Escribo todavía bajo la fuerte impresión que me ha producido el artículo de Humberto Acciarressi sobre un suicida anónimo. Una vez más me pregunto qué profundo drama hace que una persona tome la radical decisión de quitarse la vida para liberarse de esa pesada carga que le abruma.
He tenido la desgracia de vivir de cerca, en el entorno de mis amistades, dos suicidios de jóvenes hijos de matrimonios amigos. Uno de ellos, M., con 22 o 23 años no fue capaz (pienso) de soportar la responsabilidad de ser hijo de un prestigioso catedrático de fama internacional en su especialidad y hermano de un brillante estudiante (hoy también catedrático). Porque M. no conseguía centrarse en los estudios. Tampoco se lo exigía nadie: me consta. Podía haber escogido el camino que hubiera querido para su vida y todos le hubiéramos apoyado. Peregrinó al Tibet durante varios meses, siguió por Europa los conciertos de Roxy Music, sus ídolos… Sólo mantuve con él una larga conversación una noche de su último verano, recién llegado del Tibet, regada con abundante cerveza. Me pareció un joven lleno de ilusiones. No me explico por qué una mañana de primavera, después de desayunar, decidió alojarse una bala del calibre 22 en el cerebro.
El segundo, A., manifestó desde los 13 o 14 años un rechazo patológico al sistema. Devoto de la liturgia punk, abandonó el colegio para vivir en sucesivas comunas madrileñas, dejando a unos padres angustiados e impotentes. Finalmente volvió a casa, hastiado. Sus padres le pusieron en manos de psicólogos para ayudarle. Un Día de Reyes, con 17 o 18 años, escribió una nota y se llenó el estómago de pastillas.
Ningún ser vivo decide su nacimiento. En el caso del ser humano, es fruto de la voluntad de otros. Pero una vez instalado en la vida, quizás tampoco debe decidir su propia muerte. Pero algunos lo hacen. Hoy, ahora, siento una tristeza inmensa al recordarles.
sábado, 7 de junio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Dos años en la "blogosfera"
Hace unos días, el 15 de mayo, día de San Isidro, se cumplieron los dos años de actividad de este blog. Los aniversarios, en general, siempre me han dejado indiferente. No es por ninguna fobia al paso del tiempo, no: las manecillas del reloj se mueven pese a quien pese. Además, he escrito indiferente, no enrabietado o malhumorado. Me gusta celebrar aquellas situaciones que lo merecen, no el simple hecho de alcanzar tal o cual fecha. Aunque alguien podría decir que, a mi edad, cumplir años se convierte en un reto, no es mi caso. O, visto desde mi ángulo, tendría que celebrar cada instante que pasa. Ciertamente, algo de eso hay porque la alegría de estar vivo me acompaña hasta en los malos momentos (que siempre hay).
Dos años en la blogosfera me han deparado entretenimiento, conocimientos y no poca diversión. Y también amistades que están más allá o fuera del mundo virtual: ellos/as saben a qué me refiero.
Dos años en la blogosfera me han deparado entretenimiento, conocimientos y no poca diversión. Y también amistades que están más allá o fuera del mundo virtual: ellos/as saben a qué me refiero.
Etiquetas:
Anécdotas,
Autobiográficos,
Reflexiones personales
lunes, 19 de mayo de 2008
Cultura y producto cultural
“La cultura sucumbe bajo el volumen de la producción, la avalancha de letras, la locura de la cantidad”.
(M. Kundera: La insoportable levedad del ser, cap. 5)
He leído varias veces esa novela por el goce disidente con quien piensa que la vida de cada cual es esencialmente insignificante y sentirla tan leve le resulta insoportable. Para mí en esa levedad está la maravilla de sentirme vivo, no la angustia de saberme inútil. Me tranquiliza. Pero no es de eso de lo que quería hablar. En esta lectura me he detenido a pensar en la frase entrecomillada que abre esta entrada.
La frase encierra una verdad a medias. Es cierto que vivimos desde hace años inmersos en un mercantilismo que afecta también a los procesos de producción artística en sentido lato, y esa productividad tutelada ha afectado sobre todo a los países socialistas en los que el “producto cultural” se ha intentado (vanamente) ponderar en términos de determinismo social. El modelo o la idea de cultura de Kundera, más cercana quizás al ideal renacentista de lo artístico, se ha visto ahogada por el panfletarismo, por la cultura de masas.
En el occidente del libre mercado la avalancha de productos culturales se pondera, en primer lugar, en términos de royalties, de beneficios económicos, y, en segundo lugar, como incidencia en la sociedad a través de un complejo maridaje que cierra el ciclo con trabazón de mercadotecnia.
Pero en ambos casos, aunque desde presupuestos diferentes, el creador de productos culturales no es un ser libre e independiente sino un trabajador mediatizado.
Sin embargo, al contrario de lo que expone el pensamiento de Kundera (de ahí su verdad a medias), la cultura es un concepto, una infraestructura que no puede sucumbir en modo alguno. Podrán hacerlo determinados rasgos culturales, pero no la cultura.
Con el paso del tiempo las sociedades (los verdaderos pilares de la cultura) van depurando esas toneladas de productos culturales y arrojando al muladar lo que resulta inservible, que suele ser mucho. La Historia es una dura censora, al fin y al cabo.
(M. Kundera: La insoportable levedad del ser, cap. 5)
He leído varias veces esa novela por el goce disidente con quien piensa que la vida de cada cual es esencialmente insignificante y sentirla tan leve le resulta insoportable. Para mí en esa levedad está la maravilla de sentirme vivo, no la angustia de saberme inútil. Me tranquiliza. Pero no es de eso de lo que quería hablar. En esta lectura me he detenido a pensar en la frase entrecomillada que abre esta entrada.
La frase encierra una verdad a medias. Es cierto que vivimos desde hace años inmersos en un mercantilismo que afecta también a los procesos de producción artística en sentido lato, y esa productividad tutelada ha afectado sobre todo a los países socialistas en los que el “producto cultural” se ha intentado (vanamente) ponderar en términos de determinismo social. El modelo o la idea de cultura de Kundera, más cercana quizás al ideal renacentista de lo artístico, se ha visto ahogada por el panfletarismo, por la cultura de masas.
En el occidente del libre mercado la avalancha de productos culturales se pondera, en primer lugar, en términos de royalties, de beneficios económicos, y, en segundo lugar, como incidencia en la sociedad a través de un complejo maridaje que cierra el ciclo con trabazón de mercadotecnia.
Pero en ambos casos, aunque desde presupuestos diferentes, el creador de productos culturales no es un ser libre e independiente sino un trabajador mediatizado.
Sin embargo, al contrario de lo que expone el pensamiento de Kundera (de ahí su verdad a medias), la cultura es un concepto, una infraestructura que no puede sucumbir en modo alguno. Podrán hacerlo determinados rasgos culturales, pero no la cultura.
Con el paso del tiempo las sociedades (los verdaderos pilares de la cultura) van depurando esas toneladas de productos culturales y arrojando al muladar lo que resulta inservible, que suele ser mucho. La Historia es una dura censora, al fin y al cabo.
lunes, 5 de mayo de 2008
Por tierras cátaras

Porque los cátaros fueron, ante todo, cristianos puros que renunciaban a la posesión de los bienes materiales. Ni siquiera arremetían contra los clérigos pervertidores de las enseñanzas evangélicas. Pero su ejemplo era un señalamiento continuo de la vida disipada de la jerarquía eclesiástica desde el papado a los frailes libertinos. Y esto era algo que los rollizos representantes de Dios en la tierra no podían tolerar. A partir del siglo XIII los herejes cátaros (también llamados albigenses) fueron pasados a cuchillo o quemados en la hoguera de la Santa Inquisición a millares. De entonces es aquella frase del legado papal cuando, tras la rendición de Beziers, ordenó que se matara a toda la población (unas 30.000 almas) “…que Dios ya sabrá escoger a los suyos”.
La historia de la Iglesia católica está llena de páginas sangrientas, de decisiones equivocadas, de ilegalidades cometidas en el nombre de lo más sagrado… Pocas instituciones de tan larga vida han hecho tanto por camuflar y ocultar su memoria histórica so pretexto de que el mensaje evangélico es un mensaje siempre actual, de los vivos.
Pero estos días pasados por tierras cátaras he sentido de algún modo la vibración de tantos mártires asesinados por acogerse fielmente a las enseñanzas del Sermón de la Montaña. Ahora que, de cuando en cuando, la Iglesia oficial entona tímidamente algún “mea culpa” (la histórica vejación del pueblo judío o los escándalos de cariz sexual de algunos clérigos norteamericanos), no estaría de más que se airearan las mentiras de la “Santa Inquisición”, se hiciera un lugar para los cátaros en el Día de Todos los Santos y se apeara del santoral a algún mastuerzo como San Bernardo de Claraval.
Etiquetas:
Curiosidades históricas,
Reflexiones personales
sábado, 19 de abril de 2008
Cuarta transgresión: El ideario anti-feminista de Berlusconi
¡Menudo revuelo se ha armado con las declaraciones de Berlusconi! El flamante nuevo Primer Ministro de Italia se ha despachado a sus anchas en una entrevista arremetiendo contra la idea (y el hecho) de que la mujer deje de ser la esclava doméstica tradicional y se convierta en profesional con capacidad decisoria en asuntos técnicos, económicos y políticos. En particular lanzó jocosas alusiones a la política española de procurar la paridad (igual número de hombres que de mujeres) en los cargos públicos.
Dejando aparte que la paridad no acaba de ser del todo justa porque, si no estoy equivocado, hay más hembras que varones en la población española, de lo que se sigue que, en términos estadísticos y de igualdad potencial, habrá más hembras capacitadas que varones, creo que el acceso a cargos de responsabilidad debería tener poco que ver con el género y mucho con la valía personal. Pero, ciertamente, los países ribereños del mar Mediterráneo arrastran una larga historia de machismo imposible de borrar de un plumazo. Algo se va avanzando, es cierto, hacia posturas mentales menos radicales.
Pero ejemplares faunísticos como Berlusconi nos traen de pronto a primer plano posturas de intolerancia en el más puro estilo del "fascio redentor". Y es que si no fuera multimillonario (lo cual significa que no es tonto) y Primer Ministro (para ser político no hace falta ser muy inteligente), le iría bien el oficio de chulo de putas.
Dejando aparte que la paridad no acaba de ser del todo justa porque, si no estoy equivocado, hay más hembras que varones en la población española, de lo que se sigue que, en términos estadísticos y de igualdad potencial, habrá más hembras capacitadas que varones, creo que el acceso a cargos de responsabilidad debería tener poco que ver con el género y mucho con la valía personal. Pero, ciertamente, los países ribereños del mar Mediterráneo arrastran una larga historia de machismo imposible de borrar de un plumazo. Algo se va avanzando, es cierto, hacia posturas mentales menos radicales.
Pero ejemplares faunísticos como Berlusconi nos traen de pronto a primer plano posturas de intolerancia en el más puro estilo del "fascio redentor". Y es que si no fuera multimillonario (lo cual significa que no es tonto) y Primer Ministro (para ser político no hace falta ser muy inteligente), le iría bien el oficio de chulo de putas.
Etiquetas:
Actualidad,
Política,
Reflexiones personales
sábado, 12 de abril de 2008
Tercera excepción: Manu
Anoche cené con Manu (Manuel). Manu es un joven economisma mexicano que vive en el DF. Le "conocí" hace un par de años a través de su blog (desde hace algún tiempo es un blog privado) en el que iba dejando retazos de sus inquietudes. Un buen día anunció que había sido seleccionado para efectuar una gira profesional por varios países de Hispanoamérica y España. Al poco recibí un correo suyo anunciándome que vendría a Madrid y que le gustaría conocerme. Le di mis teléfonos de contacto.
Llegó el domingo pasado por la tarde y, apenas instalado en el hotel, me telefoneó. Fui a buscarle, nos conocimos in person, charlamos largo y tendido y cenamos en un restaurante castizo. Hoy regresará a México tras finalizar sus tareas en Madrid. Pero anoche me llamó para despedirse y compartir conmigo otro rato de amigable charla. Lo hemos compartido compartiendo una fuente de navajas al vapor, un plato de "pulpo a feria" y unas setas a la plancha en una tasca que frecuento. Quería llevarse consigo nuevos sabores aderezando cierta nostalgia en el partir.
Ahora Manu es mucho más que un blog...
Llegó el domingo pasado por la tarde y, apenas instalado en el hotel, me telefoneó. Fui a buscarle, nos conocimos in person, charlamos largo y tendido y cenamos en un restaurante castizo. Hoy regresará a México tras finalizar sus tareas en Madrid. Pero anoche me llamó para despedirse y compartir conmigo otro rato de amigable charla. Lo hemos compartido compartiendo una fuente de navajas al vapor, un plato de "pulpo a feria" y unas setas a la plancha en una tasca que frecuento. Quería llevarse consigo nuevos sabores aderezando cierta nostalgia en el partir.
Ahora Manu es mucho más que un blog...
domingo, 6 de abril de 2008
Segunda excepción
¡Por fin ha llegado la primavera! El útimo temporalillo de frío y viento ha dado paso, súbitamente, a unas tardes cálidas y apacibles. Hace falta la lluvia. El campo se resiente de sequía y quizá no tengamos un mayo florido en exceso. Mientras tanto, aprovecho el poco tiempo de que dipongo para dar cortos paseos por el campus. Los estudiantes, retozando sobre el césped con el ombligo al aire, son el mejor anuncio de la primavera en la universidad.
viernes, 21 de marzo de 2008
Primera excepción
He pasado unos días en mi pueblo celebrando la fiesta de Las Fallas, en la Falla de mi barrio, como todos los años. Pero no ha sido como las otras veces. El hueco dejado por Vicent lo ensombrecía todo.
Etiquetas:
Autobiográficos,
Reflexiones personales
miércoles, 12 de marzo de 2008
Parada técnica
Este blog ha entrado en una especie de parada técnica que durará algún tiempo. Varios compromisos editoriales ineludibles, con fecha fija de mayo próximo, se están comiendo la mayor parte de mi tiempo de ocio. En cuanto me desembarace de ellos volveré a esta actividad.
martes, 4 de marzo de 2008
Feria de vanidades
Cuando era yo joven y optaba a algún empleo en la Administración, el primer ejercicio era la defensa del currículo personal. Lo llamábamos cachondamente el “qué bonito que soy”. Había quien, en la defensa de su currículo, atacaba a alguno de los contrincantes para así hacer más méritos (pensaba) ante los miembros del tribunal. A mí siempre me pareció ese proceder, el del ataque, un tanto zafio: los miembros del tribunal solían conocer a los opositores y sus méritos más sobresalientes.
Digo esto al hilo del espectáculo circense que nos ofreció la televisión española anoche, centrado en el debate de las dos cabezas de serie de nuestro bipartidismo político, Rajoy y Zapatero.
Confieso que no vi el primero de hace una semana y tampoco estaba demasiado interesado en este segundo “round”. Pero ese demoñejo que todos llevamos dentro hurgaba y hurgaba y, al final, apreté el botón del telemando. Me salto los largos prolegómenos de la presentación, cuidadosamente elaborados “ad maioem gloriam” del medio televisivo, para entrar directamente en la liza: ya están frente a frente los dos púgiles. Rajoy con los ojos en blanco, abiertos como platos, no sé si asustando, si maravillado o si sorprendido, verborreico. Zapatero serio, con su ya habitual dificultad dialéctica no sé si por pose intencionada o porque realmente su vocabulario inmediato es muy limitado y necesita tiempo para encontrar las palabras y decirlas.
En el menguando vocabulario empleado por los contrincantes destacaron por su profusión las palabras mentira, mentiroso, embustero, engaño y algún que otro sinónimo, lanzadas directamente contra el oponente. Aquello me recordaba hasta cierto punto la estética de esos programas del corazón donde se airean cuernos, coños, infidelidades, trampas amorosas, etc. (alguno sí he visto, lo confieso sin pudor). Supongo que sus asesores de imagen les habrían indicado, conocedores de la idiosincrasia televisiva del españolito/a medio/a, que convenía darle al debate cierto aire familiar de programa del corazón. Faltaban los periodistas “especialistas” en esos asuntos metiendo baza y azuzando.
Ambos dejaron bien claro que amaban a una España en las que ellos mandaran. Y es que, en el “show” político, lo que no es drama es vodevil.
Al final no hubo orgasmo.
(Nota: Decía la prensa de la mañana de hoy que Zapatero ganó con diferencia a Rajoy. ¿Verían los periodistas el mismo debate que yo?)
Digo esto al hilo del espectáculo circense que nos ofreció la televisión española anoche, centrado en el debate de las dos cabezas de serie de nuestro bipartidismo político, Rajoy y Zapatero.
Confieso que no vi el primero de hace una semana y tampoco estaba demasiado interesado en este segundo “round”. Pero ese demoñejo que todos llevamos dentro hurgaba y hurgaba y, al final, apreté el botón del telemando. Me salto los largos prolegómenos de la presentación, cuidadosamente elaborados “ad maioem gloriam” del medio televisivo, para entrar directamente en la liza: ya están frente a frente los dos púgiles. Rajoy con los ojos en blanco, abiertos como platos, no sé si asustando, si maravillado o si sorprendido, verborreico. Zapatero serio, con su ya habitual dificultad dialéctica no sé si por pose intencionada o porque realmente su vocabulario inmediato es muy limitado y necesita tiempo para encontrar las palabras y decirlas.
En el menguando vocabulario empleado por los contrincantes destacaron por su profusión las palabras mentira, mentiroso, embustero, engaño y algún que otro sinónimo, lanzadas directamente contra el oponente. Aquello me recordaba hasta cierto punto la estética de esos programas del corazón donde se airean cuernos, coños, infidelidades, trampas amorosas, etc. (alguno sí he visto, lo confieso sin pudor). Supongo que sus asesores de imagen les habrían indicado, conocedores de la idiosincrasia televisiva del españolito/a medio/a, que convenía darle al debate cierto aire familiar de programa del corazón. Faltaban los periodistas “especialistas” en esos asuntos metiendo baza y azuzando.
Ambos dejaron bien claro que amaban a una España en las que ellos mandaran. Y es que, en el “show” político, lo que no es drama es vodevil.
Al final no hubo orgasmo.
(Nota: Decía la prensa de la mañana de hoy que Zapatero ganó con diferencia a Rajoy. ¿Verían los periodistas el mismo debate que yo?)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)