Levante y Rubin Kazan son familia. Hasta ayer no lo sabían, no tenían constancia de la existencia del otro, pero fue mirarse a la cara durante hora y media y reconocer de inmediato los lazos que les unen. Comparten muchas cosas: sistema táctico, perfil de jugadores (sus delanteros, por ejemplo, viven para lo mismo). A sus entrenadores, ambos de porte recio y con escaso pelo (JIM resiste un poco mejor la alopecia) les encanta el cero en su marcador y son amigos del empate. El destino les ha unido y el resultado del primer envite tenía que ser el de empate. Sin goles, pero con buen juego. La vuelta dentro de siete días será intensa.
El Levante arrancó con su habitual 4-2-3-1. La banda derecha sería en esta ocasión para Barkero; una decisión que se antojó clave en todo lo bueno que hicieron los levantinistas. El guipuzcoano regaló 15 minutosEl Levante cayó en el engaño de los visitantes de ese fútbol preciosista que lleva dentro: liberó espacios como quiso para la llegada de Pedro López, la tomó entre líneas y buscó en largo a un Rubén muy fijo y acertado en la izquierda. La energía de un Martins brutal de espaldas terminó de consolidar un inicio de partido sensacional para los de Juan Ignacio Martínez. Pero el Rubin reacciónó, y lo hizo con la jerarquía adquirida en los últimos tiempos. Agarró la bola y comenzó a tocar en tierra de nadie, sin aparente valor. Al Levante esperar atrás no le molesta lo más mínimo, pero esto es Europa y casi sin querer, uno siente la necesidad de sentirse protagonista en casa. Los locales cayeron en la trampa y salieron de la cueva, pero lo hicieron a medio camino. Unos iban y otros quedaban. Así, el mediapunta Eremenko, cuyas intervenciones habían sido todas más cerca de su doble pivote que de Rondón, empezó a recibir detrás de Iborra y Diop. La primera parte del 23 del Rubin fue muy meritoria y sirvió para conectar a su equipo con el encuentro. Los extremos Kasaev y Karadeniz hicieron acto de presencia; el primero más pegadito a la banda izquierda. El segundo mezclando apariciones dentro y fuera. Los de Kazan se iban al descanso con ligera sensación de dominio.
Eremenko rescató a su equipo cuando peor lo pasaban
Dos tonterías de Ansaldi y Michel mataron la calidad del choque nada más volver de vestuarios. El lateral argentino fue a buscar una pelota vacía con excesivo ímpetu y la pillería de Ballesteros lo mandó a la caseta. Como si de un gesto descortés con el invitado familiar se tratase, Míchel cometió una imprudencia instantes más tarde, tirando por la borda una superioridad numérica que pintaba decisiva. Había sido el futbolista más flojo del Levante, así que su actuación no pasará a la historia. La cosa quedó en diez contra diez, aunque bien podríamos hablar de un emocionante Barkero vs Rondón. Tras la salida de Pape Diop, el zurdo se tiró unos metros más atrás. Hasta que se le acabó el fuelle, lo suyo fue maravilloso, de jugador que a sus casi 34 años disfruta del juego más que nunca. Cuando el cansancio lo devoró, llegó el turno de Rondón.
Los de Berdyev no erraron al comprarle al Málaga al ariete venezolano. Rondón con espacios y al choque no decepciona. Su batalla con Ballesteros se saldó con tablas, lo que de por sí ya es una victoria en condiciones de inferioridad. Cada envío hacia Salomón hacía temer al Ciutat de Valencia. Le faltó un puntito de competitividad europea al Levante. JIM fue valiente al introducir a Pedro Ríos, pero prescindir de Diop es mucho riesgo. Tan cierto es que Martins pudo marcar en un par de oportunidades como que el Rubin mandó dos disparos al palo sobre la hora. El Levante comprometió el tesoro del cero en su portería. Hubo fortuna. En Moscú, en un estadio vacío y un césped de botes irregulares, los empates serán negocio para los nuestros. Se puede ser optimista.
@migquintana 8 marzo, 2013
El 0-0 era un resultado lógico. Y no sólo por el sentir de ambos equipos, sino porque, en mi opinión, puede llegar a ser visto bien por parte de ambos equipos. El Levante tiene que ir a Moscú y empatar, algo que no le va a alterar su idea de juego y que es perfectamente posible. El Rubin, en ''casa'', sólo debe ganar al Levante, que para ser una eliminatoria europea es lo mínimo que se le debe exigir a un equipo que quiere estar en cuartos de final. Bastante interesante va a ser el partido de vuelta, no me cabe duda.
De lo de ayer, yo me quedo con los primeros minutos de Barkero. Acertadísima decisión de Juan Ignacio Martínez y brillante puesta en escena del vasco. Su temporada va de menos a más… y el equipo lo necesitaba. Y también con Eremenko, que esta vez sí que pesó más en el encuentro.