.
cuando no me falta voluntad.
Solitaria
está la playa
y
solo estoy ante el fuego.
El
crujir de la seca madera
se
fusiona con el susurro oceánico
que, bajo la pálida cúpula
del
atardecer otoñal,
pone
música al descanso.
Las
flamígeras filigranas
en
su fulgor van creando
morfología
de pensamientos:
creencias
perdidas
y voces
congeladas en
el
invierno de los días...
Y
la brisa, como lánguida mano,
sobre
el agua va esparciendo
el
dorado resplandor
de remotas existencias
de remotas existencias
y realidades de apagado rumor.
Y
en mí está todo.
Y todo es lejanía flotante
sobre
las combadas olas
del agitado mar de mi razón,
avanzando caprichosas y solas.
...
del agitado mar de mi razón,
avanzando caprichosas y solas.
...
Cálida
se acerca la noche
con
su grisura y su misterio,
con
su fuego y su verdad,
con
su renuncia al engaño,
con
su desdén al mal soñar.
Y
en mí está todo
cuando
luz y llama están,
cuando
hay leña que quemar,
cuando
el aire no me falta,
cuando no me falta voluntad.