Desde niño, pese a tener problemas de salud (asma), me gustaba estar activo, correr mucho, andar en bici, jugar con mis amigos; imaginando a ser piratas o cualquier cosa que se nos ocurriese. Por ello me inscribí, en aquellos tiempos, en una academia de fútbol, en la que estuve alrededor de 4 años, parcialmente, ya que, debido a los problemas ya antes mencionados, siempre estaba en el hospital; internado, por bronquitis, pulmonías, neumonitis, etc.
Recuerdo también, que nos reuníamos para ir a las videoconsolas, pero, no ocupaban la mayor parte de nuestro tiempo, éramos más de aventuras reales. Conocíamos aquella experiencia de "jugar en el barrio".
Años más tarde, yo seguí vinculado con el deporte, perteneciendo así algunas academias de artes marciales, como; Karate, Tae Kone Do y algo de Boxeo, esto entre los 11 y 16 años.
Luego de ingresar a la universidad, deje de hacer deporte, tuve una vida mas sedentaria, en consecuencia me enferme (tuve ácido úrico elevado). Cierto día, quise hacer unas dominadas, no hice más que una y media, por así decirlo. Entonces sonreí, y dije; que rayos! , antes podía hacer entre veinte a treinta dominadas, qué me ah pasado!!. Fue allí cuando decidí cambiar mi vida poco antes de cumplir los 23.
Empecé saliendo a correr, por un par de semanas. Después fui a un gimnasio por un mes, principalmente para motivarme, rodeándome de gente deportista y con el enfoque similar al mio. Luego, obtuve un ritmo de disciplina subconsciente, ya que mi cuerpo me volvió a exigir estar en movimiento. buscando vídeos en Internet, me encontré con un deporte que me encantó por su esencia, por su estilo, me refiero a la calistenia. Básicamente se relaciona al tipo de ejercicio que quise hacer, las dominadas que mencioné. Entonces comencé con ejercicios fáciles y fui subiendo de poco a poco. Al comienzo era un sufrimiento bárbaro, no solo por hacer ejercicio después de mucho, sino también, por que tuve que sacar fuerzas de donde no tenía, ya que el ácido elevado hacia que me sienta cansado durante todo el día; y un tercer problema más. Hacia ejercicio hasta desmayarme, solo pensaba antes de caer; que divertido, hasta cuando será así?, o si no también pensaba; si fuera de otra manera no seria tan divertido.
Pasó el tiempo y fue desapareciendo esa sensación. Mas apareció un nuevo inconveniente; problemas en los hombros, ligeros dolores de poca duración, quizá unos segundos, me asustaron, pensé que eran problemas de manguito rotador, tendinitis u otros, por la gracia de Dios, no era nada de eso, solo requería algo de descanso. Reorganicé mi entrenamiento, a uno mas lento. Me sentí mal, porque era como si bajaría del escalón al cual había llegado.
Finalmente comprendí, que el dolor es parte de la vida, solo así te vuelves más fuerte. Y que si no hubiesen obstáculos en la vida, cualquiera pudiese llegar a un gran objetivo; de una forma correcta, sin ayudas, es difícil, hasta muchas veces parece que es vano, parece que es imposible, estas ideas vendrán una y otra vez, pero depende de ti vencerlas cada día.