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miércoles, 27 de octubre de 2010

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cuento y vivo.

Vivo, como la mayoría de los que leen esto.

Digo la mayoría porque estoy seguro de que al menos uno de los que puedan llegar a leer esto, no está vivo. No digo que sea un fantasma ni nada por el estilo. Sólo digo que creo firmemente en entes carentes de vida que rondan por ahí.

Como sea, vivo. Yo vivo.

No hay día que no me pregunte cómo son las personas cuando están solas. Me pregunto si hablará de la misma manera consigo mismo a como lo hace con los demás. O si, tal vez, ella ronda desnuda por los pasillos de su casa. O tal vez alguien brinca hasta cansarse cada vez que se encuentra solo en su habitación a las 3 de la mañana. ¿Cómo lidiarán con el dolor? ¿Qué harán cuando no pueden contener su felicidad, pero no hay a quién transmitirsela?

Yo los considero a todos ustedes. Tal vez no a todos con cariño o siquiera con algún sentimiento real, pero a todos los respeto. Tal es el respeto que les guardo que los pienso siempre. Ese es mi mayor tributo a ustedes. No puedo pensar en nada más sublime que un pensamiento. Tal vez como persona no mereces nada, pero sigues siendo parte de la existencia y es por eso que lo hago.

Sigues siendo energía que ronda a mi alrededor.

jueves, 19 de agosto de 2010

La diferencia.

-Tal vez es hora de dormir - dijo ella-. Creo que es tiempo de dejar atrás este día. La verdad no ha sucedido nada digno de mencionar y días como estos es preferible no recordarlos jamás.

-Posiblemente tengas razón -dijo él en voz alta, aunque en realidad su cabeza gritaba: ¿por qué simplemente no entiendes que cada día que se te permite vivir es, por ese simple hecho, digno de recordar?-. Vayamos a dormir.

Y fueron a dormir.

jueves, 14 de enero de 2010

Cansado.

Si mañana el mundo amaneciera siendo perfecto, ninguno de nosotros seguiría vivo.

Estoy tratando de explicarme lo que es la perfección.

Si mañana el mundo amaneciera siendo perfecto, ninguno de nosotros seguiría vivo. ¿Por qué? Porque el mundo sería perfecto para si mismo. No incluiría a ningún hombre que pudiera destruirlo o ensuciarlo de manera innecesaria. Seguramente encontraría alguna manera de equilibrar el exceso de orden que quedaría luego de deshacerse de nosotros. Tal vez brindaría algo de inteligencia a las cucarachas o cualquier otro animal, para que puedan pensar y no aburrirse, pero tan pronto como viera que empiezan a excederse, les quitaría lo que les sobra y seguirían felices, conviviendo unos con otros, destruyendo por aquí, creando por allá.

Quizá el hombre dejó ciego al mundo y no se pudo dar cuenta cuándo empezamos a caer en picada hasta que fue muy tarde. Nosotros destruímos por aquí, destruímos por allá.

Entonces, ¿a dónde he llegado? ¿Sé ya lo que es la perfección? Aún no lo tengo claro. Hasta ahora me parece que entiendo que la perfección no es posible: el mundo ahora no es perfecto. Ni para sí mismo ni para nadie. ¿Por qué? Porque somos millones y millones de personas, cada una peor que la otra y cada una con ideas diferentes, diferentes concepciones de la belleza y ese tipo de cosas que al final no importan, entonces la perfección se vuelve imposible, pues lo que es bello o llega a ser perfecto para uno deja de serlo para el otro en algún mínimo detalle al menos, pues nadie es igual a su vecino. ¿Voy bien? Creo que sí.

Creo que la mejor opción para el mundo es deshacerse de todo lo que vive sobre, encima y dentro de él y empezar de cero. Aunque al crear nuevas formas de vida y ese tipo de cosas encontraría que empiezan a transformarlo todo a sus necesidades y lo que ellos creen les será perfectamente útil. Y de nuevo nada será perfecto, pues habrá distintas opiniones.

¿Sabes? Llegué a una conclusión: estoy cansado de buscar la perfección.

viernes, 1 de enero de 2010

Pie, realidad.


Extraña como es la vida, es el paso del tiempo mismo. Es el paso de los años, dando lugar a las décadas que a su vez dan lugar a los siglos y asi sucesivamente hasta las eras.

Hoy ha comenzado otro año y con el otra década. Hace diez años un nuevo milenio, según lo establecido.

Ni siquiera me di cuenta.

Cruzando palabras con un ser diferente me he dado cuenta de muchas cosas. Lo insoportablemente inútil que es la vida. El tiempo que pasamos no siendo nosotros, sino alguien más. Buscando una escencia que no tenemos y deseamos más que nada. Una escencia inexistente. Algo completamente irreal que nos hará sentir mejor. Utopía, podría llamársele, pero es ahí cuando caemos en la esperanza.

Y la esperanza, a su vez, da lugar a la fé. El creer y no pensar. El seguir sin cuestionar.

El velo invisible en los ojos de la razón.

La razón, la razón, la razón. "Tienes toda la razón". Usamos la palabra más veces de las que nos damos cuenta. Ni siquiera sabemos completamente lo que significa o de lo que se trata.

Quisiera conocer cada pensamiento de cada gran pensador de esta y todas las eras y cuestionarlos para asi llegar a un propio pensamiento. Y cuestionarlo. Cuestionarlo de igual manera para luego transmitirlo a quien disponga del tiempo suficiente para escuchar lo que tengo qué decir.

Me hundo cada vez más en este asiento. Este asiento representa mi propia mente. No tengo en este momento un pie para pisar. Ella es mi pie, mi cuerpo entero. El suelo es la realidad. Estos días no existen. No me encuentro en el mundo, estoy en otro lugar, descubriendo partes de mí que no creía tener.

La realidad es la gran limitante. La gran pero indispensable limitante. Ese domo en la mente que nos impide salir volando, pues salir volando es abandonar el cuerpo. El cuerpo es real. El cuerpo es lo más real que tenemos, un envase que impide que el fluido de nuestra mente se derrame y lo invada todo. Para eso es el cráneo, para eso son los huesos. El sostén y la locomoción son algo secundario. El hueso es la barrera entre lo real y nuestro interior, el otro lugar. El cráneo es el arma de la realidad. El escudo que protege al mundo de la libertad del hombre, lastimándolo.

Pero la realidad es la fuente del placer. Otra arma que le ayuda a mantener al hombre en ella. El placer es necesario. Un hombre sin placer será jamás un hombre entero, así como un hombre vivo será jamás un hombre libre, pues es presa de la necesidad. Necesidad de compañía, alimento y excreción.

Somos irremediables, inevitables esclavos del cuerpo. Una vez que consigamos la tan anhelada libertad y alcancemos la plenitud de la mente (es decir, abandonemos nuestro cuerpo), no tendremos forma alguna de comunicar lo que hemos descubierto.

Por eso, y solo por eso, es que debemos adentrarnos en nosotros y en el mundo mismo para descubrir e interpretar lo que encontremos. Luchemos contra la realidad.

sábado, 6 de junio de 2009

Henry.

I saw nothing.


Y eso fue todo. Todos se conformaron. La respuesta fue tomada como cierta. Una verdad definitiva.
Tal vez se debió a esa inexpresividad en sus palabras o a lo aburrido que se notaba que estaba. Toda la expectación murió con esas tres palabras.



Todos lo creyeron, excepto yo. Yo conozco a ese imbécil y leo la verdad en su rostro. La verdad era otra. Detrás de la piel, y sus ojos se esconde lo que en verdad pasó. Sus expresiones pueden mentirme, sus huesos y su sangre no. Y al parecer es lo que debo mostrarles: huesos y sangre.

Todo lo tuve planeado tan rápido que tan pronto como dió un paso, me lancé hacia el. Lo tiré al suelo y le arranqué los ojos y la piel del rostro mientras gritaba I know nothing! I know nothing!, pero no me detuve. Seguí ante una multitud de ojos que, por su tamaño y el brillo furioso que dirigían hacia lo que enfrente se les presentaba de pronto, se confundían con los faroles de la calle... seguí hasta que desistió y por fin dijo lo que el mundo necesitaba escuchar: que él lo había visto, que lo sabía y que debía morir ahí.

martes, 2 de junio de 2009

Hereditario.



El color del cabello, los ojos y la piel.

Características adquiridas. El carácter, los gustos, la personalidad.

Yo soy mi padre y madre en muchos aspectos, pero en otros (la mayorías) soy algo más. Soy una cosa -sí, cosa- totalmente diferente. Soy una mezcla muy especial -por no decir horrorosa- de mis padres biológicos y nuestro padre mundo.

Tengo sed de saber. Tengo sed de letras. Tengo sed de lugares. Tengo sed de páginas. Tengo sed de imágenes. Tengo sed de sangre. Tengo sed de frío. Tengo sed de recuerdos. Tengo sed de países y continentes. Tengo sed de elementos. Tengo sed de ecuaciones. Tengo sed de números. Tengo sed de ella. Tengo sed de familia. Tengo sed de hijos. Tengo sed de bosques. Tengo sed de pavimento.

Pero ¿de dónde ha salido toda esa sed? En su mayoría no fue hereditaria ni adquirida.

¿Qué heredaré a mis hijos? ¿Realmente heredaré? Tal vez sean como yo, tal vez como su madre. Tal vez adquieran mi carácter, tal vez no. Tal vez tengan más sed que yo, tal vez vivan conformes. Tal vez les guste la música, tal vez leer. Tal vez les guste cazar, tal vez ser la presa.

No importa, realmente no importan. Solo, como cualquier padre, deseo que no cometan los mismos errores que yo.

No quiero darles la confianza que yo tuve, tal vez solo la mitad, tal vez ni siquiera eso. No quiero dejarles conocimiento alguno, ellos deberán descubrirlo todo y descubrirse a si mismos. No quiero darles la otra mitad de la confianza que yo tuve, ya me arrepentí.

Tal vez solo una mínima parte. Eso sería suficiente para cualquiera. Para vivir bien.

domingo, 7 de diciembre de 2008

1969

Septiembre 12, 1969.


"De pequeño me preguntaba quién habría vivido en el año 1. No tenía idea del A. de C. ni el D. de C. Me parecía imposible que hace mil novecientos cincuenta años antes hubiese existido algún humano en la Tierra. Pero bueno, era solo un niño.

Ahora, en el año de 1969, me parecería imposible que el mundo hubiese sido arruinado en tan poco tiempo. En 1969 años no se arruina un mundo tan perfecto. La inteligencia, estoy seguro, debe ser mucho más antigua de lo que creo.

Está bien, sigo siendo un niño, lo acepto.

Jolene hoy me dijo que me extraña. Su carta tenía una textura extraña, de lágrimas secas sobre el papel. También la extraño. Como Jolene no hay nadie más. No sé qué podría decirle en una carta, me parece tan extraño! Esto de el correo no es lo mío. No consigo plasmar las emociones como quisiera."




Y así terminó el diario de F. Así, sin más. Aún no descubrimos qué ha pasado con él. Uno de esos tantos casos de desaparición súbita y definitiva.