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sábado, 21 de diciembre de 2019

Insólito gesto humano en Sánchez

El presidente del gobierno en funciones ya lleva suficiente tiempo expuesto a la opinión pública, por lo que hay motivos más que suficientes para que todo el mundo sepa cómo es.
A nadie se le puede escapar a estas alturas que, para él, todo lo que le conviene es bueno, ético, e incluso saludable, ecologista, feminista y solidario. Y lo que no le conviene es lo contrario y algunas cosas más, como fascista, franquista y antipatriota.
Y las cosas pueden cambiar varias veces a lo largo del día, de la noche, de la semana o de la media hora. Si ayer le quitaba el sueño dormir con el coletas, hoy se dispone a peinárselas. Incluso es posible que le haya preguntado ya si prefiere que se lo haga con peine o con cardador.
O sea, que sabemos, porque no nos queda más remedio que saberlo, que Sánchez tiene la cara suficientemente curtida y endurecida para hacer frente a las necesidades que le procura su narcisismo intenso. Pero aún faltaba una vuelta de tuerca más y es que, según he leído en algún medio, se ha sometido a algún tratamiento facial o acaso operación quirúrgica para estar más guapo. Eso también es importante en un presidente de España. Otros se dejan barba, él opta por una solución más arriesgada.
Es decir, el tipo es humano. No todo en él son ansias ilimitadas de poder y un deseo infinito de castigar severamente a quienes no colaboran para que se cumplan sus sueños, que considera legítimos e irrenunciables, sino que también dedica un tiempo a sí mismo, a mirarse en el espejo, para vislumbrar si le devuelve toda la grandeza que imagina, y si observa alguna pequeña imperfección en sus facciones, se apresura a restañarla.
En la política también hay lugar para la coquetería.
El cirujano o profesional que le haya atendido no sabe el honor que se le ha hecho.


miércoles, 3 de enero de 2018

Psicópatas y capitalismo

En un artículo sobre la cuestión se informa de que en España hay más de un millón de psicópatas puros y cinco millones de psicópatas integrados. Ignoro si el cálculo es correcto, pero aunque las cifras fueran significante menos, el asunto es preocupante.
En otro trabajo más extenso, hecho por un especialista, se relaciona la psicopatía con el capitalismo, idea que no me parece muy afortunada, puesto que si queda bien claro que lo que atrae a los psicópatas es el poder, en un régimen como el comunista es en donde se pueden encontrar más a sus anchas.
En el capitalismo es en donde se les puede poner freno, otra cosa es que no se haga, en el comunismo pueden alcanzar, y seguramente lo han hecho más de una vez, el poder absoluto.
Particularmente, pienso que la crisis en la que todavía estamos inmersos, aunque ya se vaya vislumbrando la salida, fue obra de unos cuantos psicópatas. Como es sabido, únicamente les interesa su propio provecho y no les preocupan las consecuencias de sus actos. Relacionar esta actitud con el capitalismo es un error, puesto que el capitalismo no induce a actuar de ninguna forma, son las personas que viven dentro del sistema las que actúan de un modo u otro. Dentro del capitalismo hay muchas personas, digamos que la mayoría, que sí tienen en cuenta las consecuencias.
Al margen de todo esto y a la vista de la magnitud del problema, me ratifico en mi idea, dicha ya muchas veces, de que los psicópatas habrían de ser identificados y deberían tener vetado el acceso al escalón máximo de cualquier actividad. Es decir, siempre tendría que haber alguien por encima de ellos en el escalafón. Un psicópata no debería llegar a ser nunca presidente de ninguna empresa, ni tampoco director general. Los psicópatas tampoco deberían ser admitidos en la política.
Quizá nos llevaríamos muchas sorpresas si pudiéramos saber de entre los personajes famosos quienes lo son.

martes, 16 de junio de 2009

La torre de Málaga

Recuerda Zapatero que su abuela siempre le decía que apagara la luz, aunque fuera de día y la luz estuviera apagada. Es como si esta mujer previera la inconsciencia del que era su nieto, que sólo piensa en salirse con la suya aun a costa de lo que sea. Aquel joven Zapatero al que su abuela recordaba insistentemente que apagara la luz se convirtió tiempo después en el presidente del gobierno español. Y fiel a sus principios de hacer lo que le convenga a él, aunque sólo sea a él, ha creado ministerios innecesarios y se ha rodeado de una multitud de asesores. Ni los ministerios ni los asesores los paga de su bolsillo, como tampoco pagaba la factura de la luz de su abuela.
Pues según se puede leer en
Aviación digital, la torre de Málaga estuvo sin técnico de mantenimiento durante toda una noche. ¿Para qué, entonces, tantos ministros y tantos asesores? ¿Ninguno se atrevió a decirle al presidente que eso no debe suceder? Si llega a ocurrir un accidente ya sabemos, por experiencia de otros casos, que nadie se hubiera hecho responsable, que de inmediato se hubieran habilitado parches y que se hubieran proferido grandes palabras de consuelo para las víctimas.
La Junta de Andalucía, igualmente bien surtida de cargos de confianza, tampoco ha sido capaz de prever ni de impedir que ocurra la circunstancia citada, que no se produjo de modo inesperado ni sorprendente, puesto que lo raro es que no haya ocurrido más veces. El resumen de los hechos es el siguiente: El técnico al que le tocaba el turno se puso enfermo; el que estaba en servicio prolongó su horario hasta el límite que permite la ley y a partir de este momento la torre estuvo sin técnico de mantenimiento. Afortunadamente, no ocurrió ninguna desgracia.

domingo, 8 de marzo de 2009

Bibiana Aído y el aborto

No queda más remedio, por muy doloroso que resulte, que reconocer que nuestro presidente es un grandísimo irresponsable. Y lo es en todas y cada una de las cosas que hace o dice. Es cierto que algunas de las cosas que ha hecho están bien, pero es que es imposible hacerlo todo mal.
Hoy, Día de la Mujer, es un buen día para decir que el nombramiento de Bibiana Aído como ministra es una broma de muy mal gusto. Como en España está mal visto disentir y dado que Zapatero está de acuerdo con la demencial ley que permitirá que las menores de edad puedan abortar sin el consentimiento de sus padres, ningún ministro se ha atrevido a criticar la propuesta. Sin duda porque saben que hacerlo equivale a dimitir.
Cuando se habla del aborto conviene recordar que su aceptación social fue para Julián Marías una de las dos grandes catástrofes del siglo XX, en el que tantas hubo. El aborto no es algo irrelevante, sino una cuestión que conviene examinar con mucho cuidado. Es cierto que para algunas mujeres el hecho de quedarse embarazadas supone un problema irresoluble. No se le puede reprochar a una mujer que aborte si no se le habían proporcionado antes los medios para que pudiera sacar adelante a la criatura que esperaba, y conservar al mismo tiempo las expectativas que tenía antes de quedarse embarazada. Nuestra sociedad no es modélica y, por tanto, no puede exigir un comportamiento exacto a nadie.
Pero que se comprenda que algunas mujeres se ven abocadas a abortar, por puro instinto de supervivencia no significa que haya que olvidar que el embrión sea el menos culpable de todos los intervinientes y el más débil y desprotegido. Si se fomenta el egoísmo y se permite que el fuerte prevalezca sobre el débil, la sociedad lo acabará pagando.
Dice la ministra, refiriéndose a las menores de 18 años que pretendan abortar, que confía en la madurez, preparación y responsabilidad de los jóvenes españoles. Y no explica en qué se basa para suponer esa madurez generalizada en la juventud española. Puesto que no ha dicho que la madurez la demostrarían si decidieran contar no sólo con sus padres de ellas, sino también con el de la criatura que esperan, cabe pensar que se trata de una ley oportunista, creada para hacer ruido, desconcertar a todos y hacer olvidar la crisis, ésa que el gobierno no sabe manejar.

lunes, 30 de junio de 2008

No, no es gafe

El presidente del gobierno de España niega su condición de gafe, es más, dice que afirmarlo era una maldad. ¿Cómo se le puede considerar gafe siendo como es el primer presidente de la era democrática española que asiste a un éxito de esta naturaleza? Aunque él no está muy seguro de esto, dice que lo cree. Al menos, a tenor de su comentario, se puede entender que cree en la existencia de gafes, aunque no se tenga por tal.
Según cuenta Santiago González en su
blog, después del partido de España contra Rusia del 12 de junio de 2004, la vicepresidenta del gobierno llamó a El País para comentar que en el descanso del partido, muy nerviosa, telefoneó al presidente, el cuál le dijo que no se preocupara porque España iba a ganar, pero que tenía que entrar Valerón. Lo hizo y en el minuto 14 de la segunda parte metió el gol. La vicepresidenta quiso luego que toda España lo supiera y de ahí su llamada al periódico. Tal vez sea por eso por lo que está firme en su cargo y no le crecen los sebastianes como a otros.
Pero para goles los de Bibiana Aido, a la que se conoce que no le han dado presupuesto y anda metiendo bulla para que se note que está ahí, luchando por la igualdad, aunque cada vez que abre la boca da un susto a los demás ministros (y ministras), que han de andar al quite. Dice que la RAE es machista, porque tiene pocas miembras, pero en la red los que preocupan son los trolls, y también los hay del género femenino, ¿cómo les dirá? A algunos nos molesta que Pancracio Celdrán Gomariz, que acaba de sacar
El gran libro de los insultos, no tenga ninguna posibilidad de convertirse en académico y ministra lo que quiere es cambiar el idioma por la brava.
Zapatero no es gafe, ha venido para cambiar el mundo, para arrinconar al machismo, para que su generación cumpla su derecho a ver a la selección ganando un campeonato, para que algunos trasvases se llamen conducciones, para oponerse a la energía nuclear, para que las crisis sean opinables y, sobre todo, para que los españoles miren angustiados el mañana.

viernes, 15 de diciembre de 2006

El peor presidente

Días atrás, Periodista Digital hizo una encuesta entre sus lectores para averiguar a cuál tienen éstos por el peor presidente de la democracia. Supongo que el elegido debió de ser el actual. Los defectos del que tenemos delante siempre resultan más patentes que los de quienes ya no están en el cargo. Creo que quien más presiones tuvo que soportar, de dentro y de fuera de su partido, para que abandonara el cargo, fue Adolfo Suárez, precisamente el que transcurrido el tiempo nos parece el mejor de todos. Si se hubiera preguntado cuál de los presidentes pensó más en sí mismo y menos en beneficio general, el común de los lectores inmediatamente hubiera llevado la mirada hacia abajo, no porque Aznar sea bajito, que también, sino buscando instivamente los pies. Pasado el pronto instintivo y manejando mayor número de datos, resultaría más difícil elegir al más egoísta. En cuanto al más pagado de sí mismo, se dice de uno de ellos que parece que no tenga abuela y otro llegó a compararse con Carlos V. Y, de nuevo, al acercar la lupa a todos, retornan las dificultades. Sobre el más valiente parece que hay menos dudas y en cuanto al talento de cada uno es probable que también haya grandes diferencias entre unos y otros. Ninguno de todos democratizó totalmente los medios públicos, tratando de utilizarlos unos más que otros en su favor.

viernes, 24 de noviembre de 2006

Presidente andaluz en Cataluña

Hay un presidente andaluz en Cataluña. Dicen que en España no puede haber un presidente catalán. Creo que ninguna de las dos cosas es por completo cierta. Montilla es un catalán nacido en Andalucía. Por lo menos, ejerce de catalán. También Manuela de la Madre. Si a las elecciones de España se presenta un catalán, que ejerza de español, nadie se fijara en su origen. Si no ganara, ello no se debería a su condición de catalán. Si un catalán ejerciera de valenciano y tratara de ser presidente de la Comunidad Valenciana, podría conseguirlo. De hecho, creo que lo probable, independientemente del partido con el que se presentara, es que ganara las elecciones. Lo difícil es encontrar un catalán que comprenda y defienda a los valencianos.
En lo que respecta al gobierno de España, dos catalanes han tenido alguna posibilidad de convertirse en presidentes. Miquel Roca i Junyent y Josep Borrell i Fontelles. Si no lo lograron no fue por su condición de catalanes, sino por otras causas que no tienen nada que ver con ello. Supongo que en el caso de que hubieran ganado hubieran resultado tan malos presidentes como los demás. Ni atisbo de rasgos diferenciales por este lado. Ningún valenciano ha tenido hasta el momento ni la más remota posibilidad de ser presidente de España. Lo mismo pueden decir los residentes en otras Comunidades Autónomas.
Quizá dentro de cien años se pueda hablar de estas cosas con más conocimiento de causa, aunque a lo mejor entonces se hacen estadísticas. Acaso se diga que sólo tres catalanes han sido presidentes de España, por ejemplo.
O cinco.

Sinarcas, sin misa

El valor de la palabra dada

Corazón sin furia