jueves, febrero 08, 2007

X

Benditos los que duermen de corrida,
soñando con amables pesadillas,
los que cambian rencores por semillas,
los que van al amor sin salvavidas;
Benditos los que dan la bienvenida
con gestos de alocadas maravillas,
el acné juvenil de tus mejillas,
la cama donde duermes desvestida.
Benditos los que cantan a dos voces,
los que saltan del tope del ropero,
una vez y otra más y tantas veces;
Los que rezan al Santo de los Goces,
los que cambian finales por “te quieros”,
los que parten los panes y los peces.

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