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miércoles, 23 de mayo de 2012

César Aira: El congreso de literatura

Idioma original: español
Año de publicación: 1997
Valoración: Muy recomendable

César Aira es un gamberro. Es difícil decirlo de una forma más elegante, y probablemente no haga falta: César Aira es un escritor gamberro, como el español Antonio Orejudo pero todavía con más imaginación y un poco menos de sal gruesa. A lo mejor es que cuando naces, como Aira, en un sitio que se llama Coronel Pringles, no puedes tomarte demasiado en serio a ti mismo, por mucho que luego te mudes a Buenos Aires.

Si no me creéis a mí en esto de que Aira es un gamberro, mirad el argumento de El congreso de literatura: un escritor-y-científico-loco asiste a un congreso de literatura, en el que concibe un diabólico plan: conquistar el mundo clonando en masa a un hombre superior, a un genio intelectual, que no es otro que el recientemente fallecido Carlos Fuentes. Ah, pero antes de eso el mismo escritor-y-científico-loco se las arregla para descifrar solito un misterio histórico-arqueológico que lo hace instantáneamente rico y famoso. Me resisto a contar el desenlace, que es una broma más a añadir a todas las anteriores.

Pero no es solo el argumento, sino la forma de escribirlo. Hay autores que parece que te llevan cogido de la mano por un camino preestablecido, y que cuando empiezas a andar con ellos saben exactamente a dónde te quieren llevar. Con Aira la sensación es la contraria: es la de una escopeta de feria que dispara al mismo tiempo en todas las direcciones. Se ha descrito su estilo como una constante "fuga hacia delante", en que lo que importa es que la narración avance, sea en la dirección que sea. El propio narrador de El congreso de literatura comparte esta forma de escribir de Aira, a juzgar por sus palabras: "Pero en mí es fatal, esa manía de agregar cosas, episodios, personajes, párrafos, de ramificar y derivar. Debe de ser por inseguridad, por temor a que lo básico no sea suficiente, y entonces tengo que adornar y adornar, hasta una especie de rococó surrealista que a nadie exaspera tanto como a mí." (En esta larga entrevista habla de que tiene una "inventiva barroca", lo que probablemente es bastante cierto).

Aira, efectivamente, ramifica y multiplica; introduce episodios y personajes secundarios inesperados; cambia de trama, de estilo y hasta de género en una misma novela; salta entre distintos niveles de abstracción y de realismo... El resultado es simplemente desconcertante, pero indudablemente único. No conozco a nadie que escriba como César Aira, ni siquiera el propio Carlos Fuentes que se presta aquí como personaje a la humorada.

Así que ya sabéis: aprovecad ahora que acaba de publicarse esta novela en España, y probad. Os aseguro que nunca habéis leído otra obra como esta; a no ser que hayáis leído otras novelas de César Aira, claro...

También de César Aira: Una novela chinaLos fantasmasLa villaLa noche de flores

lunes, 16 de diciembre de 2013

César Aira: La villa

Idioma original: español
Año de publicación: 2001
Valoración: recomendable

Empiezo a pensar que a César Aira hay que tomarlo en dosis pequeñas y algo espaciadas. De hecho, no tenía intención de leer otra novela (o novelita) suya durante un tiempo, pero cuando un compañero del trabajo (el mismo que me prestó Parménides, la primera novela de Aira que leí) me dijo que esta era de todas la que más le había gustado, no pude resistirme y me tiré de cabeza a leerla. El problema es que no hacía demasiado (bueno, hace tres meses aproximadamente) me leí Las noches de Flores, y las dos novelas son, en cierto sentido, semejantes.

Para empezar, las dos son novelas de César Aira, lo que quiere decir que tienen más que ver la una con la otra, que con casi cualquier otra novela que uno se pueda echar a la cara. Como casi todas las novelas de Aira, las dos tienen esa peculiar estructura narrativa que tiende a escaparse del centro, en espirales cada vez más abiertas (o sea, traducido, en tramas cada vez más alejadas y disparatadas). Pero, en esto sí le doy la razón a Felipe, La villa es una novela más contenida, más "centrada", si es que eso se puede decir de una novela de Aira, porque escoge un conjunto limitado de personajes y unos espacios también limitados, y los exprime relacionándolos a los unos con los otros en una especie de combinatoria delirante.

La villa y Las noches de Flores se parecen también en su estructura pseudopoliciaca. Las dos empiezan con lo que parecen descripciones de los hábitos poco usuales de los protagonistas (en Las noches de Flores, dos ancianos que se hacen repartidores de pizzas; en La villa, un gigantón inocente que cada noche ayuda a los cartoneros a meter sus hallazgos en los carritos y llevarlos hasta casa), pero de repente el escenario muda y nos encontramos con una trama de policías corruptos que intenta resolver un crimen y en el que los protagonistas, que tan inocentes parecían al principio, puede que ya no lo sean tanto. Y las capas narrativas siguen sumándose y complicándose hasta el paroxismo final -en esto también se parecen las dos novelas: en tener un ritmo creciente que lleva a un desenlace climático, por no decir orgásmico.

Un recurso que Aira emplea con frecuencia en sus novelas, y que en La villa es también fundamental, es el de la confusión de identidades o la aparición de dobles. Hay personajes que se llaman igual (o a lo mejor no); hermanas gemelas pero distintas; dos personajes que otro personaje no sabe que en realidad son el mismo personaje... Es un recurso perfectamente clásico, pero en Aira adquiere un aspecto singularmente angustioso, porque al lector nunca le queda claro cuáles de esas coincidencias son "reales" y cuáles son en realidad ilusiones o pistas falsas.

La villa es, efectivamente, una novela algo menos espiral y más circular que otras de Aira, quizás porque, precisamente, la clave de la novela reside en esa "villa" que tiene forma de rueda ("rueda de la fortuna", sugiere el texto en sus últimas páginas) en que se juega la vida de los desposeídos, de los expulsados, de los olvidados.

También de César Aira: Una novela china, El congreso de literatura, Las noches de Flores

viernes, 14 de octubre de 2011

César Aira: Una novela china

Idioma original: español
Año de publicación: 1987
Valoración: Muy recomendable

Conocí a César Aira gracias a la recomendación de un compañero de departamento, que me contó que Aira es, en Argentina, un escritor de culto, a pesar de que (o a lo mejor, gracias a que) publica solo en editoriales pequeñas y con poca distribución. Ahora, sus obras están siendo publicadas en España por DeBolsillo, a precios muy asequibles.

La primera obra de Aira que me leí fue Parménides, y me resultó interesante, aunque algo fría, casi la demostración narrativa de un planteamiento teórico. Ahora, esta segunda, Una novela china, me ha parecido una pequeña joya: elegante, divertida, entrañable, sorprendente. Cuenta la vida de Lu Hsin, un hombre metódico, reflexivo y algo excéntrico, aspirante a pintor (o a alcanzar la sublimación de la pintura), bebedor de té, paseante, educador, tipógrafo, hidrógrafo, cartógrafo, que decide (así, como suena) enamorarse de una montañesa, aunque para ello tenga que educar a una desde niña. El ambiente de la novela consigue ser típicamente (a lo mejor, tópicamente) oriental sin ser cargante: la China exótica y paradójica de la "Revolución cultural" recreada por Aira puede sonar algo falsa a nuestros oídos, pero conserva su atractivo

Lo que más me gusta de las novelas de Aira es su despreocupación a la hora de escribir. Él mismo ha declarado que no sabe cómo terminarán sus novelas cuando empieza a escribirlas, algo que es un tópico entre los novelistas pero que en su caso parece ser verdad: da la impresión de que escribe de manera "vivípara", como diría Unamuno, y que aunque sus novelas tienen una indudable unidad en torno a un tronco o una idea central, después deja que su imaginación se dispare en todas las direcciones como una escopeta de feria. (Poniéndonos exquisitos, podríamos decir que esta perfecta imperfección de sus novelas recuerda la calculada ingenuidad de un Cervantes escribiendo el Quijote).

En todo caso, Aira sabe lo que hace. Su forma de construir las tramas puede parecer superficial, pero sus novelas no lo son en absoluto: la mezcla de descripción minuciosa del paisaje y reflexión estética abstracta, de anécdota costumbrista y deconstrucción narrativa demuestra que es un maestro que conoce las reglas de su oficio, y como las conoce, puede saltárselas.

Otras obras de César Aira en ULAD: Los fantasmasEl congreso de literaturaLa villaLa noche de flores

viernes, 17 de junio de 2022

César Aira: El jardinero, el escultor y el fugitivo

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: está bien

Último libro publicado (no por mucho tiempo, supongo) del muy prolífico César Aira y compuesto, en este caso, por tres relatos largos y, en principio, independientes entre sí, aunque quizá no tanto... El primero de ellos, El jardinero, tiene como protagonista-narrador -los tres están contados en primera persona. aun escritor de mediana edad, esperemos que no trasunto del propio Aira-, que trasacabar unas páginas mañaneras sale de su casa en bata y zpantuflas en busca de su jardinero, quien, según nos dice, se ha convertido en el primer lector de todo lo que escribe. Mientras lo busca por su extenso jardín, recuerda que el buen hombre parece en los últimos tiempos un tanto deprimido y resuelve hacer todo lo posible para sanarlo, al tiempo que su pensamiento se va enredando en observaciones y disquisiciones diversas, que van tejiendo a su alrededor un tupido muro, como el que forman las madreselvas que encuentra en algunos rincones del jardín. 

El segundo relato -casi una nouvelle-, El escultor, está protagonizado y narrado, oh, sorpresa, por un escultor de la Antigua Grecia que, pese a estar satisfecho con su trayectoria artística y su posición social y económica -en realidad, bastante satisfecho de haberse conocido, igual que el escritor anterior- se haya un tanto preocupado porque le parece que su asistente y mano ejecutora de sus obras -él se limita a la parte conceptual de la escultura, no a su talla, propiamente dicha- se encuentra también, oh, sorpresa, sumido en una depresión que puede hacer peligrar la producción escultórica. Para encontrar un remedio, este otro artista/intelectual se encamina a un lejano santuario donde consultar al oráculo por medio de unas pitias o pitonisas.

Por fin, el tercer y último cuento trata de un tipo (quizá también otro escritor) que, para evitar los riesgos aparejados a la pasividad a la que le aboca un mal que le aqueja -no queda claro de qué se trata; tal vez también un principio de depresión o una simple astenia - comete un crimen para que su huida de la policía le obligue a mantenerse siempre activo y alerta. Esta fuga le lleva por pequeñas ciudades del interior del país, donde vive alguna peripecia inesperada...

Que nadie piense que va a encontrar en este libro unos relatos perfectamente estructurados , donde todas las piezas encajan como en un puzle hasta llegar a un epatante final... Más bien la impresión que dan es que, como de costumbre en él, este autor ha partido de unas ideas y situaciones más o menos ocurrentes para luego ir brujuleando al albur de sus ocurrencias y reflexiones a cada momento, sin saber muy bien adónde quiere ir a parar. o mejor duicho, sií da la impresión de saberlo, aunque no sea cierto, pero sus lectores no, pero avanzan creyendo lo contrario, y de ahí la sensación de cierta extrañeza, incluso de irrealidad, que transmiten sus escritos. de todos modos, y aunque estos relatos están llenos, ya digo de digresiones y elucubraciones de todo tipo -en el caso de los dos primeros, sobre la enfermedad, el arte y la relación entre el artista, su obra y sus lectores/espectadores-, junto a descripciones, sueños y racconti, no se trata de un tipo de literatura "de ideas"; más bien, de una narración-contenedor, donde el señor Aira puede dar cabida a lo que le pasa por el cacumen, con total libertad, sin preocuparse del resultado final.

Claro que esto, que a priori parece al alcance de cualquiera, no puede hacerlo todo el mundo, al menos, no con tan buenos resultados como él, Porque si algo está claro es que César Aira escribe no sólo de maravilla, sino, sobre todo, con una gracia que lo redime de cualquier defecto -y no me refiero a que sea gracioso, aunque el humor, sobre todo como una suave ironía o sorna, está presente en todo momento en sus relatos, y es lo que hace soportables a personajes tan gilipo... cretin... pagados de sí mismos como los que los protagonizan-; de ahí que, aunque en algún momento sus narraciones puedan hacerse erráticas e incluso cansinas, deje la sensación de que, antes o después, uno siempre volverá a leer algún libro suyo. Y, sin duda, tenemos para elegir...


Más libros de César Aira reseñados: aquí

viernes, 27 de diciembre de 2019

César Aira: Prins

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Valoración: Recomendable alto

Ya avisé que habría más sobre el opio. O en torno a. O no sé cómo decirlo. El caso es que me voy a la novela de César Aira, a la que le tenía ganas desde que se publicó, y zas! sin haberlo sospechado, allí está en la cubierta la amapola en su inocente integridad, con su bolita característica y alguna disección de forma altamente sospechosa. Aunque también cabe decir –aquí cabe decir casi todo- que el opio es más que nada una excusa, un leitmotiv para presentar una narración descoyuntada dentro de su racionalidad. La adormidera extiende su poder y ya no sabemos qué es real y qué no. Verán.

Tenemos a un escritor de novelas góticas de gran éxito comercial, que en un momento dado decide abandonar el oficio, harto de ver su nombre asociado a lo que reconoce que es una basura. Buscando entre numerosas alternativas para su nuevo tiempo libre, se decide por el consumo de opio. Ya tenemos algunos elementos fijados para desarrollar la narración: la droga y el trasfondo de historias misteriosas de época, todo ello con tintes claramente románticos. Y tal vez reflexiones en torno a la literatura en sus distintas vertientes, el hecho de escribir qué, por qué, cómo. Todo parece bastante lógico, sí, pero, ay amigos, el señor Aira no se parece a su propio escritor de best-sellers, y a partir de esos materiales lo que se va formando es algo muy especial. 

La prosa de Aira es más bien concisa y directa, eficaz y poco amiga del adorno, y por el contrario el hilo narrativo es silvestre, crece en direcciones que parecen aleatorias formando nudos y ramas sinuosas, volviendo sobre sí mismo, atrapando al lector en puntos ciegos que más tarde descubre que no eran tales. Tiene algo de laberinto pero los tiempos son breves, uno cree que sigue una pista cierta, enseguida la pierde pero pronto también la recupera… o cree recuperarla. No tengo claro si esto es o no un juego, pero desde luego si esta construcción errática está construida con plena consciencia demuestra una enorme pericia, y mucho talento si se impulsa a golpe de intuición. No me cabe duda de que el libro tiene mucho de ambas cosas.

El mismo título es un guiño muy sutil que tiene que ver con cierto edificio a medio terminar en el que se desarrolla una escena intensa y previsible con un desenlace disparatado. La crisis inicial en torno a la creación literaria da para argumentaciones muy racionales, pero no tardando mucho encontramos contradicciones y vacíos que descolocan de nuevo al lector. El ambiente gótico de las novelas se mimetiza en la propia historia de su autor, los trucos de la literatura fácil corren el riesgo de volverse reales, y el tópico de la dama secuestrada en el castillo se superpone al amor juvenil por una mujer, que puede ser una, o quizá dos. 

Aira muestra ingenio a paladas, humor y valentía para saltarse supuestas normas sobre la narrativa, y de esta forma el libro, que parece empapar al lector en los efectos de la adormidera que preside el relato, puede leerse como la deconstrucción de aquel género heredado del romanticismo con el que arranca el relato.

Si acaso, todo este chisporroteo de creatividad puede en algún momento resultar algo gaseoso, y cabría pensar si no hubiera colocado el libro todavía mucho más alto de haberse puesto al servicio de algo de mayor empaque. Es posible que lo que estoy planteando sea una contradicción en sí mismo, quizá solo una historia con los tintes paródicos de esta pueda armarse sobre esta estructura un poco loca, libre y espontánea, que es lo que da frescura a la obra de este autor y la hace tan singular. Hay que leerlo para decidir. Puede que no lleguemos a ninguna conclusión (eso mismo sería muy airiano), pero nos reiremos a ratos y disfrutaremos seguro.

Otras obras de César Aira reseñadas en ULAD: aquí

sábado, 28 de septiembre de 2013

César Aira: Las noches de Flores

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: está bien

Ya en alguna otra reseña de este blog he hablado de la estructura suelta y "descentrada" de las novelas de César Aira: parece escribir sin freno ni marcha atrás, siempre avanzando, siempre añadiendo, saltando de una línea narrativa a otra y de un género a otro, sin filtro ni límite. Eso le permite, por una parte, ser uno de los escritores más prolíficos que existen sobre la faz de la tierra (en dura competencia con César Vidal), y por otra, que sus novelas siempre contengan algún giro o invento que sorprende al lector y le sacude la monotonía de la lectura.

En La noche de flores tenemos, fundamentalmente, dos tramas, que parecen ser independientes pero que terminan por mezclarse en una sola: inicialmente, la novela parece hablar sobre Aldo y Rosa, un matrimonio de mediana o más que mediana edad que trabaja repartiendo pizzas (a pie y no en moto como el resto de los repartidores) en el barrio porteño de Flores; poco a poco, disimuladamente, se introduce la segunda trama: el secuestro y posterior asesinato del pequeño Jonathan, que quizás trabajó como repartidor de pizzas en la misma cadena que Aldo y Rosa.

Es la mezcla de estas dos tramas, con personajes y subtramas diferentes, y la transición primero sutil y después brusca entre una y otra, la que provoca el extrañamiento en el lector: La noche de Flores no es, al final, la novela que uno cree que está leyendo: un entrañable relato sobre un matrimonio peculiar; ni siquiera es la segunda novela que uno cree estar leyendo: una novela policiaca sobre el secuestro del joven Jonathan. Porque el desenlace de la historia, verdaderamente alucinatorio, transforma todo lo anterior en una especie de comedia bufa donde nadie es lo que parece y la realidad deja de comportarse como tal realidad.

Esta es, de las que he leído, la novela más oscura de César Aira, porque sus habituales bromas literarias (como en El congreso de literatura) están aquí teñidas de fatalidad y de horror, aunque sea un horror inverosímil. Hay algún lugar para el humor y para el amor, pero el conjunto aparece deformado y con tintes de pesadilla. Quizás por la estructura abierta de la que hablaba antes, y por el crescendo de locura que es el texto, el final resulta poco conclusivo, un poco deus ex machina y un poco precipitado.

Me pregunto si esta no será, quizás, una relectura cesarairiana del relato "La noche boca arriba" de Cortázar (las motos, la noche florida, el sacrificio ritual); o si no será, también, la obra más borgiana -otra vez, de las que yo he leído- de Aira, con su construcción de un espacio irreal en el que los personajes se mueven haciendo constantes ochos (o signos de infinito) sobre las calles y aceras de la ciudad. Es, en cualquier caso, una novela imaginativa, sorprendente y distinta, como todas las de Aira, aunque menos conseguida o atractiva que otras de las suyas...


También de César Aira: Una novela china, El congreso de literaturaLos fantasmasLa villa

jueves, 14 de agosto de 2014

César Aira: Los fantasmas

Idioma original: español
Año de publicación: 1990
Valoración: muy recomendable

A pesar de mi promesa de no volver a leer a César Aira en una temporada, para no saturarme de su estilo personalísimo, no he podido evitarlo y he vuelto a caer con esta, Los fantasmas, y menos mal que la cosa ha salido bien, porque podía haber sido mi última oportunidad con César Aira (o la última oportunidad de César Aira conmigo, según cómo se mire...). Así que Los fantasmas me ha gustado bastante, quizás porque es una de las novelas más "contenidas" de un autor que cuando se desboca, se desboca de verdad, a veces incluso en perjuicio de una buena obra (como le pasaba, creo, en Las noches de Flores).

Los fantasmas se sitúa en un universo relativamente cerrado, aunque densamente poblado. Se trata de un bloque de apartamentos en construcción, en el día en el que supuestamente debería ser entregado a sus propietarios (un 31 de diciembre), aunque en realidad todavía no está terminado. En este bloque vienen a coincidir tres grupos de personajes: los futuros dueños de los apartamentos, que van a visitar sus propiedades para planear reformas, mobiliarios, decoraciones; los obreros que están construyendo el edificio, junto con el portero que ya ha sido precariamente alojado en uno de los pisos; y un tercer grupo, el de los fantasmas, que son seres incorpóreos e ingrávidos sobre los cuales nunca se da demasiada información.

El narrador de la historia va saltando de un grupo de personajes a otro, creando una visión coral y multifocal sobre la vida conjunta del edificio. Sin embargo, a partir de la mitad del texto aproximadamente la mirada se centra, ahora sí, definitivamente, en la familia del portero chileno, y en el modo en que preparan la celebración de Nochevieja. Las relaciones entre ellos y el resto del mundo, su carácter de emigrantes y el aprendizaje de una de sus hijas adolescentes son algunos de los hilos que construyen la trama a partir de entonces.

Los fantasmas, a pesar de su título, no es una novela de terror, y solo de una forma muy particular es una novela fantástica. Los fantasmas del título no son seres aterradores, sino más bien molestos. Algunos personajes pueden verlos e incluso interactuar con ellos (usándolos como enfriadores para el vino o jugando con sus pollas como si fueran mangueras, en fin, cosas de Aira). Aunque tienen la costumbre de reírse a carcajadas de todo lo que ocurre, al final descubrimos que los fantasmas también saben ponerse serios; y casi es mejor que no lo hubiéramos descubierto.

De una forma no demasiado sencilla de definir, creo que esta novela habla de nuestra relación con el espacio urbano: de hecho, el centro exacto de la novela está formado por una interesante, aunque algo caótica, reflexión sobre lo construido frente a lo no-construido, en nuestra cultura y en otras. Podría ser solo un juego más de Aira para despistar al lector, pero creo  que no, creo que ahí hay algo; y creo que alguien más inteligente que yo podría sacarle de ahí un sentido a esta novela, e incluso una explicación, que a mí se me escapa, a la existencia y al significado de los fantasmas.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

2x1. César Aira: El gran misterio y Artforum

Idioma original: Español
Año de publicación: 2018 (El gran misterio) y 2014 (Artforum)
Valoración: Bastante recomendable

Pues en ULAD nos adelantamos a las rebajas y hoy reseñamos... ¡dos libros, dos, oigan! Vale, que sí, que son dos textos breves (apenas unas 80 páginas cada uno) muy en la línea de la más que extensa obra de César Aira, pero son dos libros en una sola reseña. ¡Casi nada!  La razón de la doble reseña es que se trata de dos textos publicados simultáneamente hace escasas semanas, así que algo de sentido tiene, ¿no?

El primero de ellos, "El gran misterio", es una novela corta protagonizada por un científico empeñado en descubrir el origen o la transparencia de las cosas (palabras, objetos, hechos...). Para ello, se remonta a pequeños hechos que se van sucediendo en extrañas relaciones causa-efecto con el fin de ver si estos desvelan el "gran misterio" (Me detuve en los detalles, que suelen ser los más reveladores). Eso sí, a Aira hay que leerle desde una cierta "distancia" porque humor, juego e ironía predominan en su obra y porque como él propio narrador de la novelita confiesa: Nuestras fabricaciones son solo pantomimas.

El segundo de los libros, "Artforum", es un conjunto de relatos breves (algunos casi microrrelatos) que tienen como "centro" diversas situaciones nimias derivadas de la relación del narrador con la revista Artforum, ese oscuro objeto del deseo de propiedades casi mágicas. Estas situaciones darán pie a unos textos en los que se aúnan lo real y lo fantástico (con un punto de fatalismo), el humor, el azar, el juego o el absurdo y en los que se reflexiona sobre el deseo, la nostalgia, la melancolía o la amistad.

Juego y humor, dos palabras clave para definir estos dos textos en los que Aira parte de cosas o sucesos aparentemente triviales o insignificantes para ir tirando de ellos y (des)enredar una madeja de la que forman parte realidad y ficción, forma y materia, objetos y seres porque los hechos más disímiles pueden relacionarse de modo de participar en un mismo relato y su incoherencia puede hacerse coherente.

Puestos a elegir, creo que me quedo con Artforum. Me parece un texto más "sencillo", más directo, ingenioso, divertido, gamberro y juguetón que "El gran misterio", que tiene un prólogo que me parece una maravilla aunque el texto posterior, pese a ser recomendable, queda algo por debajo de las expectativas generadas.

Una pequeña muestra de la ingente obra de César Aira AQUÍ

martes, 16 de junio de 2020

César Aira: Fulgentius

Idioma: español
Año de publicación: 2020
Valoración: entre recomendable y está bien

Fabius Exelius Fulgentius es un legado imperial romano enviado al mando de los seis mil hombres de la Legión Lupina a pacificar la montañosa provincia de Panonia. Pero el verdadero motivo que lleva a este veterano general a proseguir su cursum honorum más allá de una edad adecuada para ello no es la ambición personal ni el servicio al Imperio, sino otra más íntima -aunque, paradójicamente, necesite del concurso del público para llevarla a cabo-: ver representada, en cada ciudad por donde pasa, una obra de teatro que escribió de joven y que le tiene a él mismo -es decir, a su yo futuro- como protagonista. 

Así, mientras se desarrolla la campaña de Panonia, Fulgentius puede asistir en varias ciudades -Vindobona, Carnutum, Sirmium- a representaciones de su obra, más otra que trata de montar él mismo con sus soldados durante el acantonamiento invernal, disfrutando y valorando los distintos matices de cada puesta en escena. Así como reflexiona sobre su vida y el mundo en general, a partir de los nuevos lugares y personas que va encontrando. adelanto (quizá no debería hacerlo) que pese a su apariencia de severo y eficiente prócer romano, tanto el pensamiento como el ánimo del legado Fulgentius son bastante cambiantes, y, en última instancia, uno no sabe si considerarlo un hombre cabal, un soñador o un cretino, sin más.

No conozco lo suficiente la muy extensa obra literaria de César Aira (y a ver quién) como para encuadrar esta peculiar novelita "histórica" -entrecomillo el adjetivo porque, aparte de su dudosa adscripción a un acontecimiento histórico verdadero, resulta bastante hiperbólica para ser realista-; quizás el elemento común con el resto de su obra, hasta donde yo conozco, sea el humor... En este caso, una ironía, por no decir guasa, más o menos camuflada en una corrección estilística extremada, al límite del engolamiento, pero que funciona como vector humorístico precisamente por eso. Tal ironía paree dirigida, sobre todo, hacia ese afán de transcendencia, de encontrar un sentido a la existencia, que, se supone, afecta a todos los seres humanos en algún momento de nuestras vidas, pero, sobre todo, (nos) sobreviene con más denuedo a los "señoros" al llegar a la mediana edad o,  más aún, cuando se empieza a superarla, como es el caso del protagonista de esta novela y también de su autor... Ahora bien, lo que nos viene a decir éste es que podemos mover carros y carretas para trataar de trascender, de dejar huella en este mundo, pero, por importantes que nos creamos, donde no hay mata, no hay patata, amigos...

Esto, me temo, sucede incluso en el caso de los escritores, que aspiran a dejar tras de sí una obra más o menos memorable: Aira vuelve a efectuar aquí una transposición irónica presentándonos a un autor que, al contrario de lo que suele suceder, escribe una obra idealizando su propia vida al principio de la misma, para pasarse el resto de la misma recreándose en ella, con un interés entre narcisista y masoca (supongo que habrá algún término psicológico más preciso,  que desconozco); de esta forma Fulgentius aspira a que sea su vida la que justifique su obra literaria y no al revés, como es lo habitual (también ignoro si César Aira trató de satirizar aquí la moda de la autoficción, pero , en todo caso, le salió como si...).

En fin, ya lo sé: parece mucha densidad conceptual para una novela tan breve -no llega a las 170 páginas-, porque además hay que añadir coloridas descripciones, escenas de la vida militar romana, personajes peculiares, anécdotas varias, etc. , aunque hacedme caso, si hay algún escritor capaz de embutir tanto contenido en tan exiguo continente, sin duda es éste.

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jueves, 4 de marzo de 2021

César Aira: El juego de los mundos

Idioma: español

Año de publicación: 2000 (2019, edición revisada)

Valoración: está bastante bien


En un futuro muy lejano -aunque en este libro se nos cuente como pasado- la Humanidad tendrá muy pocas cosas que hacer, ni siquiera pensar, gracias al desarrollo de los Sistemas Inteligentes, pudiendo así dedicar todo su (nuestro) tiempo al ocio. Entre la chavalada lo más popular será el llamado Juego de los Mundos, con el que podrán desplazarse, merced a los sistemas de Realidad Total, a alguno de los innumerables planetas con vida inteligente, que proliferan por toda la galaxia y más allá, para proceder a aniquilar esa vida y su civilización, utilizando todo tipo de estrategias, medios y crueldades a su alcance; así, uno tras otro, ir destruyendo mundos, provocando genocidios y ganando puntos en el juego, aunque lo principal sea la sana y deportiva satisfacción que proporciona una esforzada victoria.

Todo esto nos lo va contando en la novela el padre de un grupo de estos muchachos que ocupan su tiempo con el juego, de forma que al orgullos y satisfacc...(uy, perdón) deleite que siente el buen hombre al contemplar la felicidad de sus retoños, se contraponen algunas objeciones que se le ocurren, tanto de carácter meramente generacional (es incluso natural que los padres no comprendan los intereses de sus hijos) como ético y filosófico, en general -lo de acabar con otras civilizaciones por diversión no acaba de convencerle-... De paso, el padre nos va poniendo al corriente sobre las circunstancias de su tiempo, en las que cualquier semejanza con la experiencia humana actual (no digamos ya de la época preindustrial) es pura casualidad o anacronismo; sin ir más lejos, el desusado acto de leer no tiene nada que ver -resulta de una evidente ironía, por tanto, que para los humanos de esa sociedad futura, sus ancestros sean los conocidos como Escritores (*)-. Esta disociación entre experiencias vitales y su percepción virtual es, sin duda, uno de los temas de la novela; otro, el papel cada vez más crucial que juegan en nuestras vidas la tecnología digital y la llamada Inteligencia Artificial... y eso que la novela, aun habiendo sido revisada recientemente, es "tan sólo" del año 2000... la Prehistoria, como quien dice.

Como es habitual en los libros de César Aira, o al menos hasta dónde yo conozco, el planteamiento inicial de El juego de los mundos es bien original, desarrollado con eficacia y pulcritud y, por supuesto, con una prosa que siempre roza la excelencia. Ahora bien, así como le ocurre otras veces, el desenlace, o mejor la resolución de la historia resulta un tanto deslavazado, como si el escritor no quisiera (o no pudiera) darle un final excesivamente contundente a la novela y prefiriese dejar al albur de sus lectores cualquier conclusión a la que quieran llegar.

(*) No puedo evitar repetir este fragmento en el que la coña marinera de Aira, por lo general muy sutil, logra que la habitual sonrisa se nos transforme en una risa abierta y con todas las letras:
"(...) En efecto, una añeja conseja decía que la Tierra, en uno de los momentos de su origen, estaba habitada por una raza que se llamaba Escritores de Ciencia Ficción. estos hombres de los que descendía la Humanidad actual, habían dejado registrado en lenguaje todo el futuro de la civilización y de todas las civilizaciones posibles, incluyendo cualquier hecho que pasara en ellas y los sueños que los acompañaban.
"¿También el Juego de los Mundos?" -me preguntaban, de pronto interesados."

Otros títulos de este autor reseñados en Un Libro Al Día: aquí

viernes, 2 de agosto de 2024

John Franklin Bardin: El percherón mortal

Idioma original: inglés

Título original: The Deadly Percheron

Año de publicación: 1946

Traducción: César Aira

Valoración: está bastante bien y recomendable para aficionados al género

Ignoro si esta novela ha sido adaptada alguna vez al cine (lo dudo), pero tengo claro quién hubiera sido el director adecuado para hacerlo y no es otro que el inefable David Lynch.  La razón creo que estará clara para quien haya leído la novela, pero me temo será difícil de explicar a quien no la haya hecho, ya que si historia posee, además, la característica de resultar harto complicada de explicar. Aparte, claro, de que no debe hacerse, puesto que, en palabras de Cabrera Infante (que fue un gran admirador de este libro), "revelar la trama de esta novela es un verdadero crimen". Sirva como explicación de lo que he comentado sobre Lynch que aquí los lectores/as encontrarán, además de crímenes y misterio, amnesia, expeditivos leprechauns, ominosos caballos, extraños feriantes, femmes fatales, espejos deformantes, sinrazón y locura.

Resumen muy resumido (por contar algo): George Matthews es un psiquiatra de Nueva York que recibe en su consulta a James Blunt, joven heredero de una fortuna que teme estar volviéndose loco, pues pretende que unos peculiares hombrecillos le contratan para realizar ciertos encargos, a cual más absurdo. A partir de ahí, Matthews  se ve inmerso en una trama a cada momento más desconcertante y hasta alucinatoria, plagada de sorpresas y giros que convierten la lectura de esta historia en una experiencia intrigante y, por momentos, adictiva.

Y lo es, sobre todo, más que por una sabia dosificación del misterio en la trama, porque hasta el final uno no entiende nada de lo que está pasando, de forma que, incluso hasta justo antes de ese final, todas las posibilidades están abiertas. Bien es cierto, no obstante, que quizás la historia haya perdido punch desde ese 1946 en el que fue publicada o desde los años 70, cuando fue redescubierta, al parecer, por los aficionados al género y se cimentó el prestigio de El percherón mortal como una de las muestras más enigmáticas de la novela negra. Hoy en día, sin embargo (debido, en parte y precisamente, al cine de David Lynch y otras propuestas algo bizarras... como la narrativa del traductor al español, nuestro admirado César Aira) es más difícil que nos sorprenda. Lo que no quita, para que leer esta novela sea algo del todo recomendable, más aún e incluso diría que de forma obligada, para los amantes del noir.

lunes, 21 de enero de 2013

Semana de literatura argentina: Roberto Arlt: El juguete rabioso

Idioma original: español
Año de publicación: 1926
Valoración: Muy recomendable

Roberto Arlt es, tengo la impresión, casi completamente desconocido en España fuera del ámbito literario, editorial o académico, pese a que autores tan relevantes como Cortázar, Piglia o César Aira reconocen su influencia. Quizás su mala suerte fue coincidir en el tiempo y en la misma ciudad con autores de la Jorge Luis Borges, de estética muy alejada de la suya y más influyentes en el panorama literario de la época. De hecho, es ya clásica en la historiografía literaria argentina la contraposición entre el grupo Boedo (de corte realista y social), al que pertenecería Arlt, y el grupo Florida o grupo "Martín Fierro" (vanguardista, esteticista y teóricamente vinculado a las élites socioeconómicas) al que pertenecería Borges.

Sea como sea, lo que encontramos en El juguete rabioso tiene efectivamente poco que ver con los relatos fantásticos borgianos, y mucho más con la tradición literaria hispánica: la picaresca, Cervantes, Galdós... El protagonista, Silvio Astier, vive en los suburbios de Buenos Aires en un entorno empobrecido y caótico; su vida cambia con un empacho de novelones sobre bandoleros andaluces, y se imagina que quiere ser un de ellos; así, cual Rinconete y Cortadillo, funda una sociedad de delincuentes a pequeña escala (el «Club de los Caballeros de la Media Noche»)que realiza pequeños hurtos, falsificaciones y sabotajes. Una vez disuelta la sociedad, Astier pasa a ser "mozo de muchos amos" (ayudante de un librero, aprendiz de ingeniero militar, vendedor ambulante de papel), con escenas que parecen directamente sacadas de una edición modernizada de El Buscón, hasta alcanza la "cumbre de toda su buena fortuna" cuando se le presenta la oportunidad de cometer un gran robo en la casa de un ingeniero.

El juguete rabioso es un libro sorprendente y desconcertante, en primer lugar por su capacidad para avanzar siempre, con una estructura narrativa abierta y en constante transformación genérica. También, por su estilo, a veces poético, a veces barroco, siempre cuidado, nada que ver con lo que tópicamente esperamos encontrar en una novela realista y social (claro que el "realismo social" como término crítico todavía no existía). "Baldía y fea como una rodilla desnuda es mi alma", dice por ejemplo el protagonista, que además de un ladrón también es un ávido lector de Baudelaire.

Porque, efectivamente, El juguete rabioso es un libro lleno de libros: la historia comienza, quijotescamente como decíamos, cuando el protagonista lee (alquilados) una serie de novelones sobre bandoleros; el último gran golpe del «Club de los Caballeros de la Media Noche» es un asalto a una biblioteca; el primer trabajo de Astier es como ayudante de un librero; el último, como vendedor ambulante de papel... Ya hemos hablado, además, de las referencias que pudieron servir de modelo a Arlt (con la picaresca y la novela cervantina a la cabeza), pero también pueden encontrarse en él los libros a los que más tarde servirá de modelo: las novelas torrenciales de César Aira, Los detectives salvajes y su "realismo visceral", las obras más realistas de Piglia como Plata quemada...

El título original que Arlt planeaba para su novela era La vida puerca; Ricardo Güiraldes, para quien Arlt trabajaba como secretario y ayudante en esa época, le aconsejó que lo cambiase al actual, El juguete rabioso. Creo que no hay duda de que el cambio fue adecuado...

También de Roberto Arlt en ULAD: Los siete locos y Los lanzallamas

martes, 21 de julio de 2020

TochoWeek IV #2. Alberto Laiseca: Los sorias

Idioma original: Español
Año de publicación: 1998
Valoración: Empachoso 


Los sorias (premio Boris Vian) es considerada una obra maestra de la literatura latinoamericana. Autores de la talla de César Aira, Rodolfo Fogwill y Ricardo Piglia respaldan dicha opinión. Personalmente, no sabría decir si están en lo cierto. En todo caso, reconozco que esta es una novela pródiga en virtudes. Pero me es imposible negar lo obvio: también la lastran bastantes defectos. Y, además, es de ese tipo de ficciones que solamente atraerá a aquellos cuyos gustos sean afines.

Me explico: uno puede apreciar el tremendo esfuerzo que supone concebir este texto. Sin embargo, disfrutar de su lectura y reconocer sus geniales hallazgos es una tarea complicada. Únicamente quienes estén predispuestos a este tipo de narrativa saldrán de él con ganas de más. De más Alberto Laiseca, de más experiencias realmente singulares.

Volvamos al libro. A este tocho kilométrico que el autor tardó diez años en escribir (y otros dieciséis en publicar). Valorarlo según su carácter unitario le hace un flaco favor, pues no está concebido para ser leído de un tirón, ni tiene un argumento estrictamente lineal. Si acaso, hay que acercarse a esta obra como si de un retablo fragmentario se tratara. Sus mejores ideas se encuentran dispersas; su humor, espaciado. Tengámoslo muy en cuenta.

Estamos frente a un artefacto literario que parece un homenaje (y, asimismo, una crítica) a la posmodernidad. Ante una pintoresca mezcolanza de géneros y registros: ciencia ficción, fantasía, humor, terror, drama bélico, música, poesía, teatro... Ante una épica que narra el conflicto que existe entre las naciones de Tecnocracia y Soria. Ante la historia de un dictador que se humaniza.

Los aspectos positivos de esta obra son, a mi juicio, los siguientes:

  • Es una inestimable ventana al curioso universo de Laiseca. Universo onanista y, al mismo tiempo, proclive al tributo (o saqueo, más bien) de lo ajeno. 
  • Su originalidad. 
  • Su creatividad. La imaginación de Laiseca es colosal, capaz de conjurar una Tierra ficticia (aunque tenga algunas similitudes geográficas e históricas con nuestro planeta); una Tierra abundante en "lore", con sus propios países, lenguas y religiones. Amén de un sistema de magia tremendamente complejo (aunque, eso sí, algo incongruente). 
  • Como acabo de insinuar, el sistema de magia de Los sorias es fascinante. Involucra a ocultistas, sociedades esotéricas, mudras, viajes astrales, máquinas capaces de ofrecer apoyo logístico, zombies, gólems imparables, tijeras asesinas... 
  • También la tecnología pergreñada por Laiseca es extraordinaria y, hasta cierto punto, compleja. 
  • Diversos delirios, esoterismos, erotismos o personajes de corte bruegheliano que aparecen en estas páginas. 
  • La erudición (nada jactanciosa) que Laiseca derrocha. Sus conocimientos de ópera, literatura, historia o mitología son excepcionales. 
  • La desmitificación de varias disciplinas (como la filosofía y las matemáticas) o figuras históricas (Wagner, Napoleón...). 
  • El humor de Laiseca. Es cierto que es demasiado intermitente; no obstante, vale la pena armarse de paciencia y buscarlo. 
  • Sus reflexiones en torno al sindicalismo, al comunismo, a los técnicos, a la historia como farsa. Son muy lúcidas y se presentan con humildad.
  • Su "self-awareness". Varios pasajes dan a entender que Laiseca es consciente de estar escribiendo algo «revolucionario», por lo que hay que disculparle sus «excesos» (pg. 341), a la par que algo, en cierto modo «tedioso», cuyo único objetivo es llegar a una «frase genial insertada en el medio» (pg. 330). 
  • Las rupturas de la cuarta pared. Destacaría esa en que el cronista de Los sorias admite haber producido en el relato «rupturas discontinuizantes» y apela al perdón del «magnánimo lector» (pg. 244). O esa otra en que dice que se le ha tostado la tarta que tiene en el horno por estar distraído escribiendo una «disquisición sobre el amor y los franceses» (pg. 573).

En cuanto a los defectos de esta novela, destacaría que:

  • Los temas se exponen de forma un tanto débil, lo cual resulta insultante, teniendo en cuenta que el autor ha dispuesto de mucho tiempo para desarrollarlos. Por ejemplo, los delirios megalomaníacos de los dictadores. Esta ficción tenía todas las papeletas para sumarse a la tradición de novelas de dictadores hispanoamericanas y ofrecer una meditación al respecto, pero a la postre no da la talla. 
  • Hay poca consistencia en el "worldbuiling" y el sistema de magia establecidos por Laiseca. Comprendo que una obra como esta no requiere que semejantes apartados estén muy pulidos, pero aún y así, había veces en que las disonancias y lagunas impedían que me sumergiera al cien por cien en la lectura. 
  • La psicología de los personajes. Laiseca los va dibujando poco a poco, casi con parsimonia, pero nunca profundiza en ninguno. Y esto impide que empaticemos con ellos. El arco de redención del Monitor hubiera sido mucho más efectivo si se le hubiera desarrollado adecuadamente, por ejemplo. Además, la caracterización pobre de los protagonistas del relato resta impacto a algunas situaciones, especialmente a aquéllas que transcurren en los últimos coletazos de la novela.
  • Algunos pasajes de la novela, o incluso capítulos enteros, se hacen demasiado pesados, cuando no directamente aburridos.  
  • El final se siente abrupto y, sobre todo, se toma demasiado en serio a sí mismo, traicionando el acabado desenfado del resto.  
  • El narrador trata al lector como si fuera estúpido. En serio, se pasa todo el tiempo recordándonos que esto ya lo había dicho, pero te lo repito de todos modos por si te habías olvidado. 
  • La torpe exposición. A menudo, la información se nos entrega de forma poco orgánica. Con "infodumpings" o a base de notas y apéndices. 
  • Los delirios que más divertidos me parecieron reciben muy poco foco. El de un magnicida frustrado, por ejemplo, o el de un comerciante que vende pájaros. En cambio, los estereotipados, como el del Soriator, son omnipresentes. 
  • Las intrigas de palacio acaban reducidas a caprichosas rencillas. Cero tensión política. 
  • Hay muchas erratas. Algunas son obvias decisiones estilísticas (Laiseca emplea signos ortográficos, de puntuación y tildes al margen de convenciones, y a veces de forma arbitraria, sin respetar antecedentes propios); otras se deben, probablemente, a gazapos ortotipográficos. De todos modos, incluso a las erratas intencionadas se le podría reprochar que obstaculizan de forma innecesaria la lectura. Una tilde puede marcar la diferencia entre un sustantivo y un verbo; una mayúscula colocada donde no debería estar puede suponer una pausa accidentada; etc... 
  • Laiseca siente debilidad por las oraciones larguísimas y abusa de las subordinadas o de las comas. 
  • Los argentinismos homogeneizan las voces.

En conclusión: Los sorias es una novela que sólo recomendaría a los mitómanos de Laiseca. Y, seguramente, incluso los seguidores del escritor tendrán que intercalarla con otras lecturas. Al fin y al cabo, no es ni de lejos su trabajo más redondo, pese a que nos encontramos ante una obra innegablemente ambiciosa.

Para conocerle, acudid a El gusano máximo de la vida misma. Tiene los mismos elementos que hacen atractiva a Los sorias (ideas locas, humor, experimentación formal, un narrador carismático...) expuestos con mayor consistencia. Y es menos empachosa.


Otras obras de Alberto Laiseca en ULAD: El gusano máximo de la vida misma

lunes, 15 de septiembre de 2014

Colaboración: Lennon de David Foenkinos

Idioma original: francés
Título original: Lennon
Traducción: César Aira 
Año de publicación: 2010
Valoración: se deja leer / decepcionante


Este libro de Foenkinos intenta ser una biografía novelada del líder de The Beatles. Alterna buenos y malos momentos muy marcados que configuran un relato desparejo. El autor nos brinda nutrida información biográfica con algunos gestos novelescos más bien pobres, que escasean en la mayor parte del libro.

Plantea que John emprende sesiones de psicoanálisis con un terapeuta vecino del edificio neoyorkino en el que vive con Yoko al final de su vida. Ante su escucha –y la nuestra, cómplice– comienza a repasar toda su vida. Así asistimos al relato, en una primera persona que desea ser la voz de Lennon, de la sucesión de hechos que constituyen su historia: las vicisitudes familiares durante su infancia y adolescencia, el encuentro con Paul, la formación de The Beatles, los primeros éxitos, la beatlemanía, la disolución, Yoko...

La principal apuesta del autor para novelar la biografía consiste en la contextualización de cada sesión en un presente que transcurre en los últimos cinco años de vida del protagonista. Se va mencionando qué está viviendo John; por ejemplo, un viaje que interrumpe las sesiones, noticias de esa época, etc. Este es un gran logro del libro, ya que nos introduce de una manera muy realista en el discurso que va elaborando John, y de ese modo viajamos con él desde su actualidad hacia sus memorias.

Sin embargo, hacia la mitad del texto, esa estructura que encauzaba, daba ritmo y aportaba credibilidad al aspecto ficcional se abandona completamente y nos encontramos con una cronología de anécdotas cuya división en sesiones no persigue ningún fin más que mantener la armadura formal elegida por el autor y separar por épocas los episodios que se nombran, semejando, en lo que resta, una voz en off atemporal más típica de un documental que del tono novelado que el autor buscó. Quien habla sigue siendo John, en primera persona, rememorando su pasado, pero ya no sabemos más qué sucede en su actualidad mientras habla. Quedan, como única marca del hoy discursivo, y llevando en exclusiva la responsabilidad ficcional del texto, los comentarios de Lennon en tiempo presente sobre lo que va narrando de su pasado. Esto resulta muy atrayente para el lector, pero el conjunto pierde vuelo así desanclado.

Respecto al aspecto biográfico, hay una intencionalidad explícita de alejarse del mito y retratar al hombre. Humanizar al ídolo, hurgar en la intimidad de la persona más allá de las imágenes, canciones y demás registros públicos. Por momentos, todo un mérito: es sumamente cautivante bucear en la personalidad de John, jugar a explorar sus sentimientos y pensamientos sobre cada hito de su vida, los miedos, las frustraciones, los hartazgos, etc. Pero también aquí debemos puntualizar algunas falencias. Por un lado, la información faltante. El enfoque del autor es ir a través de los hechos principales y hacer que Lennon hable de sus más profundas resonancias acerca de ellos. Sin embargo, no hay casi nada sobre algunos aspectos relevantes. Por ejemplo el musical: cómo componía, cómo se inspiraba y qué búsquedas artísticas lo movían. Este vacío es muy notorio, se aborde o no el libro con la expectativa de encontrar una exhaustiva investigación sobre todos los aspectos de la vida de John. Por otro lado, la búsqueda de un Lennon desmitificado, desnudo y hondamente sincero se transforma en una colección de miserias que a ratos genera pena o lástima, y otras desprecio, indignación y bronca. Es muy improbable que en la intimidad de su espíritu John haya sido el conjunto de emociones e ideas reprobables con que el texto nos impresiona. La intención de complejizar, de plantear los sentimientos encontrados que sin duda habitaron a Lennon frente a cada evento de su vida, sólo en pocos capítulos está lograda.

Podemos concluir afirmando que Lennon se trata de un libro que interesa, que nos entera de numerosos datos sobre John, que revive por un rato al ex beatle y lo hace hablar de casi todo, y esto se recibe con gratitud de parte del lector. Sin embargo, no constituye un relato parejo, ficcionalmente es flojo, y al finalizar no nos deja más cerca del protagonista.

Firmado: Mr. Io

También de Foenkinos en ULAD: Hacia la belleza

viernes, 5 de mayo de 2023

Fight Combo: La condesa sangrienta.

Más que célebre es la historia de la condesa húngara Erzébet o Elizabeth Báthory, que a comienzos del siglo XVII se supone dio muerte, personalmente o como comandataria, a cientos de muchachas con el objeto de  satisfacer sus impulsos sádicos. aunque también de llevar a cabo prácticas en teoría rejuvenecedoras, como darse baños en la sangre de sus víctimas o rituales brujeriles. No sé si cientos, pero sin duda sí que decenas de libros se han escrito sobre ella (y también se ha realizado más de una película); los más conocidos en el ámbito hispanófono son, con seguridad, el que escribió la poeta argentina Alejandra Pizarnik y, antes que éste, el que le dio lugar, de otra poeta, la francesa Valentine Penrose, ambos con el mismo título, La condesa sangrienta y publicados, con algunos años de diferencia, en la década de los 60 del siglo XX. Veamos cuáles son las concomitancias y diferencias entre ellos:

Idioma original: francés

Título original: Erzsébeth Bàthory. La Comtesse sanglante

Año de publicación: 1962

Traducción: M. Teresa Gallego Urrutia e Isabel Reverte

Valoración: más que recomendable

No sé hasta qué punto este libro se considerará canónico sobre el tema, en el ámbito historiográfico, pero, como digo, al menos sí que se considera una obra literaria importante, quizá la principal que ha dado lugar la historia/leyenda de Erzébet Báthory. Y eso se debe a que, si bien parece que Valentine perose buscó y utilizó toda la bibliografía y documentación que pudo encontrar sobre la figura de la condesa Báthory, al final no compuso una biografía al uso. o; mejor dicho, sí que lo hizo, pero no se limitó a eso: este libro es también la crónica de una época y un lugar en pleno cambio, la Hungría de alrededor de 1600, que estaba evolucionando desde la ferocidad -por no decir la barbarie- de una sociedad aún feudal y guerrera (ante la amenaza turca, principalmente), hacia la implantación de un estado fuerte, centrado en la figura del emperador y más orientado a los vientos provenientes de Europa occidental. Pero, sobre todo, es una orgía para los sentidos, un derroche de suntuosidad literaria, tanto en lo que respecta a los aspectos más "ambientales", digamos -las descripciones de fiestas y banquetes, de bosques y castillos, de elementos climáticos, de paisajes urbanos, las genealogías familiares-, como de aquellos otros inevitablemente horrendos, sanguinarios, morbosos... las torturas y los asesinatos, las masacres, incluso, que dejan tras de sí cadáveres, charcos de sangre y hedor.

Como ya he mencionado, Penrose estructuró este libro como una biografía de la condesa, pero también a modo de crónica familiar, tanto de los perturbados Báthory como de los respetados Nàdasdy, la familia de su esposo. Y de la situación política del Imperio Germánico (del que Hungría no formaba parte, pero Austria, sí) en la época de los Habsburgo. pero sobre todo, el libro es un estudio sobre la locura sádica y narcisista, así como de la abyección humana, pues la condesa no perpetraba sola sus crímenes, sino que necesitaba la ayuda de sus siniestras sirvientas -Dorkó, Jó Ilona, Kata Beniezsky, Fitzkó-, la complicidad de muchas personas que cooperaban en la tarea de conseguirle víctimas y el silencio, ya fuera cómplice o cobarde, de muchas otras que sabían o sospechaban los que ocurría en su castillo de Cjelthe, o en otras de sus residencias, incluso en la propia Viena.  Porque, además, La condesa sangrienta, no sé si de forma intencionada por su autora, aunque cabe pensar que sí, tiene una lectura política: la condesa y sus secuaces no se cebaban con las hijas de la nobleza húngara, aunque hubieran podido hacerlo, sino con una infinidad de chicas campesinas que sus propios padres ponían a su servicio; así lo hacían, en primer lugar, para evitarse  problemas evidentes, pero también porque la condesa Báthory consideraba que tal era su privilegio, al pertenecer ella a una de las principales familias del país... y, ciertamente, como tal estaba protegida por los poderosos, incluso cuando se destapó todo el pastel y hubo que imponerle algún castigo. este privilegio de clase también era evidente en el caso de Gilles de Rais, el asesino en serie (o incluso de masas) con quien más se puede comparar a la Báthory -de hecho, Valentine Penrose le dedica un capítulo entero de su libro-, perteneciente, a su vez, a la más alta nobleza francesa del siglo XV.

Aunque lo más destacable de este La condesa sangrienta, aparte del obvio impacto gore que guardan sus páginas, es la recreación  de todo un mundo cerrado, malsano, aunque fascinante, que denota la desconexión con la realidad de alguien que se siente libre de llevar hasta el límite sus fantasías e impulsos más sádicos y homicidas... (por entendernos y para quien la haya leído, la novela malrrollera por excelencia, La chica de al lado, sería una versión doméstica de esta gran producción hollywoodiense en tecnicolor). Una recreación de un mundo tan endógeno que llega a poseer cierto carácter onírico, lo que no es de extrañar habiendo sido Valentine Penrose, antes que nada, una poeta del movimiento, aunque el tono literario del libro recuerde más al simbolismo decimonónico. En cualquier caso, os aseguro que es una lectura que no puede dejar indiferente a nadie.


Idioma original:
español
Año de publicación: 1966
Valoración: también recomendable

Pocos años más tarde que el libro de Penrose y, son duda, entusiasmada por éste, la poeta Argentina Alejandra Pizarnik publicó su propia versión -comenzada, al parecer a modo de reseña-, que puede considerarse casi como un resumen del libro anterior o incluso, más aún, una condensación (o, en este caso, "condesación"... vale, perdón, ya lo dejo) al estilo Reader's Digest. Claro que en absoluto su intención era hacer más "digerible" la historia; bien al contrario, Pizarnik se centra casi en exclusiva -también su libro es considerablemente más corto- en ciertos aspectos que más le interesan: su deriva sádica y truculenta más que en el color local o de la época. Como ella misma explica: "La perversión sexual y la demencia de la condesa Báthory son tan evidentes que Valentine  Penrose se desentiende de ellas, para concentrarse exclusivamente en la belleza morbosa del personaje." Y adjunta una cita de Jean-Paul Sartre, que podrían firmar muchos psycho-killers: "El criminal no hace la belleza: él mismo es la auténtica belleza."

También cita, para que no se diga, a René Daumal, Gombrowicz, Rimbaud, Baudelaire, Milose, Octavio Paz, Antonin Artaud, Pierre-Jean Jouvé y diversas elegías del cancionero. Y, por supuesto, al marqués de Sade, que no puede faltar en toda esta salsa:
"Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzó, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible."

No conozco lo suficiente la obra de Pizarnik como para explicar cómo encaja  en ella su "condesa sangrienta" (si a alguien le interesa mucho saberlo, parece que César Aira tiene publicado un ensayo sobre esta escritora. Según él, por lo visto, Pizarnik no quiso seguir por este camino, que para ella quedaba agotado con este libro). Sin duda, su impronta poética ve reflejada en la belleza que consigue sacar de esa pesadilla splatterpunk que suponen los crímenes de la condesa y compañía, algo que se ve reforzado por las magníficas ilustraciones, entre góticas y simbolista, de Santiago Caruso para esta edición de Libros del Zorro Rojo (no es la única ocasión, por cierto, que este ilustrador argentino ha puesto imágenes a la obra de su compatriota). El libro, cierto es, no tiene la riqueza descriptiva ni la ambientación de que hace gala el de Valentine Penrose, pero gana en síntesis y en un esteticismo más depurado, así como en una mirada más "filosófica" (si se quiere decir así) sobre la atracción del abismo que conlleva asomarse a la figura de la condesa Báthory y a sus perturbados crímenes. Ambos libros, en cualquier caso, resultan recomendables, aunque quizá no muy digeribles para según que estómagos, yo aviso...



jueves, 13 de enero de 2022

Mike Wilson: Ciencias ocultas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Recomendable (o más, pero con matices)

Este libro no es lo que parece. 

Por un lado, el nombre y la imagen de Mike Wilson pueden llevar a imaginar a un autor estadounidense que escribe en inglés y que habla en sus relatos de la América "profunda". PUES NO (o, al menos, no exactamente). Wilson nació en Misuri, sí, pero ha vivido un montón de años en Argentina y Chile, de ahí que su lengua literaria sea el español. Como Conrad o Nabokov, pero a la inversa (¡chupaos esa, anglocentristas!)

Por otro, y muchísimo más importante que lo anterior, "Ciencias ocultas" comienza en una habitación en la que tres personas y un perro contemplan un cadáver fresco tendido bocabajo sobre la alfombra.  Este inicio podría sugerir que estamos ante una novela negra de manual, PERO NO (o, al menos, no exactamente). Pasadas esas primeras líneas, comienza la larguísima descripción, solo interrumpida por los leves movimientos de los cuatro seres que enmarcan la escena y por breves historias de las que después hablaré, de la habitación y de los "objetos" que se hallan en su interior: alfombra, puertas, tapices, lámparas, biblioteca, libros, cuadros, polvo, manchas de humedad, restos en los espacios entre las tablas del piso, etc.

Pistas, indicios, guiños, conexiones,... - especialmente en esas historias que se intercalan a lo largo de la descripción y que hablan de geografías remotas (Sentinel del Norte, Islas Aleutianas...), de seres desubicados (menonitas en el Chaco paraguayo...), de falsos dioses (el templo de Bel...) - que nos meten de lleno en un maelstrom, en un "infinito hacia adentro" en el cual resulta imposible asir el caos y desentrañar una "verdad" que quizá solo se encuentra en la "unión" de las pistas tangibles porque 
el análisis duro tiene sus límites, los enigmas que busca resolver no se están dejando ordenar porque el caos se cuela siempre, las ciencias que está aplicando, las de la razón, no dan abasto

Por lo tanto, el fondo no es tan importante como la forma, lo que hace de "Ciencias ocultas" un ejercicio de estilo emparentado con las nouvelles de Aira o con algunos relatos de Borges. Sin ir más lejos y, en lo que que quizá pudiera ser una reseña por anticipación (¿por qué no iba a ser capaz el gran visionario invidente de hacer algo así?), como dijo Borges en "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius":

Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la literatura fantástica.

De esta preponderancia del fondo sobre la forma, de ese "no avance", de esa "no acción" vienen esos matices que indicaba en la valoración. Quien busque planteamiento, nudo y desenlace "al uso" que se olvide de "Ciencias ocultas", pero quien guste de las torrenciales descripciones, del detalle infinito, de las múltiples referencias, del lenguaje depurado y de la prosa rítmica (que no haya "acción" es muy diferente de que no haya ritmo) que no dude ni un segundo en acercarse a un libro que encontrará plenamente disfrutable.


También de Mike Wilson en ULAD: Némesis

miércoles, 16 de febrero de 2022

Lo mejor de 2021: Lo que opinan nuestros lectores

Con cierto retraso y tal como avisamos, estas son las listas que nuestros lectores han enviado indicando sus lecturas favoritas del 2021.

En riguroso orden de llegada.

Os agradecemos vuestra colaboración y, ya que estamos, nos encanta la enorme diversidad de vuestras elecciones.

Salud y cultura, amigos.

Anónimo

Ficción

Libros que merecen mejor valoración en el blog

Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino

Tres tristes tigres de Cabrera infante


Libro que me gustaría que reseñaran nada más que para ver qué valoración le dan

La mano junto al muro/El falso cuaderno de Narciso Espejo de Guillermo Meneses


Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz de Bryce Echenique


Nada que decir, apuestas seguras

Pedro Páramo y el llano en llamas de Rulfo

Ficciones de Borges

Pantaleón y las visitadoras de Vargas Llosas


Imprescindibles en el blog pero no en mi corazón

Bajo el volcán de Lowry

La insoportable levedad del ser de Kundera


No ficción

Libro que llevaba años buscando y finalmente conseguí una copia

Sociología y pragmatismo de Wright Mills

La distinción de Bourdieu

La selva de los símbolos de Turner


Relectura necesaria

La imaginación sociológica de Wright Mills

Outsiders de Howard Becker

La zona gris de Auyero


Libro de método que parece un fastidio pero que puede ser grato para gente de otras áreas

Los trucos del oficio de Becker

Describir el escribir de Cassany

Decir casi lo mismo de Eco


Clásicos que faltaban

La rebelión de las masas de Ortega y Gasset

Técnica y civilización de Mumford


Libros de mi país o sobre mi país que me gusta releer

Adiós al socialismo de Del Búfalo

La renta y el reclamo de Bautista Urbaneja

El Estado mágico de Coronil


Conseguidos por sorpresa

Orientalismo de Said

La invención de Irlanda de Kiberd

Comunidades imaginadas de Anderson


Gabriel Diz

Les dejo una selección de lo que he leído en 2021. Son 13 libros en total, algo más de uno por mes. Estuve un rato largo intentando dejar la lista en 12 para que fuera un libro por mes pero no lo logré:


1)Jane Eyre (Charlotte Bronte)

2)El corazón del daño (María Negroni)

3)Años luz (James Salter)

4)2666 (Roberto Bolaño)

5)Las tres vanguardias (Ricardo Piglia)

6)La virgen cabeza (Gabriela Cabezón Cámara)

7)Nuestra parte de noche (Mariana Enriquez)

8)La hermana menor (Mariana Enriquez)

9)El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares)

10)Prins (Cesar Aira)

11)La sangre manda (Stephen King)

12)La llamada del Cthulhu (H.P. Lovecraft)

13)Persecución (J.C. Oates)

Carlos Ávila:

El descubrimiento del año: la escritora mexicana Fernanda Melchor. De

todas formas ha sido un año prolífico en esto con Alejandro Zambra, Óscar

Martínez, Kent Haruf o Andrea Abreu entre otros.

Relectura de clásicos: Memorias de un europeo de Stefan Zweig.

Decepciones: Serge de Yasmina Reza y No tengo tiempo. Geografías de la

precariedad de Jorge Moruno.

Autores que no me fallan: Marín Caparrós y su Ñamérica, Leila Guerriero

con Frutos extraños y Carrère con Yoga.

Buenas investigaciones y muy bien contadas: No digas nada de Patrick

Radden Keefe y Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka.

Una autobiografía muy potente: Trilogía de Copenhague de Tove

Ditlevsen.

Libros para reírse con ganas y desconectar: Cualquiera de los tres de relatos

de Kenneth Cook.

Lecturas que dejan mal cuerpo pero que es necesario hacer: Antisocial de

Andrew Marantz y Extrema derecha 2.0 de Steven Forti.

Propósito para 2022: Seguir y seguir leyendo cada día y atreverme con

Guerra y paz.

Pablo GP

Libros Preferidos:

- Donal Ryan: Corazón giratorio.

- Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov.

- Donald Ray Pollock: El diablo a todas horas.

- Albert Cohen: Bella del señor.

- Elizabeth Kolbert: La sexta extinción.

- Mario Levrero: La ciudad y El lugar, de la Trilogía involuntaria (París me pareció más flojo).

Libros Destacables:

- Marlon James: Breve historia de siete asesinatos.

- Alan Parks: Enero sangriento.

- Juan Marsé: Últimas tardes con Teresa.

- Jeffrey Eugenides: Middlesex.

- Bruce Chatwin: Colina negra.

- Peter Kaldheim: El viento idiota.

Mención honrosa:

- Alan Parks: Hijos de Febrero.

- Natalia Ginzburg: El camino que va a la ciudad y otros relatos.

- D.H. Lawrence: El arco iris.

- Chriss Offutt: Kentucky seco.

- Emmanuel Carrère: Yoga

Decepciones:

- George Saunders: Lincoln en el bardo.

- Johnny Marr: ¿Cuándo es ahora? Memorias.

- William Gaddis: La carrera por el segundo lugar.

- Hubert Selby Jr: Última salida para Brooklyn.

Maqroll El Gaviero

Mis mejores lecturas del año (las dejo en 9):

- Los siete locos (Roberto Arlt)

- Limónov (Carrère)

- La mano izquierda de la oscuridad (UK LeGuin)

- Glosa (JJ Saer)

- Me llamo Rojo (Pamuk)

- Martin Eden (Jack London)

- Kokoro (Soseki)

- El idiota (Dostoievsky)

- La suerte de Omensetter (W Gass)


Si se pudiera meter poesía: mención especial a Basilio Sánchez (“He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes”) y a Alejandra Pizarnik (cualquier cosa suya).

Ángel Muñoz

El mejor,

No digas nada, Patrick Radden Keefe, minucioso, objetivo (hasta donde uno puede serlo) y muy esclarecedor, el conflicto del IRA explicado casi como si fuera un novela de acción, espectacular.

Me daba perezón pero mira…

Línea de fuego, Arturo Pérez-Reverte, guerra civil y el más famoso de los miembros de la RAE… de entrada lo último que pensaba coger, pero me parece que Arturo sabe dar ritmo a las novelas, sabe transmitir un escenario con verosimilitud, y se intenta alejar de maniqueísmos. Lo fulminé en un plis-plas (¿estará esta expresión reconocida por la RAE?)

Me arriesgué y no me decepcionó

64, Hideo Yokoyama, citando a los inmortales No me pises que llevo chanclas, “Japón, mía que está lejos Japón” Lejos física y culturalmente, y este libro me situó en una sociedad a la que me costaba entender, con una forma de narrar que se aleja de mi zona de confort, pero mereció la pena, novela redonda.

Qué necesidad tenía yo…

A ver, que es que uno es masoca, empezar una serie de libros y dejarlos… me cuesta, y pasa lo que pasa. Entre las sagas en los que mil veces pensé para qué te metes… destaco como horrorosas, Balada de serpientes y pájaros cantores, Suzanne Collins;  La sexta trampa, J.D. Baker y La hora de los hipócritas, Petros Markaris.

Decepción especial para La era de la supernova, Cixin Liu (absurda es decir poco).

Y en el apartado me importa cero lo que me cuentas, Boston. Sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen (recomendación de ULAD, pero yo es que no le veo la gracia) y Contemplaciones, Zadie Smith (¿dónde está la Zadie de Dientes blancos?)

Sorpresas inesperadas

Esos libros que te llegan de algún modo raro y me han dejado impactado, La verdadera vida, Adeline Dieudonne (la violencia hacia la mujer contada de una forma distinta, sin guardar nada pero sin crudezas, obra de arte); El evangelio de la anguila, Patrick Svenson (un libro sobre anguilas, y que se queda corto… no hay mas que decir), Al final siempre ganan los monstruos, Juarma (miedo me daba la expectación creada, y merece la fama que tiene).

Me hicieron reír, mucho

Antes todo esto era campo atrás, Pablo Lolaso (solo para amantes del baloncesto), Subidón, Joaquín Reyes (solo para amantes… pues eso de la muchachada)

Para pasar un buen rato, con ciencia-ficción

Proyecto Hail Mary, Andy Weir (este autor tiene un don cuando habla del espacio) El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers (exquisito, no es el qué les pasa, son los personajes los que hacen esta novela)

Zoila Blanco

ATRAPA LA LLEBRE (L.Bastasic)

Y LLOVIERON PAJAROS (J.Saucier)

VERA (E. von Armin)

ELS DICS (I.Solá)

LA DRECERA (M.Martin Serra)

LAS LEALTADES (De Vigan)

LA AVERIA (F.Dürrenmatt)

ELS PROSCRITS DE SANTA FE (J, Masanès)

EL RETORN DEL CATO (M. Asensi)

TSUNAMI (A. Pijuan)

LLUM DE FEBRER (E.Strout)

L'ANY QUE VA CAURE LA ROCA (P. Coll)

LA KLARA I EL SOL (I. Kazuo)

AMARILLO (F. Romero)

EL IMPERIO DE YEGOROV (M. Moyano)

LAS GRATITUDES (De Vigan)

Sergio Borao Llop

Ante todo, gracias por las reseñas diarias.

En segundo lugar, os paso la relación de lecturas destacadas de este año que termina (tal vez -mi memoria no es tan precisa- vaya también alguna del 2020). El orden es alfabético por apellido de autor

Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie

La parábola del sembrador, de Octavia E. Butler

Noir, de Robert Coover

Todo lo que muere, de John Connolly

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

Solo el silencio, de R. J. Ellory

X, de Percival Everett

Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau

Breve historia de siete asesinatos, de Marlon James

El gran cuaderno, de Agota Kristof

El intérprete del dolor, de Jhumpa Lahiri

Cuentos completos, de Mario Levrero

Ánima, de Wajdi Mouawad

Plop, de Rafael Pinedo

Las primas, de Aurora Venturini

Michi:

Mejor novela hispanoamericana: El día del Watusi - Francisco Casavella y Basilisco - Jon Bilbao

Mejor novela de lengua extranjera: Un mapa para un crimen - Collin Harrison y El club de los

mentirosos - Mary Karr

Mejor novela en galego: O paraíso dos inocentes - Antón Riveiro Coello 

Mejor libro de viajes: La frontera - Erika Fatland; Los sótanos del mundo - Ander Izagirre; El río de la luz - Javier Reverte 

Mejor ensayo sobre música: The Stooges: Combustión Espontánea - Jaime Gonzalo y Hotel California - Barney Hoskyns 

Mejor ensayo medioambiente: Sueños Árticos - Barry Lopez 

Mejor ensayo sobre cine: El otro Hollywood - Legs McNeil y Jennifer Osborne 

Mejor novela negra: La playa de los ahogados - Domingo Villar 

Mayor decepción: Desierto Sonoro - Valeria Luiselli y Temporada de Huracanes - Fernanda Melchor 



viernes, 15 de julio de 2022

Mario Satz: Bibliotecas imaginarias

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: Muy recomendable

Sé que se trata ya de un tópico excesivamente gastado por los reseñistas de libros, incluso (o empezando por) aquéllos que escriben en las revistas especializadas y suplementos culturales, pero no se puede decir de otra manera: este libro es una auténtica delicia. Una exquisitez, si lo preferís, un prodigio de erudición, sensibilidad y buen hacer literario, que resulta todo un placer leer, con la única pega de saber que pronto se acabará, pues tampoco hablamos de un libro demasiado extenso.

Bibliotecas imaginarias está compuesto de más de cuarenta capítulos o historias breves -de cinco o seis páginas a lo sumo, de un volumen de pequeño tamaño-, en los que recorremos gran parte del mundo y del tiempo, saltando de una biblioteca a otra: desde las saqueadas  biblioteca del emperador de China o de Madina al-Zahra a las bibliotecas portátiles de Francisco de Quevedo o del beduino Anir Kunta, que (re)descubrió el café (alabado sea por siempre);de los Archivos Secretos del vaticano a los rollos escondidos por los esenios cerca del mar Muerto; conoceremos los accidentados  avatares del llamado Fondo Kati o de la celebérrima biblioteca de Alejandría, pero también las de otras mucho más inciertas, como la de un pescador de esponjas griego, de un carpintero enamorado de las Musas, la biblioteca secreta de los judíos de Girona o la del arrasado ghetto de Varsovia... Compartiremos también la bibliofilia de un impresor veneciano, un legionario romano, un encuadernador de Amberes, de un ladrón de libros raros y también ladrona amante o del maestro Ibn Arabi de Murcia en su periplo por el fondo del mar ; pero también la de personajes aún más conocidos como Jenofonte, Arquímedes, San jerónimo, Ovidio, Paolo Uccello o la escritora japonesa Shei Shonagon...

El veterano escritor hispano-argentino Mario Satz muestra, como digo, toda su erudición, sensibilidad y talento -de las que no es ajeno, sin duda, su formación académica- en un libro que recuerda a Borges (referencia inevitable), pero también a las Vidas imaginarias de Marcel Schwob o a Ítalo Calvino... Incluso yo diría que existe no poca concomitancia, no sé si casual, de este libro con los de otro hijo de ese lugar, sin duda prodigioso, que es Coronel Pringles (provincia de Buenos Aires), el inefable César Aira. Como su paisano, Satz parte de lo que puede ser, quizás, una simple anotación en una enciclopedia o tratado, o un arquetipo, para desplegar su imaginación por medio de una prosa cuidada, elegante, que nos envuelve como volutas de humo y nos fascina para que sigamos sus evoluciones hacia lo alto, hasta tocar la maravilla y, en ocasiones, lo sublime.