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jueves, 15 de agosto de 2024

VV.AA.: The King

Idioma original: español e inglés

Año de publicación: 2019 (como libro)

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: recomendable para friki... digo, fans

El subtítulo de este libro (por si no había quedado claro con lo de The King... y no digamos ya la magnífica ilustración de la cubierta) resume a la perfección de qué va la cosa: Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Y eso es lo que encontramos aquí: una serie de artículos o ensayos escritos por autores tanto norte como hispanoamericanos (incluyo a una catalana en esta categoría) sobre diferentes aspectos de la obra y también, en más de un caso de la vida, de Su Graciosa Majestad don Stephen King (*).

Ojo cuidao, de todas formas, para quien se espere encontrar en este libro un mero recorrido anecdótico, simpaticón, por la trayectoria del monstruo de Maine (nunca mejor dicho), puesto que, si bien las aportaciones de los autores hispanohablantes o hispanoescribientes son más ligeras o, cuando menos, más llevaderas para el eventual lector/a, las que están redactadas originalmente en inglés, resultan un pelín más  densas. He puesto el participio "redactadas" porque, salvo en el primero de los capítulos, se trata de artículos o pequeños ensayos (no me atrevo a llamarles papers, que me parece un término más académico y, por tanto, engañosamente campechano) escritos por profesores/as de filosofía, Ciencias políticas e Historia del arte y tratan sobre las implicaciones filosóficas sociológicas y políticas presentes en la obra del Rey... Tranquis todos, porque una cultura medianita basta para seguir estas disertaciones -que seguro que sus autores/as se tomaron como un divertimento, un respiro ligerito entre tanto sesudo trabajo-, pero vamos, tampoco me parecen dirigidas a todos los públicos, por decirlo así... Huelga decir que no tengo ni idea de quienes son todos estos y estas docentes de varias universidades norteamericanas e ignoro si con prestigio y prestancia académicas, puesto que hasta el momento, yo sólo conocía a los hispanoescribientes del libro, a saber: los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enriquez -no podía faltar, en este libro-, la catalana Laura Fernández y el boliviano Edmundo Paz Soldán

Trataré de ser breve, pero creo que lo mejor, para una mejor comprensión del libro, será ir explicando de qué va cada capítulo o ensayo, o, por lo menos, reseñar su título:

- Esta recopilación se abre con una interesante entrevista realizada por Tony Magistrale -profesor de Literatura y escritura creativa- al propio Rey en 2003, sobre las adaptaciones de sus libros a la pantalla (se entiende que hasta ese momento): La versión de Steve: una entrevista con Stephen King.

- Sigue un recorrido algo rutinario de Rodrigo Fresán por -algunos de- los muchos niños y adolescentes que aparecen en su obra: El King de los chicos.

- El filósofo Greg Littmann especula sobre qué habrían pensado Platón, Aristóteles y David Hume sobre los libros de King y de terror, en general, en Stephen King y el arte del horror.

- Algo parecido a Rodrigo Fresán, aunque con mayor profundidad, hace Mariana Enriquez: "Para Tabby, que me metió en esta...". Un recorrido por las mujeres en la obra de Stephen King, un estudio de varios arquetipos femeninos que aparecen en las novelas del Rey.

- Otra filósofa, Katherine Allen en "A veces es preferible la muerte". Stephen King, Dédalo, dragones tiranos y mortalidad, expone la oposición transhumanismo vs. bioconservacionismo a través de Cementerio de animales y Tommyknockers (según ella, estas novelas de King advierten sobre los peligros de trascender los límites humanos).

- La novelista Laura Fernández, tras el chiripiflaútico título "Cuidado con lo que sueñas porque podrían salirle colmillos y empezar a correr detrás de ti" o la realidad (deseada) como monstruo en tres actos que son tres obras de Stephen King y a partir de La pata de mono de William Wymark Jacobs, explora cómo Cementerio de animales, La larga marcha, Misery y La tienda, son parábolas del viejo adagio de que se ha de tener cuidado con lo que se desea (aviso para los reticentes al estilo de esta escritora, con sus habituales (PARÉNTESIS) y cursivas que pueden parecer aleatorias... y quizás lo sean: en este artículo no abusa tanto de ellas, pero de vez en cuando le da el siroco le da por poner varias seguidas)

- Joseph J. Foy y Timothy M. Dale (profesores de Ciencias Políticas), en Distopía en las pantallas. Poder y violencia en El fugitivo y La larga marcha, pues hablan justamente de eso, relacionando ambas novelas con Sobre la violencia de Hannah Arendt.

- La filósofa Kellye Byal en La subjetividad femenina en Carrie nos presenta a la protagonista de la primera novela de Stephen King como epítome del destino femenino, vista a través de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

- De nuevo un filósofo, Thomas W. Manninen, pergeña en Apuntes sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, según sus propias palabras (quizás con un poco de coña) un "ensayo sobre las cuestiones metafísicas que plantea La zona muerta de Stephen King".

- Garret Merriam en "Gan ha muerto". Nietzsche y el eterno retorno de Roland, nos ilustra sobre la conocida brasa algunos conceptos filosóficos nietzscheanos ejemplificándolo en la saga La torre oscura.

- La profesora de Historia del Arte y Estudios sobre Cine Elizabeth Hornbeck expone en El hotel Overlook o la heterotopía del terror cómo podemos considerar el célebre hotel de El resplandor dentro de las "heterotopías", según el concepto acuñado por Foucault: esto es, espacios que "se encuentran en relación con todos los demás espacios, pero invirtiendo las relaciones sociales normales"

- Por último, el escritor Edmundo Paz Soldán pasa de tanto ensayo y nos ofrece en Planetario un relato de terror basado en alguno de los más célebres del Rey (musofóbicos, abstenerse).


Los capítulos que más me han interesado y gustado, sin hacer de menos al resto, son el de la Reina Mariana (como no podía ser menos) sobre los arquetipos femeninos en la obra de King; enlazando con éste, el de Kellye Byal que analiza la figura de Carrie White y, sobre todo, el de Elizabeth Hornbeck sobre el Hotel Overlook como ejemplo de heterotopía. Sin olvidar, por supuesto, la entrevista al propio Stephen King, algo que siempre resulta interesante y esclarecedor. Ahora bien, ésta es mi preferencia personal y es muy probable que a otro lector o lectora le atraigan más otros ensayos o que incluso le parezcan más sesudos y dignos de consideración; en eso radica la gracia de este libro, que ahonda en diferentes aspectos de la obra de este grandísimo autor y constructor de un mundo propio, pero, como puede comprobarse en esta compilación, enraizado no sólo en la realidad (algo que se ha dicho ya muchas veces), sino en el sustrato que alimenta la cultura occidental.

(*) Lo de "Graciosa", justificado sobre todo por su gran afición a los chistes y juegos de palabras de pésima calidad, como puede atestiguar cualquiera que siga su cuenta de Twitter. Afición, por cierto, que comparte con más de un miembro de este benemérito blog.

Mogollón de libros del Rey reseñados en Un Libro Al Día: aquí

lunes, 30 de octubre de 2023

Stephen King: La niebla (y otros cuentos)

Idioma original:
inglés
Título original: The mist
Traducción: Antonio Samons
Año de publicación: 1980
Valoración: Recomendable para fans

Enésimo libro del rey del terror reseñado en ULAD; en esta ocasión vamos con La niebla, relato predilecto de muchos seguidores de King. ¿Será para tanto?

Lo primero que llama la atención es la brevedad de la novela; el mismo autor reconoce en su preámbulo, en el que realiza una apasionada defensa sobre el género del cuento o relato corto, que esta obra pertenece a ese género y no al de novela breve. Bien, a mí eso me da exactamente igual; en cualquier caso, no deja de ser bastante extenso, sus buenas tres o cuatro horas de lectura, aunque claro, en el caso de King eso sí que se podría considerar algo escueto. En el volumen del que dispongo aparecen otros dos cuentos, estos sí más breves, y de calidad notablemente inferior.

En La niebla, tenemos a un típico “hombre norteamericano convencional” que, tras sufrir una horrenda tormenta en su lugar de vacaciones, acude con su hijo a un supermercado; allí verán como una espesísima niebla se acerca hasta encerrar en el interior a todos los compradores. ¿Encerrar? Bueno, estrictamente hablando, no hay nada que les impida salir...

Una característica primordial de King es que él nunca opta por ocultar la fuente del terror; en contra del estilo de “no enseñes nunca al monstruo y deja que la imaginación trabaje”, él siempre nos muestra claramente y en varios momentos la naturaleza del horror, su tangibilidad. Tampoco es de un poder infalible; a los malos de Stephen King se les puede herir, y, en ocasiones, destruir. De hecho, un punto fundamental de su narrativa es la lucha contra el terror, enfrentar a los protagonistas a sus propios miedos.

Sabiendo esto por anteriores lecturas, partía con la idea de que la propia niebla sería la principal antagonista, pero no; dicha niebla funciona como un mero telón donde se esconden los verdaderos monstruos, que son exactamente eso, monstruos: arañas e insectos gigantes. No hay alegorías aquí, no hay un trasfondo psicológico en el que plantear metáforas.

Me llama también la atención de que, en contra de su tendencia habitual, aquí aparentemente hay una causa o razón natural del mal, tiene una explicación coherente (entendámonos, coherente en el contexto de Stephen King; me refiero a que no es un horror llegado de otra dimensión ni en un meteorito). Sin embargo, no aprovecha para introducirlo en la trama, esta explicación solo sirve como conjetura para algunos de los personajes. Una oportunidad desaprovechada.

En cuanto a la narración en sí, sí que me gustó. Tiene un buen ritmo, consigue que pasen cosas en todo momento, hay evolución en algunos personajes, relata bastante bien distintos modos de enfrentarse a la desesperanza e incluso deja hueco a momentos típicos de King Marca Registrada, como la existencia de la presunta adivina, o la incursión a la farmacia. No descubro nada si digo que se nota verdadero talento en cada párrafo.

Respecto a los otros dos cuentos de la antología, El mono y El atajo de la señora Todd, me temo que son de un nivel inferior. 

En El mono, un hombre descubre un juguete maldito de su infancia que presuntamente es el causante de varias muertes; el cuento trata sobre cómo intenta deshacerse de él. Está bien, pero nada memorable. Ahonda en las relaciones paternofiliales, como ya había sucedido en La niebla.

El atajo de la señora Todd me dejó desconcertado; en cualquier caso, es una buena muestra de la plasticidad del estilo de Stephen King. Si no me he perdido en la metáfora, aquí los malos son ¿los atajos? Jamás se me habría ocurrido utilizar un atajo como un personaje, ni siquiera un camino normal, muchísimo menos como antagonista de un relato. La historia es más o menos la siguiente: una señora está obsesionada con utilizar atajos para ganar tiempo, hasta el punto de que se vuelve tan eficiente en uno de sus recorridos habituales que comienza a rejuvenecer, como si retrocediera en el tiempo.

Quiero pensar que este argumento es fruto de la mala época de King con las sustancias.

En resumidas cuentas, según mi opinión, un muy buen relato típico de King, uno pasable y otro malo. El volumen merece la pena por La Niebla: si están pensando en introducirse en el universo Stephen King y les da pereza los tochos que tiene por novelas, está es una estupenda introducción.


Otras obras de Stephen King reseñadas en la ULAD aquí.

sábado, 13 de julio de 2013

Stephen King: El ciclo del hombre lobo

Idioma original: inglés
Título original: Cycle of the Werewolf
Año de publicación: 1984
Valoración: Decepcionante

Este es un libro que nunca habría leído, probablemente, si no llega a ser por dos cosas: el nombre del autor, y el precio que tiene en versión eBook (7€, si no recuerdo mal). Pero la verdad es que, después de leído, ni siquiera vale ese precio reducido... El ciclo del hombre lobo no es una novela "normal" de Stephen King, aunque sí tiene sus inevitables sustos, su inconfundible ambiente rural yanqui, sus casos de malos tratos y su policía bueno pero tonto. Pero el tono de la novela, a pesar de todo, es sorpendentemente juvenil e incluso naif. Con decir que incluso aparecen entre exclamaciones frases como "¡Era el hombre lobo!"...

Porque, sí, en eso el título no engaña: esta novela cuenta, mes a mes, las doce transformaciones de un hombre lobo en las fases de luna llena (el propio Stephen King reconoce que las cuentas no cuadran, porque el mes lunar no es el mismo que el mes del calendario) en un pequeño pueblo de Maine, cómo no. Los primeros capítulos del libro tienen una cierta independencia, y se pueden leer casi como cuentos independientes, mientras que los últimos responden más a una estructura novelística, con el desarrollo y conclusión de la trama.

A lo mejor para entender que este libro tenga esta forma, y sea tan diferente en el tono a la mayoría de los de su autor, hay que saber que originalmente este texto iba a publicarse en forma de calendario ilustrado: cada mes incluiría una ilustración de Bernie Wrightson y un texto breve de Stephen King; pero King se cansó de este formato tan reducido y tan limitador, y el proyecto se transformó en una novelita ilustrada, que es lo que ahora tenemos entre manos.

En fin, para alguien que ha leído un buen puñado de novelas de Stephen King, y que ha pasado auténtico miedo, por ejemplo leyendo El misterio de Salem's Lot a las tres de la madrugada, resulta bastante decepcionante encontrarse con una novela que no solo no asusta, sino que tampoco añade prácticamente nada nuevo a la figura del hombre lobo. Y no hay duda de que las ilustraciones de Bernie Wrightson son buenas, pero eso, para mí, no compensa la falta de interés del texto.

Mi consejo, incluso para fans de Stephen King y de la novela de terror: no compréis este libro.


Todas las reseñas sobre Stephen King en ULAD: Aquí

domingo, 20 de diciembre de 2015

Stephen King: Revival

Idioma original: inglés
Título original: Revival
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

En este blog tenemos debilidad por Stephen King, se ve que somos un poco morbosos: hemos reseñado algunos de sus grandes clásicos, como It, Carrie o Misery, pero también algunos de los libros que ha publicado en los últimos años, a pesar de que (seamos sinceros) ya no parece que estén al mismo nivel de los primeros. Da la impresión de que Stephen King escribe a estas alturas con el piloto automático, conoce los engranajes de la escritura y de la lectura y, a partir de unas cuantas obsesiones personales, es capaz de producir una novela de cuatrocientas páginas como esta en unos pocos meses de trabajo. Y no es que esté mal, de hecho esta novela me entretuvo durante un vuelo de varias horas que habría sido mucho más duro sin él; pero no creo que se pueda esperar ya que Stephen King descubra nuevos territorios para el terror contemporáneo, como sí hizo (creo) en sus primeras novelas.

Revival gira en torno a dos personajes, que se encuentran y reencuentran a lo largo de varias décadas y cuyos destinos están estrechamente relacionados: Jaime Morton, el narrador, que es un niño al principio de la novela, luego un músico heroinómano y por último un adulto sano e integrado; y Charles Jacobs, joven predicador obsesionado por la electricidad y al que la muerte de su mujer y su hijo apartan del camino recto. Lo que por momentos parece una simple novela psicológica sobre la relación entre dos personajes íntimamente unidos, se vuelve hacia lo sobrenatural en la segunda parte, cuando los experimentos eléctricos del predicador para curar todo tipo de enfermedades provocan inesperados efectos secundarios en sus pacientes.

Por momentos, Revival es una novela lenta y digresiva: la historia de las bandas de música en las que participa Jaime, o de sus primeros amores, o de sus primeros empleos, tiene poca influencia en la trama. Es, más bien, una forma de engordar al personaje, y de paso a la novela, con una biografía por otra parte no demasiado original. Los capítulos propiamente terroríficos son escasos, y ni siquiera hay en esta novela un ambiente angustioso como el de El resplandor, que lleve progresivamente al desenlace. Así que quien lea esta novela esperando que le ponga los pelos de punta o le provoque pesadillas, pues en fin, salvo que sea realmente impresionable, probablemente salga bastante decepcionado.

En realidad, Revival es una novela de terror en un sentido muy tradicional, casi decimonónico; en una especie de pórtico, Stephen King reconoce la influencia de una docena de autores, entre los que destacan Mary Shelley y H. P. Lovecraft. (Sorprende que Poe no aparezca en esa lista, por cierto). Y de hecho, las últimas páginas son una mezcla de Frankenstein y de Reanimator, con la presencia del Necronomicon para darle un aire sobrenatural y mí(s)tico al asunto.

En fin, cuando se llevan ya cuatro décadas escribiendo novelas, imagino que aprende ciertos trucos. (Dos que Stephen King usa hasta el exceso: anunciar los acontecimientos terribles que van a suceder después en la novela -aunque estos acontecimientos después no sean tan terribles-; y terminar los capítulos con una frase breve, lapidaria y presentada en un párrafo separado). Eso es Revival, un producto de artesanato más que de arte; pero oye, para sobrevivir a un vuelo de unas cuantas horas, siempre viene bien.


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jueves, 9 de julio de 2009

Stephen King: It (Eso)

Idioma original: inglés
Título original: It
Fecha de publicación: 1986
Valoración: Muy recomendable (si te gustan las novelas de terror, claro)

No creo que nadie se lleve las manos a la cabeza porque recomiende aquí una novela de Stephen King, el maestro del género de terror de finales del siglo XX (o igual sí, quién sabe), pero por si alguien lo está haciendo, diré ya para empezar, que para mi gusto It es la mejor novela de terror que se ha escrito en los últimos, digamos, cincuenta años. Y si no, reto a cualquier lector a citarme otra que sea mejor, y me la leeré para reconocerlo o reafirmarme. Vale, Stephen King no es Edgar Allan Poe o H. P. Lovecraft ni en profundidad ni en atención al detalle... pero tampoco es ningún tuercebotas escribiendo, y sabe crear tramas envolventes y "asustantes" (gracias por el término, ministra) como ningún otro.

¿Por qué me gusta tanto It? Pues porque, de alguna manera, me parece la novela de terror definitiva: el "malo" no es un hombre lobo, ni una araña gigante -bueno, al final casi parece como que sí-, ni un asesino en serie: es la suma de todas esas cosas, y muchas otras más. Es "eso", un ser despiadado y astuto que adopta la forma de nuestros mayores miedos: un terror que es todos los demás terrores, o puede serlo si se lo propone. Es, además, Pennywise, el payaso de dientes afilados y ojos sanguinolentos que persigue a los niños y les ofrece globos. "Aquí todos flotan..."

La técnica narrativa que vertebra el libro ayuda a mantener la tensión. Resulta que "eso", o Pennywise, reaparece en un pueblo de Maine (cómo no) cada 27 años aproximadamente, para llevarse a su ración de niños inocentes. Un grupo de adolescentes perdedores y marginados pero de buen corazón (muy típico de King, también) tiene el valor de aceptar lo que está ocurriendo, y enfrentarse a la bestia; 27 años después, la misma situación vuelve a repetirse, pero los niños ya son adultos que deberán sobreponerse a sus traumas y pesadillas para volver a enfrentarse al monstruo. La narración de los hechos no es lineal, sino que alterna lo ocurrido en 1958 con lo ocurrido en 1985, y muestra la acción desde el punto de vista de los distintos personajes, creando una tensión creciente durante toda la novela.

En It Stephen King da rienda suelta a todos sus bajos instintos, y crea personajes muy característicos de sus novelas: el miedica que encuentra valor gracias a sus amigos; los malos muy malos, pervertidos y antisociales; los padres violentos que cometen todo tipo de abusos sobre sus hijos... El estilo también es el de siempre: directo, explícito, gráfico en las escenas crudas, sin esteticismos. Y es cierto también que, como en muchas otras novelas de Stephen King, el final no es lo mejor de la obra (le pasa por ejemplo en Apocalipsis, La tienda o El cementerio de animales, que recuerde). Pero todos estos defectos quedan eclipsados por la creación de Pennywise, la encarnación definitiva del mal y del terror.

A los que les gusten las novelas de terror, no sé a qué esperan para leer It. A los que no, pues no merece la pena, porque lo van a pasar mal.

Nota cinéfila: Hay una adaptación televisiva de los años 90, que a mí me decepcionó aunque tiene momentos en que te deja clavado al asiento, y se dice que en estos momentos se está rodando otra nueva versión.

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sábado, 3 de julio de 2010

Libros para el verano: Las cuatro estaciones de Stephen King

Idioma original: inglés
Título original: Different Seasons
Año de publicación: 1982
Valoración: Recomendable

Que Stephen King es, hoy en día, el rey indiscutible de la literatura de terror es algo que todos sabemos desde hace mucho. Y que a sus apenas rebasados 60 años se ha convertido en un mito de carne y hueso y un icono de nuestro tiempo, también. Partiendo de estos hechos y teniendo en cuenta que su carrera es más que conocida (aunque sólo sea de oídas), poco se puede decir de este autor que no se haya dicho ya. Sin embargo, quiero reseñar Las cuatro estaciones porque es uno de los libros de King que mejor sabor de boca me han dejado al leerlos.

Hace muchos años, dedicaba los veranos a devorar novelas de Stephen King. Eran fáciles de leer, no me hacían pensar demasiado y me daban una dosis de terror, sexo y demás instintos primarios más que suficiente (o puede que más de la recomendada) para la edad que tenía. Entonces, llegó a mis manos Las cuatro estaciones y el concepto que tenía sobre Stephen King cambió. Por primera vez, leía un libro escrito por este hombre donde el miedo y las sombras que acechan tras cada puerta no eran lo más importante de la lectura. Por primera vez, me encontraba con un King que centraba su obra en los sentimientos y los relaciones establecidas entre los personajes, dejando de lado el componente efectista y sobrenatural que lo caracterizaba.

Las cuatro estaciones compila los siguientes cuatro relatos (uno por cada estación):

Rita Hayworth y la redención de Shawshank. Andy Dufresne es condenado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer y el amante de ésta, crímenes que no ha cometido. Resignado a pasar el resto de su vida en prisión, entabla amistad con Red, el hombre que "consigue cosas", y se dedica a la geología y a disfrutar de los pósters de divas de Hollywood que éste le consigue.

Alumno aventajado. ¿Qué haríais, si descubrieseis que vuestro vecino es un antiguo oficial nazi, uno de los más buscados? Posiblemente, lo denunciaríais. Pero lo que hace el protagonista de esta historia es todo lo contrario. Él hace que el anciano le cuente las más truculentas historias de los campos de concentración, a cambio de no llamar a la policía, sin siquiera imaginar cómo esto va a afectarle en un futuro.

El método de la respiración. Un doctor cuenta la historia de su paciente, Sandra Stanfield, joven soltera embarazada, que acude a su consulta para que la trate durante el embarazo. Algo completamente normal, si no fuera porque la joven está dispuesta a hacer lo que sea y a superar cualquier obstáculo con tal de que su hijo nazca sano y salvo.

El cuerpo. Cuatro amigos se enteran de que en el bosque han encontrado el cuerpo sin vida de un chico. Ávidos de aventura y de abandonar el pueblo en el que viven durante un par de días, deciden ir en su busca.

No puedo contar nada más sobre estos relatos sin destripar su final (aunque la mayoría los conoceréis, porque tres de ellos han sido adaptados a la gran pantalla bajo los títulos Cadena perpetua, Verano de corrupción y Cuenta conmigo), pero sí os digo que merecen la pena ser leídos. Como es habitual en la obra de King, se leen rápido y enganchan desde la primera página y, aunque El método de la respiración me parece un poco aburrido, no deja de ser interesante. Si disponéis de unas cuantas tardes libres en la piscina o en la playa o donde quiera que paséis las vacaciones, dedicárselas a este libro. No os arrepentiréis.


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martes, 6 de junio de 2023

Colaboración: Tommyknockers, de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: Tommyknockers

Traducción: Edith Zili

Año de publicación: 1987

Valoración: Recomendable para fans


Después de revisar en el blog y constatar que no hay todavía ninguna reseña de esta joven promesa de las letras (¡ja! ¡Mentira todo!) me lanzo con uno de esos tochazos tan típicos del maestro del terror.

Qué decir, hasta qué punto un autor tiene un estilo propio o es un autoplagiador, no es el sitio aquí para comentarlo. Yo prefiero pensar que está (estaba) un poco encasillado.

Tommyknockers no será una sorpresa para nadie que haya leído un par de novelas del escritor de Maine, los ingredientes son muy similares o casi idénticos a los de libros de éxito anteriores: un poblado aislado, una amenaza del exterior, un mal que se va propagando entre los vecinos y unos héroes que no tienen porqué comer perdices al final de la historia. Puro Stephen King. De hecho, de varias de las novelas que he leído de él hasta el momento, esta es la que me ha parecido más pura, en el sentido de que es la más fiel a su estilo. De haberla escrito otra persona, no me extrañaría que el bueno de King decidiese presentar una demanda por plagio.

Pero vamos al meollo: Para empezar, antes de nada, ¿qué son los famosos tommyknockers del título? Pues al parecer son los protagonistas de una cancioncilla infantil, bastante lúgubre por cierto, que serán los antagonistas de la novela.

En cuanto al argumento, una escritora (Bobbi Anderson) pasa sus días en soledad permeada en ocasiones por un antiguo profesor y amante ocasional (Jim Gardener). Un día, paseando por el bosque (laralalá), entre la hierba mojada (uh uh uh) –mentira, es en una zona seca y terrosa)– Bobbie tropieza con un extraño objeto y a partir de entonces se obsesiona con desenterrarlo. Pero el objeto acaba siendo mucho más grande de lo que parece...

En estas, Gardener (¿quizá nos querrá decir algo King con este apellido?) decide hacerle una visita a su antigua pupila y descubre anonadado un comportamiento errático y desconocido para él por parte de Bobbie. Y no solo eso, sino que descubre unos artilugios muy avanzados científicamente que ha desarrollado la propia Bobbie, aparte de una novela recién escrita, que, descubre con gozo, es lo mejor que ha escrito nunca.

El propio Gardener se vuelva en el trabajo de desenterrar la nave, pero sin la obsesión monomaníaca de su anfitriona. A la vez, se da cuenta poco a poco de que el ambiente en el pueblo es cada vez más agresivo, y toda la población parece haberse convertido en un genio mecánico como Bobbie. Por si esto fuera poco, nota horrorizado como la gente de su alrededor empieza a mutar y descubre que él es relativamente impune, en parte por una placa en la cabeza, en parte por una continua borrachera.

Creo que hasta aquí puedo escribir sin destriparle la novela a nadie; a pesar de que parece bastante argumento contado, todo esto ocurre en una fase temprana de la novela, y a pesar del que considero el peor defecto del libro: la excesiva longitud. No es que me den miedo los tochos (¡hola Thomas Pynchon!) pero, con sinceridad, hay mucha paja, mucho relleno aquí metido.

Quizá demasiada importancia a algunos personajes secundarios muy poco desarrollados; otra cosa que creo que es un fallo importante es que en ningún momento da la impresión de que la epidemia llegué a salir nunca del pueblo. Los propios vecinos son los agentes principales en evitar intromisiones externas, y qué quieren que les diga, por muy empático que sea uno, no es lo mismo saber que hay un terrible peligro pero aislado y bien guardadito en una pequeña ciudad del otro lado del Atlántico, a pensar que de un momento a otro el gas se expande y puede llegar hasta la puerta de su casa.

Pero si por algo destaca King es por ser un escritor con talento, con facilidad para crear buenas historias, y algunas por aquí sueltas que merecen la pena. En particular, me gustó la de los dos niños hermanos.

Para ir terminando, decir que Stephen King escribió esta novela en un momento de su vida en el que tenía graves problemas de alcoholismo, y es inevitable trazar paralelismos entre Gardener y él. Además, creo sinceramente que la falta de novedades y el “autoplagio” al que me refería anteriormente se debió al abotargamiento producido por su enfermedad.

Así que, como dije más arriba, recomendable para fans. Si es la primera vez que te acercas a King, prueba con otras novelas más conocidas. Les gustará a los fanáticos de King, pero les recomendaría otras obras a aquellos que todavía no estén familiarizados con él. En ULAD hay muchísimas de él reseñadas (¿será quizá el autor con más reseñas en el blog?).

Firmado: EPS

Todo lo de Stephen King reseñado en ULADaquí    

jueves, 23 de mayo de 2024

Stephen King: El fugitivo

Idioma original: inglés
Título original: The running man
Traducción: Hernán Sabaté Vargas
Año de publicación: 1985
Valoración: Recomendable si no esperas una historia de terror

Antes de nada, comentar que esta novela fue una de las que Stephen King sacó bajo el pseudónimo de Richard Bachman, quizá en un intento de alejarse de las novelas de terror que tanto éxito le han proporcionado.

¿Y qué nos propone aquí el archiconocido autor? Bueno, es cierto que no es este un “libro de miedo” en la línea de Misery o It, pero también es verdad que el bueno de King no hace mucho por ocultar su verdadera identidad: el mundo de la novela es un escenario agónico y moribundo donde no cabe sitio para la esperanza.

Nos alejamos de horrores sobrenaturales y nos ubicamos en un futuro distópico en el que la televisión (librevisión) se ha erigido como tótem de las falsas esperanzas y única vía de escape para el sucedáneo de vida que lleva la mayoría de la gente. Pero claro, no una televisión como la conocemos nosotros: una versión maligna, pervertida y morbosa que juega con la vida de los concursantes para regodeo de los pobres diablos televidentes; aunque visto así, la verdad es que sí que suena como la nuestra... en fin.

Ben Richards - interpretado por Arnold Schwarzenegger en una adaptación para el cine, probablemente el actor con el físico que peor podría encajar con el personaje - es un pobre hombre con una mujer obligada por las circunstancias a prostituirse y una pequeña niña enferma a la que no puede costear los fármacos; el clásico estereotipo de fracasado (en el “buen” sentido, una persona que jamás tuvo posibilidades) que nos remite a las obras más reconocibles de King. Apremiado por las circunstancias, y rozando un nihilismo ya bastante acusado, decide presentarse a uno de los concursos más salvajes pero también con más retribución de la librevisión: El fugitivo.

Este programa es una especie de Battle Royale un poco desnivelado: Todos contra uno. El concursante debe mantenerse el mayor tiempo posible con vida mientras toda la sociedad lo persigue. Cuanto más tiempo libre, más dinero para la familia - se da por hecho que ningún concursante puede sobrevivir -.

Pues bien, Ben, hastiado, cabreado con el mundo, conocedor de que no va a salir vivo de la prueba, decide dar el todo por el todo: comienza una aventura suicida que le lleva a batir los récords de duración del concurso y a un inesperado final (no tan inesperado, si tienes un poco de intuición) que dejará huella en la historia de la librevisión.

Una vez esbozado el argumento, creo que los temas a tratar están más que claros: la más evidente, el presunto alienamiento producido por la televisión y medios de comunicación (King no fue capaz de prever Internet, no le culpo), la lucha de clases, la conspiración, y la rebelión del antihéroe que busca justicia en un mundo donde no hay – no puede haber – lugar para ella. Nada nuevo bajo el sol, pero eso no significa que sea malo; es muy  difícil ser original. 

Es una novela rápida y corta, sin mayor trascendencia, interesante para aquellos que quieran ver a Stephen King fuera de su ámbito habitual – aunque como digo, no tan fuera como para no reconocerlo – e interesante, claro que sí. Pero no es ninguna maravilla. Solo se la puedo recomendar a aquellos fans del geniecillo malvado de Maine a los que no les importe salirse por un breve espacio de tiempo del género de terror, pero no muy lejos.


Todo lo de Stephen King reseñado en ULAD aquí.

miércoles, 4 de abril de 2018

Stephen King y Owen King: Bellas durmientes

Idioma original: inglés
Título original: Sleeping beauties
Traducción: Carlos Milla Soler
Año de publicación: 2017
Valoración: se deja leer

Poco vamos a contar de la figura de Stephen King, probablemente uno de los autores más conocidos dentro del género fantástico y de terror. Confieso haber leído muchas de sus novelas de terror en mis años de adolescencia y, después de detectar ciertas similitudes entre ellas, aparqué su lectura hasta hace relativamente poco cuando leí, devoré, me impresioné y emocioné con la gran «Duma Key» y repetí con «22/11/63», que también encontré fascinante. Pero vino «Mr. Mercedes» y la decepción fue mayúscula; no encontré nada ahí de lo que me gustaba del autor. Pero le di otra oportunidad, esta en concreto. E hice mal.

¿De qué trata el libro? Pues empieza con la enigmática aparición de una chica, en medio de la naturaleza, cerca de una caravana, próxima a la localidad de Dooling, que acaba en el asesinato de los dos hombres que se encontraban en ella; sorprendentemente, una joven que estaba en compañía de ellos lo contempla sin ser amenazada, pues la misteriosa chica, Evie, de hecho, la salva de la situación en la que se encontraba.  Mientras esto ocurre, un extraño suceso iniciado en Australia va reproduciéndose a lo largo del planeta: mujeres que quedan adormecidas mientras se les va formando una especie de algodón en el cuerpo, como envueltas en un capullo de una sustancia pegajosa. De igual manera, en la cárcel del condado, empiezan a aparecer un conjunto de mariposas que solo ven alguna de las reclusas. Y ahí tenemos el escenario de la historia: una misteriosa chica con un estrecho vínculo con la naturaleza y la fauna, un pequeño pueblo donde sucede un hecho sobrenatural, y habitantes con ganas de aclarar qué ocurre y evitar, por supuesto, que las mujeres queden dormidas ya que, en caso de quererlas despertar, uno no desearía estar cerca de ellas pues se convierten en seres altamente agresivos.

Con este argumento, la novela empieza como es habitual en el autor: rápidamente procede a la presentación del escenario e introducción de los personajes. La descripción del entorno es clara: pueblo pequeño en un entorno de montaña, donde uno es casi capaz de verse entre árboles frondosos y poblaciones vecinas semiabandonados. Lamentablemente, la caracterización de los personajes es bastante inferior, por su absoluta falta de profundidad. En cualquier caso, establecidas las piezas maestras de la historia, tenemos los personajes principales definidos, la ubicación de la escena y el suceso.

Pese a su prometedor inicio, la narración no engancha, por varias razones. A medida que avanza, el libro va incorporando personajes que, en la mayoría de los casos, aportan más bien poco; además, son presentados a menudo con historias de su pasado que no tienen nada que ver con la historia narrada (ni la tendrán), dando la sensación que nos los va presentando porque los necesita para «utilizarlos» al final del libro. Lamentablemente, este hecho lastra la lectura pues, en una novela de este tipo, uno necesita acción, necesita que ocurran cosas; el pasado de los personajes importa más bien poco, puesto que no forma parte de la historia, ni siquiera para justificar las decisiones que tienen los personajes. Tampoco contribuye al interés la narración, altamente discontinua: hay momentos cautivadores pero muchos episodios que no interesan.

Creo que Stephen King ha abusado tanto de las intrahistorias de los distintos personajes que uno casi olvida el motivo central del libro. Y eso, en un libro de misterio o miedo, es un gran problema. Lamentablemente, se hace evidente que Stephen King ha perdido contundencia, capacidad de sorpresa, ritmo narrativo e impacto. No asusta ni convence, las reflexiones sobre el mensaje que quiere que tenga el libro y que apunta de manera más o menos interesante se diluyen entre tantas páginas insustanciales. Que el autor ha dejado de ser el que era, que ha perdido su «toque», su habilidad, ya lo vimos recientemente en «Mr. Mercedes». Pero escribir un libro de más de setecientas páginas donde las primeras cuatrocientas se podrían reducir a una cuarta parte es un abuso a la paciencia del lector. Que tengas que llegar a más de la mitad del libro para ver qué hay detrás de la historia, es excesivo. Pero es que encima, su tramo final es para terminar muerto… de risa. Y me sabe mal decirlo, por el gran respeto que tengo al Sr. King, pero no se puede llegar al clímax y desenlace de la novela, en un momento de supuesta tensión y que algunos personajes de golpe les dé por hacer chascarrillos. Lo siento, pero no. Hasta aquí podíamos llegar. Y no hablaré del supuesto mensaje feminista con el que se promociona la novela, pues creo que únicamente sirve como reclamo.

No sé hasta qué punto la participación del hijo en la novela ha tenido influencia en el resultado y si la valoración final del libro se debe a su participación en el proyecto. Tengo serias dudas, pero si como parece ser, uno de los maestros de la novela fantástica quiere pasarle el testigo a su hijo, este lo tendrá realmente crudo por la inmensa figura del padre con el que irremediablemente se le comparará, pero también tendrá algo más contra lo que lidiar: necesitará un cambio de registro o romper la tendencia iniciada en este libro. El apellido que lleva pesa mucho, y si quiere escribir novelas del género ampliamente dominado por su padre, lo tendrá muy crudo porque a mí, este libro, en ocasiones me ocurría como las protagonistas y necesitaba mucho esfuerzo para no cerrar los ojos y quedarme, como ellas, en estado durmiente.

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martes, 17 de septiembre de 2019

Stephen King: Cementerio de animales

Idioma original: Inglés
Título original: Pet Sematery
Año de publicación: 1983
Traducción: Ana Mª de la Fuente
Valoración: más que recomendable

Como cualquier día de éstos (ojalá pronto) los pazguatos de la Academia Sueca se dejarán de sus tonterías y le concederán el premio Nobel al Rey, don Stephen Edwin King, he pensado que ya iba siendo hora de reseñar alguno de sus muchos libros, antes de que se conviertan en mainstream (esto es broma); y ya puestos, mejor una de sus novelas "clásicas", que no por más conocidas, adaptadas y comentadas dejan de ser obras de un indudable interés.

Porque, eso sí, si por algo se caracteriza este autor es por ser capaz de sacar historias no ya interesantes, sino de lo más originales -amén de terroríficas, claro- de cualquier parte; en esta novela, de algo aparentemente banal, aunque no poco morboso, eso sí, como es un cementerio en el bosque donde los niños de un pueblo de Maine entierran a sus mascotas, y que está cerca de la casa a la que se mudan los protagonistas, el doctor Louis Creed y su adorable familia, procedentes de Chicago. Familia adorable -gato incluido-, a la que, como cabe esperar en cualquier libro de Stephen King, comienzan a ocurrirle cosas poco agradables e incluso horripilantes... Bueno, de acuerdo, reconozco que, ya de por sí, lo del cementerio de mascotas es una idea no sólo morbosa, sino que da bastante repeluzno (y lo dice alguien que gasta sus vacaciones visitando tumbas de escritores)... pero lo que causa más pavor de esta o cualquier otra de las novelas de King no es tanto, o no sólo, la impronta sobrenatural o paranormal que desvelan, sino más bien todo lo contrario, esa apariencia de cotidianeidad, de normalidad en las que se desarrollan (como bien señala Juan Bonilla en un reciente artículo).

Tampoco es que Cementerio de animales sea "sólo" una novela de terror; mejor dicho, sí que lo es -y en no poca medida-, pero, de igual modo que cualquier otro libro escrito por King, no se trata únicamente de un instrumento para dar miedito al personal: siempre hay algo más. Lo mismo que, no sé... por ejemplo Carrie no es sólo la historia de una chica con poderes psíquicos, y ni siquiera sólo una novela sobre la adolescencia (¿y una novela para adolescentes?), Cementerio... es una novela sobre la responsabilidad, sobre la culpa y la posibilidad -o no- de redimir nuestras faltas (para resumir, sobre las vicisitudes de la paternidad). tampoco digo que King sea Dostoyevski, vaya, pero ni falta que le hace... Y conste que, en cuestiones formales, el Rey es impecable: construye sus creaciones con la perfección da una maquinaria de artesano suizo (aunque quizás se trate más de un maligno autómata steampunk que del consabido reloj de cuco); cierto que a algunos puede que nos pille ya un poco toreados, porque no es lo mismo leerlo a los quince que a los "taitantos"... Se le ven un poco las costuras, sí, pero la maquinaria narrativa avanza inexorable y eficaz como una división Panzer hasta que el barro ucraniano les tiró por el ídem.

De todos modos, hay que admitir que lo más importante de los libros de Stephen King es algo muy curioso, que no sé hasta qué punto ocurre con los de otros autores: puedes estar tirado en la cama de un hotel o sentado en la sala de espera de un aeropuerto o en un vagón de metro, o sobre una toalla en el césped de una piscina municipal, leyendo la narración de algún suceso horripilante que le ocurre a una pobre y simpática familia, la aparición de un fantasma una noche de invierno en medio de los bosques de Nueva Inglaterra o algo parecido... y de repente, te das cuenta de que estás en casa. En la casa que King ha construido para nosotros con sus libros, que, en verdad, puede estar maldita o encantada o acosada por un payaso diabólico o albergar a una psicópata o a un loco con un hacha, lo que sea, pero no deja de ser nuestro hogar.




Tropollón de libros del Rey reseñados aquí

viernes, 22 de noviembre de 2013

Stephen King: La historia de Lisey

Título original: Lisey's Story
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 2006
Valoración: Recomendable

Lisey es viuda desde hace dos años. Su marido era el famoso y alabado escritor Scott Landon, quien, como se suele decir, murió "antes de lo que le correspondía" y dejó infinidad de manuscritos, relatos, artículos y (aunque esto último sólo es un rumor) una novela inacabada que no llegaron a publicarse y que le corresponde ordenar a Lisey. También le corresponde decidir qué hacer con todo ese material (¿publicarlo? ¿Entregarlo a una universidad para que sea publicado y estudiado?), algo que no dejan de recordarle los numerosos profesores, estudiosos, catedráticos, curiosos y fans que a menudo la visitan, llaman y escriben, presionándola para que no prive al mundo de los maravillosos escritos que cogen polvo en el antiguo despacho de su marido.

Pero Lisey no tiene ganas de ponerse a ello (bastante tiene con superar que Scott ya no esté a su lado) y echa con cajas destempladas a todos los interesados en el trabajo de éste, hasta que un día llega a su vida Zack McCool, un hombre desequilibrado que amenaza con hacerle daño, si no le entrega el material que guarda en casa al profesor de universidad que, según él, le ha contratado. A pesar de que al principio Lisey no le hace caso, llegará un momento en el que se dé cuenta de que es una persona peligrosa y de que seguramente vaya a matarla, si no le da lo que quiere.

Así que no le quedará más remedio que lidiar con él, mientras se ocupa de su hermana e intenta conservar la vida. Pero, ¿cómo hacerlo todo? Muy sencillo (o no): tiene que llegar al lugar del que Scott sacaba sus ideas, allí donde puede ocurrir todo lo bueno y todo lo malo, que hizo de su marido el hombre que llegó a ser y que marcó también su vida en pareja.

Aunque esta obra no se puede caracterizar propiamente "de terror" (terror es, en mi opinión, lo que sentí al leer El misterio de Salem's Lot, El cementerio de animales o El resplandor), tiene algunos elementos recurrentes de la mayoría de libros de Stephen King: está ambientada en Maine, uno de los personajes es escritor (por lo que se habla mucho del oficio de escribir, de la parte que sucede cara al público y de lo que se vive de espaldas a él), hay momentos de mucha violencia, hay momentos dedicados a la infancia de los protagonistas... así que cualquier aficionado a las novelas de este escritor, cuando empiece a leer este libro, podrá sentirse como en casa: porque todo es familiar y, al mismo tiempo, algo nuevo.

Es importante destacar cómo se describe el matrimonio de los protagonistas. Aunque son una pareja feliz, en ningún momento parecen sacados de un anuncio de Kinder chocolate (menos mal, porque ni resultaría creíble ni estaríamos ante un libro de Stephen King), sino que el autor dedica un considerablemente alto número de páginas a hacer un retrato, en mi opinión, muy realista (quitando la parte fantástica, los desequilibrados, etc., etc.) de lo que es vivir con una persona durante más de veinte años: los buenos momentos, los malos, los días en los que uno no sabe qué está haciendo con su vida, las dudas, las ilusiones, la confianza, los celos, lo bueno y lo malo de conocer al otro, los miedos, las seguridades y las inseguridades, la rutina, la sorpresa... lo que consigue que envolver al lector en la historia y hacer que no despegue la vista del libro hasta pasar la última página. Quizá no es el mejor libro de Stephen King, pero sin duda es una buena lectura.


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viernes, 27 de diciembre de 2013

Stephen King: Carrie

Título original: Carrie
 Idioma original: inglés
 Fecha de publicación: 1974

 Confieso que Carrie es el primer libro de Stephen King que he leído, y me ha gustado mucho. Y reconozco que me ha animado mucho a hacerlo el haber visto la nueva versión para la gran pantalla que se ha rodado, la admiración que varios amigos míos profesan por King, y, asimismo, un atractivo artículo que sobre él escribió Santiago Roncagliolo en el suplemento de El País hace unos meses (“Yo sé quién no ganará el Nobel”, se titulaba; bastante revelador, ¿no?). Como mucha gente, llevo toda mi vida disfrutando de las historias de este genio del terror gracias al Séptimo Arte, pero hasta ahora no sabía nada de su forma de escribir, de cómo arma y describe a sus personajes, de las atmósferas que es capaz de crear sin aspavientos ni atrevimientos estilísticos. O al menos, esto me ha transmitido Carrie.

 Carrie es la primera novela que publicó Stephen King (pese a que era la cuarta que escribía) cuando era un veinteañero pobre que vivía en un remolque con su fiel esposa Tabitha. Se dice que el escritor creyó que su historia no valía para nada a las primeras páginas, que se deshizo de ellas, y que fue
su esposa la que las rescató y prácticamente le obligó a que la terminara.

 Y qué bien hizo Tabitha…

Polémica y censurada, admirada y temida a partes iguales, Carrie cuenta la tremenda, triste y terrorífica historia de Carrie White, la típica chica pobre, tímida, solitaria y rara a la que el resto de sus compañeros de clase machacan impunemente con toda clase de humillaciones y fechorías sin que la pobre pueda defenderse y sin que nadie se ponga de su parte. Lo que sus instigadores no saben es que la presunta inofensiva quinceañera es una poderosa donataria de telekinesia, una habilidad que le permite mover y lanzar toda clase de cosas a su antojo. Y el hecho de sufrir un horrendo episodio de burlas en las duchas de su instituto (tiene su primera menstruación y no sabe de dónde llega esa sangre y sus compañeras la lapidan a base de tampones y compresas) y la creciente locura y agresividad de su madre, una fanática religiosa, harán que sus habilidades comiencen a incrementarse de forma escandalosa, sobre todo, cuando ciertas personas de su entorno la hagan víctima de una grotesca broma.

Los que tanto hablan de “bulling” actualmente, que no crean que se trata de un fenómeno diagnosticado y estudiado desde hace sólo unos pocos años. El acoso escolar de toda la vida, que deja claro que los malvados hacen de las suyas en cuanto pueden, en cualquier contexto y a cualquier escala, queda bien reflejado en Carrie, una novela brillante en la que la dulce Carrie acaba convertida en un verdadero monstruo por culpa de su entorno y cuya madre, Margaret White, está engendrada por King con tanta pericia y mala leche que logra desbancar a la progenitora de Norman Bates como una de las madres más espeluznantes del mundo de la ficción.

Nota: la nueva película de Carrie que acaban de estrenar es, en mi opinión, bastante menor a la que se hizo en los 70, apenas dos años después de que se publicara la novela. Pero es que la dulce Chloe Moretz no tiene nada que hacer ante la cara imposible de Sissy Spacek. Aunque, eso sí, Julianne Moore borda su papel de madre chiflada.

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lunes, 10 de julio de 2023

Zoom: El hombre del traje negro de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: The man in the Black Suit (el cuento de King)- Young Goodman Brown (el cuento de Hawthorne)

Añ8 de publicación: 1994

Traducción: Iñigo Jaúregui

Valoración: está muy bien

¿Apetece algo de Stephen King, aunque sea en pequeña dosis, en plan aperitivo? Claro que sí, ¿no? Pues aquí va un chupito de auténtico destilado del Rey, un relato no muy largo en el que un anciano de 90 años nos cuenta un extraño y terrorífico encuentro que tuvo en un bosque de Maine -where else?- en 1914, cuando el sólo contaba con nueve añitos. Tal encuentro fue con un pavoroso individuo vestido de negro del que no ha dejado de acordarse toda su vida, más aún cuando se acerca su hoja final.

El hombre del traje negro no es una de esas kilométricas novelas de Stephen King, tipo It o Apocalipsis, sino un relato, aunque contiene, condensado, no pocas de los elementales características de su narrativa de terror:

  • El protagonismo de un niño. Un niño, además, que ya ha vivido una experiencia trágica con la pérdida, el año anterior, de su hermano, por lo que su encuentro terrorífico actúa un tanto de metáfora catártica de lo ocurrido.
  • La aparición de un personaje misterioso y terrorífico, representando el mal por el mal, como Pennywise, y que enlaza tanto con la tradición de los cuentos populares -de los hermanos Grimm, etc.- como, además de con la tradición "kingseana", con personajes de la posterior aparición del creepy-paste, como el célebre Slenderman.
  • Una ambientación realista, pegada al terruño, como base para sus historias fantásticas, de forma que les dotan de mayor veerosimilitud. En este caso se trataría, en realidad, de una recreación, al situarse en una granja de Maine a principios del siglo XX, pero el efecto conseguido es el mismo.
  • El simbolismo, no demasiado explícito, pero innegable, de los elementos terroríficos; el "hombre de negro" puede representar tanto a las tentaciones y debilidades en las que un individuo puede verse tentado a caer a lo largo de su via como a la atracción del lado más oscuro de su interior. O referirse, quizás a la propia muerte... En todo caso, algo de lo que no estamos nunca fuera de peligro, desde que somos unos niños hasta la más avanzada ancianidad.
Este volumen editado por Nørdica se completa con el cuento que inspiró al de King, un relato en tono satírico de Nathaniel Hawthorne, El joven Goodman Brown, en el que un joven de Salem, descendiente de los peregrinos puritanos -como él- debe elegir entre seguir el camino recto o ceder a la tentación e integrarse en un culto demoníaco. Y, por supuesto, encontramos las magníficas ilustraciones de Ana Juan, que trasladan a imágenes esta(s) narracion(es). sobre el bien, el mal y la dificultad inherente a crecer y vivir siendo humano.

Otros (muchos) títulos de Stephen King reseñados en Un Libro Al Día: aquí

domingo, 2 de junio de 2013

Stephen King: 22/11/63

Idioma original: inglés
Título original: 11/22/63
Año de publicación: 2011
Valoración: recomendable


Hacía tiempo que no disfrutaba con un libro de Stephen King. Aunque durante muchos años devoré sus obras, las últimas novelas suyas que había leído me habían dejado más bien fría. Por eso, cuando 22/11/63 llegó a mis manos, lo empecé a leer con cierto recelo y teniendo muy claro que, si al llegar a la página 100 no me había enganchado (teniendo en cuenta que la novela tiene casi 900 páginas, es un margen más que razonable), iría a parar al grupo de libros abandonados. Sin embargo, me enganchó, así que seguí leyendo. Y no sólo me enganchó, sino que me gustó mucho.

22/11/63 cuenta la historia de Jake Epping, un profesor de instituto que también da clases nocturnas para adultos. En una de esas clases, Harry, uno de sus alumnos (conserje en el instituto y blanco de las burlas de sus alumnos debido a su cojera) le entrega una redacción en la que cuenta cómo, una noche de Halloween, su padre asesinó a martillazos a su madre y a sus hermanos, y estuvo a punto de matarlo a él también. Aún conmocionado por lo que acaba de leer, Jake se reúne con Al, el dueño de un diner al que el profesor acude a menudo, quien le cuenta que en su despensa existe una "puerta" que puede hacerle retroceder en el tiempo.

Al le cuenta que uno no puede viajar a la época que quiera, sino que el que cruza esa puerta aparece siempre en 1958. Y también le cuenta que en su último viaje se quedó allí varios años para intentar evitar el asesinato de J. F. Kennedy, pero que no pudo llevar a cabo su misión debido a una enfermedad, así que es hora de que sea Jake quien viaje al pasado y evite que Harvey Lee Oswald asesine al entonces presidente de los Estados Unidos. Él acepta y, equipado con una carpeta llena de la información que Al ha conseguido reunir durante los últimos años y alguna que otra recomendación, el joven profesor cruza la puerta al pasado, se convierte en George Amberson y decide llevar a cabo la misión que le ha sido encomendada, además de hacer una parada en Derry y evitar que el padre de Harry se lleve por delante a casi toda su familia.

A partir de aquí Stephen King desarrolla una novela que resulta ser algo más que un viaje en el tiempo con la misión de matar (si es necesario) al asesino del presidente. El autor nos presenta un libro en el que se plantea (cómo no) el problema de las paradojas temporales y el conocido e impredecible "efecto mariposa", mientras hace un verosímil e interesante retrato de la sociedad estadounidense de las décadas de 1950 y 1960, además de mostrar con todo detalle (fruto, sin duda, de un arduo trabajo de investigación) los dos últimos años de vida Oswald (su matrimonio con la joven bielorrusa Marina, su vida en Dallas, su intento de huida a Cuba, etc.).

Aunque hay quien pueda ver un fallo en que 22/11/63 sea una novela tan larga, yo creo que esto es un gran acierto. Así, King tiene la oportunidad de construir de forma verosímil la vida de Jake/George entre 1958 y 1963, hacernos ver las dificultades que tiene para integrarse (pues ni sus ideas, ni su forma de hablar, ni su bagaje cultural se corresponden con las de un profesor de la década de 1950), para encontrar y vigilar a Oswald... y, sobre todo, para que el protagonista tenga dudas más que razonables acerca de su misión (¿y si Oswald no actuó solo? ¿Y si, aunque consiga detener a Oswald, Kennedy muere de todas maneras? O peor: ¿y si es peor el remedio que la enfermedad? ¿Y si la historia fuese peor, si Kennedy no hubiera muerto como lo hizo?) y para que consiga tener en el pasado una vida mucho más satisfactoria que la quería en el futuro, y se plantee mandarlo todo al carajo y quedarse a vivir para siempre en un tiempo en el que, en realidad, él aún no ha nacido.

Aunque en esta ocasión King se ha alejado de su género habitual, podemos decir que su salto a la ciencia-ficción es más que satisfactorio. Ha conseguido escribir una novela interesante y entretenida, absolutamente verosímil y con un final que estoy segura no decepcionará a nadie. 


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lunes, 7 de octubre de 2019

Stephen King: Buick 8, un coche perverso


Idioma original: Inglés
Título original: From a Buick 8
Traductor: Jofre Homedes Beutnagel 
Año de publicación: 2002
Valoración: Se deja leer

La policía de Pensilvania tiene que hacerse cargo de un Buick Roadmaster, pues su conductor ha desaparecido. En la comisaría donde está guardado el vehículo no tardarán en darse cuenta de que hay algo raro en él. Algo muy, muy raro. 

Estamos frente a una novela con una premisa intrigante. No obstante, al contrario de lo que pudiera parecer, su lectura nunca se vuelve adictiva. Tampoco pesada, entendámonos. La prosa de Stephen King derrocha ligereza y el argumento de Buick 8, un coche perverso despierta curiosidad. Pero es innegable que a este libro le sobran páginas, abunda en anécdotas o descripciones que no aportan nada y tiene una estructura repetitiva. Encima, no me convencen ni su final ni los temas que maneja.

Buick 8, un coche perverso intenta ser un homenaje a H. P. Lovecraft, pero fracasa en el intento porque no ha entendido al escritor de Providence. Es una novela sobre la fascinación por lo desconocido, sobre cosas que están más allá de nuestra comprensión. Pero, como digo, Buick 8, un coche perverso no ha entendido a Lovecraft. Al contrario que en la mayoría de las ficciones del de Providence, aquí se planta cara a lo incognoscible. Y, en cierto modo, se sale triunfante. Por eso decía que el final de esta historia no me acaba de convencer.

Menos lovecraftiano aún es que se desvele en exceso el misterio de qué es el coche. Para ser una novela sobre lo desconocido, Buick 8, un coche perverso ofrece demasiadas respuestas. Respuestas que deberían haberse dejado a la interpretación del lector. Por ejemplo: ¿era necesario que Ned Wilcox elucubrara sobre la desaparición del conductor del Buick? ¿King tenía que confirmar el destino de Brian Lippy a través de lo que ve Sandy Dearborn? ¡Venga ya!

Otros temas se barajan en estas páginas, además de la interacción humana con lo desconocido. Temas como el duelo y la aceptación de la pérdida, la hermandad que existe entre personas sin lazos de sangre, los avatares del destino, la otredad o el tránsito de la adolescencia a la madurez. Desgraciadamente, ninguna de estas ideas llega a espesarse. 

Resumiendo, este libro no me ha gustado. Sin embargo, tiene aspectos positivos que querría destacar:

  • La amenidad con que está relatado. 
  • El humor que empapa algunos de sus pasajes.
  • Sus personajes, moderadamente complejos y con los que no es difícil empatizar. 
  • El maldito Buick y todo el misterio que le rodea. 
  • Las descripciones de las criaturas que el maletero del coche vomita. En especial, las que aluden a la «cosa-murciélago». 
  • La labor de documentación que King ha tenido que hacer para escribir esta novela. No sólo la ha situado en un estado alejado de su amada Maine; también ha tenido que familiarizarse con la profesión de los troopers. 
  • Los que conozcan al dedillo el multi-verso de King podrán ir localizando aquí y allá guiños y referencias a otras de sus ficciones.

A mi juicio, estos son los defectos de Buick 8, un coche perverso

  • Su final. 
  • Su estructura repetitiva. 
  • Su incompetencia a la hora de homenajear a Lovecraft.
  • Varias de las decisiones tomadas por los personajes están bastante cogidas por los pelos.
  • Diversas escenas se alargan más de la cuenta. Para colmo, a veces son relatadas estérilmente desde múltiples puntos de vista.
  • Me sobran anécdotas sobre los troopers. Es cierto que éstas dan verosimilitud a lo que se nos está narrando, y hasta ayudan a caracterizar a determinados personajes, pero hay demasiadas y, por lo general, se sienten como digresiones innecesarias.
  • Después de todas las menciones que se hacen en estas páginas a los amish, uno esperaría que King los vinculara con la historia. Pero no, esto nunca llega a suceder más que de forma superficial. 
  • En cuanto a la edición de RBA de From a Buick 8, querría destacar que, aunque la traducción de Jofre Homedes Beutnagel es funcional, se siente poco pulida en algunos tramos. 

Para ir terminando con esta reseña, diría que Buick 8, un coche perverso es una novela con buenas ideas mal ejecutadas. No es el mayor bodrio escrito por King, pero no me extraña que haya fans que la comparen con la infumable Cell. Así pues, manteneos alejados de este voraz maletero. Al menos, todos aquellos que no seáis unos incondicionales del escritor de Maine. He dicho.


Más títulos de Stephen King reseñados en ULAD: Aquí

viernes, 7 de febrero de 2014

Stephen King: Joyland

Idioma original: inglés
Título original: Joyland
Fecha de publicación: 2013
Valoración: recomendable, si no esperas una historia de terror


No sé exactamente a qué se debe, pero en los últimos dos meses hemos reseñado casi más libros de Stephen King que en toda la historia de ULAD hasta el momento. Pero ahora no voy a ponerme a hablar sobre ello (básicamente, porque tres de esas últimas reseñas son mías y no me apetece nada hacer una autorreflexión), sino sobre la última novela del autor estadounidense que ha llegado a mis manos: Joyland.

Joyland es un parque de atracciones o una feria o como lo queráis llamar (sí, una de ésas que siempre aparecen en las películas yanquis, con barracas y tirapichón y algodón de azúcar y manzanas de caramelo) en la que empieza a trabajar el protagonista de esta historia, Devin Jones, porque necesita ocupar las vacaciones de verano después de que su novia lo haya dejado (más bien, después de que ella haya pasado de él olímpicamente y lo haya echado de su vida así como quien oye llover).

Allí, Devin conocerá los secretos del negocio, hará amistades y escuchará la historia que todos cuentan sobre ese lugar: una joven fue asesinada en el tunel del terror y de vez en cuando se les aparece a los que entran en él... Y aquí es cuando todos pensamos que esto va a ser una novela de terror (en fin, la ha escrito Stephen King y la historia se desarrolla en un lugar en el que hay feriantes de oscuro pasado, una chica muerta, un fantasma, muchos niños...)... y resulta que no.

Sabremos qué pasa con la chica, con su fantasma, con un niño del que Devin se encariña, con una niña a la que salva la vida, con las amistades que establece... pero nada de terror. La historia es interesante, está bien construida y bien narrada y, como siempre, King realiza un estupendo trabajo con los personajes, pero uno ve que se acerca el final, que ahí no se pasa miedo (ni hay intención de que eso ocurra, ojo, no estamos para nada hablando de un intento fallido) y claro, se queda con la sensación de que falta algo. 

Quizá el problema es mío, porque esperaba algo que no iba a encontrar, quién sabe. Como digo, el libro me ha gustado y es muy entretenido (y, como novela de iniciación, es muy buena), pero de terror... pues no.

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miércoles, 8 de enero de 2014

Stephen King: Blockade Billy

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2010
Título original: Blockade Billy
Traducción: José Óscar Hernández Sendín
Valoración: está bien

Aunque Stephen King es generalmente conocido por sus novelas (por sus "tochos", más bien, pues rara vez alguna de sus obras baja de las 500 páginas), también suele trabajar el relato, como ya hemos visto en El umbral de la noche, Las cuatro estaciones, Las cuatro después de medianoche, Pesadillas y alucinaciones, Todo es eventual: 14 relatos oscuros, etc.

En esta ocasión, King ha reunido dos narraciones dentro del volumen Blockade Billy. En la primera de ellas, que además da título al libro, el autor nos habla de William Blakely, seguramente el que fuera el mejor jugador de baseball de la historia y del que, curiosamente, nadie se acuerda. A través del testimonio de un hombre que lo conoció en persona, el lector conocerá quién fue Blakely (o Blockade Billy, como le llamaban los aficionados), cómo llegó a convertirse en un jugador estrella y por qué desapareció de la faz de la tierra como si nunca hubiera existido.

En la segunda narración, titulada "Moralidad", conocemos a una joven pareja (Chad, profesor suplente y aspirante a escritor, y Nora, enfermera) que pasa por un mal momento: apenas ganan dinero y llegan a fin de mes como pueden, confiando siempre en que llegará un futuro mejor en el que no tendrán que apretarse el cinturón y él podrá dedicarse a su libro a tiempo completo. Por fin, se presenta la oportunidad: uno de los pacientes de Nora le ofrece 200.000 dólares (dinero suficiente para salir del bache en el que se encuentran) por hacer algo inmoral. La decisión que toman al respecto y las consecuencias que ésta trae los cambiará y afectará para siempre, llevándolos a un punto en el que ni siquiera saben si serán capaces de no perderse a sí mismos.

Una vez más, Stephen King demuestra que es un experto en observar y describir las reacciones y relaciones humanas, al tiempo que crea una ambientación absolutamente realista y verosímil. La única razón por la que he valorado esta obra como "está bien" es que se hace un poco corta: apenas 170 páginas para los dos relatos. Que nadie me entienda mal, no estoy diciendo que Blockade Billy sería mejor si las narraciones que lo componen fueran más largas, pero sí que al final sabe a poco. Quizá un par de relatos más ayudarían a dejar al lector algo más satisfecho.


También de Stephen King: Aquí

martes, 10 de diciembre de 2013

Stephen King: Mientras escribo

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2001
Título original: On writing
Traducción: Jofre Homedes
Valoración: muy recomendable

Pues vaya gran conocedor de la obra de Stephen King soy yo, para encontrarme con Mientras escribo. Con lo poco motivador que me resulta el género de terror y con lo aún menos motivador que me resultan los best-sellers. 
Menudo papelón.
Pues resulta que, apenas tres párrafos dentro de la reseña que escribo, la influencia de su lectura ya cala en mí. Ya me hallo reflexionando si es correcto cómo divido los párrafos y si los adverbios no son demasiados ya aquí. Sin hablar de la voz pasiva. Resulta, entonces, que este libro, que se abre en un tono autobiográfico (incluyendo referencias a orígenes familiares y a adicciones diversas bajo el influjo de las cuales confiesa haber escrito algunas de sus obras más célebres) y se cierra como un valioso manual práctico destinado a los que pretendemos escribir de vez en cuando (y que nos lean de vez en cuando), resulta que es una experiencia interesante, enriquecedora y demoledora. Demoledora de mis dos prejuicios expuestos, aclaro. Porque mi sensación final es que si Stephen King es uno de los autores más vendidos, aparte de ser prolífico y contar con un ejército de fans irredentos, lo es con cierto merecimiento. Por aquello de que la vida le ha dado limones.
Por proseguir con algo que podría ser interpretado como un tabú (ceder en exceso ante las grandes figuras encaramadas en las listas de ventas), diría que, al igual que De qué hablo cuando hablo de correr del polémico (tomen eufemismo, señores) Murakami, este ensayo me seduce por la manera en que su autor revela su pasión por su oficio. La manera en que pone su oficio al servicio de expresar ese amor. Sí, es cursi llamarle amor, pero ríanse de la vida que a King le ha procurado su talento muchas veces vilipendiado. Da envidia leer la seguridad que desprende hasta cuando reconoce errores, adicciones, debilidades. Si este hombre se decide a aconsejar es por algo. Nadie le mandaba decidirse por esto en vez de tramar otra de sus novelas de terror. Hasta hubiera vendido algunos millones más de los que seguramente vendiera Mientras escribo. Pero prefirió darse este pequeño festín  algo auto-celebratorio, sí, pero con un cierto sentido de la justicia, tuteando al lector, mostrando cariño y convicción, modestia en lo artístico pero orgullo en lo estilístico, en resumidas cuentas, dejando fluir su escritura con tanta espontaneidad que cualquier prejuicio se desmorona. Y con una idea central que no abandona mi cabeza, ya que estamos en un blog de libros. Su contundente afirmación de que un buen escritor sólo puede surgir de ser un buen lector. Touché.
Una auténtica sorpresa (a pesar de que ya había sido advertido).

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