Mostrando entradas con la etiqueta novela policiaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela policiaca. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de febrero de 2025

Agatha Christie: Asesinato en Mesopotamia

Idioma original: inglés

Título original: Murder in Mesopotamia

Traducción: Ángel Soler Crespo

Año de publicación: 1936

Valoración: Recomendable para fans

En estos tiempos en que estamos, cerca de un siglo desde sus primeras publicaciones, poco más se puede decir sobre Agatha Christie. Pocos autores habrá cuya obra sea tan conocida, tanto a través de sus libros como, sobre todo, creo yo, gracias a sus múltiples versiones cinematográficas. La autora británica es un poco el paradigma de la novela policiaca, con sus crímenes y sus misterios y, cómo no, con sus peculiares investigadores, ya sea Miss Marple o Hercule Poirot.

Asesinato en Mesopotamia es una obra bastante temprana, ambientada en Irak, una región que Christie conocía de primera mano tras su segundo matrimonio con un arqueólogo. En alguna de sus estancias en aquel país se le debió ocurrir la posibilidad de que ellos mismos, arqueólogo y novelista, pudieran ser los protagonistas de una de sus tramas. Efectivamente, el desencadenante de los hechos se localiza en unas excavaciones, donde el científico al mando y su esposa conviven con un equipo de trabajo más o menos convencional, hombres y mujeres cuyas peculiaridades iremos descubriendo a partir de un crimen.

El esquema no se aparta un milímetro del que podemos tener interiorizado: un asesinato sorprendente en un grupo humano de apariencia inocente, elucubraciones entre los presentes, aparición casual del astuto detective, en este caso Poirot, investigaciones y recopilación de datos que parecen banales, y finalmente la larga sesión de puesta en común en la que se hace la luz sobre asunto tan impenetrable, momento en el cual el criminal no tiene más remedio que admitir su culpa.

Realmente es admirable cómo Christie consigue hilvanar todos los detalles, más que la construcción de una novela es un ejercicio de ingenio puro, un trabajo de orfebrería en el que todo debe encajar exactamente en su lugar. Desde luego el objetivo lo alcanza de forma sobresaliente, y no es de extrañar que varias generaciones de lectores y espectadores hayan quedado admirados ante semejante perfección.

Encontraríamos también algunos otros elementos apreciables desde el punto de vista narrativo: el entorno, al que no se dedica mucha atención, pero resulta bien definido; el dibujo de personajes, que siempre sabe dejar una zona opaca para hacer dudar al lector; o la figura chocante del investigador, un tipo casi cómico este Poirot, que no obstante su origen belga parece el más británico de los personajes. Tampoco dejaré de comentar que hay en el texto un cierto deje de racismo, definiendo a los iraquíes como indígenas, subrayando su carácter perezoso y mostrando indignación por la suciedad, por ejemplo. En la época en que se escribe el libro a estas objeciones que hoy pueden parecer muy obvias no se les prestaba desde luego la misma atención, y esa visión un poco por encima del hombro resultaba bastante coherente en una región bajo dominio inglés.

Resulta difícil mantener el concepto de novela en relación con este tipo de relatos. Como casi todos los de esta autora hay un predominio casi absoluto del diálogo, y el libro podría sin ningún problema representarse como una obra de teatro, lo que seguramente se ha llevado a cabo en alguna ocasión. Desde este punto de vista, en tanto que obra narrativa, no puede decirse que tenga un gran valor. Su mérito reside en lo que realmente es: un entretenimiento, un juego si se quiere, construido con maestría, y que da al lector exactamente lo que va buscando, intriga, alguna sorpresa, y la invitación a cierto ejercicio intelectual en el que la autora, como es muy lógico, siempre lleva las de ganar.

También de Agatha Christie reseñado en ULADaquí

martes, 24 de diciembre de 2024

Agatha Christie: Navidades trágicas

Idioma original: inglés 

Título original: Hercule Poirot's Christmas

Año de publicación: 1938

Traducción: J. Mallorquí Figuerola 

Valoración: Está bien

¡Alegría, júbilo y cascabeles, amigos y amigas de ULAD, que esta noche es Nochebuena y mañana Navidad! Saca la bota, María, que me voy a emborrachar... Por fin llegaron  estas fechas tan señaladas en las que  familiares y amigos se reúnen en un ambiente de paz y amor, en las que los buenos sentimientos imperan por doquier, en las que mostramos al mundo lo mejor del ser humano... Bueno, vale, no: reconozcamos que lo más habitual es que te entren ganas de arrear un botellazo al pesao de tu cuñado o clavarle el cuchillo de trinchar el pavo a la pécora de la suegra... Es comprensible, después de todo, con el estrés que se genera en las cenas familiares, entre el tío abuelo fachorro y el primo creepy... (por no hablar de las tradicionales reuniones con los compañeros del cole, las cenas de empresa y demás eventos sacacuartos). 

¿A qué viene esta entradilla navideña, aparte de lo que me gusta soltar gilipolleces compartir mis pensamientos con vosotros/as? Pues a que, hablando de cuñados, esta novela se debe al de la señora Christie, que por lo visto se quejaba de que los asesinatos de sus libros cada vez eran más sofisticados y lo que ha él le ponía gustaba era un buen crimen violento con mucha sangre... Dicho y hecho, doña Agatha escribió está novela, de ambiente familiar  y navideño, no sé si como una indirecta a su cuñado, de nombre James, para que dejara de tocarle los... crímenes.

En fin, como digo, trama navideña expeditiva y eficaz: en la mansión de las Midlands del anciano multimillonario Simeón (así, con tilde... cosas de las traducciones de antaño) Lee, éste convoca a sus cuatro vástagos y a sus esposas para pasar juntos la Navidad. A la reunión se unen su nieta española, hija de su hija ya fallecida y el joven hijo de un antiguo socio suyo en Sudáfrica. Ahora bien, no llegan a pasar en paz y armonía tan entrañable celebración, porque la tarde anterior (o sea, en Nochebuena. O sea, hoy...) el viejo Lee es brutalmente asesinado. Ahora bien, dentro de tamaña fatalidad se da la buena suerte de que el afamado detective Hércules Poirot se encontraba pasando la velada con el jefe de policía de Middleshire y le acompaña a la escena del crimen para ayudar a atrapar al asesino/a (es decir, la buena suerte no es para éste o ésta, previsiblemente). 

(Esperad un momento... ¿un ricacho que siente simpatía por una bella joven de origen hispano y que es asesinado de forma sangrienta en su habitación durante una reunión familiar? ¿El mejor detective del mundo que interviene para desentrañar el caso? ¿Eso no lo he visto yo en alguna parte? Pues sí, hay una exitosa película de hace pocos años, protagonizada por un James Bond y una chica Bond que, mira por donde, parte de la misma premisa que esta novela...aunque, bien es cierto, luego su desarrollo va por otros derroteros... o no, habrá que leerlo para saberlo).

En fin, lógicamente, no voy a revelar quién es el asesino o asesina. Tan sólo diré que esta es una novela bastante entretenida, con muchos de los elementos típicos de las de Agatha Christie: personajes  de clase alta con secretos,  rencillas familiares, crimen aparentemente irresoluble -es verdad que no muy fino, en este caso- con cuarto cerrado incluido y el más conocido detective belga, el inefable detective Hércules Poirot. soltando aquí y allá sus observaciones, un tanto desconcertantes para la mentalidad británica... cierto es que en esta novela parece un poquito más benévolo, menos impertinente que en otras  (también debo reconocer que hace tiempo que no leía una de las suyas).  Y, por supuesto, no puede faltar la preceptiva reunión final con todos los sospechosos, deslumbrados por la brillantez deductivoa de Poirot... Como curiosidad, y dado que la historia se desarrolla a fines de los años treinta y una de las parientes del finado proviene de España, hay ciertas referencias a la Guerra Civil que supongo que en su momento sirvieron para darle un toque de actualidad atractivo para sus lectores. En todo caso, doña Agatha le dio bien en los morros una buena lección a su cuñado, que es lo importante. Tomad nota, para estas fiestas y no os dejéis avasallar... Y si el cuñado /a sois vosotros o vosotras, no le toquéis las narices a nadie, coño, que ya es -casi- Navidad...

Más novelas de doña Agatha Christie  reseñadas: aquí

viernes, 2 de agosto de 2024

John Franklin Bardin: El percherón mortal

Idioma original: inglés

Título original: The Deadly Percheron

Año de publicación: 1946

Traducción: César Aira

Valoración: está bastante bien y recomendable para aficionados al género

Ignoro si esta novela ha sido adaptada alguna vez al cine (lo dudo), pero tengo claro quién hubiera sido el director adecuado para hacerlo y no es otro que el inefable David Lynch.  La razón creo que estará clara para quien haya leído la novela, pero me temo será difícil de explicar a quien no la haya hecho, ya que si historia posee, además, la característica de resultar harto complicada de explicar. Aparte, claro, de que no debe hacerse, puesto que, en palabras de Cabrera Infante (que fue un gran admirador de este libro), "revelar la trama de esta novela es un verdadero crimen". Sirva como explicación de lo que he comentado sobre Lynch que aquí los lectores/as encontrarán, además de crímenes y misterio, amnesia, expeditivos leprechauns, ominosos caballos, extraños feriantes, femmes fatales, espejos deformantes, sinrazón y locura.

Resumen muy resumido (por contar algo): George Matthews es un psiquiatra de Nueva York que recibe en su consulta a James Blunt, joven heredero de una fortuna que teme estar volviéndose loco, pues pretende que unos peculiares hombrecillos le contratan para realizar ciertos encargos, a cual más absurdo. A partir de ahí, Matthews  se ve inmerso en una trama a cada momento más desconcertante y hasta alucinatoria, plagada de sorpresas y giros que convierten la lectura de esta historia en una experiencia intrigante y, por momentos, adictiva.

Y lo es, sobre todo, más que por una sabia dosificación del misterio en la trama, porque hasta el final uno no entiende nada de lo que está pasando, de forma que, incluso hasta justo antes de ese final, todas las posibilidades están abiertas. Bien es cierto, no obstante, que quizás la historia haya perdido punch desde ese 1946 en el que fue publicada o desde los años 70, cuando fue redescubierta, al parecer, por los aficionados al género y se cimentó el prestigio de El percherón mortal como una de las muestras más enigmáticas de la novela negra. Hoy en día, sin embargo (debido, en parte y precisamente, al cine de David Lynch y otras propuestas algo bizarras... como la narrativa del traductor al español, nuestro admirado César Aira) es más difícil que nos sorprenda. Lo que no quita, para que leer esta novela sea algo del todo recomendable, más aún e incluso diría que de forma obligada, para los amantes del noir.

miércoles, 29 de mayo de 2024

Agatha Christie: El espejo se rajó de parte a parte

Idioma original: inglés

Título original: The Mirror Crack'd from Side to Side

Año de publicación: 1956

Traducción: María Dolores Raich de Ullán

Valoración: recomendable

Como muchos otros millones de personas (sé que no soy especial), durante mi adolescencia fui un lector voraz de las novelas de Agatha Christie y seguramente a ella debo en buena medida la persistencia ente vicio afición que me ha traído hasta aquí, a perpetrar reseñas de lo que leo, con más entusiasmo que acierto... Confieso, además, que de todas sus novelas, las que más me gustaban eran las protagonizadas por Miss Marple (Poirot me resultaba un tanto fatuo...aunque supongo que esa era la intención. pero es que, además, la señorita Jane Marple , aunque se tratara de una anciana, me parecía un modelo de detective más moderno e innovador), esa amable viejecita que resolvía crímenes mientras tomaba el té en su casa de St. Mary's Mead... qué menudo pueblo, por cierto, donde el índice de asesinatos por habitante debía de ser más alto que una favela de Rio de Janeiro.

En cualquier caso, en este libro, ambientado ya en los años 50 del siglo pasado, en St. Mary's Mead se han producido algunos cambios; ya no es ese pequeño villorrio típicamente inglés, cerrado sobre sí mismo, pues han llegado nuevos habitantes que rompen el status quo social, inquietando a los vecinos de siempre (¿de qué me sonará a mí esto?): jóvenes matrimonios provenientes de la ciudad han ido a vivir al nuevo barrio del Ensanche, donde los chavales tienen pinta de gamberretes... En fin, que ha llegado el siglo XX al mundo de las tacitas, por decirlo así. Por si fuera poco, la mansión de Gossington Hall ha sido adquirida por una estrella de Hollywood, aunque de origen británico, la actriz marina Gregg junto a su marido, el productor americano Jason Rudd. Este aporte de glamour (no es difícil pensar que se trata de un trasunto de Elizabeth Taylor, que a su vez fue quien interpretó al personaje cuando la novela se llevó al cine) gusta más a los vecinos/as de St. Mary's Mead, claro, hasta que resulta que una de ellas, la señora Badcock, muere envenenada durante la recepción que los nuevos dueños ofrecen en la mansión. Aunque, según apuntan todos los indicios, el objetivo del asesino o asesina no era esta buena señora, sino la misma Marina Gregg...

El misterio está servido. Y la señorita Marple acabará por resolverlo desde su casita, informada por los cotilleos que les cuentan las visitas y su joven asistenta Cherry. Con sus habilidades deductivas y, sobre todo, con su conocimiento de la naturaleza humana, sorteará pistas falsas e increíbles casualidades 8ay, doña Agatha...) hasta dar con la terrible verdad, como no podía ser de otra manera. También, no debo olvidarlo, con la inestimable ayuda de Alfred Tennyson, cuyos versos sobrevuelan toda la novela: 

                                    "Voló la telaraña y flotó lejos

                                                El espejo se rajó de parte a parte;

                                                -La maldición ha caído sobre mí- exclamó

                                                La dama de Shalott

(Una vez más, no me puedo resistir a poner una de las magníficas cubiertas de la editorial Molino para los libros de esta autora)

Más novelas de doña Agatha reseñadas: aquí


martes, 28 de mayo de 2024

Reseña + Entrevista: Ella entró por la ventana del baño de Élmer Mendoza

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: muy recomendable

Imagínense que estamos en Ciudad Juárez y que somos niños, boy scouts. Ha venido gente de la Ciudad de México a traernos noticias muy gratas. Ha venido la esposa del presidente, una señora muy amable, que, la verdad, me cae muy bien. Ha llegado el momento en que nosotros, los niños, tenemos que darle nuestro saludo a la esposa del presidente y a la gente que la acompaña, y eso es lo que vamos a hacer ahora:

“¿Cómo juegan los niños en Ciudad Juárez?” (Se tira pecho a tierra). “Arriba”.

“¿Cómo juegan los niños en Tijuana?” (Se tira pecho a tierra). “Arriba”.

Así termina una plática de Élmer Mendoza en “Casa de América” en España sobre “La estética de la violencia”. Alguien en el público se ríe, otros se notan incómodos. En mi caso, me sentí perturbado. Al final, el público aplaude contento. Este es el tono con el que Élmer aborda el eterno tema de la violencia en México, en particular la asociada al crimen organizado, o como le decimos en México con cariño, “El Narco”. Lo que más me llama la atención del trato que da Élmer a estos temas, y que le ha traído muchas críticas, es su acercamiento amoral. No pretende en ningún momento condenar al narco, a la corrupción policiaca, o a la complicidad política que lo acompaña. Así mismo, no romantiza ese estilo de vida (como sí lo hacen muchas series televisivas como “Narcos”). Élmer se limita a hacer un retrato de la sociedad mexicana, principalmente la del norte del país, con todos sus matices posibles. Sin embargo, como dice una canción de Café Tacuba, no se piensa matar por convicciones ajenas, haciendo alusiones directas a algún narco o un político. Sin embargo, para aquellos que siguen las noticias en México, es fácil imaginar a quién está haciendo referencia.

Considerado como el fundador de la “Narcoliteratura” en México, Élmer Mendoza continúa una serie de novelas policiacas que tiene como protagonista al “Zurdo” Mendieta, un detective muy “mexicano”. Aquellos que hayan leído libros anteriores de Élmer saben muy bien que el “Zurdo” no es un héroe inmaculado; es un producto de su entorno, moldeado por una realidad donde las líneas entre el bien y el mal son difusas. Él navega en un sistema donde la justicia es a menudo inalcanzable a través de medios convencionales, y donde la supervivencia y la efectividad requieren una buena dosis de pragmatismo y flexibilidad moral. Mendieta no duda en aceptar sobornos, alterar evidencias o colaborar con delincuentes si esto le permite avanzar en sus investigaciones o proteger a aquellos a quienes considera valiosos. Este comportamiento refleja una crítica a las instituciones mexicanas, que Mendoza retrata como ineficaces y a menudo cómplices del crimen que deberían combatir. Sin embargo, a pesar de sus métodos cuestionables, el Zurdo mantiene un código de honor personal, lo cual lo hace aún más parecido a los narcos.

En "Ella entró por la ventana del baño", Mendoza nos presenta una trama oscura, con sus respectivos giros de tuerca, como debe ser, y personajes complejos. La historia comienza con un asesinato que parece rutinario en el caótico paisaje de Culiacán, pero pronto se revela como una red mucho más intrincada de secretos y poder. El “Zurdo” Mendieta, con su peculiar mezcla de cinismo y honor, debe navegar a través de un laberinto de pistas falsas y enemigos peligrosos para llegar al fondo de la verdad. Lo interesante aquí es que la novela no solo se centra en la investigación del crimen, sino que también ofrece una mirada profunda a la vida en una ciudad marcada por la violencia y la corrupción. Además, se nos presenta una trama paralela, la que da título al libro, en la que el “Zurdo” debe encontrar a una mujer misteriosa que, por azares del destino, entró por la ventana de un baño. Sí, como la canción de los Beatles.

Mendoza tiene un talento especial para capturar el habla y las costumbres de la gente del norte de México, dotando a sus personajes de una autenticidad que resuena con el lector. Su estilo es directo y sin adornos, reflejando la brutal realidad de la vida bajo la sombra del narcotráfico. Su estilo “quebrado”, como él le llama, al describir las escenas de acción, funciona muy bien para variar el ritmo de la narración y ajustarla a los distintos escenarios. Sus descripciones del paisaje urbano y rural de Culiacán son vívidas y envolventes.

Uno de los aspectos más fascinantes de "Ella entró por la ventana del baño" es cómo Mendoza integra la violencia en la vida cotidiana de sus personajes. La violencia impregna cada aspecto de sus vidas, moldeando sus decisiones y destinos. Sin embargo, a pesar de la crudeza del tema, Mendoza usa un sentido del humor muy particular, lo que hace muy entretenida la lectura. Si les gusta el personaje del "Zurdo" tanto como a mi, chequen las otras novelas donde aparece.

Élmer me regaló un poco de su tiempo para hablar de su obra y de su visión sobre el panorama social mexicano. Chequen la entrevista en el enlace de abajo.




viernes, 12 de abril de 2024

Eduardo Mendoza: Tres enigmas para la Organización

Idioma: español

Año de publicación: 2024

Valoración: está bien

Vamos a reconocer de una vez que Eduardo Mendoza es el escritor español y puede que de todo el mundo más listo que hay. las pruebas: escribió hace ya casi cincuenta años una novela de pretigio, pese a su carácter bastante disfrutón, como se dice ahora o disfrutona pese a tener prestigio, si se prefiere). Repitió la jugada años después con otra no menos disfrutona y prestigiosa y entre medias, unas novelitas graciosetas, como para relajar la mano sin perder el pulso, que tuvieron igualmente gran predicamento, porque a todo el mundo le gusta echarse unas risas. Después multiplicó la jugada con una narración por entregas que acabó siendo un bombazo y el hombre lo vio claro... ¿Para qué preocuparse en escribir novelas más o menos serias, sin duda excelentes, pero que gozaban de menor favor del público lector? Después de todo, ya había demostrado (y demostraría aún en más de una ocasión) lo que era capaz de hacer y si el populacho quería jolgorio y cachondeo, pues eso le iba a dar, que ahí están los chines, después de todo. Así, Mendoza ha acabado convirtiéndose en el autor español de humor más reconocido, celebrado y, sobre todo, rico... quiero decir exitoso, que ya se sabe que los literatos no escriben para ganar dinero. 

En fin, que el señor Mendoza lleva ya años y lustros escribiendo novelas más o menos humorísticas, más o menos originales y más o menos conseguidas. De las que yo he leído (tampoco todo) de lo que va de siglo, destacaría, por ejemplo, El asombroso viaje de Pomponio Flato, cuyo título, simplemente, ya mueve a la sonrisa o Riña de gatos, que, en cambio, no es demasiado cómica, o lo es todo lo que puede serlo un asunto tan risueño como la Guerra Civil española (ninguna de las dos novelas reseñadas en el blog, por cierto... de momento). 

Su última creación, al menos publicada, es, cómo no, otra novela de humor, está Tres enigmas para la Organización, de la que es difícil hacer spoilers, porque ya su título lo dice todo: la citada Organización es una agencia española de ¿seguridad? ¿Inteligencia? ultrasecreta que se ocupa de resolver  relacionar casos que han quedado fuera del alcance del resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Con base en una oficina del Ensanche de Barcelona, la Organización es lo más parecido a la T.I.A. del añorado Ibáñez que podemos encontrar en el panorama literario y sus agentes no menos precarios y peculiares que los mismísimos Mortadelo y Filemón: camuflados (?) tras noms de guerre como Pocorrabo,  Buscabrega, Monososo, la Boni o la señora Grassiela, se afanarán en desentrañar tres misterios que si jefe -simplemente conocido como el Jefe- se ha empeñado en que deben guardar relación entre sí: el suicidio de un cliente de un hotel de las Ramblas, la desaparición del propietario de un lujoso yate amarrado en el puerto y el sorprendente manteniendo de precios bajos de la empresa Conservas Fernández. Pese a su apariencia inoperante, la troupe de la organización no se mueve mal en las labores detectivescas, un poco al estilo de los ocupantes de la Casa de la Ciénaga de Mick Herron o los poulets grillés de Sóphie Hénaff, y los tres casos, entre peripecia y trapisonda, se van desenredado a la vez que se imbrican entre sí, por paradójico que resulte...

Con estos huesos se puede hacer buen caldo y a don Eduardo no le sale mal, gracias a su proverbial socarronería, a su inventiva para los personajes extravagantes y a un lenguaje entre relamido y a la pata llana que resulta de lo más eficaz a efectos cómicos. Y, sobre todo,  merced a su gran oficio que le permite dotar a lo que escribe de un aire natural, hacer que sus libros se lean con facilidad sin resultar excesivamente sencillos y dando siempre la impresión de que el autor los ha escrito con la misma facilidad, y, sobre todo, pasándoselo pirata... Que luego resulten más o menos hilarantes es otra cosa; en es te caso, la novela sin duda, provoca una perenne sonrisa e incluso alguna que otra carcajada, pero quizá queda ya un poco lejos de otros títulos más gloriosamente cómicos de este escritor. Lo que, en todo caso, no está nada mal, habida cuenta que el señor Mendoza atesora ya más de ochenta primaveras, cosa que nadie podría adivinar leyendo este libro. Quizás para él y otra gente como él habría que acuñar un término opuesto al popular y expresivo "viejoven"... ¿Joviejo? ¿Joven, sin más? Lo que sea, pero por muchos años.

Tropollón de libros de Eduardo Mendoza reseñados: aquí

miércoles, 21 de febrero de 2024

Colaboración: La sombra del kasha de Miyuki Miyabe

Idioma original: japonés

Título original: Kasha (火車)

Traducción: Purificación Meseguer Cutillas

Año de publicación: 1992

Valoración: recomendable


Ya que está tan de moda el city pop japonés, qué mejor oportunidad para usarlo de soundtrack que disfrutar de un thriller ambientado en el Tokio de los 90s. Luces de neón, rascacielos, oficinistas, yakuzas, colegialas con uniforme de marinero, ¿qué más quieres?

Novela escrita por la Agatha Christie japonesa, la Henning Mankell nipona, la Stephen King del lejano oriente... bueno, me entienden. Miyuki Miyabe es toda una celebridad del mundo literario en Japón, aunque su trayectoria literaria tuvo un inicio curioso. Después de graduarse de una escuela técnica, Miyabe-san trabajó en un bufete de abogados como mecanógrafa, muy útil para escribir novelas policíacas. Ya bien entrados sus veintes, entró a un taller de escritura donde profesionalizaría su afición a la escritura. Hasta la fecha, no ha parado de escribir de manera compulsiva.

La novela aborda directamente el problema del sobreendeudamiento, que se volvió especialmente problemático durante la década perdida. El fácil acceso al crédito en los años previos al estallido de la burbuja económica llevó a muchos japoneses a acumular deudas insostenibles. “Kasha”, la carreta en llamas que lleva a las almas al infierno, me parece una buena metáfora para el espiral de endeudamiento y descenso hacia ese bajo mundo de vicios, juego y deudas. La novela también nos presenta una visión crítica del sistema de crédito japonés y su impacto en la identidad individual. A través de la historia, Miyabe sugiere que el valor de una persona se ha reducido a su solvencia financiera o historial de crédito. La trama pone de relieve cómo la crisis económica y el sistema de crédito afectaron profundamente la percepción de la identidad y el valor personal, llevando a algunos a adoptar medidas extremas para escapar de sus deudas (el seppuku ya no es exclusivo de los samuráis).

Miyabe ya era toda una experta en el oficio de escribir novelas de género cuando escribió "Kasha". Una novela policíaca de manual, en el buen sentido de la palabra. Miyabe desarrolla la trama a un muy buen ritmo, aunque tarda un poco en arrancar. Los giros de trama no son abruptos ni del todo inesperados, pero todo el conjunto da una sensación de coherencia y de redondez, donde no se dejan cabos sueltos. Los personajes principales están bien desarrollados, aunque algunos de los personajes secundarios carecen de profundidad y se cae en los estereotipos. Esto podría deberse al enfoque en el desarrollo de la trama y los temas sociales más que en la exploración profunda de cada personaje. Fuera de eso, es sin duda un libro recomendado para aquellos que añoran el fax y los directorios telefónicos.

Nota: La portada de esta edición es horrenda y no tiene nada que ver con la trama, si pueden, arránquenla.

Firmado: Alain Ríos

sábado, 13 de enero de 2024

Fred Vargas: Sobre la losa

Idioma original: francés

Título original: Sur la dalle

Año de publicación: 2023

Traducción: Anne-Hélène Suárez Girard

Valoración: entre recomendable y está bien


Los fans de Fred Vargas esperamos sus libros como agua de mayo, por lo que podemos decir que 2023 fue un buen año para nosotros con la publicación de la última entrega de la serie del comisario Adamsberg y su troupe. En esta ocasión, en esa especie de La vuelta a la Galia de Astérix (y más allá de la Galia) que les está haciendo dar esta autora a sus personajes, la acción se traslada a Bretaña (región ya frecuentada en otra de sus novelas, Más allá, a la derecha, pero que no está protagonizada por Adamsberg, sino por Louis Kehlweiler), a un pequeño pueblo donde comienzan a suceder asesinatos y donde, casualmente, el comisario había estado poco tiempo antes. Trasladado allí con su equipo, puesto que el ministerio del Interior tiene interés en aclarar el asunto cuanto antes, debido a la identidad  del principal sospechoso, Adamsberg no sólo deberá resolver el misterio, sino, además, enfrentarse a peligros aún más acuciantes...

No es éste (lo aclaro sobre todo para los lectores habituales de Vargas) una de esas novelas donde Adamsberg debe enfrentarse a vampiros, hombres-lobo u hordas fantasmales... Hay un fantasma, sí, porque no podía faltar el punto legendario y menos estando el libro ambientado en Bretaña, pero se trata de un fantasma, digamos, contingente y la trama detectivesca va por caminos más clásicos. De hecho, de todas las novelas de la serie Adamsberg, ésta, junto a la primera, El hombre de los círculos azules, es la que más se adecúa a la novela policíaca más convencional e incluso a la tradición del polar. Es más, podríamos estar perfectamente ante un caso del comisario Margaret o, si trasladásemos la acción de un pueblo bretón a uno de Surrey, de Hércules Poirot (no me atrevo a decir que de Miss Marple); el método deductivo de Adamsberg, eso sí, sigue siendo igual de gaseoso y, por tanto, inasible que siempre.

Esos lectores habituales (y los que no, claro) encontrarán aquí a los personajes habituales que suelen acompañar al comisario en sus andanzas: la polivalente Retancourt, Veyrenc, Nöel, Mercadet -Danglard se queda en casa, en esta ocasión- además de un puñado de lugareños no menos peculiares y con los que los polis de París hacen excelentes migas -sobre todo con el posadero Johan, en cuyo establecimiento se pasan media novela trincando y comiendo a dos carrilos... en eso sí que lo tendría difícil para ambientales en Surrey-; la acción, por otra parte, se desarrolla en Bretaña igual que podría hacerlo en cualquier otro lugar de la Francia rural o de Europa: salvo algún detalle local - como el dolmen al que hacen referencia tanto el título como la cubierta-, el caso y su investigación son puramente policiales, sin que intervengan las características  propias de las novelas de Vargas (los elementos "sobrenaturales", que he mencionado, las casualidades poco verosímiles, etc.) y que nos resultan tan fascinantes y aun adictivas a sus seguidores... aunque también provocan rechazo en otras personas que se inician en su lectura. Por lo tanto, quizás, en este caso, los lectores neófitos se sientan más satisfechos que los acérrimos con este polar más clásico, pero los segundos tampoco deben sentirse decepcionados. Porque parece que, después del bajón que tuvo la serie de Adamsberg, en mi opinión, con El ejército furioso y Tiempos de hielo (sí, ya sé que a esta novela yo mismo le di una buena valoración, pero es lo que tiene el fandom), podemos considerar que el nivel se mantiene tras la recuperación  que supuso Cuando sale la reclusa. Y que sea por muchos años.

Unos cuantos títulos más de doña Frédérique reseñados en ULAD: La tercera virgenUn lugar inciertoLos cuatro ríosEl ejército furioso, Tiempos de hielo


viernes, 5 de enero de 2024

Alan Moore & Eddie Campbell: From Hell

Idioma original: inglés

Título original: From Hell 

Publicación:  a partir de 1991, por capítulos; 1999, como obra completa

Traducción: Jaime Rodríguez, asistido por Beatriz Barba

Valoración: imprescindible

En el muy improble caso (aunque a saber, que estos suecos, cuando se ponen, están muy locos)de que se concediera el premio Nobel de literatura a un creador del mundo del cómic, me parece que hay pocas dudas de que uno los principales candidatos, si no el primero, sería el guionista Alan Moore, por muchas razones, entre las que se cuentan los guiones de novelas gráficas tan destacadas como Watchmen, V de Vendetta o la que ocupa la reseña de hoy, otra obra magna de este arte (ya no recuerdo si era el octavo o noveno.): From Hell, una recreación/elucubración de la figura y los asesinatos del célebre Jack el Destripador. Como véis, amigues, el espíritu navideño aún no ha abandonado ULAD...

No me andaré con rodeos por miedo a destri... perdón estropearle la lectura a alguien, puesto que en el libro a la autoría de los  crímenes se desvela o atribuye casi desde el comienzo y, de hecho, buena parte de la novela consiste en acompañar al asesino mientras los comete. Siguiendo la hipótesis del autor Stephen Knight, que en 1976 publicó Jack the Ripper: The Final Solution, el Destripador habría sido Sir William Gull, primer médico real y destacado masón, que habría matado a sus víctimas para tapar el escándalo de cierto desliz cometido por un joven y alocado miembro de la casa real. Por ellos, en el complot estarían desde la mismísima reina Victoria hasta miembros prominentes de Scotland Yard, así como simples agentes, etc. Aunque en su momento tuvieron bastante éxito -incluso se realizó una película basada en el libro, con Sherlock Holmes persiguiendo al famoso serial killer-, parece que las tesis de Knight han sido refutadas desde entonces y no gozan, hoy día, de demasiado crédito.


Pero eso poco importa. En primer lugar, porque también Moore, aunque siga estas ideas durante todo el desarrollo de la novela, las pone en cuestión, así como al resto de teorías que han ido surgiendo sobre la identidad del destripador, en uno de los dos apéndices, titulado, significativamente Dance of the gull catchers (es decir, la danza de atrapagaviotas, pero también de los farsantes). Y, por otra parte, porque lo interesante de su narración no es tanto si la autoría hay que atribuírsela a éste o aquel personaje, sino el retrato descarnado que hace de un alma humana desquiciada, ambiciosa y megalómana... y de una sociedad, la del Imperio Británico de la era victoriana, que se correspondía punto por punto con ese retrato individual. Porque si algo se hace evidente en esta novela gráfica es que, crímenes aparte, el mayor horror del Londres en el que se desarrolla es la tremenda diferencia económica entre unos y otros, la miseria en la que viven los habitantes de Whitechapel, donde suceden los asesinatos, en contraste con la opulencia de la buena sociedad del West End, la autocomplacencia de los francmasones, la hipocresía de la realeza... Un mundo de desigualdades donde las más perjudicadas son las mujeres y, sobre todo, aquellas que se ven obligadas a "hacer la calle" para sobrevivir, como las víctimas del asesino; es más, en el libro el propio Gull ve sus actos como parte de una guerra de los hombres contra las mujeres, en la que aquellos han conseguido revertir la  situación, tras muchos milenios de dominio de éstas... Los crímenes del Destripador no serían para él sino unos sacrificios rituales para asentar el poder del heteropatriarcado, en la eterna lucha de lo femenino y lo masculina, de la diosa Luna contra el dios Sol... (no está mal para unos señoros de hace 30 años, ¿eh, amigues?). También hay que decir que a Gull -o al Gull que nos presenta Alan Moore- se le iba un poco bastante la pinza con los rollos esotérico-metafísicos y, de hecho, uno de los capítulos más memorables del libro no es para nada truculento, sino un recorrido "psicogeográfico" que hace por Londres, siguiendo la pista de las iglesias de su admirado Hawksmoor y otros monumentos, que resulta fascinante y también bastante perturbador. 


Enfrente, el asesino tiene al inspector Abberline, representación no ya del policía honesto pero poco imaginativo, sino del hombre común que se ha de enfrentar, con evidente impotencia, al monstruo, pero no sólo al que representa el asesino, sino también al de la degradación humana y social que ve a su alrededor, en esas calles de las que trata de huir sin conseguirlo. Ambos, Jack/Gull y Abberline son los dos protagonistas, sin lugar a dudas, de la narración, aunque sin olvidar a las prostitutas víctimas del Destripador, a las que los autores tratan con especial deferencia y compasión, deteniéndose lo suficiente en la vida de cada una de ellas, para que no convertirlas en simple atrezzo de vísceras y sangre, como ocurre en tantas novelas o películas policiacas, incluso en aquellas también basadas en casos reales. A su lado aún hay sitio -son casi 600 páginas- para encontrar a personajes destacados que pululaban por el Londres de la época: desde miembros de la familia real, como ya he dicho, al célebre "hombre elefante", John Merrick, Oscar Wilde, William Morris, los pintores Whistler y Sickert -éste, metido de hoz y coz en el asunto, de hecho-, etc. Todos se mueven por una ciudad recreada con todo detalle y conocimiento, en contraste buscado, en más de una viñeta, con el abocetamiento de las figuras humanas. Londres, sin duda, es en esta obra no ya el escenario, sino uno más de los personajes y no el menos importante...

He hablado durante toda la reseña de Moore porque es el autor de un guión de una complejidad y profundidad que rara vez se suele encontrar en las novelas gráficas, pero no quiero olvidar la magnífica labor gráfica del escocés Eddie Campbell, que en un estilo aparentemente sobrio -a esa impresión contribuye no sólo el imprescindible blanco y negro (aunque, por lo visto, existe también una edición posterior coloreada que no tengo la menor intención de ver jamás, ni por curiosidad...), sino la estricta y casi invariable distribución de las viñetas en la página- consigue no obstante transmitir todo el horror y la agitación inherentes a una historia tan tremenda, con un estilo que podríamos llamar "expresionista contenido". Las escenas de los crímenes en sí, basadas en el mejor montaje cinematográfico son, sencillamente, aterradoras. Sólo por el aspecto gráfico de este cómic (aunque el término aquí, más que en ninguna otra obra, se queda muy corto) ya merecería la pena el libro, pero si le sumamos el guión de Moore, no cabe duda de que nos encontramos ante una gran novela tanto policíaca como de terror, más un estudio psicológico y sociológico de primer orden y una narración absorbente que convierten a esta obra, definitivamente, en imprescindible.



También del maestro Moore y reseñados en Un Libro Al Día: V de Vendetta, Watchmen y La broma asesina



domingo, 31 de diciembre de 2023

Jesús Cañadas: Dientes rojos

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: Muy recomendable

Hay libros (no sólo novelas, pero es más habitual que ocurra con algunas novelas) que te agarran, te muerden, se aferran a ti y no te sueltan, como la barracuda al brazo del buceador demasiado curioso o el perro de tu vecino cuando se aferra a tu pierna para... bueno, dejémoslo. El caso es que, como digo, hay libros que no te sueltan ni echándoles agua caliente o, mejor dicho, que uno es incapaz de soltar ya desde un principio y no se puede hacer otra cosa sino leerlos hasta que acaban. Sí, es cierto que existen fórmulas, trucos de escritor para conseguirlo y de eso se alimentan los escritores de best-sellers o, más aún, quienes publican libros sobre como escribir un best-seller, pero los escritores con auténtico talento, pese a que pueden utilizar todos esos trucos, en realidad no los necesitan o les salen solos, los traen ya aprendidos de serie. Esto, por supuesto, no se limita a los thrillers o, más en general, a las obras de género, como es el caso que nos ocupa, y se me ocurre un buen puñado de autores/as, no sólo de ficción, que saben cómo atrapar a los lectores y no soltarnos hasta que llegamos, exhaustos y a veces estremecidos e incluso emocionados, al final del libro. En ese grupo, a partir de ahora (y espero que sea algo que ratifiquen próximas lecturas) incluyo, sin la menor duda, a Jesús Cañadas.

Resumen resumido: en un Berlín pre-invernal, el agente de la Brigada Criminal del distrito de Neukölln Lukas Kocaj es asignado al caso de la desaparición, en preocupantes circunstancias, de Rebecca Lilienthal, una adolescente interna en un colegio católico. Su compañero es el veterano sargento Otto Ritter, alias Tenaza, una mala bestia de la antigua escuela, poco dado en contemplaciones con los sospechosos, sobre todo cuando lo son de violencia contra las mujeres. Juntos, aunque no siempre bien avenidos, tratarán de seguir la pista de la chica y de un enigmático y ominoso Rey, que parece acechar detrás de todo el asunto. Para ello tendrán que visitar el Incendio y el Hoyo, en busca de la misteriosa Zona de Fumadores, donde parece haber acabado Rebecca...

Como se ve, la novela discurre , en su primera mitad, por los caminos más o menos habituales del thriller policiaco, echando mano su autor, incluso, de algunos de los consabidos tópicos del género (poli novato frente a poli veterano, problemas personales de los mismos, etc.), aunque con la suficiente habilidad para integrarlos dentro de una historia que, por momentos, se va volviendo más extraña, hasta convertirse, ya definitivamente, en una historia de terror fantástico, aunque con el trasfondo, por desgracia más que real, de la violencia de distinta intensidad, pero inequívoca, que sufren tantas mujeres, no importa la edad... Cañadas mueve a sus personajes por un escenario inequívocamente urbano, un Berlín bastante alejado de los que suelen conocer los turistas  e incluso, en más de una ocasión, de lo que conocen los propios berlineses, de una ciudad al parecer especialmente plagada de recovecos y grietas, donde se ocultan realidades cuando menos inquietantes; sin embargo, se diría que, junto a elementos arraigados tanto en la propia religión cristiana como en la mitología clásica  (se podría decir que la novela es, en cierto modo, una traslación moderna del mito de Orfeo y Eurídice en la que ambos tuvieran un descenso al Hades y vuelta de allí, aún mucho más complicado) o la tradición de la narrativa de terror, se diría que también echa mano del imaginario propio de los cuentos tradicionales, de los hermanos Grimm, sin ir más lejos: encontramos con un caballero que trata de salvar a una princesa, con ogros y otros monstruos varios, con una bruja... (En realidad, mi teoría va un poco más allá y me atrevería a sugerir que la historia puede verse como una versión oscura y siniestra de un episodio de Hora de aventuras, con Kocaj haciendo de Finn el Humano, Ritter de Jake el Perro, Rebecca sería la Princesa Chicle y el Rey... pues el Rey Hielo, claro.

Digo que me atrevería a sugerirlo pero no me atrevo, porque si aún tengo miedo, desde que escribí que Nuestra parte de noche venía a ser una versión adulta de las aventuras de Harry Potter, de que la Reina Mariana le pida a San La Muerte que me haga algún trabajito, no voy a ahora a provocar que Jesús Cañadas contrate a unos sicarios del este de Europa para darme una paliza. Así que paz, ¿eh, Jesús, bro?. Buen rollito).

Vale, no voy a seguir por ahí, que luego se me queja el respetable y, además, quedan varias cosas importantes que decir acerca de esta novela:

1- El arco narrativo o incluso la transformación de los principales personajes. Y no sólo es que cambien, es que ya desde un principio (o de lo que parece en un principio, mejor dicho) todos ellos son más que complejos...

2-  La frecuente aparición de momentos muy violentos, tanto en el plano real como en el fantástico, llegando a extremos bastante gore... Es necesario avisar de esto porque tampoco es ésta una novela apta para espíritus y estómagos delicados. No es una violencia, empero, gratuita, porque cierta violencia es, precisamente, el tema central de la novela.

3- La creación de ambientes y personajes -no me refiero sólo a los protagonistas, que también- absolutamente fascinantes, opresivos a la par que magnéticos, espeluznantes pero verosímiles. Quien viva o visite Berlín no podrá veer ciertas partes de la ciudad de la misma forma de la misma forma ni cruzarse con sus habitantes sin preguntaarse por los secretos que esconderán, sospecho... (hay que explicar, que el autor también vive allí, al parecer).

4- Y ya acabo: lo bien que escribe Cañadas y no sólo por su innegable sentido del ritmo, con el que sabe llevarte en andas toda la novela sin que te des cuenta, sino también su dominio de todos los recursos narrativos, que sabe manejar con destreza según las necesidades de cada momento, ya se trate de una escena de acción, una descripción, un interludio erótico o una mirada de frente al horror como la que encontramos, y en más de una y de dos ocasiones, en esta estupenda novela. ¿Que es una novela de género? Sí, carajo, y ojalá fueran todas así, en intensidad, honestidad y excelencia, ya se trate de terror, género negro o novelas "de tacitas". Y ojalá alguien se decidiera a hacer una peli o una serie basada en este libro, respetando todo lo posible sus muchas cualidades porque, creedme, lo íbamos a flipar...

viernes, 22 de diciembre de 2023

Percival Everett: Los árboles

Idioma original: inglés

Título original: The Trees

Traducción: Javier Calvo

Año de publicación: 2021

Valoración: tronchante y, por supuesto, recomendable

Durante la inolvidable (y esperemos que irrepetible) presidencia de Trump se producen en el pueblo de Money (sic), estado de Mississippi, unos crímenes particularmente truculentos, con mutilaciones incluidas y que parecen estar relacionados entre sí. Y que, sobre todo, llevan aparejados unas inexplicables apariciones y desapariciones que tienen superadas a las fuerzas del orden locales, comandadas por el sheriff Jetty, por lo que la policía estatal -el MBI, aunque parezca una broma- envía a dos de sus detectives, Ed Morgan y Jim Davis a investigar el caso. Los dos negros, lo cual no tendría mayor importancia si no fuera porque el caso parece tener connotaciones racistas -o las víctimas, más bien- y aquello no deja de ser el muy profundo Sur.

Con estos mimbres muy bien podríamos encontrarnos ante un thriller con conciencia social, al estilo (y ya sé que se trata de una película) de la muy conocida En el calor de la noche, duplicado, en este caso, el detective Tibbs que encarnaba Sidney Poitier (y sobre todo porque el sheriff Red Jetty también recuerda un poco al interpretado por Rod Steiger). La pareja de detectives negros también trae a la memoria, aunque en suave, a los impagables Ataúd Johnson y Sepulturero Jones del gran Chester Himes. Pero el caso es que, según se van sumando los elementos extraños a la trama, ésta va recordando más, y perdón por continuar con las referencias audiovisuales, a un Twin Peaks (1) sureño o incluso un episodio de Expediente X (2). Y aviso que la cosa no ha hecho más que empezar...

¿Ante qué nos encontramos, pues? ¿Un thriller policiaco? ¿Un whodunit con ínfulas políticas? ¿Una novela de terror bien enraizada en la realidad americana, a lo Stephen King? ¿Una distopía con tintes sobrenaturales? Pues todo y nada de esto, en realidad. Porque si algo caracteriza a esta novela, si Los árboles se puede calificar claramente de alguna forma, desde su primera página, es como una novela de humor. Humor satírico, incluso sarcástico, humor irónico, humor más sutil o más obvio -sin ir más lejos, Everett hace humor con los peculiares nombres de muchos personajes: Junior Junior, Braden Brady, Mamichula de Amarillo, Pick L. Dill, Helvetia Quip, Chester Hobsinger...-, humor cómplice y, sobre todo, humor negro (en todos los sentidos)... negrísimo, de hecho, porque Everett lo utiliza para tratar unos temas de los más espinosos, dramáticos e incluso traumáticos. Las heridas abiertas por el racismo en los Estados Unidos de América, que quienes  elegieron al tipo naranja que ocupaba la Casa Blanca cuando su autor escribía esta novela no parecen muy proclives a cerrar, sino todo lo contrario (la novela también se puede leer como una metáfora del movimiento Black Lives Matter, sobre todo en su tramo final). Sin duda, Everett ha hecho suya la frase del maestro Billy Wilder. "Si quieres decirle la verdad a la gente, sé divertido o te matarán" y a fe mía que consigue ser MUY divertido, incluso tronchante en más de una ocasión, para poder soltar toda la amargura y la tristeza de cómo se construyó su país (y el mundo en el que vivimos, podíamos añadir), de una forma basada en la crueldad, el desprecio y la ignorancia que muchos parecen dispuestos a perpetuar allí, aquí y casi se diría que en todas partes. nos queda, es verdad, el humor como arma defensiva, pero me temo que no sea suficiente. Aunque el buen rato, en este caso, no nos lo quita nadie...

(1) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Twin Peaks era una serie de principios de los 90 dirigida por David Lynch en la que pasaban cosas muy rarunas en un pueblo en el que se había producido un asesinato, investigado por un agente del FBI.

(2) Nota para centennials e incluso algún que otro millenial: Expediente X era una serie de mediados de los 90 en la que pasaban cosas muy rarunas en muchos sitios, que eran investigadas por una pareja de agentes del FBI. Se ve que la agencia había aumentado de presupuesto.


También de Percival Everett y reseñado en Un Libro Al Día: X


martes, 5 de diciembre de 2023

NOVELAS PIRAÑA #2 : La promesa de Friedrich Dürrenmatt

Idioma original: alemán

Título original: Das Versprechen

Traducción: José María Valverde

Año de publicación: 1958

Valoración: Recomendable alto


El ritmo es, me parece a mí, un elemento esencial en una obra literaria. El ritmo debe adecuarse a lo que se cuenta y a cómo se cuenta, sincronizado con la prosa y marcando el paso al lector. Hay mil ejemplos de esa sintonía y otros tantos de su ausencia, y me da la impresión de que esta semana temática dedicada a textos más bien breves y contundentes está estrechamente relacionada con el ritmo, porque si un libro de pocas páginas no consigue atinar con el ritmo idóneo casi seguro que terminará siendo desechable aunque ofrezca otras virtudes.

Si ven la valoración que pongo arriba, habrán podido suponer con acierto que esta novela corta de Friedrich Dürrenmatt (cuya recomendación tengo que agradecer a Oriol) da en el clavo con el ritmo, y hasta se podría decir que es su mayor activo. Porque la historia en sí es más bien poco rompedora si consideramos los montones de películas y libros que llevamos en la mochila a estas alturas. Se trata de una serie de crímenes que tienen como víctimas a niñas que aparecen asesinadas y probablemente, no se dice de forma explícita, objeto de violencia sexual. A partir de ahí se desarrolla una trama policial encabezada por un inspector muy capacitado que se tomará el asunto como algo personal. A la dificultad de la investigación se suman factores que la hacen aún más ardua, como la absoluta ausencia de indicios, la presencia de alguien con toda la apariencia de culpabilidad, la furia de los vecinos de las víctimas o los intereses mezquinos de otros mandos policiales. Nada demasiado especial, como se ve.

Pero el talento para narrar algo puede convertir una historia más o menos convencional en algo mucho más valioso. Está el ritmo al que me refería al principio, la cadencia exacta para mantener la tensión sin abrumar al lector, pero hay más. Un relato construido a partir de niñas vestidas de forma similar que son asesinadas mientras deambulan por un bosque tiene el punto insano de una reinterpretación cruda del cuento de Caperucita, claro está, además de la sospecha que sobrevuela sobre los habitantes de las apacibles poblaciones suizas donde se desarrolla.  Y ciertas escenas (el disparatado desenlace de una larga vigilancia, la desesperante disertación de una anciana) recuerdan, con cuarenta años de antelación, a algunas extravagantes secuencias de Twin Peaks, donde también asistíamos a momentos disruptivos donde el absurdo surgía de improviso en un contexto de máximo dramatismo.

Pinceladas que dan al libro un aire moderno, novedoso, una forma de tratar la novela policiaca desde un ángulo diferente engrandeciendo así el relato. Como lo hace un ligero rasgo metaliterario que se queda en amago aunque sobrevuela suavemente todo el texto. Son virtudes que hacen muy atractiva la lectura y que nos hacen perdonar algún pequeño pecadillo, como recurrir a un relativo, aunque bien elaborado, deus ex machina para resolver alguna cuestión. 

Tratándose de un texto más o menos breve y que consigue captar toda la atención sin apenas momentos de relajación, me parece que encarna muy bien ese concepto de novela piraña, lo que quiera que eso sea, al que hemos querido dedicar estas entradas prenavideñas. Y oiga, para un regalito no muy caro y con garantía de éxito también es muy válido.


Otras obras de Friedrich Dürrenmatt reseñadas en ULADLa sospechaEl juez y su verdugoLa visita de la vieja damaEl túnel

miércoles, 21 de junio de 2023

Emilia Pardo Bazán: La gota de sangre

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1911
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados) 

La gota de sangre, novela breve de Emilia Pardo Bazán, no es muy memorable, pero cumple en tanto que ficción entretenida e incluso me atrevería a decir que moderadamente original. Yo la veo como una suerte de parodia de la literatura policíaca, aunque escrita desde una bonhomía respetuosa y juguetona carente de ese cinismo irónico que lastra a tantas propuestas similares. 

¿De qué trata? Su protagonista y narrador, el Sr. Selva, descubre un cadáver cerca de su casa y acaba siendo considerado el principal sospechoso del crimen por las autoridades y la sociedad. A cualquier otro, esto le resultaría, cuanto menos, un inconveniente; a nuestro héroe, en cambio, le va que ni pintado, porque su vida era tediosa y ejercer de detective aficionado da color a su existencia. 

En efecto: al Sr. Selva no le interesa resolver el asesinato para exculparse; ni siquiera le mueve un sentido de justicia abstracto; simplemente ve la oportunidad de convertirse en un «diletante de emociones» (página 32) y la abraza. Este rasgo de su personalidad hace que seguir sus pasos sea absorbente y permite que tome una decisión final tan sorprendente como moralmente cuestionable.    

Al argumento de La gota de sangre se le pueden achacar diversos excesos: motivaciones un tanto excéntricas, abuso del azar y las conveniencias forzadas, conclusiones alcanzadas gracias al sexismo o la psicología más rancia… Sin embargo, estos excesos son, por lo general, deliberados: Bazán los remarca constantemente y, de hecho, conforman parte de la mentada crítica bienintencionada de la autora al género negro y sus clichés. 

Varios elementos dotan de atractivo a esta historia. Por ejemplo, su ligereza, que permite que se lea de una sentada. O su prosa, que imprime un ritmo agilísimo a la acción y abunda en descripciones o diálogos cargados de humor. Ah, y no creo que haga falta mencionar de nuevo al fascinante Sr. Selva.

Desgraciadamente, ciertos apartados del conjunto están menos logrados. A saber: no se exprime satisfactoriamente la simpática rivalidad que surge entre el protagonista y el Sr. Cordelero, el policía que desconfía de él y se toma las cosas mucho más en serio. Sumemos a esto que el desenlace se antoja algo precipitado, impidiendo que el clímax alcanzado unos párrafos antes impacte todo lo que debería.

En cualquier caso, La gota de sangre es un clásico que, dentro de lo que cabe, se conserva relativamente fresco. Gustará especialmente a los amantes del misterio y lo detectivesco, pero igualmente deleitará a un público mayoritario; siempre y cuando este público mayoritario entienda, claro, que ni siquiera una mujer adelantada a su tiempo como era Bazán puede escapar de su contexto, por lo que es normal que proclame, en boca de su narrador, ideas machistas o clasistas, que seguro que ella compartía en parte. 


También de Emilia Pardo Bazán en ULAD: Aquí

viernes, 26 de mayo de 2023

Dolores Redondo: Esperando al diluvio

Idioma: español

Año de publicación: 2022 

Valoración: bordeando el recomendable

No he leído ninguno de los anteriores y muy exitosos libros de Dolores Redondo (debido, más que nada, a mis reticencias hacia la "mitología" y leyendas vascas), pero resulta que ésta su última novela cuenta con un argumento que llamó mi atención: en el verano de 1983 un asesino en serie escocés, que se pensaba había ya muerto o, en todo caso, dejado de matar, es localizado por un policía, Scott Sherrington, que le persigue hasta Bilbao, nada menos, justo antes de las graves inundaciones que aquel año sufrió la capital vizcaína. Por una parte, me resultó interesante la utilización o, mejor dicho, recreación de la figura de un serial killer auténtico, que actuó en Escocia a finales de los años 60, al que llamaron John Bible (es decir, Biblia-) lo cual, reconozcámoslo -y guardando el máximo respeto a la memoria de sus víctimas, por supuesto-, es de los mejores nombres posibles para un asesino en serie. Por otro lado, me atrajo la idea de trasladar la caza de este tipo a la babilónica Bilbao de los 80, ciudad -o villa, más bien- por la que, por razones que no vienen al caso, guardo no poco afecto.

Esperando al diluvio se desarrolla, pues, entre Escocia y Bilbao -con una paradita en Francia- y, en el caso del Botxo, sobre todo en el Casco Viejo y el entorno de la ría, por entonces muy diferente a la actualidad; el trasfondo es el de los conflictos políticos de aquellos años, el terrorismo, el ambiente de la Aste Nagusia y una banda sonora con canciones de Mocedades y Nick Kershaw (interesante cóctel, sin duda). Y, claro está, la amenaza del inminente diluvio. Por ahí se mueve el policía Noah Scott Sherrington -el nombre de pila no es casual-, en una persecución contrarreloj del asesino, con la asistencia de in joven ertzaina (policía autonómico vasco, para quien nos lea desde otras latitudes), una psiquiatra y un ayudante un tanto peculiar.

De hecho, si algo sorprende en la novela es la facilidad con que se mueven tanto el policía como el asesino en un entorno que no les es familiar: resulta que, ¡oh, sorpresa!,  ambos hablan un castellano prístino (de euskera supongo que andan más flojos, pero tampoco les hace falta) y se adaptan enseguida tanto a la peculiar geografía bilbaína como a las costumbres locales (bueno, al txikiteo y a la fiesta, que a eso se adapta todo el mundo). Es esta rápida aclimatación de los protagonistas, así como el recurso a varias casualidades y corazonadas -literalmente, de hecho- en la trama lo que más "canta" en la novela, por más que se trate de una obra de ficción. tampoco sé si era necesaria la inclusión de una historia de amor que, si bien no molesta, no resulta demasiado verosímil (y tampoco parece corresponder demasiado a la idiosincrasia vasca... aunque siempre hay excepciones).

A pesar de estas objeciones, debo reconocer que nos encontramos ante un thriller policíaco bastante bien llevado, puesto que, si bien no se asienta en la investigación de la identidad del asesino, que se conoce casi desde el principio, sabe conducirnos sin perder interés a lo largo de sus 500 páginas hasta un clímax especialmente dramático. Además, y por suerte,  John Biblia se sale del arquetipo del serial killer a lo Hannibal Lecter, absolutamente frío y calculador, y su antagonista, Scott Sherrington despierta, sin duda, la empatía del lector, pues sus especiales circunstancias dotan de una creciente humanidad al policía obseso, perfeccionista y algo repelentuzco que se presenta en un principio. Pero, sobre todo, ésta es una novela que da lo que promete y promete lo que da, con honestidad y buen oficio. Lo cual, hablando de literatura y más aún (aunque no sólo) en el caso de la literatura más comercial, no es poca cosa, me parece a mí...

Más novelas de Dolores Redondo reseñadas en Un Libro Al Día: El guardián invisibleLegado en los huesosOfrenda a la tormenta

martes, 11 de abril de 2023

Sergio Salvador Campos: Los Comuneros

Idioma original: Español
Año de publicación: 2020
Valoración: Se deja leer (y a mucha honra)

Los Comuneros, de Sergio Salvador Campos, es una novelita "pulp" editada por Matraca. Entretiene y se lee de una sentada, pero su irregularidad y su escasa memorabilidad dejan un sabor agridulce. 

¿De qué trata? El detective Hermann se infiltra en una secta; aunque su objetivo principal es liberar al hijo de un ministro, está dispuesto a desarticularla completamente en caso de hallar indicios criminales. 

Empecemos señalando las virtudes de esta ficción quiosquera:

  • Su acabado global, ingenuo a la par que entrañable.
  • La prosa, pedestre pero funcional.
  • Algunas de sus ideas. Lástima, eso sí, que en la mayoría de los casos no estén del todo desarrolladas.
  • Presenta la situación y los personajes sin demorarse excesivamente, pero con un grado de profundidad del que la segunda mitad carece. 
  • Siembra semillas prometedoras, que por desgracia no florecerán más adelante.
  • La reincorporación de Ingrid propicia dinámicas y conflictos interesantes, amén de un arco más o menos logrado. 
  • La organización interna de la secta (esa jerarquía compuesta por el líder, los dadivosos, los necesarios y los novicios) está bien explicada y resulta, hasta cierto punto, creíble. Asimismo, la jerigonza mística de Alpha es bastante verosímil. 

Por otro lado, a Los Comuneros se le podría reprochar que:

  • La segunda mitad de la historia se siente excesivamente apresurada. Supongo que la intención del autor era imprimirle un ritmo adrenalínico; por desgracia, dicho ritmo no sólo se nota en las escenas de acción, sino en todas. 
  • Se cierra con un "deus ex machina" de manual.
  • Los personajes son, en general, bastante planos. Además, a algunos se les da un foco excesivo, ya que luego de aparecer una o dos veces no vuelven a ser mencionados. Pienso, por ejemplo, en los guardaespaldas de Alpha.  
  • El protagonista no consigue que empatices con él, pues su caracterización es tan simple como exageradamente positiva. Personalmente le hubiera hecho moralmente gris, quizá aprovechando el tiempo que estuvo infiltrado en la mafia. ¿Y si tuvo que cometer actos atroces entonces, para ganarse la confianza de los criminales a los que trataba de engatusar? Eso podría haber dado juego a la hora de sumergirlo en los Comuneros y, sobre todo, durante el reencuentro con Ingrid. Imagináoslo: ¿y si hubiera abusado de ella, junto a los otros, ya sea para aparentar o por un momento de debilidad humana? ¿Qué implicaciones tendría esto en sus esfuerzos para liberarla de las garras de los mafiosos, en su tentación por abrazar una vida más harmoniosa de la mano de los Comuneros y en su posterior romance? Y bueno, puestos a permanecer fieles a su caracterización original (insisto que, a mi juicio, excesivamente positiva), ¿por qué no hacer énfasis en su impulsividad, la cual es, supuestamente, su único defecto?
  • La trama policiaca tiene inconsistencias. Por ejemplo, el hecho de que el protagonista, pese a la precipitación con que le hacen aceptar el caso, va bien preparado en algunos aspectos, mientras que descuida otros tremendamente obvios. ¿De veras me tengo que creer que no ha buscado en internet cómo entrar en contacto con la secta y que es el encargado del hotel en que se aloja quien le proporciona la información?    
  • Una vez Hermann empieza a desentrañar secretos, la coherencia interna de la obra se viene abajo. Por más que Sergio intente justificarlo, no me creo que sea tan fácil infiltrarse en determinadas áreas del recinto, o se deje el acceso a las armas sin candado.
  • Multitud de elementos podrían haberse introducido de manera mucho más orgánica. Hay otros que únicamente abultan el conjunto y, por tanto, son susceptibles de poda.

En definitiva, Los Comuneros es una ficción recomendable para los amantes del "pulp" más genuino. De todos modos, tengo que reconocer que incluso a un servidor, quien reivindica el género a capa y espada, le ha parecido una lectura un tanto regulera.

A la obra de Sergio la acompañan, en la edición que yo he leído, relatos de diversos autores. Éstos amplían el mundo y los personajes de Los Comuneros; mientras que algunos aportan poco, otros expanden el material de base en direcciones interesantes. 

Por cierto, el colegueo que se aprecia en los paratextos de este bolsilibro (prólogo, entrevistas, ilustraciones…) me parece entrañable, aunque puede sobrarle a quienes no tenemos un vínculo directo con Matraca, su catálogo, su editor o su plantilla de escritores.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Agatha Christie: La casa torcida

Idioma original: inglés

Título original: Crooked House

Año de publicación: 1949

Traducción: Stella de Cal

Valoración: Recomendable

Agatha Christie vuelve a estar de moda, si es que alguna vez dejó de estarlo. Quizá se deba a que en los últimos años se han vuelto a adaptar varias de sus novelas al cine -como la que ocupa esta reseña de hoy-. pero también han tenido éxito otras películas de whodunit como Puñales por la espalda (que, por otra parte, tiene bastante que ver con la novela reseñada hoy). Además, existe cierta fascinación por la desaparición voluntaria de esta escritora en 1926 y, por último, en esta época de justa reivindicación de las mujeres escritoras, su figura literaria ha cobrado nueva relevancia, más allá del favor popular, que nunca ha abandonado a sus libros.

Lo mismo ocurre con respecto a sus personajes habituales, como el peculiar Hercule Poirot o la entrañable, pero siempre certera, Miss Marple; aunque en el caso de esta novela el detective protagonista es otro: el joven diplomático Charles Hayward, hijo de un comisionado de Scotland Yard y novio de Sophia Leonides, la nieta del acaudalado y excéntrico Aristide Leonides. Cuando éste muere en circunstancias sospechosas, Charles acude junto a ella a la mansión familiar, Three Gables -la "casa torcida", literalmente, aunque el título también es una metáfora de la idiosincrasia de esa familia y la personalidad del patriarca-; allí conocerá al resto de la parentela y tratará de encontrar al culpable del asesinato de Leonides.

En fin, no voy a desvelar más de la trama, que justamente es la gracia principal de las novelas de Agatha Christie. también lo es el retrato, más o menos certero, pero siempre fascinante, de las clases alta y media británicas, con sus virtudes y, sobre todo, defectos; en este caso, su proverbial desconfianza e incluso desprecio hacia los extranjeros, por más que hayan demostrado su talento y valía. otro punto fuerte de sus novelas, y de ésta en particular, es la creación de personajes, un tanto acartonados, si se quiere, pero, sin duda, originales e interesantes, desde los rencorosos hijos de magnate difunto a la nueva y joven esposa Brenda, ex-cigarrera de cabaret o, sobre todo, su nieta pequeña, hermana de Sophia, la repelente Josephine.

Según las propias palabras de doña Agatha en el prólogo de alguna edición de esta novela, éste era uno de los libros de los que más orgullosa se sentía. También es una de mis favoritas de esta autora. Tal vez no tenga el renombre de Asesinato en Orient Express o El asesinato de Rogelio Ackroyd (no voy a decir Diez negritos... es decir Y no quedó ninguno, porque resulta un tema peliagudo), pero, sin duda, es de sus novelas más fascinantes, tanto por revelar los entresijos de la familia Leonides como por el escenario donde se desarrolla la historia, esa "casa torcida" tan expresiva y turbadora.


Más cosas de doña Agatha reseñadas: aquí

sábado, 18 de febrero de 2023

Reseña + Entrevista: Arauco, de Juan Manuel Zurita Soto

Idioma original: Español 
Año de publicación: 2022
Valoración: Entre recomendable y está bien

Arauco, primera novela de Juan Manuel Zurita Soto, da buena cuenta de la madurez del chileno, pues es el fruto de muchos años acumulando lecturas, observando el ambiente y conociendo al ser humano.   

¿De qué trata? Un periodista que se ha quedado sin trabajo regresa al pueblo en el que pasó su infancia y adolescencia, donde todavía viven sus padres. Allí se interesa por un crimen acaecido hace casi treinta años. 

«Lo mío tenía que ser una investigación periodística. (...) El expediente estaba lleno de contradicciones. Las había en las declaraciones de los testigos, en el propio testimonio de Leiva, en las diligencias policiales.» (94-95)

Ya veis que Arauco tiene un misterio a desentrañar y dosis de tensión. Sin embargo, ambos elementos, propios del relato policial, no son sino la excusa para hablar de otros temas: la idiosincrasia provincial, las dinámicas familiares, la rutina cotidiana, la vejez, la desidia de las autoridades, los prejuicios hacia la homosexualidad, el clasismo, el crecimiento personal, etc…

El tono que impregna la novela está muy logrado. Al principio tiene un poso melancólico o hasta triste, pero evoluciona paulatinamente, paralelamente al protagonista y narrador de la historia, hasta adquirir un talante estoico. 

Una calidad y desarrollo similares presentan las reflexiones que salpican estas páginas, acertadas ya giren en torno a la política, la sociología o la psicología. Adjunto un par de ellas a modo de ejemplo: 

«Mis choques con mis compañeros eran (...) poco profundos. Las discusiones se daban por esa necesidad adolescente de pelear, de diferenciarse, como si en ello estuviera la clave de todo. Una urgencia imperiosa de buscar el desacuerdo, la mirada particular, como si se pudiera lograr tan sólo con voluntad.» (35-36)

«De niños [mi hermano y yo] fuimos muy amigos, pero de adolescentes comenzamos a distanciarnos. No fue que peleáramos, sino que se iban forjando nuestras personalidades y, con ello, nuestras diferencias.» (134)

También funcionan bastante bien la prosa y el argumento de Arauco. Si bien la primera tiende a reiterar ciertos detalles, o a alargar innecesariamente determinadas escenas, es fluida a la par que profunda. Con el segundo sucede algo parecido; adolece de paja, pero por lo general está cargado de escenas relevantes y conmovedoras. Mis favoritas: la minuciosa descripción del crimen en el tercer capítulo o la visita a la hermana del acusado.

Quizá le pondría una pega a la obra: su desenlace es previsible. Tanto en lo que atañe a la elección catártica del protagonista como a la resolución del asesinato que estaba investigando.

En cualquier caso, Arauco es una ficción a tener en cuenta. Sobre todo si consideramos que es producto de un autor que llevaba tiempo rumiando qué quería comunicar y esperó a estar preparado para escribirlo.
  

***********************


A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Juan Manuel Zurita Soto ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: Has esperado bastante para publicar (y deduzco que también para escribir) Arauco, tu primera novela. ¿A qué se debe? ¿Quizá llevabas tiempo dándole vueltas a lo que querías comunicar, pero estabas esperando a tener la experiencia y madurez suficientes para hacerlo?

J.M.Z.S.: Escribo desde adolescente, principalmente relatos, la mayoría sin acabar, pero desde hace algún tiempo comencé a con la idea de acabar algo, de dejar de decir «estoy escribiendo» —esa eterna justificación para no mostrar nunca nada— a «ya escribí», a tomarme en serio la idea de acabar algo. Creo que se debe también a cierto ordenamiento en las lecturas, en encontrar autores que me animaron a lanzarme yo también.

Coincidió aquello con la redacción de mi tesis: entre más avanzaba en ella, más leía y más escribía ficción. Comencé dos novelas, una de ellas fue Arauco, y me atreví a mostrarla a gente, a inscribirme en un taller que me obligó a ser disciplinado y a convencerme de que, quizá, sí que tenía algo que decir. Eso, más ciertos eventos personales (y el empujón de algunos amigos), me hicieron convencerme de que era publicable. La envié a Comba, les gustó; así que aquí está Arauco, la novela que «ya escribí».

ULAD: Sospecho que Arauco tiene bastante de autobiográfico. ¿Estoy en lo cierto?

J.M.Z.S.: Sí, tiene muchos aspectos de mi vida, es más, muchos amigos (especialmente quienes me conocen desde niño) dicen que es difícil separar al personaje de mi propia voz; pero, más que autobiográfica, es un tema de sensaciones, de ideas, miradas y percepciones que he tenido y que, obviamente, se cruzan con mis propias experiencias. El vivir en un pueblo, la relación que establece el personaje con su familia y con todo su entorno. Por otra parte, la historia que se cuenta es la mezcla de varios sucesos que pasaron, pero no sólo en mi pueblo, sino que recogí en mi experiencia como periodista.

ULAD: El protagonista de la novela tuvo a un profesor que dijo que un escritor necesita buena memoria. ¿Es tu caso? Entiendo que hay muchos recuerdos aquí metidos, entre los párrafos de ficción.

J.M.Z.S.: Más que un profesor, es la frase de un autor de tangos, Enrique Santos Discépolo. Mi tesis fue sobre él. Discépolo, en una entrevista, dijo que las emociones descritas en sus tangos no las estaba viviendo al momento de escribirlos, sino que el recuerdo de ellas, de ese momento en que las sufrió o padeció (sus tangos son dramáticos) era lo que lo animaba a utilizarlas. Eso, más la suma de todos esos momentos que uno vive en la vida, esos que muchas veces, más que nostalgia, traen vergüenza, se amalgaman en una suerte de archivo al cual eché mano para construir esta historia.

ULAD: Arauco transcurre años después de una dictadura. ¿Crees que Chile va en una buena dirección para sacudirse de encima el fantasma del régimen de Pinochet? 

J.M.Z.S.: Espero que sí, pero siguen perviviendo aspectos autoritarios en mi país. Creo que Chile entiende, tal cual muchos otros lugares que han vivido situaciones así de crueles, que eso no debe volver a ocurrir, pero debemos estar alertas ante ciertos signos. Soy profesor en una asignatura que trata sobre el tema, por lo cual me ha tocado leer y retomar ciertas reflexiones en torno a ello y el peligro está ahí. Hanna Arendt lo advierte. Es un tema de muchas aristas y ponerle adjetivos no hace más que banalizarlo, pero sí, creo que Chile puede dejar atrás a Pinochet. El tema es que no venga otro.