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25 febrero 2017

El desarrollo del cerebro: El mito de los tres primeros años

Si eres padre habrás notado una corriente que intenta arrastrarnos a todos en la misma dirección. Pregona la necesidad de la “estimulación precoz”. El juego de la criatura se divide en tipos escogidos y catalogados para promover distintas facetas de su desarrollo. Los niños de antes cogíamos un lápiz, los de ahora desarrollan su psicomotricidad fina. Antes un bebé se criaba, ahora se tunea.
Visto en la caja de una simple pizarra blanca

¿Cómo hemos caído en esta situación? Un factor es la manipulación de la ciencia por gente que saca ideas de contexto para crear falsas necesidades. Lo que podríamos llamar el efecto Punset. Por ejemplo, si dices que dejar a un bebé solo diez minutos lo agobia, la gente no hace mucho caso. Pero si afirmas que investigaciones en el campo de la resonancia magnética funcional han probado que abandonar a un bebé diez minutos provoca que se le disparen los niveles de cortisol –“la” hormona asociada a situaciones de estrés y angustia-, la próxima vez que vayan a mear llevan al niño con ellos… y compran tu libro.

Así, pocos padres no han sido adoctrinados en el mito de los tres primeros años. La leyenda esta basada en una realidad: nos paren con el cerebro sin terminar. Sólo la mitad de sus conexiones funcionan al nacer. El resto se establecen en los tres primeros años de vida. Dicho en el lenguaje que vende: la sinaptogenesis (el proceso por el que se establecen sinapsis, o conexiones entre neuronas) nunca volverá a ser tan intensa en un ser humano como en los tres primeros años de vida.


Por lo anterior se afirma que el primer trienio es el periodo en el que los niños aprenden de forma más fácil y eficiente, y en el que sus experiencias pueden acarrear cambios neurológicos irreversibles que marcarán su comportamiento y sus capacidades de porvida. Durante este tiempo, un ambiente estimulante ayuda a la creación de sinapsis, mientras que el abandono o los abusos impiden que se desarrollen. Todo lo que hacemos como padres cuenta. Un paso en falso y la cagaste. Para siempre.

Creación de sinapsis en los dos primeros años (Corel, 1975)
Pero, como toda leyenda, solo una parte se corresponde con la realidad. La creación de sinapsis no termina al empezar el colegio. Según la parte del sistema nervioso, continúa hasta entrada la veintena. Tampoco depende de los factores ambientales tanto como de los genéticos. Además, no se ha encontrado ninguna relación entre número de sinapsis cerebrales y actividad neuronal. Ni entre sinapsis activas e inteligencia. Ni siquiera entre inteligencia en los tres primeros años y en la edad adulta.

La aparición de conexiones entre neuronas es solo una pequeña parte de una historia más rica e interesante de lo que el mito pinta. El desarrollo del cerebro –o aprendizaje-, no es solo la creación de sinapsis. En realidad, es un proceso de creación, fortalecimiento y poda de estas conexiones. Cada parte del sistema nervioso tiene su propio ritmo de maduración, que además es diferente para cada individuo.

De hecho, esta semana se ha publicado un interesante artículo en el Lancet que estudia las vidas de 165 niños rumanos adoptados en el Reino Unido tras sobrevivir insalubridad, hambre y abandono extremos a edades entre 2 semanas y 43 meses en orfanatos durante el gobierno de Nicolae Ceaușescu. Se les evaluó los niveles de ciertos trastornos en el espectro autista, falta de atención, hiperactividad, problemas de conducta, emocionales, limitaciones intelectuales y capacidad de relacionarse y se les comparó con 52 niños británicos adoptados en su país.
Orfanato rumano, años 90

En general, los niños que pasaron menos de seis meses en estos centros estaban recuperados a los seis años. Entre los niños que sufrieron más de medio año institucionalizados, ansiedad y depresión resurgieron en la adolescencia, pero se recuperaron gradualmente de sus problemas cognitivos y llegaron a la edad adulta (22 a 25 años) con las mismas capacidades que los adoptados británicos. Más sorprendente es que uno de cada cinco niños en el grupo más castigado ya no presentaban ninguna secuela a los seis años. La resistencia de este último grupo se atribuye a factores genéticos y epigenéticos.

De cualquier manera, si el deterioro en el grupo más castigado remitió en la edad adulta, no tiene sentido decir que tras una edad la pérdida de flexibilidad del cerebro deriva en secuelas irreparables. Dicho con lenguaje molón, los resultados de esta investigación proporcionan pruebas sólidas de la neuroplasticidad a largo plazo en los seres humanos. Y hablando en plata, si crees que enzarzarse en debates como colecho/método Estivil, carrito/portabebés o teta/biberón es decisivo para el desarrollo de un niño, eres un ignorante.

18 diciembre 2016

Lactancia y evolución

Estoy en algunos grupos de padres en Internet. No son los más visitados. Suelen tener como requisito defender tus opiniones con evidencia científica contrastada. Voy más por el ambiente que por las ideas sobre crianza que, en grupos así, no son nada uniformes, aunque sí variadas y poco dogmáticas (la principal causa de expulsión suele ser defender ideas claramente acientíficas tipo no vacunación, homeopatía o la superioridad de la lactancia materna frente a la de fórmula). De vez en cuando encuentro cosas interesantes. La última vino de la mano de un tópico controvertido pero que personalmente ya no me afecta.

Una investigación de la Universidad del Oeste de Australia utilizó medidas de peso de más de trescientos recién nacidos para ver si las madres (todas sanas o sin problemas incompatibles con la lactancia) estaban cubriendo las necesidades calóricas de sus bebés. Se descubrió que dos de cada tres mujeres no proporcionan la cantidad mínima de leche para satisfacer las necesidades de su hijo en las primeras dos semanas de vida. Una de cada tres no alcanzaron el mínimo entre las dos semanas y el mes. Es decir, más de la mitad de los recién nacidos necesitan alimentación suplementaria en su primer mes.

Cualquiera que haya estado en un país al que no llega la medicina moderna sabe que los estragos de la desnutrición infantil son visibles y normales. La Historia dice que las nodrizas son una profesión milenaria mencionada en la Biblia. Los primeros biberones son del Imperio Romano y la leche de fórmula tiene casi dos siglos. La falta de leche materna es usual y tan vieja como el ser humano pero, hasta este estudio, no pensé que pudiese ser la normal.

Siempre he asociado la evolución humana con la ley del más fuerte. Entre nosotros, la tribu más avanzada extermina a la primitiva (ver la expansión de cualquier imperio). Pero que la mayoría de las recién paridas no sea capaz de alimentar a su hijo sin ayuda me hace replantearme esa visión del mundo. Significa que, a diferencia de otros mamíferos, sin la colaboración entre mujeres, la humanidad se habría extinguido. La salud física no es un factor determinante para la supervivencia. Ha sido complementada por la compasión, el ingenio y la unidad de la manada.

28 octubre 2016

Astillas que queman

Es de perogrullo, la vida marca. Forma, deforma, reforma. Ese cambio puede tener un efecto impredecible en quienes nos rodean. O puede que no sea un cambio en absoluto.

Cuando era pequeña, entre otras bromas, a mi padre le gustaba contar los dedos de mi mano. Nunca eran cinco. Me entretenía intentar averiguar en qué dedo me había colado el truco. Ahora, insisto a mi hija en que tengo seis dedos. Esta noche, al poner a Jueves en cama, hablábamos del tema. Según mi hija, no sé contar. Ahí me salió un ramalazo que justifiqué como la deformación profesional de quien quizá lleva demasiado tiempo entre calculadoras y experimentos.

- ¿Cómo sabes que soy yo la que cuenta mal y no tú? Es tu palabra contra la mía.
- Loz he contado, zon cinco. Ez que tu ziempre cuentaz uno doz vecez.
- ¿Me has visto hacerlo?
- No, pero yo zé contar muy bien.
- Yo también sé contar muy bien. Vas a tener que buscar una prueba por el método científico.
- ¿Cómo?
- Una forma es que encuentres a varias personas que cuenten mis dedos. De esa forma reduces la posibilidad de error en la cuenta.
- Ezo ez muy complicado, no zé a quién llamar.
- Hay otra forma. Es el motivo real por el que realmente crees que tengo cinco dedos.
- ¡Loz he contado!
- No. En el fondo, sabías la respuesta antes de saber contar. Piensa...

Apagué la luz y la dejé descansar.

Lo que hice no era un intento deliberado de educación, sino un acto reflejo. Dejé la habitación pensando en los científicos que conozco que, con ventoleras como esta, comprensiblemente empujaron a la descendencia por el camino de las letras.

Di por sentado que a la mañana siguiente todo estaría olvidado o, como mucho, que tendría que revelar la solución del acertijo. Pero, durante la conversación que nos despereza por la mañana, Jueves me espeta:
Parecidos razonables.

-He contado miz dedoz, yo creo que zon cinco. Tu creez que yo tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Papi también cree que tengo cinco dedoz.¿Verdad?
-Si.
-Pon la mano en alto y no la muevas, mami.
-Vale.
-¡Pero no la muevaz!
-No, no...

Entonces, la comina, despacio, fue juntando su palma con la mía. Pulgar con pulgar, índice con índice, medio con medio...

-Tu mano ez igual que la mía. Todoz penzamoz que la mía tiene cinco dedoz. Azí que la tuya también tiene cinco dedoz.

La madre que la parió. Entonces ¿Mi ramalazo fue fruto de la deformación profesional, o fue mi genética lo que ha marcado mi destino? No importa, estoy lanzada. Mañana toca clase de óptica. A jueves le encanta mezclar pintura de varios colores, pero siempre me pregunta qué va a salir antes de mojar los pinceles, así que he encargado un juego de plásticos traslúcidos de colores, para que los junte y entienda por sí misma el mecanismo. Al menos parece que la ciencia le traumatiza menos que el día de colegio que jugó a peluqueras con tijeras de verdad.

01 septiembre 2014

La estimulación precoz y el cerebro adolescente

Estos últimos años se ha visto un incremento enorme del interés de los padres de niños sanos en la llamada “estimulación precoz”. El concepto empezó como una serie de juegos y actividades para ejercitar el cerebro o las habilidades motoras de niños con discapacidades, pero a la sombra de esta idea ha crecido una industria dirigida a padres inseguros de niños sin problemas.

Última moda: sin pedales ni ruedines para que aprendan ayer
Internet echa humo con ejemplos de “estimulación precoz”. ¡Tres cómodos pasos para que tu hijo camine!¡Aquí las claves para que coma solo!¡Aprende los juegos que facilitarán tu operación pañal! Y hasta aquí, entiendo la atracción. A nadie nos gusta ser dependientes y seguramente a nuestros hijos tampoco. En familias numerosas cualquier adelanto ayuda. Pero es que no queda ahí la cosa. También hay que desarrollarlos para nadar, leer, andar en bicicleta, hablar idiomas, etc. Mi hija sólo ha vivido dos Septiembres en su vida y el mes pasado nos vino recitando los meses del año. A Dios pongo por testigo que eso no lo aprendió en mi casa.

Los seguidores de este concepto se justifican diciendo que la mente del niño pequeño es más plástica, que el momento de establecimiento de las conexiones neuronales es el ideal para introducir conocimientos, porque se adquieren con más facilidad que en cualquier otro momento de la vida. Se podría usar ciencia para rebatirlo, pero no hace falta. Voy a poner un ejemplo.

Hace unos días, un antiguo compañero de colegio que se mudó a la capital me contaba orgulloso las oportunidades que su hija tenía allí.

-En la guardería tienen una semana al mes en la que les hablan inglés desde el nacimiento. Una gran ventaja. En La Coruña de eso no hay nada y los idiomas son fundamentales.

-Antón, en La Coruña yo fui a una guardería de inmersión lingüística hace más de treinta años.

-¿Ves?¡Y mírate ahora!

-¿Te acuerdas de tu amigo José, de Alejandra y de Marta?

-Si, claro. Hace tiempo que no los veo.

-¿Te acuerdas de cómo se les da el inglés?

- José siempre fue de culo y las otras dos normalitas ¿A qué viene eso?

-Íbamos a la misma guardería.

Todos hemos sido precoces en unas cosas y lentos en otras. Pasado el tiempo, la relación entre cuando empezamos a hacer algo y la capacidad para hacerlo bien es cada vez más débil y a veces hasta inversa. He aquí donde viene la parte sobre el cerebro adolescente -y un poquito de ciencia-.

Si el cerebro del niño es una esponja que no para de absorber, la adolescencia es el momento en que esa esponja se estruja para deshacerse de lastres innecesarios. Nacemos con sólo la mitad de las conexiones neuronales activas. Por eso un recién nacido ve borroso, no sabe mover las manos ni entiende la relación entre de causa y efecto. En los primeros tres años de vida, se establecen la gran parte de las conexiones restantes en un proceso confuso y desquiciante que podría contribuir, en parte, a convertirlos en terremotos. Este es el momento en que los expertos empiezan a estructurar las actividades de quienes tienen discapacidades para encauzarlos de la forma más eficiente y este también es el momento que muchos padres creen el mejor para meter aún más conocimientos a sus hijos.

Pero llegada la pubertad, la mitad de estas conexiones se podan para aumentar la eficiencia. Las que no se han usado en los años previos se desechan en favor de las que se perciben como más útiles o que proporcionan placer. Además la capacidad de planear para el futuro está en la última zona del cerebro en ser podada. Quizá por eso a veces la adolescencia es cuando se abandonan deportes o actividades en las que se han empleado años, porque por primera vez se cuestiona su utilidad o el disfrute que reportan. En el ejemplo anterior, un niño que haya sido expuesto al inglés desde la cuna, pero que lo haya visto en un contexto académico, puede pensar que sólo sirve para aprobar exámenes, desdeñando la parte oral -que usa menos- en favor de otros conocimientos. Mientras, uno que disfrute de visitar países anglosajones o tenga contactos que lo hablan reforzará esta capacidad, aunque la haya adquirido mucho más tarde.

Conexiones nerviosas. Nótese el descenso en la adolescencia (Fletcher 1994)
En resumen, de poco sirve estimular un conocimiento sin inculcar el amor a él. Todas las etapas de crecimiento son igualmente decisivas. La educación de un hijo es una carrera de fondo, no de velocidad, por eso raras veces hay relación entre quién sale en cabeza y quien acaba ganador.

30 noviembre 2013

El valor de una vida en el sistema sanitario

No hay más que leer los medios de comunicación de cualquier país europeo para ver que ningún sistema sanitario tiene recursos ilimitados y que, tarde o temprano, el dinero se acaba. Para evitar el colapso, un hospital no siempre puede dar el mejor tratamiento para cada individuo, sino aquel que beneficie a la mayoría de los pacientes.

¿Cómo se decide el reparto de recursos?
Para decidir a qué pacientes o tratamientos dar prioridad, es normal usar un sistema matemático basado en los llamados QALY (de Quality Adjusted Life Years) o años de vida ajustados por calidad. Con los QALY se intenta evaluar la cantidad y la calidad de los años siguientes a un tratamiento. Cada año vivido en perfectas condiciones se representa con un QALY, la muerte es cero. Si no se puede recuperar la salud del todo (por ejemplo, en caso de ceguera o parálisis) cada año vivido tienen un valor entre uno y cero. Estos valores intermedios se deciden escuchando las respuestas de gente que sufre una enfermedad a:

-¿Preferirías tener mala salud durante un tiempo, o vivir menos en buen estado?

Por ejemplo, una infección que deja con dolores en el pecho. Si parece que los pacientes en general cambiarían veinte años de dolores por dieciocho sin ellos, entonces cada año de vida después del tratamiento serían 18/20 = 0.9 QALY.

-¿Prefieres tener mala salud durante un tiempo o someterte a una intervención a vida o muerte que te deje en perfecto estado?

Es el método más subjetivo. Se pide a varias personas (sanas, enfermas o una mezcla) que valoren diferentes estados de salud del uno al cien y se hace la media.
 
Otra forma de calcular el valor de un año de vida son los cuestionarios como el EQ-5D, que clasifican enfermedades midiendo la movilidad, dolor, ansiedad o capacidad para hacer actividades cotidianas de los afectados. Esto es importante: el impacto de un implante de cadera (por ejemplo) no es igual en una abuela que con ir a la tienda y cuidar nietos tiene suficiente que en un paracaidista que deberá abandonar su profesión.

En Europa un QALY suele contar con una inversión de unos 50.000 euros. Lo normal es que no se alcance la cantidad pero, si es así, se busca entre las opciones terapéuticas la que resulta en más QALY. Cuando hay empate o una diferencia despreciable, el enfermo elije.

Un ejemplo de cálculo simple:
Esperando un transplante de corazón tenemos a un jubilado de vida sana y un ejecutivo de mediana edad fanático del alcohol y las hamburguesas. ¿A quién se le da?

Los riesgos de la operación son mayores en alguien con las arterias dañadas por los vicios (pongamos una probabilidad del 50% de salir de la operación o p=0,5) que en alguien sano (digamos 80% de probabilidad de éxito, p=0,8). En ambos casos la medicación contra el rechazo y el deterioro consiguiente impedirán una salud perfecta, pero el jubilado lo llevará peor que el ejecutivo (QALY 0,6 y 0,7 por año vivido respectivamente). Para simplificar la cosa asumiré cinco años de supervivencia para ambos.

Jubilado: p x(QALY por año vivido x 5 años) = 0,8 x (0,6x5) = 2,4
Ejecutivo: p x(QALY por año vivido x 5 años) = 0,5 x (0,7x5) = 1,75


El ejecutivo tendrá que seguir en la lista de espera.

Los QALY también se pueden usar para decidir entre varias terapias para un mismo paciente (otro ejercicio aquí) o investigar el beneficio de nuevas técnicas de diagnóstico.

Como todo en la vida, este modelo tiene sus limitaciones. Algunos economistas sanitarios creen que hay estados peores que la muerte para los que deberían usarse valores negativos. Las consecuencias para la salud mental del paciente o sobre otra gente (cuidadores o familiares, por ejemplo) tampoco se suelen tener en cuenta. La investigación en este tema está lejos de haber acabado. Aún así, hoy por hoy los QALY siguen siendo una de las formas preferidas para conseguir que la mayor cantidad de pacientes reciban un tratamiento efectivo.

¡Ojo! Todos los ejemplos clínicos que cito aquí son sacados de mi chistera para ilustrar las definiciones y en ningún momento he intentado que tengan un valor real.

11 octubre 2013

Antonio Bru, ciencia a la española

Hace unos años saltó a los medios una historia que por afinidad profesional seguí largo tiempo. Muestra las explosivas consecuencias de mezclar periodismo irresponsable con carácter español.

En 1993 muere la abuela de Antonio Bru, un físico de 31 años que hace un doctorado encajando ecuaciones a procesos geológicos. Esto le inspira para aplicar sus conocimientos a la enfermedad que la mató. Consigue de su bolsillo el material para medir tumores in vitro. En 1995 publica su teoría sobre el crecimiento tumoral. Admite que no sirve en las primeras y últimas fases de la vida del tumor, ni explica metástasis o leucemias. El trabajo gusta a los matemáticos, ya que aplica a una enfermedad un tipo de algoritmo (el análisis fractal) ya empleado con éxito en el estudio de tejidos sanos (en aquellos tiempos se aplicaba "con éxito" hasta a los mercados financieros).

Antonio Bru, 2005
El buen recibimoento sube la moral de Antonio y su equipo, que empieza a investigar en animales. En el 2003 siguen anunciando que la ecuación se cumple, con las excepciones ya comentadas. Pero el margen de error al medir un tumor en animales es grande, asi que la de Bru ya no es la única ecuación que puede describir el crecimiento del cáncer razonablemente bien. Por eso, la respuesta de los expertos en biofísica fue más comedida.

Una charla con un inmunólogo inspira a Antonio a comprobar si se pueden usar grandes cantidades de un tipo de glóbulo blanco (el neutrófilo) para ahogar el tumor. Segun sus cálculos, debería funcionar.

Los animales de laboratorio son criados en condiciones especiales, para implantarles un tumor que puede ser creado de diferentes formas (químicamente, con radiación, etc). Hay un animal y un tipo de tumor para cada faceta de la enfermedad. Bru investiga con los animales que puede ahorrar, a los que inyecta un tumor diseñado para prácticas de cirugía veterinaria. En el 2004 de nuevo declara su éxito. Esta vez el estudio no tiene eco.

En el 2005 Bru, con su novia estomatóloga y su hermana médico de cabecera, convencen a un paciente terminal para recibir una sobredosis de un estimulador de crecimiento de neutrófilos. Al cabo de un año, contra todo pronóstico, sigue vivo. ¿Milagro? No. El bulto está en una zona que impide una biopsia, es decir, no se puede afirmar tajantemente que sea cáncer. Como además el proceso no fue observado por un médico con conocimientos de oncología, ninguna publicación de prestigio quiso difundir los resultados. Así que se presentó el trabajo a una revista sin categoría. Su Universidad envía una nota de prensa en un día informativamente tranquilo y estalla la bomba mediática.

Frenar el crecimiento de un tumor no es lo mismo que curar el cáncer, pero nada importó esto a quienes en el 2005 abrieron los telediarios de varias cadenas anunciando que un matemático español había dado el jaque definitivo a la enfermedad. Además Bru aseguraba que, si le diesen el dinero, en un par de años tendría el ensayo clínico que probase su teoría. Pero, hasta que esas pruebas existiesen, sugirió que cualquier paciente podría ser tratado si pedía el fármaco para "uso compasivo" a la Agencia Española del Medicamento.

Las consultas de oncología y la Agencia Española del Medicamento sufrieron una avalancha de pacientes deseosos de probar el tratamiento milagroso.

Un grupo de voluntarios abrió un foro, "terapia-cancer.org" donde se intercambiaban experiencias y se recogían firmas en apoyo a la investigación. Fue el comienzo de una larga guerra.
Investigadores de élite unidos.

Divulgadores científicos y los pocos investigadores de prestigio internacional que tenemos intentaban sin éxito calmar las aguas. Antonio contraatacaba en revistas pseudocientíficas, suplementos dominicales y programas de televisión como los de Ana Rosa Quintana o Sánchez Dragó, donde aparecía como un nuevo Galileo frente a una "clase oncológica" corporativista y corrupta, que lo despreciaba por no ser médico. Se rumoreaba que Rocío Jurado era uno de sus pacientes.

El tiempo fue revelando la magnitud de la chapuza.

El informático que mantenía el foro de pacientes lo cerró al ver que los milagros no se repetían, pero sí las charlas sobre automedicación y contrabando. Nada más se supo de las 500.000 firmas que recogió en apoyo a Bru para entregar en el Congreso.

Al menos una enferma murió por complicaciones del tratamiento.

La Agencia Española del Medicamento aseguró que mantendría un registro de los casos que permitió y su resultado. Si ese registro existió, nunca se hizo público.

Hoy no se sabe nada del posible paciente curado.

¿Oncólogos en la sombra?
Antonio Bru intentó hacer ensayos clínicos. Fueron rechazados por no tener una base científica suficientemente sólida. Abrió una cuenta para recaudar fondos. Del dinero, de nuevo, nada más se supo. Bru siguió investigando en el lado matemático de su teoría y fue parte de un grupo internacional. Sus ecuaciones fueron empleadas, junto con las de otros muchos matemáticos, para intentar simular un tumor por ordenador. Hoy el proyecto está parado. Su último trabajo (hace tres años) aplica sus teorías a la tuberculosis.

En resumen, puñaladas y oscurantismo en dos bandos radicalizados que afirman ser los defensores de la verdad y la justicia mientras en su furor las mangonean sin clemencia. La España de siempre.

Mientras tanto, los equipos de Física Médica de las universidades de Sevilla, Castilla La Mancha y Granada siguen en la sombra, trabajando codo con codo con oncólogos e informáticos nacionales y extranjeros para producir trabajos de reconocida calidad en el área de la modelación matemática del crecimiento de tumores (y en otras muchas). También ellos, por suerte, son parte de la España de siempre. La minoría tranquila que nos salva de los vendedores de verdades absolutas.

22 julio 2013

Los superhéroes en ciencia

Día de calor en el centro de investigación. Media plantilla entre playa y pueblo. El resto esperando por algún material en tránsito contagiado de la lentitud estival. ¿Qué hace un científico cuando no tiene nada que hacer? He aquí algunos ejemplos.

Sólo quería a mamá
Un siquiatra de la Universidad de Tennessee publicó hace un tiempo un trabajo analizando por qué a Batman le gusta disfrazarse de roedor volante. Después de una exhaustiva revisión de la literatura disponible, llego a la conclusión de que el hombre murciélago sufre de un desorden de estrés post-traumático generado por la muerte de sus padres. Personalmente, una vez analizado el artículo, creo que la orfandad no genera tanto estrés como sacarse ese traje cada vez que hay que ir al baño.

Si además de publicar algo para aplacar al jefe tienes que mantener entretenida a la familia, puedes probar a hacer lo que el siguiente médico. Antoine Cyr pidió a sus hijos de 5 y 7 años que revisasen todos sus tebeos de Tintín y le informasen del numero de veces que se golpeaba la cabeza, la severidad del golpe y la duración de la pérdida de conocimiento. Gracias a esto publicaron un artículo en el que prueban que Tintín no crece ni llega a la pubertad por un caso de hipogonadismo por repetidas lesiones cerebrales. El articulo es tierno y humorístico, terminando con un simpático epílogo:


"A.C y L.O.C. participaron activamente en la recogida de datos. C.C. escribió el artículo. Los autores revisaron la versión final juntos. A.C y L.O.C. no entendían las siguientes palabras: hipogonadismo, hipopituitarismo, correlación de Spearman y libido. C.C. les explicó que las palabras significan "nada de pelo por encima de donde se hace pipí por una hormona que falta", "una parte del cerebro que no funciona", "una prueba para ver si dos cosas están conectadas" y "querer hacer el amor " respectivamente. Después de una larga discusión sobre pelo, "pipíes" y el significado de "hacer el amor", los tres autores dieron el visto bueno para la publicación."


Pero no a todo el mundo le gustan los mismos comics o la misma ciencia. En el departamento de Neurocirugía de la universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf la duda que les carcomía era el origen y tratamiento de los traumatismos craneales en las historias de Asterix. Después de analizar 704 lesiones, concluyeron que la nacionalidad romana, debilidad del nervio que mueve la lengua, pérdida de casco e ingestión de poción mágica se correlacionaban significativamente con la pérdida inicial grave de consciencia. Este fue un trabajo polémico. La metodología fue criticada y refutada en sendas cartas al editor de la revista. Pero también fue citado en otro trabajo en Radiologue.

Si estás aun más vago, no hay que leer tebeos para publicar ciencia. En el libro "Piel, cultura y psicoanálisis", los autores dedican todo un capítulo al uso cómico de erupciones y lunares en las películas de Austin Powers.

¿Es ver la tele demasiado trabajo para ti? Dos investigadores de la Universidad de Newcastle publicaron el seguimiento de la actividad eléctrica de una célula de cerebro de una langosta (insecto) mientras el bicho veía fragmentos seleccionados de la Guerra de las Galaxias. Lo describieron como “el análisis de la respuesta de la neurona DCMD de los ortópteros a objetos en movimiento”.

Kilt y barba: irresistible
Los que todavía tenemos menos ganas, en lugar de investigar, charlamos de lo que hacen los demás. Esta mañana en mi trabajo hablábamos de dos temas. Según la revista de Dosimetría en Protección Radiológica, tener barba, además de atraer a las féminas, es bueno para la salud. Aunque no tanto como el kilt. Un trabajo noruego que analiza los datos disponibles de temperatura escrotal, espermatogénesis y fertilidad, confirma la hipótesis de que los hombres que lo usan regularmente tienen significativamente mejor calidad de esperma y mayor fertilidad. Sin embargo, en mi oficina seguimos sin explicarnos la bajísima densidad de población de Escocia.¿Son los hombres escoceses especialmente feos?¿Son las mujeres escocesas especialmente feas?¿O es el ganado de las Tierras Altas inusualmente atractivo? La primera hipótesis fue ya cientificamente refutada en esta misma página. Una encuesta rápida revela un sesgo hacia la tercera, pero quién sabe. Quizá algún día se vea la respuesta en alguna revista científica.

01 julio 2013

El sueño del bebé: las investigaciones más recientes

La maternidad está de moda. Blogueros como Hematocrítico, Gabi o Sirventés acaban de poner un recién nacido en su vida. Dos buenos amigos del trabajo han sido padres hace menos de dos meses. Siendo estos últimos científicos, y estando ellos en situación de insomnio forzoso, juntos nos lanzamos a la prensa especializada para ver cómo mejor capear el vendaval. Una consulta que creí a priori estéril, pero que terminó con conclusiones que poco tienen que ver con lactancia, colecho, rutina o cualquiera de los lugares comunes en los que suele encallar este aburrido debate.

El año pasado, Pediatrics publicó un trabajo en que se comparaba la regulación del sueño de prematuros que vivían con una luz permanentemente tenue con otros que alternaban intervalos regulares de luz y oscuridad. Estos últimos se quejaban una media de 25 minutos diarios y lloraban una media de 14 minutos diarios menos que los mantenidos en condiciones continuamente tenues. Ademas de ganar peso con mayor facilidad.

Según una investigacion de Abril del 2012 con noventa y cuatro familias, los recién nacidos de entre dos y cuatro meses amamantados podrían dormirse más fácilmente que los que toman leche de fórmula. Esto se atribuye a la melatonina, que es secretada durante la noche en adultos, pero no en neonatos. Ésta tiene un efecto hipnótico y relaja el tracto gastrointestinal. El trabajo especula que la melatonina materna induce sueño en el bebé.

Pero un estudio con más de diez mil niños cuatro meses después muestra que los resultados no son los mismos si se mide el sueño entre cero y once meses. Entonces, los amamantados despiertan con más frecuencia (2,41 veces frente a la 1,67 veces de los de fórmula) y tienen períodos de sueño nocturno más cortos (5,58 horas frente a 6,88 horas). En principio, nada nuevo. Sin embargo, la investigación fue más allá. Separando los bebés amamantados entre los que dormían peor que los de fórmula y los que dormían igual, descubrieron que aquellos progenitores que no calmaban al bebé dando el pecho, sino que lo ofrecían sólo una vez comprobado que tenían hambre, conseguían una regulación del sueño similar a la de bebés alimentados con fórmula. Así, los autores concluyen que no emplear la lactancia como único medio de consuelo y explorar vías alternativas pueden mejorar la noche de toda la familia.

"Explorar vías alternativas de consuelo". Que lógico y clínico suena eso. Justo lo que pide el cuerpo cuando a las cuatro de la madrugada un bebé desquiciado te despierta por tercera vez en la noche. Aquí entra el último y más curioso estudio.
Uno que rompió el brazo contra la cuna.

Publicado en Journals of Paediatric Psichology, "Del sueño del lactante y participación paternal en el cuidado infantil durante los primeros seis meses de vida" hace un análisis ameno y documentado de la vida de la familia de clase media en el Israel del siglo XXI. Tras probar que una mayor relación entre padre y bebé a la hora de alimentar, consolar, jugar, bañar o acostar resulta en una mejor noche para todos, los autores revisan la literatura existente en busca de causas. La conclusión parece ser que, por un lado, la implicación del padre reduce el estrés materno y familiar. Por otro, mientras el papel de la madre suele ser como elemento protector, el del padre tiende a promover la independencia del pequeño, facilitando el aprendizaje de procesos de autocontrol que derivan, entre otras cosas, en un sueño independiente más temprano.

Otros trabajos recientes curiosos sugieren la eficacia de trucos como fingir que duermes delante del bebé; si el insomnio va unido a cólico, darle manzanilla y si tiene más de un año de edad y tos, miel.

Conclusión:

El proceso por el que aprendemos a dormir por la noche es gradual y complejo. El crecimiento, una experiencia intensa y dolorosa. Por eso es normal que a veces no haya nada que hacer.

Mostrar la diferencia entre día y noche y limitar la asociación entre lactancia y sueño puede ayudar.

Antes de desesperarse o perder el tiempo con pediatras-gurus, foros de madres o cualquier otro espontáneo que nunca ha visto a nuestros hijos, merece la pena cultivar y promover la relación entre padre e hijos. Esta puede ser la clave para un mejor sueño familiar.

15 junio 2013

Terrorismo radiactivo

Para muchos españoles saber mirar si alguien ha puesto explosivos bajo en coche es normal. Cosas de los locos años ochenta. Pasa el tiempo, se calman las aguas y una piensa que ciertos conocimientos quedan perdidos en la Historia. Poco sospechaba yo que en el año 2005 me vería colaborando con las Fuerzas Especiales británicas en una investigación antiterrorista.

Esta historia no esta basada en hechos reales, son hechos reales.

Las Fuerzas Especiales no son una unidad secreta, con lo que nunca se me ha pedido silencio. Al lector corresponderá decidir si quizá debieran haberlo hecho.

Por aquel entonces, yo trabajaba en un hospital de una ciudad perdida en la campiña inglesa. Anodina como pocas, solo la salvaba del tedio su relativa proximidad a la capital.

Pero el siete de Julio lo cambiaría todo para siempre... (dramatizando bastante). Nadie se cree más importante que un ingles de provincias y ese día - el del atentado terrorista en el metro de Londres- dio excusa a una deliciosamente egocéntrica paranoia.

Dosímetro personal
Mi trabajo oscilaba entre el control de calidad de las máquinas de radioterapia y la planificación de los tratamientos oncológicos con éstas. Dada la naturaleza de la labor, llevaba siempre un pequeño dosímetro de radiación conmigo. Estos dosímetros se renovaban cada dos meses, cuando se enviaban a un laboratorio en Alemania para su análisis. Un día, el asesor de protección radiológica (APR) nos llama a una radiógrafa y a mí. Nuestros dosímetros han registrado un nivel de radiactividad inusualmente alto. Ese trimestre ambas estábamos en la sala de planificación, trabajando con ordenadores corrientes y con otros compañeros cuyos dosímetros habían vuelto "limpios", así que la exposición tenía que haber ocurrido fuera del hospital. Aunque ella lo negó, el APR asumió que la radiógrafa (madre de familia numerosa) había metido el aparato en la lavadora (la fuente de error más normal). Pero mi caso seguía inexplicable, así que me mandaron ir a casa con un monitor electrónico y un diario para anotar sus lecturas durante dos semanas.

Un día, otro, otro, otro... Lo más parecido a un pico de lectura fue cuando el aparato cayó en el bolso demasiado cerca del móvil (un defecto de los dosímetros electrónicos personales de la época). Ya estaba convencida de que iban a admitir que habían mezclado nuestros informes con los de dos trabajadores de central nuclear cuando el día doce subió la dosis de forma espectacular.

Hay cientos de explicaciones simples para una exposición radiactiva. Las más comunes son subirse a un avión o hacerse una radiografía. En casas antiguas de piedra se puede encontrar radón activo. Algunos azulejos de circonio están contaminados. Existen alarmas contra incendios que funcionan con Americio 241 y los aparatos que se usan para detectar tuberías antes de perforar una calzada también contribuyen. Por citar solo algunos ejemplos. Se tolera porque las dosis están controladas y bajo los mínimos de seguridad. Todas estas posibilidades y algunas más se barajaron, pero el misterio seguía sin esclarecerse.

Al día siguiente, el APR me informó de que, según nueva legislación antiterrorista, toda actividad inexplicada tenía que ser reportada a la policía para su seguimiento por las Fuerzas Especiales. El cumplió con su deber y me dijo que esa tarde enviarían a alguien a mi edificio. Aun recuerdo la conversación telefónica con mis padres:

Hogar, "peligroso" hogar
-Hola mamá. Hoy si oyes clics o interferencias es porque el furgón de los de las Fuerzas Especiales acaba de llegar y nos están escuchando por si somos terroristas.

-Ah, pues sí se oye el ruidito.

-Así que nada de hablar de mis tiempos en Irlanda...

-¡Pero si fuiste los veranos a aprender inglés!

-Si, en zona católica. Y tampoco digas nada de cuando tío Toño trabajaba en el País Vasco...

-¡Era Guardia Civil!

-Si, si. Para esta gente eso son fruslerías. De todas formas ya han colgado. Creo que no hablan la lengua de los Gipsy Kings.

Después de un rato de cháchara, mi madre vuelve a preguntar.

-Miércoles ¿Qué es ese ruido?

-Un claxon. La camioneta espía ha aparcado en el camino de una sola dirección atrancando y el tipo del reparto del bar de al lado los está poniendo a caldo. Furgón negro contra camioneta blanca. Si pasan a las manos apuesto por el del reparto.

Contador Geiger: un botón de cuatro posiciones
Las escuchas supieron a poco. Al día siguiente, el APR vino con una nueva misión.

-Miércoles, las Fuerzas Especiales quieren monitorear los niveles de radiactividad en tu edificio, a ver si encuentran un dentista ilegal o una bomba. Querían pedirme el material y hacerlo ellos...

-Pues con lo discretos que son...

-Les he dicho que tú sabes manejar el equipo y tienes licencia para hacerlo. Parecen contentos con la idea siempre que aceptes unas reglas básicas de espionaje seguro.

-Vale. Todo por la patria (la tuya) y el cotilleo.

En este momento el APR pone cara de dolor y dice:
-Regla numero uno, que no lleves "el mono blanco ese que lleváis vosotros", que no es discreto.

-¡¡¡¿Qué?!!! ¿A santo de que me voy a poner un traje especial para protegerme de una radiación que atraviesa paredes de ladrillo para meterse en mi casa cuando le da la gana? ¿Qué creen que hará ponerse el mono cinco minutos? ¿Magia?

-Ya... Regla numero dos -suspira- Que si puedes mirar la radiación tapando el "click, click" del aparato, por si te descubren.

-No entiendo. Los únicos que hacen ese ruido son los contadores Geiger y puedes mover el dial a "mudo". Si los has visto, lo sabes. Pero con un Geiger no arreglamos nada porque solo dice que hay radiación, pero no de qué tipo, osea, nada que no supiésemos con los otros dosímetros. ¿Como entrenan a esta gente?

-Sospecho que con películas de media tarde. Ahora entiendes por qué quiero que lo hagas tú. Te daré un dosímetro espectroscópico. Busca un momento tranquilo y sé prudente. Graba los espectros de lo que detectes. Mañana los analizo y os cuento.

Christmas Jones, sin traje especial
Y así lo hice. Me planté en la escalera común y llevé el detector de puerta en puerta. Y el APR nos contó. Y aquí es donde lo novelesco acaba. No encontramos vecinos dentistas ilegales ni terroristas. Nada. El APR nunca pudo explicar el misterio de mis dosis. Antes pensaba que fue un cambiazo con un trabajador de central nuclear, hoy me inclino por un fallo en el equipo de análisis en Alemania. La segunda lectura con el dosímetro electrónico la achaco a una reparación en una torreta de teléfono móvil, pero son elucubraciones mías.

La historia acabó con un final poco satisfactorio para todos, excepto para mi pareja. Él se lo pasó estupendo aprendiendo sobre cosas que hasta entonces sólo había visto en el cine. Además, por aquel entonces a James Bond le ayudaba Christmas Jones/Denise Richards, física nuclear de pega, pero él tuvo a Miércoles, radiofísica de verdad que aun hoy grita a la pantalla cuando ve incongruencias en las películas del género.
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Este artículo es el premio a Igor por haber ganado el concurso de la extraña primavera.

22 abril 2013

Manual práctico de Crianza Natural

Nuestra cultura, la vida en el medio urbano, nos ha desconectado del medio natural, pasando al mundo de la fría tecnología y los "expertos". Un bebé sujeto a la educación occidental sufre una crianza desnaturalizada que genera sentimientos de inseguridad, miedo y dependencia. Pero si una madre cría de forma natural, el hijo desarrollará confianza en sí mismo, equilibrio e independencia.

La crianza natural no es nada nuevo. Se basa en la idea de que para conseguir el desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los bebés necesitan el tipo de experiencia a la que nuestra especie se ha ido adaptando durante su evolución. Como veremos, también tiene una amplia base científica.

Pero no es fácil. Nuestro instinto ha sido minado hasta el punto de que apenas podemos distinguir un impulso original de otro distorsionado. Es entonces cuando un regreso al instinto que permia todo en sociedades ancestrales nos pueden mostrar el camino. Los cuidados de las hembras de mamíferos a sus crías son otro claro referente que no debemos olvidar.

A continuación se encuentran algunas respuestas a los problemas más comunes para cualquier familia y cómo abordarlos desde la crianza natural.

¿Cuándo debo sacar los pañales a mi hijo?

¿Conoces a algún otro animal que use pañales? Yo tampoco. El uso de los pañales apenas se remonta a la Inglaterra del siglo XIV. Antes, las necesidades del niño se cubrían de forma natural, sin la tiranía de cambiadores, sin dañar al medioambiente y sin dar enormes ganancias a compañías farmacéuticas por innecesarias cremas contra la dermatitis. Esto todavía ocurre en culturas más tradicionales, donde las madres aprenden a leer el lenguaje corporal de sus pequeños antes de hacer pipí y los llevan en sus brazos hasta la vacenilla o agujero más próximos.

Mi niño no me come

En los últimos tiempos, padres e hijos vivimos presas de pediatras y fríos percentiles que no tienen en cuanta la individualidad de nuestros pequeños.

En África los niños van detrás de las mamás para que les den de comer, aquí vamos detrás de ellos para que coman. En familias de la selva y en el reino animal, todo es más natural: si la cría no come lo que le damos cuando se lo damos pasa hambre. Si sigue sin comer, pasa más hambre. Así hasta que acepta lo que se le da o sufre un trastorno del desarrollo.

¿Malcría tener a mi bebé en brazos?

Ganado Higlands, Pollock Park, Escocia
Los niños son animales mamíferos que precisan de la cercanía de sus padres para desarrollarse adecuadamente.

En aldeas de Kenia, Sudan y parte de Asia, los recién nacidos viven en constante apego con sus madres, fruto de la inestabilidad social y la pobreza que obliga a trabajar de sola sol, a veces a temperaturas extremas.

En el mundo natural, el apego depende de depredadores, clima y la capacidad de la madre de conseguir comida.

Estudios con macacos japoneses prueban la relación entre contacto maternal y temperatura ambiente.

¿Qué peligros acechan a mi bebé?¿Puedo cuidar de él? Contestar estas preguntas nos guiará.

Mi niño no me duerme

Para un buen sueño, es importante que el pequeño se sienta seguro y cómodo. Por eso la pregunta debe ser ¿Cuándo debe mi bebé dejar mi cama para dormir en su habitación?

Tres orangutanes, Zoo de Berlín
La Naturaleza da su sabia respuesta, que en los primates es unánime. El hijo no quiere dejar el seno materno.

Entre los simios, la madre separa a su bebé como muy tarde, cuando vuelve a ser fértil. Si seguimos el ejemplo de nuestras hermanas primates, alejaremos al peque de nuestra cama cuando mami vuelva a ovular, o cuando se sienta lista para hacer el amor con papá.

En sociedades poco industrializadas, el niño cambia de lecho cuando se encuentra espacio en otro sitio (p.ej., si se consigue una casa mayor o con la boda).

Mi hijo tiene rabietas ¿Qué puedo hacer?

Los berrinches deben afrontarse de una forma natural, es decir, de un modo respetuoso hacia el niño. Si nosotras abrazamos nuestros instintos, no debemos reprimir los de nuestros peques.

Gata callejera y camada. La Coruña
Para el niño, gritar, pegar y dar patadas no es sólo su forma de expresarse. En el medio natural, todas las crías omnívoras, incluidos primates y las sociedades primitivas,  usan la pelea con hermanos y primos para mejorar su forma física y reafirmarse como individuos. Es parte vital del desarrollo. Sin embargo, hay momentos en que este comportamiento se hace difícil de sobrellevar. Es entonces cuando, con todo el cariño y respeto, debemos actuar como lo haría la matriarca de cualquier camada. Todas hemos visto a una mamá perro morder el cuello de su cría, o a mamá gato bufar y dar zarpazos a un pequeñín díscolo. Nosotras no podemos hacer eso, pero podemos seguir con una tradición muy familiar entre nuestras abuelas: el capón o la colleja.

¿Quién debe cuidar de mi bebé si yo no puedo?

La crianza natural busca en primer lugar reforzar el vínculo entre la madre y el niño. Es importante comprender que somos nosotras a quienes necesita el bebé, es nuestra leche, nuestro olor, nuestra atención las que quiere. (Adriana Vergara, Psicóloga).

Si no puedes cuidar del niño sola, el macho mamífero es monógamo serial o promiscuo por naturaleza. Mirando a diferentes culturas se comprueba que el hombre no es una excepción, así que no debemos contar con él en un proyecto a largo plazo como la crianza de nuestros hijos.

La abuela, como madre que es, ya tiene una camada de la que ocuparse, y no es la tuya.

Pero recordemos que las suricatas dejan sus crías al cuidado de adolescentes, otros simios y sociedades tradicionales optan desde muy temprano por la crianza en grupo, donde una o varias madres vigilan la prole de todas. En nuestra sociedad tenemos sistemas análogos: niñeras y guarderías.
Guardería de porrones moñudos, Glasgow
Contrario a lo que se cree, los bebés que han sido criados de forma natural son más independientes, fuertes y seguros de sí mismos cuando crecen; capaces de degollar una cabra con sus propias manos, hacer una casa con adobe y un machete, o tirarse al Atlántico en patera por el espejismo de una esperanza de vida de más de cincuenta años.

Epílogo: 

Como por Internet hay mucho chachobruto suelto, aclaro que este texto es una sátira a la idea de que todo lo "natural" es siempre lo mejor y a los manuales de crianza (a todos). Además me apetecía usar algunas fotos de crías que he ido sacando con el tiempo.

El vocabulario es el típico de este tipo de literatura, con profusión de palabras cariñosas, aseveración de la lógica intuitiva del método y amenaza velada de condena en los infiernos para quién se desvíe. También se garantizan cualidades imposibles de medir, como independencia, seguridad o felicidad.

Como en la mayoría de los textos de crianza, los enlaces son auténticos y llevan a publicaciones científicas que concluyen exactamente lo que digo, pero cuyos autores no han aprobado la extrapolación de sus hallazgos a ninguna filosofía educativa.

Yo no creería en estos métodos ni jarta de vino.

18 febrero 2013

¿Por qué no se estudia Ciencia?

Hace un tiempo que este vídeo pulula por las redes sociales. No es de extrañar, combina una respuesta sencilla a un problema complejo con un tipo melenudo de esos con los que Punset gusta susurrar grandes verdades de  madrugada. El protagonista es Michio Kaku, uno de los físicos creadores de la teoría de cuerdas. Michio recoge el testigo de Stephen Hawkings en el siglo XXI. Al igual que el famoso discapacitado británico, tras desarrollar una notoria contribución a la Ciencia y un estilismo singular, Michio se dedica a escribir libros en los que simplifica teorías complejas hasta que no las entiende ni la madre que las parió. En este vídeo explica por qué cree que escasean las vocaciones científicas.

Parece difícil de rebatir. Pero sustituyamos la variable "Ciencia" por "Humanidades". Cambiemos minerales por Prehistoria y tectónica de placas por II Guerra Mundial. Resultado: el discurso sirve para explicar el desinterés en cualquier disciplina del conocimiento.

Personalmente, creo que la falta de vocaciones tiene una raíz más pragmática. Para estudiar Ciencia hace falta una base de Matemáticas. Cualquier alumno que ve un temario de Humanidades sabe contando las hojas cuantas horas de estudio necesitará para dominarlo. En el caso de las Matemáticas, el aprobado depende además del tema, de lo bien que lo haya explicado el profesor y de lo despejado que se esté el día del examen. Demasiadas incertidumbres para una materia sin aplicación inmediata. Si a esto unimos que la imagen del científico medio es de un investigador de gran capacidad de trabajo y microscópica cuenta corriente, la decisión está tomada.

No tengo la solución al problema. Sólo vagas ideas:

Algunos amigos humanistas me han preguntado cómo he podido hacer una carrera "tan fea" como Física. Cuando recuerdo las horas pasadas en el instituto aprendiendo sobre piedras cayendo de globos, solenoides y demás pajas mentales de nula utilidad en la vida diaria, entiendo el desinterés. Pero, de vez en cuando, esa misma gente vuelve extasiada tras leer historias de universos paralelos, el bosón de Higgs o de por qué hace más calor en una habitación con nevera. Quizá una medida sería mostrar el nexo entre la base de la ciencia que estudiamos en la adolescencia y temas útiles o que generan curiosidad. Pongo ejemplos:

En Física, podríamos comentar la relación entre vatio y factura de la luz. La ley de decaimiento exponencial y el campo eléctrico podría complementarse con una descripción de las centrales nucleares y otras formas de generar energía.

Tras la introducción al átomo y la física de partículas, una explicación de por qué se invierten billones de euros en el Colisionador de Hadrones de Ginebra.

O mostrar las pruebas de que el hombre llegó a la Luna.

En Biología, sería bueno aprender qué son los ensayos clínicos y su aplicación a la aprobación de medicamentos, de modo que cualquier chaval pudiese formar un criterio propio sobre la industria farmacéutica, medicinas alternativas, homeopatía, etc.

Entender qué es una célula madre, cómo se obtienen y las dificultades que entraña su posible uso terapéutico contribuiría a desmontar mitos.

En Matemáticas, resaltar la relación entre estadística y medicina, funciones y economía, probabilidad y seguridad informática, lógica y electrónica o incluso entre la trigonometría y la creación de mapas la haría más cercana.

Pero esas no son las únicas utilidades de la Ciencia. Al igual que todos entendemos que estudiar inglés abre ciertas puertas, es importante que profesionales, padres y educadores demos información honesta y completa sobre las oportunidades laborales y formas de vida a las que se tiene acceso con la Biología, las Matemáticas o la Geología, por ejemplo.

En resumen: si queremos que un joven deje de ver estudiar Ciencia como un esfuerzo estéril, tendremos que darle buenos motivos para ello.

30 noviembre 2012

Grandes preguntas que la Ciencia ha contestado.

Leer sobre los últimos avances de la ciencia en los grandes medios puede hacernos divagar, soñar, reflexionar o aburrir. Son una ventana al futuro. Rara vez hace sentir que toca nuestro día a día. Sin embargo, no es siempre así. Aquí van unos estudios reales que resuelven algunas de las grandes dudas que pueblan nuestras mundanales vidas.

Micción o no micción, esa es la cuestión.

Nos ha pasado a todos: estar a punto de terminar una faena cuando entran ganas de orinar. Quizá esa sensación de urgencia nos impulse a terminar antes, o quizá la prisa propicie un trabajo mal hecho que deberá ser repetido en condiciones más favorables.

El año pasado, un equipo australiano comprobó que tener la necesidad extrema de orinar ejerce un gran efecto negativo en atención y memoria. El efecto se acentúa cuanta mayor sea la urgencia. Estas funciones vuelven a niveles normales después de evacuar.

Por otro lado, una investigación de la Universidad Católica de Leuven afirma que resulta en una mayor capacidad de controlar impulsos. Los belgas observaron que los niveles elevados de presión de la vejiga se correlacionan con el rendimiento acelerado en nombrar colores, pero no con el rendimiento en pruebas de significado de palabras, lo que indica que el control urinario facilita la inhibición de impulsos. También observaron que incrementa la paciencia en el ámbito monetario, que se refleja en un aumento de la tendencia a resistir ganancias inmediatas en favor de opciones más beneficiosas a largo plazo.

En resumen, si lo que queremos hacer requiere principalmente memoria o atención (por ejemplo, recordar donde pusimos las llaves del coche, enhebrar una aguja o dar un discurso) mejor ir al baño. Por el contrario, si lo que pretendemos necesita autodisciplina o reflexión (por ejemplo, comprar los regalos de Navidad o ir al Casino) aguantarse ayuda.

¿Ser estúpido es contagioso?

Siempre he creído que la exposición controlada a la estupidez humana no solo no es
perjudicial, sino que incluso puede ser terapéutica. Ver que hay gente que sobrevive felizmente con un cerebro atrofiado puede ser analgésico. Ahora viene un austríaco y me echa la teoría a rodar. Este sicólogo selecciono a un grupo de personas y lo dividió en dos. Algunos leyeron la historia de un hooligan, otros no. A continuación los sometió a pruebas de personalidad y conocimientos. Los resultados de los participantes que leyeron el relato mostraron una personalidad más afín a la del protagonista y un peor rendimiento en la prueba de conocimientos.

Así que, si alguna vez sientes que estas rodeado de torpes, huye o tiembla, porque tú eres el próximo. Si el hecho no te preocupa, es que es demasiado tarde.

Por qué la mayoría de los jefes son unos incompetentes y cómo evitar que tu negocio sufra por ello.

En los años sesenta el psicólogo canadiense Laurence J. Peter postuló un principio paradójico que se pueden resumir así: "Cada nuevo miembro en una organización jerárquica subirá por la jerarquía hasta que alcance su máximo nivel de incompetencia". A pesar de su aparente irracionalidad, es un principio realista en cualquier organización en la que la promoción premie a los mejores miembros y donde el trabajo en el nuevo nivel no dependa de la competencia en el anterior.

Un equipo de la Universidad de Cornel mostró, por medio de simulaciones informáticas, que el principio de Peter es inevitable y que produce una reducción significativa de la eficiencia de la organización. Recientemente han ido más allá y proponen una solución. Explorando diferentes estrategias encontraron que las mejor forma de mejorar la eficiencia es promover a gente al azar.

¿Qué comer para ser más inteligente?

Tenemos un jefe torpe que aún encima nos puede contagiar de su mediocridad. Está claro que sólo con rabos de pasa no salimos de ésta.

Después de que el prestigioso New England Journal of Medicine describiese la correlación entre el número de premios Nobel de un país y su consumo de chocolate per cápita, un milanés ha dado el siguiente paso mirando a otros alimentos. El menú ideal es filete de buey o pollo a la pimienta (sin cebolla), vaso de vino y una manzana al horno con mantequilla y azúcar.

¿Qué alimentos se asocian con un aumento o una disminución de la probabilidad de sufrir cáncer? 

Ser inteligente o inmune a la estupidez no basta. Tanto si queremos vivir deprisa, morir joven y dejar un hermoso cadáver como si no, la alimentación es decisiva. O no. Según un equipo de las universidades de Harvard y Stanford, absolutamente todos los alimentos han sido asociados en algún momento con pequeños riesgos de cáncer o beneficios en su prevención.

Cómo aprender a hacer un masaje cardíaco y que no se te olvide

Hacer un masaje cardíaco es una de esas cosas que todos creemos que debemos saber, todos hemos aprendido al menos una vez y casi todos hemos olvidado un par de cafés más tarde. Gracias al ingenio de unos médicos de Illinois, a los Bee Gees, a Vinnie Jones y a la British Heart Foundatio esto ya no tiene que ser así.


Si hay una máxima repetida en ciencia es que "un sólo estudio no prueba nada". Lo que si prueban estos artículos es que investigar no es siempre juntar grandes mentes, latinajos polisilábicos y generosos presupuestos para mejorar la vida de nuestros nietos. Con interés y buen hacer también se pueden crear estudios "para mear y no echar ni gota".

Este post participa en la II Edición del Carnaval de Humanidades, alojado por @scariosHR en el blog LEET MI Explain.

18 octubre 2012

Cómo se hace un medicamento

Para que un medicamento se pueda consumir legalmente debe pasar al menos tres pruebas denominadas ensayos clínicos. Estas pruebas definen la mejor dosis, los efectos secundarios y su eficacia.

Cada ensayo tiene unos requerimientos que deben cumplir todos los pacientes que vayan a participar.

La ley obliga a que el ensayo esté aprobado por el comité ético del hospital donde se diseña. Una vez aprobado, los pacientes son informados de las terapias que se van a recibir, las pruebas necesarias y los potenciales riesgos.

FASES

Un fármaco debe pasar obligatoriamente por las tres primeras fases para su legalización y comercialización.

1. Fase I: 

se estudia la seguridad de un fármaco nuevo, cómo se debe administrar (oralmente, intravenosa, intramuscular etc.), con qué frecuencia y cuál es la dosis máxima tolerable. Los ensayos en fase I se llevan a cabo con voluntarios sanos excepto en oncología, donde se emplean pacientes con tumores muy avanzados.

2. Fase II: 

Sobre la actividad del fármaco y sus efectos.

Una fase dos ideal se administra con el sistema "triple ciego": se hace un sorteo en que a una mitad de los pacientes se les asigna el nuevo fármaco y a la otra mitad un placebo. Ni el médico ni el paciente saben en qué rama del ensayo están hasta que los resultados son procesados.

Para superar esta fase el fármaco debe ser superior al placebo.

3. Fase III: 

Comparación del nuevo tratamiento con la terapia que se administra habitualmente en la clínica.

De nuevo los pacientes se asignan aleatoriamente a uno de los dos grupos, de manera que son tratados bien con el nuevo o con el viejo fármaco.

Para superar esta fase el fármaco debe ser superior al mejor del mercado.

4. Fase IV: 

Estos ensayos están son para afinar la dosis o administración de un fármaco, sus efectos secundarios, etc. o para investigar usos alternativos de fármacos ya aprobados.

Tanto esta etapa como la anterior deben llevarse a cabo obligadamente con medicamentos registrados.

En las dos primeras fases, una vez que el ensayo ha finalizado se revisan los datos y se toma una decisión respecto a la continuidad del proceso. En fases posteriores, los resultados se divulgan en congresos y revistas especializadas. Esto da la oportunidad a cualquier profesional interesado de debatir si la metodología y los resultados obtenidos justifican las conclusiones del grupo investigador.


El siguiente paso es el escrutinio por comités de agencias del medicamento (como la FDA en EE.UU. o la EMEA en Europa) para comprobar que cumple con la legislación sanitaria vigente en cuanto a efectividad y riesgos y, según eso regular en que casos se puede recetar.

ALGUNAS REFLEXIONES

El precio de los medicamentos y la ética de las compañías farmacéuticas

Se dice que los medicamentos de última generación son caros. Cuando una medicina sale al mercado, no solo pagamos los costes de producción. Los científicos que han hecho los miles de experimentos y ensayos clínicos que no han llegado a puerto también tiene que comer. Sus animales, laboratorios, maquinaria, etc necesitan ser mantenidos y actualizados. Eso también se incluye en el coste del producto.

Por otro lado, tras seis meses en el mercado, los medicamentos se convierten en "genéricos", que viene a significar que cualquiera que tenga los medios necesarios puede fabricar y vender el producto. Es decir, una compañía farmacéutica tiene seis meses para recuperar la inversión, lo que impone una presión brutal para venderlo.

Medicinas complementarias y alternativas

Se considera medicina complementaria o alternativa aquella que no ha probado su eficacia. Esto puede ser por varios motivos:

-No se han hecho ensayos clínicos:

Por ejemplo, el uso de la manzanilla en problemas digestivos.

-Se han hecho algunos ensayos clínicos, pero no en todas las fases, o los que se han hecho son de escasa calidad:

Aquí tenemos a la gran la mayoría de los remedios de medicina natural, ayuveda, osteopatía, quiropraxis...

-Los resultados de los ensayos son inconcluyentes: 

Este es el caso del hipérico, o hierba de San Juan y su prescripción en depresiones leves. Los usos y contraindicaciones son tan similares a otros productos en el mercado que su clasificación varia según el país en el que se pida.

-Los ensayos clínicos han fracasado: 

El ejemplo mas famoso es el de la Homeopatía. Muchos remedios homeopáticos aseguran que han pasado ensayos clínicos. Es verdad. Prácticamente todos han pasado un ensayo en fase 1. Pero los de fase 2 han fracasado estrepitosamente.

Por ultimo, la única medicina alternativa o complementaria inefectiva en todas sus facetas es la Homeopatía. El resto varia según la aplicación. La Acupuntura es generalmente inútil, pero es aprobada como remedio contra el dolor en casos específicos. La Osteopatía puede mejorar algunas dolencias de espalda, por ejemplo. En la medicina natural, la "garra del diablo" para la artritis o el aceite de hígado de bacalao para la prevención de problemas cardiovasculares no han pasado ensayos en fase 3, pero tienen cierta efectividad y, dada su escasa toxicidad, pueden ser alternativas razonables en casos leves.