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06 septiembre 2015

Lluvia de verano

Ahora que los días se acortan, los uniformes empiezan a manar de los autobuses y el ruido de las hojas secas comienzan a oírse bajo los pies, aquí va un pequeño recordatorio de algunas cosas que despedimos con el verano.


Hubo olas de calor, pero también momentos de frescor. Nada huele como las gotas de lluvia en un día de verano.


En verano la vida sigue, pero su paso irremediable se siente más lento.


Con el otoño llegan los ocres. El rojo complementa al amarillo, naranja y cientos de tonalidades de marrón cubren el paisaje, pero nos despedimos de los contrastes.

La lluvia de verano parece que para el tiempo, pero sus consecuencias son muy efímeras.

Adiós calor, adiós color. Bienvenida rutina, bienvenido Septiembre.

22 junio 2014

“O legado do Tibu” para británicos

Hay una plaga que se esparce por Galicia que, por una vez en estas fechas, no son los incendios forestales: el "Legado do Tibu". Ya ha traspasado la cordillera Cantábrica y hasta ha salpicado la televisión. La Voz de Galicia está empeñada en hacerlo fenómeno mundial pero, ¿qué pasa cuando intenta conquistar otras naciones?

No recuerdo cómo empezó la cosa, pero el caso es que me vi explicando las reglas de "O legado do Tibu" a mis colegas de oficina. La conversación fue más o menos como sigue:

-La historia empezó con un tal Damian, alias "Tiburón" o "Tibu", que un día se dio un baño de agua fría y nominó a tres amigos para que hiciesen lo mismo o pagasen una mariscada. Ellos se bañaron, nominaron a otros tres, que nominaron a otros tres y la cosa terminó empapando las redes sociales. Ahora, si no pones el vídeo de la hazaña en Internet, toca pagar mariscada. Y han añadido una "camiseta oficial" para lucir mientras te mojas (dicen que los fondos de comprarla van a la lucha contra el cáncer). Mi muro de Facebook parece un capitulo de Fauna Ibérica.

-No lo entiendo. A ver. Las opciones son hacer el ridículo públicamente, pagar una cena o… ¿Cual es la otra?

-No hay otra.

-Pero dijiste que eso se hace entre amigos.

-Si.

-¿Que clase de amigo te pone en una situación así?

-No lo se. Yo es que no tengo contactos en Facebook que me apetezca ver ducharse vestidos e imagino que el sentimiento es mutuo. De hecho ya hay otra campaña viral, #PagaAMariscada, que pide a la gente que opte por la comida, por el bien de la industria hostelera y de la estética.

-Sigo sin entender elegir ninguna de las opciones. A mi un "amigo" me pone en ese dilema y lo mando a tomar por saco.

Aquí es cuando otro colega entra en escena:

-Podía ser peor. Yo entro en Internet con miedo de que un conocido haya sucumbido al "cock in a sock".

-¿Eso es lo que parece por el nombre?

-Si. Es sacarte una foto a ti mismo con el pito en un calcetín y compartirla.

-¿Y qué te dan si lo haces?

-Nada. Si eres lo suficientemente bobo para creer que hay alguna justificación que haga del "cock un a sock" una buena idea, posiblemente no necesitas que te animen demasiado.

En fin, que entiendo que probar la gallardía metiéndose en las gélidas aguas cantábricas tiene su gracia. Las caras, muecas y gritos de los aspirantes a bañista cuando voy a la playa en Galicia es parte del entretenimiento estival y acepto felizmente ser parte activa del espectáculo. Pero, igual que en otras culturas no hay contexto en el que "hijoputa" o "cabrón" sean apelativos cariñosos, vamos a tener que aceptar que allende los mares el sadismo no siempre es una parte aceptada de la amistad. Eso sí, gracias a las redes, también hemos aprendido que, aunque la estupidez humana sea infinita, si la clasificamos, puede tener límites geográficos.

14 junio 2014

Calviño



Demián tenía 11 años cuando Calviño murió. Éste era grandullón y bondadoso, lento en sus gestos y risueño en su apariencia. Decían que tenía una discapacidad y sufría ataques epilépticos. Se dirigía a Demián por el diminutivo del apellido y lo trataba con cariño y la consideración del que aventaja en 4 o 5 años la edad, 40 o 50 quilos el peso y 30 o 40 centímetros la estatura.

El curso estaba ya finalizando y los calores estivales se presentaron con precisa puntualidad. Aquella tarde de junio, Calviño decidió cambiar las clases por un baño en el río Miño. Y el Miño con sus remolinos y su frío se lo quedó. Fueron su último baño y su última tarde.

Los compañeros de colegio se enteraron la mañana siguiente al comienzo de las clases. Las versiones de lo sucedido aumentaban o se modificaban a cada hora. Y hora se había puesto para el funeral y posterior entierro al que Demián acudió envuelto en una bruma de pensamientos y achicado por la inesperada aparición de La Parca.

El ataúd brillaba sobre el suelo de madera descolorido de la pequeña habitación. En su interior Calviño parecía descansar: su cara estaba relajada y como si los ya desfallecidos músculos de ésta estuviesen anunciando una sonrisa. Alguna mosca revoloteaba por el cuarto a media luz, en una atmósfera densa y con olor a cera. Demián, extraño y desconcertado, era incapaz de asimilar lo que sus ojos trataban de fijar: que su compañero, que con tanta ternura siempre le había tratado, no fuera a levantarse más; que ya nunca lo vería por el colegio; que jamás volvería a calzar aquellos zapatos hechos por encargo por no disponer las zapaterías de su talla; que aquella noche ya la pasaría en la soledad del cementerio; que sus lustrosas mejillas se tornarían en mortecina palidez,; que, ¿cómo un tentador frescor se había vuelto tan implacable enemigo? Permaneció un rato mirando al inerte corpachón, al crucifijo, a las gruesas velas… y salió con el frío de la muerte en los huesos y la incandescencia de pensamientos en la mente.

Afuera, hacía calor. Las aguas del río bajaban tranquilas. Las vacaciones comenzaban pronto. Todo muy ajeno a Calviño.

14 noviembre 2013

Tierras hermanas

Paisaje agreste, mar bravío, lluvia, piedra, verde, azul y gris. Así suelen describirse Galicia y Escocia. ¿Son tan similares? Hoy, imágenes para que quién quiera saque sus conclusiones.

Costa

Playas de Orzán y Riazor (separadas por la península saliente que se ve), las más concurridas de La Coruña.
Nada más típico de Escocia que los grandes espacios abiertos, como los que rodean a esta casa junto al Golfo de Corryvreckan.

Fauna

Gastón, el tiburón toro de tres metros de largo estrella del gallego Acuario Finisterre.

Tiburón peregrino salvaje de diez metros (lo digo por curiosidad, que ya se sabe que el tamaño no importa)saludando barcos en Pigs Bay (Suroeste de Escocia).

Cría de foca común nacida en el Acuario Finisterre.

Una de las colonias de focas comunes de Mull, en las Hébridas del Sur.

Arquitectura en piedra

Antiguo consulado francés, hoy restaurante en la Ciudad Vieja (o casco antiguo) de La Coruña.

Originalmente esto fue una casa de reposo para cazadores, después se usó para campamentos juveniles. Hace unos diez años que este edificio de Lochgilphead está en ruinas.

Iglesias

La tradicional Colegiata de Santa María, en la Ciudad Vieja de La Coruña, donde van a celebrar bodas, bautizos y comuniones la gente que presume ser "de La Coruña de toda la vida" (calificativo que se aplica a aquellas personas cuyos antepasados nunca ligaron con alguien de fuera de la provincia).

Esta es la antigua iglesia parroquial de Kelvinside, en el West End de Glasgow. Hace dos décadas la regentaba un cura del Opus Dei, pero el rebaño menguó y hoy se ha convertido en el Oran Mor, un negocio que incluye dos bares, dos restaurantes, una discoteca, un salón de actos y, por fin, un gran número de fieles.

05 junio 2013

El Bachillerato (I)

(8 de octubre de 1962. Orense)

Se queda atrás la aldea envuelta en una nube de humo negro que suelta el autocar cuando arranca. Demián no mira atrás, ni a su padre, que va a su lado; mira los campos labrados y los árboles lejanos que tanto ha pisado y amado: últimos vestigios de un tiempo feliz que sabe agotado.

El ronroneo del motor oculta su respirar forzado por momentos, su alma se encoge ante la angustia del porvenir y en sus ojos casi brotan las lágrimas. Ya nada de lo que ocurre en su entorno importa. Es consciente de que una forma de vivir expira y emerge otra que va a ser muy diferente a la primera: la aldea será reemplazada por la ciudad, la escuela por un colegio de bachillerato, la casa paterna por la de sus abuelos, la camarilla de amigos rurales por unos niños de capital. Él, que tan diestro era en las hazañas infantiles de su pueblecito, se ve ahora renqueante en las áridas tierras de su nueva patria.
Y sumido en estas divagaciones le sorprende la parada final del autobús.

Con su padre y una cartera llena de libros, ya usados por su hermano mayor, camina hacia el colegio...Tristes las calles, extrañas sus gentes y hostil la mañana.

El colegio es un edificio vetusto con la entrada por un empedrado túnel oscuro que conduce a unas escaleras de piedra que rematan en un zaguán con madera sin barnizar en el suelo. Aseo exiguo y tétrico ropero a la izquierda, aula a la derecha con un tabique que le separa de la secretaría: un garito con olor a viejo y humo de cigarrillo. Dos aulas más completan la construcción por la fachada principal con unos ventanales sucios y desportillados que sujetan un austero rótulo en blanco y negro anunciando el nombre del centro. Cada estancia encierra un aire rancio  e inhóspito, premonitorio de los cursos que allí le aguardan.
En secretaría, don Manuel -hombre flacucho enfundado en un traje negro, con un cigarrillo en la mano izquierda y una regla corta y gruesa en la derecha-  ayuda a su padre a seleccionar los libros y rellenar un formulario. Cuando ya esto concluye, ha de despedirse de su padre. Éste le besa con una comprensiva sonrisa y él siente en una mejilla el amor paterno y en la otra el frío del presente. Con los músculos tensos acompaña al secretario que  le conduce a un aula donde ya están en clase más de treinta muchachos...Miradas curiosas y susurros entre ellos. Don Luís, director y profesor de matemáticas, dirige la clase. Hace un pequeño comentario y le indica donde sentarse. El recién llegado no se entera de nada de cuanto allí se dice.
En el recreo está apartado. Algún compañero acude a preguntarle algo o invitarle a un juego y él contesta escuetamente para seguir abrazado a su nueva y ya fiel compañera: la nostalgia. Como un autómata va de nuevo al pupitre al sonar el timbre.

Y llega el deseado final de la última clase. Con la pesada cartera y un abarrote de cavilaciones toma camino a casa de sus abuelos; la de sus 6 primeros años anteriores a los pasados en la aldea: primero y segundo actos de su vida sobre los que cayó el telón. Telón que ahora se alza para la primera escena del tercer acto... Durará 3 años y, a la vista de personajes y escenario, ni el más optimista podría vaticinar felicidad en su desarollo.








 

 

 

14 mayo 2013

La primavera.

La mañana ya va avanzada. Salgo al jardín y la fragancia de jazmín invade mis sentidos. Sólo algunas nubes de caprichoso perfil rompen el uniforme azul de un cielo que hoy se muestra magnánimo y vasto. ¡Es la primavera!

En el calendario hace semanas que llegó pero “ella”, hermosa y seductora, se hizo la remolona y quiso ser deseada más de lo que cada año ya es.

Sin resentimiento la saludo y acojo, la abrazo y juego con sus promesas. Hace unos días parecía inaccesible, pérfida y mudable; hoy, bella y cálida. Se presenta carente de todo recato, como larva hecha gusano, como huevo hecho añicos dejando salir al poyuelo. Es el fin de la veda invernal. Son días de apasionamiento por el presente y precursores de otros, ya próximos, de luminosidad, ocio y gozo.

Mientras conduzco hacia la ciudad distingo en el mar un brillo especial y en los conductores una actitud más altanera y jovial. El paisaje se deja vestir de luz para ofrecernos belleza donde otrora sólo eran formas romas.

La ciudad parece haber sufrido una transformación: el bullicio se apoderó de sus calles y plazas, que se han convertido en zonas de febril trasiego y espejo de un estado emocional contenido. Sus habitantes se muestran como víctimas de una eclosión en sus almas, con expresión en el rostro de una mayor apetencia por la vida; caminan como si sus cuerpos fueran más ligeros, como si hubiesen perdido algo que hay que recuperar de inmediato, como si hubiese estallado un frenético bullir de deseos a los que antes se renunciaba.

Ella, la primavera, como una pizpireta, se me antoja que contempla y estimula esta vorágine con absoluta complacencia en si misma, sabedora de que es una lisonja de la ubérrima naturaleza a estos pobres parias del planeta. Yo, sumiso pero despierto, sigo con atención sus irreverentes contoneos y me dejo ir entre la corriente de ese río de sensaciones que no sé muy bien definir pero que reconozco... Y, como los naturalistas franceses, pienso. “Todo lo real ha de ser bello”.

18 marzo 2013

El deceso

En Eiradela, aldea de Orense. 1958/59



Empieza a anochecer en la pequeña aldea. Demián cesa en sus juegos y se separa de los compañeros al oír el tintineo de una campanilla. Mira por encima del muro que le separaba de la pedregosa calle principal: el párroco monta su caballo a paso lento llevando en las manos algo tapado con un paño negro; camina a su lado el sacristán que agita la campanilla que había alertado al niño. Avanzan en un halo solemne, taciturno y cutre. Demián nota el tufo del luto, y al ver el rumbo tomado por el cortejo en seguida pone nombre a la moribunda.

A la mañana siguiente se produce el deceso. La anciana Sra. María, vecina de la casa de enfrente a la de Demián, con su enjuta cara y el rostro perfilado por el sempiterno pañuelo negro, ha dejado a los vivos.

Demián tiene 7 años. Baja las escaleras a la plazuela cuando se ve turbado por los llantos y lamentos. Vecindad y familia se acercan a la casa mortuoria: abrazos, pésames y lágrimas de desesperación impactan en su retina y en su alma se extiende la aflicción. Estallan en su cabeza mil pensamientos y ya nada hay que le interesase durante la jornada. Su imaginación es un imparable manantial de incesantes imágenes de plástica potente y congoja irremediable: el Supremo , rodeado de su corte, juzga a la finada y ésta rinde cuentas de sus acciones. En la balanza divina se ponderan virtud y pecado, gloria y desdicha; ángeles y demonios rondan esperando el veredicto, todo ya desde la perspectiva de lo inapelable y eterno. Ve como propio el juicio: siente enfriarse la sangre y en su pecho el jadeo de la impotencia. Se mira la mano y observa la nítida “M” en ella.

Y con la noche el velorio, con sus galletas y aguardiente; pero ahí Demián no tiene sitio, se lo contarán otro día. Se va a cama enredado en circunloquios de enigmático contenido y fútil resultado. Un truculento, implacable y viscoso golpeteo de pensamientos, caras y escenas –reales unas, imaginarias otras-  preceden su sueño.

Al día siguiente es el entierro. Demián acompaña a su madre. Con estola e hisopo entra el cura en la oscura habitación con olor a cera y de quejumbrosa madera: reza, canta un responso y esparce agua bendita sobre el féretro. Y esto mismo hará a lo largo de los dos kilómetros que hay a la iglesia, donde crespones negros, aire tétrico y ahogados suspiros dan un eco de trascendencia a la misa con su homilía. Terminada ésta, en el atrio, más rezos y responsos: canta el cura y recoge los dineros el sacristán. Toda la ceremonia es seguida por Demián con el corazón encogido y arrobado es sus tribulaciones.

Con el depósito de la caja en la fosa llegan al paroxismo las quejas, los abrazos y los llantos, que van desvaneciéndose al ritmo del golpeteo de la tierra en la madera…

En el aire las nubecillas azules de los cigarros de los primeros en irse se van haciendo cada vez más grandes para desaparecer -como tantas vidas- sin dejar rastro. Demián aprieta la mano de su madre para que le ayude a encajar la puya que Tánatos acaba de infligirle y a subir la cuesta de regreso a casa.

06 enero 2013

Radioterapia en el CHOU

Hace un tiempo comenté que no pensaba quejarme de la crisis; que si sacaba el tema sería para animar a gente que no merece el desaliento en que está sumida. Aquí va el primer capítulo.

Recientemente el hospital oncológico en el que trabajo compró un acelerador lineal nuevo para radioterapia. El "juguete" más avanzado del mercado. Para ayudarnos a instalarlo vinieron un par de técnicos del puñado que hay en todo el mundo.

Uno de los expertos salió dicharachero. Pelo negro, barba de chivo, entusiasta de su trabajo y, como el mundo es un pañuelo, de Glasgow. Empezó hablando de la satisfacción que le producía saber que si alguno de sus familiares sufría cáncer podría ser tratado con los mejores medios disponibles. Comenté que eso era en parte lo que me atraía de trabajar en esta ciudad y el tema emigró de su tierra a la mía. Resultó ser buen conocedor del Norte de España. Estuvo trabajando en Oviedo y Barcelona. Barcelona fue una experiencia corriente. Oviedo mejor. Pero la mejor instalación de su vida fue en un rincón de Galicia desconocido en la arena internacional del cáncer: el Complejo Hospitalario de Ourense (CHOU).

Acelerador del CHOU 2009
En el 2009 el CHOU cambiaba su vieja máquina de cobalto por lo que entonces eran dos aceleradores de última generación. Orense se preparaba para IGRT, IMRT, VMAT, SBRT... siglas unidas a tratamientos capaces de paliar sufrimientos hasta entonces sin remedio. La máquina fue recibida por lo que este técnico describe como gente amistosa y profesional. Lo trataron estupendamente, asegurándose de que comía bien, disfrutaba la ciudad, disfrutaba del trabajo y acababa todo según las previsiones. Una tarea nada fácil para una pandilla de españoles novatos frente al fuerte acento de Glasgow. El técnico supo que dejaba los aceleradores en buenas manos.

Hace unos meses la entonces jefa de Sección de Oncología Radioterapica dimitió por falta de medios. A pesar de que el servicio no tenía suficiente personal, uno de los radiofísicos fue despedido. Esto, sumado a una contratación mal planificada por la prima del presidente de la Xunta, ha provocado que las esperanzadoras y hoy no tan nuevas técnicas que se esperaban no se hayan desarrollado y que un acelerador funcione a solo media jornada, cercenando diez y nueve tratamientos diarios.

No he tenido el valor de decir a aquel técnico lo que ha ocurrido. Pero Orense es pequeño. Así que, si alguien del servicio de Radiofísica del CHOU lee esto que sepa que, aunque la gerencia no distinga entre un acelerador y una calculadora de todo a cien, aunque difame en la prensa local a la última médico que luchó por sus pacientes con ellos, aunque despidan a compañeros, hay alguien que lleva desde el 2009 hablando de su buen hacer por toda Europa. Y ya de paso, que si alguno habla inglés y tiene como propósito para el nuevo año encontrar un trabajo con más dinero, menos horas y/o los equipos más modernos de Europa, que se pase por aquí, que tarde o temprano siempre aparece algo.


El equipo de Radioterapia del CHOU en tiempos mejores.

24 diciembre 2012

El pianista

Son casi las diez de la noche, salgo de mi trabajo y me pongo a caminar hacia el aparcamiento. El itinerario incluye el centro de la ciudad y su calle Real. En ella me voy encontrando una serie de sujetos solicitando una dádiva. Ya todos me son familiares y uno de ellos estaba faltando a mi lista diaria: el pianista (aunque no fuese exactamente un piano lo que tocaba). Había notado su ausencia hace unos meses y hoy otra vez está en su sitio.

Le reconozco a pesar de haberse producido un cambio en su fisonomía: se cortó el pelo y está mas encorvado. Y lo más importante: sin su teclado de siempre. Cuando lo vi una ráfaga de pesar recorrió mis células:

Un envejecimiento rápido castigó su cuerpo y debió de dañar sus manos. Ahora sólo está a su lado la caja de cartón con las monedas. Su cabeza inclinada como la de un crucificado y sus ojos clavados en el empedrado como si eso fuese lo único existente en el mundo, su particular calvario.

Se percibe su aislamiento y que llegó el momento de claudicar ante la vida. La música, a la que tanto tiempo habrá dedicado, ya no sale de su piano, ya no provoca miradas a sus manos, que ligeras se movían por las teclas. Nada parece interesarle. Me produce desazón y sorpresa la rotura del binomio hombre-teclado y barrunto alicaído cuál pudo ser la causa: ¿Una enfermedad de huesos? ¿Será su alma la enferma? ¿Su penuria económica le habrá obligado a vender su inseparable instrumento? ¿Una avería irreparable habrá llevado el aparato a la basura sin poder ser repuesto? Deseo saciar mi curiosidad y preguntarle pero rápidamente desisto: temo invadir su espacio o ser irrespetuoso con su autismo social.

Una de sus canciones preferidas, y que bordaba, era “el hombre del piano” (grabada en español por Ana Belén) y con la que estoy totalmente persuadido se identificaba: “Toca otra vez, viejo perdedor, haces que me sienta bien...”

Pienso que ahora tendría que estar recibiendo los aplausos y sin embargo es la indiferencia lo que a nuestro paso le dejamos. Su largo chaquetón más que de cuero parece de acatamiento y resignación, de atrincheramiento ante un vivir de destartalada estructura contra el que no desea manifestar ningún reproche.

En recuerdo a tantos días que al aproximarme a él mi espíritu se solazaba con su música, dejo una moneda en su caja; nuestras miradas se cruzan por un segundo y sigo mi camino en silencio. Un aire cálido de empatía arropó la escena. Es mi memoria la encargada de que, a lo largo de unos metros, escuche alguna de las piezas que antes salían de sus dedos... y mi esperanza la que me dice que algún día volveré a verle golpeando sus teclas. Así sea.

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Lo que antecede fue escrito en 2009. Hace dos semanas que el artista del teclado ha vuelto y, de nuevo, tendré el placer de recorrer la calle al ritmo que él marque. Esto motivó el desempolvar estas líneas.

23 octubre 2012

Tras el cristal

Son las tres y veinte de la tarde. Me siento en una mesa próxima a los ventanales de entrada y pido mi café. Es un bar en una plaza céntrica, el autobús tiene parada delante, el tránsito de personas y vehículos es constante. La camarera ya no me ofrece el periódico como hacía los primeros días: mi disfrute es saborear el café y la observación de los que están en el bar o pasan por la acera. Muchas caras son repetidas, aún así, no todos los días tienen la misma expresión. La fauna urbana es muy variopinta y su comportamiento siempre despertó mi curiosidad. Me interesa cada persona con su vida a cuestas y, cuando la ignoro, me gusta imaginarla. Veamos algunos ejemplos:

Un varón que supera los 50. Entra despidiéndose de alguien por el teléfono móvil. Pide una caña y se sienta en un taburete de la barra. Hace una llamada, y su voz, sonora y potente, se oye en todo el recinto. Se siente seguro con el artilugio en la mano, trata de amigo al interlocutor, le da consejos y pide opiniones. Todos podemos darnos cuenta de que nada interesante es lo tratado. Pasados diez minutos y terminada la cerveza, se despide del amigo y paga. Marcando un número se aleja por la calle...

Trabaja en la banca. No pasa del 1,65 y su cabello ya es cano en gran parte. Tras el cristal lo veo pasar, apresurado, el periódico en la mano y el braceo rítmico y exagerado. No desvía la mirada, siempre al frente: ahí deber estar su futuro y desea que sea presente ¡ya!

Desparpajada y delgada, frisando los 40; le acompaña su hijo de unos doce años con el uniforme del colegio. Acaba de aparcar ocupando un carril: un tercio de la calzada para ella sola. Le traen algo de comer y beber. Atosiga al adolescente con preguntas sobre exámenes, profesores, compañeros; intercala consejos e impone conductas. Terminada la manduca, y con la misma desvergüenza que entró, se va sin dejar de hablar al joven. El resto de la ciudadanía se lo agradece por hacer la circulación más fluida.Intuyo que trabaja en el ramo comercial. Porta un maletín abultado y muy limpio, va cuidadosamente peinado. La americana, totalmente abotonada, recoge un abdomen amplio y perfecto ejemplo del movimiento vibratorio. Ha rebasado los treinta con holgura, se le ve realizado y satisfecho. Una esposa complaciente debe de estar esperándolo.

Un joven, fumando un cigarro liado por él, saca su perro a pasear. Yo abono mi café y me voy.

23 septiembre 2012

El colegio

Un nuevo curso ya está aquí, y una nueva Ley de Educación aparece en el horizonte.

Los ya mayores oímos reiteradamente que, en la actualidad, a los adolescentes se les da las cosas muy mascadas en casi todo, y también en la enseñanza: libros amenos, medios audiovisuales, laboratorios bien montados, clases de apoyo, ordenador a pie de cama, cómodas bibliotecas, aulas con calefacción, etc. Yo suelo agregar enormes mochilas más pesadas que la ciencia que transportan.

Han mejorado los medios; no obstante, hay carencias importantes que no se corrigen. Se carece de método y capacidad para despertar el interés por el saber, para que la curiosidad sea el aguijón para el descubrimiento, para presentar al estudio como incentivo de una vida más plena y al conocimiento como base para un protagonismo de la propia vida. .

Debemos ser conscientes de que entre lo que se les trata de enseñar y lo que a ellos les gustaría aprender hay una distancia insalvable, de que es menester acercar ambos puntos.

No se les ayuda, creo, disminuyendo el esfuerzo; éste es necesario y formativo, pero no debe ser baldío y origen de decepción y melancolía. Se les exige mucha materia sin poder profundizar en ella, quedando sin comprender el objetivo de una buena parte de la misma. Se les pide un aprendizaje adulterado por la óptica del profesor en forma y contenido: es increíble lo distinta que puede ser una misma asignatura en centros diferentes. El enseñante tiene que estar preparado, personal y profesionalmente, para crear interrogantes en sus pupilos, para educarlos en lugar de instruirlos, para evitar tener un alumnado atestado de datos pero falto de conocimientos, para conducirlo a pensar en lugar de chapar, para que el ánimo sea superior al tedio del aprendizaje, para que lo trabajado hoy sea un estímulo para mañana... Mucho fruto para tan poca simiente.

Es obligado ser autocríticos y admitir la ineptitud de muchos padres, la ineficacia de unas leyes y unos educadores desmotivados y faltos de pedagogía en una proporción estimable.
Así me parece.

04 agosto 2012

El punto ciego

En el artículo anterior comentaba con Explorador que nuestras definiciones de honrado o trabajador se forjan por quienes nos rodean. Me recordó una vieja historia.

Cuando hacía el postgrado en Inglaterra, más de la mitad de los alumnos eran griegos. El coordinador de curso tenía una tarjeta que daba acceso ilimitado a la fotocopiadora. Si la querímos íbamos al cajón y al terminar la devolvíamos a su sitio. Hasta que desapareció. Tras varias semanas, el coordinador pidió que se devolviese. Los que no hablábamos griego nunca la volvimos a ver. Al ser española, algunos helenos me consideraban casi una igual. Así me dijeron que sospechaban quién la tenía, pero que no harían nada porque la culpa era del coordinador, por no proteger la tarjeta con un sistema más seguro.

No fue la única vez que los griegos nos dieron por detrás. Los libros de texto tenían un coste prohibitivo. La mayoría íbamos a la biblioteca y procurábamos ser rápidos usándolos. Ellos cambiaban el libro de planta para que nadie más lo pudiese encontrar y una vez acababan con él susurraban a sus amigos dónde lo habían dejado. El texto no volvía a su sitio hasta que algún bibliotecario lo descubriese.

Para aquellos estudiantes, su forma de actuar era ser listo y buen amigo.

Cuando se trata de valores, cada país tiene sus "puntos ciegos". Conceptos que consideramos buenos pero que son repudiados por nuestros vecinos. Rememorando aquellas historias con amigos británicos, no les sorprende que Grecia se hunda. Pero para ellos una intervención militar contra un país con intereses económicos opuestos a los suyos siempre será un acto heroico.

En esto pensaba al pasear por este pueblo gallego, que podría ser cualquiera.
El año pasado hubo "fiesta" hasta la madrugada con un recién nacido en un adosado de la derecha.
Al llegar las fiestas patronales, barracas y orquesta se instalan pegadas a una zona residencial. Los permisos no ponen límite de horario o ruido. Los vecinos -entre los que hay bebés, niños y personas mayores- pasan cuatro noches de insomnio, con sus cuatro días de petardos, basura y vandalismo. El segundo día es la "alborada", o paseo de gaiteros tocando a todo fuelle a las ocho de la mañana. Y misas. Dos "misas solemnes", para que se vea que somos buenos cristianos. Si algún residente pide que se baje el volumen, el único silencio será el de las autoridades, que con hipócrita sonrisa hablarán de democracia y tolerancia antes de archivar su zozobra en la papelera más cercana.

Millones de españoles creen que Europa nos ve como bárbaros por tradiciones como las corridas o el Toro de La Vega. Ilusos. Es mucho más fácil aceptar que atormentemos al ganado un día en su vida a que año tras año castiguemos a nuestros propios vecinos de esta forma.

Maldito punto ciego.

28 diciembre 2011

Entrevista a José Luís Castro Rivas

En estas fechas se habla más de lo normal de religión. Pocas veces la conversación es interesante o estimulante. Pero para mí no siempre ha sido así. El 1 de Noviembre de 2008 murió José Luís Castro, padre jesuita, profesor, filósofo y amigo. Como muestra esta entrevista que concedió a estudiantes de la residencia universitaria que dirigía, nos dejó un religioso con una mente nada ordinaria.

Xosé Luís Castro Rivas nació en La Estrada. A los dieciocho años fue a Salamanca para entrar en el Noviciado de los Jesuitas. Estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Comillas; vivió en Alemania, Israel, Madrid, Santiago y La Coruña. Fue profesor y tutor en el Colegio Santa María del Mar. Dirigió el Colegio Mayor San Agustín y el colegio San Francisco Javier.


La Universidad
¿Cuál es el perfil de un universitario de San Agustín?
Yo creo que aquí no hay un perfil. Se hace un servicio y no se pregunta a la gente qué es. En San Agustín puede estar aquel chico que es capaz de recibir y de dar algo. A mí me es igual que sea de derechas o de izquierdas, que crea o que no crea.

¿Qué ofrece este Colegio Mayor?
Te forma una tradición. Los chicos conviven bastante entre sí, hay ciertas cosas que no se pueden hacer pero eso es educar. Se trata de que haya corrección, de que respeten los horarios. En las despedidas, algunos dicen que han encontrado a los mejores amigos de su vida y eso es lo esencial.

¿Se siguen haciendo novatadas?
Sí, siempre hay cosas a las que no puedes llegar. Pero las novatadas pueden tener una función positiva de integrar a los chavales, un rito de iniciación. Yo no estaría de una manera absoluta en contra de ellas.

¿Son felices estos jóvenes?
Yo creo que sí. Todos son distintos, tienen su intimidad que está oculta. Al observarlos, hay gente que es más feliz que otra, algunos están desesperados, lloran tienen sus problemas. Pero yo diría que son lo que pueden ser con su edad. Se acercan a hablar. Hablamos mucho, con gran libertad y de temas muy variados. Hay veces que tocamos profundidades, temas explícitamente religiosos y yo creo que les interesa.

¿ Cómo cree que la Universidad los forma?
Yo le pondría un grave defecto, precisamente los mejores estudiantes son los que menos aprovechan la vida porque en las grandes carreras no hacen más que estudiar. Yo creo que la Universidad es algo más. Naturalmente, hay gente que aún haciendo carreras muy exigentes como Medicina, Matemáticas o Física tienen otros intereses: leen mucho, les gusta la música, van a conciertos, escriben…

¿Piensa que los Colegios Mayores privados tienden a desaparecer?
No lo sé, no, pero si así fuera, no pasaría nada. Eso quiere decir que ya han cumplido una función. No me preocupa.

Hay sectores de la sociedad que acusan a los religiosos de querer captar vocaciones en este tipo de colegios…
En absoluto. No, aquí no. El problema para mí no es captar religiosos sino creyentes y de ahí, saldrá lo que cada tiempo necesite. Hubo una época en la que se necesitaban órdenes de un tipo, predicantes, era significativo que viviesen en un monasterio toda la vida. San Ignacio de Loyola cambió, para nosotros, lo importante es la movilidad. Yo creo que todas son formas y las formas… pues no hay que aferrarse a ellas. Si tuvo su función durante diez años, maravilloso; ¡desapareció!, pues muy bien.

La voluntad de Dios
Y si ahora le digo yo, Íñigo de Loyola, ¿usted qué me responde?
Para mí es uno de los grandes personajes. En la hipótesis de que Dios exista o si Dios existe, al o largo de la historia, su comportamiento tiene que ser muy similar al suyo. Ignacio de Loyola es un hombre que reproduce lo que yo entiendo realmente que es ser. Fue un genio que le tocó vivir una realidad fuerte. La Compañía de Jesús, que él fundó, es una realidad histórica, ahí está lo que ha hecho y está por ver lo que es capaz de hacer.

¿Por qué es jesuita?
Para mí, ser jesuita no es lo definitivo, hay algo más que ser jesuita, no es una meta absoluta. Desde un punto de vista cristiano, hay algo que lo engloba todo que sería la voluntad de Dios. Pero la voluntad de Dios nadie la sabe, sería un poco aburrido si alguien distinto a ti supiese lo que tienes que ser tú, habría una contradicción. Nunca me identifiqué con nada, nunca fui algo distinto a mí. Pero lo que tiene vida, el tiempo en vez de apagarlo, pues lo hace más fuerte y lo que no tiene vida, no va adelante.

¿Qué prefiere, dar clase o dirigir el colegio mayor?
Tiene tanto sentido una cosa como otra. Si te metes en una economía salvífica, lo importante es lo que en función de esa economía estás haciendo. Soy muy socrático. Dice Sócrates "igual que vosotros erais mis generales y me mandasteis a luchar a Atenas, yo no podía dejar el puesto aunque muriese, sino sería un traidor". Lo mismo Dios me ha dicho. El concepto fundamental es la voluntad de Dios y para mí la voluntad de Dios es todo. Entre hacer a y b, yo tengo que hacer aquello que probablemente es más verdadero, más justo. Mientras yo crea que tengo que estar aquí, estaré, el día que viera que no debía estar aquí, no estaría. Tú haces lo que puedes, tampoco me angustian mucho los resultados. Unos dan más trabajo que otros.

Platón y Nietzsche
Como gran filósofo que es ¿quién es Platón para usted?
Platón dio al Cristianismo un lenguaje, cuanto más lo leo, más maravilloso me parece porque tiene una profundidad que es mucho mayor de lo que escribe. San Agustín dice en un pasaje de "La ciudad de Dios" que leyendo a Platón encuentra todo menos la humildad de la encarnación y el nombre de Jesucristo. Yo lo comparto. Es un místico. Pero si le tuviese que poner una pega me parece que sería el no tener en cuenta el aspecto de lo carnal. ¡Cómo si el ideal fuese escapar de este mundo!

Y Nietzsche ¿quién es Nietzsche?
Otro que me gusta mucho. Creo que si sólo lees a los que piensan como tú, te empobreces. Hay que leer a la gente que va en contra de ti aunque yo comparto muchas cosas de Nietzsche. Dice él que el único cristiano que ha existido, murió en la cruz. Lo leo con mucho gusto.

¿Quién es Dios?
A Dios lo descubres en la medida en que te descubres a ti mismo y tú te descubres en la medida en que actúas, vives, tomas decisiones...

Pero ¿usted cree en Dios?
Dios es un concepto, una idea, y uno nunca cree en un concepto. Yo creo en un personaje histórico que es Jesús y resulta que ese personaje histórico tenía un Dios. Yo, de creer, creería en el Dios de ese personaje histórico.

¿Quién es?
José Luís Castro Rivas es hombre sencillo y austero. Su despacho es grande, sin cuadros, desangelado, sin música, sólo la mesa, una silla y libros.

¿En qué se inspira?
A mí lo que más me dice es una cruz, no me gustan las cruces con Cristos, me gusta una cruz sola. En mi habitación no tengo ningún cuadro. En el despacho me gustaría poner dos: en uno el comienzo del Antiguo Testamento, el Génesis y en otro, el final del Nuevo Testamento, en hebreo.

¿Es hombre de verano o invierno?
Tengo una concepción lineal del tiempo. No me gusta la naturaleza, me es igual, no me afecta, lo que hay me gusta.

¿Existe la felicidad?
Claro que sí, existe en el diccionario y todo lo que está en el diccionario existe. De alguna manera es la meta de la vida de todo ser humano. Yo pienso que si no crees en la felicidad no puedes creer en nada.

¿Es usted feliz?
Hombre, tengo esperanza de serlo.

¿Qué quiere ser de mayor?
Uno mismo.

Por Silvia Rozas Barrero
Supleménto del Diario Electrónico de la Universidad de Santiago de Compostela.
19 de Enero de 2000


Una gran película parte de las clases de Religión del Padre Castro.

19 diciembre 2011

La aldea

La aldea era pequeña, ingenua y retorcida, limitada y sin fin.  A ella llegó Demian en su sexto aniversario. El telón del tiempo vivido con sus abuelos había caído y se izaba ahora para dejar al descubierto un amplio escenario con nuevos actores –padres y hermanos como elenco principal-  y multitud de figurantes. 
La casa, de piedra, unifamiliar, luminosa y un jardín en su parte trasera. Un jardín de cortas dimensiones y un tanto desatendido, cubierto en su mitad por una parra de la que pendían racimos de minúscula y ácida uva, algunas flores y plantas, un hórreo, un recinto vallado para las gallinas y una higuera. Era ésta lo más emblemático, con su tallo recio y sus ramas frágiles, cuatro ramas que en consenso abierto  se habían autoadjudicado  cada uno de los cuatro hermanos. Uno de ellos, unos años más tarde, partiría al lugar del no retorno y la savia de la higuera nunca más nutrió a una de sus ramas; seca ésta, fue fiel testimonio y perenne recuerdo de lo que había existido.
Un balcón presidía la fachada principal de la casa y en él desembocaban las escaleras de acceso a la vivienda, que se iniciaban en una plazoleta. Bajar los pétreos escalones era visado sellado a la expansión, al gozo del juego, a la posibilidad de saciar la codicia del sentir y al recreo del alma.
El punto de encuentro de la muchachada, que en más o menos una docena había, era la capilla. Con escasos días de culto al año, reducida, con un atrio cubierto –decisivo en los días de lluvia- y circundada por una franja de unos tres metros que quedaba acotada por un muro. Una isla dentro del pueblo de la que partían cinco calles que se abrían para abarcar toda la aldea.    
Los animales eran parte importante del cotidiano vivir y perenne decorado en su nuevo habitat. Observó como los perros eran una compañía permanente y más de la calle que de sus amos, unos queridos y otros temidos. Las gallinas no le despertaban interés, las veía pulular por patios y caminos, picoteando incansablemente insectos y gusanos, y, las más de las veces, eran un incordio en sus carreras hacia todas partes. Los burros no le parecían tanto cuando, cargados, se paraban al enfilar una cuesta. De los cerdos conoció toda la cronología de sus vidas: su belleza y sonrosada piel al nacer, su temprana castración y su engorde apresurado para terminar con el cuello rajado el día de la matanza. El lugar preferencial en la pirámide animal era para las vacas. Ellas tenían que ser llevadas a pastar todos los días, dar su leche, consentir la unción al yugo para tirar del pesado y cantarín carro o del puntiagudo arado rasgando la tierra, dejarse empreñar para sus amos poder entregar sus crías al carnicero a cambio de los únicos billetes que entraban en todo el año en la mayoría de las casas. Todas tenían nombre y cuando pasaban al ritmo lento de sus cencerros intimidaban a Demian  con sus grandes ojos atentos y desafiantes...
Él se preparaba para vivir cuatro apasionantes años. Los veremos.

16 abril 2011

La leyenda del amante latino, a prueba

Introducción:
En España, el típico hombre ideal es "alto, rubio y de ojos azules". En el Reino Unido es "alto, moreno y guapo".

Los hombres latinos tiene fama de atentos, seductores y buenos amantes. El "latin lover" sabe lo que quiere una mujer y cómo dárselo, no como los pobres isleños, que no sabrían maniobrar por sus curvas ni con un GPS.

En esto meditaba mi compañero de trabajo Rudy, mientras nos miraba a María (una maltesa) y a mí. Por fin, se envalentonó. A riesgo de quedar como un tonto, nos hizo la pregunta que le carcomía:

RUDY: Si el amante latino es tan bueno ¿Por qué las dos tenéis parejas escocesas?

MARÍA: La pubertad. Os llega más tarde.

RUDY: ¿Perdón?

MIÉRCOLES: Que os conserváis mejor. Cuando llegué a Escocia con dieciocho años, los chicos españoles eran hombres más o menos formados. Los escoceses aún tenían acné y barba irregular. Me parecían feísimos. Pero según fue pasando el tiempo, mis amigos españoles iban perdiendo pelo y ganando tripa, mientras que los escoceses mejoraban.

MARIA: ¡Exacto! Eso mismo me pasó a mí. Al principio los escoceses me parecían feos y ahora los malteses me asustan. ¡Tenías que ver cómo están mis "ex"!

RUDY: Pero a vosotras se os ve muy bien ¿Cómo puede ser que la diferencia se note tanto en los hombres, pero no en las mujeres?

MIERCOLES: ¿Nunca te has fijado al venir de vacaciones que hay una diferencia bastante grande entre las españolas y los españoles? En Galicia se dice que las portuguesas son feas y los portugueses guapos, pero que al cruzar la frontera los papeles cambian.

RUDY: Pues ahora que lo dices...

MARIA: Las maltesas nos cuidamos mucho. Además, el hombre mediterráneo aún es algo machista. En Escocia tenéis un sistema educativo envidiable, y eso se nota. El escocés te da más libertad y es más culto.

MIERCOLES: Yo lo del machismo no lo he notado, pero los universitarios de aquí si que están más formados. Eso se nota, claro.

RUDY: De todas formas...

MIERCOLES: ¿Quieres una prueba objetiva?

RUDY: ¿Y de dónde piensas sacar eso?

MIERCOLES: De tí y de algún otro voluntario...

Material y Métodos:

La prueba fue la siguiente: en mi ordenador tenía las fotos de una cena de promoción de mi colegio. En ella estábamos casi cien compañeros y compañeras de curso, todos de la misma edad (veintiocho años) y todos españoles. Pasé el archivo a unos cuantos colegas en el trabajo y, sin explicar la proveniencia de las imágenes, pedí que calculasen la edad de la gente que aparecía en ellas.

Resultados:

Media de edad estimada de las mujeres:  28 +/- 1 años.
Media de edad estimada de los hombres: 32 +/- 2 años.

Conclusión:
Generalizando los resultados de esta pequeña encuesta, se podrá deducir lo siguiente:

La ventaja del llamado "latin lover" frente al europeo nórdico a la hora de seducir a una mujer latina está restringida a una franja de edad concreta y limitada.

Dicha ventaja decrece gradualmente, hasta desaparecer una vez mediada la veintena.

Agradecimientos:
A la pareja de María y a la mía, por habernos rescatado de una posible larga convivencia con pancitas cerveceras y frentes muy anchas.

Poblaciones de muestra para futuros estudios:
Ejemplos típicos de hombres españoles con éxito en la seducción. Rasgos característicos: pelo oscuro, ojos marrones y tez morena.
Julio Iglesias (Madrid, 1943); Antonio Banderas (Málaga, 1960); Enrique Iglesias (Madrid, 1975); David Bisbal (Almería, 1979).

Seductores escoceses tipo. Rasgos característicos: tez pálida, ojos celestes y barba pelirroja.
Sean Connery (Edimburgo, 1930); Gerard Butler (Glasgow, 1969); Ewan McGregor (Perth, 1971); James McAvoy (Glasgow, 1979).

Por último...
"Si nosotros, vanas sombras, en algo hemos ofendido,
pensad sólo en esto y todo está corregido:
que os habéis quedado aquí durmiendo
mientras estas visiones han ido apareciendo.
Y esta débil y humilde historia
apenas tendrá la inconsistencia de los sueños.
Amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos concedéis vuestro perdón, nos enmendaremos..." 

Final de "Sueño de una noche de verano", por William Shakespeare.

05 julio 2010

Emigración y nacionalismo

Con frecuencia se comenta que el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) ha apoyado la eliminación del voto emigrante porque viajar hace que los expatriados seamos más abiertos de mente, algo contrario a los nacionalismos. Estaría bien que fuese cierto, pero ser más abierto que antes de hacer la maleta no significa ser abierto. Un billete de avión no es vacuna de nada. Ya lo decía mi profesora de clases particulares: "si el niño es burro, no hay nada que hacer".  Supongo que por eso hay gente como yo, que no soy nacionalista gallega, pero sí escocesa.
En mi opinión, para el éxito de un partido nacionalista serían necesarias dos condiciones, que el nacionalismo escocés cumple.

"El hecho diferencial"
Osea, lo que nos hace tan diferentes que justifica la secesión.

Mientras Escocia tiene la densidad de población más baja de Europa (65 hab/km2), Inglaterra tiene una de las más altas (395 hab/km2).

Inglaterra es plana, Escocia montañosa y repleta de lagos.

Lo anterior, además de influir ostensiblemente en el carácter de sus habitantes, hace que la economía escocesa esté más ligada a la agricultura (cebada para whisky), ganadería (lana de cachemir), el turismo y la informática que Inglaterra. Sin embargo, Inglaterra son más de cincuenta millones de habitantes, mientras que Escocia son cinco, con lo que cualquier medida encaminada al desarrollo estatal tiende a favorecer la economía inglesa, a menudo a costa de la escocesa.

Además está el asunto del petroleo. Aberdeen tiene pozos de crudo, parcialmente gestionados por el Estado. Si recordamos la proporción de votantes, no hay que explicar a dónde se están yendo las ganancias.

El día que el "hecho diferencial" gallego esté tan claro como el escocés, quizá me replantee el voto independentista, pero mientras solo se suelten cantigas sobre la grandeza de Rosalía, el pulpo á feira y una lengua cuya gramática caduca más rápido que los yogures, el reto será demasiado grande.

"Independencia a través de la gestión"
Este fue el eslogan de la última campaña al parlamento escocés del SNP (Scottish National Party).

Aproximadamente la mitad de los escoceses son reacios a la secesión. El "Unidos nos alzamos, divididos caemos" pesan mucho en la cultura británica. La estrategia aquí ha sido intentar demostrar cómo, con una gestión responsable, el bienestar de la nación (Escocia siempre ha sido considerada nación) es proporcional a su grado de independencia. Aunque la mejora de los sistemas educativo y sanitario son palpables, hasta ahora, la crisis económica ha dificultado una demostración irrefutable de este concepto.

En Galicia, por mucho que adornemos los libros de Historia, nadie va a volverse nacionalista porque le digan que con Alfonso X se vivía mejor. Para llegar al grado de aceptación del nacionalismo escocés, el nuestro tendría que demostrar con argumentos que si se le diese el poder lo emplearía de forma responsable y eficaz para todos los gallegos, sin intereses sectarios o cacicadas como, por ejemplo, intentar suprimir el voto a colectivos no afines.
Campaña electoral del Scotish National Party en Largs, Ayrshire (Escocia).
En España se comparan con envidia los logros del SNP con los de nuestros partidos nacionalistas, pero para comprender su éxito quizá habría que entender que las situaciones no son las mismas.

19 junio 2010

Avería en el Centro Oncológico de Galicia

¿Qué ocurre cuando se interrumpe la radioterapia de un enfermo de cáncer? Una de las dos máquinas del COG (Centro Oncológico de Galicia) lleva varios días estropeada, lo que ha derivado en el retraso de numerosos tratamientos. Sé que hay amigos que están preocupados por el asunto y que las noticias aparecidas en el periódico La Opinión de La Coruña no son suficientes, así que aquí van algunos apuntes sobre el tema.

¿Que ha ocurrido?
La máquina averiada es un acelerador lineal para uso médico, o "linac". Sirve para generar y dar forma a un haz de rayos-x de alto voltaje (entre seis y veinticinco millones de voltios). Gracias a su alta energía, estos rayos pueden entrar en los tejidos con precisión milimétrica, quemando las células cancerígenas, que son más sensibles a la radiación.
El acelerador averiado del COG

Según los principales fabricantes, los aceleradores lineales deben reemplazarse cada seis años, aunque la vida media suele ser de diez. Estas estimaciones se hacen asumiendo ocho horas diarias de trabajo. El linac de La Coruña ha estado realizando jornadas de doce horas y tiene catorce años.  El cuidado de los técnicos de mantenimiento, radiofísicos hospitalarios y técnicos radioterapeutas del COG es sencillamente admirable.

¿Qué puede ocurrir con los pacientes?
El tratamiento medio de un paciente de radioterapia es cinco sesiones semanales de diez minutos durante varias semanas (entre una y ocho según diagnóstico).
Plan de tratamiento de mama

Según el jefe de Oncología Radioterápica del COG,"Los pacientes pueden estar tranquilos, porque este contratiempo no va a mermar, de ninguna manera, la eficacia de su tratamiento". Tras esto, la pregunta lógica sería "Si no importa que se interrumpa el tratamiento varias veces ¿Por qué se insiste tanto en la importancia de asistir todos los días?". La respuesta es que los pacientes no van a continuar el tratamiento tal como fue diseñado originalmente. Una vez que sea posible evaluar el impacto final de la avería, los oncólogos radioterápicos y radiofísicos hospitalarios revisarán cada caso individual y decidirán las correcciones más apropiadas. Estas suelen ser un cambio en las dosis diarias o añadir algún tratamiento extra al final del previsto originalmente.

¿Qué debió haber ocurrido?
Si algo así sale en el periódico es que no es normal. ¿Qué se hace en otros centros?

Como con cualquier aparato, la medida más común es no forzar la maquinaria por encima de sus posibilidades y sustituirla antes de que sea demasiado tarde.

Según declaraciones de Alfonso Mariño (el jefe de Oncología Radioterápica del COG) "Para evitar este tipo de situaciones, lo ideal sería tener un acelerador lineal de sustitución pero, lamentablemente, esto sólo se lo pueden permitir algunos centros de Estados Unidos". La primera parte de esta frase es cierta, la segunda es rotundamente falsa. El mejor modo de evitar interrupciones es, efectivamente, tener un segundo acelerador. Pero la medida no es rara: hace casi una década que es rutinaria en los Países Bajos. En los últimos cinco años, el gobierno británico ha invertido cifras astronómicas para implementarla. La situación de de Irlanda es muy similar.

El centro oncológico de Raigmore, en Inverness (Highlands escocesas) es el más pequeño del Reino Unido y atiende a una población de 309.000 habitantes, un número tres veces inferior al que cubre el COG. El hospital escocés cuenta con un acelerador de sustitución y un acuerdo con los hospitales de Aberdeen y Dundee para el traslado automático de pacientes en caso de necesidad.

¿Qué se puede hacer para mejorar la situación?
Estoy convencida de que el Servicio de Radiofísica Hospitalaria ha dado parte del estado del acelerador en varias ocasiones. Tampoco sorprendería si los servicios médicos se hubiesen unido a la queja. De esto deduzco que la Administración hace oídos sordos al personal del hospital, dejando una única vía de presión: el enfermo.

Si como paciente -o familiar de paciente- te ha afectado la cancelación de tratamientos de radioterapia en el Centro Oncológico de Galicia, tu protesta ante las autoridades competentes puede ser decisiva para que no se vuelva a repetir.

Puedes presentar una queja o reclamación ante:

-Atención al Paciente del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).

-El Servicio Galego de Saude (Sergas).

-El COG.

Esto sería una medida que agradecerían tanto pacientes futuros -que merecen un tratamiento digno- como el personal del hospital, que se han ganado a pulso el trabajar sin la enorme presión de un equipamiento ineficiente.

Actualizacion:
Un año después de la redacción de este articulo, el Centro Oncológico de Galicia sustituyó el viejo acelerador. Desafortunadamente, continuan tratando pacientes durante más horas de las recomendadas, el otro aparato rebasa la decada de servicio y siguen careciendo de acelerador de sustitución o acuerdos con hospitales vecinos para el traslado de pacientes en caso de fallo.

01 diciembre 2009

¡Ai, pobriño!

Sé que queda vago publicar solo un vídeo que ni es mío, pero me he reído demasiado.

Para quienes no conozcan la Televisión de Galicia (el resto podéis saltaros esta parrafada), el señor bajito es Xosé Ramón Gayoso, alias "o Jaioso". Llegó a la TVG (también conocida como Tele Gaita) en su primer día en antena y desde entonces es tan parte de nuestra cultura como la Catedral, la empanada o la chochera de Fraga. Hace diecisiete años que por la noche presenta el programa de variedades Luar (el del vídeo), pero también se le ha podido ver en nueve programas de fin de año, siete aniversarios de TVG, los espectáculos del Día del Apóstol, el Corpus de Ponteareas, la Semana Santa de Ferról, Los Milagros de Orense..... o Jaioso, como los reporteros de guerra, va siempre a donde esté la noticia.



Y por si alguien se quedó con ganas de más...(en este se habla más gallego).

15 noviembre 2009

El otoño


El otoño ha llegado a La Coruña. Los árboles, ya desnudos, son perforados por rayos iridiscentes de un sol exangüe y perezoso. Camino hacia el corazón antiguo de la ciudad dejando a mis espaldas retazos de verano y los empinados escalones que me depositan en María Pita: la plaza del ayuntamiento. Con su belleza, quiere presentarse como un antídoto al hastío diario. Desde lo más alto de la torre central del consistorio, su reloj, como fiel testigo, acoge el presente, recuerda el pasado y anuncia el futuro.

Observo a la gente desplazarse - pocos son los que pasean -, entrar o salir de las tiendas que perfilan la calle Real, echar un vistazo a los relojes, discos o cinturones que sobre una manta exponen los senegaleses. Pero algo nuevo aparece: “el castañero”. Con su carrito, con sus cucuruchos de papel, su desparpajo removiendo las castañas y ese vaho de calor que desprende el asador hace más acogedora la intemperie.

Desemboco en el obelisco y otro reloj me dice que el presente ya es pasado y el futuro es ya presente: regalo de los dioses y obsequio para ser disfrutado. Me prometo a mi mismo que la apatía otoñal no me tendrá entre sus víctimas. Sigo mi camino, erguida mi cabeza y fuerte el ánimo; unos nubarrones oscurecen la calle y una inesperada lluvia cae. Yo acojo amigablemente el nuevo colorido del cielo y me paro a ver como las secas hojas se dejan arrastrar caprichosamente por los torrentitos del agua caída.

12 noviembre 2009

La Voz, esa panda de intelectuales

Todos metemos gazapos de vez en cuando, lo que ya no es tan normal es que a uno le dejen escribir en un diario nacional como si estuvieses en el bar con los colegas.

Esto apareció hoy en la cartelera de cine de La Voz de Galicia:



A lo mejor el plumilla este hasta es de los que se quejan de sueldo miserable e injusta explotación laboral. Meu rei...

Si ya lo dijo El Emboscado: a este paso la Esteban acabará presentando Informe Semanal.