lunes, 17 de febrero de 2025
VV.AA.: Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas
domingo, 10 de noviembre de 2024
Pedro Antonio de Alarcón: Narraciones inverosímiles. Selección
sábado, 26 de octubre de 2024
Georges Bataille: Madame Edwarda
Título original: Madame Edwarda
Traducción: Salvador Elizondo
Año de publicación: 1937
Valoración: Rarito, curioso
Mira que en general me gustan los libros raros, me atraen, y en este blog hay algunos ejemplos, cosas que se han escrito para romper moldes, buscar caminos sin explorar. Pues puedo afirmar que este Madame Edwarda podría entrar en el top 10 de los textos más extraños que he leído nunca.
Es raro mi ejemplar, el libro físico, comprado a un vendedor de viejo (aclaro que no es el de la imagen). Edición mexicana de 1977, tiene setenta y una páginas, de las que treinta y siete las ocupan un prólogo de Salvador Elizondo, siempre metido en estas movidas, y un prefacio del propio Bataille dirigido a Pierre Angélique, el seudónimo que utilizó para esquivar la polémica en las primeras ediciones. Es decir, quedan para el relato apenas treinta y cuatro páginas, ninguna de las cuales llegará a quedar ocupada siquiera en su mitad. Por si fuera poco, cuenta mi pequeño volumen con un exlibris del puño y letra del pintor Vicente Roscubas, aunque le faltan, ya sería la leche, los varios grabados que nada menos que René Magritte elaboró para este texto.
Extraño es también el autor, Georges Bataille, de cuya filosofía dice Elizondo que es imposible una exposición razonada, lo cual es algo tranquilizador, aunque se esfuerza el escritor mexicano en aportar algunas ideas. Bataille es uno de esos tipos de principios del siglo XX que tocaba los asuntos más sensibles, o mejor, los destripaba sin cortarse ni un poco: el misticismo, el sexo y la muerte iban en el mismo lote, y hasta parece que quiso fundar una especie de secta en la que se pretendían ofrecer sacrificios humanos. La verdad es que estos tres campos, aunque en una medida algo más civilizada, también los vemos relacionados en algunos otros autores, desde el marqués de Sade hasta gente mucho más moderna pero, visto el panorama, tampoco creo que sea cuestión de intentar profundizar más por ese camino.
Con estos antecedentes, el texto en sí de Madame Edwarda tampoco le va a la zaga en materia de rareza. Con esas treintaypocas páginas mediadas podríamos hablar de un relato corto, pero es más bien un esbozo, que el mismo narrador duda de si tendrá continuidad. La madame que aporta el título regenta un prostíbulo y el narrador es su cliente, que le elige entre la oferta disponible. El tipo parece en principio algo descolocado aunque es evidente que visita con frecuencia locales parecidos. Tras alguna escena de sexo explícito más bien turbio, identifica a Edwarda con Dios, no se sabe si movido por el éxtasis o por algún tipo de mortificación, pero en todo caso parece que bastante en línea con algunas de las ideas erótico-místicas que profesa el autor.
Si me extiendo un poco más acabaría reproduciendo el contenido completo, porque tampoco hay mucho más, aparte de una escena final algo más larga y también de alto voltaje sobre la que, si no tenemos nada mejor que hacer, se podría elucubrar un rato. Naturalmente, no es una narración normal, sino una sucesión de flashes, alguno de los cuales, no muchos, pueden sonarnos a surrealismo, ideas a medio formular sobre el placer y el dolor, e imágenes a veces sugerentes, a veces brutales, en las que la temperatura se mantiene siempre en el nivel de ebullición.
No sé si esto es un juego o la representación plástica de la peculiar filosofía del señor Bataille, y tengo la duda, que espero que Oriol me pueda aclarar, de si esto puede considerarse bizarro en sentido literario. Es extraño, es diferente, puede hacer reír o dar cierto repelús, son unos minutos de inmersión en el mundo de este autor, que perfectamente se puede calificar de sórdido, pero al que también se le pueden encontrar algunas lecturas más. Pero ojo, veamos la advertencia inicial, algo que podría ser una poesía, una amenaza o una broma:
‘Si tienes miedo de todo, lee este libro, pero, antes que nada, escúchame: si ríes, es que tienes miedo. Te parece que un libro es una cosa inerte. Es posible. ¿Y sin embargo, como suele suceder, tú no sabes leer? ¿Deberías temer…? ¿Estás solo? ¿tienes frío? ¿sabes hasta qué punto el hombre es ‘tu mismo’? ¿imbécil? ¿y desnudo?'
lunes, 24 de junio de 2024
Carlo M. Cipolla: Las leyes fundamentales de la estupidez humana
Idioma original: inglés
Título original: The Basic Laws of Human Stupidity
Traducción: Maria Pons
Año de publicación: 2013.
Valoración: curioso
Aclaro acerca de la valoración; recomiendo mucho leer este libro e incluso adquirirlo para consultarlo de manera frecuente. Haceos con él en la biblioteca y ved si este pequeño volumen tiene un rincón mientras decidís si una obra, cuyo rimbombante título (y portada ad-hoc) ya previene de su funcionalidad, os cuadra entre vuestras colecciones. Quede claro que no se trata de una obra básica sino más bien un complemento algo asonante a una biblioteca personal. Os puedo asegurar que el futuro os deparará más de un pretexto para hojearlo de nuevo.
Que es de lo que se trata, y en el fondo lo que ha causado que lo lea. Quim Monzó lo mencionaba en recientes entrevistas a raíz de una de sus últimas colecciones de artículos (a cuenta de la reiterada inclusión del término idiota) en ellos y debo reconocer que llegúe algo tarde a reseñar el Breviario de idiotas, otra referencia y curiosamente también de un autor italiano, por lo que ante la frescura y la asequibilidad (una hora escasa si decides una lectura atenta, pero en media hora se despacha si se va al grano), decido reseñar algo que, por encima de todo, es un artefacto ligeramente provocativo o manifiestamente subversivo. Porque quede claro que nadie quiere sentirse aludido ante estos términos. Idiota, estúpido. Creo recordar que incluso había definiciones en función del C.I. para estas palabras. Que naturalmente hoy serían objeto de rechazo y cancelación, aunque la humanidad en su conjunto, y quizás precisamente por ello, se haya empeñado en que este texto disfrute de una vigencia conceptual absoluta. Y los ejemplos se me ocurren a montones, pero estamos ya en el verano occidental y se trata de reseñar algo ligero. Aunque voy a ceder a la tentación: estos últimos días leía en prensa que se vendían productos pirotécnicos sin efectos sonoros de ningún tipo, para prevenir el malestar animal que estos provocan. O sea, petardos que explotan en silencio.
En todo caso, Cipolla había publicado ya bastantes textos de un perfil más serio en su condición de historiador y éste podría considerarse como un colofón sin estridencias, como una conclusión, una vez observado el comportamiento colectivo o incluso aquel guiado por mandatarios y gobernantes, que pasarían (...) por ser los miembros más válidos o reputados de las sociedades que los designan. Para un texto tan escueto el mero intento de una sinopsis o incluso un resumen representaría un futil intento de otorgarle una solemnidad que se evita a conciencia. Enumerar esas leyes, aludir a las ilustraciones de tonos naïf, a las curiosas gráficas que intentan calcular o limitar las ideas que se despliegan, a eso me limitaré antes de alertar severamente: esta pudiera parecer una lectura frívola, un experimento de desdramatización de las carencias colectivas e individuales de las sociedades, pero resulta que sus ideas básicas son trágicamente ciertas y basta una rápida consulta a la prensa - no hace falta ir mucho más allá de los titulares - para apreciar su vigencia.
sábado, 19 de agosto de 2023
H. P. Lovecraft: Cuaderno de ideas
jueves, 29 de junio de 2023
Luis Gusmán: El frasquito
domingo, 30 de abril de 2023
Nick Cave: Más extraño que la bondad
Título original: Stranger than Kindness
Traducción: Mariano Peyrou
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable para fans, Curioso para el resto
No me contaría del todo entre esos fans para los que pienso que es recomendable el libro. Nick Cave me parece un artista interesante, le he visto en algunos conciertos, cuando era más gótico y salvaje (Cave, no yo), menos crooner, sé que ha escrito algún libro y que es un personaje algo extraño que tuvo su época de problemas con las drogas (eufemismo). No mucho más.
El libro es ya sorprendente por su presentación, formato grande, tapas duras y más de kilo y medio de peso, que es una característica que no se suele tener en cuenta en un libro pero en este caso sí que es digna de mención. Por no hablar de la cubierta, con la reproducción de una pintura sumamente inquietante con dos Caves, que parecen padre e hijo pero solo por el tamaño y el ademán, porque vienen a tener una edad parecida, además de un aspecto que tiene más bien poco de humano, podrían ser muñecos de cera o replicantes de los modelos más primitivos. Por lo que dicen los créditos finales, parece que el libro está relacionado con cierta exposición celebrada en Copenhague en torno a este músico.
Iba a decir que el libro tiene dos partes, pero no sería correcto, en realidad solo tiene una: una amplia colección de fotos de objetos que tuvieron o tienen algún significado en la creación artística del autor australiano: dibujos y cuadros pintados por él mismo (algunos con su propia sangre) o por amigos o amantes; objetos encontrados o comprados en mercadillos, sobre todo figuras de índole religiosa (vírgenes, cristos); libretas hechas por el propio Cave o encargadas exprofeso para tomar anotaciones para sus canciones; fotografías personales, unas pocas de la infancia o de sus padres, otras de sus parejas o amigos; y sobre todo, un buen número de papeles con letras de canciones, casi siempre, claro está, garabateadas o llenas de tachaduras.
Con todo este material se va haciendo el lector una idea aproximada de la personalidad de este caballero, como supongo que es lo que se pretende. Parece un tipo excesivo en casi todo, con un punto maníaco y tanta necesidad de crear, de asimilar y expresar como de respirar. Sorprenden los diferentes rasgos de su escritura, el esperable caos de las anotaciones y la pulcritud con la que, una vez concluidas, pasaba a máquina las letras de las canciones y las pegaba en la misma libreta junto al borrador. Pero sobre todo llama la atención esa extraña mezcla entre la actitud punk y la religión que recorre todo el muestrario. No es solo la imaginería, vemos páginas de la Biblia subrayadas y frecuentes referencias en sus canciones a Dios o a la muerte, hay como una angustia por querer entender los mensajes, una obsesión por ese mundo de la fe al que él no pertenece pero que le atrae y le perturba. Una aleación que podemos detectar en otros artistas, pero que en este caso no presenta atisbo de broma o de ironía, sino que es como un fuego interior que uno puede apreciar escuchándole interpretar From Her to Eternity o Your funeral, my Trial, por ejemplo. Y es que Cave, cuando canta, es como un predicador, no sé si más furioso que atormentado o al revés.
Pero volviendo al libro, lo que las imágenes inspiran o sugieren lo confirma el escaso pero sobresaliente texto, un muy interesante ensayo firmado por Darcey Steinke titulado Dios está en casa. Sitúa la atracción de Cave por el mundo bíblico en paralelo a la influencia religiosa que recibió Elvis (uno de sus ídolos) en su juventud, incide en la presencia del mal, el perdón o los ángeles en la música y los libros de Cave y, sobre todo, disecciona pasajes de sus canciones y de sus dos extrañas novelas, la relación con los grupos de los que formó parte (fundamentalmente, The Birthday Party y The Bad Seeds, últimamente Grinderman), siempre desde una perspectiva casi filosófica, absolutamente alejada de la simple historieta del músico y sus andanzas. Un texto de mucho nivel en el que podemos encontrar referencias a Chéjov, Barthes, E.T.A. Hoffmann o William Blake, por poner algunos ejemplos. Aunque las imágenes que se nos muestran no nos interesasen en absoluto, este texto merece realmente la pena solo por sí mismo.
A tener también en cuenta (y no saltarse) las notas finales con comentarios a las distintas ilustraciones, que nos ponen un poco en situación sobre el momento o las circunstancias en que aparecieron.
Hay que reconocer que el conjunto es algo bastante extraño, desproporcionado como el propio protagonista del material, quizá poco comprensible para quien no conozca de nada a Nick Cave, pero a poco que nos atraiga el personaje o su entorno, o por mera curiosidad, el libro bien merece al menos un vistazo.
viernes, 31 de marzo de 2023
VV.AA.: Manifiesto conspiracionista
«Se ha mostrado (…) irracional a fuerza de racionalismo, oscurantista a fuerza de cientifismo, insensible a fuerza de sensiblería, mórbida por higienista, odiosa por filantrópica, contrarrevolucionaria por progresista, estúpida por creerse cultivada y maléfica a fuerza de querer estar del lado del Bien.» (35-36) «De la derecha nunca ha habido nada que esperar, excepto la perpetuación de la injusticia heredada. Pero que, en el fondo, la izquierda ha estado siempre del lado de los vencedores, limitándose a ser su mala consciencia histérica, eso solo había aparecido a la vista de todos, a lo largo de la historia, en destellos que se olvidaban rápidamente. (…) Reactiva, embrollada, peso muerto, la izquierda ha sido siempre contrarrevolucionaria de la manera más eficaz en que podía serlo: pretendiendo “apoyar al movimiento”. Siempre ausente en el momento en que hay que estar ahí, vive solo en el futuro perfecto, para producir los relatos, los conceptos, las justificaciones que explican y ratifican la derrota.» (40)
miércoles, 9 de noviembre de 2022
Georges Perec: Lo infraordinario
Título original: L´infra-ordinaire
Traducción: Mercedes Cebrián
Año de publicación: 1989 (artículos sueltos de 1973 a 1981)
Valoración: Muy recomendable para interesados, al menos Curioso para el resto
Georges Perec es un escritor extraño. En absoluto difícil de leer pero sí quizá de entender por qué escribe lo que escribe. Si se entiende, o mejor, si se acepta lo que hace, resulta un autor estimulante, atrevido, rompedor. Si pretendemos leerle en base a parámetros normales puede resultar incomprensible, aburrido, hasta insoportable. Es como la música dodecafónica o ciertos tipos de pintura, no nos podemos aproximar a estas obras con los códigos de belleza o significado con que valoramos a Velázquez o a Verdi, hay que cambiar el chip, y no siempre podemos o queremos hacerlo. Así que, sin ponernos tampoco grandilocuentes, digamos que nuestro amigo Perec nos exige leer de otra forma.
En lo que podemos apreciar en muy pequeñas dosis por ejemplo en este volumen (luego lo comento), Perec escribe muy bien, demuestra que sabe escribir cosas que podríamos llamar normales con la solvencia de otros muchos. La cuestión es que no quiere hacerlo así, prefiere proponer otras fórmulas, explorar los límites de la expresión escrita para contar, sugerir, evocar ideas que el lector debe luego procesar, si quiere. A veces se trata de sutilísimos juegos, como el de El secuestro, o de experimentos metaliterarios sobre los que ya se habló en aquel post dedicado al grupo OuLiPo del que formó parte. Pero siempre empuñando el arma del ingenio, la observación y la ausencia de prejuicios. La literatura consiste en narrar con mayor o menor destreza o acierto, pero a lo mejor se pueden hacer también otras cosas.
Lo infraordinario es una pequeña colección de textos breves que fueron publicados en distintos medios a lo largo de los años setenta del siglo pasado. El primero de ellos ¿Acercamiento a qué? parece funcionar como una especie de prólogo, aunque realmente no lo sea, porque es una especie de declaración de principios en torno a la realidad. Parece claro que la Historia y nuestra propia vida se van escribiendo en base a grandes acontecimientos que determinan su rumbo, pero ¿qué hay de las pequeñas acciones, nuestros ritmos, los objetos cotidianos que nos acompañan y que hacen posible que las cosas sean como sean? Perec propone fijarnos en este otro ámbito, como cambiar la óptica y aplicar la lupa a lo que se nos ocurra, lo que tengamos a la vista aun pasando casi siempre desapercibido .
Este poderoso inicio enlaza directamente con Me acuerdo, donde Perec subrayaba precisamente la imagen fugaz, el nombre desconocido o el evento irrelevante que habían quedado en su memoria, en la suya y en la de casi nadie más (Hasta me atrevería a decir, pidiendo perdón a los puristas, que la idea de lo infraordinario tiene un lejano eco, en otra escala, del concepto unamuniano de intrahistoria). En esa línea se sitúan algunos de los textos que siguen, atentos: Doscientas cuarenta y tres postales de colores auténticos son otros tantos flashes de dos o tres líneas en las que alguien escribe telegráficamente las típicas banalidades sobre sus viajes de vacaciones. Tentativa de inventario de los alimentos líquidos y sólidos que engullí en el transcurso del año mil novecientos setenta y cuatro es justamente eso, una larga y detallada relación de lo que este buen señor consumió en ese año y que, con toda seguridad, había ido anotando en una libreta (o más bien varias). Evidentemente, la lectura de estos textos, en especial el primero que es más largo, se hace insufrible si pretendemos de ella otra cosa que lo que es: un listado a pelo de esos elementos tan presentes, tan cotidianos y repetitivos que no somos capaces de apreciar, pero que constituyen, quizá a nuestro pesar, parte fundamental de nuestro ser.
En un terreno parecido, aunque menos árido para el lector, se sitúa La rue Vilin, una secuencia de seis retratos de la calle donde vivió Perec, con descripciones de una objetividad radical, tomados en diferentes periodos, más o menos una al año. Con escrupulosa frialdad, vemos la evolución de esa vieja calle, sus edificios y establecimientos, en definitiva la historia de las cosas insignificantes que se proponía desde un principio.
Apuntaba antes que Perec sabe también escribir sujetándose al canon. De ello dan testimonio otros tres textos, seguramente escritos por encargo (los publicaron Vogue Hommes y Air France). Dos de ellos son una especie de breve guía turística, sobria pero no carente de alma, uno sobre el barrio parisino de Beaubourg-Les Halles, el otro sobre Londres. Magníficas, sobre todo la segunda. El tercero, pieza aparentemente típica de las revistas sobre el lujo, es un agudo acercamiento a la imagen que trasmite cada posible tipo de decoración de un despacho.
En todos los casos resulta apabullante la doble capacidad de Perec para observar y describir lo visto. Sin necesidad de adjetivos ni valoraciones, el mero dibujo de un edificio, una mesa o una puerta son suficientes para llevar al lector a contemplar lo que el autor ve y cómo lo ve. Porque los objetos, sean importantes construcciones o las cosas triviales encontradas una estancia, dejan una huella precisa en quien los contempla y, aunque no lleguemos a detectarlo, conforman la historia del lugar y de sus habitantes.
Un poco de todo ello se encuentra en el último texto, Still life/Style leaf (otro juego de palabras), para mí el más brillante, donde vuelve a una simple pero exhaustiva descripción de objetos, incorporando un pequeño juego metaliterario, quizá no muy innovador pero casi emocionante por la sutileza y la sencillez con que lo resuelve.
A lo mejor es conveniente liberarse de prejuicios y dedicar un rato a conocer cosas diferentes. No nos entretendrá mucho, no nos va a emocionar ni a transportarnos a situaciones interesantes, tampoco nos dará testimonio de nada importante (o tal vez sí). Simplemente nos va a pinchar un poquito para inducirnos a pensar en torno al arte de escribir, pero también el de observar, de narrar, de jugar con las palabras y mirar desde otra perspectiva.
miércoles, 14 de septiembre de 2022
Rodney Garland: El corazón en el exilio
Título original: The Heart in Exile
Traducción: Carlos Sanrune
Año de publicación: 1953
Valoración: Curioso
El corazón en el exilio, novela que el escritor húngaro Adam de Hegedus publicó bajo el muy británico pseudónimo de Rodney Garland, fue un "bestseller" en su época, pese a tocar un tema, el de la homosexualidad masculina, por entonces controvertido.
La historia aquí narrada es, hasta cierto punto, sencilla. El psiquiatra Tony Page investiga el suicidio de Julian Leclerc, con quien mantuvo un romance en la juventud y se introdujo en el mundo clandestino del Londres gay.
Como podéis intuir, esta premisa le debe mucho a la literatura detectivesca, por lo que entrega un misterio y suspense interesantes. Asimismo, permite al autor deleitarnos con una serie de caracterizaciones bastante logradas y un minucioso retrato del escenario.
A la obra de Garland sólo le reprocharía que en ocasiones se disgrega demasiado del argumento principal, que abusa del azar y la conveniencia (aunque esto último queda excusado, en cierto modo, al final del capítulo ocho) y que la trama del suicidio de Leclerc se cierra de forma algo anticlimática.
En resumen: El corazón en el exilio es una novela entretenida, con personajes trabajados y un subtexto rico. Si bien su visión está desfasada hoy día (de la homosexualidad, la moralidad, las relaciones entre hombres y mujeres o las diferencias de clases sociales), es un testimonio curioso y hasta cierto punto pionero que merece la pena conocer.
lunes, 21 de marzo de 2022
Antonio de Hoyos y Vinent: El martirio de San Sebastián
- Su pionero subtexto homoerótico.
- Su reinterpretación hagiográfica.
- Su logrado escenario (un prostíbulo del barrio chino de la Barcelona de principios del siglo XX).
- Su honesto retrato de la maldad humana y las bajas pasiones que caracterizan a nuestra especie.
- Su poderoso clímax (el cual, afortunadamente, no peca de moralista, pese a que pueda parecerlo en un inicio).
- Su voluntad de narrar una historia tan sórdida como perversa, repleta de crueldad, violencia y sexualidad, sin andarse con chiquitas.
- Su prosa se antoja anticuada, pues abusa de las referencias cultas y las descripciones ambientales.
- Presenta a unos personajes excesivamente simples, aunque mentiría si dijera que no cumplen sus respectivos cometidos.
martes, 1 de marzo de 2022
Ilustres olvidados #2 Denis Diderot: Jacques el fatalista
sábado, 4 de septiembre de 2021
II Premio Ensada de Reseñas. Segunda Reseña Ganadora: Ángel Becerra: Nueve más cero
Año de publicación: 2016
Valoración: curioso
- "Firmado... Silvia Acosta" se basa en una historia emotiva y romántica sita en la bella Italia, en la que se hace patente esa malquerencia del autor por la mezcla de voces narrativas, en este caso, las intromisiones de la sobrina de un cartero, el cual busca denodadamente una particular Muerte en Florencia.
- "El asuntillo" es un texto directamente prescindible, si no fuera porque incluye un sabroso diálogo bodeguero que, como he dicho más arriba, testimonia las dotes del escritor en materia dialogística y que incluye un tema que posteriormente se va a repetir en otro cuento: la egoísta motivación de nuestros actos. El relato se articula como diatriba contra los ayuntamientos y sus próceres mayores.
- "Aquí" muestra las dificultades en la búsqueda de la propia identidad. Buena historia lastrada por una mezcla de voces narrativas.
- "Las caenas del amor" rinde tributo, de una manera demasiado extensa e hiperbólica, al éxtasis musical en la carne de una pareja que parece recordar a Lole y Manuel y que da fe de una visión neoplatónica de la existencia, que me inclino a considerar como base del pensamiento del escritor.
- "Provecta Figueredo" no pasa de ser un divertimento local antroponímico.
- "Nunca Sevilla", loa a un Tenorio fantasmal, se convierte en un epítome de esa característica de la narrativa del autor arriba criticada: mezcla de tiempos y narradores e injerencias del narrador.
- "Sin sueños de Ámsterdam" obliga al lector a una segunda lectura para la recta comprensión de un texto nutrido de misterio y que tiene un macguffin más propio de la ciencia ficción.
- "Cemento, arena y el agua" es la obra más cuajada del libro, o la que más se adapta a los gustos del que esto escribe: y es que el narrador se muestra menos. Arribismo sin escrúpulos, altruismo y venganza, en sabia mezcolanza.
sábado, 17 de julio de 2021
Clementina Black: Revolucionario
Título original: An agitator
Año de publicación: 1894
Traducción: Gonzalo Gómez Montoro
Valoración: Curioso
La protagoniza Christopher (Kit) Brand, un hombre de treinta y dos años que lucha por los derechos de los trabajadores. Brand es inteligente, un buen orador y tiene madera de líder, aunque peca de idealista. Podríamos considerarlo un héroe trágico porque, pese a sus numerosas cualidades, se ve asediado por sus propios fantasmas. A saber: su condición de hijo ilegítimo, las tentaciones que le provocan puntualmente el dinero y el éxito fácil o el distanciamiento que, por varias razones, experimenta con respecto a sus semejantes.
Revolucionario no destaca especialmente por su argumento o sus personajes. En ese sentido, hay que abordar este texto desde la óptica de la literatura de ideas, y no en tanto que ficción ortodoxa. Su autora explora en él temas complejos: la coherencia entre pensamiento y acción, la doctrina socialista, la implicación postiza de ciertos sectores en la lucha de clases, la cautela que hay que adoptar frente a aquéllos que sólo quieren medrar, la necesidad de autocrítica, la falta de credibilidad de la prensa... Resumiendo, podríamos decir que la obra de Black funciona mejor como ventana a cierta época y convicciones que como narración al uso. Aun así, resulta entretenido asomarse también a las tribulaciones de Brand y experimentar su desarrollo.
domingo, 27 de junio de 2021
Zoran Nikolić: Atlas de fronteras insólitas
Título original: The Atlas of Unusual Borders
Traducción: Jorge García, Sigrid Guitart
Año de publicación: 2020
Valoración: Curioso
Un bonito libro para regalar, así, un regalito de compromiso, lucido (presentación cuidada, páginas recuadradas en rojo, mapas de los que luego hablaré), para algún aficionado a la geografía sin mucho afán, una cosa ligerita para quedar bien. Eso es este libro, agradable para quien disfrute de estas curiosidades sin ánimo de profundizar mucho, o casi nada. Realmente, hay un montón de textos como este, algunos claramente mejores, otros parecidos.
Esto de las fronteras extravagantes, los enclaves y contraenclaves, las tierras de nadie y las ciudades partidas por la mitad, es una de las muchas cosas llamativas de la geografía, pero a la hora de escribir un libro presenta dos problemas importantes, que son uno mismo. Partimos de que estas circunstancias geográficas que podríamos llamar anomalías las hay a miles, por supuesto a lo largo del planeta entero, pero aquí mismo, a unos pocos kilómetros de nuestra casa, seguro que tenemos algunos buenos ejemplos. Y al haber tantos el autor se encuentra, supongo, ante una disyuntiva obvia: o incluye muchos de estos ejemplos, con lo que necesariamente se quedará en un repaso superficial, o selecciona unos pocos para profundizar un poco más sobre sus peculiaridades. Es decir, hay que elegir entre cantidad y calidad, un repertorio muy amplio, o una relación menos extensa para dedicarle más atención a cada caso expuesto.
Seguro que han adivinado que nuestro libro de hoy ha optado bastante claramente por la primera alternativa, es decir, muchas realidades (47, para ser exactos) de países separados por límites aparentemente caprichosos, a los que apenas se dedica una página y un mapa, una página más bien pequeñita y un mapa injustificada y proporcionalmente grande, y además bastante malo: colores deplorables, información casi nula, un adorno que apenas aporta verdadera información.
La verdad es que me da bastante envidia cuando las reseñas de mis compañeros suscitan el entusiasmo de los lectores, que corren a la librería a hacerse con esos títulos magníficos recién descubiertos. Así que voy a intentarlo un poco y, a pesar de lo dicho y solventada la parte crítica, a ver si puedo explicar por qué el libro no es del todo malo. Sí, son muchos, demasiados, los casos que Nikolić presenta, y escasita y superficial la información que suministra, pero para alguien no muy exigente el repertorio resulta bastante curioso, y hasta llamativo para quien no se haya parado a pensar en situaciones tan peculiares. En un repaso random hablaríamos de ciudades ubicadas en dos continentes distintos (Estambul), enclaves rodeados de países enemigos (varios en el Cáucaso) o excluidos de la Unión Europea pese a formar parte de un país miembro (hasta tiempos muy recientes, claro, varias pequeñas islas británicas, aunque nominalmente son dependencias de la Corona, en fin), fronteras que separan dos lados de una calle o que atraviesan casas (ahora no recuerdo dónde), extraños condominios, o países teóricamente gobernados por autoridades extranjeras (algunas muy atípicas, miremos a Andorra), fronteras que forman estrechos corredores en busca de accesos imposibles a ríos o mares…
Siempre estamos ante el producto de caprichos de la Historia, muchos de ellos consecuencia de guerras o tratados, otras veces de orígenes feudales, de raíz religiosa o derivados de procesos de descolonización arbitrarios y muchas veces absurdos. Son situaciones casi siempre interesantes que hubiera requerido algo más de profundidad, como apuntaba antes, y respecto de las cuales el libro nos deja por tanto un poco a medias, pero el nivel de satisfacción dependerá de lo que el lector exija al texto. Si nos vale con unas pinceladas para despertar un poco la curiosidad, pues la cosa va bastante bien.
Parece obligado hablar de mis preferidas entre esas píldoras repartidas por el amplio catálogo de Nikolić. Al ser tantos los casos expuestos mi memoria no alcanza a retener un número suficientemente apreciable pero, al margen de complicadas rotulaciones que se enredan entre montañas, puertos y ciudades, quizá me quedaría con algunos de los de origen más reciente, y también de efectos de mayor crudeza. Por ejemplo, la partición de Chipre en dos comunidades, turca y griega que, con medio siglo de existencia, ha dado lugar no solo a dos países diferenciados, sino a una complicada frontera, una zona de exclusión supervisada por la ONU y algunas ciudades de antiguo esplendor turístico reducidas a una gran urbe desierta. O la llamada línea verde, larga franja en la antigua frontera entre las dos Alemanias que, a fuerza de quedar ajena a cualquier actividad humana, se ha transformado en una zona virgen que ahora se quiere recuperar como espacio natural (léase cómo la naturaleza recupera su terreno a poco que el hombre se retire de la circulación).
También me gustan los relatos sobre ciudades fantasma, como Kolmanskop (Namibia), abandonada al agotarse las vetas de diamantes, o Centralia (EE.UU.), en cuyo subsuelo se mantiene un incendio que persiste desde hace medio siglo, y tardará al menos otro tanto en extinguirse. Cosas realmente sorprendentes y que hacen grata la lectura aunque, eso sí, no tienen mucho que ver con las fronteras.
lunes, 15 de marzo de 2021
Roque Larraquy y Diego Ontivero: Informe sobre ectoplasma animal
Valoración: Curioso y recomendable
Pues es este un libro muy breve, de apenas 80 páginas, que contiene 23 "microhistorias" y 21 ilustraciones que tienen como nexo común la loca historia de la Sociedad Ectográfica Argentina. Estructurados a su vez en cuatro partes - apariciones, teoría ectográfica (y alguna que otra anomalía), breve historia de la ectofotografía e "intrahistoria" de la Sociedad - los textos se sirven de diferentes materiales y de diferentes géneros para construir un volumen a medio camino entre el absurdo y el delirio.
En la primera parte de "Informe sobre ectoplasma animal" se nos presentan en forma de microrrelatos una serie de apariciones (un mono albino en Montevideo 1940, un pato en un mingitorio de una confitería bonaerense en 1952, todo un océano que cubría la Pampa...) que sitúan los textos entre el terror, la ciencia-ficción y el humor surrealista.
En la segunda parte, cuatro breves textos sirven para presentar aspectos de la teoría ectográfica ya insinuados en los microrrelatos anteriores. Esta parte emparenta con la posterior historia de la ectofotografia y de la Sociedad Ectográfica Argentina, en la que Larraquy detalla principios y definiciones, técnicas y descubrimientos obtenidos de fragmentos del diario del fundador de la Sociedad, un tal Severo Solpe.
Cierra el libro la que quizá sea la parte más interesante del mismo, esa en la que se mezclan la búsqueda de financiación, la búsqueda del reconocimiento de la ectografía como ciencia y su uso para fines político-militares con el contexto político del momento (el Golpe de Estado de Uriburu, etc). Para esto, el autor abandona el campo del microrrelato al uso y se sirve de las cartas que el ya citado Solpe envía a un senador de la República, Por otra parte, y si alguien ha leído la magnífica "La comemadre", este parte final de "Informe sobre ectoplasma animal" emparenta con aquella en tiempos, lugares, obsesiones y ciertas refinadas y no tan refinadas crueldades.
En cuanto a las ilustraciones de Diego Ontivero, y un poco en la línea de lo que podéis ver en la fotografía de la cubierta, predomina la geometría y la abstracción con imágenes cercanas, en ocasiones, al cubismo. No siempre la relación con los textos a los que acompañan en clara al 100%, aunque constituyen un acompañamiento de lo más curioso.
Y por lo que respecta a los textos, resultan estos sorprendentes y divertidos, completamente locos algunos, pero me queda la sensación de que la historia de esta Sociedad Ectográfica Argentina podría ser el punto de partida de una gran novela en manos de un Roque Larraquy que ya dejó en "La comemadre" un muy buen ejemplo de lo que es capaz de hacer.
También de Roque Larraquy en ULAD: La comemadre
miércoles, 13 de mayo de 2020
Rafael Courtoisie: El libro de la desobediencia
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Idioma original: Español
Año de publicación: 2017
Valoración: Curioso
Que no os engañe semejante premisa: El libro de la desobediencia no es una novela histórica plagada de aventuras. Bueno, sí lo es, pero hay otros aspectos a resaltar en ella. Y no me refiero únicamente a los elementos fantásticos que la engalanan (¡osos telepáticos, pardiez!), que también. Me refiero, especialmente, a su enfoque metaliterario.
A fin de cuentas, esta ficción realiza extravagantes acrobacias. Hasta tres autores (o quizás sea un autor tricéfalo) la van escribiendo o traduciendo en paralelo; los personajes que la transitan forman parte tanto del plano real como narrativo; cobija en su interior otras obras, en plan "matrioshka" rusa. ¿Sigo?
Además de por su enfoque metaliterario, El libro de la desobediencia destaca por sus temas. La desobediencia es uno de ellos, como bien indica su título. Por ejemplo: Okoshi Oshura, viejo poeta que narra esta historia, se opone (veladamente al inicio, abiertamente después) al «Poder». También la ya mentada Miniki se enfrenta al «Poder», pese a que su caso no tenga connotaciones políticas.
Lo que me ha gustado de esta novela son sus reflexiones en torno al concepto de la desobediencia. Rafael Courtoisie logra ahondar temática y casi diría que filosóficamente en él con pasmosa facilidad. Y lo hace, dicho sea de paso, de formas la mar de creativas. Para muestra, un botón: «La desobediencia es, antes que nada, una gran tentación. / Dictada una ley, sobrevienen las ganas de transgredirla. / Toda frontera, todo límite es una invitación a la transgresión, al pasaje clandestino (...). / Toda barrera u obstáculo constituye una puerta abierta para la desobediencia. / (...) Toda puerta cerrada es una puerta abierta para la desobediencia.» O: «La muerte es una desobediencia. / Pero la vida es una desobediencia mayor, de otro grado, casi absoluta. / Aunque uno vaya a morir, haber desobedecido por un instante es haber desobedecido toda la eternidad: la muerte se desobedece cada día, con cada respiración, con cada línea que se escribe. / La poesía es una desobediencia.»
Quizás lastran a este texto su carácter episódico, la resolución algo abrupta (y a veces tramposa) de varios de sus conflictos, la caracterización pobre de sus personajes y, sobre todo, su final anti-climático. Pero gracias a que, en general, no se toma muy en serio a sí mismo, estas imperfecciones son fácilmente perdonables. En ocasiones, incluso, atribuibles al desparpajo de esta propuesta.
Me sorprende que en ninguna de las reseñas que he leído de El libro de la desobediencia se mencione sus similitudes con la obra de Alberto Laiseca. A continuación, os dejo las características que este trabajo de Courtoisie comparte con muchas de las creaciones del argentino:
- Su cualidad híbrida (esa mezcla de fantasía, acción, política, prosa y verso...).
- Su enfoque, entre desmitificador y respetuoso, de Oriente.
- Su fabulación histórica, situada en un mundo que es y no es el nuestro.
- Su colorido eclectismo.
- Su voz narrativa, que oscila entre la ordinariez y la sensibilidad poética, rompe constantemente la cuarta pared y está dispuesta a jugar con las expectativas del lector.
- Sus personajes. Es innegable que el Emperador, sus aduladores y concubinas, recuerdan poderosamente al Monitor y su corte.
- La abundancia de magia, erotismo, violencia y torturas que hay en estas páginas.
- Su humor, ora sofisticado, ora gamberro.
- Sus destellos metaliterarios.
- Sus caprichosas digresiones, que interrumpen la trama sin pudor alguno, incluso cuando dinamitan adrede una escena intensa.
- Sus múltiples homenajes (que a veces rozan la parodia) a otras obras de ficción. En el caso de El libro de la desobediencia, Courtoisie alude a Ryonosuke Akutagawa, Yukio Mishima o Haruki Murakami, entre otros.
lunes, 21 de octubre de 2019
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sábado, 1 de junio de 2019
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Título original: Trascendental Wild Oats and excerpts from the Fruitlands Diary
Traducción: Consuelo Rubio Alcover
Año de publicación: 1873
Valoración: Curioso y recomendable
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