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sábado, 5 de noviembre de 2011

LA PRUEBA






Ella le pidió a él, como una prueba de amor, palabras que nunca le hubiera dicho a nadie.
Él las buscó durante varios días y en todas las noches que pasó en blanco, hasta que consiguió encontrarlas. Pero no se las dijo.
Poco a poco, el silencio se fue instalando entre ellos, separándolos.
Aquello que él no quiso decirle era lo único que jamás le hubiera dicho a nadie.






Autora: Ana Tortosa


sábado, 24 de septiembre de 2011

UN MAL ESPEJO










"No", le dijo ella mirándole a los ojos. Él fue incapaz de sostener aquella mirada, y se empañó olvidando que la misión de un buen espejo es apoyar las decisiones de quien se refleja en él. Por eso, cuando el teléfono sonó y siguió sonando hasta que no sonó más, ella sacó a ese mal profesional a la calle y lo hizo pedazos antes de abandonarlo junto al contenedor de basura.





Autora: Ana Tortosa





sábado, 23 de julio de 2011

SENSIBILIDAD







Durmió a su hijo en brazos después de darle el último biberón del día. Lo acostó y lo arropó con cuidado de no despertarlo.
Abrió la ventana para oler el rastro de la tormenta.
Saboreó ese vino especial. Escuchó ese disco de blues que siempre le arrancaba lágrimas.
Amó a su mujer con la devoción que le inspiraba su cuerpo recién parido, más lleno de vida que nunca.
Se vistió aún de madrugada. Salió a la calle a cumplir su misión.

Por la tarde, frente al televisor, con la cabeza del perro en las rodillas, sonrió: las censuradas imágenes de dos cadáveres mutilados, y el rastro de sangre, subrayaron su triunfo.





Autora: Ana Tortosa




sábado, 16 de abril de 2011

SOLOS



La busco al inicio de cada primavera. Llego aquí cada día y la observo. Aparece detrás del cristal de su ventana y se queda quieta para no asustarme. No sabe que nunca me iría, ni aunque hiciera un gesto brusco, ni aunque subiera el volumen de la música que escapa fuera cuando abre de par en par las tardes de verano. Me mira y hago como que estoy distraído, pero yo también la miro de reojo. Me gusta su pelo. Me recuerda a un buen nido. Siempre hay un instante en el que nos encontramos, en ese punto preciso en el que se cruzan nuestras miradas. Ella pensará que parece que la miro. Apenas sabe nada de mí. Hoy sabe algo más. Sabe que he venido solo, por primera vez en todos estos años, y por eso aún sigue ahí: para acompañarme. Apenas sé nada de ella. Hoy sé algo más: está sola por primera vez en todos estos años. Como yo. Lo noto en su pelo descuidado y en sus ojos tristes, y en que intuyo que no se quitará de la ventana hasta que yo me vaya. Ni un segundo antes. No quiero irme, pero la noto cansada. Vuelo lejos de ella y me llevo su soledad. Ella se queda con la mía. Mañana ya no estaremos solos.

Autora: Ana Tortosa






sábado, 12 de febrero de 2011

(NO) TE ECHO DE MENOS





Nunca tuvo el valor de echarle de menos.
Ni entre las sábanas tibias donde apenas se demoraba después de que él las abandonara.
Y no le echaba de menos el domingo.
Ni el jueves por la tarde.
Ni el martes, aunque lloviera.
El lunes lo llenaba de todo menos de él.
El sábado olvidaba encender el móvil.
El viernes estaba demasiado ocupada como para hacerle un hueco a su ausencia.
El miércoles lo vaciaba cuidadosamente de recuerdos.
Pero un domingo cometió el error de quedarse un rato más en la cama después de su partida, y de buscar el rastro de su olor. Ese lunes ya no pudo llenarlo con nada. El martes, aunque no llovió, pensó en él. El miércoles se acordó de sus besos. La tarde del jueves se le hizo tan larga como la noche más oscura. El viernes lo dejó todo de lado para entregarse a la nostalgia.
El sábado encendió el móvil con la intención de llamarle y enseguida le entró su mensaje: “Ya no te echo de menos”.

Autora: Ana Tortosa


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