
Y ahora que ya no estás, no al menos para nombrarte, el camino desaparece bajo las letras extintas, aquellas que se escribieron con tinta invisible, legible sólo bajo dos pares de ojos, con la mirada fija en los extremos de las palabras, las insolentes, las pronunciadas, las hirientes, las que jamás tuvieron voz pero que todo lo dijeron y a falta de vocales y consonantes, dejaron de hacer sonar las oraciones, aún a sabiendas de que todo lo dicho no tenía un plan trazado, ni un ápice, ni un indicador de lo que fuera necesario expresar, tal vez por temor, tal vez por cautela, aquellas sílabas que se unen y se niegan, dañan más que todos los manuales literarios imaginados, como un gran relato por culminar, a falta del final perfecto, del nudo adecuado, del desenlace que arroje luz sobre los hechos...y aún así, con toda esa locuacidad flotando en la ceremonia de los recuerdos, siento que hay tanto por decir, pero que lejos te encuentras, aún estando tan cerca... las letras se escriben despacio, para no tener que expresar más que un unísono nada.