Mostrando entradas con la etiqueta nivola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nivola. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de octubre de 2016

Miguel de Unamuno: La tía Tula

Idioma original: español
Año de publicación: 1.921 (escrito en 1.907)
Valoración: Recomendable

Resulta que, un poco por casualidad, me di cuenta de que buena parte de la producción narrativa de mi paisano Unamuno estaba ya reseñada en ULAD, y sin embargo faltaba ‘La tía Tula’. Así que me puse manos a la obra. Bueno, va, es mentira. En realidad encontré el libro por dos euretes en una librería de viejo, y no me pude resistir a oferta tan apetitosa, que me permitía reencontrarme con el viejo profesor, y de paso aportar mi reseña para romper el monopolio unamuniano de un ilustre compañero de blog. (Ya sé que hay lectores a los que no les gustan estas introducciones en plan por qué he leído este libro, o cómo llegó a mis manos. Pero, oiga, el libro como objeto físico también tiene su historia, es algo que llega a nuestra vida en un momento y situación determinados, y eso forma un todo con su lectura, que a veces tiene su importancia y a veces no, pero existe, y al mismo tiempo humaniza de alguna forma al reseñista, y bla bla bla)

Vamos al grano.

La hermana de Tula, Rosa, se ha casado con un tal Ramiro. Y es tan profundo el afecto de Tula hacia su hermana, que se hace cargo de los hijos que van llegando a esa pareja. Tula se encarga de todo, cuida de ellos y los educa como si fueran sus propios hijos. Es más, dirige la vida de Rosa y Ramiro con mano de hierro, implacable, dicta normas y las hace cumplir, mientras los esposos quedan sometidos a su voluntad, reducidos a meros reproductores. 

Como ocurre en otras ‘nivolas’ de Unamuno (el neologismo le cuadra bien a esta obra, aunque no se considere paradigma del concepto), el personaje central se come la totalidad de la narración. Tula es así omnipresente y omnipotente tanto en el texto como dentro de la ficción, ocupa todo el espacio narrativo, y los demás son meros outsiders, sin personalidad definida, figuras casi inanimadas, objetos al servicio de la protagonista y del planteamiento del autor. En este sentido, se aproxima a la novela de tesis, aunque de contenido no del todo nítido.

Aunque tratándose del siempre complejo don Miguel la narración admite diversas lecturas, la maternidad es el concepto sobre el que gira la totalidad del breve relato. La maternidad se presenta como una categoría de dimensiones descomunales, una maternidad espiritual que no sólo desborda, sino que abroga directamente la realidad física de la procreación, y pasa a convertirse en una abstracción que incluye los aspectos más profundos de la vida, no ya de los ‘hijos’, sino de cuantos rodean a la ‘madre’. La óptica de Tula no parece estar lejos de la del propio Unamuno, como se deja ver en algún otro rincón de su obra.

A ese concepto de madre como regente espiritual de su entorno llega esta sorprendente mujer transitando el camino de la búsqueda de la pureza, una búsqueda obsesiva y sin tregua. Cualquier otro sentimiento, propio o ajeno, queda por tanto sometido a ese objetivo, justificando por igual la manipulación de niños o adultos, tanto como el rechazo al amor físico. Tula es –ya desde la primera línea del relato- un personaje tiránico, absorbente, que al menos a mi me provoca una profunda aversión, aunque un par de momentos de mínima flaqueza apenas sirvan para suponerle un resto de humanidad.

Y puede que nos llame la atención lo descolorido de la parte final de la novela. Quizá con ello no se pretenda más que subrayar –a fuerza de desnudarlo- el maximalismo del planteamiento que propone. Y tampoco debería extrañarnos semejante apuesta, que ya dice Unamuno en ‘Cómo se hace una novela’ que las novelas ‘en rigor, no acaban. Lo acabado, lo perfecto, es la muerte y la vida no puede morirse. El lector que busque novelas acabadas no merece ser mi lector; él está acabado antes de haberme leído’. Toma ya.

Otros libros de Miguel de Unamuno en ULADNieblaPaz en la guerraAbel SánchezSan Manuel Bueno, mártirSombras de sueño

jueves, 18 de octubre de 2012

Miguel de Unamuno: Abel Sánchez


Idioma original: español
Título completo: Abel Sánchez. Una historia de pasión.
Año de publicación: 1917
Valoración: recomendable

Abel Sánchez no es la novela más conocida, ni probablemente tampoco la mejor de su autor: Niebla es técnicamente mucho más original y sorprendente; San Manuel Bueno, mártir es más profunda desde el punto de vista conceptual; pero Abel Sánchez sigue siendo una novela con un atractivo oscuro; es, de hecho, una de las pocas obras de Unamuno en que el protagonista es un personaje negativo.

Abel Sánchez, como ya avanza su título, es una reelaboración del tema de Caín y Abel (que también trató, entre otros, Lord Byron, mencionado como intertexto en la novela unamunaian). Dos amigos -no hermanos en este caso, sino amigos-, Joaquín y Abel, comparten vida y andanzas desde pequeños; y sin embargo, sus destinos son muy distintos: mientras que Abel casi sin esforzarse se gana la simpatía de todos sus semejantes, Joaquín cae antipático también sin merecerlo. Nace así en Joaquín una envidia visceral y enfermiza que se agrava cuando Abel enamora (también casi sin querer) a Helena, la mujer amada por Joaquín. El resto de la novela muestra la tensión interna del personaje, que se debate entre el deseo de superar la pasión destructiva que lo habita, y el deseo de darle rienda suelta, destruyendo a Abel.

Es innegable que se trata de una novela muy unamuniana, muy nivolesca en su composición: como La Tía Tula, escrita cuatro años más tarde: como aquella, esta es una novela compuesta en torno a una única cuestión, un único dilema psicológico o humano; y todo lo que no se refiera a ese dilema sobra. Todos los personajes están por lo tanto supeditados a ese conflicto inicial, más de Joaquín consigo mismo que de Joaquín con Abel. Se crea así una cierta ambigüedad moral y psicológica: ni Abel es malo (porque no ha hecho nada para perjudicar a Joaquín, al menos no voluntariamente) ni lo es Joaquín, que lucha por evitar los sentimientos negativos que lo envenenan.

En un breve fragmento de la novela, cerca de su desenlace, y en un prólogo que Unamuno añadió para la edición de 1928 (durante su destierro en Hendaya), se apunta una dimensión social o política de la novela: la envidia que carcome a Joaquín no sería otra cosa que el "pecado nacional" de los españoles, "el fermento de la vida social española". Sin embargo, este es un añadido que cuadra mal con el resto del texto, en el que la envidia es presentada como sentimiento individual, como enfermedad del alma.

También de Unamuno en ULAD: Niebla, San Manuel Bueno, mártirLa tía TulaPaz en la guerraSombras de sueño

martes, 23 de junio de 2009

Miguel de Unamuno: Niebla.

Idioma original: español
Año de publicación: 1914
Valoración: Muy recomendable.

Me gusta Unamuno.
Me gusta su forma de plantear ideas y profundizar en ellas, tomando como punto de partida a sus personajes... siempre complejos y a veces atormentados por dudas existenciales o conflictos psicológicos.

Niebla es una de las obras más importantes del autor bilbaíno; quizá la más conocida.
Él la define con el nombre de "nivola" para diferenciarla de la habitual "novela" y su supuesta forma fija.

Los absurdos amores de Augusto, un joven idealista y romántico (en un sentido amplio de la palabra) se nos presentan a veces cómicos y en ocasiones dramáticos y, gracias a la vena filosófica que Unamuno imprime siempre a sus obras, nos hacen reflexionar sobre cuestiones muy complejas de la personalidad humana.

Quizá la parte más curiosa de esta novela es la última, en la que el protagonista de la historia se enfrenta a su creador, al autor de la "nivola" de su vida, a su dios particular.
En ese encuentro le cuestiona no sólo su autoridad, su capacidad de decisión sobre la vida de sus entes de ficción... sino, incluso, su propia realidad metafísica.
Augusto llega a decirle a Unamuno que quizá no es él quien es un ser ficticio sino a la inversa; que quizá sus personajes son, en realidad, la excusa necesaria para que la existencia de un autor tenga sentido.
De algún modo, así, duda de la propia existencia de Unamuno e insiste en que, de todas formas, quizá el ser humano no sea sino el "sueño" de algún dios, sólo una creación de la imaginación de algún ser superior.

Un libro interesante y de lectura ágil, a pesar de la densidad de las cuestiones que plantea.
Quizá porque, en realidad, se limita a eso, a plantear ideas sin pretender "resolver" nada; dejando que el lector extraiga sus propias conclusiones.

Como en algún momento dice el Unamuno que debate con su creación, él necesita de la dialéctica, la duda, la contradicción... para que su pensamiento fluya y se enriquezca.
Ese nudo de reflexiones en que nos envuelve la "nivola" no se desanuda; es un reto para lectores inteligentes dispuestos a cuestionarse a sí mismos con valentía.

Otros libros de Miguel de Unamuno en ULADLa tía TulaPaz en la guerraAbel SánchezSan Manuel Bueno, mártir