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Si el otro decía que cada uno es protagonista de su propia vida, también es cierto que en esta película no solemos estar solos. En el transcurso de la vida establecemos
relaciones de diversa índole con otros protagonistas. Convivimos con familiares, con amigos, con amantes, con compañeros, con vecinos, en definitiva, con
otros que son ajenos al
yo, pero que son necesarios, e incluso imprescindibles. Porque, tal vez, el
yo sin los
otros no tiene sentido. Como aquel
náufrago interpretado por
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Tom Hanks que en la soledad de la isla necesitaba crear un otro (una pelota a la que llama
Wilson) para no volverse loco, para que su personalidad, su
yo, no se destruyera. Y aquí nos encontramos navegando entre blogs, entre diarios, de otros navegantes y náufragos... por cierto,
ayer visité a... bueno, eso mejor lo dejaré para otro día.
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