Creación literaria: pasar de una situación cotidiana que nos ofrece seguridad a una de peligro, miedo…
Salimos a correr, como cada día, por los sitios de siempre. Saludamos a las mismas personas. Algo ha cambiado, apenas lo hemos percibido. Ya nada será igual.
LUZ
Estoy en medio de la luz. Me gusta esta luz que me calienta
la cara y me muestra los colores de las cosas que hay en la habitación. Ella
también tiene la cara iluminada. Me sostiene en los brazos, me mira y sonríe.
Me canta. Tiene la voz dulce.
Se agacha y, con suavidad, me sienta sobre la jarapa. Me
acerca el Ferrari rojo y el Lamborghini amarillo. Los cojo y gateo por la
alfombra rodando; ahora uno, ahora otro, por la pista de baldosas brillantes.
Ella se va, pero no del todo, está al otro lado de la puerta, la oigo hablar.
No tengo miedo.
Quiero coger la luz. Apoyo las manos en el suelo, me pesan
el pañal y la cabeza. Con los pies firmes estiro las piernas, tomo impulso y me
pongo derecho. Es divertido. Pasitos cortos y llego hasta la gran cristalera.
Ella, fuera, sigue hablando; de cuando en cuando asoma la cabeza y me busca. Un
pájaro se ha posado en la planta de hojas grandes, picotea la tierra. Alargo la
mano hacia él, toco el cristal. A ella le gustan las flores; por eso ha
llenado de tiestos el balcón. También les habla a las plantas, como a mí, con
voz de niña.
Cuando la luz tenga sueño se irá y tendré miedo.
Ella me dice que volverá, que siempre vuelve, que no hay
nada de que preocuparse. Pero yo no sé cuándo es siempre, así que lloro para
que vuelva la luz y para que ella me coja en brazos y poder acurrucarme y
cerrar los ojos para no ver los monstruos enormes que golpean al otro lado del
balcón, que pegan sus cuerpos oscuros contra los cristales.
Tampoco quiero ver a
los que están dentro: debajo de mi cuna, en la silla donde antes estaba mi abrigo o tras el Lamborghini y
el Ferrari, ya negros.
La conquista de la inocencia
ResponderEliminarResulta que soy un niño, que todo
ha ido haciéndome un niño,
que el sufrimiento y la alegría me han hecho un niño,
que como un niño
todo lo he ido transformando en sueños,
jugando con mis sueños y con mis versos,
resistiendo con ellos,
que contemplar todos los mundos me ha hecho un niño,
que yo iba como todos para ser un hombre
y las fronteras me han hecho un niño,
los fingimientos y los límites:
todo me ha hecho un niño;
que la locura me ha hecho un niño,
verla, palparla,
a través de todos los disfraces y de todas las máscaras,
que el asalto de la razón a todo lo que vive
me ha hecho un niño,
que sorprenderme por todo me ha hecho un niño,
desear un vivir que sobre todo fuera una aventura,
que me ha hecho un niño
el engaño de cuantos han crecido,
que les hacían hombres
las trampas de los dominantes,
que dejas de ser niño cuando te conviertes en dominante,
que el dominio de las abstracciones me ha hecho un niño,
que al parecer eso es ser hombre,
que he preferido ser un niño
para salvar todo lo creativo,
que mi mundo
no es de este reino perdido,
para dar a los sentidos lo que es de los sentidos,
al instinto lo que es del instinto,
que los sueños me han hecho un niño,
que no podía vivir si no era un niño
que me ahogaban las órdenes y las leyes.
Resulta que muchos de los que se hicieron hombres
y no buscaron la inocencia,
al final de sus vidas
recuerdan con nostalgia lo que tuvieron de niño,
porque a ser hombre llaman
vivir en un mundo de dominantes
y sometidos,
que la soledad me ha hecho un niño,
que el darlo todo y el haberlo perdido
me ha hecho un niño,
que he sido un poeta maldito porque soy un niño,
que me ha hecho un niño
ver que lo único importante
es buscar la inocencia entre la astucia,
que cuando he amado
me he convertido en un niño,
que comprender que hay víctimas pero no culpables
me ha hecho un niño,
que por ser un niño
mantengo la ilusión a pesar de los desencantos
y de la sangre derramada
entre las trampas y los mitos,
que ver cómo caemos todos en las innumerables trampas
me ha hecho un niño,
y que de no ser un niño
nunca hubiera nacido en mi la rebeldía,
que es preciso
comenzar a rebelarse a uno mismo,
no seguir la consigna de ser un hombre,
que soy poeta porque conquisto la inocencia
cada vez que abro los ojos y contemplo las cosas,
que a ser niño
es lo único que he aprendido
y porque observo que todos los seres
con el mismo destino:
nacer para la muerte,
no dejan de ser niños:
que un pájaro siempre es un niño,
que un árbol siempre es un niño,
que un perro siempre es un niño.
Y porque pienso qué es un hombre
si deja de ser niño,
que se equivocan las escuelas
que intentan hacernos hombres
prometiéndonos falsos paraísos,
que la anarquía sólo será posible
cuando todos fuéramos niños,
cuando todos partamos
a la conquista de la inocencia,
que escribo este poema
porque resulta que soy un niño…
JESÚS LIZANO
GRACIAS.
ResponderEliminarMuñeca de trapo azul. Sin nombre. De un azul precioso, intenso, suave. Y digo muñeca, pero podrías ser muñeco perfectamente. Nada había en tu, su cuerpo que indicase sexo. De hecho era, es (confío que sigas en algún sitio escondida) un cuerpo sin pies, sin dedos. Unos simples atados marcaban en mi imaginación tus manos, unas botas. Tienes un vestido blanco con motivos azules. No recuerdo si eran lunares, mariposas, que se yo. No se podía quitar. La sonrisa, enorme, pintada o cosida en tu cara, eso también se ha difuminado con el tiempo. Ojos grandes, negros. Lo que de verdad está presente es la sensación de tenerte. Eras mía. Nada en la memoria de cómo llegaste a mí. Apareciste en mi cama, ¿Un adorno? Puede que fueses un regalo, ¿de quién? Ni idea. Pero intacto en mi cerebro tu olor, textura y lo que sentía contigo. Si pudieses hablar… Lo que hacías de maravilla era escuchar. He llorado tantas veces aplastándote contra mi pecho, primero de niña, de pre adolescente después. Testigo de mi rabia, de la impotencia que sentía con cada bronca injusta, con cada castigo. De sueños de niña triste, dispuesta a cambiar al mundo. Su mundo. De enamoramientos infantiles. Cada niño que me gustaba, y era yo de gusto fácil, se convertía en un futuro marido (sí, sí, marido) por supuesto tendríamos pasta a rabiar y seriamos muy, muy felices, y como me gustan las perdices, pues eso, las comeríamos hasta reventar. Escuchabas sonriente dándome la razón en todo. Te hablaba de mis posibles trabajos, porque naturalmente yo elegiría. Maestra, medico, abogada, casi todo me valía, según el día. ¿Qué habrá sido de ti? No jugué contigo, eras mi amiga. Puede que te busque, que tire de algún hilo que me lleve a ti. Porque cuando empecé a cambiar no miré atrás. Probablemente te quedaste en la cama donde yo jamás volví a dormir. ¿Me extrañaste? Deberías verme, muñeca de trapo azul. Tu recuerdo pinta en mi cara una sonrisa así, como la tuya, exagerada.
Alex
Yo, FULANITO DE TAL Y CUAL, residente en Tordesillas y con domicilio en uno de los últimos
ResponderEliminarnúmeros del Mar de Incertidumbres, con el debido respeto y sumisión a su arbitrio
EXPONGO:
Que la palabra Brizo, está registrada por la RAE, y significa cuna en la que se mece al niño. Sin
embargo, por su sonido tan eufónico podría, y pienso que debería, ocupar un lugar digno al
lado de palabras tan castizas como Brezo, Brisa, Brazo, Braga, Brega, Buzo, Rizo o Chorizo. Creo
que, por ello, solo necesita la asignación de nuevos significados que la enriquezcan y hagan su
uso mucho más frecuente, por lo que paso a hacer las debidamente razonadas siguientes
PROPUESTAS:
Primera acepción. - Podría estar derivada de Rizo, como por ejemplo, “Bucle de pelo o
guedeja con dos vueltas, formando un doble anillo”. De esta forma, podría formar parte de
expresiones como “Los sedosos brizos que enmarcan tu faz…”.
Segunda acepción. - Brizo sería la primera persona del singular del presente de indicativo del
verbo Brizar (hacer brizos, como en la primera acepción): yo brizo, tu brizas, él/ella briza etc.
En expresiones como por ejemplo “Al verte de esa guisa se me deshicieron los brizos, como
cuando metes los dedos en un enchufe”.
Tercera acepción. - Podríamos asociarla a algún tipo o circunstancia que afecte a Brazo. Por
ejemplo, un brazo roto por varios puntos (lo que en Medicina se diría fractura conminuta de
húmero), ya que “brisée” (significa en francés roto o quebrado, de donde viene la “pasta
quebrada o pasta brisa” en español). Así, se diría en Urgencias -en sustitución de las palabras
técnicas puestas arriba- al llamar al traumatólogo: “Baja macho, que acaba de llegarnos un
brizo”. Con esta aproximación etimológica al término, tan del gusto de los médicos de todos
los tiempos, se obtendría una mayor precisión para esa patología y, con la correspondiente
incomprensión del vulgo, un mayor crédito de esa noble profesión.
Cuarta acepción. - Sería rebuscado darle el significado de gran llanura, en contraposición a los
Montes Abruzzos, pues la A inicial niega lo que viene detrás.
Quinta acepción. - Variedad de Brezo, cuyas raices forman rizos y volutas, empleadas en el
curso de ciertas prácticas chamánicas actuales y en la brujería medieval. En forma de
decocción tiene efectos alucinógenos y afrodisiacos. Se han referido casos de abuso con
resultado de muerte. Según las crónicas, los fallecidos exhibían una característica y amplia
sonrisa.
Sexta acepción. - Podría otorgársele el significado de regalo, un poco arcaizante, pues derivaría
del árabe hispánico “al-bricia”, que significa albricias. Se podría usar en frases como “Sus
adulaciones y brizos no harán mejorar la opinión que me merecéis, señora baronesa”.
Séptima acepción. - En línea con la etimología propuesta en la tercera acepción, y dado que ya
me duele la cabeza (me va a estallar de decir tanta parida), se podría decir que “me va a brizar
la cabeza”, con el significado de romper o estallar, que sería un segundo significado del verbo
brizar.
Tengo la confiaza de que, entre estos siete significados, los sesudos miembros de la RAE
podrán seleccionar una o más, para asi dar mayor lustre y esplendor a la lengua de nuestros
padres (aunque quizá después necesitará limpieza).
En la villa de Tordesillas, a dieciséis de diciembre de dos mil ventitrés.
Atentamente FTC
A LA ATENCIÓN DE LOS ILMOS. SRES. ACADÉMICOS DE LA REAL DE LA LENGUA ESPAÑOLA.