El pintor la ha titulado - al filo de la eternidad-
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Eres dura, me dijiste. Dios, si me hubieras visto hace un rato... no importa que nadie me escriba ya una carta de amor, una prosa o una poesía. No importa, tengo la tuya, porque en tu carta te he visto a ti, he visto un poquito de tu alma y he sentido tu amor.
Hasta hace poco creía que todo esto era una equivocación, un enredo, una sin razón, y sin embargo me sentía, como tu bien dices, atravesando todos los obstáculos para llegar a ti, ese tu con tu acidez, tus arranques de mal humor. Ese que cuando te has permitido olvidar has sido un hombre maravilloso. De todo, me quedo con una madrugada inenarrable momentos tan mágicos que nunca me permitiré olvidar. Te conozco, un día sé que dirás, que tonta fue... pudo tenerlo todo y se conformó con tan poco... yo no pienso así, creo que te tuve completo y por ello deseo recordarte siempre así, el tiempo desgasta y lo que hoy vemos perfecto puede un día ser visto como algo pesado, un compromiso abrumador.
Podemos cerrar capítulo, se ha sentido todo. Tu tienes tu vida y yo la mía y ambas no son compatibles, y sé lo que digo, tu nunca serás de nadie, siempre serás esclavo de tu yo y de tus recuerdos, todo lo demás, todos los demás seremos cosas o almas que te rozarán y tu las usarás según tu necesidad y nada más, o quizás yo me equivoque, todavía no lo sé todo, pero sí sé que no importa lo que el tiempo nos haga a ninguno de los dos, nuestro amor será siempre bello, inmortal, por la razón de que supimos decir adiós a tiempo.
Tuya, para toda la eternidad M