueda quebrar en el proceso'. Perfectas definiciones para describir el contenido de su única referencia hasta la fecha.

'Hearts' es ese debut del que tan buenas reseñas se han escrito en diversas revistas musicales y merece mucho la pena. En él se puede deducir un poco de la esencia que viene apegada en cada banda que proviene del mismo país que ellos, con esas atmósferas ásperas pero fantasiosas, un camino en el que también transitan M83, a los que acompañaron en su última gira europea. Facilitan la escucha con buenas melodías accesibles, edulcoradas pero con temperamento, sin eludir estados de ánimo opuestos, con una instrumentación encantadora e hipnótica, demostrando que aunque sea una banda novel, su dirección está establecida con detalle. Saborear cada gajo de esa refrescante macedonia que supone esta colección de nueve canciones es un placer.

Un pulso revelador marca las teclas adecuadas moviéndose entre la electrónica sutil y ligeros arrebatos de furia contenida en la onda de lo que hacen coetáneos como Fuck Buttons y por encima de todo una preocupación por la arquitectura auditiva que convierte la digestión en un sueño majestuoso. Tras pasar por las manos de seis productores diferentes que no dieron con la tecla correcta, Hans Olsson firma el puzle final y el resultado no puede ser más digno. El arpegio sintetizado en crescendo con el que arranca "Winter Beats", deriva en una autopista hacia el cielo con la dulce voz de la vocalista femenina a los mandos, un corte bellísimo que provoca adicción en algún lugar entre Chromatics, los Mazzy Star menos nostálgicos y los Blonde Redhead más espaciales, mi tema favorito del álbum, a partir de ahí, a flotar sobre una superficie balsámica con piezas tan cuidadas como "Wired", con un ritmo repetitivo y trotón que reluce cuando entran las guitarras en una épica idónea para desencapotar un cielo nublado en una noche de probable borrasca, "Pulse", gema pop que abraza la tristeza tejida en bordados azules, manta sonora para abrigar los recuerdos con la sana intención de hacerles sentirse cómodos en un tierno rincón de nuestra herida memoria, "Cancer", deslucido título para una pista magnifica que se acerca mucho a las composiciones de The Magnetic Fields que son interpretadas por Claudia Gonson, synth-pop de dieciocho quilates por lo menos, "Load your eyes", con el fantasma de Ride planeando en el ambiente, en una versión más relajada,  y "Empty bottles", como escuchar a Beach House con la mirada perdida en la preciosista fortuna paisajística escandinava. Un trabajo de notable alto.

Maria Lindén y Fredrik Balck son I Break Horses.